Éric Vuillard, Une
sortie honorable, p. 135-137 :
Le 21 avril 1954, tandis que le corps expéditionnaire français est à l’agonie, le
secrétaire d’État américain, John Foster Dulles, fit une visite éclair en France. Dulles
et Bidault se retrouvèrent, quelques jours plus tard, au Quai d’Orsay pour une petite
réception. Les voici assis côte à côte sur un canapé, devant une table laquée, posant
pour Paris Match. Leurs mains miment une conversation sérieuse, Dulles semble dire
à Bidault “Vous seriez au moins d’accord avec la version modeste de mon
argumentaire” et Bidault, moue interloquée, mais conciliante, regarde en direction de
la fenêtre. L’ambiance est détendue, les hommes se connaissent et semblent
s’apprécier.
On ignore si Bidault lui parla de Bergson, que Dulles admirait et dont il avait, jeune
homme, suivi les cours lors d’une année qu’il dilapida à Parids ; mais ce fut, et de cela
nous sommes certains, à l’occasion d’une ellipse régulière, qu’ils effectuaient pour la
seconde fois en compagnie de deux ou trois secrétaires du Quai, que s’écartant soudain,
formant un coude étrange, imprévu, Dulles, au plus incurvé de l’hyperbole, avec l’air le
plus tortueux dont il était capable, se tourna brusquement vers Bidault :
“Et si je vous en donnais deux ?, lui lança-t-il.
- Deux quoi ?, répondit le ministre français, interloqué, incapable de faire le lien
entre la conversation diplomatique somme toute assez classique qu’il menait à
propos de Diên Biên Phu, et cette question à la tournure tout à fait saugrenue.
- “Deux bombes atomiques...”, précisa le secrétaire d’État américain.
Quelques instants plus tard, Maurice Schumann voit entrer Bidault blafard dans son
bureau. Il est un peu surpris, Bidault est d’habitude très à cheval sur l’étiquette, et en
tant que ministre, il a toujours exigé un strict respect des convenances. Mais ce jour-
là, Bidault ouvre la porte sans frapper, traverse la pièce, trébuchant sur le tapis, et
s’asseyant sur une simple chaise face à son secrétaire d’Etat, l’air accablé,
bredouille :“Savez-vous ce que Dulles m’a dit ?” Schumann le regarde désorienté : “Il
m’a proposé deux bombes atomiques pour sauver Diên Biên Phu.”
¿Tuvo algo que ver la CIA en la muerte
de Carrero Blanco? ¿Autorizó Nixon aquella operación? ¿Conocía la
Central de Inteligencia los preparativos del 23-F? ¿Qué se trae ahora
entre manos? Con la CIA nunca faltan los interrogantes.
Manuel de la Iglesia-Caruncho *
La CIA en España, ayer y hoy.
Que para EE UU, y por tanto para la CIA,
todo lo que ocurriera en España en la década de los 70 era de crucial
importancia, está fuera de duda. El territorio español resultaba
estratégico por partida doble: como puerta del Mediterráneo, donde opera
la VI flota de EE UU; y como lugar a medio camino entre EE UU y el
siempre complicado Oriente Medio, rebosante de petróleo. Un territorio
además, desde donde, en caso necesario, los misiles atómicos que portan
los submarinos anclados en Rota, o los bombarderos alojados en el
interior de la Península, podrían alcanzar la URSS con gran rapidez.
Franco, con quien Eisenhower había
firmado en fecha tan temprana como 1953 los tratados de amistad y
cooperación que permitían a EE UU disponer de las bases de Morón,
Torrejón de Ardoz, Zaragoza y Rota, se hallaba en los años 70 en el
ocaso de su vida. Y para EE UU, una “transición ordenada”, que
garantizase las bases en España, era esencial. En sus líneas gruesas, la
transición estaba garantizada con el nombramiento de Juan Carlos de
Borbón como sucesor, con la legitimidad que le otorgaría la línea
dinástica ante los sectores monárquicos de la sociedad española; pero
quedaban flecos por resolver. En la década de los 70, dos personajes del
régimen causaron quebraderos de cabeza a EE UU: Carrero Blanco,
nombrado presidente del Gobierno por Franco en 1973, y Adolfo Suárez,
nombrado presidente por Juan Carlos en 1976. Eran años en los que la CIA
mantenía estrechos contactos con militares, políticos, diplomáticos,
periodistas… y, estrechísimos, con los servicios de inteligencia
españoles. Alfredo Grimaldos bien lo describe en su obra: La CIA en España. Y eran años también en los que el “Imperio” no iba a consentir ninguna tontería.
¿Estuvo la CIA detrás del magnicidio?
Carrero Blanco, un “duro” del
franquismo, podía poner muchos palos en las ruedas que debían llevar
desde la dictadura hasta el sistema democrático “moderado” planeado por
EE UU para España. Había expresado además su deseo de exigir más
contrapartidas a cambio de mantener las bases en España en la
renegociación de los tratados que se avecinaba. Ahora bien, ¿tanto
molestaba Carrero a EE UU como para decidir su desaparición física?
¿Acaso no garantizaba, a la muerte de Franco, la continuidad en España
de un anticomunismo “duro” y la de las bases militares?
Imaginemos por un momento que la CIA
promovió el atentado. Uno de sus principios rectores, tal vez el
primero, establece que las “operaciones encubiertas” deben planearse y
ejecutarse de modo tal que el gobierno estadounidense no resulte
involucrado. El nombre de la CIA no podía aparecer en un atentado así de
ninguna manera. Se necesitaba una mano ejecutora, y… ¿cuál mejor que
ETA? Aparece entonces un personaje en escena del que nada se sabe, pero
que entrega a ETA información sobre los movimientos rutinarios de
Carrero: todos los días acude a misa a la misma hora y se dirige por la
calle Claudio Coello, también a la misma hora, a su despacho. A ETA le
sale un atentado perfecto y Carrero vuela por los aires.
Esta hipótesis, que la CIA puso en el
radar de ETA a Carrero, la defendieron aquellos periodistas que más
investigaron el asunto, como Manuel Cerdán (Matar a Carrero: la conspiración) o Enrique Barrueco (“La CIA sabía que iban a matar a Carrero”, en Interviú 28-3-1984). A ella se suma también Alfredo Grimaldos en la obra citada. Pero,
¡lo siento!, a mí no me convence del todo. Que Washington se arriesgara
a introducir un elemento de tanta inestabilidad como un magnicidio en
un país que iba a experimentar a corto plazo cambios trascendentales en
su sistema político parece difícil. ¡Cómo si no tuvieran los
norteamericanos otras formas de presión menos arriesgadas! Pero, ¿y si
la CIA hubiera actuado por su cuenta?
Profundicemos en el modus operandi de la CIA de la mano de Tim Weiner, autor de Legado de Cenizas,
una obra que se apoyó en la consulta de miles de documentos y en
cientos de entrevistas. Si algo deja claro el libro a lo largo de sus
más de setecientas páginas es que en la CIA no se movía nada importante
sin la autorización del presidente de los EE UU. Ahora bien, las
“operaciones encubiertas” sí podían ser desconocidas para otras
autoridades, incluso para el Secretario de Estado o los jefes del
Pentágono, y de ahí la sensación de que a veces actuase por su cuenta.
Por
ejemplo: la orden de matar a Fidel Castro, en la que tanto empeño puso
la CIA, fue dada personalmente por los Kennedy, especialmente por
Robert, a quien John había confiado el control de la Agencia, y son
numerosas las pruebas que recoge Weiner al respecto. Por otro lado,
Nixon y Kissinger dirigían las operaciones clandestinas de la CIA en los
70 “sin que nada escapase a su control”. Pero vean esto: cuando Nixon
ordena al director de la CIA que organice el golpe contra Allende, no se
informa ni al Secretario de Estado, ni al de Defensa, ni tampoco al
Embajador de EE UU en Chile. Había comenzado ya el acoso político,
económico, mediático y diplomático contra Allende cuando el embajador
Korry se da cuenta de que la base de la CIA en Santiago iba mucho más
lejos. Cablegrafía entonces a Kissinger con su opinión contraria al
golpe y la respuesta fue: “Deje de entrometerse”.
En suma, no parece plausible que la CIA
tuviera algo que ver en el atentado contra Carrero sin el visto bueno de
Nixon y Kissinger, y sería muy extraño que estos dirigentes
“anticomunistas duros” dieran tal orden.
Adolfo Suárez y el 23-F
Un caso diferente es el de Adolfo
Suárez, quien visitó Cuba y concedió créditos al Gobierno de Fidel
Castro, y visitó Argelia y mantuvo cierta equidistancia entre el
gobierno argelino y el de Marruecos -un aliado estratégico de los EE
UU-. Pero lo peor es que no era partidario de entrar en la OTAN.
Demasiado para Estados Unidos. Así que, ni los norteamericanos, ni el
sector más ultra del ejército español simpatizaban con Suárez. Las
presiones para que dimitiese, como hizo, debieron ser insoportables.
Mientras se dilucidaba su dimisión, se
había puesto en marcha el golpe de Tejero. Si triunfaba, se conformaría
un gobierno “duro” pero que guardaría las formas institucionales: sería
elegido por el Parlamento, presidido por el general Armada, tal vez con
algunos ministros socialistas… y, por supuesto, con la continuidad de
Juan Carlos. Si salía mal, serviría de toque de atención para que nadie
se atreviese a ir demasiado lejos en la política española. Salió mal
-Tejero, quien quería regresar al franquismo, no se entendió con Armada-
pero se cumplió lo último: el Gobierno de Calvo Sotelo, quien sustituyó
a Suárez, entró en la OTAN y cerró filas con Marruecos. La CIA supo de
los preparativos del golpe, posiblemente lo alentó y seguramente expresó
a los golpistas que no sería mal visto por EE UU. No tenía nada que
perder.
