Miss V from Moscow (Albert Herman, 1942)
&
Mission à Moscou (Michael Curtiz, 1943)
Âmes russes : Songs of Russia (Gregory Ratoff, László Benedek, 1944)
et plus à ajouter
Miss V from Moscow (Albert Herman, 1942)
&
Mission à Moscou (Michael Curtiz, 1943)
Âmes russes : Songs of Russia (Gregory Ratoff, László Benedek, 1944)
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Des images de l'invasion de l'Ukraine par les Nazis jusqu'au retour triomphal de l'Armée rouge. En alliant rigueur du montage et souffle épique, Dovjenko hisse la chronique de guerre au rang d'œuvre d'art, dans laquelle résonne la voix vibrante des témoins.
Mauro Dlugovitzky es Licenciado en Ciencia Política por la facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario. Actualmente es Doctorando en Filosofía mención Estética y Teoría del Arte, por la Facultad de Artes de la Universidad de Chile.
Esta guitarra que toco
no olvida su entraña de árbol,
su raíz de Chaco y de luna
florece cuando yo canto.
Yo soy nacido en Baranda
un lugar muy olvidado.
Se llevaron el tanino
y el pueblo se fue secando.— Los Trovadores y Armando Tejada Gómez, 1967
Los oficios de Pedro Changa es una obra integral creada en el círculo de artistas comprometidos, críticos y vanguardistas del Movimiento Nuevo Cancionero (MNC). Esta agrupación, de trascendencia regional, cercanía ideológica al Partido Comunista y formada en Mendoza, sintetizó su postura de lo que debía ser la música popular argentina y latinoamericana a través del lanzamiento de un manifiesto en 1963. Un panfleto que dio cuenta de la necesidad como músicos de ser protagonistas en una época de radicalización estética y política.
Las canciones que comenzaron a brotar de este y otros movimientos a lo largo del país, se forjaron al calor de poesías alusivas a una revolución que parecía estar a la vuelta de la esquina y una reivindicación de los paisajes que hasta este momento eran retratados sin una perspectiva crítica por el folklore tradicional. De la primacía de la canción paisajista y romántica, producto de la ficción pacífica de la unión entre el peón y el patrón, a la canción que mostraba el sujeto de ese paisaje, sus miserias y a los responsables de estas.
Los autores del disco son un reflejo de este aire de época enmarcado en el boom de un folklore popular y politizado. El poeta mendocino Armando Tejada Gómez, escritor de las letras de las canciones del disco, nunca cursó la escuela primaria. A lo largo de su vida tuvo distintos oficios. Fue lustrabotas, canillita y peón albañil. Los Trovadores, quienes compusieron la música del LP, llegaron a este proyecto con una formación muy reciente y en construcción, luego de una ruptura grupal por motivos estético-políticos. Su estilo de grupo vocal, de arreglos complejos y refinados, algo característico del período, sumado a su afinidad con las luchas sociales y el canto comprometido, los hizo tener mucha cercanía a los autores del Movimiento Nuevo Cancionero.
En 1967 apareció este álbum conceptual que tiene forma de poema cantado. El disco realiza una conexión entre los géneros populares y tradicionales de cada región argentina por la que va pasando el peón golondrina, y los oficios característicos de estos lugares. Así, aparecen el Estilo, la Huella, la Polca Misionera, el Chamamé, la Milonga, la Zamba, la Cueca, la Baguala, la Galopa y el Tango, y muchos de estos entremezclados en una misma canción, elaborando aires, es decir, variaciones del estilo base de cada uno de los géneros. Se trata de de una combinación entre sujeto, paisaje y expresiones simbólicas sintetizadas en la aventura de un personaje trágico. Así, el canto aparece alrededor del trabajador del tanino devastado de La Forestal, de la juntada de maíces, de la vendimia mendocina; del trigo en el pehuajó, de la caña de azúcar tucumana; del yerbatal litoraleño. Tiene un protagonismo exclusivamente subalterno, en cada una de sus variantes regionales, aunque autor (poeta y cantor) y personaje van pasando rápidamente al segundo plano con el objetivo de dejar en el primero a quien oye. Éste es el interpelado y al que se pretende hacer transitar el camino iniciático de la transformación vía emoción y conocimiento. Revolución, fraternidad, denuncia, igualdad, y libertad aparecen tratados a lo largo de este conjunto diverso de canciones.
Los oficios de Pedro Changa, no muestra una ficción romántica de los oficios, mas bien los pone en discusión por el sacrificio que implican en la vida cotidiana del subalterno, y a su vez, denuncia la falta de ellos en el presente. Sin embargo no trata de inculcar un desamparo derrotista, sino que muestra una posible toma de conciencia, necesaria para la llegada del tiempo justo. Se está ante un disco cuyo posicionamiento indica una insatisfacción frente a las soluciones parciales.
La obra se encuentra, como punto de llegada y de nueva partida, entre dos momentos musicales del folklore argentino: el que busca amenizar la espera de la revolución que estará llegando (y más vale esperar cantando) y otro que pretende participar como estética de acción directa en el proceso revolucionario.
En la contratapa del disco, Tejada Gómez se despacha con un testimonio único, que termina de esta manera:
“Él sabe que lo olvidan. Sabe que sólo habita los sitios del trabajo. Sin embargo, allá en su corazón de ternura y colmena, el Pedro Changa afirma su destino en la tierra, en esta tierra suya que aún es horizonte, cielo, donde madruga la semilla de América. Seguramente ignora que ha entrado a la leyenda y que ahora es canción a lo largo del viento”.
