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dimanche 1 février 2026

La Ilustración Oscura y la anexión de Groenlandia

 FUENTE https://observatoriocrisis.com/2026/02/01/la-ilustracion-oscura-y-la-anexion-de-groenlandia/

 

Los “neorreacionarios” de Silicon Valley, a través de Praxis, ya están desarrollando ciudades inteligentes en Groenlandia.

Alejandro Estrella González , Doctor en Filosofía de la Universidad de Cádiz

I

Tras la denominada “Operación Determinación Absoluta” del pasado 3 de enero que culminó con el secuestro de Nicolás Maduro (cada vez estoy más convencido de que quienes ponen nombre a este tipo de operativos sufren de algún trauma sexual que requiere con urgencia terapia de larga duración; algo así como: “Operación Lacan Infinito”), las ambiciones de la administración Trump sobre Groenlandia se han convertido en asunto de enorme relevancia, tanto en la prensa internacional, como entre los gobiernos y el grueso de la ciudadanía, especialmente de Europa y Canadá.

Hace sólo un par de días, mi madre me llamaba desde España sumamente preocupada preguntándome qué iba a ocurrir con todo esto e incluso, con cierto rubor, si yo creía necesario hacer acopio de algún tipo de producto de primera necesidad. Mi primera reacción fue tomármelo un poco a broma, al pensar en esa ternura ciega que guía a toda madre cuando mira a su retoño y ve en él, desde la cuna hasta la tumba, una especie de semidiós griego; en mi caso: una pitonisa del dios Apolo, de la vetusta Delfos. 

Pero inmediatamente comprendí que esta repentina conversión de mi madre a la cultura prepper era un síntoma inequívoco de que, hasta en aquel alejado rincón de la Baja Andalucía, la “gente sabe” (sí: la gente sabe, aunque no vote lo que tú quieres, camarada) que el rasgo característico de esta época es la incertidumbre y la impotencia frente a decisiones fundamentales que toman otros en otros lugares, sin nuestro consentimiento, sin canales institucionales y por la fuerza de los hechos. 

Es el triunfo de la voluntad de Riefenstahl, o, desde el otro lado de la trinchera, del estado de policía de Foucault, o del tiempo de la dueñidad de Rita Segato. Mi madre, y como ella millones de ciudadanos, saben esto y saben muy bien que, en este contexto, nuestro horizonte de expectativas, nuestras certezas sobre el mañana se reducen hasta prácticamente solaparse con el presente. El fantasma de los Sex Pistols recorre Andalucía: No Future!

—Mamá, no tengo ni idea —le dije—. Lo que sí sé es que la cosa está fea. Pero poco puedo decirte sobre qué ocurrirá a medio plazo. Es cierto que hay mucha bravuconería en todo esto. Pero, a la larga, me preocupan tus nietos.

—¡Hombre! ¿Por qué crees que te llamo?

II

Enero de 2026 y ¡en estas estamos! Qué razón llevaba Lenin cuando decía aquello de que “en la historia hay días que valen por años y años que valen por días”. El tiempo histórico no es un quantum homogéneo. La historia frena y se acelera, cambia de ritmo y a veces incluso se demora. Así, lo que hace un suspiro hubiera sido sólo imaginable por cerebros defensores de la planicie de la Tierra ocupa ahora el centro de tabloides y provoca desvelos de abuelas y padres. 

Esta desquiciante cascada de acontecimientos desafía lo que hasta ayer considerábamos esperable y normal. Y aunque lo normal y lo esperable no son sino el olvido de cómo se normalizó lo anormal y lo inesperado, creo que esta época de locos que se abre ante nosotros tiene algo de “venganza de los freaks”, cosa seria que espero lograr mostrar a lo largo del texto.

Los analistas sobre el caso de Groenlandia se dividen en tres tipos (aunque pueden combinarse): a) los que dicen que el motivo central es económico: recursos naturales y control de las rutas marítimas cuando el Ártico, según los negacionistas de la Casa Blanca, se derrita; b) los que dicen que el objetivo es geopolítico y militar, porque el tablero se ha repartido entre tres grandes potencias y Europa pinta lo que yo en el Dream Team; y c) quienes afirman que en realidad se trata de otra locura megalómana de un presidente que aspira a remodelar el Monte Rushmore y sustituir las esculturas de Washington, Jefferson, Lincoln y Roosevelt por la suya, solo, mirando a la lontananza con gesto grave, pero plagado de alegres cabras —digo yo que debe haber muchas por esos riscos— haciendo cosas de cabras sobre su pétreo copete.

Como siempre ocurre, “la verdad está en las grietas”. Y es probable que en las mentes que han maquinado este oscuro asunto se mezclen factores de una u otra índole. Pero permítanme añadir algo distinto de lo que, sólo ahora y de manera marginal, se empieza a hablar y que, sin embargo, considero sumamente relevante. El enfoque que les propongo nos desplaza a un lugar bien alejado de las gélidas aguas del Ártico. De hecho, su imagen evoca todo lo contrario: las soleadas playas de California. En concreto, fijémonos en esa pequeña región cuyo PIB supera al de países como Suecia, Austria, Noruega o al de la propia Dinamarca: Silicon Valley.

III

Andaba yo en 2024 haciendo honores al centenario del nacimiento de E.P. Thompson cuando de forma bastante azarosa llamó mi atención una extraña noticia en la que se hablaba de la inminente celebración de unos juegos olímpicos en los EE. UU., en los cuales los atletas podían doparse a discreción sin los engorrosos controles de los organismos internacionales. 

Los Enhance Games, una oda al deporte convertido en rave, apelaba a los principios de la libertad individual, de la propiedad privada y del progreso de la ciencia. Entre sus promotores estaban el propio presidente Trump, su hijo junior y un oscuro personaje del que hablaré un poco más adelante. Todo aquello me parecía un poco freak. Así que, presa de la curiosidad y del morbo, comencé a meter las narices en el asunto. Aquello era un vertedero. Una trama realmente espeluznante cuyas ramificaciones me llevaban en direcciones inesperadas. Una de ellas era Silicon Valley.

Llegó entonces aquel 5 de noviembre de 2024, cuando Donald Trump tomó posesión por segunda vez de la presidencia de los EE. UU. De aquella fastuosa ceremonia todo el mundo recuerda esa fotografía que pasará a la historia de la infamia del republicanismo democrático: el rey escoltado por la plana mayor de los varones tecnológicos de Silicon Valley. Esa imagen me hizo entender que era urgente dilucidar en qué medida era cierto aquello que el papa Francisco, inspirado por Ortega y Gasset (¡qué escándalo en el Opus Dei!), había sugerido ya en 2019: “estamos viviendo, no una época de cambios, sino un cambio de época”.