Atentado de Bolonia del sábado 2 de agosto de 1980
La Operación Gladio demuestra claramente
el vínculo inquebrantable que existe entre el poder burgués y las
instituciones burguesas, que la clase dominante está dispuesta a
proteger mediante los crímenes más atroces.
Actualmente, algunos sectores de la sociedad española están planteando la salida de España de la OTAN, pero hay una escasa información de lo que realmente significa esta organización militar.
Para facilitar y tener una información lo más ajustada posible, será necesario tener un conocimiento real de la OTAN y así poder decidir con más argumentos.
Ya en el año 2010, escribí un artículo sobre la Gladio,
que es una organización secreta bajo el paraguas de la OTAN, que
sorprendió muchísimo, pues la inmensa mayoría de los españoles no sabía
nada de este tipo de organizaciones secretas.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial se decide crear dentro de la OTAN unos grupos secretos y de operaciones especiales, cuya función es la de actuar como guerrilla, en caso de una invasión comunista.
Pero se acaba transformando en un ejército secreto cuya finalidad es conseguir que en “la Europa democrática” nunca puedan acceder al poder los partidos comunistas, ni nadie ponga en cuestión el sistema.
Jugó un papel muy importante en la historia de algunos países como fue en Italia, pero también en Francia,
Bélgica, Holanda, Noruega, Dinamarca, Suecia, Finlandia, Turquía,
Portugal, Austria, Suiza, Grecia, Luxemburgo y Alemania.
En el año 1973, los comandantes de la Gladio se reunieron en
Bruselas, en una sesión extraordinaria, para discutir la admisión de la
España de Franco en la Gladio.
España había permitido durante muchos años a los Estados Unidos el
derecho de estacionar misiles nucleares, así como el atraque de buques y
submarinos norteamericanos en sus puertos, pero no estaba obteniendo
nada a cambio de la OTAN.
El servicio secreto español estaba interesado en tener una red oculta
para combatir a los comunistas y socialistas antifascistas españoles,
para así poder seguir en el poder.
España a pesar de no pertenecer a la OTAN, tuvo una presencia muy
importante en la Gladio y contó con el apoyo del régimen franquista. La
dictadura de Franco sirvió de refugio durante la Guerra Fría a muchos
terroristas de extrema derecha que habían participado en la guerra
anticomunista en Europa.
Mario Pozza, miembro de la extrema derecha italiana, revela ante el
juez, en el año 1984, que toda una colonia de fascistas italianos
funcionaba con total impunidad en España.
En el año 1970, la España franquista recibe a los terroristas de la
extrema derecha italiana que habían participado junto al ultraderechista
Valerio Borghese en la ocupación del Ministerio del Interior italiano
en un intento de golpe de Estado. No sólo se les recibió, sino que se
les contrató como miembros de la policía secreta franquista.
En el año 1976, se producen los asesinatos de carlistas en Montejurra
(Navarra), Delle Chiesa junto a otros extremistas italianos
pertenecientes a la Gladio provocan los incidentes de Montejurra y su
finalidad era que la Policía española no pudiese ser acusada por una
intervención violentamente represiva e injustificada.
El 24 de enero de 1977, se produce en Madrid el asesinato de los cinco abogados laboralistas de la calle Atocha.
Participaron miembros de la Gladio, como el terrorista Carlo Cicuttini,
como aparece en un informe del Comité Ejecutivo para los Servicios de
Información y Seguridad, organismo dependiente de la Presidencia del
Consejo de Ministros de Italia.
Varios sucesos previos a la adhesión de España a la OTAN en el año 1982 tras el cambio de postura el PSOE de Felipe González, también se han vinculado a Gladio.
En mayo del año 1976, medio año después de la muerte de Franco, dos
militantes carlistas fueron abatidos por terroristas de extrema derecha,
entre ellos el agente de Gladio, Stefano Delle Chiaie y miembros de la Triple A [1], lo que demuestra la conexión entre Gladio y la llamada Guerra Sucia sudamericana de la Operación Cóndor [2].
Este incidente se conoció como los sucesos de Montejurra. Según un
informe del CESI italiano, participa el terroristas neofascistas de
Ordine Nuovo [3], Carlo Cicuttino, el cual participó en el año 1972 en
la masacre de Peteano junto a Vincenzo Vinciguerra.
Participó también en la Matanza de la calle Atocha de Madrid en el
año 1977, donde murieron cinco personas incluidas varios abogados, que
eran miembros de Comisiones Obreras. Cicuttini obtuvo la nacionalidad y
se encontraba exiliado en España desde el año 1972.
Fue el primer ministro italiano Andreotti quien descubrió en el año 1990 la existencia de la Gladio. Adolfo Suárez, el primer presidente de España elegido en democracia, tras la muerte de Franco, negó haber oído hablar jamás de Gladio.
Calvo Sotelo, presidente del gobierno español entre los años 1981 y 1982 durante la transición española, declaró que “España no había sido informada de la Gladio cuando entró en la OTAN”.
El primer ministro sueco Olaf Palme
Cuando se le preguntó por las relaciones de Gladio con la España
franquista, afirmó que dicha red no era necesaria bajo el régimen
franquista, ya que “el propio régimen era Gladio”.
Según el general, Fausto Fortunato, jefe del SISMI [4] italiano entre
los años 1971 y 1974, Francia y Estados Unidos habían apoyado la
entrada de España en Gladio, pero Italia se habría opuesto.
Sin embargo, tras las revelaciones de Andreotti, Narcís Serra, ministro de Defensa español, abrió una investigación sobre los vínculos de España con Gladio.
El periódico Canarias 7 reveló, citando al exagente de Gladio,
Alberto Volo, quien participó en las revelaciones de la existencia de la
red en el año 1990, que se había organizado una reunión de Gladio en
agosto del año 1991 en la isla de Gran Canaria.
Alberto Volo también declaró que, como agente de
Gladio, había recibido entrenamientos en Maspalomas, Gran Canaria, en
las décadas de los años 1960 y 1970.
El País también reveló que la organización Gladio era
sospechosa de haber utilizado las antiguas instalaciones de la NASA en
Maspalomas de Gran Canaria, en la década de los años 1970.
André Moven, exagente del GISS belga, también declaró que Gladio
había operado en España. Asegurando que Gladio tenía bases secretas en
Madrid, Barcelona, San Sebastián y Canarias.
El responsable de Gladio en Canarias fue el exagente Gabriel Arenas
Romasanta, controlaba toda la zona de Canarias entre los años 1981
hasta 1989.
La Operación Gladio demuestra claramente el vínculo inquebrantable
que existe entre el poder burgués y las instituciones burguesas, que la
clase dominante está dispuesta a proteger mediante los crímenes más
atroces.
En el año 1968, fecha de la llamada primavera de París, se
produce el inicio del terrorismo de izquierdas en toda Europa, incluida
España (ETA, FRAP, GRAPO). El ex agente de la CIA, Philip Agee, acusó a
la CIA de haber creado a los GRAPO, así se entenderían algunas de sus
extrañas actuaciones.
El famoso agente secreto español González Mata ha hablado de su
infiltración en ETA siendo agente de la Gladio y su implicación en el
asesinato de Carrero Blanco, así como las extrañas desapariciones de
militantes de ETA.
Todos estos hechos forman parte de lo que ellos denominan “la estrategia de la tensión” que
se vivía por todo Occidente, y como vemos mucho más ahora, para
justificar políticas agresivas que sólo defienden los intereses
económicos de las multinacionales.
En el Gobierno de Felipe González, el ministro de Defensa Narcís
Serra, se vio obligado a crear una investigación sobre la Gladio
española. Se le encargó al Cesid dirigido por el general Manglano, que
además era el delegado español en la OTAN para cuestiones de Seguridad.
El Cesid era precisamente el principal sospechoso, así que encargarle
la investigación era como poner al zorro a investigar quién se comió
las gallinas.
El general Manglano se negó rotundamente a declarar en el Parlamento y
por supuesto el resultado de su investigación fue que nunca España
había participado en la red Gladio.
La Gladio es una obscenidad y para los que creemos en la democracia
como sistema es su mayor atentado, y cabe preguntarnos ¿en mano de qué
políticos estamos?
Los nuevos grupos fascistas españoles han sufrido el mismo proceso de
evolución pues se han ido modernizando, adaptando a las nuevas
circunstancias y cuentan con el apoyo del aparato estatal como antaño lo
tenían los pistoleros de Fuerza Nueva o los Guerrilleros de Cristo Rey.
Si echamos un vistazo atrás, podemos acordarnos de los fascistas de la Operación Panzer detenidos
en el año 2005, a los que se les llegó a requisar un lanzagranadas
además de armamento ligero salido de cuarteles del Ejército. Todos los
detenidos acabaron absueltos. Las armas fueron destruidas “por error” y se les indemnizó por su destrucción.
Otro caso, esta vez menos sonado, fue la detención- en 2015 del
coronel de la Guardia Civil Rodolfo Sanz Sánchez y del subteniente
retirado Francisco Carreras.