Los oficios y la changa son temas que nunca van a poder dejar de ser pensados y que pueden ser resignificados en cada momento. En tiempos en que la música aparece como un arte que no debe ser ideologizado, es bueno recordar que no existe algo así como una estética neutral: hay artes que visibilizan y artes que esconden, artes que se muestran trascendentales y artes que se saben materiales, hay algunos que ocultan y desdibujan mecanismos de poder y otros que los ponen en cuestión. Esta obra es un claro ejemplo del segundo de estos, compuesta alrededor de autores revolucionarios, artistas comprometidos, grupos solidarios y pensamientos emancipatorios.
Libros y publicaciones asociadas:
Chamosa, O. (2012). Breve historia del folclore argentino. Buenos Aires: Edhasa.
Gilbert, A., & Liut, M. (Eds.). (2019). Las mil y una vidas de las canciones. Gourmet Musical Ediciones.
Molinero, C. D. (2011). Militancia de la canción: política en el canto folklórico de la Argentina, 1944–1975. Editorial Ross.
Otros enlaces:
Enlace al disco completo en Youtube: https://youtube.com/playlist?list=OLAK5uy_kAv0YXmZrH5LkQRdEIJ3G3wRAXahnWy2Y&si=rcJqyDtZ9XF9g4zr
De la serie ordenando la discoteca:
Mauro Dlugovitzky es Licenciado en Ciencia Política por la facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario. Actualmente es Doctorando en Filosofía mención Estética y Teoría del Arte, por la Facultad de Artes de la Universidad de Chile.
Esta guitarra que toco
no olvida su entraña de árbol,
su raíz de Chaco y de luna
florece cuando yo canto.
Yo soy nacido en Baranda
un lugar muy olvidado.
Se llevaron el tanino
y el pueblo se fue secando.— Los Trovadores y Armando Tejada Gómez, 1967
Los oficios de Pedro Changa es una obra integral creada en el círculo de artistas comprometidos, críticos y vanguardistas del Movimiento Nuevo Cancionero (MNC). Esta agrupación, de trascendencia regional, cercanía ideológica al Partido Comunista y formada en Mendoza, sintetizó su postura de lo que debía ser la música popular argentina y latinoamericana a través del lanzamiento de un manifiesto en 1963. Un panfleto que dio cuenta de la necesidad como músicos de ser protagonistas en una época de radicalización estética y política.
Las canciones que comenzaron a brotar de este y otros movimientos a lo largo del país, se forjaron al calor de poesías alusivas a una revolución que parecía estar a la vuelta de la esquina y una reivindicación de los paisajes que hasta este momento eran retratados sin una perspectiva crítica por el folklore tradicional. De la primacía de la canción paisajista y romántica, producto de la ficción pacífica de la unión entre el peón y el patrón, a la canción que mostraba el sujeto de ese paisaje, sus miserias y a los responsables de estas.
Los autores del disco son un reflejo de este aire de época enmarcado en el boom de un folklore popular y politizado. El poeta mendocino Armando Tejada Gómez, escritor de las letras de las canciones del disco, nunca cursó la escuela primaria. A lo largo de su vida tuvo distintos oficios. Fue lustrabotas, canillita y peón albañil. Los Trovadores, quienes compusieron la música del LP, llegaron a este proyecto con una formación muy reciente y en construcción, luego de una ruptura grupal por motivos estético-políticos. Su estilo de grupo vocal, de arreglos complejos y refinados, algo característico del período, sumado a su afinidad con las luchas sociales y el canto comprometido, los hizo tener mucha cercanía a los autores del Movimiento Nuevo Cancionero.
En 1967 apareció este álbum conceptual que tiene forma de poema cantado. El disco realiza una conexión entre los géneros populares y tradicionales de cada región argentina por la que va pasando el peón golondrina, y los oficios característicos de estos lugares. Así, aparecen el Estilo, la Huella, la Polca Misionera, el Chamamé, la Milonga, la Zamba, la Cueca, la Baguala, la Galopa y el Tango, y muchos de estos entremezclados en una misma canción, elaborando aires, es decir, variaciones del estilo base de cada uno de los géneros. Se trata de de una combinación entre sujeto, paisaje y expresiones simbólicas sintetizadas en la aventura de un personaje trágico. Así, el canto aparece alrededor del trabajador del tanino devastado de La Forestal, de la juntada de maíces, de la vendimia mendocina; del trigo en el pehuajó, de la caña de azúcar tucumana; del yerbatal litoraleño. Tiene un protagonismo exclusivamente subalterno, en cada una de sus variantes regionales, aunque autor (poeta y cantor) y personaje van pasando rápidamente al segundo plano con el objetivo de dejar en el primero a quien oye. Éste es el interpelado y al que se pretende hacer transitar el camino iniciático de la transformación vía emoción y conocimiento. Revolución, fraternidad, denuncia, igualdad, y libertad aparecen tratados a lo largo de este conjunto diverso de canciones.
Los oficios de Pedro Changa, no muestra una ficción romántica de los oficios, mas bien los pone en discusión por el sacrificio que implican en la vida cotidiana del subalterno, y a su vez, denuncia la falta de ellos en el presente. Sin embargo no trata de inculcar un desamparo derrotista, sino que muestra una posible toma de conciencia, necesaria para la llegada del tiempo justo. Se está ante un disco cuyo posicionamiento indica una insatisfacción frente a las soluciones parciales.
La obra se encuentra, como punto de llegada y de nueva partida, entre dos momentos musicales del folklore argentino: el que busca amenizar la espera de la revolución que estará llegando (y más vale esperar cantando) y otro que pretende participar como estética de acción directa en el proceso revolucionario.
En la contratapa del disco, Tejada Gómez se despacha con un testimonio único, que termina de esta manera:
“Él sabe que lo olvidan. Sabe que sólo habita los sitios del trabajo. Sin embargo, allá en su corazón de ternura y colmena, el Pedro Changa afirma su destino en la tierra, en esta tierra suya que aún es horizonte, cielo, donde madruga la semilla de América. Seguramente ignora que ha entrado a la leyenda y que ahora es canción a lo largo del viento”.
