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vendredi 18 septembre 2026

Albanese advierte de que Israel puede usar la retirada de escombros para ocultar el genocidio

 

Fuentes:

La relatora de la ONU para Palestina, Francesca Albanese, advierte de que la retirada masiva de escombros en Gaza podría borrar pruebas de crímenes de guerra, lesa humanidad o genocidio. El FLP ha asegurado que Israel ya lo está haciendo.

La retirada a gran escala de escombros en zonas de Gaza bajo control militar israelí podría utilizarse para borrar las huellas de crímenes de guerra, de lesa humanidad o genocidio, ha advertido este lunes la relatora de la ONU para Palestina, Francesca Albanese.

«Destruir pruebas de crímenes atroces es ilegal; es inaceptable que la reconstrucción de Gaza esté condicionada al borrado de su pasado y de las pruebas necesarias para garantizar justicia a sus víctimas», ha afirmado en un comunicado.

La experta italiana ha agregado que «los escombros de Gaza contienen restos humanos y pruebas materiales para la investigación de presuntos crímenes internacionales, incluido el genocidio». Albanese ha señalado que, antes de la retirada y el triturado de los escombros, debe llevarse a cabo una recuperación digna de los restos humanos y una documentación sistemática de las pruebas de posibles delitos, con la participación de investigadores internacionales.

«En la devastada Gaza, los escombros no son simples restos de construcciones, forman parte de la escena de un crimen, de un cementerio, y son el registro material de lo ocurrido durante una brutal campaña de bombardeos que duró dos años», ha destacado. Ha recordado que, según las autoridades palestinas, más de 10.000 personas permanecen enterradas bajo los escombros, después de que al menos el 92% de las viviendas de Gaza y buena parte de las infraestructuras civiles fueran destruidas o sufrieran daños durante el conflicto.

Albanese ha añadido que la recuperación de restos humanos sigue siendo posible. Como ejemplo, ha citado recientes operaciones de búsqueda en las que se rescataron los cadáveres de 112 víctimas, que pudieron ser enterradas el pasado 4 de agosto. La relatora sostiene que cualquier operación de retirada debe desarrollarse dentro de un plan «diseñado por los palestinos y respaldado por actores que cuenten con la confianza de estos».

Un trabajador de la defensa civil observa cómo una excavadora retira los escombros en el lugar donde se encontraba la Torre de los Ingenieros, ahora destruida, para recuperar los cuerpos que quedaron atrapados en la ciudad de Gaza. (AHMED YOUNIS | AFP)

También ha advertido a las empresas implicadas en las labores de desescombro de que «al destruir pruebas de crímenes internacionales pueden incurrir en una responsabilidad penal». Según Albanese, las demoliciones y nivelaciones de edificios han continuado en áreas de Gaza bajo control israelí incluso tras el alto el fuego de octubre de 2025. En esas labores se habría utilizado maquinaria pesada de multinacionales como Caterpillar, HD Hyundai, Doosan o Volvo.

Más denuncias

El Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) ha advertido también de que la retirada de escombros en Gaza por parte de Israel pone en peligro los restos de miles de palestinos sepultados y puede eliminar pruebas forenses de crímenes cometidos durante la guerra.

La Oficina de Mártires, Prisioneros y Heridos del FPLP ha alertado sobre el traslado continuo de cascotes desde edificios destruidos hacia lo que denomina «zonas militares». Según la organización, esos materiales contienen en numerosos casos cuerpos y restos fragmentados de palestinos ejecutados y desaparecidos que aún no han sido recuperados.

Al igual que en el caso de Albanese, el comunicado advierte de que triturar, procesar o desplazar los escombros antes de que equipos especializados e independientes examinen los lugares puede destruir, mezclar o dispersar restos humanos, hasta hacer imposible identificar a las víctimas.

El FPLP afirma además que los escombros preservan indicios materiales y forenses esenciales para documentar las circunstancias de las muertes, localizar los puntos atacados y determinar el armamento empleado. Su retirada de la ubicación original, ha denunciado, podría borrar pruebas relevantes para futuras investigaciones y obstaculizar la exigencia de responsabilidades. «Los escombros en Gaza no son simples restos de guerra», señala la organización, que los considera también lugares de enterramiento y escenarios de posibles crímenes contra la población palestina.

La organización exige, al igual que Albanese, suspender de inmediato las operaciones en las áreas donde aún pueda haber cadáveres, permitir la entrada de equipos forenses y garantizar una supervisión internacional independiente. También reclama una investigación sobre el traslado de los materiales y el destino de los restos y evidencias que contienen.

La advertencia se produce en plena campaña de demolición en la Franja, en la que participan contratistas civiles con bulldozers y excavadoras junto a unidades militares israelíes. Una investigación de ‘Le Monde’ publicada en 2025 localizó ofertas de empleo para operadores de maquinaria pesada destinados a tareas de demolición en Gaza.

Ataques en Gaza y en Líbano

Mientras, el ejercito israelí continúa perpetrando ataques en Gaza, también en Líbano. En el centro y el sur del enclave palestino, ha matado a seis personas, entre las que se encuentra un niño de 6 años. El menor estaba refugiado en la escuela Jawla Bint Al Azraq en Deir al Balah y ha fallecido tras impactar un misil contra el centro educativo.

En Líbano, al menos doce personas han fallecido, entre las que hay dos niños y un paramédico, y otras diez han resultado heridas, en ataques israelíes contra un edificio y un vehículo civil en la ciudad de Kfar Ruman, en la región de Nabatieh, ha informado el Ministerio de Salud libanés.

De acuerdo al recuento del Ministerio de Sanidad de Gaza, más de 1.330 gazatíes han muerto en ataques israelíes durante el alto el fuego, en la práctica violado a diario por Israel. Desde el 7 de octubre de 2023, la cifra supera las 73.470 víctimas mortales.

Fuente: https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20260907/albanese-advierte-de-que-israel-puede-usar-la-retirada-de-escombros-para-ocultar-el-genocidio

samedi 12 septembre 2026

Des justes en Israel

 SOURCE https://www.librairie-tropiques.fr/2026/09/des-justes-en-israel.html

 Il reste encore des justes, même en Israël,
notamment les deux auteurs du documentaire ovationné à la Mostra de Venise,
au point que nos medias "de référence" n'ont pu le passer sous silence,
au motif habituel "d'antisémitisme"
qu'ils réservent donc à un usage domestique.

Israël a utilisé l'IA pour tuer des milliers de Palestiniens à Gaza
 Des sources israéliennes ont décrit le ciblage et le profilage des Palestiniens comme « un jeu vidéo »et « incroyablement amusant ».
 
Israël a utilisé l'IA pour tuer des milliers de Palestiniens à Gaza – documentaire

 Un documentaire affirmant qu'Israël a eu recours à de puissants outils d'intelligence artificielle pour tuer des milliers de personnes à Gaza a provoqué un véritable séisme au Festival de Venise. L'un des intervenants du film décrit la planification des frappes aériennes comme « follement amusante ». L'armée israélienne (Tsahal) a catégoriquement rejeté les allégations du film, insistant sur le fait que les lanceurs d'alerte ne sont pas vérifiables.

Le film NAZA, d'une durée de 80 minutes et présenté en avant-première jeudi, s'appuie sur les témoignages de 24 sources anonymes au sein des forces armées et des services de renseignement israéliens. Son titre fait référence à une expression militaire israélienne désignant les « victimes collatérales » attendues lors d'une attaque.

Le film, réalisé par deux cinéastes israéliens oscarisés, Yuval Abraham et Rachel Szor, a reçu une ovation debout d'environ 25 minutes, la plus longue jamais enregistrée lors de cet événement. Les images montraient également une salle comble, certains spectateurs brandissant des drapeaux palestiniens.

D'autres sources ont fait état d'un mépris flagrant des lois humanitaires et d'un climat général de haine envers les Palestiniens.
Parmi les révélations les plus glaçantes, un informateur a affirmé qu'à un moment donné, une frappe contre un seul membre du Hamas avait été approuvée malgré le bilan humain attendu de 500 victimes civiles.

« Cela a été fait à grande échelle, comme à la chaîne » , a déclaré une source, tandis que d'autres décrivaient le profilage et le ciblage comme « un jeu vidéo » et « incroyablement amusant ». 

 

Gaza organise l'une de ses plus importantes cérémonies funéraires pour les victimes d'une seule attaque israélienne (VIDÉO)

« Nous laissons les soldats et les officiers parler de ce qu’ils ont fait », a déclaré Abraham à l’AFP, ajoutant que les cinéastes souhaitaient documenter en détail « à quoi ressemblaient » et comment fonctionnaient les systèmes de mise à mort à Gaza .

Vendredi, l'armée israélienne a catégoriquement rejeté ces allégations, arguant que l'identité des lanceurs d'alerte « ne peut être vérifiée » et qu'il est impossible d'établir s'ils ont réellement servi dans l'armée.

L'armée israélienne a également souligné que les allégations concernaient « une stratégie nationale et militaire qui dépasse clairement les compétences des soldats de rang inférieur ». Elle a ajouté que les décisions de ciblage sont prises « uniquement par du personnel humain » et que ses opérations ne visent que les « organisations terroristes ». 

L'armée israélienne a elle-même reconnu utiliser l'IA à des fins militaires, notamment un système connu sous le nom de « The Gospel », pour produire rapidement des recommandations de ciblage.

En avril 2024, plusieurs médias ont rapporté, citant des sources du renseignement israélien, que l'unité Lavender avait, à un moment donné, fiché environ 37 000 personnes comme terroristes présumés, son personnel ne consacrant parfois que quelques secondes à l'examen des recommandations générées par un système automatisé. Certaines sources citées par The Guardian ont également affirmé que, « durant les premières semaines de la guerre, ils auraient été autorisés à tuer 15 à 20 civils lors de frappes aériennes contre des militants de bas rang ». L'armée israélienne a rejeté ces allégations.

lundi 7 septembre 2026

Los fascistas históricos se preparan para la revancha

 SOURCE https://observatoriocrisis.com/2026/09/03/los-fascistas-historicos-se-preparan-para-la-revancha/

Las fuerzas históricas del fascismo se reorganizan ante nosotros. Los derrotados de la Segunda Guerra Mundial, los que asesinaron millones de soviéticos, de chinos y de judíos, han regresado al poder en Japón, en Israel y en Ucrania y ahora esperan obtener la revancha.