Ambos sacaban armamento de los cuarteles de la Guardia Civil y del
Ejército para venderlo a miembros Falange, Alianza Nacional y otros
grupos fascistas.
Diez años después de su detención sigue sin haberse dictado juicio contra ambos. Éstos son sólo casos que saltan a la prensa.
Recientemente ha aparecido en escena un nuevo grupúsculo fascista de
nombre Núcleo Nacional. Hay muchos grupos de este tipo en España, la
novedad no es ésa.
La novedad es la forma que adquiere este grupo. La estética de sus
militantes recuerda al Batallón Azov ucraniano, el símbolo que usan es
similar al tridente ucraniano, entrenamientos de tipo militar,
infraestructura y puesta en escena similar, etc.
Según el propio Cuerpo Nacional de Policía “son lo más parecido a un grupo paramilitar”. Eso sí, paramilitares consentidos por el Estado. ¿Consentido por qué?
Porque como en el caso de los GAL, no se trata de grupos terroristas
pues su función no es derribar el orden social existente sino
reforzarlo.
Otro de los aspectos que han llamado la atención es su presencia en
redes sociales como Instagram o Twitter, donde cuentan con un gran
seguimiento. Es decir, los “algoritmos con los que trabajan estas redes” favorecen la difusión de los mensajes de estos grupos fascistas.
Durante las riadas que se produjeron en octubre del año 2024 en
Valencia salió a la luz otro grupo similar llamado Revuelta bajo la
egida de VOX. Elon Musk envió a este grupo varios equipos de Starlink
para restablecer el servicio de internet en las zonas donde se había
perdido este servicio. ¿Por qué Musk decide enviar equipos de internet a
este grupo y no a los servicios de Emergencias?
¿Van entendiendo el papel que juega la OTAN no solo en la defensa del
poder establecido sino también de control interno, haciendo desaparecer
a aquellos que molestan?
[1] La Triple A, también conocida como Alianza Apostólica
Anticomunista, fue una organización terrorista de extrema derecha, que
actuó en el País Vasco y en el País Vasco francés entre los años 1977 y
1982, durante la transición española. Un informe de la Oficina de
Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco del año 2010 le atribuye 8
asesinatos de las 66 víctimas mortales del terrorismo parapolicial y
de extrema derecha desarrollado entre los años 1975 y 1990.
[2] El Plan Cóndor, también conocido como Operación Cóndor, fue una
campaña de represión política y terrorismo de Estado llevada a cabo a
partir del año 1975 por varias dictaduras latinoamericanas con el
respaldo del gobierno de Estados Unidos, que incluía operaciones
de inteligencia y el asesinato de opositores en el continente.
[3] Orden Nuevo fue un movimiento social de extrema
derecha materializado en el Centro de Estudios Orden Nuevo y
el Movimiento Político Orden Nuevo. Ambas organizaciones extremistas con
actividad en Italia, fundadas por exmiembros del Movimiento Social
Italiano. Fue uno de los movimientos más relevantes de la posguerra de
la Segunda Guerra Mundial en la historia italiana reciente. Ambas
plataformas se disolvieron e ilegalizaron en el año 1973 por el Gobierno
italiano, acusadas de tratar de reconstituir el Partido Nacional
Fascista de Mussolini.
[4] Servizio per le Informazioni e la Sicurezza Militare (abreviado
SISMI, Servicio de Seguridad e Inteligencia Militar) fue la agencia de
inteligencia militar entre los años 1977 a 2007. Con la reforma de los
servicios de inteligencia italianos aprobada el uno de agosto del año
2007, el SISMI fue reemplazado por la Agenzia Informazioni e Sicurezza
Esterna.
Dénonciation virulente de la présence et de l'influence américaine en
France, des bases militaires au cinéma, en passant par le Coca-Cola et
les journaux pour enfants, symboles de « gangstérisme », « de racisme ».
Face à la civilisation américaine et à sa « politique de guerre » se
dressent les travailleurs de la SNECMA, les mineurs de Auchel, les
dockers, les consommateurs français « appréciant le bon vin », les
militants communistes (jeunes vendeurs de l'Avant-Garde « militant
contre les 18 mois », lecteur de L'Humanité éteignant son poste de
radio...) et, enfin, les dirigeants du P.C.F. (Maurice Thorez au stade
de Buffalo). L'éviction de Frédéric Joliot-Curie du haut-commissariat à
l'énergie atomique, en avril 1950, est imputé à la politique américaine.
Ce court-métrage militant mêle des plans documentaires et des images
fictionnelles (le VRP de Coca-Cola chassé du bistrot par les
consommateurs français amateurs de vin). Les Américains en Amérique
témoigne de l'anti américanisme du P.C.F. durant la période de guerre
froide.
Lieux et monuments : Paris (Place de la Concorde, Arc de Triomphe), Fontainebleau, Mont-Valérien, port de Marseille, Auchel
Personnalités : Truman, Blum, Byrnes, Schuman, Queuille, Moch, Frédéric Joliot-Curie, Thorez...
Lieux, événements et personnes citées : France, Angleterre, URSS ;
réarmement allemand, Pacte atlantique ; Bradley, Eisenhower, René
Pleven.
Mots d'ordre: « les 18 mois c'est la guerre ».
Christian Parenti joins The Grayzone's Max Blumenthal to discuss the revolutionary life and legacy of his father, the dissident political scientist Michael Parenti, who died on January 24, 2026 at age 92.
Christian details how his father emerged from a working class family in East Harlem to become one of the country's most outspoken Marxists, unapologetically defending socialist states across the globe while facing professional blacklisting and CIA surveillance.
He surveys Michael Parenti's major works, from "Democracy for the Few" to his groundbreaking study of corporate media, "Inventing Reality," along with "To Kill A Nation," which dismantled the Western propaganda deployed to justify NATO's destruction of Yugoslavia. They also discuss his clash with fellow leftists Noam Chomsky and Alexander Cockburn, who glibly dismissed theories about a US intelligence role in JFK's assassination.
While Michael Parenti aggressively defied the anti-communist liberal consensus, Christian argues that his father was also a pragmatist who welcomed democratic reforms within his own society. His accessible writing, charismatic speaking style and sense of humor have earned him a committed following that will endure for generations.
Si bien este artículo de Joseph Pearson despliega una
vehemente retórica antirrusa y se deleita en la más que dudosa eminencia
moral de Occidente, contiene toda una insólita revelación histórica: la
noticia de que el bloqueo de Berlín de 1948 no fue tal, documentalmente
probada por el historiador en su reciente libro The Airlift (2025), crónica del puente aéreo sobre la ciudad alemana. - SP
En
Occidente solíamos jugar sucio, y durante la Guerra Fría se nos daba
muy bien. Hoy en día, les dejamos las tácticas de zona gris y la guerra
híbrida a Rusia, que va ganando la guerra de la desinformación. El
orgullo de Europa por jugar de acuerdo con las reglas podría ser
precisamente el talón de Aquiles de la democracia.
El puente aéreo de Berlín es un buen ejemplo de lo que lo que antes hacíamos bien y
que hoy hemos olvidado. Podría decirse que la Guerra Fría comenzó y
terminó en Berlín, con el puente aéreo de 1948-1949 y la caída del muro
en 1989 como puntos de referencia. El primero fue la mayor operación de
ayuda aérea de la historia. Abasteció a Berlín cuando Stalin intentaba
expulsar a los aliados occidentales. Paralelamente, Occidente utilizó la
radio (RIAS, o Radio in the American Sector, precursora de Radio Free
Europe (RFE) y Radio Liberty, financiadas por la CIA) y reforzó su poder blando con misiones culturales como la representación británica de “Shakespeare in the rubble [“Shakespeare entre escombros”] y la educación a través de bibliotecas y cursos gestionados por los Estados Unidos.
Sin embargo, la mayor herramienta occidental fue la desinformación. El puente aéreo aliado costó el equivalente a casi 3.000 millones actuales
y necesitaba un discurso persuasivo para ganarse el apoyo de la opinión
pública. Es un discurso que casi todo el mundo sigue creyendo hoy en
día: Berlín estaba bloqueado, sus rutas terrestres cerradas y las
mujeres y los niños se morían de hambre.
Sin embargo, aunque hubo un puente aéreo para el suministro de provisiones, no existió bloqueo alguno de Berlín.
En
los Archivos Nacionales [británicos] de Kew, he encontrado documentos
de 1948 que mostraban, en palabras del Ministerio de Asuntos Exteriores,
que “el bloqueo de Berlín NO es un asedio” y que “los alemanes pueden
entrar y salir en todo momento”, por ejemplo, para conseguir alimentos.
Sin embargo, una campaña de prensa impulsó “una historia sensacionalista
y masiva sobre el poder aéreo aplicado con fines humanitarios”. El
secretario de Estado de los Estados Unidos, George C. Marshall, argumentó en un telegrama que
se “aprovechara al máximo la ventaja propagandística de nuestra
posición”, “haciendo hincapié en la responsabilidad [soviética] por...
la amenaza de hambruna de la población civil”. La historia fue tan
eficaz que se convirtió en un mito de la Guerra Fría que se quedó
grabado. En el Reino Unido, los adolescentes siguen aprendiendo para sus exámenes de bachillerato que Berlín quedó bloqueado por Stalin y corrió el riesgo de morir de hambre.
¿Fue
correcto engañar al público en 1948 y 1949? No. ¿Obtuvo el apoyo total
del Reino Unido y Estados Unidos? Sí. El puente aéreo le valió incluso a
Harry Truman una inesperada reelección en noviembre.