Los oficios y la changa son temas que nunca van a poder dejar de ser pensados y que pueden ser resignificados en cada momento. En tiempos en que la música aparece como un arte que no debe ser ideologizado, es bueno recordar que no existe algo así como una estética neutral: hay artes que visibilizan y artes que esconden, artes que se muestran trascendentales y artes que se saben materiales, hay algunos que ocultan y desdibujan mecanismos de poder y otros que los ponen en cuestión. Esta obra es un claro ejemplo del segundo de estos, compuesta alrededor de autores revolucionarios, artistas comprometidos, grupos solidarios y pensamientos emancipatorios.
Libros y publicaciones asociadas:
Chamosa, O. (2012). Breve historia del folclore argentino. Buenos Aires: Edhasa.
Gilbert, A., & Liut, M. (Eds.). (2019). Las mil y una vidas de las canciones. Gourmet Musical Ediciones.
Molinero, C. D. (2011). Militancia de la canción: política en el canto folklórico de la Argentina, 1944–1975. Editorial Ross.
Otros enlaces:
Enlace al disco completo en Youtube: https://youtube.com/playlist?list=OLAK5uy_kAv0YXmZrH5LkQRdEIJ3G3wRAXahnWy2Y&si=rcJqyDtZ9XF9g4zr
De la serie ordenando la discoteca:
Mauro Dlugovitzky es Licenciado en Ciencia Política por la facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario. Actualmente es Doctorando en Filosofía mención Estética y Teoría del Arte, por la Facultad de Artes de la Universidad de Chile.
Esta guitarra que toco
no olvida su entraña de árbol,
su raíz de Chaco y de luna
florece cuando yo canto.
Yo soy nacido en Baranda
un lugar muy olvidado.
Se llevaron el tanino
y el pueblo se fue secando.— Los Trovadores y Armando Tejada Gómez, 1967
Los oficios de Pedro Changa es una obra integral creada en el círculo de artistas comprometidos, críticos y vanguardistas del Movimiento Nuevo Cancionero (MNC). Esta agrupación, de trascendencia regional, cercanía ideológica al Partido Comunista y formada en Mendoza, sintetizó su postura de lo que debía ser la música popular argentina y latinoamericana a través del lanzamiento de un manifiesto en 1963. Un panfleto que dio cuenta de la necesidad como músicos de ser protagonistas en una época de radicalización estética y política.
Las canciones que comenzaron a brotar de este y otros movimientos a lo largo del país, se forjaron al calor de poesías alusivas a una revolución que parecía estar a la vuelta de la esquina y una reivindicación de los paisajes que hasta este momento eran retratados sin una perspectiva crítica por el folklore tradicional. De la primacía de la canción paisajista y romántica, producto de la ficción pacífica de la unión entre el peón y el patrón, a la canción que mostraba el sujeto de ese paisaje, sus miserias y a los responsables de estas.
Los autores del disco son un reflejo de este aire de época enmarcado en el boom de un folklore popular y politizado. El poeta mendocino Armando Tejada Gómez, escritor de las letras de las canciones del disco, nunca cursó la escuela primaria. A lo largo de su vida tuvo distintos oficios. Fue lustrabotas, canillita y peón albañil. Los Trovadores, quienes compusieron la música del LP, llegaron a este proyecto con una formación muy reciente y en construcción, luego de una ruptura grupal por motivos estético-políticos. Su estilo de grupo vocal, de arreglos complejos y refinados, algo característico del período, sumado a su afinidad con las luchas sociales y el canto comprometido, los hizo tener mucha cercanía a los autores del Movimiento Nuevo Cancionero.
En 1967 apareció este álbum conceptual que tiene forma de poema cantado. El disco realiza una conexión entre los géneros populares y tradicionales de cada región argentina por la que va pasando el peón golondrina, y los oficios característicos de estos lugares. Así, aparecen el Estilo, la Huella, la Polca Misionera, el Chamamé, la Milonga, la Zamba, la Cueca, la Baguala, la Galopa y el Tango, y muchos de estos entremezclados en una misma canción, elaborando aires, es decir, variaciones del estilo base de cada uno de los géneros. Se trata de de una combinación entre sujeto, paisaje y expresiones simbólicas sintetizadas en la aventura de un personaje trágico. Así, el canto aparece alrededor del trabajador del tanino devastado de La Forestal, de la juntada de maíces, de la vendimia mendocina; del trigo en el pehuajó, de la caña de azúcar tucumana; del yerbatal litoraleño. Tiene un protagonismo exclusivamente subalterno, en cada una de sus variantes regionales, aunque autor (poeta y cantor) y personaje van pasando rápidamente al segundo plano con el objetivo de dejar en el primero a quien oye. Éste es el interpelado y al que se pretende hacer transitar el camino iniciático de la transformación vía emoción y conocimiento. Revolución, fraternidad, denuncia, igualdad, y libertad aparecen tratados a lo largo de este conjunto diverso de canciones.
Los oficios de Pedro Changa, no muestra una ficción romántica de los oficios, mas bien los pone en discusión por el sacrificio que implican en la vida cotidiana del subalterno, y a su vez, denuncia la falta de ellos en el presente. Sin embargo no trata de inculcar un desamparo derrotista, sino que muestra una posible toma de conciencia, necesaria para la llegada del tiempo justo. Se está ante un disco cuyo posicionamiento indica una insatisfacción frente a las soluciones parciales.
La obra se encuentra, como punto de llegada y de nueva partida, entre dos momentos musicales del folklore argentino: el que busca amenizar la espera de la revolución que estará llegando (y más vale esperar cantando) y otro que pretende participar como estética de acción directa en el proceso revolucionario.
