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samedi 21 février 2026
lundi 16 février 2026
Las víctimas de clase obrera de Epstein
Fuente https://www.pikaramagazine.com/2026/02/las-victimas-de-clase-obrera-de-epstein/
Las víctimas de la red de tráfico sexual de Jeffrey Epstein eran, en su mayoría, chicas de clase obrera para las que la extorsión económica jugaba un papel esencial. Para la élite económica que abusaba de ellas, eran cuerpos intercambiables al alcance por poco dinero: 200 dólares, 45 minutos.
“La gente de la alta sociedad valora mucho la privacidad, si alguien que conoces tiene secretos que no se pueden contar, la gente suele callarse”.
Robert Couturier, amigo de Ghislaine Maxwell
En la red de explotación sexual de menores que dirigía Jeffrey Epstein, según Todd Blanche, fiscal general adjunto de Estados Unidos, se han identificado a más de 1.200 víctimas. Es como si retrocediéramos a 2019, año en que se acusó a Epstein por tráfico sexual de menores y, dos años más tarde, a Ghislaine Maxwell, condenada a 20 años de prisión. Estos días se pueden ver nombres y más nombres de personas involucradas, los nombres de las élites económicas que gobiernan el mundo a placer. Correos electrónicos, conversaciones, fotografías, vídeos, todo es un mar de información sin ningún tipo de orden, que al final del día termina aturullando, cuando lo que debería dar es claridad en un caso que hoy día llamamos paradigmático del funcionamiento del patriarcado: hombres ricos que explotan sexualmente a niñas, adolescentes y mujeres pobres, mientras las instituciones, en el mejor de los casos, miran hacia otro lado.
La precariedad de las víctimas es una de las condiciones de posibilidad de los abusos
Sería imposible e irresponsable hacer una generalización sobre la procedencia socioeconómica de las niñas y adolescentes que sufrieron violencia sexual dentro de la telaraña de poderes creada durante décadas por Epstein: un entramado de gobiernos, empresarios, medios de comunicación, personal de universidades de élite y sistemas financieros que sostenía, y a su vez se alimentaba de, una red de tráfico de personas. Sin embargo, algo que sí se puede sacar en claro es que la desmedida concentración de poder económico de los perpetradores frente a la precariedad y vulnerabilidad de las víctimas es una de las condiciones de posibilidad de los abusos sistemáticos. Lo ha sido siempre, desde Ciudad Juárez hasta nuestros días.
En el México de los 80 y 90, las historias de disciplinamiento sexual eran las de los asesinatos en Juárez
Porque, aunque los titulares nos lleven a 2019, la memoria corporal es más larga y guarda los efectos del terror sexual. En el caso de quienes fuimos adolescentes en el México de los años 80 y 90, las historias de disciplinamiento sexual eran las de los asesinatos de mujeres en la ciudad fronteriza de Juárez. El patrón siempre era el mismo: mujeres pobres, racializadas, trabajadoras de la maquila, que desaparecían en medio de la noche. Todavía puedo recitar de memoria las características físicas de las desaparecidas: jóvenes, morenas, delgadas, pelo negro, bajitas de estatura, la descripción promedio de las mujeres de clase trabajadora de México. Somos generaciones enteras disciplinadas por el terror sexual y por la violencia expresiva que, como dice Rita Segato, se escribía en el cuerpo de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez.
El método Epstein es la articulación del capital, el poder simbólico y el político para garantizar impunidad absoluta
Más allá de las explicaciones sensacionalistas y morbosas sobre los feminicidios en Juárez que los relacionaban con ritos satánicos, pornografia snuff e incluso ataques de animales fantásticos como el chupacabras, poco a poco comenzó a emerger un análisis feminista que relacionaba a las oligarquías locales con las autoridades y los grupos de crimen organizado. A esto es a lo que Emanuela Borzacchiello llama “telaraña de poderes”, una alianza estratégica entre política, economía y narcotráfico que produce una nueva gobernabilidad en la que la violencia contra los cuerpos feminizados adquiere cotas altísimas. Ese es justamente el concepto que mejor puede explicar lo que la periodista Laura Arroyo ha denominado como el “método Epstein”: la articulación del capital, el poder simbólico y el poder político para garantizar impunidad absoluta; o lo que la escritora Rebecca Solnit denominó hace seis años como “la máquina de silenciamiento”, una serie de sistemas de poder que permite a las elites cometer delitos con impunidad.