¿Qué
hemos aprendido —y desaprendido— desde entonces? Las democracias
europeas se enorgullecen de ser más veraces que los rusos (y los
norteamericanos). La integridad de la información —transparencia, hechos
y pruebas— genera confianza. Los medios de comunicación occidentales
deben ser mejores que los rumores y los bots. Y lo que está sucediendo en Rusia ya es suficientemente malo sin necesidad de adornarlo.
Sin
embargo, nuestras tácticas podrían ser más duras. Estamos perdiendo la
guerra de la información frente a Rusia, porque las herramientas en las
que confiábamos durante la Guerra Fría —muchas de ellas desde la época
del puente aéreo— están desapareciendo silenciosamente. Están en el
punto de mira las emisoras de radio y las agencias de noticias creadas
para emitir en Europa del Este: Trump intentó acabar con RFE y Radio Liberty. Los ministros británicos son acusados, con razón, de “dormirse en los laureles“, con las amenazas a la financiación del poder blando, como el British Council. Su homólogo alemán en diplomacia cultural, el Goethe Institut,
está viéndose despojado de fondos. En los Estados Unidos, el Global
Engagement Center, creado en 2016 para desenmascarar la desinformación, lo clausuró Trump a principios de este año.
Los homólogos de la UE, como el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) y el East StratCom Task Force, se centran más en vigilar las amenazas que en tomar medidas ofensivas. Tal como advierte
el Royal United Services Institute, Occidente no ha logrado “dar una
respuesta significativa ni reforzar su divulgación pública... para
contrarrestar los esfuerzos de desinformación rusos”.
Porque Rusia se está ganando los corazones y las mentes, no sólo en Europa, sino también en el Sur global. Las fábricas de trolls, los ciberataques, los “deepfakes”, y las campañas de noticias falsas —sobre bombas sucias y armas biológicas que
se están desarrollando en Ucrania, por ejemplo— inclinan la opinión
pública en regiones en las que Occidente ha perdido su autoridad moral.
Putin califica las tácticas de Occidente de “juego peligroso, sangriento y sucio“, pero se está proyectando. Es el juego al que él mismo está jugando.
¿Cómo
sería jugar sucio? Significaría actuar con el mismo entusiasmo y coraje
que ayudó a Occidente a plantarle cara a Stalin y vencer. Significaría
tomar medidas decisivas en la misma línea que la suspensión de las emisoras de propaganda rusas RT y Sputnik por parte de la UE en 2022, y el ataque del Comando Cibernético de EE. UU. en 2018 contra una fábrica de trolls rusa,
la Agencia de Investigación de Internet, con el fin de detener la
interferencia en las elecciones de mitad de mandato. Significaría
involucrar a los “hacktivistas”, ya que rara vez oímos hablar de las
victorias cibernéticas occidentales contra Rusia, aunque esto puede
deberse a que hacen “menos ruido“.
Los temores a una escalada y a represalias contra infraestructuras cruciales son legítimos. Pero mientras Rusia envía drones amenazantes para poner a prueba las fronteras europeas, nosotros nos dedicamos a preocuparnos, en lugar de contraatacar.
Lo
que más hemos perdido desde el puente aéreo, cuando los Estados Unidos y
el Reino Unido invirtieron en Europa dinero, poder informativo y
poderío militar por primera vez en tiempos de paz, es la habilidad.
Contuvimos a Stalin con una resistencia notable y una historia
magnífica, aunque no del todo cierta. Es bueno que seamos más sinceros,
pero no que hayamos perdido el espíritu de lucha. Muchos parecen
demasiado cansados y desencantados para luchar por las ventajas de la
democracia.
Por eso, en lo que respecta a la (des)información, los rusos pueden afirmar con confianza: “Vamos ganando”.
historiador británico, estudió en la Universidad de Cambridge, y
enseña en la Universidad de Nueva York en Berlín y en la Barenboim-Said
Akademie de la capital germana. Su libro “The Airlift”, ya a la venta en
el Reino Unido, se publicará próximamente en América del Norte con el
título “Sweet Victory”. Traducido al castellano está su libro “El
cuchillo de mi abuelo: Historias ocultas de la Segunda Guerra Mundial”
(Crítica, 2022).
27.620
documentos históricos de titularidad pública continúan bajo el poder de
la Fundación Nacional Francisco Franco cuatro décadas después de que se
aprobara la Ley de Patrimonio Histórico Español.
Una imagen del dictador Francisco Franco en su despacho en el Palacio de El Pardo.EFE
27.620
documentos. Es el volumen de archivos históricos -públicos- que siguen
bajo el poder de la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF). Un fondo
que el jueves 20 de noviembre, en pleno aniversario de la muerte del
dictador, el Ministerio de Cultura instaba a la Abogacía del Estado a
reclamar formalmente en los tribunales. Para que vuelva a su legítimo
dueño: el pueblo. "Pertenece a los españoles, a los investigadores, a
los docentes. Para que todo el mundo pueda documentar la represión de
la dictadura", defendía Ernest Urtasun, en un entrevista en TVE. "En
el informe que hemos elaborado desde el Ministerio de Cultura está
inventariado el archivo del dictador", seguía explicando el ministro.
Decenas de miles de documentos digitalizados, accesibles a través de la
web de la propia fundación o de los que se dispone de una descripción.
"Documentos de titularidad pública", insistía Urtasun. Dirigidos o
emitidos en su mayoría por el propio dictador en sus labores como jefe
de Estado y, por tanto, propiedad de la Administración.
Así lo recoge en su artículo 49 la Ley de Patrimonio Histórico Español.
Una ley que lleva incumpliéndose cuatro décadas de democracia, desde
que se aprobara allá por junio de 1985. Y es que, desde la constitución
legal de la FNFF a finales del 76, los documentos que formaban parte del
archivo personal del dictador han permanecido en sus manos. Sin que
haya habido un solo intento por parte de las instituciones para
recuperarlos. Hasta ahora. "Es inconcebible", valora Fernando Hernández
Holgado, doctor en Historia Contemporánea por la Universidad Complutense
de Madrid. Al que le viene a la cabeza la comparación con nuestro vecino más cercano, Portugal.
"Allí toda la documentación del dictador Oliveira Salazar está en un
fondo especial, en el Archivo Oliveira Salazar, dentro del Archivo
Nacional da Torre do Tombo", señala el también docente. En otras
palabras: es de dominio y consulta públicos. "El ejemplo perfecto de
cómo se deberían haber hecho bien las cosas", comenta Fernández.
Con
un miedo en mente: que lleguemos tarde para que toda esa documentación
se recupere y pase a custodiarse en un archivo público. Como en PARES,
el Portal de Archivos Españoles. "Al final, no sabemos lo que puede
haber en ese fondo", plantea el historiador. "Sabemos solo lo que ellos
mismos han querido mostrar", continúa razonando. Sin dejar, por ello, de
mostrarse tajante: "En este país arrastramos un problema crónico con la documentación del periodo franquista.
Buena parte de ella fue destruida durante los años de Martín Villa como
ministro de Gobernación, en plena Transición. Por tanto, tenemos que
empezar reclamando ya, mañana mismo, la documentación de la que tengamos
cualquier tipo de conocimiento y que sea todavía salvable".
¿Y
qué es lo que se conoce? Según el informe de Cultura, dentro del fondo
de la FNFF se conservan unos 950 documentos de los años treinta, 8.500
documentos de la década de los cuarenta, 9.500 documentos de la década
de los cincuenta, 5.700 documentos de los años sesenta y 1.040
documentos de los setenta. Además de unos 2.000 sin fechar. Entre la
documentación, amplía el inventario, se incluirían archivos históricos
sobre las relaciones diplomáticas de la dictadura. Un ejemplo: los
documentos que certifican las visitas de jefes de Estado extranjeros,
como Eisenhower en 1959 o María Eva Perón en 1947. También se incluyen
peticiones políticas remitidas por ciudadanos o distintas instituciones
públicas y privadas. Así como documentación relativa a distintos
acontecimientos de gran relevancia histórica. La Segunda Guerra
Mundial, el estrechamiento de relaciones con EEUU, el ingreso de España
en la ONU o las relaciones del régimen con sus colonias, como el
Sáhara Occidental. "Hay una variedad enorme. Incluso informes de
espionaje a los partidos clandestinos de la oposición. También mucha
información reservada, que requeriría de una protección especial",
indica Fernández.
El
inventario presentado por Cultura se apoya en la lista publicada en la
web de la propia fundación. El acceso a documentación concreta -para
valorar su contenido y estado- no es, en cambio, tan sencillo. Como
investigador, primero tienes que presentar una solicitud. Con una copia
escaneada de tu DNI, las normas de acceso firmadas y una relación de los
documentos seleccionados. ¿El criterio de admisión? Desconocido. "Hay
mucha gente que lo ha solicitado y a la que le han dicho que no", apunta
Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la
Memoria Histórica. "Recuerdo una investigación de Antonio Maestre, hace
ya unos años, sobre empresas beneficiadas por el franquismo", amplía el
periodista. "Fue ver el tema y le cerraron las puertas", asegura el
portavoz de la ARMH. La fundación discrimina con una única vara de
medir, critica Silva: si les conviene o no lo que se va a investigar. No
solo eso. Además también cobran por ello. Un euro por página. Al menos
si deseas recibir por correo una copia en PDF del original. La
propia digitalización de los documentos de la fundación costó, en su
momento, una suma considerable de dinero público: 150.000 euros. Una subvención que el Gobierno de José María Aznar otorgó a la entidad en el año 2003 para "microfilmar y digitalizar" su archivo.