En la contratapa del disco, Tejada Gómez se despacha con un testimonio único, que termina de esta manera:
“Él sabe que lo olvidan. Sabe que sólo habita los sitios del trabajo. Sin embargo, allá en su corazón de ternura y colmena, el Pedro Changa afirma su destino en la tierra, en esta tierra suya que aún es horizonte, cielo, donde madruga la semilla de América. Seguramente ignora que ha entrado a la leyenda y que ahora es canción a lo largo del viento”.
Los oficios y la changa son temas que nunca van a poder dejar de ser pensados y que pueden ser resignificados en cada momento. En tiempos en que la música aparece como un arte que no debe ser ideologizado, es bueno recordar que no existe algo así como una estética neutral: hay artes que visibilizan y artes que esconden, artes que se muestran trascendentales y artes que se saben materiales, hay algunos que ocultan y desdibujan mecanismos de poder y otros que los ponen en cuestión. Esta obra es un claro ejemplo del segundo de estos, compuesta alrededor de autores revolucionarios, artistas comprometidos, grupos solidarios y pensamientos emancipatorios.
Libros y publicaciones asociadas:
Chamosa, O. (2012). Breve historia del folclore argentino. Buenos Aires: Edhasa.
Gilbert, A., & Liut, M. (Eds.). (2019). Las mil y una vidas de las canciones. Gourmet Musical Ediciones.
Molinero, C. D. (2011). Militancia de la canción: política en el canto folklórico de la Argentina, 1944–1975. Editorial Ross.
Otros enlaces:
Enlace al disco completo en Youtube: https://youtube.com/playlist?list=OLAK5uy_kAv0YXmZrH5LkQRdEIJ3G3wRAXahnWy2Y&si=rcJqyDtZ9XF9g4zr
De la serie ordenando la discoteca:
Mauro Dlugovitzky es Licenciado en Ciencia Política por la facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario. Actualmente es Doctorando en Filosofía mención Estética y Teoría del Arte, por la Facultad de Artes de la Universidad de Chile.
Esta guitarra que toco
no olvida su entraña de árbol,
su raíz de Chaco y de luna
florece cuando yo canto.
Yo soy nacido en Baranda
un lugar muy olvidado.
Se llevaron el tanino
y el pueblo se fue secando.— Los Trovadores y Armando Tejada Gómez, 1967
Los oficios de Pedro Changa es una obra integral creada en el círculo de artistas comprometidos, críticos y vanguardistas del Movimiento Nuevo Cancionero (MNC). Esta agrupación, de trascendencia regional, cercanía ideológica al Partido Comunista y formada en Mendoza, sintetizó su postura de lo que debía ser la música popular argentina y latinoamericana a través del lanzamiento de un manifiesto en 1963. Un panfleto que dio cuenta de la necesidad como músicos de ser protagonistas en una época de radicalización estética y política.
Las canciones que comenzaron a brotar de este y otros movimientos a lo largo del país, se forjaron al calor de poesías alusivas a una revolución que parecía estar a la vuelta de la esquina y una reivindicación de los paisajes que hasta este momento eran retratados sin una perspectiva crítica por el folklore tradicional. De la primacía de la canción paisajista y romántica, producto de la ficción pacífica de la unión entre el peón y el patrón, a la canción que mostraba el sujeto de ese paisaje, sus miserias y a los responsables de estas.
Los autores del disco son un reflejo de este aire de época enmarcado en el boom de un folklore popular y politizado. El poeta mendocino Armando Tejada Gómez, escritor de las letras de las canciones del disco, nunca cursó la escuela primaria. A lo largo de su vida tuvo distintos oficios. Fue lustrabotas, canillita y peón albañil. Los Trovadores, quienes compusieron la música del LP, llegaron a este proyecto con una formación muy reciente y en construcción, luego de una ruptura grupal por motivos estético-políticos. Su estilo de grupo vocal, de arreglos complejos y refinados, algo característico del período, sumado a su afinidad con las luchas sociales y el canto comprometido, los hizo tener mucha cercanía a los autores del Movimiento Nuevo Cancionero.
En 1967 apareció este álbum conceptual que tiene forma de poema cantado. El disco realiza una conexión entre los géneros populares y tradicionales de cada región argentina por la que va pasando el peón golondrina, y los oficios característicos de estos lugares. Así, aparecen el Estilo, la Huella, la Polca Misionera, el Chamamé, la Milonga, la Zamba, la Cueca, la Baguala, la Galopa y el Tango, y muchos de estos entremezclados en una misma canción, elaborando aires, es decir, variaciones del estilo base de cada uno de los géneros. Se trata de de una combinación entre sujeto, paisaje y expresiones simbólicas sintetizadas en la aventura de un personaje trágico. Así, el canto aparece alrededor del trabajador del tanino devastado de La Forestal, de la juntada de maíces, de la vendimia mendocina; del trigo en el pehuajó, de la caña de azúcar tucumana; del yerbatal litoraleño. Tiene un protagonismo exclusivamente subalterno, en cada una de sus variantes regionales, aunque autor (poeta y cantor) y personaje van pasando rápidamente al segundo plano con el objetivo de dejar en el primero a quien oye. Éste es el interpelado y al que se pretende hacer transitar el camino iniciático de la transformación vía emoción y conocimiento. Revolución, fraternidad, denuncia, igualdad, y libertad aparecen tratados a lo largo de este conjunto diverso de canciones.