La primera denuncia contra Epstein, la de Maria Farmer en 1996
La serie documental, Jeffrey Epstein: asquerosamente rico (2020), en la que participan varias sobrevivientes, relata cómo adolescentes de clase trabajadora fueron “contratadas” como “masajistas”, y sufrieron violencia sexual sistemática a lo largo de varios años. Son los mismos testimonios que aparecen en un sinnúmero de artículos de periódicos internacionales, en campañas estatales como Stand With Epstein Survivors (Solidaridad con las sobrevivientes de Epstein), y en el libro de memorias de una de sus víctimas, Virginia Roberts Guiffe. El patrón es exactamente el mismo en casi todos los testimonios: 200 dólares por un masaje de 45 minutos que devenía rápidamente en actos sexuales; después se les ofrecía más dinero a cambio de que trajeran más adolescentes, haciendo hincapié en que tenían que ser, o por lo menos parecer, muy jóvenes (menos de 18 años). Decenas de chicas cruzaron el puente que separa West Palm Beach, de la exclusiva isla de Palm Beach, Florida, durante años. Pero también eran cientos las jóvenes que entraban por una inmensa puerta de roble en una de las mansiones más caras de Nueva York, el número 9 de la calle 71 Este, en la exclusiva zona de Upper East Side de Manhattan. A muchas se les ofrecía también la posibilidad de acceder a educación universitaria, contactos en el mundo del arte y de la moda, o viajes a sitios exóticos.
En los años 90 Maria Farmer empezaba su carrera como artista. Fue entonces cuando la llevaron al rancho de Epstein en Nuevo México ofreciéndole apoyo y contacto con coleccionistas de arte y galeristas. A su hermana Annie Farmer, de entonces 16 años, también le ofrecieron pagarle los estudios. En 1996 Farmer es la primera en interponer una denuncia penal contra Epstein y en testificar para el FBI por intercambio de posibles imágenes de abuso sexual infantil, sin embargo, no se tomó ninguna medida legal en contra del magnate.
La mayoría de las chicas abusadas eran pobres, huérfanas o sin lazos familiares
Virginia Roberts Giuffe, otra de las sobrevivientes, que en 2009 denunció a Epstein y en 2021 al duque de York, Andrew Mountbatten-Windsor, relató en sus memorias, Nobody´s Girl: A Memoir of Surviving Abuse and Fighting for Justice, que la mayoría de las chicas abusadas eran pobres, huérfanas o sin lazos familiares. Adolescentes de clase trabajadora reclutando a otras adolescentes de clase trabajadora para ser sexualmente explotadas por las élites económicas, y desechadas en cuanto “se hacían mayores”. Vidas prescindibles, chicas intercambiables. Michelle Licata, otra sobreviviente, cuenta que le habría gustado decirle a la cara a Epstein: “No te acuerdas de mí porque había miles como yo, pero yo me acordaré de ti el resto de mi vida”. Jena-Lisa Jones ha insistido en su testimonio en el ambiente de coacción financiera de la red y en cómo se explotaba la vulnerabilidad de las víctimas: “Es un gran tema de manipulación cuando tienes 14 años y estás en la ruina.”
La clase es un marcaje que no puede separarse del género, como apunta Lugones
La cuestión de clase es inseparable de la violencia sexual porque esta no ocurre en el vacío, se apoya de estructuras de desigualdad y, a su vez, es un mecanismo de control de clase, disciplinando los cuerpos que pueden ser abusados, explotados y usados sin ninguna consecuencia. La clase es un marcaje que no puede separarse del género, como ya lo ha apuntado la filósofa María Lugones. Así, clase y género, se imbrican y encarnan en violencias específicas. Para Verónica Gago, la violencia económica es un régimen de extracción de valor que opera sobre la vida, que es experiencial y corporal. Cuando cruzamos el pensamiento de Lugones con el de Gago, entendemos la violencia sexual como la explotación de un territorio: el cuerpo.
La abismal desigualdad económica entre las víctimas y los victimarios era, a su vez, garantía de silencio. “La verdad es lo que los poderosos quieren que sea”, escribió la periodista Rebecca Solnit en el artículo En el patriarcado nadie te escuchará gritar. Annie Farmer dijo en una entrevista en 2019 que, “en muchos casos donde los perpetradores ocupan puestos de poder, también existe un miedo significativo, y a menudo justificado, a las represalias, que puede hacer que el riesgo de una demanda parezca excesivo”. Elizabeth Stein, a quien Epstein y Maxwell acosaron durante tres años, relata cómo intentó huir de ellos, cambiando de número de teléfono, de dirección y cómo siempre la encontraban: “Tenía mucho miedo y ellos estaban conectados con las personas más poderosas del mundo, sabía que, si se lo contaba a alguien, mi vida corría peligro”. Estaban aterradas por la maquinaria de poder que Epstein podía echar a andar contra ellas.
De 290 víctimas que pidieron la reparación económica gubernamental, solo 150 la obtuvieron
Durante el juicio de Ghislaine Maxwell se atacó, culpabilizó e intentó restar credibilidad a los testimonios de las víctimas debido a la reparación económica que habían recibido del fondo de reparaciones gubernamental. El Gobierno elaboró este fondo tras la muerte de Epstein: 121 millones de dólares provenientes del patrimonio del traficante sexual, valorado en 600 millones. Se compensó económicamente a 150 sobrevivientes, aunque 290 pidieron esta compensación .