"Algunos
documentos los han hecho públicos", reconoce Fernández. En una serie de
tomos -cinco, para ser exactos- editados desde la propia fundación. El
primero de ellos se publicó en el 92, con motivo del primer centenario
del nacimiento del dictador. Documentos inéditos para la historia del Generalísimo Franco, rezaba el titular.
"Yo los fui adquiriendo a través de IberLibro y encontrabas cosas
verdaderamente sorprendentes", cuenta el historiador. "Un documento que
me pareció especialmente relevante es el Anticipo de orientación política
de Heriberto Quiñones", hace memoria el investigador. Para el que no lo
conozca, Quiñones fue uno de los dirigentes del Partido Comunista en el
interior que, a principios de los 40, orquestó la reconstrucción del
partido. "Ese documento es una especie de cuerpo de directrices que
debería seguir la nueva dirección del Partido Comunista en la
clandestinidad", completa Fernández. El Anticipo estaba integrado
en el sumario judicial que se le abrió a Quiñones, fusilado en octubre
del 42. "El texto desapareció del sumario sin dejar rastro y, décadas
después, reapareció en la publicación de la FNFF", señala el docente.
"Lo que evidencia que han cogido la documentación que han querido de
todos lados".
Una
documentación con un valor histórico incalculable, insiste Fernández.
¿Por qué entonces no se ha requerido hasta ahora? "Eso se explica con lo
que se llama la anomalía española", responde Fernández. "¿Por qué se
tardó tanto tiempo en trasladar el cuerpo de Franco fuera del Valle de
los Caídos? ¿Por qué se ha sido tan permisivo con el patrimonio
expoliado y todavía en manos de la familia del dictador? ¿Por qué no se
había puesto hasta este año sobre la mesa la posible ilegalización de
fundaciones, asociaciones y partidos filofranquistas?", lanza al aire el
historiador. Dos palabras: connivencia institucional.
"Otro
miedo que tenemos es que los archivos se recuperen antes de que se
ilegalice la fundación", verbaliza Silva. Y es que, en junio de 2024,
Cultura, de quien depende el Protectorado de Fundaciones, abría un
periodo de actuaciones previas para obtener información sobre la
actividad de la FNFF. Un período que terminaba hace algo menos de un
mes. Con una conclusión: la fundación no persigue un "interés general".
Por el contrario, se dedica a la "apología del franquismo y
enaltecimiento de sus dirigentes", con el consecuente "trato con
menosprecio y humillación de la dignidad de sus víctimas". Tras la
notificación a la fundación, se ha abierto ya el plazo de alegaciones,
que culminará con la presentación de la resolución final en los Juzgados
de Primera Instancia de lo Civil. A la Fundación Franco le seguirán
otras cuatro fundaciones con los nombres de figuras relacionadas con la
dictadura: Queipo, Primo de Rivera, Serrano Suñer y Blas Piñar.
Público
se ha puesto en contacto con la FNFF para preguntarle cómo valora la
reclamación que ha iniciado Cultura de los documentos contenidos en su
archivo. También le ha consultado sobre el criterio de acceso a dicho
archivo. ¿A quién se le permite y a quién no acceder? Por último
este diario ha querido saber si, con la subvención del Gobierno de
Aznar, la fundación procedió efectivamente a digitalizar toda la
documentación de su archivo o si queda, por el contrario, algún
documento sin digitalizar y que incluso no aparezca en el índice
publicado en su web. Hasta el momento de la publicación de este
artículo, la FNFF no ha querido, sin embargo, ofrecer respuestas.
El abuelo del nuevo canciller alemán, Friedrich Merz, formó parte de la Schutzabteilung, la fuerza paramilitar nazi de las camisas pardas
REVISTA MISIÓN VERDAD
El rastro del Tercer Reich continúa pulcro en Europa. La sangre, el
dinero, sus ideas aun palpitan y circulan en el continente que sirvió de
cuna al fascismo, cuyo legado recorrió el resto del siglo XX tras la
Segunda Guerra Mundial y sigue latente entre las élites gobernantes
actuales del bloque europeo. En el marco del 80 aniversario del Día de la Victoria,
que conmemora la derrota del nazismo y el fascismo europeo a manos de
la Unión Soviética, esta tendencia se torna más que evidente.
Pero se trata de una certeza oculta, adrede, por parte de las mismas
élites europeas que la repiten incansablemente como ciclo político,
económico y cultural.
Cuando la Segunda Guerra Mundial llegó a su fin en 1945 se inició un
proceso simbólico de «desnazificación» en Alemania y otros países que
estuvieron bajo el control nazi. Sin embargo, lo que no se menciona tan
frecuentemente es que muchas figuras claves del Tercer Reich lograron
evitar el castigo por sus crímenes, y que incluso fueron absorbidas por
las nuevas estructuras políticas, militares y económicas surgidas en
Europa occidental durante la posguerra.
Hoy, 80 años después, existen indicios preocupantes de cómo ciertos
elementos ideológicos, redes personales y dinámicas de poder asociadas
con el nazismo continúan influyendo en los círculos de poder europeos.
DE BERLÍN A BRUSELAS: RATLINES Y LA INTEGRACIÓN DE CRIMINALES NAZIS
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial miles de criminales de guerra nazis escaparon de la justicia gracias a las llamadas Ratlines
(«rutas de rata»), vías secretas organizadas principalmente por
sectores del Vaticano, servicios de inteligencia occidentales —incluidos
los estadounidenses— y redes de la ultraderecha europea.
Las Ratlines permitieron que altos funcionarios nazis, entre
ellos miembros de las SS y gestores de los campos de concentración,
huyeran hacia las Américas y otros continentes.
Pero no todos escaparon. Muchos permanecieron en Europa y, lejos de
ser perseguidos, fueron reclutados por las potencias occidentales para
colaborar en la Guerra Fría contra la Unión Soviética.
La OTAN, fundada en 1949, incorporó a antiguos oficiales de alto rango del ejército alemán (Wehrmacht)
e, incluso, a miembros de las SS como Reinhard Gehlen, quien dirigió
una red de espionaje alemán contra la Unión Soviética, posteriormente
absorbida por Estados Unidos.
Un estudio titulado Nazism, NATO and West-European Integration – Correlation
revela cómo exoficiales alemanes fueron reinsertados en puestos
neurálgicos dentro de la estructura atlantista. Asimismo, historiadores han documentado casos
como el del general Hans Speidel, jefe del Comando Supremo Aliado en
Europa (Saceur), quien combatió junto a Erwin Rommel en África y fue
rehabilitado por las potencias occidentales.
Esta integración operativa y simbólica marcó el comienzo de una
normalización tácita del pasado nazi dentro de las instituciones
europeas, con el principal respaldo de Estados Unidos, autodeclarado
victorioso de la Segunda Guerra Mundial.
EL CAPITAL DE AYER Y HOY FINANCIÓ AL FÜHRER
Una de las páginas menos conocidas de la historia del nazismo es su
estrecha relación con la élite empresarial alemana. Durante los años
1930 grandes conglomerados industriales como Krupp, Thyssen, IG Farben y
Siemens no solo financiaron la llegada de Hitler al poder sino que
también se beneficiaron enormemente del régimen nazi explotando mano de
obra esclava en campos de concentración y lucrándose con la producción
del complejo industrial-militar.
Como señala el artículo de Jacobin titulado «Nazi Billionaires: Capitalism Under Hitler«,
estas empresas no solo sobrevivieron a la derrota del Reich sino que se
convirtieron en pilares del «milagro económico» alemán de la posguerra.
Más aun: esta continuidad económica y política ayudó a moldear el
desarrollo del capitalismo europeo contemporáneo estableciendo un modelo
profundamente entrelazado con intereses corporativos que ya habían
colaborado con el nazismo.
La élite económica alemana actual es directa heredera de los
capitalistas colaboradores de los nazis, y algunos de ellos fueron parte
de la nomenclatura gubernamental del Tercer Reich.
URSULA VON DER LEYEN, FRIEDRICH MERZ Y LOS FANTASMAS DEL PASADO
Un caso emblemático que ilustra esta persistencia del legado nazi en el establishment actual es el de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea al día de hoy.
Su padre, Ernst Albrecht, estuvo íntimamente vinculado con la
administración nazi trabajando en la ocupación de Holanda —actualmente
Países Bajos—. A pesar de este oscuro pasado, él no solo logró
reinventarse políticamente sino que llegó a ser presidente regional del
estado federado de Baja Sajonia, funcionario de la Unión Europea y
mentor de Angela Merkel.
Según investigaciones periodísticas, Albrecht no solo evitó cargos por crímenes de guerra sino que recibió el perdón oficial por parte de las autoridades británicas debido a sus supuestas «contribuciones a la reconstrucción europea».
Este ejemplo muestra cómo individuos vinculados con el nazismo
pudieron reintegrarse al sistema liberal europeo sin rendir cuentas
públicas por su pasado, y contribuyeron a la formación de generaciones
posteriores de líderes europeos.
Además, varios documentos históricos indican
que el susodicho fue directa e indirectamente responsable de la masacre
contra civiles holandeses y participó en decisiones que condujeron a
ejecuciones sumarias.