Los oficios de Pedro Changa, no muestra una ficción romántica de los oficios, mas bien los pone en discusión por el sacrificio que implican en la vida cotidiana del subalterno, y a su vez, denuncia la falta de ellos en el presente. Sin embargo no trata de inculcar un desamparo derrotista, sino que muestra una posible toma de conciencia, necesaria para la llegada del tiempo justo. Se está ante un disco cuyo posicionamiento indica una insatisfacción frente a las soluciones parciales.
La obra se encuentra, como punto de llegada y de nueva partida, entre dos momentos musicales del folklore argentino: el que busca amenizar la espera de la revolución que estará llegando (y más vale esperar cantando) y otro que pretende participar como estética de acción directa en el proceso revolucionario.
En la contratapa del disco, Tejada Gómez se despacha con un testimonio único, que termina de esta manera:
“Él sabe que lo olvidan. Sabe que sólo habita los sitios del trabajo. Sin embargo, allá en su corazón de ternura y colmena, el Pedro Changa afirma su destino en la tierra, en esta tierra suya que aún es horizonte, cielo, donde madruga la semilla de América. Seguramente ignora que ha entrado a la leyenda y que ahora es canción a lo largo del viento”.
Los oficios y la changa son temas que nunca van a poder dejar de ser pensados y que pueden ser resignificados en cada momento. En tiempos en que la música aparece como un arte que no debe ser ideologizado, es bueno recordar que no existe algo así como una estética neutral: hay artes que visibilizan y artes que esconden, artes que se muestran trascendentales y artes que se saben materiales, hay algunos que ocultan y desdibujan mecanismos de poder y otros que los ponen en cuestión. Esta obra es un claro ejemplo del segundo de estos, compuesta alrededor de autores revolucionarios, artistas comprometidos, grupos solidarios y pensamientos emancipatorios.
Libros y publicaciones asociadas:
Chamosa, O. (2012). Breve historia del folclore argentino. Buenos Aires: Edhasa.
Gilbert, A., & Liut, M. (Eds.). (2019). Las mil y una vidas de las canciones. Gourmet Musical Ediciones.
Molinero, C. D. (2011). Militancia de la canción: política en el canto folklórico de la Argentina, 1944–1975. Editorial Ross.
Otros enlaces:
Enlace al disco completo en Youtube: https://youtube.com/playlist?list=OLAK5uy_kAv0YXmZrH5LkQRdEIJ3G3wRAXahnWy2Y&si=rcJqyDtZ9XF9g4zr
De la serie ordenando la discoteca:
Mauro Dlugovitzky es Licenciado en Ciencia Política por la facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario. Actualmente es Doctorando en Filosofía mención Estética y Teoría del Arte, por la Facultad de Artes de la Universidad de Chile.
Esta guitarra que toco
no olvida su entraña de árbol,
su raíz de Chaco y de luna
florece cuando yo canto.
Yo soy nacido en Baranda
un lugar muy olvidado.
Se llevaron el tanino
y el pueblo se fue secando.— Los Trovadores y Armando Tejada Gómez, 1967
Los oficios de Pedro Changa es una obra integral creada en el círculo de artistas comprometidos, críticos y vanguardistas del Movimiento Nuevo Cancionero (MNC). Esta agrupación, de trascendencia regional, cercanía ideológica al Partido Comunista y formada en Mendoza, sintetizó su postura de lo que debía ser la música popular argentina y latinoamericana a través del lanzamiento de un manifiesto en 1963. Un panfleto que dio cuenta de la necesidad como músicos de ser protagonistas en una época de radicalización estética y política.
Las canciones que comenzaron a brotar de este y otros movimientos a lo largo del país, se forjaron al calor de poesías alusivas a una revolución que parecía estar a la vuelta de la esquina y una reivindicación de los paisajes que hasta este momento eran retratados sin una perspectiva crítica por el folklore tradicional. De la primacía de la canción paisajista y romántica, producto de la ficción pacífica de la unión entre el peón y el patrón, a la canción que mostraba el sujeto de ese paisaje, sus miserias y a los responsables de estas.
Los autores del disco son un reflejo de este aire de época enmarcado en el boom de un folklore popular y politizado. El poeta mendocino Armando Tejada Gómez, escritor de las letras de las canciones del disco, nunca cursó la escuela primaria. A lo largo de su vida tuvo distintos oficios. Fue lustrabotas, canillita y peón albañil. Los Trovadores, quienes compusieron la música del LP, llegaron a este proyecto con una formación muy reciente y en construcción, luego de una ruptura grupal por motivos estético-políticos. Su estilo de grupo vocal, de arreglos complejos y refinados, algo característico del período, sumado a su afinidad con las luchas sociales y el canto comprometido, los hizo tener mucha cercanía a los autores del Movimiento Nuevo Cancionero.
En 1967 apareció este álbum conceptual que tiene forma de poema cantado. El disco realiza una conexión entre los géneros populares y tradicionales de cada región argentina por la que va pasando el peón golondrina, y los oficios característicos de estos lugares. Así, aparecen el Estilo, la Huella, la Polca Misionera, el Chamamé, la Milonga, la Zamba, la Cueca, la Baguala, la Galopa y el Tango, y muchos de estos entremezclados en una misma canción, elaborando aires, es decir, variaciones del estilo base de cada uno de los géneros. Se trata de de una combinación entre sujeto, paisaje y expresiones simbólicas sintetizadas en la aventura de un personaje trágico. Así, el canto aparece alrededor del trabajador del tanino devastado de La Forestal, de la juntada de maíces, de la vendimia mendocina; del trigo en el pehuajó, de la caña de azúcar tucumana; del yerbatal litoraleño. Tiene un protagonismo exclusivamente subalterno, en cada una de sus variantes regionales, aunque autor (poeta y cantor) y personaje van pasando rápidamente al segundo plano con el objetivo de dejar en el primero a quien oye. Éste es el interpelado y al que se pretende hacer transitar el camino iniciático de la transformación vía emoción y conocimiento. Revolución, fraternidad, denuncia, igualdad, y libertad aparecen tratados a lo largo de este conjunto diverso de canciones.
