Irán
es la llave maestra que puede destruir toda la arquitectura multipolar
que Rusia y China han estado construyendo sistemáticamente durante los
últimos 15 años
Transcripción de la intervención del analista geopolítico Pepe Escobar en su último streaming emitido por YouTube
Hola, soy Pepe Escobar y estoy aquí desde un lugar que prefiero
mantener discreto por razones que muy pronto van a comprender. Lo que
les voy a contar no es simplemente otra historia más sobre protestas en
Oriente Medio. Mis queridos amigos, lo que está sucediendo en Irán en
estos últimos días es algo que va a cambiar para siempre el tablero
geopolítico mundial.
Tengo aquí mi taza de té persa. Sí, té iraní auténtico que siguió en
mis últimos viajes por la ruta de la seda. Y mientras observa las hojas
que danzan en el fondo del cristal, no puedo evitar pensar en las
corrientes subterráneas que están sacudiendo todo el sistema mundial
como lo conocemos.
La historia más extraordinaria apenas está comenzando y lo que nadie
les está contando va a cambiar todo lo que creían saber sobre el Medio
Oriente. Porque lo que ningún medio occidental se atreve a revelar, y
aquí viene la primera gran bomba de hoy, es que lo que estamos
presenciando no es una simple revuelta popular espontánea, es el intento
de colapso controlado de una de las últimas piezas clave del gran
ajedrez euroasiático.
Y las implicaciones, Dios mío, las implicaciones van mucho más allá
de lo que cualquier analista de Washington o Londres se atreve ni
siquiera a imaginar. Estamos en las primeras 72 horas de lo que podría
convertirse en el evento más significativo en Asia occidental desde la
Revolución Islámica de 1979. Pero hay algo que los medios corporativos
deliberadamente ocultan, algo que cambia toda la narrativa por
completa.
Aquí es exactamente donde esta historia se vuelve absolutamente
explosiva. Porque mientras CNN y BBC nos hablan de protestas espontáneas
por la libertad, mientras The Washington Post glorifica románticamente a
los luchadores por la democracia, la realidad sobre el terreno es
infinitamente más compleja y déjenme decirles sin rodeos infinitamente
más peligrosa para el futuro de la humanidad. Arranquemos desde el
verdadero principio, diciembre de 2025.
Las primeras manifestaciones aparentemente comenzaron por el costo de
vida, por la inflación galopante, por las mismas quejas económicas
legítimas que hemos visto en docenas de países en los últimos años. nada
particularmente extraordinaria a primera vista, ¿verdad? Pero aquí está
el primer detalle que debería hacer sonar todas las alarmas de
cualquier analista serio: la coordinación militar.
En mi experiencia de tres décadas cubriendo revoluciones de colores
desde Georgia hasta Ucrania, desde Hong Kong hasta Bielorrusia, hay
ciertos patrones operacionales que simplemente no mienten. Y lo que
estamos viendo en Irán sigue exactamente el mismo manual de operaciones
que hemos observado una y otra vez.
Primer indicador irrefutable, la sofisticación extraordinaria de las
comunicaciones. A pesar del corte total y absoluto de internet que
implementó el régimen iraní el jueves pasado, de alguna manera
misteriosa, los manifestantes continúan coordinándose con una precisión
que raya en lo militar. ¿Cómo diablos es esto posible? Se preguntarán
ustedes. Bueno, aquí entra en juego el primer elemento tecnológico que
nadie quiere mencionar públicamente. Los terminales Starlink de
contrabando que han estado llegando a Irán durante los últimos 6 meses a
través de rutas que pasan por Kurdistán, Azerbaiyán y Armenia.
Pero esa no es ni siquiera la parte más impactante de toda esta
operación. Porque hay algo que acabo de confirmar con fuentes de
inteligencia en tres continentes diferentes y esto va a sacudir los
cimientos de todo lo que creían entender sobre la geopolítica actual.
Resulta que las protestas en Irán no comenzaron espontáneamente en
diciembre del año pasado.