Tras excusarme solemne y respetuosamente con E.P. Thompson —quien se me apareció en sueños para darme su bendición— me dediqué a escribir una serie de cinco artículos en la Revista Común (aquí dejo el primero) que ensayaban una primera aproximación a este asunto. En concreto, mi atención se centraba en una tendencia específica en el seno del trumpismo; una tendencia que no debe confundirse con los MAGA, ni con los evangélicos, ni con Wall Street, ni con cualquier otra de las que se dan cita en la heterogénea coalición trumpista: el movimiento neorreaccionario. 

Conocido por su acrónimo NRx, fue tematizado por Nick Land —ese delirante deleuziano de derechas afincado en Shangai y padre del aceleracionismo— bajo el término Ilustración Oscura. He dedicado el 2025 a estudiar las ideas de este proyecto, que se presenta como una revisión crítica de la modernidad occidental. También me he dedicado a reconstruir lo que denomino como la reactoesfera, espacio donde se dan cita blogueros y académicos marginados, aventureros digitales, comunidades incel, “racistas científicos” que apelan a la eugenesia y a la biodiversidad, tradicionalistas religiosos, housewifes antifeministas, tecno-futuristas libertarios y pensadores políticos “jacobitas”.

Este pequeño mundo, plagado de personajes bizarros e ideas desquiciadas, posee una lógica sociológica muy particular y es fruto de un contexto histórico específico. Y si bien no cabe hablar de un movimiento sistemático y organizado, resulta sumamente relevante señalar el estrecho vínculo entre algunos de sus integrantes más destacados (Curtis Yarvin, Nick Land, Hermann Hoppe, Anatoly Karlin y Steve Hsu, entre otros) e importantes sectores de Silicon Valley que cuentan con influencia determinante en la Casa Blanca.

Durante la década del 2000, Silicon Valley se presentaba a ojos del resto de los mortales como un nido de freaks cuya inteligencia analítica era inversamente proporcional a su inteligencia emocional. De este curioso mundo surgieron dos lecturas contrapuestas: la amable y simpática que, con series de éxito como Big Bang Theory o Silicon Valley,convertían la neurodivergencia en un asunto entrañable; y la oscura y terrorífica que, poco después, Nick Land desarrollaría en su ya clásico The Dark Enlightenment, donde discriminaba a la humanidad entre dos tipos fundamentales: autistas que inventan cosas, y gente que usa esas cosas que no entiende y se burla de los autistas que las inventan. Pero entonces, estallaron la gran crisis de 2008 y la pandemia de 2019. La hora de “la venganza de los freaks” había llegado.

Cedric Durand, en su imprescindible Tecnofeudalismo. Crítica de la economía digital, expone cómo las Big Techs llegaron a ocupar un lugar decisivo dentro de la estructura del capitalismo norteamericano, especialmente tras 2019. Con el libertarismo como hilo conductor, presenta una genealogía de Silicon Valley que transita de la revuelta hippie de los 1970, al neoliberalismo de los 1990 y desemboca en posiciones antiliberales en los 2010. Ahora, en la cúspide del poder económico, Silicon Valley prepara el asalto al poder político y cultural.

En esta empresa, un sector particular de Silicon Valley destaca sobre el resto. Se trata de una serie de agentes económicos vinculados a los fondos de inversión de riesgo, la ciberseguridad, la IA y las criptomonedas. Estamos hablando, entre otros, de Palantir(Peter Thiel y Alex Karp), SpaceX-Starlink (Elon Musk), Pronomos Capital (Patrick Friedman, Balaji Srinivasan), a16zCapital (Marc Andreessen y Ben Horowitz) y Oracle (Larry Ellison), por poner algunos ejemplos. Este sector de Silicon Valley es el que se vincula con agentes destacados de la reactoesfera y, por medio de ellos, conecta con el proyecto de la Ilustración Oscura.

IV

En líneas generales, la Ilustración Oscura parte de la tesis de que el actual sistema social y político está dominado por una elite intelectual-burocrática que concentra el poder ideológico y dirige las políticas públicas. Esta especie de casta brahmánicasegún dicha tesis, es producto de las grandes universidades y de las empresas culturales mainstream, desde Harvard hasta Hollywood, pasando por el New York Times. Curtis Yarvin la denomina “The Cathedral”, y clasifica a sus miembros como herederos de un modelo cultural y político que hunde sus raíces en la Ilustración.

La Ilustración es para la neorreacción una perversión de la modernidad occidental, perversión que tiene su origen en la secularización de la revolución calvinista, representada por Rousseau, Kant y Hegel, quienes forjaron los fundamentos intelectuales del universalismo republicano. Los siglos XIX y XX son testigos de cómo este proyecto se extendió adoptando formas nuevas: el socialismo, la política de masas, la democracia, el estado redistributivo, el New Deal, la lucha los derechos civiles, los movimientos de descolonización, etc.  

En el plano internacional, la Ilustración se traduce en la ambición por construir una sociedad de naciones dotada de instituciones globales con capacidad para mediar conflictos y regular los tratados. Comunidad de iguales que reconoce, sin embargo, el liderazgo norteamericano, hegemón que asume esta responsabilidad histórica, siguiendo la estela marcada por Woodrow Wilson tras la I Guerra Mundial.

Este sistema, de bases religiosas y humanistas, fundado sobre la errónea idea de progreso e igualdad, es, para los neorreaccionarios, injusto, ineficaz y, lo más importante, inmodificable. Por este motivo la neorreacción no debe confundirse con el conservadurismo. El conservadurismo asume el marco discursivo y moral del progresismo ilustrado, aunque intenta retrasar en lo posible los cambios que impone el marco de sentido dominante. Los neorreaccionarios, en cambio, rompen con este marco y renuncian a la política de masas.

La estrategia de NRx, nos recuerdan Yarvin y Land —tergiversando el clásico de Albert Hirschman (aunque sin citarlo)—, es la de la salida, no la de la voz. La voz es la dialéctica: la creencia en que los conflictos pueden resolverse en un futuro mediante la política, lo que fundamenta precisamente la idea de progreso. La salida, en cambio, niega esta creencia y sustituye, digámoslo así, el tiempo por el espacio. 

De lo que se trata, frente a la dialéctica política, es de romper el orden social e internacional mediante la fragmentación, mediante la creación de una red estilo patchwork; es decir, de pequeñas organizaciones soberanas, ciudades estado o comunidades culturalmente homogéneas. Hermann Hoppe no duda en asociar la estrategia del exit con conceptos como los de secesión y segregación, en absoluto inocentes en el marco de la cultura política norteamericana.

Son varios los proyectos que, bien en términos programáticos, bien como experimentos prácticos, se están llevando a cabo inspirados en estas ideas y financiados con dinero de Silicon Valley. Patchwork y Urbit (ideados por Curtis Yarvin), el Seasteading (proyecto de plataformas marinas financiado por Pronomos Capital), la colonización de Marte de SpaceX, o la creación de ciudades-corporaciones, como Prospera en Honduras (dirigida por un fondo privado dirigido por figuras como Peter Thiel o Marc Andreessen) son sólo algunos ejemplos significativos que parten del principio de exit. Por eso, no es casualidad que se desarrollen en zonas con vacíos legales, que escapan a la regulación estatal y de organismos internacionales. Lugares donde la utopía neorreacionaria puede arrancar de cero, sin necesidad de implicarse en la política y tener que hacer uso de la voz. El neorreacionario vota con los pies. Pero ¿qué tiene que ver todo esto con Groenlandia?