Los oficios de Pedro Changa, no muestra una ficción romántica de los oficios, mas bien los pone en discusión por el sacrificio que implican en la vida cotidiana del subalterno, y a su vez, denuncia la falta de ellos en el presente. Sin embargo no trata de inculcar un desamparo derrotista, sino que muestra una posible toma de conciencia, necesaria para la llegada del tiempo justo. Se está ante un disco cuyo posicionamiento indica una insatisfacción frente a las soluciones parciales.
La obra se encuentra, como punto de llegada y de nueva partida, entre dos momentos musicales del folklore argentino: el que busca amenizar la espera de la revolución que estará llegando (y más vale esperar cantando) y otro que pretende participar como estética de acción directa en el proceso revolucionario.
En la contratapa del disco, Tejada Gómez se despacha con un testimonio único, que termina de esta manera:
“Él sabe que lo olvidan. Sabe que sólo habita los sitios del trabajo. Sin embargo, allá en su corazón de ternura y colmena, el Pedro Changa afirma su destino en la tierra, en esta tierra suya que aún es horizonte, cielo, donde madruga la semilla de América. Seguramente ignora que ha entrado a la leyenda y que ahora es canción a lo largo del viento”.
Los oficios y la changa son temas que nunca van a poder dejar de ser pensados y que pueden ser resignificados en cada momento. En tiempos en que la música aparece como un arte que no debe ser ideologizado, es bueno recordar que no existe algo así como una estética neutral: hay artes que visibilizan y artes que esconden, artes que se muestran trascendentales y artes que se saben materiales, hay algunos que ocultan y desdibujan mecanismos de poder y otros que los ponen en cuestión. Esta obra es un claro ejemplo del segundo de estos, compuesta alrededor de autores revolucionarios, artistas comprometidos, grupos solidarios y pensamientos emancipatorios.
Libros y publicaciones asociadas:
Chamosa, O. (2012). Breve historia del folclore argentino. Buenos Aires: Edhasa.
Gilbert, A., & Liut, M. (Eds.). (2019). Las mil y una vidas de las canciones. Gourmet Musical Ediciones.
Molinero, C. D. (2011). Militancia de la canción: política en el canto folklórico de la Argentina, 1944–1975. Editorial Ross.
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De la serie ordenando la discoteca:
Mauro Dlugovitzky es Licenciado en Ciencia Política por la facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario. Actualmente es Doctorando en Filosofía mención Estética y Teoría del Arte, por la Facultad de Artes de la Universidad de Chile.
Esta guitarra que toco
no olvida su entraña de árbol,
su raíz de Chaco y de luna
florece cuando yo canto.
Yo soy nacido en Baranda
un lugar muy olvidado.
Se llevaron el tanino
y el pueblo se fue secando.— Los Trovadores y Armando Tejada Gómez, 1967
Los oficios de Pedro Changa es una obra integral creada en el círculo de artistas comprometidos, críticos y vanguardistas del Movimiento Nuevo Cancionero (MNC). Esta agrupación, de trascendencia regional, cercanía ideológica al Partido Comunista y formada en Mendoza, sintetizó su postura de lo que debía ser la música popular argentina y latinoamericana a través del lanzamiento de un manifiesto en 1963. Un panfleto que dio cuenta de la necesidad como músicos de ser protagonistas en una época de radicalización estética y política.
Las canciones que comenzaron a brotar de este y otros movimientos a lo largo del país, se forjaron al calor de poesías alusivas a una revolución que parecía estar a la vuelta de la esquina y una reivindicación de los paisajes que hasta este momento eran retratados sin una perspectiva crítica por el folklore tradicional. De la primacía de la canción paisajista y romántica, producto de la ficción pacífica de la unión entre el peón y el patrón, a la canción que mostraba el sujeto de ese paisaje, sus miserias y a los responsables de estas.
Los autores del disco son un reflejo de este aire de época enmarcado en el boom de un folklore popular y politizado. El poeta mendocino Armando Tejada Gómez, escritor de las letras de las canciones del disco, nunca cursó la escuela primaria. A lo largo de su vida tuvo distintos oficios. Fue lustrabotas, canillita y peón albañil. Los Trovadores, quienes compusieron la música del LP, llegaron a este proyecto con una formación muy reciente y en construcción, luego de una ruptura grupal por motivos estético-políticos. Su estilo de grupo vocal, de arreglos complejos y refinados, algo característico del período, sumado a su afinidad con las luchas sociales y el canto comprometido, los hizo tener mucha cercanía a los autores del Movimiento Nuevo Cancionero.
En 1967 apareció este álbum conceptual que tiene forma de poema cantado. El disco realiza una conexión entre los géneros populares y tradicionales de cada región argentina por la que va pasando el peón golondrina, y los oficios característicos de estos lugares. Así, aparecen el Estilo, la Huella, la Polca Misionera, el Chamamé, la Milonga, la Zamba, la Cueca, la Baguala, la Galopa y el Tango, y muchos de estos entremezclados en una misma canción, elaborando aires, es decir, variaciones del estilo base de cada uno de los géneros. Se trata de de una combinación entre sujeto, paisaje y expresiones simbólicas sintetizadas en la aventura de un personaje trágico. Así, el canto aparece alrededor del trabajador del tanino devastado de La Forestal, de la juntada de maíces, de la vendimia mendocina; del trigo en el pehuajó, de la caña de azúcar tucumana; del yerbatal litoraleño. Tiene un protagonismo exclusivamente subalterno, en cada una de sus variantes regionales, aunque autor (poeta y cantor) y personaje van pasando rápidamente al segundo plano con el objetivo de dejar en el primero a quien oye. Éste es el interpelado y al que se pretende hacer transitar el camino iniciático de la transformación vía emoción y conocimiento. Revolución, fraternidad, denuncia, igualdad, y libertad aparecen tratados a lo largo de este conjunto diverso de canciones.