Es imposible entender el caso de Jeffrey Epstein sin tomar en cuenta la clase, no solo la de él y sus cómplices, sino la de ellas, las víctimas y sobrevivientes. El “método Epstein” no es un error del sistema. Tampoco es la prueba de que el sistema nos falla a las mujeres porque, en realidad, la telaraña de poderes creada por Epstein ¡es el sistema! Uno perfectamente engrasado a base de millones de dólares, favores personales, tratos comerciales y apoyo económico a campañas políticas. Epstein no es un caso aislado, mucho menos una excepcionalidad, aunque los medios le llamen “el mayor depredador sexual de la historia”. La trama de poderes que protege a los violadores y agresores es la manifestación concreta en la que el poder y las elites tratan a las mujeres, las adolescentes y las niñas: como mercancía.
Virginia Roberts Giuffe, que se quitó la vida en abril de 2025 y a quien dedico este texto, dice en sus memorias: “No te dejes engañar por todos aquellos del círculo de Epstein que aseguran que no sabían lo que hacía. Epstein no solo no lo escondía, sino que disfrutaba con el hecho de que los demás lo vieran (…) Y los demás lo vieron, y no les importó”.
Hace un par de meses, la periodista Gessamí Forner decía que los agresores no agreden porque tengan poder, sino que llegan a las altas esferas de poder justamente porque son agresores. Conviene darle vueltas a esta reflexión.
dimanche 15 février 2026
El caso Epstein, la isla prometida

À propos du caractère « satanique » du « réseau Epstein »
Par Georges Gastaud, auteur de « Lumières communes ».
« NOTRE » EPSTEIN et le LEUR – Avant d’écrire quoi que ce soit sur l’ainsi-dit « dossier Epstein », donnons cette précision indispensable: s’il a bien existé un personnage odieux portant ce nom et dont la presse capitaliste se voit tardivement contrainte de parler (avant la déclassification – caviardée du reste – de la « correspondance Epstein », où donc étaient les « enquêtes d’investigation » diligentées par les grands médias à ce effet ?), la décence impose de rappeler ceci: jadis porté par un tout autre personnage historique que l’infâme pédocriminel dont les médias font désormais leurs choux gras, le nom d’EPSTEIN devrait être connu et vénéré, non seulement de tous les communistes, mais de tous les humanistes que compte notre pays: comme me l’a cent fois narré feu Léon Landini qui s’est beaucoup battu pour faire connaître la geste occultée de ce héros modeste, Joseph Epstein était, avec Missak Manouchian, le principal officier du groupe dit « de l’Affiche rouge » qui dirigeait la guérilla urbaine en Région parisienne comme Carmagnole-Liberté, le Bataillon F.T.P.-M.O.I. commandé par Roger Landini, la menait dans le Lyonnais. Arrêté par la police « française », torturé par la Gestapo puis fusillé au Mont-Valérien, notre camarade Joseph Epstein n’a pas parlé sous la torture et ce Polonais devenu « Français de préférence » (comme dit le poème d’Aragon) aura été l’un des plus grands officiers et stratège de la Résistance armée française. Une Résistance impulsée notamment, à l’appel du PCF clandestin dirigé par Duclos, Tillon et Frachon, par ces F.T.P.-M.O.I. que la France a fini par honorer en « panthéonisant » Manouchian et ses compagnons d’armes.
SATANISER UN RÉSEAU PÉDOCRIMINEL POUR MIEUX « DÉDIABOLISER » LE CAPITALISME ? – Aux antipodes du martyr de la Liberté que fut le communiste Joseph Epstein est donc le milliardaire violeur nord-américain hélas homonyme qui, au moyen d’un réseau transatlantique mixant l’affairisme, la dépravation et la symbiose décomplexée des politiciens bourgeois et de la haute finance, a tranquillement sévi durant des décennies au cœur de l’ « élite » euro-atlantique: celle-là même qui donne en permanence au monde des leçons d’humanisme à coups d’ingérences politiques, de blocus économiques… et des bombes au napalm larguées sur les peuples insurgés. Confrontée à cette réalité déshonorante pour les siens, l’idéologie bourgeoise toujours aux aguets pour disculper le capital et les capitalistes met en œuvre deux sortes de subterfuge idéologique :
– tantôt ses médias s’évertuent à expliquer que, « contre toute théorie du complot », le réseau criminel Epstein était politiquement anodin, qu’il ne présentait aucun caractère « systémique » et ne promouvait rien d’autre qu’un ensemble, certes peu ragoûtant, de pratiques sexuelles exotiques n’impliquant qu’à la marge certains poids lourds de la finance et de la politique: si quelqu’un peut gober une telle fable, nous ne pouvons rien pour lui tant son atrophie de l’esprit critique procède d’une surconsommation prolongée de produits culturels bien-pensants.