La preparación logística comenzó hace más de 18 meses, coordinada
meticulosamente desde centros de operaciones que van desde Fort Langley
Virginia hasta Tel Aviv , pasando por ciertos edificios muy específicos e
identificables en Londres y París. Los centros de entrenamiento en
Polonia, donde se preparó a los líderes estudiantiles, los campos de
Georgia donde se entrenó en técnicas de guerra urbana, los laboratorios
de narrativas en Estonia donde se fabricaron los mensajes para redes
sociales.
El patrón es siempre idéntico, siempre exactamente el mismo. Primero,
se identifica un país que está bloqueando los intereses geoestratégicos
del imperio decadente. Segundo, se infiltran masivamente las redes
sociales con narrativas prefabricadas y focus groups. Tercero, se
prepara durante años a los líderes estudiantiles en universidades
occidentales específicas. Cuarto, se establece toda la infraestructura
financiera necesaria para sostener meses y meses de operaciones costosas
y finalmente se elige el momento perfecto para activar simultáneamente
toda la red dormida.
¿Y cuál fue exactamente el momento perfecto para activar la operación
Irán? Aquí es donde todo encaja de manera aterrorizante. Exactamente
cuando Trump regresa al poder con su agenda renovada de máxima presión
sobre el régimen iraní. Exactamente cuando Israel necesita
desesperadamente una distracción masiva de su situación completamente
insostenible en Gaza y en Líbano. Exactamente cuando la alianza
estratégica entre Irán, Rusia y China está alcanzando niveles de
cooperación militar y económica sin precedentes históricos.
Pero esperen, porque aquí viene la parte que nadie ve, pero que
cambia todo el análisis geopolítico, porque resulta que estas protestas
no están dirigidas realmente contra el sistema teocrático iraní per sé.
Esa es apenas la fachada mediática . El verdadero objetivo es mucho más
ambicioso y, francamente, mucho más aterrador para el futuro de todos
nosotros.
El objetivo real es destruir definitivamente el último eslabón
independiente en la cadena energética euroasiática que conecta
básicamente a Rusia con China, pasando estratégicamente por Asia central
e Irán. Es romper para siempre el corredor energético más crucial del
siglo XXI.
Piénsenlo detenidamente por un momento. Irán no es solamente Irán.
Irán es el corredor energético estratégicamente crucial. entre el
petróleo y gas rusos y los mercados asiáticos en expansión. Irán es el
eslabón geográfico que permite que China acceda a recursos energéticos
masivos sin depender de las rutas marítimas controladas por la armada
estadounidense.
Irán es, literalmente hablando, es la llave maestra que puede hacer o
destruir completamente toda la arquitectura multipolar que Rusia y
China han estado construyendo sistemáticamente durante los últimos 15
años de coordinación estratégica. Y aquí está el detalle cronológico que
debería hacer temblar a cualquier analista geopolítico serio del
planeta.
Lo que está pasando en Irán está Perfectamente sincronizado con lo
que acaba de suceder en Venezuela con la captura de Maduro. Coincidencia
temporal. Por favor, somos adultos. En geopolítica de alto nivel no
existen las coincidencias, especialmente cuando hablamos de operaciones
simultáneas de esta magnitud estratégica.
Tengo información verificada, confirmada e independiente de fuentes,
tanto en el Kremlin como en Beijin, de que el momento preciso de estas
operaciones coordinadas no es para nada casual. El imperio
estadounidense y sus vasallos europeos tienen una ventana temporal muy
específica de aproximadamente 4 a 6 meses antes de que la expansión
completa de BRICS Plus se consolide definitivamente e irreversiblemente.
Antes que el nuevo sistema financiero paralelo esté completamente
operativo y funcional. Antes de que las nuevas rutas comerciales
terrestres de La franja y La Ruta hagan completamente irrelevante todo
el sistema occidental de control marítimo mundial.