V

Praxis es una empresa fundada en 2019 por Dryden Brown y Charlie Callinan, que se autodefine como una nación digital. Según su página web, cuenta con 151.068 praxianos y un valor de 1,117 mil millones de dólares. La ciudadanía se obtiene mediante el pago de una cuota que da acceso a una “Zona Económica Especial”, denominada “zona de aceleración”, la cual se apoya en cuatro pilares fundamentales: IA, criptomonedas, desregulación energética y biotecnología. 

El modelo institucional sigue el esquema de las DAO (Decentralized Autonomous Organizations), comunidades digitales cuyas reglas de gobernanza están codificadas en smart contracts mediante blockchains, ejecutándose automáticamente sin intermediarios humanos. Inspirada en utopías libertarias, las DAOs han sido criticadas por varios autores que señalan su deriva hacia modelos autoritarios y tecnocráticos.

Pues bien, el punto es que Praxis está interesada en desarrollar ciudades inteligentes en Groenlandia. Según Brown, quien ya sondeó la compra de territorios a las autoridades groenlandesas, el consorcio ya cuenta con una financiación de 525 millones de dolares. Entre los inversores de Praxis se encuentran —redoble de tambor—: Peter Thiel, Patrick Friedman, Balaji Srinivasan, Marc Andreessen, Sam Altman, entre otras figuras destacadas de Silicon Valley. 

Es más, recientemente Donald Trump ha designado a Ken Howery como embajador en Dinamarca y encargado de dirigir las negociaciones para la adquisición de Groenlandia. ¿Y quién —dirá usted— es este tal Howery? Pues —de nuevo redoble de tambor— otra de las figuras destacadas de la reactoesfera de Silicon Valley: miembro fundador de PayPal, junto con Peter Thiel y Elon Musk, inversor de SpaceX, fundador, junto con Thiel y Alex Karp, de Palantir, y director de Founder Fund (un fondo de capital de riesgo enfocado en startups) junto con Luke Nosek.

Groenlandia, que cuenta con la densidad de población más baja del mundo (0,026 personas por km²), puede considerarse entonces como un enclave excepcional para desarrollar la estrategia de salida que caracteriza al movimiento neorrecacionario; en otras palabras: Praxis = Exit

Pero aún cabría preguntarse por el sentido que tiene todo esto. ¿No estaremos ante una excentricidad más de ultrarricos que sólo quieren asilarse y desentenderse de la suerte que depare al resto de la humanidad? Naomi Klein y Astra Taylor han señalado que la élite estadounidense, y especialmente la de Silicon Valley, ha caido presa del síndrome Armagadeon. La salvación universal se ha vuelto imposible: Praxis en Groenlandia no sería sino un arca de Noé para ultrarricos, “los elegidos” para salvarse del diluvio universal que se aproxima.

No termino de compartir este diagnóstico, como tuve ocasión de señalar en la revista Sin Permiso, en respuesta al artículo de Klein y Taylor. No creo que la utopía de Praxis en Groenlandia se reduzca a una cápsula de escape frente a un mundo que colapsa, una suerte de Mayflower tuneado con GPS y motor SpaceX. No, Praxis es algo más. 

Es otro de esos experimentos del nuevo orden neorreacionario por venir. Son pruebas del sistema operativo que se pretende instalar cuando llegue el momento de resetear la vieja versión que ahora disponemos. Nick Land habla de “hiperstición”: ficciones que se hacen reales al actuarlas, “visitas” del futuro que configuran el presente. En otras palabras, y sin tanta pirotecnia aceleracionista, Praxis es el ensayo de una oikocracia, de una oligarquía de propietarios sustentada sobre cadenas de dependencia personal, ciudadanos de segunda y trabajadores manuales sometidos a condiciones de semiservidumbre.  

VI

Resulta pertinente recordar, a contrapelo del argumento de Klein y Taylor, que no debemos realizar una lectura literal del discurso neorreaccionario, especialmente cuando se solapa con el libertarismo. El sueño: fragmentar el sistema de estados actual en un patchwork de soberanías privadas, donde ciudadanos-propietarios gestionen un consejo de administración mediante protocolos tokenizados, donde la aceleración tecnológica produzca por sí misma prosperidad y donde se goce de seguridad mediante la combinación de un estilo de vida homogéneo con mecanismos de gubernamentalidad algorítmica. Quien no esté de acuerdo, aún conserva, según Friedman, el único derecho humano que lo asiste: el derecho de salida.

Pero las cosas, qué duda cabe, no son así de simples. Este sector de Silicon Valley al que nos hemos referido quizás pueda obnubilarse con las fantasías de Ayn Rand y con las pesadillas de Murray Rothbard. Pero su reino no deja de ser de este mundo, pues sus intereses de clases están estrechamente vinculados a la suerte del Estado y del imperio estadounidense. 

Groenlandia es de interés nacional, primero por sus recursos económicos, necesarios para la industria de Silicon Valley (capacidad para albergar los centros de datos de la IA con mayor consumo energético y minerales para fabricar baterías, chips, conductores, etc.). Por eso, incluso “progres” de Seattle como Jeff Bezos o Bill Gates ya han invertido el aguinaldo en Kobold Metals, empresa especializada en explotar tierras raras que ya trabaja en Groenlandia.  

Pero, aún más importante, Groenlandia es una cuestión de seguridad nacional por motivos militares y geopolíticos. Aquí es donde los progres dan paso a los neorreacionarios de Silicon Valley: Andreessen Horowitz, Palantir, Anduril, Starlink, Oracle constituyen el sistema de ciberseguridad y minería de datos del que depende en gran medida la estrategia estadounidense de seguridad nacional, desde la CIA hasta la NSA, pasando por la Fuerza Aérea y a Fuerza Espacial, o el Cuerpo de Marines.

Recientemente Daniel Arjona escribió un interesantísimo artículo en El Arjonauta donde desgranaba el papel esencial que desempeñó Alex Karp, CEO de Palantir, en la odiosa “Operación Determinación Absoluta” del pasado 3 de enero. Según Arjona el rol de Karp y de Palantir fue el de procesar el inabarcable ruido generado por la montaña de datos que podría permitir la captura de Maduro. “Karp no vende datos, sino la capacidad de entenderlos”, afirma Arjona. Y es que la gubernamentalidad algorítmica requiere de algo más que materia prima. Cuando dispone de ello es capaz de adelantarse al porvenir: el sistema “no sólo dijo a los comandos dónde estaba Maduro; les dijo hacia dónde iba a moverse”. De nuevo nos topamos con el No Future! Pero ahora no por exceso de incertidumbre, sino por su ausencia absoluta. En Venezuela, los Sex Pistols dan paso a George Orwell.       