Thierry Meyssan, intelectual francés creador de la Red Voltaire

Los derrotados en la Segunda Guerra Mundial buscan la revancha. Buscan ganar y reorganizar el mundo de manera jerárquica… con ellos en la cima. Veamos algunas noticias de estos elementos.

PARA LOS NOSTÁLGICOS DEL MILITARISMO NIPÓN, JAPÓN NUNCA PERDIÓ LA GUERRA

La primera ministro de Japón, Sanae Takaichi, es fiel al imperialismo nipón. Cada año, el 15 de agosto, el día de la capitulación, la señora Takaichi visita el santuario Yasukuni, donde se rinde homenaje a quienes dieron la vida por el emperador Hiroito durante la «guerra de los 15 años», o sea durante la invasión japonesa del Extremo Oriente y la Segunda Guerra Mundial.

Este año, dado el hecho que, como jefa del gobierno, la ley le prohíbe visitar el santuario, la señora Takaichi se limitó a enviar ofrendas. Pero 4 de sus ministros, que no tienen la misma restricción que ella, y alrededor de 150 miembros del parlamento sí estuvieron personalmente en Yasukuni el 15 de agosto.

Para esos personajes, los crímenes del ejército imperial nunca existieron, afirman que son sólo mentiras de los enemigos de Japón. Pero los coreanos y los chinos tienen recuerdos muy diferentes: el ejército imperial japonés trataba como “subhumanos” a quienes no reconocían al emperador nipón como una divinidad. Los jóvenes reclutas japoneses tenían que aprender a torturar y a liquidar sin piedad a aquella gente, y si se negaban a hacerlo eran sometidos a crueles castigos. 

En la ciudad china de Nankín 100 000 mujeres y niños fueron violados y reducidos a la esclavitud al servicio de los militares japoneses. Posteriormente, el ejército imperial masacró allí a 300 000 personas. En Corea, la Unidad 731 del ejército imperial nipón practicó vivisecciones de prisioneros, sin anestesia, crímenes que más tarde servirían de “inspiración” al tristemente célebre doctor Menguele, en Auschwitz.

El ejército del emperador Hirohito cometió crímenes similares en Singapur, Malasia, Indochina y Tailandia, aunque en esos países no se conservan de esos hechos un recuerdo tan vivo como los de los pueblos de la península de Corea y de China.

Los militaristas japoneses de hoy no buscan reproducir aquellos crímenes. Saben que en nuestra época sería absurdo tratar de imponer que se adore a un emperador que ha reconocido no ser un dios. Pero están rearmando el país.

Durante la conmemoración de los bombardeos atómicos contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, el 6 y el 9 de agosto pasado, la primera ministro Sanae Takaichi puso el mayor cuidado en evitar recordar que ambas masacres nucleares fueron perpetradas por el ejército de Estados Unidos y por orden del presidente estadounidense Harry Truman. Al contrario de sus predecesores, la actual jefa del gobierno japonés tampoco expresó remordimiento ni presentó la menor excusa por la responsabilidad de Japón en la Segunda Guerra Mundial.

Desde 1945, Japón ha reconocido su derrota una sola vez, en la declaración pública que el primer ministro socialista Tomiichi Murayama emitió el 15 de agosto de 1995, en ocasión del 50º aniversario de la capitulación. Pero aquella declaración fue cuestionada el 3 de agosto de 2016, por el entonces primer ministro, el liberal demócrata Shinzo Abe, durante la nominación de Sanae Takaichi como ministro de Defensa. Aquel cuestionamiento de la derrota de Japón es actualmente la posición oficial de ese país, posición defendida hoy en día por la protegida de Shinzo Abe, la señora Sanae Takaichi, ahora convertida en primera ministro [1].

Cuando la primera ministro Sanae Takaicho violó el carácter pacifista de la Constitución de Japón, al suministrar transportes militares a los nacionalistas integristas ucranianos y enviar soldados japoneses al cuartel general de la OTAN en Wiesbaden, el pasado 29 de mayo [2], lo hizo con total conocimiento de causa.

PARA LOS SIONISTAS REVISIONISTAS HA LLEGADO EL MOMENTO DE REANUDAR LA GUERRA CONTRA LOS SIONISTAS

El ministro de Seguridad Nacional de Israel Itamar Ben-Gvir, discípulo del rabino terrorista Meir Kahane, anunció el pasado 28 de agosto que sus hombres encontraron los restos del Altalena, barco que transportaba 900 sionistas revisionistas del grupo terrorista Irgún y un cargamento de armas cuando fue hundido por el ejército israelí, el 22 de junio de 1948, por orden del primer ministro sionista de Israel, David Ben Gurion.

Los sionistas revisionistas, discípulos del judío ucraniano Vladimir Zeev Jabotinsky, y los sionistas –o sea, los seguidores del judío húngaro Theodor Herzl, se odian a muerte. El objetivo del sionista Herzl era crear un país en el que los judíos del mundo entero pudiesen refugiarse para escapar a los pogromos. El objetivo del sionista revisionista Jabotinsky era la creación de un “imperio judío”, similar al imperio italiano que quiso crear el fascista Benito Mussolini.

El nombre mismo del Altalena es una referencia al seudónimo que utilizaba el fascista Jabotinsky. El Altalena había zarpado del puerto francés de Marsella cargado de armas y llevando a bordo 900 sionistas revisionistas que planeaban arrebatar el poder a los sionistas lidereados por Ben Gurion. A pedido de la CGT –la organización sindical más importante de Francia, de inspiración comunista–, los estibadores del puerto de Marsella se declararon en huelga para impedir la partida del Altalena y proteger así a los judíos de Palestina.

Pero los sionistas revisionistas contaban con la protección del entonces primer ministro de Francia, Robert Schuman, y de su ministro de Exteriores, Georges Bidault. Tanto Robert Schuman como Georges Bidault sabían que los sionistas revisionistas eran aliados de las potencias del Eje y que Jabotinsky había instalado el Betar en Roma bajo la protección de Benito Mussolini.

Robert Schuman, el político francés que la propaganda de hoy nos presenta como “el padre de Europa”, había nacido en la región de Lorena y militó para evitar una guerra entre Alemania (su país natal) y Francia (país cuya nacionalidad adquirió cuando la región de Lorena volvió a ser francesa). Schuman fue ministro del mariscal Philippe Petain, el jefe del gobierno francés de colaboración con la Alemania nazi, y su nombre figura entre los de los firmantes del decreto que aprobó el armisticio entre Francia y el Reich hitleriano. En 1942, cuando los soviéticos ya habían vencido las tropas alemanas en Stalingrado y se vislumbraba la derrota de la Alemania nazi, Schuman se pasó al lado de la Resistencia.

Después de la liberación de Francia, Schuman afirmó ante un tribunal que el mariscal Petain había incluido su nombre en el decreto sobre el armisticio sin pedirle su opinión. Robert Schuman escapó así a las acusaciones que lo denunciaban como colaborador del ocupante nazi. Nunca fue llevado a los tribunales… pero el general Charles de Gaulle siempre se negó a estrecharle la mano y no asistió a su funeral, en 1960.

Por su parte, Georges Bidault, fue miembro del Consejo Nacional de la Resistencia encabezado en Francia por Jean Moulin, hizo todo lo posible por deshacerse del general de Gaulle y trató de pasar delante de este en el Desfile de la Victoria de los Campos Elíseos. Este democratacristiano se opuso a la independencia de Argelia y participó en el putsch de Argel de 1961, durante el cual cuatro generales franceses se sublevaron en Argelia contra el general de Gaulle.

A la vista del conjunto de sus trayectorias, no es sorprendente que, como primer ministro de Francia, Robert Schuman y su ministro de Exteriores Georges Bidault respaldaran una intentona golpista de los sionistas revisionistas contra los sionistas de Tel Aviv.

En 1948, la guerra entre israelíes y árabes acababa de comenzar. Pero ninguno de esos dos bandos contaba con suficiente armamento. Sólo los británicos estaban en condiciones de garantizar la victoria y tuvieron la astucia de no implicar las fuerzas armadas de la metrópoli sino de recurrir a su ejército colonial. Fueron soldados transjordanos, bajo la dirección de oficiales británicos, quienes ganaron aquella guerra, bajo las órdenes del general británico John Bagot Glubb, apodado “Glubb Pachá”.

Ante la furia de los árabes, David Grun Ben-Gurion, que había analizado la correlación de fuerzas, sabía que su única posibilidad de éxito era apoyarse en los ingleses. Tenía, por consiguiente, que apartarse de los sionistas revisionistas –que acababan de participar en la Segunda Guerra Mundial luchando contra el imperio británico–, asesinar en El Cairo al ministro de Colonias de Reino Unido y volar la sede del gobierno de la Palestina bajo mandato británico, el hotel King David.

Después del hundimiento del Altalena, Menahem Beguin, sucesor del ya fallecido Jabotinsky a la cabeza del movimiento sionista revisionista, no podía vengar a sus correligionarios muertos en aquel barco sin poner en peligro la supervivencia de Israel, así que optó por llegar a un acuerdo con Ben-Gurion. De esa manera, el sionista David Ben-Gurion y el sionista revisionista Menahem Begin evitaron una guerra civil entre judíos, los sionistas conservaron el poder en Israel y los sionistas revisionistas se hicieron cargo del Mossad, desde donde prosiguieron sus actos de terrorismo. 