El escritor y editor alemán Peter Kuras, en una nota publicada en 2021en Foreign Policy, escribió tajantemente:
«El árbol genealógico de von der Leyen traza un legado de poder y
brutalidad que incorpora no solo a algunos de los nazis más importantes
de Alemania sino también a algunos de los mayores traficantes de
esclavos de Gran Bretaña y, a través del matrimonio, a algunos de los
mayores propietarios de esclavos de Estados Unidos.
Von der Leyen desciende directamente de James Madison, quien poseía más de 200 esclavos cuando estalló la Guerra Civil.
Podría parecer mezquino condenar a alguien por su ascendencia:
los pecados del padre, después de todo, no recaerán sobre el hijo o, en
este caso, sobre la hija. Pero la propia von der Leyen ha invocado a
estos antepasados sin pedir disculpas, sin pensarlo dos veces».
Pero hay más: el nuevo canciller alemán, Friedrich Merz, cuenta con un antepasado directo que formaba parte del Partido Nazi: su abuelo, Josef Paul Sauvigny, se unió a la Schutzabteilung,
la fuerza paramilitar nazi de camisas pardas, en julio de 1933, apenas
seis meses después de que Hitler se convirtiera en canciller. También
fue alcalde de Brilon durante el Tercer Reich, cuando mandó a rebautizar
una arteria central de la ciudad con el nombre de Adolf-Hitler-Strasse.
¿Qué implicaciones tiene esto sobre la legitimidad moral de las
instituciones actuales? Al parecer ninguna, con la conciencia europea
tranquila, incluso apoyando a regímenes con una abierta filiación al
nazismo y/o sus ideas prácticas.
EL NUEVO ORDEN DE HITLER Y EL PROYECTO DE LA UNIÓN EUROPEA
El denominado Nuevo Orden Europeo (Neuordnung) concebido por
Hitler y sus asesores pretendía reestructurar el continente bajo
principios de jerarquía racial, dominación económica y centralización
política. Aunque grotescamente distorsionado por el racismo y el
militarismo, este proyecto compartía rasgos estructurales con el actual
diseño de la Unión Europea (UE).
En palabras del eurodiputado británico Gerard Batten, citado por The Independent,
el plan original de la UE habría sido inspirado en parte por ideas
desarrolladas por burócratas nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
Si bien esta afirmación puede parecer exagerada, hay evidencia
histórica de que ciertas estructuras burocráticas y modelos de
integración económica fueron adoptados —y adaptados— por los arquitectos
del proyecto europeo tras la guerra.
El Neuordnung buscaba crear un espacio económico común,
dominado por Alemania, con instituciones centrales que impondrían normas
uniformes a los países conquistados. Hoy la UE también opera con
instituciones supranacionales —como la Comisión Europea o el Banco
Central Europeo— que toman decisiones que afectan toda la comunidad,
muchas veces sin consulta directa con los ciudadanos.
Además, el país bávaro ha sido durante años el principal líder
económico de Europa y ombligo de la toma de decisiones del capitalismo
europeo.
En este sentido, aunque los valores y objetivos sean diametralmente
opuestos, las formas de organización resultan inquietantemente
similares.
Especialmente desde la crisis financiera de 2008, la UE ha adoptado
un enfoque burocrático y autoritario que recuerda —aunque en formas
distintas— el centralismo germánico del siglo XX.
No se trata de equiparar literalmente ambas realidades sino de
interrogarnos sobre qué modelos de poder y jerarquía se repiten
históricamente en Europa. Y la tendencia parece clara, como lo escribió el poeta y político anticolonial Aimé Césaire en 1950:
«Quiérase o no, al final del callejón sin salida de Europa,
quiero decir de la Europa de Adenauer, de Schuman, de Bidault y de
algunos otros, está Hitler. Al final del capitalismo, deseoso de
perpetuarse, está Hitler. Al final del humanismo formal y de la renuncia
filosófica, está Hitler».
UCRANIA, GEOPOLÍTICA Y EL RETORNO DE LO PROHIBIDO
En el contexto de la guerra en Ucrania y el Dombás, otro aspecto
crítico es el apoyo incondicional de las élites europeas a Kiev, que
ignoran sistemáticamente la presencia de grupos neonazis y partidarios
de la ideología banderista dentro del establishment ucraniano.
Organizaciones como el Batallón Azov, inicialmente paramilitar y con
fuerte identidad nazi, han sido integradas oficialmente al ejército
ucraniano, mientras que símbolos y discursos provenientes del
nacionalismo extremista son celebrados por dirigentes europeos.
Existe una tendencia alarmante en los países bálticos y en Finlandia hacia movimientos ultraconservadores, revisionistas y abiertamente fascistas.
Además, parlamentarios europeos han financiado
proyectos educativos y culturales en Ucrania que promueven la ideología
de Stepan Bandera, colaborador ucraniano del hitlerismo durante la
Operación Barbarroja, y figura venerada por muchos neonazis ucranianos.
Esta contradicción plantea preguntas incómodas para los mismos
europeos: ¿Por qué se tolera el uso de símbolos fascistas cuando
favorecen los intereses geopolíticos europeos, mientras se condena
cualquier manifestación similar en territorio ruso o de otros
adversarios?
¿No estamos asistiendo a una doble moral que legitima selectivamente ciertos fascismos en función de su utilidad estratégica?
EUROPA COMO REPETICIÓN ENCUBIERTA
La historia europea del siglo XX nos enseña que los regímenes
fascistas no surgen de la nada; están arraigados en estructuras
sociales, culturales y económicas que sobreviven a sus líderes. Las
élites europeas actuales, tanto políticas como económicas, no pueden
lavar su pasado sin enfrentar honestamente las raíces oscuras que aun
laten en el corazón del proyecto europeo.
Desde la integración de antiguos nazis en la OTAN hasta las
conexiones familiares de figuras claves como Ursula von der Leyen,
pasando por las estructuras institucionales que recuerdan al Neuordnung hitleriano, queda claro que el legado del nazismo está muy presente en la Europa contemporánea.
Hoy más que nunca, en un momento de auge fascista en Occidente, y a conveniencia con todo lo que significa el Día de la Victoria,
a 80 años de la caída del Tercer Reich, se hace necesario revisar estos
legados y romper con aquellas lógicas de poder, exclusión y violencia
sistémica que, bajo nuevas formas, siguen determinando el rumbo de
Europa. Así lo escribía Césaire, como si estuviera hablando de las
élites europeas del siglo XXI, para concluir:
«Sí, valdría la pena estudiar, clínicamente, con detalle, las
formas de actuar de Hitler y del hitlerismo, y revelarle al muy
distinguido, muy humanista, muy cristiano burgués del siglo XX que lleva
consigo un Hitler y que lo ignora, que Hitler lo habita, que Hitler es
su demonio, que, si lo vitupera, es por falta de lógica, y que en el
fondo lo que no le perdona a Hitler no es el crimen en sí, el crimen
contra el hombre, no es la humillación del hombre en sí sino el crimen
contra el hombre blanco, es la humillación del hombre blanco, y haber
aplicado en Europa procedimientos colonialistas que hasta ahora solo
concernían a los árabes de Argelia, a los coolies de la India y a los
negros de África».
Coincidiendo con la
final de Eurovisión, diversos usuarios en redes sociales están
publicando mensajes vinculando la OTAN a los orígenes del concurso.
Desde Newtral.es hemos preguntado al equipo de prensa del festival si
hay alguna conexión entre Eurovisión y la Organización del Tratado del Atlántico Norte, y nos ha respondido que “no hay ninguna relación”.
Qué afirman algunos usuarios en redes. Algunos mensajes afirman que Eurovisión “es la más importante herramienta de comunicación creada por la OTAN en la Guerra Fría” o que el festival fue “fundado por la OTAN en 1955 como medio de propaganda cultural e ideológica”.
En qué se basan. Algunos posts adjuntan imágenes de unos documentos desclasificados en 2015 de la OTAN en los que en los años 1955 y 1956 se propuso crear el “North Atlantic Festival” (Festival del Atlántico Norte).
Qué era el Festival del Atlántico Norte. De acuerdo con los documentos de la OTAN (1, 2, 3), crear un “Festival del Atlántico Norte” fue idea del semanario francés Paris Match.
Este medio patrocinaba “una grandiosa exhibición militar” anual en Francia llamada Les nuits de l’Armée
(Las noches del Ejército), en la que participaban el Ejército, la
Marina, la Fuerza Aérea y la Gendarmería y que duraba varias noches.
Paris Match propuso desarrollar y ser el patrocinador de un
evento similar pero en el que participasen “unidades seleccionadas de
las fuerzas armadas de los diversos países de la OTAN”.
La OTAN pensó que en el festival podrían exhibir el concurso de tiro
naval de las Escuelas de la Marina Real; una marcha de una unidad
escocesa al son de los gaiteros; o una demostración de los perros
policía adiestrados de la Gendarmería belga, entre otras.
El secretario general de la OTAN de entonces, Hastings Lionel Ismay,
consideró que un festival así “sería una actividad que probablemente
despertaría el interés público en los países de la OTAN y llevaría a una
mejor comprensión de lo que es la Comunidad Atlántica”.
Qué tiene que ver con Eurovisión. En uno de los documentos
desclasificados de la OTAN se explica que mencionaron el proyecto del
Festival del Atlántico Norte al Servicio de Televisión de la BBC y que
este dijo que “estaría dispuesto a retransmitir el programa a través de
la Eurovision network (red Eurovisión)”. También “que un
espectáculo como el Festival del Atlántico Norte era exactamente el tipo
de programa que buscaban para Eurovisión”.