VII

Marc Andreessen y Peter Thiel son declarados defensores de la anexión de Groenlandia. Sobre los motivos económicos y militares que justifican esta postura ya se ha hablado y se hablará aún más. De lo que se hablará menos es del objetivo político que hace apetecible Groenlandia para este sector reaccionario del tecno-capitalismo norteamericano. Y es que esta tierra a la que arribó en el siglo X Erik el Rojo (ironías de la historia), y a la que puso por nombre “Tierra Verde” (Erik, además de rojo, era un socarrón), es un espacio privilegiado para experimentar la utopía neorreaccionaria por la que suspiran estos freaks con ansias de venganza e ínfulas imperiales.

Sigo sin poder responder a la pregunta de mi madre, que al fin y al cabo es la pregunta que realmente importa. Pero de lo que sí estoy seguro es de lo triste que lucen las pobres almas de los resentidos con poder, en su infantil megalomanía. El caso de Groenlandia representa muchas de las contradicciones del mundo en el que hoy nos encontramos. Oponerse a su anexión es también oponerse a esas utopías que nos hundirán en los tiempos oscuros. 

Alejandro Estrella González  Es profesor-investigador titular del Departamento de Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana de México y pertenece al Sistema Nacional de Investigadores. Ha publicado obras como «Clío ante el espejo. Un socioanálisis de E.P. Thompson». Universidad de Cádiz-UAM. Cuajimalpa (2011); «Libertad, progreso y autenticidad. Ideas sobre México a través de las generaciones filosóficas». Editorial Jus (2014) y ha editado la selección de textos «E. P. Thompson. Democracia y socialismo». Edición crítica, UAM-Cuajimalpa/CLACSO (2016)

dimanche 12 octobre 2025

Technofascisme et Parti socialiste français : après Macron, une nouvelle créature?

 portrait de Julie Martinez sur fond d’Assemblée nationale

 
La nouvelle porte-parole du PS est juriste de haut niveau chez le géant américain de la surveillance numérique, cofondé par une star du trumpisme. Et dirige aussi le think tank de Jacques Attali (France positive). Une triple vie qu’elle juge parfaitement cohérente, mais qui ne manque pas de contradictions. 
 
 
Portrait.

Un curriculum vitae explosif en blazer sombre vient de franchir le seuil d’une bruyante brasserie de Clichy. Nulle conversation ne s’interrompt. Aux yeux du grand public, le visage parsemé de taches de rousseur de Julie Martinez est encore inconnu en ce début septembre. « C’est mon premier portrait », démarre la trentenaire avec un enthousiasme qui ne la quittera pas du repas. La nouvelle porte-parole du PS a l’optimisme de ceux qui n’ont encore jamais pris la foudre.

De la petite dizaine d’étoiles montantes à qui les socialistes ont confié le soin de parler en leur nom, elle est la seule à ne pas avoir de mandat électoral. ARTICLE EN INTEGRALITE


 

mercredi 10 septembre 2025

Trois leçons pratiques de philosophie politique. Leçon 1: Withney contre les jaloux comploteurs

 SOURCE: https://www.librairie-tropiques.fr/2025/09/le-web-de-withney.html 

 
 
 

Whitney Webb , née en 1989 à Sarasota , en Floride, vit aujourd’hui au Chili, est journaliste d’investigation et auteur. Elle est connue pour One Nation under Blackmail , avec le sous-titre « L’union sordide entre l’intelligence et le crime qui a donné naissance à Jeffrey Epstein », volumes 1 et 2. Elle a également été impliquée dans le débat autour des attentats du 11 septembre , de Peter Thiel et de son soutien à Donald Trump et J.D. Vance , de l’IA et AI-krigföringde la guerre de l’IA, des fichiers dits CTIL (fichiers de la Cyber Threat Intelligence League) et du Bitcoin.

Whitney Webb écrit pour plusieurs magazines et sites Web. Il s’agit notamment de MintPress et MintPress News, Unlimited Hangout et The Last American Vagabond .  Elle a également participé à plusieurs podcasts et autres contextes d’interviews et en 2019, elle a reçu le Shim Award for Uncompromised Integrity in Journalism, c’est-à-dire un prix pour son travail journalistique.

 

Une nation sous chantage

Dans One Nation under Blackmail , volumes 1 et 2, elle décrit une collaboration entre les services de renseignement américains et israéliens d’une part et le réseau du crime organisé connu sous le nom de National Crime Syndicate (NCS). Elle soutient que les services de renseignement et le NCS ont développé un système ou une tactique de chantage sexuel. Un système ou une tactique qui, selon elle, fournit à son tour un arrière-plan et un contexte aux scandales sexuels entourant Jeffrey Epstein .

En plus de Jeffrey Epstein, elle aborde également Bill Clinton , Donald Trump , le prince Andrew , Les Wexner , Robert Maxwell et Alan Dershowitz  , entre autres. Elle décrit comment ces personnes et d’autres sont liées à Epstein, à la CIA et au Mossad 


jeudi 4 septembre 2025

L’âge d’or des profiteurs de guerre : Trump enrichit davantage le complexe militaro-industriel

 


Washington à l’heure de Trump insuffle un nouveau souffle au complexe militaro-industriel.

Source : TomDispatch, William D. Hartung
Traduit par les lecteurs du site Les-Crises

Lorsque, dans son discours d’adieu de 1961, le président Dwight D. Eisenhower a mis en garde contre les dangers de l’influence incontrôlée que conférait un partenariat entre l’armée et un groupe croissant de fabricants d’armes américains, il a inventé le terme inquiétant de « complexe militaro-industriel », et jamais il n’aurait pu imaginer à quel point celui-ci allait devenir gigantesque et puissant. En fait, ces dernières années, une entreprise à elle seule, Lockheed Martin, a bénéficié d’un financement du Pentagone supérieur à celui de l’ensemble du département d’État américain. Et cela, avant même que l’administration Trump ne décide de réduire considérablement les dépenses en matière de diplomatie et d’augmenter le budget du Pentagone pour atteindre un montant stupéfiant de 1 000 milliards de dollars par an.

INTÉGRALITÉ DE L'ARTICLE 

jeudi 28 août 2025

L’État profond des géants de la Tech

La technologie numérique a été présentée comme un outil libérateur capable de soustraire les individus au pouvoir de l’État. Pourtant, l’appareil sécuritaire de l’État a toujours eu un point de vue différent – et aujourd’hui, il reprend le contrôle de sa propre création.