– L’autre ligne de défense du capitalisme se présente comme une « critique radicale » de l’Occident « corrompu » : propagée par les milieux conspirationnistes liés à l’extrême droite, cette apologie indirecte du capitalisme voit dans le méga-scandale Epstein la « preuve » que le milieu oligarchique mondial est « sataniste », voire directement « possédé » par Satan. Cette « explication » de type moyenâgeux est aussi absurde que dangereuse:
MAINMISE DE « SATAN » SUR LE MONDE… OU POURRISSEMENT DU CAPITALISME « MODERNE »?
– la pseudo « explication » satanique est paralysante et démobilisatrice par sa forme même, car l’homme ne peut pas grand chose contre une force surnaturelle contre laquelle on ne peut que prier, prononcer des exorcismes, dresser des bûchers inquisitoriaux, susciter des chasses aux sorcières, prôner le retour aux mœurs puritaines (en apparence!) d’antan, bref, attendre la fin des Temps en faisant pénitence. En attendant, votons donc pour l’extrême droite qui promet une grande Purge morale (en dégommant au Kärcher, chemin faisant, tout ce qui reste du communisme organisé, du syndicalisme ouvrier rouge et de la militance laïque…). Voire en emboîtant le pas de Trump, le Saint Homme qui a tant tardé, allez savoir pourquoi, à permettre la publication, du reste très incomplète dit-on, des documents liés à « l’affaire »…
– cette « explication » sataniste est nocive par son contenu même. Si l’affaire Epstein est avant tout révélatrice du « satanisme » censément propre à nos élites, cela signifie que nos malheurs sociaux : fascisation galopante et marche à l’État policier, euro-dissolution des nations souveraines, paupérisation de groupes sociaux entiers, écroulement des services publics, agonie du « produire en France », enlèvement de présidents étrangers légitimes par les USA, blocus affameurs infligés à des pays entiers, génocide écrasant la Palestine, crises climatiques à répétition, régressions sociales sans fin, marche à la guerre mondiale, etc., ne proviennent nullement de l’exploitation capitaliste renforcée, de la contre-révolution qui a détruit le camp socialiste, du repli des PC et des syndicats de classe sous l’assaut redoublé des campagnes anticommunistes et antisoviétiques, toutes choses que l’on peut fondamentalement combattre par la résistance sociale, par la construction politique alternative, par la reconstruction de l’Internationale Communiste et Ouvrière, par l’alliance entre prolétaires du Nord et peuples opprimés du Sud, en un mot, par la révolution sociale et par la lutte sur deux fronts à la fois, contre la MAGA-fascisation trumpiste mondiale ET contre le bloc pseudo-progressiste et non moins belliciste que conduisent les Harris, von der Leyen, Macron, Starmer et Cie. Car encore une fois, si le Diable est à la manœuvre, il n’y rien à faire, il suffit d’attendre passivement que Dieu règle son compte à Satan à travers l’ « Armageddon » final qui arrive à grand pas (au besoin on peut précipiter le Dies irae au moyen de quelques frappes atomiques occidentales ciblant Pékin, Moscou ou Téhéran). Si bien que le bloc obscurantiste soi-disant anti-sataniste – qui n’est pas la solution mais une partie ténébreuse de l’actuelle problématique mondiale contre-révolutionnaire – mène par d’autres voies, celles du messianisme biblique (et/ou coranique, et/ou « évangélique », choisissez votre variante!) au même résultat que le « mondialisme sataniste »: la guerre mondiale visant à préserver à n’importe quel prix l’hégémonie planétaire menacée du grand capital occidental. Une « irrationalité » que la raison dialectique peut fort bien traiter en revenant aux fondamentaux d’une analyse de classes des processus géopolitiques… voire en traitant l’idéologie « sataniste » comme un élément superstructurel participant de l’idéologie bourgeoise de plus en plus contrainte à l’irrationalisme et à ce que Lukàcs appelait « la destruction de la raison ».
« DESTRUCTION DE LA RAISON » OU CONTRE-OFFENSIVE DES « LUMIÈRES » ? – Plus que jamais, une contre-offensive idéologique nationale et mondiale s’impose à tous ceux qui se réclament du combat social, de l’émancipation nationale et des nouvelles Lumières partagées qu’appellent plus que jamais les les avancées de la science contemporaine, mathématique, logique, physique, chimie, cosmologie, biologie, anthropologie… Pour cela, il faut saisir que, non seulement « l’impérialisme est (depuis longtemps devenu) le stade suprême du capitalisme« , c’est-à-dire cette « réaction sur toute la ligne » que Lénine a exhaustivement décrite dans sa célèbre brochure de 1916, mais que, à l’époque de l’hégémonisme euro-occidental de plus en plus contesté par les peuples, mais aussi du pourrissement économique, politique, moral et culturel du capitalisme-impérialisme-hégémonisme dont témoigne le regain des intégrismes religieux et de leur double inversé, l’hédonisme dérégulé de certaines « élites » (les deux phénomènes faisant polairement système comme le font l’électron et le noyau de l’atome), l’exterminisme dessine in fine la vérité suprême du capitalisme désormais dépourvu de tout autre horizon que l’abrutissement techno-organisé de la jeunesse, le saccage de l’environnement, voire le fascisme et la guerre mondiale possiblement exterminatrice.