Tres meses después, asesinaron al enviado especial de las Naciones Unidas, el diplomático sueco Folke Bernadotte, que había llegado a Palestina para delimitar las zonas que serían asignadas respectivamente a los judíos y los árabes en el nuevo Estado binacional aprobado por la comunidad internacional. Yehoshua Cohen, el asesino del enviado especial de la ONU, se convirtió en guardaespaldas del primer ministro israelí David Ben-Gurion.

En estos últimos días, cuando su ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben-Gvir anunció el hallazgo del Altalena, el primer ministro israelí Benyamin Netanyahu temió que Ben-Gvir tratara de revivir el recuerdo de aquellos tiempos de agitación y corrió al museo Etzel para tratar de tomar la delantera. 

Netanyahu anunció que ordenará recuperar el pecio, presentándolo como un símbolo de la unidad israelí. Con esa maniobra, Netanyahu desvía la atención del hecho que los sionistas revisionistas habían planeado un golpe de Estado contra los sionistas de Ben-Gurion y dirigió las miradas hacia el acuerdo de paz civil finalmente pactado entre el sionista Ben-Gurion y el sionista revisionista Menahem Beguin.

El propio Benyamin Netanyahu es hijo del fascista Benzion Netanyahu, quien fue el secretario particular del sionista revisionista Zeev Jabotinsky, así que no es sorprendente que Benyamin Netanyahu haya ordenado al ejército israelí proceder a masacrar la población civil en Gaza.

PARA LOS NACIONALISTAS INTEGRISTAS UCRANIANOS, HA LLEGADO EL MOMENTO DE LIQUIDAR LA CIVILIZACIÓN ESLAVA

El usurpador ucraniano Volodimir Zelenski, cuyo mandato presidencial expiró hace 2 años y 3 meses, ha convertido su régimen, que comenzó siendo una coalición antirrusa que incluía a los nacionalistas integristas, en una dictadura controlada por estos últimos.

Los nacionalistas integristas son una corriente ideológica resueltamente antisoviética y antijázara –o sea antisemita ya que el término “jázaro” es una referencia al imperio judío jázaro que se desarrolló en la Edad Media entre el mar Negro y el Caspio. La expresión “nacionalista integrista” es heredada del fascista francés Charles Maurras.

El nacionalismo integrista ucraniano fue concebido durante la Primera Guerra Mundial por el ucraniano Dimitro Dontsov, un agente del Reich alemán, y se desarrolló en la estela del fascismo italiano y de la Guardia de Hierro rumana. Posteriormente, los nacionalistas integristas ucranianos, reunidos alrededor del esbirro de Dontsov, Stepan Bandera, colaboraron con los nazis de Adolf Hitler.

Durante la segunda mitad de la Segunda Guerra Mundial, el propio Dimitro Dontsov fue administrador del Instituto Reinhard Heydrich, creado por el III Reich, y estuvo entre los planificadores de la “solución final” de los nazis contra los eslavos, los judíos y los gitanos.

Hace menos de un mes, el 11 de agosto pasado, los restos mortales del coronel Yevhen Konovalets, enterrados en el cementerio Crooswijk de Róterdam, fueron exhumados por la Iglesia greco-católica ucraniana, en presencia de la embajadora de Ucrania en los Países Bajos, y repatriados a Ucrania, donde fueron sepultados temporalmente en el cementerio militar nacional ucraniano, en presencia de numerosos miembros del régimen de Kiev y del propio Volodimir Zelenski. Incluso hubo una ceremonia de adiós en la Catedral Patriarcal de la Resurrección de Cristo de la Iglesia greco-católica ucraniana en Kiev. Las obsequias definitivas tendrán lugar en un Panteón Nacional cuya creación ha decidido el régimen de Kiev.

El coronel ucraniano Yevhen Konovalets (1891-1938) fue uno de los fundadores y principales dirigentes de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) y el responsable de la masacre perpetrada contra los bolcheviques de Kiev. Fue amigo personal de Hitler desde 1922 y en 1936 se refugió en Roma, bajo la protección de Mussolini. Konovalets fue asesinado por el NKVD soviético en mayo de 1938, durante un viaje a Róterdam.

Durante su reinhumación temporal en Kiev, la Guardia Presidencial ucraniana rindió honores a los restos de Konovalets. Esa misma Guardia Presidencial ucraniana participó, por invitación del presidente de Francia Emmanuel Macron, en el desfile militar del 14 de julio pasado por el aniversario de la Revolución Francesa. 

Si tenemos en cuenta que Konovalets fue responsable de numerosas masacres y que colaboró con los nazis y los fascistas durante la Segunda Guerra Mundial, cometiendo incluso crímenes contra la humanidad, queda claro el mensaje de Volodimir Zelenski: no sólo su régimen no desnazificará Ucrania, como exige Rusia, sino que además los nacionalistas integristas han regresado al poder en ese país.

El 24 de agosto pasado Ucrania celebró el 35º aniversario de su independencia, en presencia de los jefes de Estado y/o de gobierno de los Estados nórdicos-bálticos (NB8) y de Reino Unido. Todos esos personajes afirmaron que Rusia quiere invadir Ucrania y anexarla. Repitieron que Crimea, el Donbass y la Novorossya son ucranianas. Pero ninguno mencionó que Crimea proclamó su autonomía de la República Soviética de Ucrania el 15 de febrero de 1991, o sea más de 6 meses antes de que Ucrania proclamara su propia independencia. 

Ucrania reconoció la proclamación de Crimea como república el 19 de junio de 1991 –más de 2 meses antes de proclamar su propia independencia. El 5 de mayo de 1992, Crimea se declaró independiente. A partir de entonces, Kiev puso fin al pago de las jubilaciones y de los salarios de sus funcionarios en la península. Esos pagos los asumió Moscú, a partir del segundo semestre de 1992 y durante todo el año 1993, hasta que el entonces presidente de Rusia, Boris Yeltsin, decidió suspenderlos.

El 26 de agosto pasado, cuando los invitados oficiales ya se habían ido, Zelenski distribuyó condecoraciones a los militares destacados en el frente de Oleksandrivska (Donbass). En esa ocasión, Zelenski condecoró con la Estrella de Oro de los “Héroes de Ucrania”, la más alta distinción del país, al jefe del 3er Cuerpo de ejército, el general de brigada Andriy Biletski.

El historiador y ahora general Andriy Biletski es autor de una tesis sobre el Ejército Nacional Ucraniano (UPA), texto en el que glorifica el genocidio perpetrado en la región de Volinia contra al menos un centenar de miles de polacos y la masacre de decenas de miles de judíos perpetrada en Babi Yar. Biletski es además el fundador del ultraderechista Pravy Sektor (Sector Derecho) y fue uno de los principales actores del “EuroMaidan”, el golpe de Estado que expulsó del poder al presidente democráticamente electo de Ucrania, Viktor Yanukovich, en febrero de 2014. Posteriormente Biletski fundó el batallón Azov y dio inicio a las masacres de pobladores rusoparlantes de la región de Donbass, antes de participar en las batallas de Mariupol y de Bajmut, siendo ampliamente allí ampliamente derrotado en el plano militar.

Como todos los nacionalistas integristas, Biletski afirma que los “verdaderos ucranianos” no son eslavos sino varegos, o sea descendientes de los vikingos finlandeses. Para los nacionalistas integristas como Biletski, los varegos tienen como misión librar «el combate final» contra los eslavos. En 2010, Biletski declaraba: «La misión histórica de nuestra nación en este momento crítico es conducir las Razas Blancas del mundo en una última cruzada por su supervivencia, una cruzada contra los Untermenschen [subhumanos] dirigidos por los semitas.» [3]

¿Y AHORA?

No podemos mantenernos al margen de lo que está sucediendo. Las fuerzas del fascismo histórico –y no estamos hablando de unos cuantos locos que desfilan disfrazados sino de individuos que esperan retomar algo que creen que quedó pendiente al terminar la Segunda Guerra Mundial– han despertado, han comenzado a reescribir la historia y se valen de la indiferencia generalizada para borrar el recuerdo de sus crímenes.

Nuestra responsabilidad inmediata es negarles todo acceso a responsabilidades políticas antes de que traten de ir por la revancha y de desatar el apocalipsis.

Tenemos que exigir elecciones inmediatas en Ucrania y en Japón. En Israel, las elecciones ya están cerca, pero hay que garantizar la honestidad de ese proceso.

 

vendredi 10 juillet 2026

¿Fue la cumbre de la OTAN una gran farsa?


La cumbre de la OTAN puso de manifiesto la profunda división entre sus miembros respecto a Irán y Ucrania, y la dificultad que tienen los líderes de la UE para mantener contento a Trump. 

Martín Jay, periodista británico radicado en Marruecos 

El bombardeo de Irán durante la cumbre de la OTAN en Ankara fue, sin duda, una maniobra táctica, según Trump, para demostrar a la región que Estados Unidos es la superpotencia dominante. Pero también envía un mensaje a los iraníes: que Trump no se toma en serio el memorando de entendimiento de 60 días y que no deberían perder más tiempo con la elocuencia diplomática necesaria. ¿Cuál es la verdadera estrategia de Trump? ¿Cuáles son sus objetivos inmediatos en la región?

Si partimos de la base de que no busca la paz propiamente dicha, sino simplemente la apertura del estrecho de Ormuz, necesitará el pleno apoyo de Netanyahu, quien sigue al mando de las tropas de las FDI en Líbano que combaten allí a Hezbolá, el grupo afín a Irán. O, si desea una segunda fase de la guerra, necesitará aliados en la región, que no pueden ser los países del Consejo de Cooperación del Golfo.

En cualquier caso, contar con Recep Tayyip Erdogan como aliado clave, quien podría tener F-35 estadounidenses en el futuro, podría resultar útil. Turquía siente aversión por Israel y, junto con Egipto y Pakistán, mantiene relaciones cordiales con Irán.

Dejando de lado por un momento la preocupación que tenía la administración Biden sobre permitir que Turquía tuviera los F-35 —que su tecnología pudiera venderse fácilmente a China o Rusia (dos países con los que Turquía mantiene buenas relaciones)—, existen numerosas razones por las que Trump necesita un aliado en la OTAN, y uno que posea un impresionante arsenal militar. 