Source : Jacobin, Paolo Gerbaudo
Traduit par les lecteurs du site Les-Crises

 
Adam Goldstein, PDG d’Archer Aviation Inc. (à gauche), et Alexander Karp, PDG de Palantir Technologies Inc., lors de la conférence AIPCon à Palo Alto, en Californie, le 13 mars 2025. (David Paul Morris / Bloomberg via Getty Images)

Dans les années 1990, marquées par le néolibéralisme effréné, le techno-optimisme a atteint des sommets embarrassants. Imprégnés de l’imaginaire futile de ce que Richard Barbrook a qualifié « d’idéologie californienne », les travailleurs du secteur technologique, les entrepreneurs et les idéologues techno-visionnaires ont identifié la technologie numérique comme une arme de libération et d’autonomie personnelle. Cet outil, proclamaient-ils, permettrait aux individus de vaincre le Goliath honni de l’État, alors largement dépeint comme le géant défaillant du bloc soviétique en pleine implosion.

Pour quiconque ayant une connaissance superficielle des origines de la technologie numérique et de la Silicon Valley, cela aurait dû être, dès le départ, une croyance risible. Les ordinateurs étaient le produit des efforts de guerre du début des années 1940, développés comme moyen de décoder les messages militaires cryptés, avec la célèbre participation d’Alan Turing à Bletchley Park.

ENIAC, ou Electronic Numerical Integrator and Computer, considéré comme le premier ordinateur polyvalent utilisé aux États-Unis, a été développé pour effectuer des calculs d’artillerie et faciliter la mise au point de la bombe à hydrogène. Comme l’a tristement fait remarquer G. W. F. Hegel, la guerre est l’Etat dans sa forme la plus brutale : l’activité dans laquelle la puissance d’un État est mise à l’épreuve face à celle d’autres États. Les technologies de l’information sont devenues de plus en plus centrales dans cette activité typiquement étatique.

Certaines personnes croient peut-être encore au mythe selon lequel la Silicon Valley serait née naturellement de hackers soudant des circuits dans leurs garages. Mais la réalité est qu’elle n’aurait jamais vu le jour sans le soutien infrastructurel de l’appareil de défense américain et ses marchés publics garantissant la viabilité commerciale de nombreux produits et services que nous considérons aujourd’hui comme acquis. Cela inclut Internet lui-même, avec la Defense’s Advanced Research Projects Agency ou DARPA (Agence pour les projets de recherche avancée de défense) chargée de développer la technologie de commutation par paquets qui sous-tend encore aujourd’hui l’architecture de communication du web.

C’est vrai : à partir de cette incubation dans le secteur militaire, la Silicon Valley a progressivement évolué pour se concentrer principalement sur des applications civiles, des réseaux sociaux et le commerce électronique aux jeux vidéo, à la cryptographie et à la pornographie. Mais elle n’a jamais rompu ses liens avec les appareils de sécurité. Les révélations d’Edward Snowden en 2013 sur le programme Prism ont mis au jour une coopération profonde et presque inconditionnelle entre les entreprises de la Silicon Valley et les appareils de sécurité de l’État, tels que l’Agence nationale de sécurité (NSA). Les gens ont pris conscience que pratiquement tous les messages échangés via les grandes entreprises technologiques telles que Google, Facebook, Microsoft, Apple, etc. pouvaient être facilement espionnés grâce à un accès direct par une porte dérobée : une forme de surveillance de masse sans précédent par son ampleur et son omniprésence, en particulier dans les États démocratiques. Ces révélations ont suscité l’indignation, mais la plupart des gens ont finalement préféré détourner le regard de cette vérité dérangeante qui avait été mise à nu.

Les technologies vendues comme des outils de libération et d’autonomie se révèlent être des moyens de manipulation, de surveillance et de contrôle hiérarchique.

 

dimanche 27 juillet 2025

Les surhommes libéraux arrivent

 SOURCE: https://www.librairie-tropiques.fr/2025/07/les-surhommes-liberaux-arrivent.html

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Face à la baisse tendancielle du taux de profit idéologique
Les surhumains
sont à nouveau en marche

Adaptation révisée et complétée d'un article de Artyom Lukin ,
professeur associé de relations internationales
à l'Université fédérale d'Extrême-Orient à Vladivostok, en Russie

Pendant un demi-millénaire, l'Occident a été la civilisation dominante du monde. Ces derniers temps, cette domination s'est affaiblie, sans toutefois disparaître complètement. L'Occident – et surtout les États-Unis d'Amérique en son cœur – demeure le sujet le plus puissant de la politique et de l'économie mondiales. Son immense puissance peut à la fois être une force créatrice et une source de menaces existentielles pour le reste du monde.

Aujourd'hui, en Occident, et notamment aux États-Unis, une nouvelle idéologie se construit, qui, dans certaines circonstances, n'est pas moins dangereuse que le fascisme et le nazisme il y a un siècle. Le second mandat de Donald Trump pourrait marquer un tournant : l'Amérique sera alors sous le contrôle de personnes et d'idées controversées. 

Mais avant de faire un état des lieux, une petite "revue de presse parallèle" s'impose pour illustrer le désarroi qui règne actuellement dans l'imaginaire des sujets de la "Nation d'exception" impériale, confrontés aux conséquences troublantes de sa Stratégie du chaos :

Trump, Zelensky, Netanyahou :
MÊME COMBAT !

De la problématique résolution des contradictions
de la classe managériale étasunienne,
en temps de baisse tendancielle du taux de profit idéologique

 

L'idéologie émergente de la « nouvelle Amérique » est encore hétérogène et représentée par au moins quatre groupes clés. Le premier est Trump lui-même et ses proches, qui professent des opinions empruntées à l'époque de l'impérialisme classique des grandes puissances et du nationalisme économique de la fin du XIXe et du début du XXe siècle. Le deuxième est composé de politiciens et de personnalités médiatiques que l'on peut qualifier de populistes de droite. Le troisième est composé de personnes de la Silicon Valley , attachées à l'hypercapitalisme libertaire et au culte de la technologie. Le quatrième est composé d'intellectuels "et de droite et de gauche" qui génèrent et propagent les idées des « Lumières obscures » sur un mode parfois écolo-millénariste, souvent mystico-théocratique ou "éveillé", toujours fascistoïde.

Si les opinions des deux premiers groupes ne sont pas nouvelles dans le paysage politique américain, les deux derniers courants sont un phénomène du XXIe siècle.

Les restaurateurs impériaux

Au centre se trouvent Trump lui-même et ses alliés, témoins de l'époque de l'impérialisme des grandes puissances. Le discours inaugural de Trump pour son second mandat ne laissait planer aucun doute : il appelait à l'expansion territoriale, à la croissance industrielle et à la renaissance de l'armée. L'Amérique, a-t-il déclaré, est « la plus grande civilisation de l'histoire de l'humanité »[1]. Il a salué le président William McKinley et Theodore Roosevelt, tous deux architectes de l'impérialisme américain. 

La vision est sans équivoque : l’exceptionnalisme américain, imposé par la puissance militaire et guidé par la logique de la conquête. C’est le langage de l’empire.