ENCORE ET TOUJOURS , « SOCIALISME OU BARBARIE »! – Ce n’est donc pas « Satan » qu’il faut exorciser, mais c’est encore et toujours le capitalisme-impérialiste-hégémoniste-exterministe-obsurantiste et de plus en plus facho-nostalgique qu’il faut abattre pour lui substituer un socialisme-communisme de nouvelle génération qui soit à la fois porteur d’émancipation nationale, de progrès social, de transition environnementale et de nouvelles avancées démocratiques.
Et puisque la grande bourgeoisie actuelle devenue oligarchie sape la rationalité et va jusqu’à renier les Révolutions française et américaine (bourgeoises, certes, mais transitoirement démocratiques et progressistes), l’heure vient d’engager une nouvelle marche vers les Lumières communes s’appuyant à la fois sur les révoltes populaires inéluctables et sur l’avancée sans précédent des sciences contemporaines. Là est le paradoxe d’une société capitaliste historiquement obsolescente et tendanciellement obscurantiste dont la crise généralisée ouvre contradictoirement à l’humanité le chemin des Lumières pour tous ou bien celui de la déraison… Et du suicide de masse!
À PROPOS DE JOSEPH EPSTEIN – Note communiquée par Gilda Guibert, agrégée d’histoire.
Joseph Epstein, alias Colonel Gilles – Une des plus grandes figures de la Résistance Française
« Mort pour la France » – Chevalier de la Légion d’Honneur à titre posthume.
Joseph Epstein est sans aucun doute le plus méconnu des grands héros de la Résistance française. Il en fut pourtant, reconnaissent de nombreux témoins, un des plus grands stratèges militaires. Albert Ouzoulias, chef d’état-major national des F.T.P., désignait le colonel Gilles comme « Le plus grand officier de la Résistance armée française».
C’est en assumant le commandement en chef de tous les Francs-Tireurs et Partisans Français (F.T.P.F) et des Francs-Tireurs et Partisans de la Main-d’œuvre Immigrée, (F.T.P-M.O.I) de l’Ile-de-France, qu’Epstein mit au point une tactique de guérilla urbaine qui s’avéra être des plus efficaces contre les troupes d’occupation et les collaborateurs. Cette tactique permit à tous ceux qui combattaient en ville et notamment aux F.T.P-M.O.I, de porter les coups les plus spectaculaires et les plus meurtriers à l’ennemi, qui considérait jusque là la France comme un havre de paix et de plaisir pour le repos du guerrier allemand.
Un service très efficace, (mis en place suivant ses directives), assurait une réelle protection à ceux qui attaquaient l’ennemi.
Le respect de cette règle a permis de sauver la vie à de très nombreux combattants FTP-MOI, c’est une des raisons pour laquelle 60 ans après sa mort, les survivants de ces unités, continuent à se battre pour qu’un hommage correspondant à la part qu’il a prise au sein de la Résistance française lui soit rendu.
Comment cet homme que rien de destinait au métier des armes devint-il ce grand chef de guerre ? Il convient pour le comprendre de remonter le fil de sa courte vie.
Né le 16 octobre 1911 à Zamosc en Pologne dans une famille juive aisée, petit-neveu du grand écrivain de langue yiddish, I. Peretz, le jeune Epstein se heurte dès son plus jeune âge aux réalités politiques, économiques et sociales de son pays.
La Pologne à peine reconstituée (1920) est confrontée à une crise économique endémique qui ne cesse de s’aggraver. Les militaires y font régner un régime des plus dictatoriaux et des plus répressifs, utilisant notamment l’antisémitisme comme soupape de sécurité.
Le jeune Parti communiste polonais, quoique clandestin, lutte sur tous les plans en faveur des conquêtes sociales, pour les libertés et contre le racisme. Il porte les espoirs d’une grande partie de la jeunesse juive. C’est ainsi que Joseph Epstein adhère aux Jeunesses communistes dès l’âge de 14 ans. Militant actif et efficace, il n’en poursuit pas moins de brillantes études et travaille afin d’obtenir un licence de droit à la faculté de Varsovie, mais il est contraint à l’exil à la suite d’une arrestation et d’une condamnation pour activité subversive.
La Tchécoslovaquie lui refuse l’asile, il décide alors de venir en France où il arrive en 1932. Il s’installe à Tours pour continuer ses études et c’est là qu’il fait la connaissance de Paula, étudiante en pharmacie, qui deviendra son épouse.
La montée du péril fasciste incite J. Epstein à poursuivre son combat politique partout où il se trouve. Son militantisme lui attire de nouveaux ennuis et le couple est contraint de partir à Bordeaux où enfin Epstein peut terminer sa licence de droit.
Il n’aura pas le temps de commencer une carrière juridique, qu’en Espagne éclate la guerre civile soutenue, côté franquiste, par Hitler et Mussolini. J. Epstein est parmi les tout premiers volontaires à se porter dès 1936 au secours de la République espagnole, avant même que ne soient constituées les Brigades Internationales. Grièvement blessé à Irun il est rapatrié en France où il consacre tout son temps à aider la République espagnole.