Pero la principal es hacer frente a una amenaza inmediata que proviene de Israel, concretamente de Netanyahu, quien está fuera de control. Trump descubrió apenas un par de semanas después del inicio de la campaña del 28 de febrero contra Irán que Bibi lo había engañado y que Irán no podía caer tan fácilmente, lo que supuso un coste sin precedentes para los recursos militares estadounidenses, además de envalentonar a Irán para convertirse en una nueva cuarta potencia mundial.

Pero el verdadero dolor llegó cuando, en vísperas de cerrar un acuerdo de paz con Irán, Netanyahu se negó a retirar sus tropas de las FDI del Líbano, o al menos a declarar un alto el fuego. Este acto, por sí solo, será visto como una traición por Trump, y su nueva cercanía con Erdogan tiene como objetivo demostrar cómo inclinar la balanza del poder en la región (en palabras de Netanyahu) a favor de Trump y su socio musulmán de la OTAN le da ventaja al presidente estadounidense. Israel no puede competir con el ejército turco, y mucho menos con los F-35. 

Sí, es cierto que Turquía apoya a Hamás y a los Hermanos Musulmanes y a menudo aboga por la destrucción del Estado de Israel. Pero ese no es el punto. El grave error de Netanyahu fue cruzar un límite en la relación con Trump en el Líbano, y ahora esto no deja a Donald otra opción que ampliar su perspectiva sobre los aliados, todo con el único propósito de recuperar el poder en la región a través de Israel. Así de lejos se ha descontrolado la situación. Hasta aquí está dispuesto a llegar Trump para darle una lección a Bibi.

Así pues, la cumbre de la OTAN resultó ser un excelente escenario para presentar a Erdogan al mundo como su nuevo aliado, alguien que podría servir de arma contra Netanyahu. Algunos podrían decir que estamos presenciando un nuevo amanecer en la relación de Estados Unidos con Israel, ya que, sin duda, casi todo carece de precedentes. 

Pero, es como si la paciencia de Trump se hubiera agotado por completo y estuviera empezando a reflexionar sobre su legado: ser el único presidente estadounidense en la historia que apoyó un genocidio en Gaza, se dejó engañar por las mentiras de Israel sobre una guerra con Irán y ahora queda en ridículo como un perdedor a gran escala con Irán. 

Recientemente se informó de que Bibi quería ir a Washington para reunirse con Trump e intentar convencerlo de que Irán ahora posee bombas nucleares. Parece ser que el equipo de Trump rechazó esta idea, lo que llevó al primer ministro israelí a recurrir a sus amigos de CNN para concertar entrevistas e intentar explicar al público estadounidense quién es Erdogan y qué representa; un ejercicio aparentemente inútil, dado que la mayoría de los estadounidenses no comprenden los aspectos más básicos del panorama de Oriente Medio, y expresiones como «Hermanos Musulmanes» los desconcertarán, si no los llevan directamente a cambiar de canal. 

¿Está Trump fanfarroneando con la venta de los F-35 a Turquía? Es posible, por supuesto, y simplemente está jugando con Bibi para ver si el primer ministro israelí entra en razón y deja que «Papá» dirija las cosas. 

Pero la cumbre de la OTAN solo puso de manifiesto la profunda división entre sus miembros respecto a Irán y Ucrania, y la dificultad que tienen muchos líderes de la UE para mantener contento a Trump. 

Muchos no saben cómo proceder cuando sigue amenazando con anexionarse Groenlandia, tras la decepción que les causó que ningún Estado miembro de la UE apoyara a Trump en su guerra contra Irán. Amenazar durante las negociaciones es típico de Trump. 

Es su ADN, y es lo único que conoce, ya que la diplomacia no es lo suyo en absoluto. Lo mismo ocurre con Irán. Los ataques estadounidenses son una señal de debilidad, y los iraníes lo perciben. Probablemente Trump no le dé los F-35 a Turquía, pero podría enviar tropas estadounidenses a Groenlandia solo para molestar a los europeos y recordarles quién manda (el término cariñoso con el que Rutte lo llama). 

El peligro, por supuesto, es que esto destruya por completo la unidad de la OTAN, y la organización parezca más una fachada en el escenario mundial, con la corrupción impulsando un gasto militar desmesurado y líderes aterrorizados que temen cada vez más ir a la guerra. ¿Podría la OTAN convertirse casi exclusivamente en un foro de debate y nada más? Alguien debería decirle a Bibi que Chipre no es miembro de la OTAN.

lundi 6 juillet 2026

El memorándum con Irán está estancado. ¿Cuáles son los planes de EEUU e Israel?

 FUENTE https://observatoriocrisis.com/2026/07/06/el-memorandum-con-iran-esta-estancado-cuales-son-los-planes-de-eeuu-e-israel/

El memorando de entendimiento se ha revelado como un engaño de Trump destinado a abrir el estrecho antes de atacar a Irán tanto directa como indirectamente.

Alastair Crooke, diplomático senior británico 

El plan A consistía en derrocar a la República Islámica, a la que consideraban un frágil castillo de naipes. Creían que este colapso tendría repercusiones y destruiría los demás frentes del Eje de la Resistencia, según el análisis del Mossad y los centros de poder israelíes vinculados a Estados Unidos. (Algunos funcionarios estadounidenses, sin embargo, tenían ciertas dudas).

La predicción de un levantamiento popular en Irán resultó ser un error estratégico de tal magnitud que, en lugar de ello, propició el surgimiento de una república más fuerte, más provocadora y más asertiva. Incluso expertos israelíes admiten que estos errores de cálculo han generado un nuevo equilibrio de poder en Oriente Medio. 

Hasta ahora, un destacado comentarista militar israelí (como Alon Ben-David) podía afirmar que Israel era la referencia «inevitable» en Oriente Medio para los intereses del mundo entero; pero que, de ahora en adelante, el Estado  » inevitable »  es, y seguirá siendo, Irán. Este comentario ilustra hasta qué punto se ha cruzado el punto de no retorno.

Así, el bloque pro-sionista ha recurrido al Plan B: un «engaño» basado en un memorando de entendimiento que, si Irán aceptara las interpretaciones de Trump (lo cual es improbable), conduciría efectivamente al desarme de Irán mediante un acuerdo nuclear que dejaría al Estado al descubierto bajo requisitos de «verificación»: inspecciones intrusivas y sorpresivas del OIEA de «sitios subterráneos secretos» e interrogatorios a científicos y académicos de investigación. Todo quedaría (una vez más) expuesto.

Paralelamente a la aspiración hegemónica israelí más amplia del Plan B, el objetivo es, simultáneamente, neutralizar a Hezbolá mediante un acuerdo de desarme independiente, negociado por facciones gubernamentales libanesas dóciles que presionan al movimiento desde el norte, mientras Israel lleva a cabo la »  desertificación »  en el sur.

Paralelamente, el plan prevé la esterilización de la resistencia palestina inspirándose en el «Programa de Aldeas Estratégicas” de Vietnam, precursor del traslado forzoso a »  campos de concentración »  esterilizados y cercados .

El tercer componente implica la represión de la Resistencia iraquí mediante un nuevo primer ministro dócil, Ali al-Zaidi, impuesto por los estadounidenses, quien, bajo el pretexto de una campaña anticorrupción, exige, con el apoyo de Estados Unidos, el desarme de los grupos de la resistencia iraquí antes del 30 de septiembre. La neutralización de la resistencia iraquí se considera clave para facilitar una incursión de la milicia yihadista del presidente Jolani en el noreste del Líbano, completando así el cerco cada vez más estrecho sobre Hezbolá.

En general, el Plan B parece sugerir un proyecto de pacificación regional muy amplio, especialmente cuando se asocia con los esfuerzos de Estados Unidos por intentar abrir por la fuerza un «corredor americano” en el lado omaní del estrecho de Ormuz.

Es probable que el plan de pacificación regional sea visto como una jugada inteligente de Trump para aliviar la presión que sufre debido a la ira de los neoconservadores por sus «concesiones» en el memorando de entendimiento con Irán.

Pero, ¿es esto realmente tan ingenioso? Marco Rubio recibió instrucciones de supervisar al gobierno de Beirut acercándose a Israel debido a su antagonismo compartido hacia Hezbolá. Sin embargo, el  documento resultante  , cuyo objetivo es desarmar a Hezbolá, carece de legitimidad; contradice la Constitución libanesa y requeriría la aprobación tanto del gabinete como del parlamento para tener validez o significado.

Sin embargo, el acuerdo entre Israel y Líbano asesta un golpe mortal a la estructura de coordinación de Vance, copresidida por Qatar, Estados Unidos e Irán, cuyo objetivo era supervisar el cumplimiento del Memorando de Entendimiento en Líbano. La iniciativa de Rubio de excluir a Irán del marco de coordinación libanés contradice los esfuerzos de mediación del Memorando de Entendimiento y del acuerdo de Vance. El  documento tripartito de Rubio  no resolverá nada, sino que dejará que el  problema del Líbano  siga latente.

Sin embargo, un  alto el fuego en el Líbano y la retirada israelí  son esenciales para el funcionamiento del memorando de entendimiento con Irán. Al parecer, Netanyahu le pidió a Ron Dermer que convenciera a Rubio de sabotear el memorando de entendimiento.

Así pues, ahora tenemos una guerra civil dentro de la Casa Blanca por Irán —Vance contra Rubio— mientras que el memorando de entendimiento permanece suspendido, probablemente sin cambios, aunque en estado de coma.

Mientras tanto, la situación se desmorona: el principal rival de Netanyahu en las próximas elecciones, el exjefe de las Fuerzas de Defensa de Israel y exmiembro del gabinete de guerra, Gadi Eisenkot, confirmó esta semana que « Irán nunca ha fabricado armas nucleares. Estoy al tanto de la información de inteligencia… Netanyahu está inventando una realidad, fabricando amenazas, y así es como asusta al público israelí ». El ex primer ministro Bennett coincidió, afirmando que las declaraciones de Netanyahu son «mentiras» y acusándolo de «manipular la historia».