 

Les conservateurs nationalistes

Il y a ensuite les populistes catalogués ou autoproclamés "de droite" aux USA – des personnalités comme le vice-président J.D. Vance, le stratège Steve Bannon et le journaliste Tucker Carlson. Leur slogan est « L'Amérique d'abord ». Ils défendent les valeurs traditionnelles, prétendent parler au nom de la classe laborieuse (notamment celles associées aux "MAGA") et méprisent l'élite libérale ( libéral = "de gauche" aux USA) concentrée dans les villes côtières (les couches sociales associées aux "ZFE" en France) .

Ils s'opposent au mondialisme, soutiennent le protectionnisme commercial et prônent l'isolationnisme en politique étrangère. Cette faction n'est pas particulièrement nouvelle dans la politique américaine, mais son influence s'est renforcée, notamment sous le patronage de Trump.

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Les milliardaires techno-libertaires

Ce courant de la nouvelle idéologie américaine est représenté par des milliardaires du secteur technologique, principalement issus de la Silicon Valley. Le plus célèbre est bien sûr Elon Musk, qui a dirigé le Bureau de l'efficacité gouvernementale sous l'administration Trump de janvier à mai 2025. Cependant, son influence politique n'est pas toujours à la hauteur de sa notoriété. Moins connu du grand public, le capital-risqueur Marc Andreessen (créateur du premier navigateur internet grand public Netscape qui donna ensuite Mozilla et Firefox ) a peut-être initialement exercé une influence encore plus grande à la Maison Blanche qu'Elon Musk, agissant comme conseiller informel et aidant Trump à recruter des personnes pour des postes clés [2] . Jusqu'à récemment, Andreessen soutenait le Parti démocrate, mais en 2024, il a soutenu Trump, en partie parce qu'il n'était pas satisfait de la politique de l'administration Biden visant à réglementer plus strictement le secteur des cryptomonnaies et l'intelligence artificielle. Andreessen, comme Musk, prône une liberté maximale des activités commerciales et une ingérence minimale de l'État dans les entreprises privées.

En 2023, Andreessen a publié le « Manifeste TechnoOptimiste ». L'idée centrale est simple : le progrès scientifique et technologique est le bien suprême et la clé pour résoudre les problèmes de l'humanité, mais seuls les marchés libres, associés à la suppression des restrictions et barrières pesantes, assureront le développement d'une économie de haute technologie. Andreessen prône l'« accélérationnisme » – l'impulsion du développement technologique, qui devrait accélérer le progrès à des vitesses sans précédent. Cette accélération, littéralement « débridée », sera obtenue grâce à la synthèse de l'innovation technologique et de l'économie capitaliste ( techno - capital machine ), terme qu'Andreessen a emprunté au philosophe britannique Nick Land. Andreessen est particulièrement enthousiaste à propos de l'intelligence artificielle : « Nous pensons que l'intelligence artificielle est notre alchimie, notre pierre philosophale… Nous pensons que l'intelligence artificielle doit être abordée comme un outil universel de résolution de problèmes » [3] .

Mais le portrait optimiste d'Andreessen comporte des nuances sémantiques. Faisant clairement référence à Friedrich Nietzsche, dont le nom figure dans le manifeste parmi les penseurs les plus respectés d'Andreessen, le milliardaire de la technologie exalte les « supermen technologiques » à venir : « Nous ne sommes pas des victimes, nous sommes des conquérants… Nous sommes le prédateur suprême . »

Lorsqu'Andreessen, parlant des « surhommes technologiques », utilise la métaphore du prédateur, n'est-ce pas un lapsus freudien typique ? Au sommet de la chaîne alimentaire, par définition, seuls quelques prédateurs, les plus puissants, peuvent se trouver, tandis que les autres sont destinés à un rôle différent. Le manifeste d'Andreessen apporte la réponse à la question de savoir qui est censé jouer le rôle du prédateur principal : « Nous pensons que l'Amérique et ses alliés doivent être forts, et non faibles. Nous pensons que la force nationale des démocraties libérales provient de leur puissance économique (puissance financière), culturelle (soft power) et militaire (hard power). La puissance économique, culturelle et militaire découle de la puissance technologique. Une Amérique technologiquement forte est une force du bien dans un monde dangereux. Les démocraties libérales technologiquement fortes garantissent la liberté et la paix. Les démocraties libérales technologiquement faibles perdent face à leurs rivaux autoritaires… »

La longue liste des « saints patrons du techno-optimisme » d'Andriessen comprend Filippo Marinetti, fondateur du futurisme et l'un des idéologues du fascisme italien. Le dernier acte de Marinetti fut un voyage avec le corps expéditionnaire italien sur le front de l'Est, où il fut blessé à Stalingrad.

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Le philosophe-faiseur de rois

Le penseur le plus développé intellectuellement du camp techno-libertaire est Peter Thiel, cofondateur de PayPal et de la société de surveillance des données Palantir Technologies. Thiel n'est plus une figure marginale : il est désormais sans doute le deuxième idéologue le plus important de la Nouvelle Amérique, après Trump lui-même.

Thiel fut la première personnalité respectée de la Silicon Valley à soutenir ouvertement Trump et à faire un don à sa campagne présidentielle en 2016. Cependant, l'investissement politique le plus fructueux de Thiel ne fut pas Trump, mais l'actuel viceprésident (et probablement futur président) J.D. Vance, pour qui Thiel devint un mentor et un employeur (Vance fut un temps employé du fonds d'investissement de Thiel, Mithril Capital ). Thiel fit ensuite don de 15 millions de dollars à la campagne de Vance pour le Sénat américain depuis l'Ohio et présenta le jeune homme politique prometteur à Trump. Comme il sied à un homme d'affaires, Thiel diversifie ses investissements politiques. Parallèlement à Vance, il a parrainé un autre jeune homme politique prometteur (également son étudiant et ancien employé) : Blake Masters, à qui il a donné 20 millions de dollars pour les élections sénatoriales de l'Arizona (contrairement à Vance, Masters a perdu les élections).

Thiel se dit chrétien et cite souvent la Bible, bien qu'il soit ouvertement homosexuel (en 2017, il a épousé son partenaire Matt Danzeisen, banquier d'affaires, à Vienne). Ce milliardaire de la tech est connu comme philosophe et penseur, très lu et auteur prolifique de livres et d'essais. Contrairement à Musk et Andreessen, qui publient des maximes et des mèmes destinés au grand public, Thiel cible l'élite cultivée. Il cite généreusement des philosophes politiques aussi complexes que Carl Schmitt et Leo Strauss, et est un fervent partisan des idées de l'anthropologue René Girard. Thiel se positionne comme un libertarien , mais ne cache pas qu'il a depuis longtemps cessé de croire à la démocratie libérale, ainsi qu'à la démocratie en général : « Je ne pense plus que la liberté soit compatible avec la démocratie » [4] . Il est significatif que Thiel compare l'Amérique d'aujourd'hui à l'Allemagne à la veille de l'ascension d'Hitler : « Il existe des parallèles indéniables entre les ÉtatsUnis des années 2020 et l'Allemagne des années 1920 dans le sens où le libéralisme s'est épuisé. On peut soutenir que la démocratie... s'est épuisée et nous devrons nous poser une série de questions qui vont bien au-delà de la fenêtre d'Overton » [5] .