Esta es su última oportunidad real y en Washington lo saben
perfectamente. Por eso la desesperación es palpable, por eso la
brutalidad sin disimulos, por eso están completamente dispuestos a
arriesgar una conflagración regional. que podría escaparse totalmente de
cualquier control racional.
Porque déjenme ser absolutamente cristalino sobre algo fundamental
que Trump acaba de declarar: “Si ustedes empiezan a disparar, nosotros
también vamos a empezar a disparar”. No es retórica vacía para consumo
mediático. Las fuerzas estadounidenses desplegadas en todo el Golfo
Pérsico están en máxima alerta de combate desde hace 72 horas. Los
israelíes han puesto discretamente sus fuerzas nucleares en estado de
preparación total.
Y lo más inquietante de todo, hay conversaciones muy serias y
documentadas en círculos militares estadounidenses sobre un ataque
preventivo masivo contra todas las instalaciones nucleares iraníes
usando armas nucleares tácticas si es necesario.
La diferencia, esta vez, la diferencia crucial es que Irán no está
solo como estaba en 1979. La diferencia es que cualquier ataque militar
contra territorio iraní significa automáticamente la activación
inmediata de tratados de defensa mutua con Rusia y China. La diferencia
es que estamos literalmente a una decisión impulsiva de poco distancia
de la tercera guerra mundial nuclear. Y aquí es exactamente donde la
historia toma un giro completamente inesperado que nadie calculó, porque
hay algo que las élites occidentales no calcularon correctamente en sus
“modelos de simulación”.
Hay algo que su arrogancia imperial histórica simplemente no les
permite ver ni comprender. Resulta que el pueblo iraní común, más allá
de sus quejas absolutamente legítimas contra la corrupción y
autoritarismo de su gobierno, entiende perfectamente lo que realmente
está en juego.
Resulta que la inmensa mayoría de los iraníes tiene memoria histórica
y recuerda exactamente lo que pasó en Irak, en Libia, en Siria, en
Afganistán. Resulta que no quieren, bajo ninguna circunstancia
convertirse en el próximo éxito “democrático” de la libertad exportada
mediante bombardeos masivos y ocupación militar. Las manifestaciones
están perdiendo fuerza rápidamente. Y no solamente porque el régimen
haya reprimido brutalmente, aunque también lo haya hecho sin duda, sino
porque la gente común iraní está empezando a comprender perfectamente el
verdadero juego geopolítico.
Están comenzando a ver con claridad que detrás de las banderas
románticas de la libertad y la democracia occidental se esconde la misma
agenda imperial depredadora de siempre, la misma agenda que convirtió a
Libia en un mercado de esclavos, la misma que sumió a Irak en 20 años
de guerra sectaria, la misma que está intentando fragmentar Siria desde
hace más de una década. Pero hay algo más, algo extremadamente
significativo que me confirmaron fuentes muy cercanas al Consejo Supremo
de Seguridad Nacional iraní durante una conversación que tuve ayer por
la noche.
El régimen iraní ha estado preparándose meticulosamente para este
escenario durante años. tienen planes de contingencia militar que van
desde el cierre total e inmediato de todas las exportaciones petroleras
del Golfo Pérsico hasta hasta opciones de respuesta que francamente
prefiero no detallar específicamente en un canal público de YouTube.
La verdadera pregunta ahora es completamente diferente a todo lo que
están discutiendo en los medios occidentales. La verdadera pregunta que
debería quitarnos el sueño a todos es ; ¿está realmente el mundo
preparado para las consecuencias similares a un cataclismo, de lo que
está a punto de suceder en las próximas semanas?
Porque si estas operaciones coordinadas fracasan estrepitosamente y
todo indica que van a fracasar de manera humillante, el imperio
estadounidense va a quedar expuesto globalmente como lo que realmente es
un tigre de papel nuclear con dientes nucleares, pero sin garras
convencionales efectivas para usarlos de manera coherente.