Los oficios de Pedro Changa, no muestra una ficción romántica de los oficios, mas bien los pone en discusión por el sacrificio que implican en la vida cotidiana del subalterno, y a su vez, denuncia la falta de ellos en el presente. Sin embargo no trata de inculcar un desamparo derrotista, sino que muestra una posible toma de conciencia, necesaria para la llegada del tiempo justo. Se está ante un disco cuyo posicionamiento indica una insatisfacción frente a las soluciones parciales.
La obra se encuentra, como punto de llegada y de nueva partida, entre dos momentos musicales del folklore argentino: el que busca amenizar la espera de la revolución que estará llegando (y más vale esperar cantando) y otro que pretende participar como estética de acción directa en el proceso revolucionario.
En la contratapa del disco, Tejada Gómez se despacha con un testimonio único, que termina de esta manera:
“Él sabe que lo olvidan. Sabe que sólo habita los sitios del trabajo. Sin embargo, allá en su corazón de ternura y colmena, el Pedro Changa afirma su destino en la tierra, en esta tierra suya que aún es horizonte, cielo, donde madruga la semilla de América. Seguramente ignora que ha entrado a la leyenda y que ahora es canción a lo largo del viento”.
Los oficios y la changa son temas que nunca van a poder dejar de ser pensados y que pueden ser resignificados en cada momento. En tiempos en que la música aparece como un arte que no debe ser ideologizado, es bueno recordar que no existe algo así como una estética neutral: hay artes que visibilizan y artes que esconden, artes que se muestran trascendentales y artes que se saben materiales, hay algunos que ocultan y desdibujan mecanismos de poder y otros que los ponen en cuestión. Esta obra es un claro ejemplo del segundo de estos, compuesta alrededor de autores revolucionarios, artistas comprometidos, grupos solidarios y pensamientos emancipatorios.
Libros y publicaciones asociadas:
Chamosa, O. (2012). Breve historia del folclore argentino. Buenos Aires: Edhasa.
Gilbert, A., & Liut, M. (Eds.). (2019). Las mil y una vidas de las canciones. Gourmet Musical Ediciones.
Molinero, C. D. (2011). Militancia de la canción: política en el canto folklórico de la Argentina, 1944–1975. Editorial Ross.
Otros enlaces:
Enlace al disco completo en Youtube: https://youtube.com/playlist?list=OLAK5uy_kAv0YXmZrH5LkQRdEIJ3G3wRAXahnWy2Y&si=rcJqyDtZ9XF9g4zr
De la serie ordenando la discoteca:
27.620 documentos históricos de titularidad pública continúan bajo el poder de la Fundación Nacional Francisco Franco cuatro décadas después de que se aprobara la Ley de Patrimonio Histórico Español.

27.620 documentos. Es el volumen de archivos históricos -públicos- que siguen bajo el poder de la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF). Un fondo que el jueves 20 de noviembre, en pleno aniversario de la muerte del dictador, el Ministerio de Cultura instaba a la Abogacía del Estado a reclamar formalmente en los tribunales. Para que vuelva a su legítimo dueño: el pueblo. "Pertenece a los españoles, a los investigadores, a los docentes. Para que todo el mundo pueda documentar la represión de la dictadura", defendía Ernest Urtasun, en un entrevista en TVE. "En el informe que hemos elaborado desde el Ministerio de Cultura está inventariado el archivo del dictador", seguía explicando el ministro. Decenas de miles de documentos digitalizados, accesibles a través de la web de la propia fundación o de los que se dispone de una descripción. "Documentos de titularidad pública", insistía Urtasun. Dirigidos o emitidos en su mayoría por el propio dictador en sus labores como jefe de Estado y, por tanto, propiedad de la Administración.
Así lo recoge en su artículo 49 la Ley de Patrimonio Histórico Español. Una ley que lleva incumpliéndose cuatro décadas de democracia, desde que se aprobara allá por junio de 1985. Y es que, desde la constitución legal de la FNFF a finales del 76, los documentos que formaban parte del archivo personal del dictador han permanecido en sus manos. Sin que haya habido un solo intento por parte de las instituciones para recuperarlos. Hasta ahora. "Es inconcebible", valora Fernando Hernández Holgado, doctor en Historia Contemporánea por la Universidad Complutense de Madrid. Al que le viene a la cabeza la comparación con nuestro vecino más cercano, Portugal. "Allí toda la documentación del dictador Oliveira Salazar está en un fondo especial, en el Archivo Oliveira Salazar, dentro del Archivo Nacional da Torre do Tombo", señala el también docente. En otras palabras: es de dominio y consulta públicos. "El ejemplo perfecto de cómo se deberían haber hecho bien las cosas", comenta Fernández.
Con un miedo en mente: que lleguemos tarde para que toda esa documentación se recupere y pase a custodiarse en un archivo público. Como en PARES, el Portal de Archivos Españoles. "Al final, no sabemos lo que puede haber en ese fondo", plantea el historiador. "Sabemos solo lo que ellos mismos han querido mostrar", continúa razonando. Sin dejar, por ello, de mostrarse tajante: "En este país arrastramos un problema crónico con la documentación del periodo franquista. Buena parte de ella fue destruida durante los años de Martín Villa como ministro de Gobernación, en plena Transición. Por tanto, tenemos que empezar reclamando ya, mañana mismo, la documentación de la que tengamos cualquier tipo de conocimiento y que sea todavía salvable".