Le libertarisme de Thiel ne l'a pas empêché de fonder Palantir Technologies, qui développe des systèmes d'intelligence artificielle pour le Pentagone et les agences de renseignement. Il est également un investisseur majeur d'Anduril Industries , une entreprise de drones et d'armes autonomes appartenant au jeune milliardaire Palmer Luckey.

Thiel s'apparente au courant des déclinologues new age U.S. qui estiment qu'au cours des dernières décennies, l'Amérique a sombré dans un abîme de dégradation et de stagnation. Un bond vers de nouveaux sommets et de grands objectifs est nécessaire. À l'instar de ses collègues milliardaires de la Silicon Valley, Thiel est convaincu que la définition et la réalisation d'objectifs scientifiques et technologiques ambitieux doivent devenir la priorité absolue de la société et de l'État. Puisant son inspiration hétéroclite autant chez Oswald Spengler, que Lothrop Stoddard et que chez Butler ou Foucault, ses préférences vont vers les technologies transhumanistes associées à l'amélioration du corps humain, à la prolongation de la vie et, potentiellement, à l'immortalité. L'un de ses projets actuels est l'organisation de « Jeux améliorés » alternatifs où les contrôles antidopage seraient assouplis et où les athlètes seraient autorisés à utiliser des méthodes de « biohacking ». L'un des coorganisateurs de ces Jeux améliorés est le fils du président, Donald Trump Jr. [6].

De tous les milliardaires libertariens proches du gouvernement actuel, c'est Thiel qui a les opinions les plus tranchées en matière de politique étrangère. Sa conception géopolitique est assez simple et se résume au fait que la principale menace extérieure pour les États-Unis est la Chine.

Contrairement à son ami et ancien partenaire commercial Elon Musk, considéré comme une figure pro-chinoise, Thiel est partisan d'une politique ferme de confinement de Pékin, notamment en formant une large coalition anti-chinoise dirigée par Washington. Les États-Unis devraient opter pour un divorce économique avec la Chine et faire pression sur les autres pays pour qu'ils minimisent également leurs liens avec Pékin. Thiel estime que les super-tarifs imposés par Trump sur les produits chinois sont un pas dans la bonne direction [7] . Dès novembre 2022, il déclarait : « Je crois au libre-échange, je ne suis pas partisan des tarifs douaniers, mais je ferais une exception pour notre principal rival géopolitique et idéologique » [8] . Thiel est l'une des figures les plus sinophobes de l'élite dirigeante actuelle. Il qualifie la Chine de « gérontocratie mi-fasciste, micommuniste », accusant Pékin de « nationalisme », de « racisme » et de « xénophobie » [9] .

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Les Lumières obscures

Enfin, le quatrième groupe de représentants de la nouvelle idéologie américaine est celui des intellectuels provocateurs qui créent des récits des « Lumières obscures ». Également appelé « mouvement néo-réactionnaire » (NRx ), ce mouvement intellectuel et philosophique, qui rejette de nombreux idéaux des Lumières classiques, a pris forme à la fin des années 2000 et au début des années 2010, principalement dans l'Anglosphère.

L'un des pères des « Lumières obscures » et l'auteur du terme lui-même, mentionné en lien avec Andreessen, est le philosophe et écrivain britannique Nick Land, aujourd'hui basé à Shanghai. Au début de sa carrière universitaire dans les années 1990, Land, qui enseignait alors à l'Université de Warwick , défendait des opinions de gauche , mais a depuis fortement viré à droite [10] . Land croit en l'avènement de la singularité – le moment où l'intelligence artificielle et les autres technologies surpasseront les humains et échapperont à leur contrôle, ce qui marquera le début de l'ère « post - humaine » . Land s'inspire de l'esthétique du cyberpunk, prédisant l'avènement de systèmes techno-autoritaires hypercapitalistes, gouvernés par la technologie et les marchés plutôt que par la politique traditionnelle. De tels systèmes, selon lui, sont bien plus efficaces que le libéralisme et la démocratie classiques. Dans l'esprit du darwinisme techno-social, Land prédit l'émergence d'êtres post-humains qui, par la fusion avec les supertechnologies, domineront le nouveau monde.

Land rejette l'anthropocentrisme, affirmant que les valeurs humaines et la morale sont dénuées de pertinence face à des forces bien plus vastes et impersonnelles telles que le capital et la technologie. Dans sa philosophie, l'humanité n'est qu'une étape temporaire dans un processus évolutif plus vaste, impulsé par les machines et les systèmes économiques.Un autre père intellectuel des « Lumières obscures » est le programmeur et blogueur américain Curtis Yarvin, également connu sous le pseudonyme de Mencius Moldbug .

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NB : Pour le public français on pourrait l'associer à une créature hybride fruit de l'union entre Michel Onfray, Eric Zemmour et Yves Cochet.

Contrairement à Land, Yarvin est directement impliqué dans le processus politique. Ami de Thiel, il connaît bien plusieurs politiciens et responsables de l'entourage de Trump. Yarvin prône le remplacement de la démocratie libérale compromise par un système politique plus efficace, sous la forme d'une monarchie autocratique ou d'une société commerciale, où un organe dirigeant unique dispose de pouvoirs absolus. L'une de ses idées est la création d'un système composé de nombreuses entités souveraines contrôlées par des entreprises ( Patchwork ), au sein duquel il sera possible d'expérimenter librement les lois, les règles et les technologies.

Yarvin rejette clairement le leadership mondial américain. Il estime que les États-Unis devraient se retirer d'Europe et laisser les puissances régionales régler leurs propres différends. Il parle chaleureusement de la Chine et ses opinions sur la Seconde Guerre mondiale sont pour le moins peu orthodoxes, suggérant qu'Hitler était motivé par des calculs stratégiques plutôt que par des ambitions génocidaires.

Comme la plupart des idéologues de la « nouvelle Amérique », en politique étrangère, Yarvin prône le démantèlement de « l'ordre international libéral » né après 1945, où les États-Unis jouaient le rôle de gendarme et de garant de la sécurité mondiale. Yarvin prône même le retrait des États-Unis d'Europe, tout en stipulant que la Grande-Bretagne, pays anglosaxon, doit rester sous la protection américaine [11] . Yarvin n'aurait rien contre, par exemple, une guerre entre la Turquie et la Grèce. C'est leur affaire, et non celle de l'Amérique. Contrairement à son ami milliardaire Thiel, Yarvin parle de la Chine moderne avec calme et même avec une admiration contenue.