El fracaso completo en Irán, combinado con el desastre que se está
desarrollando en tiempo real en Venezuela, más la humillación militar
absoluta en Ucrania, más la pérdida irreversible de control sobre todas
las rutas comerciales asiáticas, significa una cosa muy simple, pero
trascendental, el fin definitivo de 500 años de dominación occidental
sobre el sistema mundial.
Pero las élites psicopáticas del imperio no van a aceptar esta nueva
realidad histórica sin una lucha desesperada hasta la muerte. Y aquí es
precisamente donde las cosas se vuelven realmente peligrosas para toda
la humanidad, porque un animal imperial herido de muerte es
infinitamente más peligroso que un animal que todavía tiene control de
la situación.
Permítanme contarles algo que absolutamente nadie más se atreve a
decir públicamente en ningún medio occidental. Y tengo esta información
de fuentes que obviamente prefiero no nombrar, pero que tienen acceso
directo y documentado a las reuniones más clasificadas del Consejo de
Seguridad Nacional de Washington
Hay una discusión muy seria sobre lo que internamente llaman la
opción Sansón nuclear. La idea completamente psicopática de que si el
imperio americano va a colapsar históricamente, entonces todo el sistema
de civilización mundial debe colapsar junto con él en una conflagración
final. Es una mentalidad absolutamente demencial, pero es terriblemente
real y es absolutamente aterrorizante para cualquier persona racional
en el planeta.
La lógica interna es simple, pero enloquecida. Si ya no podemos
controlar y dominar el mundo como lo hemos hecho durante siglos,
entonces nadie más puede tenerlo. Si China y Rusia van a crear
exitosamente un nuevo sistema multipolar próspero, entonces destruimos
preventivamente todo antes de permitir que eso suceda. Por eso, las
protestas en Irán son infinitamente más que simples protestas internas.
son el detonador calculado de una crisis que puede llevarnos
directamente al abismo de una guerra nuclear global.
Por eso Trump está jugando literalmente con fuego atómico de una
manera que debería aterrorizar a cualquier persona mínimamente racional
en todo el planeta. Pero aquí viene la parte esperanzadora y luminosa de
toda esta historia apocalíptica, porque hay algo fundamental que el
imperio occidental no calculó en sus modelos predictivos. Hay algo que
su arrogancia milenaria no les permite ver ni aceptar. El mundo ya
cambió irreversiblemente.
El sistema multipolar ya existe y funciona. Las nuevas rutas
comerciales ya están completamente operativas. Las nuevas alianzas
estratégicas ya están consolidadas y son irreversibles. Lo que estamos
presenciando día a día no es el nacimiento doloroso de un nuevo orden
mundial, es la agonía terminal del viejo orden unipolar. es el colapso
sistémico de un sistema internacional basado en la dominación militar y
financiera, que ya no tiene bases materiales ni legitimidad para
sostenerse.
China es ahora oficialmente la primera economía del mundo en términos
reales de paridad de poder adquisitivo. Rusia ha demostrado
militarmente que es completamente invencible en su propia esfera de
influencia histórica. Los países del sur global han encontrado
alternativas completamente funcionales al sistema financiero occidental
controlado desde Wall Street.
El dólar como moneda de reserva mundial está viviendo literalmente
sus últimos días. Irán es simplemente el campo de batalla simbólico
donde se está librando la batalla final y decisiva entre el viejo mundo
unipolar agonizante y el nuevo mundo multipolar ascendente, entre el
unipolarismo imperial decadente y el multipolarismo soberano emergente,
entre un pasado de dominación y un futuro de cooperación.
Y déjenme decirles con absoluta certeza cuál va a ser el resultado
histórico final de esta confrontación titánica. El resultado ya está
completamente escrito en las tendencias históricas objetivas que
llevamos observando y documentando durante décadas enteras. El futuro de
la humanidad pertenece inexorablemente a Eurasia integrada.