Todo esto no ayudará a Trump a resolver su urgente necesidad de abrir completamente el Estrecho de Ormuz para evitar una grave crisis económica . Contrariamente a la opinión de que se trata de una medida inteligente, otra opinión (cada vez más compartida por los iraníes, entre otros) es que Estados Unidos está manipulando a Irán; que el memorando de entendimiento es un engaño para forzar la reapertura inmediata de Ormuz, como insinuó Vance, con el fin de reabastecer las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos y Occidente y así ganar tiempo para ver dónde podrían ubicarse los puntos de presión estadounidenses en relación con los demás elementos del memorando de entendimiento.

En el seno de la crucial Asamblea de Expertos de Irán (y en la opinión pública) se ha endurecido la postura contraria a cualquier concesión de Irán a Estados Unidos, especialmente en lo que respecta al paso de buques (hostiles) por el estrecho de Ormuz. El consenso es mantener la presión iraní sobre Ormuz hasta que la situación se vuelva insostenible.

Así, a medida que se abren fisuras en Washington —y a medida que Irán desconfía cada vez más de Trump y sus maniobras erráticas—, el memorando de entendimiento se revela como un engaño destinado a abrir el estrecho antes de atacar a Irán tanto indirectamente (a través de sus aliados de la resistencia) como con mayor contundencia.

Curiosamente, esta opinión cada vez más extendida coincide con la declaración del ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, quien opinó que los «acuerdos” de Anchorage alcanzados con Trump probablemente también fueron un engaño por parte de Estados Unidos.

¿Quién manipula a quién? Por ahora, el petróleo que sale del Golfo Pérsico no se dirige a Estados Unidos. Según Reuters , al menos cinco superpetroleros con un total de 10 millones de barriles de petróleo saudí, cargados en Ras Tanura, han zarpado del Estrecho de Ormuz. 

Dos de estos cinco grandes buques petroleros se dirigen a Japón, mientras que los otros dos van a China. Esto significa —como señaló Larry Johnson— que, incluso si los petroleros se dirigieran ahora a Estados Unidos, este país seguiría sufriendo una grave escasez de crudo agrio al menos hasta el 23 de agosto, dado el tiempo de tránsito de 42 días. (El crudo agrio es una materia prima crucial para las refinerías estadounidenses, donde se utiliza para producir diésel y combustible para aviones).

Por lo tanto, debe suspenderse el fin de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, ya que Trump y Netanyahu se encuentran en una fase de espera ante las próximas elecciones. Trump aún puede amenazar con »  aniquilar  » a Irán si no capitula y se somete, pero es dudoso que Estados Unidos pueda mantener su presencia militar en la región por mucho tiempo, dada la escasez de municiones. Sin embargo, es muy probable —y ampliamente esperado— que se produzca una nueva ronda de intensos enfrentamientos armados en Irán.

Un breve ataque militar estadounidense contra Irán, de carácter simbólico  , es posible, pero no logrará ningún resultado estratégico.

Entonces, ¿quién pierde en esta «guerra«? Israel y Netanyahu. Netanyahu también se encuentra en una situación electoral muy difícil .

El esperado triunfo de Israel sobre Oriente Medio ha fracasado. La guerra indirecta contra Rusia y el bloqueo a China también están flaqueando, y el control de Israel sobre Estados Unidos (hasta ahora inquebrantable) se ve cada vez más amenazado.

Después de que Netanyahu convenciera a Trump de retirarse del JCPOA en 2015, destacados comentaristas israelíes comenzaron a lamentar la retirada como « uno de los mayores errores estratégicos del siglo XXI ». 

Sorprendentemente, algunos en Israel, incluidos altos mandos militares, ya lamentan el asesinato planeado del líder supremo de Irán, Ali Khamenei, el 28 de febrero de 2026. «  Al menos sabíamos a qué atenernos con Khamenei  », declaró esta semana una fuente militar israelí de alto rango a Ben Caspit.

“Khamenei tenía límites claros, tenía una estrategia… Había cierta estabilidad en la locura iraní. El liderazgo actual es mucho menos estable, mucho más extremista e impredecible. Están embriagados de poder y orgullo, convencidos de haber derrotado tanto a Estados Unidos como a Israel.”

 

mardi 21 avril 2026

Civilisation gréco-latine : Haaretz découvre les rois-philosophes en Iran

Ali Larijani a été tué dans un bombardement israélien le 17 mars 2026 à Téhéran, en compagnie de son fils, Morteza, de son adjoint, Alireza Bayat, ainsi que de plusieurs membres de sa garde rapprochée. Trois jours après la publication de cet article. Il aurait été trop enclin à trouver une solution négociée au conflit au goût de l'armée la plus morale du monde.

 Source secondaire https://www.les-crises.fr/un-dirigeant-impitoyable-un-brillant-philosophe-qui-etait-ali-larijani-l-homme-le-plus-puissant-d-iran/

Source primaire Haaretz, Gi’don Lev 14-03-2026
Traduit par les lecteurs du site Les-Crises 

Un dirigeant impitoyable, un brillant philosophe : qui était Ali Larijani, l’homme le plus puissant d’Iran ? Il a orchestré le massacre des manifestants en Iran. C’était également un philosophe qui a écrit des ouvrages sur Kant. Les écrits d’Ali Larijani, le plus haut responsable de la sécurité de la République islamique, révèlent une personnalité insaisissable et aux multiples facettes.

Ali Larijani

En juin 2009, des émeutes ont éclaté à l’université de Téhéran pour protester contre les résultats truqués de l’élection présidentielle qui s’était tenue au milieu du mois. Au moins 12 personnes ont été tuées. Ali Larijani, alors président du Parlement iranien, a immédiatement condamné la violence des forces de sécurité à l’encontre des étudiants. Il s’est même rendu sur plusieurs des sites où des étudiants avaient été attaqués et s’est interrogé sur la manière dont des jeunes avaient pu être agressés dans leurs dortoirs au milieu de la nuit. Il a déclaré que la loi devait être respectée et que le ministre de l’Intérieur devait assumer la responsabilité de ces événements.

Dix-sept ans plus tard. Lorsque des troubles ont éclaté en Iran en janvier, menaçant le régime peut-être plus que tout autre événement, l’ayatollah Ali Khamenei a contourné l’autorité du président et s’est tourné vers Larijani, alors à la tête du Conseil suprême de sécurité nationale. Cette fois-ci, aucune hésitation.

Larijani est largement considéré comme l’architecte du succès de la répression brutale menée cette année, mise en œuvre avec une efficacité impitoyable. Selon diverses estimations, entre 7 000 et 36 500 civils ont été tués, ce qui a conduit les États-Unis à lui imposer des sanctions personnelles. Larijani a rejeté la responsabilité sur les manifestants eux-mêmes, affirmant qu’ils étaient des terroristes agissant sur les ordres d’Israël.

Après l’assassinat de Khamenei lors des frappes israélo-américaines au début de la guerre, Larijani est largement considéré comme l’homme le plus puissant d’Iran, celui qui détient l’autorité suprême en matière de sécurité nationale et de politique étrangère. Il n’a pas été choisi pour succéder au Guide suprême, non seulement parce qu’il n’est pas son fils, mais aussi parce qu’il n’est pas un religieux, condition indispensable pour occuper ce poste. Pourtant, c’est lui qui devrait guider le nouveau guide à chaque étape, alors que ce dernier prend ses fonctions dans une période particulièrement complexe.

Larijani affiche un parcours presque incroyable. En quarante ans, il a gravi les échelons pour occuper des postes clés dans tous les centres de pouvoir de la République islamique. Il a été officier supérieur des Gardiens de la révolution, ministre de la Culture, responsable de la propagande, président du Parlement, candidat à la présidence et, depuis l’année dernière, secrétaire du Conseil de sécurité (fonction qu’il avait déjà occupée il y a quelques années). Il incarne à lui seul l’essence même du régime iranien.

Larijani peut sembler n’être qu’un rouage impitoyable de plus dans la machine, du genre de ceux que les régimes sombres produisent à la chaîne. Mais il n’est pas seulement cela. Même s’il a occupé des fonctions gouvernementales pendant des décennies, il n’a jamais renoncé à ce qui semble être sa plus grande passion : la philosophie. Ce politicien au sang-froid est également philosophe, maître de conférences en philosophie à l’université de Téhéran et spécialiste de la pensée de Kant sur les mathématiques et les sciences ; il a écrit pas moins de six ouvrages de philosophie et de nombreux articles.

J’ai passé cette dernière semaine alors que la guerre fait rage, plongé dans les écrits de Larijani, autant que faire se peut, étant donné que l’Internet iranien était en grande partie coupé, les sites universitaires et même le site personnel de Larijani étant bloqués. J’ai découvert un esprit brillant qui parvient à concilier, comme peu d’autres, une vie contemplative et une vie d’action, ce qui n’est pas une mince affaire. Dans ses écrits, Larijani tente de défendre les prémisses fondamentales de sa vision religieuse extrême du monde en utilisant les règles de la philosophie occidentale, et il avance souvent des arguments qui invitent véritablement à la réflexion.

La lecture de son œuvre est une expérience déconcertante. D’un côté, se dessine le portrait d’un homme pragmatique qui n’hésite pas à adresser des critiques acerbes aux autorités de son pays, qui aspire à une société moderne et développée, et qui s’exprime dans des écrits portant sur la liberté d’expression et la démocratie. De l’autre, se détache clairement la figure d’un musulman « fondamentaliste », comme il se définit lui-même, qui prône la primauté de l’idéologie religieuse.

Larijani estime que la véritable guerre ne porte pas sur les biens matériels, mais sur l’esprit. Il met en lumière les maux du monde occidental et leur tend un miroir, un miroir qui peut parfois nous mettre au défi, et qui suscite parfois un profond dégoût.