¿Y qué es lo que se conoce? Según el informe de Cultura, dentro del fondo de la FNFF se conservan unos 950 documentos de los años treinta, 8.500 documentos de la década de los cuarenta, 9.500 documentos de la década de los cincuenta, 5.700 documentos de los años sesenta y 1.040 documentos de los setenta. Además de unos 2.000 sin fechar. Entre la documentación, amplía el inventario, se incluirían archivos históricos sobre las relaciones diplomáticas de la dictadura. Un ejemplo: los documentos que certifican las visitas de jefes de Estado extranjeros, como Eisenhower en 1959 o María Eva Perón en 1947. También se incluyen peticiones políticas remitidas por ciudadanos o distintas instituciones públicas y privadas. Así como documentación relativa a distintos acontecimientos de gran relevancia histórica. La Segunda Guerra Mundial, el estrechamiento de relaciones con EEUU, el ingreso de España en la ONU o las relaciones del régimen con sus colonias, como el Sáhara Occidental. "Hay una variedad enorme. Incluso informes de espionaje a los partidos clandestinos de la oposición. También mucha información reservada, que requeriría de una protección especial", indica Fernández.
El inventario presentado por Cultura se apoya en la lista publicada en la web de la propia fundación. El acceso a documentación concreta -para valorar su contenido y estado- no es, en cambio, tan sencillo. Como investigador, primero tienes que presentar una solicitud. Con una copia escaneada de tu DNI, las normas de acceso firmadas y una relación de los documentos seleccionados. ¿El criterio de admisión? Desconocido. "Hay mucha gente que lo ha solicitado y a la que le han dicho que no", apunta Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. "Recuerdo una investigación de Antonio Maestre, hace ya unos años, sobre empresas beneficiadas por el franquismo", amplía el periodista. "Fue ver el tema y le cerraron las puertas", asegura el portavoz de la ARMH. La fundación discrimina con una única vara de medir, critica Silva: si les conviene o no lo que se va a investigar. No solo eso. Además también cobran por ello. Un euro por página. Al menos si deseas recibir por correo una copia en PDF del original. La propia digitalización de los documentos de la fundación costó, en su momento, una suma considerable de dinero público: 150.000 euros. Una subvención que el Gobierno de José María Aznar otorgó a la entidad en el año 2003 para "microfilmar y digitalizar" su archivo.
"Algunos documentos los han hecho públicos", reconoce Fernández. En una serie de tomos -cinco, para ser exactos- editados desde la propia fundación. El primero de ellos se publicó en el 92, con motivo del primer centenario del nacimiento del dictador. Documentos inéditos para la historia del Generalísimo Franco, rezaba el titular. "Yo los fui adquiriendo a través de IberLibro y encontrabas cosas verdaderamente sorprendentes", cuenta el historiador. "Un documento que me pareció especialmente relevante es el Anticipo de orientación política de Heriberto Quiñones", hace memoria el investigador. Para el que no lo conozca, Quiñones fue uno de los dirigentes del Partido Comunista en el interior que, a principios de los 40, orquestó la reconstrucción del partido. "Ese documento es una especie de cuerpo de directrices que debería seguir la nueva dirección del Partido Comunista en la clandestinidad", completa Fernández. El Anticipo estaba integrado en el sumario judicial que se le abrió a Quiñones, fusilado en octubre del 42. "El texto desapareció del sumario sin dejar rastro y, décadas después, reapareció en la publicación de la FNFF", señala el docente. "Lo que evidencia que han cogido la documentación que han querido de todos lados".
Una documentación con un valor histórico incalculable, insiste Fernández. ¿Por qué entonces no se ha requerido hasta ahora? "Eso se explica con lo que se llama la anomalía española", responde Fernández. "¿Por qué se tardó tanto tiempo en trasladar el cuerpo de Franco fuera del Valle de los Caídos? ¿Por qué se ha sido tan permisivo con el patrimonio expoliado y todavía en manos de la familia del dictador? ¿Por qué no se había puesto hasta este año sobre la mesa la posible ilegalización de fundaciones, asociaciones y partidos filofranquistas?", lanza al aire el historiador. Dos palabras: connivencia institucional.
"Otro miedo que tenemos es que los archivos se recuperen antes de que se ilegalice la fundación", verbaliza Silva. Y es que, en junio de 2024, Cultura, de quien depende el Protectorado de Fundaciones, abría un periodo de actuaciones previas para obtener información sobre la actividad de la FNFF. Un período que terminaba hace algo menos de un mes. Con una conclusión: la fundación no persigue un "interés general". Por el contrario, se dedica a la "apología del franquismo y enaltecimiento de sus dirigentes", con el consecuente "trato con menosprecio y humillación de la dignidad de sus víctimas". Tras la notificación a la fundación, se ha abierto ya el plazo de alegaciones, que culminará con la presentación de la resolución final en los Juzgados de Primera Instancia de lo Civil. A la Fundación Franco le seguirán otras cuatro fundaciones con los nombres de figuras relacionadas con la dictadura: Queipo, Primo de Rivera, Serrano Suñer y Blas Piñar.
Público se ha puesto en contacto con la FNFF para preguntarle cómo valora la reclamación que ha iniciado Cultura de los documentos contenidos en su archivo. También le ha consultado sobre el criterio de acceso a dicho archivo. ¿A quién se le permite y a quién no acceder? Por último este diario ha querido saber si, con la subvención del Gobierno de Aznar, la fundación procedió efectivamente a digitalizar toda la documentación de su archivo o si queda, por el contrario, algún documento sin digitalizar y que incluso no aparezca en el índice publicado en su web. Hasta el momento de la publicación de este artículo, la FNFF no ha querido, sin embargo, ofrecer respuestas.
Redactora de Vivienda y Memoria Histórica