En janvier 1938, il repart en Espagne, refuse un poste politique et devient commandant d’une batterie d’artillerie qui se distingue dans la bataille de l’Ebre, ce qui lui vaut une citation à l’ordre de l’armée.
Après la défaite des Républicains espagnols, il rentre en France. Il est interné au camp de Gurs (Pyrénées orientales). Il s’en évade et s’engage comme volontaire dans l’armée française en guerre.
Incorporé au 12e R.M.E. son unité est immédiatement engagée dans les combats de la Somme et de l’Aisne. Il est fait prisonnier début juin 1940. Il est enfermé dans un stalag près de Leipzig d’où il s’évade et arrive à Paris le 25 décembre de la même année.
Dès son retour, il reprend contact avec ses camarades du P.C.F. et
s’engage en Résistance. À la C.G.T. clandestine il est nommé responsable
des sabotages de l’économie de guerre. Remarqué pour son inlassable
activité, pour son courage et son esprit d’initiative, le Conseil
militaire du Front national le nomme en septembre 1942 commandant de la
principale région militaire de France, c’est-à-dire celle de la région
parisienne, ses deux adjoints sont Rol-Tanguy, commissaire politique et
Vallérand, commissaire technique.
Dès lors il va donner la mesure de ses capacités de stratège et de meneur d’hommes.
De septembre 1942 au 16 novembre 1943 date de son arrestation, Joseph Epstein accumule les actions d’éclat et son bilan est exceptionnel.
Il met en place des détachements de F.T.P-M.O.I. qui étaient et demeurent les figures emblématiques de la guérilla urbaine. Ces unités sont souvent désignées par des spécialistes de l’histoire contemporaine comme « Le fer de lance de la Résistance armée française ».
Le bilan prestigieux qu’il présente après quatorze mois de combat (interrompu par son arrestation) parle de lui-même. C’est sous ses directives que des hôtels, des restaurants, des cinémas réservés aux troupes d’occupation et autres lieux de concentration de soldats allemands sont attaqués à la bombe. Des voies ferrées, des garages, des dépôts et des usines sont sabotés. Des formations militaires ou des camions transportant des troupes sont attaqués à la grenade. Des officiers supérieurs allemands sont exécutés, tels le docteur Ritter, responsable en France du Service du travail obligatoire (S.T.O). etc.
Ce bilan aurait pu être beaucoup plus lourd, si les efforts de la police, dite française (les sinistres Brigades spéciales), n’avaient fini par réussir à démanteler totalement les groupes de F.T.P-M.O.I. de la région parisienne.
Traqué et filé depuis des semaines, Manouchian responsable militaire des FTP-MOI parisiens, avait rendez-vous le 16 novembre 1943 à Evry Petit Bourg. (Grande banlieue parisienne) avec son chef hiérarchique Joseph Epstein (colonel Gilles). Au moment de leur rencontre, ils furent tous deux arrêtés par des inspecteurs de la police française.
Après son arrestation et celle de près d’une centaine de FTP-MOI, un grand vide s’est installé, les opérations militaires et les attaques contre les troupes d’occupation, qui avaient fait de Paris la vraie capitale de la Résistance, ont pratiquement cessé.
Les policiers convaincus qu’Epstein occupait de hautes responsabilités au sein de la Résistance l’ont immédiatement dissocié des autres combattants de « L’Affiche Rouge ». Pendant des semaines et des semaines il subit d’effroyables tortures (il eut la tête déformée et écrasée par le casque de torture).
Bien qu’en liaison directe avec la direction nationale des F.T.P. pas un mot ne sortit de sa bouche mutilée, aucun nom, même pas le sien par crainte que la police ne découvrît sa femme Paula et son fils Georges. S’il avait parlé, la police aurait pu remonter jusqu’à la direction nationale des FTP (Tillon) risquant même d’arriver à celle du PCF clandestin formée par Jacques Duclos et Benoît Frachon.
Malgré toutes ces tortures, il eut encore le courage d’accomplir un dernier acte héroïque avant de mourir, en permettant l’évasion d’un de ses compagnons d’internement sur le chemin du supplice. Il prépara même sa propre évasion, mais celle-ci échoua, car le jour fixé Epstein fut emmené au poteau d’exécution et fusillé le 11 avril 1944 au Mont-Valérien, un mois et demi après les fusillés de l’affiche rouge.
Il fut enterré à Ivry-sur-Seine, sous le nom de Joseph Andrei.
Il n’y a que quelques années qu’à la demande de mon père Léon Landini le ministère des Anciens combattants fit apposer son véritable nom sur sa tombe.