Ali Larijani, âgé de 67 ans, est issu d’une famille qui a été décrite comme l’équivalent iranien de la famille Kennedy. Son père était un haut dignitaire chiite. Son frère aîné, le Dr Mohammad Javad Larijani, a été un proche conseiller de Khamenei en matière d’affaires étrangères. Mohammad Javad a étudié les mathématiques à l’université de Californie à Berkeley, a fondé un centre de physique théorique en Iran et a été le premier à obtenir l’autorisation d’introduire Internet dans son pays. Son deuxième frère, Sadiq Larijani, dirige le système judiciaire iranien depuis une décennie et occupe depuis 2018 le poste de président du Conseil de discernement de l’intérêt supérieur du régime, un puissant organe gouvernemental. Le plus jeune frère, Bagher Larijani, a précédemment occupé les fonctions de vice-ministre de la Santé et de recteur de l’Université des sciences médicales de Téhéran. Ali Larijani lui-même a épousé Farideh, fille du disciple le plus proche de l’ayatollah Ruhollah Khomeini, Morteza Motahhari, l’un des principaux idéologues de la Révolution islamique.

« On voit l’empreinte de cette famille dans le système judiciaire, en politique et dans le domaine des sciences », explique à Haaretz le professeur Mehrzad Boroujerdi, spécialiste de l’Iran à l’Université des sciences et technologies du Missouri.

Il est intéressant de constater que les « Kennedy » iraniens ont tous un profil d’intellectuels. Même Sadiq, qui est un religieux, est diplômé en philosophie occidentale ; il a écrit des ouvrages sur la philosophie du langage, la philosophie morale et la philosophie analytique, et a traduit des travaux des philosophes Karl Popper et Geoffrey Warnock.

Ali Larijani a obtenu une licence en mathématiques et en informatique à l’Université technologique de Sharif, l’établissement le plus réputé dans ce domaine en Iran. Il s’est ensuite réorienté vers des études en master et doctorat de philosophie, et a consacré sa thèse à la philosophie des mathématiques d’Emmanuel Kant. Il a par la suite publié trois ouvrages sur Kant, ainsi que des livres sur la philosophie politique et la gouvernance, sans compter de nombreux articles universitaires parus dans des revues persanes.

Le choix de Kant par Larijani peut être examiné à la lumière du choc des civilisations dont est issu le dirigeant iranien. En 1979, pour la première fois dans la période moderne, une théocratie, système de gouvernement fondé sur les lois religieuses, a vu le jour. Les partisans de la révolution ont cherché à présenter l’islam comme une idéologie à part entière, à même d’offrir une alternative philosophique viable au monde moderne, et de nombreux intellectuels ont joué un rôle central pour définir la vision du monde de la République islamique.

Selon cette vision, la civilisation occidentale avait atteint son point de rupture, et était aux prises avec des problèmes tels que l’aliénation et la solitude. La seule solution, selon cette vision, consistait à abandonner l’égoïsme et l’humanisme occidentaux, à renoncer à son scepticisme et à déraciner l’arbre « pourri » de la modernité elle-même.

La tension entre ces deux facettes de sa vision du monde a accompagné Larijani tout au long de sa vie : d’un côté, c’est un pragmatique qui reconnaît l’importance de la science, de la technologie et de l’économie, et qui aspire à une société moderne ; de l’autre, c’est un fondamentaliste.

« L’Iran n’est pas seulement un État caricatural dirigé par les ayatollahs », explique Boroujerdi. « On y mène des débats approfondis sur des sujets intellectuels. Les Iraniens s’efforcent de comprendre la place de la tradition et ce qu’ils peuvent apprendre de l’Occident. Les diplômés universitaires sont tenus de lire les textes fondamentaux de la philosophie occidentale. »

« En Iran, on considère qu’il faut connaître la philosophie occidentale pour comprendre et faire progresser la philosophie islamique », explique le professeur, ajoutant que même le chef de la révolution de 1979, « Khomeini lui-même, a étudié Platon et Aristote. Sa conception du chef religieux est une variante du roi-philosophe de Platon. »

Pour autant, la décision de Larijani de centrer ses recherches spécifiquement sur Kant ne va pas de soi. La pensée critique de Kant est annonciatrice des Lumières, et sa philosophie est associée à la laïcité et s’oppose clairement au fondamentalisme. Kant est le philosophe le plus important du mouvement auquel s’est opposée la Révolution islamique. Larijani a choisi de se pencher sur son œuvre et d’obtenir en quelque sorte son aval.

« Larijani a suivi une formation de mathématicien, et chez Kant, il existe un lien entre les mathématiques, la morale et la théologie », explique Ofra Rechter, du département de philosophie de l’université de Tel Aviv. « Seuls quelques chercheurs ont abordé ce lien. Dans l’un de ses premiers textes, qui n’intéresse que les philosophes des mathématiques, Kant a répondu à la question de savoir si la certitude en théologie est possible au même titre qu’en mathématiques. Il a soutenu que oui. »

Un exemple intéressant du travail de Larijani est un article dans lequel il s’interroge sur la nature de la démonstration mathématique : qu’est-ce qui fait qu’une suite d’arguments constitue une « démonstration », et quel est le lien entre l’intuition et la démonstration mathématique dans la philosophie de Kant ?

« Dans son article, Larijani cherche à montrer que la différence entre un argument philosophique et une démonstration mathématique ne réside pas dans l’argument lui-même, mais dans les hypothèses, c’est-à-dire dans les axiomes à partir desquels on procède », explique le Dr Rechter. « Il prend part à un débat d’interprétation et franchit une nouvelle étape. Il part d’une affirmation communément admise et tente de démontrer qu’il en découle l’affirmation que les chercheurs qui la défendent souhaitent rejeter, à savoir que l’intuition joue également un rôle dans la reconnaissance des axiomes mathématiques. »

À partir de là, Larijani aborde l’une des questions centrales de la philosophie des sciences, connue sous le nom de « problème de la démarcation », dans le but de clarifier quelle devrait être la relation appropriée entre les institutions religieuses et la recherche universitaire. Ce problème trouve son origine dans la difficulté de distinguer sans ambiguïté les théories scientifiques des théories non scientifiques, y compris dans le cas de certaines descriptions religieuses qui, selon les philosophes, devraient être soumises à la critique scientifique. La solution acceptée étant que seules les affirmations fondées sur l’observation empirique sont scientifiques, et que par conséquent les affirmations métaphysiques (celles qui traitent de la nature de la réalité, de l’existence de Dieu et du lien entre le corps et l’âme) sont intrinsèquement des absurdités dénuées de sens. Le philosophe autrichien de renom Karl Popper a proposé une autre réponse : le critère permettant de déterminer le statut scientifique d’une théorie réside dans sa capacité à pouvoir être vérifiée, mais aussi réfutée.

Larijani s’est penché sur le « principe de réfutation » de Popper. Selon lui, ce principe n’implique pas que les théories non réfutables soient dénuées de sens. « La question posée par Popper n’était pas “Pourquoi y a-t-il un sens ou une importance ?” ni “Qu’est-ce qui est vrai ou acceptable ?” », a déclaré Larijani lors d’une de ses conférences, « mais plutôt de tracer la ligne de démarcation entre les systèmes théoriques des sciences empiriques et tous les autres systèmes. »

Selon Larijani, la métaphysique, tout comme la science, exprime à sa manière la quête humaine de la vérité. Il s’agit simplement de vérités relevant d’autres domaines. « L’accent mis sur le problème de la démarcation et sur la théorie de la méthode de Kant permet à Larijani de tenter de réconcilier les institutions religieuses et les universités, et ainsi de soustraire l’enseignement supérieur à l’emprise des institutions religieuses centralisées en Iran », explique Rechter. « En s’intéressant à la méthode de Kant et grâce à des recherches pointues et non dogmatiques, Larijani parvient à reprendre certains aspects complexes de la pensée de Kant et à les mettre au service d’une rhétorique qu’il pousse plus loin que ne le souhaitaient les religieux. « Il établit un lien entre les aspects les plus profonds et les plus abstraits de la philosophie de Kant d’une part, et les besoins les plus concrets de l’État d’autre part, afin, d’une part, de permettre la pérennité du monde religieux islamiste tel qu’il est, et, d’autre part, de freiner la centralisation de cette pensée religieuse. Les séminaires religieux enseigneront la religion, et les universités enseigneront ce qu’elles enseignent, et il y aura de l’humilité entre les différentes approches – c’est la seule façon pour que toutes puissent s’épanouir. »

Dans l’un de ses discours, Larijani a abordé sans détour la tension entre religion et science. La possibilité de réconcilier les deux ne réside pas, a-t-il déclaré, dans la recherche de points communs, mais dans la reconnaissance du fait que la vérité revêt de multiples facettes, comme le révèlent les recherches menées dans différents domaines. « C’est pourquoi nous devons reconnaître humblement le travail des autres, en comprenant que chaque domaine révèle une partie de la vérité. Et lorsque nous menons une recherche dans un domaine particulier de la vérité, nous ne devons pas transposer nos conclusions à d’autres domaines. Bon nombre de controverses naissent du fait que des conclusions propres à un domaine particulier s’immiscent dans d’autres domaines, sans toutefois respecter la méthodologie propre à ces derniers ».

La science et la religion relèvent peut-être de deux domaines de recherche distincts, mais elles s’opposent aussi. Et lorsqu’il y a conflit, le choix de Larijani est clair.

Larijani commence sa vie active dans le Corps des Gardiens de la Révolution dans les années 1980, pendant la guerre Iran-Irak, et a gravi les échelons au fil des ans jusqu’au grade de général de brigade. Il a également travaillé au centre de recherche de l’organisation, et il s’est alors attaché à élaborer un cadre théorique pour la doctrine du « Velayat-e Faqih » (tutelle du juriste islamique), qui constitue le pilier de la structure politique iranienne.