La red Eurovisiónno es lo mismo que el festival de Eurovisión
La red.
En 1950, durante la Guerra Fría, las emisoras de Europa Occidental
formaron la Unión Europea de Radiodifusión (UER). Marcel Bezençon, de la
UER, asumió la responsabilidad de “poner el contenido de la
programación de un país a disposición de emisoras de otros países”, y
así fue como nació la red Eurovisión, según explican en la web oficial.
Así, la red
Eurovisión es un “sistema técnico de interconexión de contenidos
mediáticos, inicialmente en Europa, pero que posteriormente se fue
conectando progresivamente con el mundo. Permitía intercambiar, ver y
escuchar contenido en tiempo real o grabarlo para su posterior uso”. La
red de televisión de Eurovisión se estrenó oficialmente en 1954.
El festival. En la web del concurso explican
que si bien “la propuesta de la red Eurovisión surgió de Marcel
Bezençon, la idea del Festival de la Canción de Eurovisión surgió de la
RAI (radiodifusión italiana, que desde 1951 organizaba el Festival de la
Canción Italiana de San Remo). “El programa más popular y exitoso que
produciría Eurovisión sería el que lleva su nombre: el Festival de la
Canción de Eurovisión”, añaden.
La primera edición del certamen se celebró el 24 de mayo de 1956 y
en él participación Países Bajos, Suiza, Bélgica, Alemania, Francia,
Luxemburgo e Italia.
Qué dicen desde el festival de Eurovisión. Tras preguntar al equipo de prensa del certamen, han respondido a Newtral.es
que “el Festival de Eurovisión fue creado en 1956 por la Unión Europea
de Radiodifusión (UER), la principal alianza mundial de medios de
comunicación de servicio público, que sigue coordinando el certamen y no
tiene ninguna relación con la OTAN”.
En Newtral.es también hemos preguntado a la OTAN, pero por el momento no nos ha respondido.
No hemos podido determinar si la Organización del Tratado del Atlántico Norte jugó un papel clave en la creación del festival.
Las élites europeas se preocupan cada vez menos de disimular los
golpes a la democracia neoliberal que ellas mismas tuvieron que inventar
para el capitalismo degenerativo del alba del siglo XXI, degradando al
máximo la “democracia keynesiana” de la Postguerra Mundial a la que se
vieron forzadas mientras existía la URSS.
En Rumanía declararon la nulidad de unas elecciones cuyos resultados
no les fueron favorables (tras que el candidato independiente Calin
Georgescu ganara la primera ronda en diciembre de 2024 y todavía después
de que el “euroescéptico” George Simion dominara la primera vuelta de
las elecciones de mayo, el fraude avalado por la UE otorgó al favorito
de Bruselas, Nicușor Dan, un milagroso aumento del 155 % en la segunda
ronda). En Georgia provocan intermitentes levantamientos mediante
cuerpos de inteligencia y paramilitares infiltrados, ante la frustración
de no haber logrado cambiar hasta ahora el resultado electoral. En ese
camino, llevan años asediando a otros presidentes europeos electos cuyas
posturas en favor de la distensión con Rusia no les gusta. Así por
ejemplo, Fico en Eslovaquia (atentado casi mortal por medio), Orbán en
Hungría y Vučić en Serbia, con continua agitación de las calles contra
ellos y procedimientos típicos de sus “revoluciones de colores” o golpes
de Estado orquestados.
Ahora Moldavia, que hace tiempo que es vista como una pieza clave
para el asedio a Rusia, ha pasado por un proceso electoral amañado desde
el principio para hacer como que no ha ganado la opción de la paz y el
no enfrentamiento al gigante euroasiático. Aquí se ha hecho de todo,
toda clase de trampas y perversiones electorales: prohibición de entrada
de observadores nacionales a los colegios electorales, presencia en
cambio de un par de comisiones “técnicas” de enviados de la UE para
“evitar las interferencias rusas” -¡qué descaro!-; urnas llenas nada más
abrirse las puertas de los colegios electorales (se llegaron a difundir
videos de miembros de la comisión electoral estampando papeletas
mientras cantaban “PAS, PAS, PAS” – el Partido de Acción y Solidaridad
gobernante, al que la UE sostiene en todos los aspectos-); prohibición
de dos partidos de la oposición 24 horas antes de la votación;
utilización de la enorme diáspora moldava para fabricar papeletas en
favor del PAS de Maia Sandu, con ciudadanos conducidos en autobuses
turísticos a los centros de votación desde Sofía (Bulgaria) y Brașov
(Rumanía), o Austria (en Klagenfurt am Wörthersee); supervisión
independiente silenciada; negación de la acreditación a los observadores
en Francia y España bajo pretextos inverosímiles; en Târgu Mureș
(Rumanía) no se permitió la entrada de los observadores al centro,
mientras que a la emigración moldava en Rusia prácticamente no se la
dejó votar (dos colegios electorales con restricciones para un país de
la inmensidad de Rusia); se registraron, además, numerosas denuncias de
compra de votos: 50 € por un voto emitido a favor del PAS, más 20 € por
cada votante adicional llevado a las urnas; en Italia se observó a las
mismas personas votando varias veces; a un ciudadano moldavo se le negó
su derecho a votar en Valencia por llevar una camiseta amarilla con una
cruz, considerada por las autoridades como ‘propaganda anti-Sandu’; la
CEC de Moldavia cerró cuatro estaciones de votación más en la región
autónoma de Transnistria a sólo unos días de las elecciones; sabotaje y
tácticas de intimidación; centros de votación registraron falsas alarmas
de bomba y fallos técnicos… En fin, nada que se parezca a unas
“elecciones libres” desde la óptica del propio capitalismo neoliberal.
Como digo, ya ni se molestan en disimular procesos de votación que
cumplan mínimamente con los procedimientos elementales de “libertad” y
“trasparencia”. El que la oposición no reconozca los resultados es
motivo de más risa todavía para las élites otanistas.
Por cierto, un mapa significativo de una encuesta de Statista,
muestra lo contrario de lo que esos golpes o intentos de golpes
pretenden convencernos sobre la “opinión pública” del este de Europa:
De hecho, en realidad la clase capitalista y sus gestores sólo han
promovido o respetado la “democracia liberal” cuando saben que la
población ya está lo suficientemente entontecida (alienada, en términos
clásicos) o impedida de alternativas como para no votar a alguna de las
opciones que la fabrican dentro del marco de lo dado. La guerra sucia
contra los partidos comunistas europeos tras la Segunda Guerra Mundial,
mediante la Red Gladio entre otros instrumentos, buscaban dejar sin
alternativas reales a la población. Hoy -y una vez incorporados al
Sistema los PCs- es la OTAN, sin tapujos ni “subcontratas” más o menos
clandestinas, la que se encarga directamente de eliminar esas posibles
alternativas (la incluiré abajo entre paréntesis por ser un mero brazo
armado de USA y el Poder Sionista Mundial -PSM-, los cuales a su vez
están íntimamente entrelazados -más allá de procedencias étnicas o
religiosas- y controlan los grandes grupos económicos -y por tanto de
poder- del mundo, como Black Rock, según explico en Microsoft Word – UNA APROXIMACIÓN A LAS CLAVES DEL PODER SIONISTA MUNDIAL-).
En Europa, USA-PSM-(OTAN) [la cabeza hoy del securlar Imperio
Occidental] han tratado de ir colocando los peones más predispuestos
para su Guerra Total en los lugares y puestos clave. Indico una lista
nada exhaustiva de agentes políticos impuestos y su filiación de
servidumbre más directa a grupo de poder:
Emmanuelle Macron (Rothschild)
(Ocupó la presidencia francesa tras el golpe a François Fillon, al
que se daba como más probable ganador de las elecciones presidenciales
de 2017. Al final de la campaña Fillon dijo que Francia no debía seguir
con la guerra sucia contra Siria. Esa misma semana se lanzó una supuesta
contratación indebida de su esposa, y se catapultó a un personaje
totalmente desconocido e insignificante como Macron quien,
“lógicamente”, ganó las elecciones. Sus políticas guerreristas y de
seguimiento vasallo de EE.UU. son un hito a la contra de lo que fue la
política exterior relativamente independiente de Francia).
Keir Starmer (Black Rock)
(El CEO de este Fondo buitre, Larry Fink, ha expresado en repetidas
ocasiones su apoyo a Starmer, calificando su liderazgo como una “medida
de esperanza” para la política británica. Sobran, pues, más
comentarios).
Rachel Reeves (Black Rock):
(Ministra de Economía en el gobierno de Keir Starmer. Mantiene
reuniones estratégicas con Larry Fink para “atraer inversión al Reino
Unido”).
Friedrich Merz (Black Rock)
(Trabajó directamente para BlackRock como presidente de su filial
alemana. Es uno de los grandes propagandistas de la guerra y del
sionismo).
Giorgia Meloni (Black Rock)
(Su gobierno aprobó que BlackRock adquiriera más del 3% de Leonardo, el gigante italiano de armamento).
Michel Barnier (Rothschild)
(Ex comisario europeo y negociador del Brexit. Asesor de empresas vinculadas al ecosistema Rothschild).
Alexander Stubb (Rothschild y Club Bilderberg)
(Ex primer ministro y actual presidente finlandés. Ha participado en
reuniones del Club Bilderberg, donde Rothschild es uno de los actores
financieros clave. Stubb no para de incitar a la agresión contra Rusia).