Yarvin, dont les ancêtres juifs ont émigré d'Odessa sous l'Empire russe, a une vision peu orthodoxe de la Seconde Guerre mondiale . Selon lui, Hitler ne cherchait pas à dominer le monde. Il souhaitait simplement la reconnaissance de sa domination sur l'Europe continentale en utilisant les Juifs européens comme otages lors des négociations avec les ÉtatsUnis et la Grande-Bretagne. Si Roosevelt avait accepté un accord avec Hitler, la guerre mondiale et l'Holocauste auraient pu être évités . [12]

Land, Yarvin et d'autres intellectuels des « Lumières obscures » peuvent, à première vue, paraître bien moins importants que les milliardaires Musk et Thiel. Mais il faut se demander : qui a joué un rôle plus important dans la création du Troisième Reich il y a cent ans ? L'un des principaux capitalistes allemands, Gustav Krupp, qui soutenait Hitler, ou le brillant philosophe politique et plus tard principal avocat du Troisième Reich, Carl Schmitt (que, soit dit en passant, Yarvin et Thiel aiment citer), qui a développé la théorie du « cas exceptionnel », grâce à laquelle le Reichstag a adopté en 1933 une loi conférant à Hitler des pouvoirs illimités ?

 

Et ensuite ?

L'idéologie émergente de la « nouvelle Amérique » est hétérogène et recèle différents scénarios. Il n'est pas du tout inévitable qu'elle se matérialise en une forme pernicieuse, rappelant le Troisième Reich ou la « Sphère de coprospérité de la Grande Asie de l'Est ». Cependant, de nombreux éléments, dans les idées et les significations qui circulent aujourd'hui en Amérique et dans d'autres pays de l'Anglosphère, ne peuvent qu'inquiéter. Parmi eux, le désir de cultiver des « surhommes technologiques », des « superprédateurs », ou des « posthumains » dans un amalgame de confusion idéologique qui "parle" même à certains adeptes de la "planète arc en ciel" ou aux plus malthusiens des écologistes sectateurs de Gaïa, etc ,  voire des "rationalistes" suggérant ici et là des propositions de rationalisation visant à déléguer le pouvoir absolu à un « organe exécutif unique » - tels l'influenceur français jacques Attali  .

Si les idéologues de la « nouvelle Amérique » méprisent l'ordre international libéral, « fondé sur des règles », longtemps considéré comme la vache sacrée de l'hégémonie mondiale américaine , cela ne signifie pas qu'ils souhaitent voir l'Amérique comme l'un des sujets souverains d'un monde multipolaire. Des légions américaines pourraient se retirer d'Europe, du Moyen-Orient ou de Corée du Sud, mais des moyens plus sophistiqués et « technologiques » apparaîtront pour contrôler et dominer les corps et les âmes. Le concept principal qui imprègne les écrits de Curtis Yarvin est le « pouvoir » . Le livre préféré de Peter Thiel, un homme qui aspire à la vie éternelle, est « Le Seigneur des Anneaux ».

Nombre de ces idées peuvent paraître marginales. Pourtant, elles ont du pouvoir, surtout lorsque plutôt que de raisonner elles résonnent dans les couloirs de l'influence politique et technologique. Les théories juridiques de Carl Schmitt ont permis à Hitler de s'emparer du pouvoir dictatorial en 1933. Aujourd'hui, les alliés intellectuels de Trump et Thiel élaborent leurs propres récits d'« urgence », de « décadence » et de « réveil ».

Ce qui émerge aux États-Unis n'est pas un recul de l'hégémonie, mais une reformulation de celle-ci. L'ordre international libéral n'est plus considéré comme sacré, même par le pays qui l'a bâti. La nouvelle élite américaine retire peut-être ses troupes d'Europe, du Moyen-Orient et de Corée, mais ses ambitions n'ont pas diminué. Elle se tourne plutôt vers des méthodes de contrôle plus subtiles : l'IA, la cyberdomination, la guerre idéologique et la supériorité technologique. Leur objectif n’est pas un monde multipolaire, mais un monde unipolaire repensé, dirigé non pas par des diplomates et des traités, mais par des algorithmes, des monopoles et des machines.

Pour sortir la Planète de sa mondialisation malheureuse, les surhumains sont en marche...

NOTES DE BAS DE PAGE

  1. Le discours inaugural // La Maison Blanche. Président Donald J. Trump. 20.01.2025. URL : https:// www.whitehouse.gov/remarks/2025/01/the-inaugural-address/ (date de consultation : 10.07.2025).

  2. Elon Musk n’est pas le seul leader technologique àcontribuer à façonner l’administration Trump // Washington Post. 13/01/2025. URL : https://www.washingtonpost.com/ politics/2025/01/13/andreessen-tech-industry-trumpadministration-doge/ (consulté le 10/07/2025).

  3. Marc Andreessen. Le Manifeste Techno-Optimiste //Andreessen Horowitz. 23.10.2023. URL : https://a16z.com/thetechno-optimist-manifesto/ (date d'accès : 10.07.2025).

  4. Peter Thiel. L'éducation d'un libertaire // Cato Institute.13.04.2009. URL : https://www.cato-unbound.org/2009/04/13/ peter-thiel/education-libertarian/ (date de consultation : 10.07.2025).

  5. Peter Thiel sur la théologie politique (ép. 210) //Conversations avec Tyler. 17.04.2024. URL : https:// conversationswithtyler.com/episodes/peter-thiel-politicaltheology/ (date d'accès : 10.07.2025).

  6. « L’Antéchrist ressemblera à Greta Thunberg. » Les idéesfortes de l’investisseur des « Jeux olympiques du dopage » // Sport Express. 02.07.2025. URL : https://m.sport-express.ru/ olympics/reviews/chem-osnovateli-enhanced-gamesmotiviruyut-svoy-interes-k-dopingu-v-sporte-intervyu-piteratilya-v-new-york-times-2339930/ (date de consultation : 10.07.2025).

  7. Peter Thiel soutient la révolution commerciale de Trumpciblant la Chine // Zero Hedge. 13/04/2025. URL : https:// www.zerohedge.com/political/peter-thiel-backs-trumps-traderevolution-targeting-china (consulté le 10/07/2025).

  8. Peter Thiel, leader de l'Alliance rebelle // Hoover Institution. 09.11.2022. URL : https://www.hoover.org/research/peter-thielleader-rebel-alliance ( consulté le : 10.07.2025).

  9. Ibid.

  10. « La seule chose que j'imposerais, c'est la fragmentation. » Entretien avec Nick Land par Marko Bauer et Andrej Tomažin // Synthetic Zerø. 19/06/2017. URL : https:// syntheticzero.net/2017/06/19/the-only-thing-i-would-impose-isfragmentation-an-interview-with-nick-land/ (consulté le 10/07/2025).

  11. Curtis Yarvin sur la disparition de la Grande-Bretagne, laligne rouge de Poutine et les attaques contre Churchill // The Spectator. 21/02/2025. URL : https://www.spectator.co.uk/ podcast/curtis-yarvin-on-britains-demise-putins-red-linechurchill-bashing/ (consulté le 10/07/2025).

  12. En fait, vous ne devriez pas transporter les gens parcamionnette // Gray Mirror. URL : https:// graymirror.substack.com/p/actually-you-shouldnt-van-people (consulté le : 10.07.2025).