À partir de là, son ascension vers les plus hautes sphères du régime a été fulgurante. En 1992, il a été nommé ministre de la Culture, en remplacement du réformiste Mohammad Khatami. Larijani a occupé ce poste pendant deux ans, période durant laquelle il a renforcé la censure dans tous les domaines culturels du pays. Au cours de son mandat, des tentatives ont même été faites pour supprimer ou modifier des passages d’œuvres littéraires classiques iraniennes, sous prétexte qu’ils étaient provocateurs ou inappropriés.

Sa réussite à ce poste lui a valu d’être nommé, en 1994, à la tête de la Radiotélévision de la République islamique d’Iran, seule autorisée à diffuser des émissions de radio et de télévision dans le pays. Pendant onze ans, Larijani a contrôlé et considérablement développé la machine de propagande iranienne ; il a ouvert six stations de radio et cinq chaînes de télévision (seules deux chaînes existaient avant son arrivée au pouvoir). Parallèlement, il a réduit la diffusion de programmes étrangers et renforcé l’emprise du régime sur les émissions produites localement.

La philosophie de Kant est associée à la laïcité et s’oppose clairement au fondamentalisme. Il est le philosophe le plus éminent au sein du courant auquel s’est opposée la Révolution islamique. Larijani a choisi de s’en inspirer et d’obtenir en quelque sorte son aval.

On peut discerner sa manière de penser dans la façon dont il dirigeait l’appareil de propagande. Il affirmait, à juste titre, que les médias et l’art reposaient sur un fondement philosophique, façonné par leurs présupposés métaphysiques. « Si l’on examine la perspective occidentale à partir du XIXe siècle, on voit émerger une perspective entièrement centrée sur l’humanité », a-t-il déclaré un jour. « Tout dans le monde doit être organisé de manière à ce que les êtres humains puissent vivre heureux, et toute contrainte imposée aux êtres humains n’existe que pour prévenir tout préjudice. C’est ce type de pensée qui se reflète également à la télévision et au cinéma. »

Larijani a voulu modeler les médias iraniens selon les principes intellectuels de la République islamique. Selon lui, la seule raison d’être de l’art est de servir d’outil dans la quête de la vérité : « Les êtres humains existent pour découvrir la vérité. L’art fait appel à l’émotion et à la sensibilité, mais pas de manière arbitraire. L’art doit tendre vers la transcendance. » Il a également souligné la qualité des œuvres iraniennes. « Je ne veux pas généraliser, il existe aussi des œuvres majeures en Occident, mais généralement pas dans une telle mesure. À Hollywood, seule une petite fraction des films peut être considérée comme des oeuvres majeures. Les œuvres iraniennes se distinguent par leur orientation spirituelle et intellectuelle. »

Il avait également conscience du pouvoir de la culture et des médias pour faire évoluer la conscience collective. « La transformation culturelle obéit à sa propre méthodologie », faisait-il remarquer. « Les croyances doivent changer, et les êtres humains doivent modifier leur comportement, de leur plein gré. Le changement culturel ne peut être imposé par une pression sociale rigide. Une rigidité excessive entraîne un fort rejet. Si nous sommes confrontés à des problèmes sociaux et culturels, c’est par des moyens culturels qu’il faut les résoudre. »

Selon le magazine en ligne « Tehran Bureau », sous la direction de Larijani, l’autorité nationale de l’audiovisuel a consolidé la mainmise des extrémistes sur d’importantes institutions de l’État. Il a par exemple lancé une émission de télévision intitulée « Hoviyat » (« Identité »), dans laquelle les intellectuels progressistes et les détracteurs de la République islamique étaient violemment attaqués. Cette émission servait souvent de tribune pour poursuivre et emprisonner les opposants au régime. De plus, Larijani a fondé un quotidien qui s’en prenait aux réformistes.

Bien avant l’ère de l’intelligence artificielle, Larijani s’était déjà spécialisé dans les fausses informations. En 1997, il a donné son feu vert à la production d’un film qui montrait prétendument des partisans du réformiste Khatami, alors candidat à la présidence, en train de danser et de chanter le jour de l’assassinat de l’imam Hussein, la figure la plus sacrée d’Iran. Ces images étaient fausses.

Après avoir dirigé pendant plus d’une décennie le département de la propagande, Larijani a continué d’exercer les fonctions de conseiller personnel de Khamenei et de secrétaire général du Conseil suprême de sécurité nationale, postes qu’il a occupés jusqu’en 2007 (il a repris cette dernière fonction en août dernier). Le Conseil est chargé de définir la politique de défense et de sécurité nationale, ainsi que de superviser les négociations relatives au programme nucléaire iranien. Larijani a donc été le négociateur en chef pour le programme nucléaire iranien et a joué un rôle clé dans l’élaboration de la position de l’Iran sur l’accord nucléaire de 2015. Il a fait preuve d’une approche pragmatique, soutenant la diplomatie pour réduire les sanctions, mais sans compromettre la sécurité de l’Iran.

En 2005, Larijani s’est présenté à l’élection présidentielle, mais a été battu par Mahmoud Ahmadinejad. Dans le cadre de sa campagne, Larijani a critiqué la direction réformiste dirigée par Khatami, affirmant qu’elle avait négligé l’économie. « Soixante-quinze pour cent des revendications du peuple iranien sont d’ordre économique », a-t-il déclaré. « Seuls 5 % sont d’ordre culturel ou politique. »

Jack Straw, ancien ministre britannique des Affaires étrangères, a rencontré Larijani et Ahmadinejad en marge de l’Assemblée générale des Nations unies à cette époque. Il se souvient de Larijani comme d’une personnalité plus raffinée que le président. Alors qu’Ahmadinejad portait des vêtements datant du début des années 1980, Larijani est arrivé vêtu d’un polo Ralph Lauren soigneusement repassé, a écrit Straw dans ses mémoires.

Dans l’ouvrage qu’il a publié la même année, « Alliance avec le peuple », Larijani a proposé « un nouvel Iran, un Iran qui cherche à mettre fin à une ère d’arriération et à réussir une renaissance scientifique et technologique, qui irait de pair avec une augmentation de la richesse nationale. C’est pourquoi l’économie doit devenir la priorité absolue à l’heure actuelle. » Il présente un plan de transformation menant à un « État moderne » et se concentre sur des questions telles que le progrès scientifique et technologique, la réforme religieuse, la lutte contre la corruption économique au sein des entités étatiques, s’attaquant à la fuite des cerveaux, mais également s’assurant de la « préservation de l’identité nationale iranienne dans le processus de mondialisation ».

La tension entre ces deux facettes de sa vision du monde a accompagné Larijani tout au long de sa vie : d’un côté, c’est un pragmatique qui reconnaît l’importance de la science, de la technologie et de l’économie, et qui aspire à une société moderne ; de l’autre, c’est un fondamentaliste.

Cette tension, soit dit en passant, se manifeste également au sein de sa famille. L’une de ses filles, médecin et chercheuse en cancérologie aux États-Unis, a publié une soixantaine d’articles dans des revues scientifiques ; elle a récemment été licenciée de son poste à l’université Emory en raison de l’influence considérable de son père en Iran. Il est donc évident que Larijani a élevé sa fille dans un esprit d’indépendance et de réussite personnelle. Mais lors d’une rare interview, son épouse Farideh a évoqué le point de vue de son mari sur la condition des femmes. Selon elle, même si Larijani estime que, certes les femmes peuvent parfois assumer certaines fonctions clés bien mieux que les hommes, en raison de leurs responsabilités liées à la gestion du foyer et à l’éducation des enfants, il est selon lui préférable qu’elles n’occupent pas de fonctions en dehors du foyer.

Dans ses propos sur la liberté humaine, Larijani a naturellement affirmé que tous les êtres humains, du simple fait d’être humains, ont droit à la liberté. « La nature humaine est telle qu’il faut être libre de penser. Par conséquent, la liberté de pensée est un droit. »

Mais voici que vient un grand « mais », qui revient en fait à légitimer le concept d’une police de la pensée. Sa thèse est simple : tout comme dans l’apprentissage, tout doit reposer sur un ordre logique, et par conséquent, toute pensée dépourvue de cohérence logique doit être rejetée et ne pas être diffusée dans la société, il en va de même pour l’éthique. « Tout ce qui peut élever spirituellement la société devrait jouir de liberté dans son domaine et englober une variété de goûts et d’inclinations », a déclaré Larijani, « tandis que tout ce qui conduit à la dégradation sociale devrait être considéré comme dépassant les limites de la liberté spirituelle. » Qui décide de ce qui conduit à l’élévation et de ce qui conduit à la dégradation ? Larijani, bien sûr.

Il a tenu des propos similaires au sujet de la démocratie. « La démocratie n’est peut-être pas toujours la méthode idéale, mais c’est celle qui est la plus largement acceptée. C’est une voie méthodologique, une approche pragmatique pour guider la société vers la réussite. Une société réussit d’autant mieux lorsque son gouvernement bénéficie d’une large adhésion de la part de ses citoyens. Mais tout comme la liberté spirituelle de pensée a besoin d’un cadre, il en va de même pour la démocratie. Que signifie ce cadre ? C’est un cadre qui mène à un objectif, et cet objectif est le bien-être de la nation. »

C’est là que le raisonnement s’aventure dans des domaines métaphysiques qu’un libéral aurait beaucoup de mal à accepter. Dans la pensée métaphysique libérale, la société en tant que telle est dépourvue de tout caractère absolu : elle n’est qu’un ensemble d’individus liés par un contrat social. Le point de vue de Larijani est différent. Selon lui : « La société possède une identité existentielle distincte de celle de l’individu. Autrement dit, l’entrelacement des esprits des individus au sein d’une nation crée une âme collective indépendante. Si nous reconnaissons cette identité indépendante, nous devons également reconnaître ses droits. Selon la pensée islamique, cette âme collective poursuit un objectif : elle aspire à la prospérité et à la rédemption. »

Si tel est le cas, il faut alors mettre en place des cadres destinés à orienter la démocratie vers son objectif, conformément aux principes de l’islam. En d’autres termes, « la législation de l’État n’a de sens que lorsqu’elle est conforme à ces principes et à cet objectif ».