Christine Lagarde (Rothschild)
(Presidenta del BCE. Ha mantenido relaciones institucionales con los
fondos de la casa Rothschild durante su etapa en el FMI y el BCE. Sus
“políticas económicas de destrucción masiva” son de dominio público en
Europa).
Ursula von der Leyen (Black Rock)
(La inefable presidenta de la Comisión Europea, tan
corrupta como guerrerista y servidora evidente de los intereses de
EE.UU. según ha demostrado todavía más en su último encuentro con Donald
Trump, ha tenido vínculos institucionales con BlackRock. adjudicando un contrato de consultoría a ese Fondo para
elaborar una guía “sobre inversiones verdes y sociales” -aunque hoy
parece que esa agenda se está cambiando a marchas forzadas por la de “la
inversión bélica destructiva”, supuestamente antitética con la
anterior-).
Mark Rutte (Club Bildelberg)
(Quizás tal vinculación pueda hacer entender algo más por qué Rutte
se muestre como el mayor -¿sociópata?- sediento de guerra que ha tenido
la OTAN entre sus secretarios generales, lo cual es ya de por sí decir
una inmensidad).
Pero no sólo Europa ha sido objeto de estos movimientos de poder. Los
jefes estadounidenses y/o sionistas de la principal banda armada
mundial (OTAN), vienen dando un golpe de Estado a escala planetaria, en
un proceso de larga data.
Igual que la implantación del neoliberalismo fue de la mano de la
destrucción, infiltración o cooptación de los sujetos díscolos o
sencillamente anticapitalistas (desde sindicatos a guerrillas,
movimientos sociales, partidos y gobiernos “incómodos”), el actual golpe
de Estado mundial ha tenido sus manifestaciones en todo un reguero de
destrucción de sociedades: Irak, Afganistán, Yugoeslavia, Libia,
Somalia, Sudán, Yemen, Líbano, Siria…
Un golpe que se lleva a cabo cada día desestabilizando países y
cambiando sus gobiernos por otros impuestos por USA-PSM-(OTAN), y que
tiene sus expresiones más recientes, o de más inmediato futuro, en todo
el conjunto de hechos de guerra que estamos viviendo.
Enunciemos algunos de ellos (aparcando por esta vez la casi
destrucción total del continente americano, con el permanente asedio a
las pocas excepciones que quedan -Venezuela, Cuba y Nicaragua-).
USA-PSM-(OTAN):
Van a seguir a toda costa (costa que va a ser muy alta para las
poblaciones europeas) con el acoso a Rusia a través de Ucrania, como
insisten hasta la saciedad -y casi la demencia- los líderes europeos
antes citados, más Kaja Kallas, la Alta Representante de la Unión
Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad (otra ansiosa de
guerra que hace quedar a Josep Borrell casi como un tímido
guerrerista).
(Sobre la guerra proxy contra Rusia, que corre cada vez más riesgo de
convertirse en una guerra abierta nuclear, creo que es pertinente la
lectura de Rafael Poch, La ampliación de la guerra de Ucrania está servida y bien anunciada | ctxt.es, pero también escuchar al coronel retirado y antiguo consejero de la Secretaría de Defensa de EE.UU., Douglas Macgregor, «La guerra es inevitable» – YouTube.
De hecho, si las potencias de la OTAN no han descuartizado a Rusia en
todo este tiempo es poque heredó de la URSS el impresionante armamento
nuclear y la línea de investigación que le permite disponer de armas de
primer nivel).
2. Ya han explicitado por fin su plan para Palestina, el cual pasa
por la rendición y desarme de la resistencia, la imposición de una
administración extranjera de los cachitos que quedan del territorio
palestino, con la colaboración cómplice de la “Autoridad Palestina” que
hará de escalón directo de control y represión de su propia población,
sin Estado alguno consentido por el ente sionista, sin retorno de la
población expulsada a lo largo de los años y sin autonomía para decidir
nada en absoluto (aun así, casi todos los que se vanagloriaban de
proponer la “solución de los dos Estados”, como el gobierno español,
dicen ahora estar contentos con ese plan que lejos de ser de “paz”, es
un despreciable chantaje, algo así como “o rendición y sometimiento
definitivo de las organizaciones en lucha o exterminamos a todo el
pueblo palestino”).
3. Han decidido completar la guerra contra Irán
Primero el Consejo de Seguridad rechaza propuesta rusa y activa el “SnapBack” contra Irán y
todas las sanciones multilaterales contra esa Estado se reactivan.
Luego, la UE hace lo propio (poco importa que el ente sionista esté
llevando a cabo el genocidio más siniestro, público y descarnado de la
historia de la humanidad, y que haya atacado a la casi totalidad de
países de Asia occidental: para los peones europeos de los grandes
poderes, es Irán el supuesto “peligro” a combatir). Esta acentuación de
la guerra económica no es sino la antesala para nuevas agresiones
militares preparadas por el tándem USA-ente sionista, muy probablemente
para antes de que acabe este año.
4. Para ultimar el ataque a Irán precisan asegurarse una última
pieza: Paquistán. Todo lo que estaba alrededor de Irán ha sido ya
destruido o desestructurado para imponer gobiernos subordinados a
USA-PSM, menos ese país, o no del todo. De una u otra manera, van a
desestabilizarle o a intentar subordinarle aún más (después del golpe de
Estado que dieron contra su presidente, Imran Khan) para que no
intervenga en favor de Irán, así como para debilitar las posturas
pro-“multipolaridad” de India. Tendrán que hacerlo con “inteligencia”,
eso sí, pues tiene armas nucleares (de facto, tener armas nucleares -eso
que el Imperio llama “de destrucción masiva”- ha sido la única garantía
de que USA no destroce un país, como bien sabe igualmente Corea, así
que dadas las circunstancias de permanente agresión imperial, ese
armamento es el único que está sirviendo hoy por hoy para prevenir la
guerra, aunque sea manteniendo una extraña y tensa paz).
5. La desestabilización del sureste asiático, más los golpes en
Bután, Sri Lanka, Bangladesh… el último en Nepal, son parte del Golpe de
Estado Mundial contra el Mundo Emergente y especialmente contra la
dupla chino-rusa y su construcción infraestructural mundial. Por cierto,
no deja de ser curioso comprobar una y otra vez, como decía, qué poco
se molestan ya las élites globales en disimular nada: 4 de cada 5 nuevos
ministros nepalíes provienen de órganos financiados por el gobierno de
EE.UU. Así por ejemplo, el gobierno «interino» de Nepal tiene por
ministro del interior a Om Prakash Aryal, quien proviene de la
NED-USAID, la Soros Open Society y The Asia Foundation (CIA)-funded
«Justice and Rights Institute-Nepal». De tan repetido y evidente podría
parecer aburrido, si no fuera por lo mortífero y dañino que resulta para
las sociedades afectadas, que ya son casi todas las del mundo.
A la vista de ello, para terminar este repaso, diríamos que
6. La Nueva Ruta de la Seda china queda altamente agujereada. Buena
parte de las sociedades asiáticas y africanas con las que tenía que
articularse han quedado arrasadas por el Imperio Occidental y sus
actuales órganos de poder mundial.
Por eso mismo, parece evidente que ni Rusia ni China puedan dejarse
dar más porrazos de este Golpe de Estado Mundial contra el más mínimo
atisbo de democracia, de convivencia, o de estabilidad de las sociedades
y sus posibles vías de desarrollo, en pro de la Guerra y el Caos. Sin
embargo, hasta ahora, dan la impresión de encajar resignadamente (¿o
pacientemente?) unos y otros de esos golpes.
Por su parte, y en cualquier caso, ¿cuánto más tiempo podrán sufrir
las poblaciones del mundo el sistemático y brutal destrozo de sus
condiciones de vida, de todo su medio y hábitat, sin reaccionar contra
USA-PSM y su banda armada?; ¿dejarán las sociedades europeas que “las
suiciden” sin siquiera levantar la voz?
Como dice Lazzarato (Estados Unidos y el «capitalismo fascista» – ObservatorioCrisis),
“la maquinaria del Estado-Capital ya no delega el uso de la gran
violencia en los fascistas: la organiza ella misma, quizás afectada por
la autonomía que el nazismo había asumido en la primera mitad del siglo
XX. El genocidio arroja una luz inquietante sobre la naturaleza del
capitalismo y la democracia, obligándonos a verlos como quizás nunca
antes los habíamos visto (…) Desde sus propias instituciones —al igual
que el capitalismo desde las finanzas y el Estado desde su
administración y ejército— produce guerra, guerra civil y genocidio”.
Donald Trump ha obligado a desplazarse al país a centenares de
generales estadounidenses desplegados por el mundo, a quienes hoy su
secretario de Guerra ha dado un discurso sin precedentes en la Base del
Cuerpo de Marines de Quantico (Virginia). Les ha dicho a los grandes
jefes militares que deben “prepararse para la guerra”, recuperar el
“ethos guerrero” y los “estándares físicos masculinos”, porque “los
enemigos se están agrupando y las amenazas están creciendo”.
Así que no, no es ninguna “ocurrencia” trumpista que USA haya
recuperado el nombre de su Departamento de Guerra, que es en realidad el
que siempre debió de llevar, como antes, al igual que el resto de
miembros de la más grande organización terrorista de la humanidad, la
del Atlántico norte.