Et en février 2024, il entra enfin au Panthéon en compagnie de ses camarades de l’Affiche rouge.
jeudi 12 février 2026
Epstein, Snowden et la NSA
Source https://www.legrandsoir.info/epstein-snowden-et-la-nsa.html

Le lanceur d’alerte Edward Snowden a révélé en 2013 que la plus grande agence de renseignement états-unienne, la NSA, spécialisée dans le "SIGINT" (SIGnals INTelligence - renseignement électronique), avait pour fâcheuse tendance de récolter TOUTES les communications sous forme électronique (communications, courriels électroniques, conversations téléphoniques, etc) qui passent à sa portée, qui est vaste.
L’agence ne s’impose aucune limite et son mode opératoire peut se résumer à : "on intercepte absolument tout signal électronique, on le stocke, et on verra après si ça peut servir". C’est systématique, c’est tous azimuts, c’est indiscriminé et c’est global. Y compris sur le citoyens US et en l’absence de tout mandat de la justice. D’où le scandale (qui fit long feu).
Les "courriels Epstein" (à l’instar de tous les courriels), les conversation téléphoniques (à l’instar de toutes les conversations téléphoniques), sont donc déjà, et l’ont toujours été, entre les mains grapilleuses de la NSA.
Eu égard aux interlocuteurs impliqués, on peut même raisonnablement penser que l’univers Epstein d’inter-connexions était repéré, cartographié et sous une surveillance quelconque. Et que les communications étaient suffisamment chargées de mots-clés et d’indices pour attirer l’attention de la plus attardée des Intelligences Artificielles.
Il ne fait donc aucun doute dans mon esprit que les outils d’analyse de ces données - du moins pour les données non cryptées - ont forcément fait l’objet d’un "signalement" ou fait sonner une alarme quelque part. Après tout, c’est le métier de la NSA et le but de toute la manoeuvre.
Conclusion : bien avant et indépendamment de toute "enquête", la plus grande agence de renseignement des Etats-Unis savait déjà mais n’en fit rien. Juste pour dire l’ambiance. Et mettre en perspective le côté "nous existons pour vous protéger" des services de renseignement...
Car, à part son omniprésence, la NSA a quelque chose d’autre en commun avec Dieu : on peut facilement l’oublier lorsqu’on n’y pense pas.
Viktor Dedaj
Et Dieu dans tout ça ?
mercredi 11 février 2026
Trump et israel face à l'influence russe au proche Orient
samedi 29 novembre 2025
Jalife Rhame: El eje Epstein es pedofilia, espionaje, chantaje y banca
El caso Epstein no es lo que parece. Documentos publicados por Drop Site News dan fe de sus vínculos políticos con el ex primer ministro israelí, el general Ehud Barak, quien manipuló la red Epstein para vender ciber-armas israelíes.
mercredi 15 octobre 2025
Archéologie des utopies capitalistes: Space Relations (Donald Barr, 1973)
SOURCE: https://en.m.wikipedia.org/wiki/Space_Relations
Space Relations: A Slightly Gothic Interplanetary Tale is a space opera novel by Donald Barr, originally published on 17 September 1973 by Charterhouse and distributed by McKay.[2] It was reprinted by Fawcett Crest Books in February 1975.[3] It is one of only two novels Barr is known to have written, the other being A Planet in Arms.[4]
First edition | |
| Author | Donald Barr |
|---|---|
| Cover artist | Guy Fleming |
| Language | English |
| Genre | Science fiction |
| Set in | Future |
| Published | 17 September 1973 |
| Publisher | Charterhouse |
| Publication place | United States |
In the future, humans have formed an intergalactic empire ruled by aristocrats. During a time of war with the Plith, an empire of ant-like alien bug people, ambassador John Craig, a formerly Liberal Earth man in his 30s, is dispatched to the strategically important planet Kossar, a human colony that was settled by the Carlyle Society as a place of exile for political extremists and now is ruled by an oligarchical high council of seven nobles, each of whom is in charge of a different domain with its own traditions. Their boredom and absolute power have driven them to madness, to the point that Kossar's entry into the empire has been stymied by the Man-Inhabited Planets Treaty's clause (written by Craig) against alliances with slave owning societies, due to its practice of kidnapping humans to become illegal playthings of the galaxy's super-rich.
Craig, who now is campaigning to bring Kossar into the empire, had previously been to the planet when the passenger ship on which he was travelling on a return trip from the Betelgeuse Conference was captured by space pirates. While en route to Kossar, one of the pirates awakened Craig and the other prisoners to rape a 15-year-old virginal redheaded female captive in front of them; the rapist's fellow pirates later hear of this and dock his pay as punishment for spoiling her market value. Craig then spent two years as a slave of the beautiful, sensual, and sadistic Lady Morgan Sidney, the only female member of the oligarchy, with whom he became romantically involved. Together, they lived in her castle, ruling over and engaging in sexual relations with those under their dominion, including an enslaved teenager at a clinic used to breed enslaved people. When Craig stumbles on hints of an alien invasion, he realizes he must escape to save humanity.