El futuro pertenece a la cooperación mutuamente beneficiosa en lugar
de la dominación parasitaria. El futuro pertenece a un mundo multipolar
donde ninguna potencia individual puede jamás imponer unilateralmente su
voluntad sobre todos los demás. Las protestas en Irán van a fracasar
estrepitosamente, no porque el régimen teocrático sea particularmente
popular entre su población, sino porque representan un proyecto imperial
occidental. que simplemente ya no tiene futuro histórico viable.
La gente iraní va a elegir conscientemente la independencia nacional
imperfecta sobre la libertad fabricada en los laboratorios de Langley .
Van a elegir la soberanía nacional problemática sobre la democracia
exportada mediante bombardeos y ocupación militar extranjera. Y cuando
eso suceda, inevitablemente, cuando la operación Irán fracase, como ya
fracasó la operación Venezuela, como está fracasando estrepitosamente la
operación Ucrania, el imperio va a tener que enfrentar una realidad que
ha estado evitando desesperadamente durante décadas, que su tiempo
histórico se acabó para siempre.
Pero, hay que poner atención los próximos 6 meses, porqué van a ser
absolutamente cruciales para el destino de toda la civilización humana,
porque un imperio en colapso terminal es exactamente como una estrella
en explosión supernova. Puede destruir completamente todo a su alrededor
antes de convertirse finalmente en una enana blanca insignificante.
Y ese es el peligro existencial real que enfrentamos todos los
habitantes de este planeta en los próximos meses. El peligro no es que
Irán se convierta mágicamente en una democracia occidental al estilo
Hollywood. El peligro real es que las élites imperiales occidentales, en
su desesperación terminal y su negación psicótica de la realidad hagan
algo completamente irreversible para toda la humanidad.
El peligro es que en su intento desesperado de mantener un control
global que ya perdió objetivamente, desaten fuerzas nucleares que
literalmente nadie en el planeta puede controlar una vez liberadas. Por
eso es absolutamente vital que todo el mundo esté atento y consciente.
Por eso es tan importante que entendamos todos perfectamente lo que
realmente está en juego aquí. No se trata para nada de democracia iraní
versus teocracia persa. Se trata del futuro mismo de la civilización
humana y de si va a sobrevivir intacta a esta transición histórica.
Los próximos días, las próximas semanas decisivas van a determinar si
la transición inevitable hacia un mundo multipolar soberano se hace de
manera relativamente civilizada y pacífica, o si vamos a tener que pasar
todos por una conflagración global antes de llegar exactamente al mismo
resultado final. La elección histórica, en última instancia no está
realmente en las manos de Trump, ni de Netanyahu, ni de los Ayatolás
iraníes, ni de Putin, ni de Xi Jinping.
La elección definitiva está en las manos de todos y cada uno de
nosotros, en nuestra capacidad colectiva de ver claramente más allá de
las narrativas fabricadas por los medios corporativos, en nuestra
capacidad de entender los verdaderos intereses geoestratégicos en juego,
en nuestra capacidad de exigir categóricamente a nuestros líderes que
elijan la diplomacia constructiva sobre la guerra destructiva, la
cooperación mutuamente beneficios sobre la dominación parasitaria, el
futuro promisorio sobre el pasado decadente.
Porque el viejo mundo unipolar se está muriendo inexorablemente. Y
todos nosotros somos los testigos directos y quizás los parteros
históricos del nacimiento complejo de uno completamente nuevo. La única
pregunta que realmente importa ahora es, ¿ese nuevo mundo multipolar va a
nacer en relativa paz y cooperación o en guerra total y destrucción
mutua?
La respuesta final depende de todos nosotros. Gracias por acompañarme
en este viaje fascinante por las corrientes subterráneas más profundas
de la historia mundial en movimiento. Nos vemos en el próximo Pepe Café,
donde seguiremos desentrañando juntos todos los hilos de esta increíble
transformación que está sacudiendo los cimientos del mundo tal como
creíamos conocerlo. Hasta la próxima y manténganse siempre alerta. La
historia se está escribiendo en tiempo real ante nuestros ojos