Larijani a occupé le poste de président du Parlement iranien pendant trois mandats consécutifs, entre 2008 et 2020, une fonction qui en a également fait une figure centrale du pouvoir législatif. Au cours de son mandat, il a veillé à ce que l’accord sur le nucléaire soit approuvé par le Parlement, mais a également durci la répression à l’encontre des personnalités qui tentaient de saper le régime. La combinaison de ces deux approches lui a valu la réputation d’un conservateur pragmatique.

Sa capacité à jouer sur les deux tableaux en a fait au sein de l’Iran la figure de proue de la médiation, capable de dégager un consensus même dans les situations difficiles. Cependant, cela lui a également valu les critiques des cercles purs et durs du régime. Lorsqu’il a tenté de se présenter à la présidence à deux reprises, en 2021 et en 2024, sa candidature a été invalidée en raison d’un mode de vie jugé insuffisamment pieux. Le professeur Lior Sternfeld, spécialiste de l’Iran à l’université Penn State, affirme que « Le discours politique de Larijani ne peut être facilement classé d’un côté ou de l’autre. Ses opinions sur certaines questions penchent davantage vers le centre politique que celles de Khamenei, par exemple. »

Même s’il n’a pas pu être élu président, son pouvoir politique n’a cessé de croître. En 2021, Larijani a été chargé de superviser les négociations avec la Chine concernant un accord de coopération stratégique d’une durée de 25 ans, évalué à plusieurs milliards de dollars. Au fil des ans, il s’est rendu à plusieurs reprises à Moscou en tant qu’émissaire du Guide suprême Khamenei et y a rencontré Vladimir Poutine, contribuant ainsi au maintien de liens étroits entre les deux pays. Il a également été l’envoyé de Khamenei à Damas et à Beyrouth. Depuis 2020, il siège également au Conseil de Discernement de l’intérêt supérieur du régime, un organe puissant qui supervise le parlement et a le pouvoir d’invalider des lois et de disqualifier des candidats aux élections (il avait déjà siégé au conseil entre 1997 et 2008).

Cependant, en parallèle, Larijani continue de critiquer vivement le gouvernement, depuis l’intérieur même du système. En 2024, il a publié l’ouvrage « Sagesse et discernement dans la gouvernance », dans lequel il souligne l’importance de la pensée logique dans la prise de décision administrative et politique, formule des critiques explicites à l’égard de la structure politique et évoque même la nécessité d’une nouvelle interprétation de la Constitution de la République islamique. L’une de ses propositions consiste à créer un conseil chargé de remédier aux failles structurelles de l’État qui, selon lui, comprennent : un déclin du capital social, une faible capacité de gestion, l’érosion de la cohésion nationale et un manque d’innovation. Son approche est très pragmatique et tournée vers les solutions.

Larijani estime que, certes, les femmes peuvent parfois assumer certaines fonctions clés bien mieux que les hommes, en raison de leurs responsabilités liées à la gestion du foyer et à l’éducation des enfants, mais qu’il est préférable qu’elles n’occupent pas de fonctions en dehors du foyer.

Mais Larijani rejette la solution la plus simple aux problèmes. Dans un article publié en juin 2024, il se demande pourquoi, alors qu’il existe un modèle efficace de gestion de la société sous la forme de la civilisation occidentale, il faudrait s’efforcer de mettre en place une société religieuse, quelque chose qui, comme il le reconnaît lui-même, n’a jamais été réalisé avec succès au cours de l’histoire.

« La réponse à cette question, répond Larijani, réside au cœur même de la différence entre ces deux perspectives : la société religieuse et la civilisation occidentale. Selon cette vision, la société religieuse est orientée vers la recherche de la vérité et fonctionne de manière rationnelle, tandis que la civilisation occidentale est orientée vers la recherche du plaisir et guidée par les émotions. »

L’année dernière, dans le sillage de la recrudescence des tensions avec les États-Unis et Israël au sujet du programme nucléaire, Larijani a de nouveau été appelé à occuper le poste de secrétaire général du Conseil suprême de sécurité nationale. Selon le Wall Street Journal, il était chargé de la réponse iranienne aux attaques israéliennes et américaines de juin dernier, ayant notamment pris la forme du lancement de centaines de missiles balistiques sur Israël.

Avec la mort de Khamenei au début de la guerre actuelle, Larijani s’est imposé comme la figure clé du régime. Il est chargé de coordonner les réponses militaires et politiques complexes à la menace qui pèse sur divers organes gouvernementaux, sans oublier les attaques contre les pays arabes voisins.

Son expérience à la tête de l’autorité nationale de l’audiovisuel lui est également utile aujourd’hui. Il publie des messages sur X et vise directement au cœur de la controverse qui agite l’opinion publique américaine. « Trump a succombé aux pitreries de Netanyahu et a entraîné le peuple américain dans une guerre injuste contre l’Iran », a-t-il écrit dans un post, ajoutant dans un autre : « Trump a trahi le slogan “America First” pour adopter celui d’“Israel First” ». Lors de ses apparitions publiques, Larijani affiche une position belliciste et promet que les États-Unis et Israël paieront un lourd tribut et « regretteront leurs agissements ». Cette semaine, il a même explicitement menacé Trump. « Le peuple iranien n’a pas peur de vos menaces », a-t-il écrit. « Prenez garde, sinon c’est vous qui serez éliminé. »

Dans son ouvrage « La République », Platon a décrit l’État idéal, une société qu’il a baptisée « Callipolis ». Selon lui, seule cette société idéale mettra fin aux « troubles des États ». Une seule chose distingue Callipolis de tous les autres États : le dirigeant de l’État est un philosophe. En d’autres termes, « le pouvoir politique et la philosophie se retrouvent ainsi entre les mêmes mains ».

Au cours de l’histoire, les exemples de tels « rois-philosophes » ont été rares. Alexandre le Grand, formé par Aristote, a accompli des exploits sans précédent, tandis que Marc Aurèle, auteur de l’œuvre immortelle « Méditations », est considéré comme l’un des meilleurs empereurs de l’histoire romaine. Frédéric le Grand, également considéré comme l’un des monarques les plus influents de l’histoire européenne et celui qui a fait de la Prusse une grande puissance, a rédigé des écrits philosophiques. Au XXe siècle, le professeur Tomáš Masaryk se distingue ; il était maître de conférences en philosophie et a été le premier président de la Tchécoslovaquie à partir de 1918. Mais à l’exception d’une poignée de cas, les philosophes ont presque entièrement quitté les cercles du pouvoir.

Et pourtant, dans le conflit actuel, il s’avère que l’un des acteurs principaux est un philosophe doté d’une grande influence politique. Il ne semble pas toutefois que l’objectif de ce philosophe soit de mettre fin aux « troubles des États », comme le disait Platon.

D’une part, il est évident que Larijani est passionné par la philosophie, qu’il est un homme réfléchi qui aspire rationnellement à une vie meilleure. Mais dans ses actes, il ressemble à une autre figure philosophique classique, non pas un roi-philosophe, mais un prince-philosophe, le type de souverain décrit par Machiavel, pour qui la valeur suprême réside dans la préservation de son pouvoir et de son règne, à tout prix.

Le philosophe Baruch Spinoza s’opposait à tout système politique reposant sur la vertu ou la sagesse d’un individu. Selon lui, un État ne devait pas dépendre de la sagesse d’une seule personne ; les institutions politiques devaient plutôt être conçues pour fonctionner efficacement même lorsque les individus agissent sous l’emprise de la passion, de la peur et de leurs intérêts personnels, et non pas uniquement en fonction de la raison. C’est pourquoi Callipolis ne repose pas sur un dirigeant brillant, mais sur des institutions et des lois qui organisent le pouvoir de manière rationnelle et garantissent un certain degré de liberté et de stabilité.

De son côté, Popper soutenait que la question importante en politique n’est pas « Qui doit gouverner ? », mais « Comment mettre en place des institutions permettant d’empêcher les dirigeants incompétents ou corrompus de causer trop de dégâts ? » L’idée du roi-philosophe s’inscrit, selon Popper, dans une tradition autoritaire de la philosophie politique. Plutôt qu’un gouvernement des sages, il mettait l’accent sur une structure démocratique impliquant la séparation des pouvoirs, le pouvoir de contrôle exercé par les citoyens et la possibilité de changer de gouvernement sans recourir à la violence.

Une structure aussi puissante que celle-là existe encore en Israël. Ses effets sont visibles dans les chiffres du PIB par rapport à l’Iran ou dans les rapports de force de la campagne militaire actuelle. Cette structure israélienne est en train d’être démantelée par des idéologues et des religieux juifs, convaincus de la justesse de leur démarche. C’est peut-être là l’élément le plus frappant dont j’ai pris conscience en lisant Larijani.

La critique que fait Larijani des fondements de la pensée occidentale, ainsi que son appel à transcender la modernité, ne doivent pas être écartées trop hâtivement et méritent d’être analysés. Mais en fin de compte, ses actes ont dépassé tout ce qui peut se justifier au nom d’une quelconque philosophie. « Larijani n’est pas le premier homme de lettres de l’histoire à être devenu un tyran brutal », déclare Sternfeld. « C’est un idéologue convaincu, et il a commis des actes meurtriers au nom de son idéologie. »

On serait tenté de voir en Larijani un héros tragique acculé au point de devoir ordonner un massacre. Mais lui-même rejetterait sans doute une telle description qui, à ses yeux, est occidentale, sentimentale et manque de courage. Il a renoncé au bien, au sens le plus profond du terme, au nom de la foi qui est la chose la plus importante dans sa vie. À l’instar d’Abraham, le père des croyants, qui était prêt à immoler son fils unique, qu’il aimait. Et pourtant, il y a un autre détail important dans cette histoire. Abraham n’a pas enfoncé le couteau.