Craig is depicted as undisturbed by Lady Morgan's sadism. When he is ordered to sexually assault the enslaved teenager, he enjoys his participation in the act.[5]
In 1973, Kirkus Reviews described the novel as "a coruscatingly literate tale for grown-ups".[6]
In 2008, the novel was criticized by Pornokitsch for devoting too much attention to character development rather than world-building.[7] The review notes that the narrative is split in two, between the present-day official visitation of Craig to the planet Kossar, and his past experiences as Lady Morgan's slave.[7]
The novel's events are set during a war between intergalactic human empire and "sinister" bug people. The world of Kossar is human, but independent of the empire due to its ruling aristocracy's refusal to abolish the slave trade, which represents the very foundation of Kossar's class system and economy.[7] The review notes that the novel does not fully explore these premises. The war is used to explain why a "backwater world" like Kossar became important to the empire, but the conflict is merely referenced and not actually depicted. The novel also hints at the complex politics of both Earth and Kossar and their roots in Machiavellianism, but these politics remain largely unexplored.[7]
The main theme of the novel is the "torrid romance" between a slave and his owner (John Craig and Lady Morgan). This allows the author to explore the issues of slavery and domination. The reviewer notes however that neither character experiences growth or change through the novel's events. He found both main characters to be "fairly obnoxious".[7] While the author repeatedly reminds the readers that slavery is wrong, he tries to depict both Craig and Morgan as wise, talented, and heroic. The reviewer finds it hard to view them as heroes, since their actions are not heroic in nature. Throughout the novel, both main characters "freely kill, torture, seduce and make sweeping political decisions on behalf of thousands of people".[7]
Another flaw of the novel is its depiction of Craig as a poet. The prose of the novel is interrupted by the character's poetic compositions, including a number of sonnets. The reviewer sees this as a failed attempt to add depth to the character, and finds these interruptions to be irritating.[7]
The novel was described in a Vice article as "both comically amoral and insufferably pretentious. To be fair, these traits were common in 1970s sci-fi."[5] Becky Ferreira has described the novel as "highly unsettling", due to its depiction of rape of enslaved people, particularly teenage girls, and other coercive sex acts. The sex acts described are performed "for the dual purposes of entertainment and controlled procreation".[5] Ferreira found disgusting the novel's fixation on the sexualization of adolescents. She notes that the adult characters are subjected to infantilization. The novel's dialogue includes "casually unsettling observations". She cites as an example a character remarking that pederasty lacks "aesthetic appeal".[5] She views the novel as sexualizing minors and fetishizing rape.[5]
Space Relations saw increased public attention after Jeffrey Epstein, Barr's former employee, who he hired without teaching credential at a high school, died in jail, due to the similarities between the violent sexual depictions in Space Relations and Epstein's sex trafficking activities and obsessions, along with the crimes of his associate Ghislaine Maxwell. Sellers of the novel on eBay explicitly advertise its connection to Epstein in their descriptions of it.[5] It was also included as a key plot point in the season 4 finale of the legal drama The Good Fight.
mercredi 10 septembre 2025
Trois leçons pratiques de philosophie politique. Leçon 1: Withney contre les jaloux comploteurs
SOURCE: https://www.librairie-tropiques.fr/2025/09/le-web-de-withney.html
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Whitney Webb , née en 1989 à Sarasota , en Floride, vit aujourd’hui au Chili, est journaliste d’investigation et auteur. Elle est connue pour One Nation under Blackmail , avec le sous-titre « L’union sordide entre l’intelligence et le crime qui a donné naissance à Jeffrey Epstein », volumes 1 et 2. Elle a également été impliquée dans le débat autour des attentats du 11 septembre , de Peter Thiel et de son soutien à Donald Trump et J.D. Vance , de l’IA et AI-krigföringde la guerre de l’IA, des fichiers dits CTIL (fichiers de la Cyber Threat Intelligence League) et du Bitcoin.
Whitney Webb écrit pour plusieurs magazines et sites Web. Il s’agit notamment de MintPress et MintPress News, Unlimited Hangout et The Last American Vagabond . Elle a également participé à plusieurs podcasts et autres contextes d’interviews et en 2019, elle a reçu le Shim Award for Uncompromised Integrity in Journalism, c’est-à-dire un prix pour son travail journalistique.
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Une nation sous chantage
Dans One Nation under Blackmail , volumes 1 et 2, elle décrit une collaboration entre les services de renseignement américains et israéliens d’une part et le réseau du crime organisé connu sous le nom de National Crime Syndicate (NCS). Elle soutient que les services de renseignement et le NCS ont développé un système ou une tactique de chantage sexuel. Un système ou une tactique qui, selon elle, fournit à son tour un arrière-plan et un contexte aux scandales sexuels entourant Jeffrey Epstein .
En plus de Jeffrey Epstein, elle aborde également Bill Clinton , Donald Trump , le prince Andrew , Les Wexner , Robert Maxwell et Alan Dershowitz , entre autres. Elle décrit comment ces personnes et d’autres sont liées à Epstein, à la CIA et au Mossad