Teatro General San Martín "El nacimiento del Teatro Argentino“, 1960
BUENOS AIRES: EL EXILIO DORADO
La
capital argentina se convertiría a partir de la Guerra Civil, en el
centro neurálgico del exilio gallego e incluso en obligado eslabón de la
comunicación última con la zona republicana en guerra. El goteo de
exiliados que arribaban a la ciudad porteña era constante.
La
relación de Seoane con el galleguismo ultramarino se estrecharía todavía
más con su recomposición orgánica impulsada a raíz de la llegada de
Castelao en 1940.
Toda
la carrera de madurez de Luis Seoane transcurre allí, donde destaca su
trabajo plástico, su labor de dinamizador cultural, de editor. Es
un hombre muy valorado por la sociedad y los intelectuales argentinos y
todavía hoy en día es un autor considerado como un maestro. Desde allí
realiza toda su proyección internacional cuando va a Nueva York (en el
MOMA hay una obra suya que fue un regalo de Argentina al Gobierno de
Estados Unidos) o expone en las ciudades europeas.
"La
capacidad cultural de Buenos Aires, una ciudad de siete millones de
habitantes, es extraordinaria e ignorada aquí. Puedo dar cifras
aproximadas. Es, seguramente, la tercera o cuarta ciudad musical del
mundo, se realizan alrededor de dos mil exposiciones de pintura al año,
se pronuncian casi un centenar de conferencias diarias; en el otoño y
invierno el movimiento teatral abarca desde la visita de todas las
grandes compañías europeas hasta estrenos tan exóticos como los ballets
de Moscú o la ópera de Pekín, además del esfuerzo de su medio centenar
de teatros, entre profesionales y experimentales, y de la obra de sus
autores.”
En Buenos Aires: “Soy
un peregrino de la Edad Media, pero estoy varado en el siglo XX” “ir
rumbo a Santiago de Compostela, mas estar varado en Buenos Aires”. “Soy y
seré para siempre un desarraigado permanente. Lo seré aunque decida
volver a mi país. Es el destino del exiliado”. SEOANE
Pintura mural
La
pintura mural es la obra de arte que forma parte inseparable de los
espacios arquitectónicos, vinculándose al muro. Luis Seoane fue uno de
los muralistas de mayor producción en Buenos Aires. Parafraseando
a Basilio Losada, esos grandes espacios que presta el muro a la
expresión permitían al artista la posibilidad de transmitir sus ideas.
Seoane hubiera deseado desarrollar su actividad como muralista con más
intensidad, con mayor fuerza épica, pero sus oportunidades fueron
limitadas. Las dimensiones y la ubicación en el espacio arquitectónico,
hacen del arte mural un medio idóneo de transmisión sociocultural, al
insertarse en un ámbito de exposición pública. Los
motivos de su pintura estaban profundamente vinculados a su Galicia
natal. Sus personajes fueron siempre gallegos, campesinos, pescadores,
gente de la montaña o del mar y emigrantes.
"Me
preocupé siempre de trabajar en la pared planos de color, de acentuar
sus ritmos, sus contrastes, y sobre ellos fui fijando mi dibujo, mis
signos. El color hace surgir la forma de mi obra. Siempre tratando con
el grafismo que superpongo, de interpretar como lo siento a la
naturaleza y al hombre" Seoane
Sobre la pintura mural Seoane decía:"(...)
el pintor que se sube a un andamio no es el mismo hombre que el
encerrado en su taller. Completa su vida. Su obra será verdaderamente
pública y juzgada por una inmensa mayoría. Está en la calle. A bastantes
murales dediqué cuanto pude de mi destreza de pintor utilizando
distintos recursos técnicos y variando constantemente de procedimientos.
Usé juntamente con materiales nuevos, los naturales y arcaicos como la
piedra, los mármoles, el hierro y el bronce. Técnicas artesanas muy
antiguas como la cerámica, el vitral o el mosaico, cuando no simplemente
la pintura con resinas sintéticas producidas por la química industrial.
En cuanto a los procedimientos del pasado resultan siempre nuevos y
conservan el misterio que proviene de su lejana historia..."
SEOANE: ILUSTRADOR, GRABADOR Y POETA
En su editorial Nova, en 1944, publica Seoane un álbum de dibujos: “Homenaje a la torre de Hércules”,
con prólogo de Rafael Dieste. El American Institute of Graphic Arts y
la Pierpont Morgan Library of New York seleccionan este albúm como una
de los diez mejores libros impresos en el mundo en los últimos diez
años. En esta obra se configurará
una mitología que devendrá propia del artista gallego: el mar, la mujer
vestida y desnuda, los campesinos y su trabajo, las leyendas… en
palabras de Valeriano Bozal “El Homenaje es una ofrenda, la de los trabajos y los días, la de la pasión por la naturaleza”.
“El
artista nunca se abstrae de la realidad histórica en que vive. El
pueblo es país y vive fatalmente su tiempo. No puede escapar a este. (...)
El arte no soluciona nunca nada; lo que hace es mostrar las cosas,
descubrirlas, enseñarlas en su particularidad y hondura a los hombres.”
SEOANE
El
exilio, los exiliados y la emigración gallega en América y Europa son
los temas centrales de su poesía. Sus libros de poemas: Fardel de
eisilado (1956), Na brétema, Sant-Yago (1955), As cicatrices (1959), A
maior abondamento (1972), están reunidos en Obra poética (1977).
Seoane
desarrolló una intensa labor editorial. En 1938 inicia su colaboración
con la editorial Losada, como ilustrador, fundada por un gallego, que
será la receptora de la literatura europea que en la España de
postguerra está proscrita.
Desde 1939 y durante veinte años dirige la revista «Galicia» del Centro Gallego de Buenos Aires.Fundador
de la editorial Botella al Mar, Citania, Sargadelos, voz de la
emigración a través de revistas como "Galicia Emigrante".
En el prólogo de "Figurando recuerdos", Luís Seoane se pregunta “¿Cómo dejar de ser fiel a aquellas imágenes que hemos vivido y querido intensamente?”. A esta interrogación que todo emigrante se ha efectuado, Seoane agrega el descarnado comentario del exiliado político: “Allá lejos, lejos, en Galicia, crecen líquenes y musgo sobre nuestros muertos y nuestros nombres”.
Como artista Seoane busca narrar en sus dibujos, junto a la indagación
de nuevos modos de expresión, aquello que no le pueden quitar ni
arrebatar: los recuerdos. La barca pescadora, los campesinos y los
marineros, con sus gestos y sus rostros. “Aquellos rostros, la tierra que labraban y el mar, eran para nosotros la libertad”.
Ilustraciones de hermosos libros de Alberti, Lorca, Gerardo Diego, Neruda, Lorenzo Varela, Cunqueiro. Constituyen junto a su obra pictórica, un logro y un sueño, un trabajo manual y un movimiento del espíritu, arte e ideas.
Como grabador,
aunque cultivó diferentes técnicas, destaca en la plancha de acero, en
la que consigue texturas novísimas, en formas abstractas en las que,
sobre fondos negros arañados, inscribe siluetas de referencia humana o
animal. Hay siempre algo lúdico en su pintura, síntesis de los «ismos»
europeos de entreguerras y de la expresión americana de origen autóctono
precolombino. Es, en fin, un artista inconfundible inmenso, cuya
aparente elementalidad resultaría engañosa, puesto que detrás hay
siempre un largo proceso intelectual y razonador. Alberti le dedica un poema:
“Para
mí el grabado estuvo siempre unido al tema y por sus fines originarios,
multiplicidad de copias, etc., tiene un sentido popular que nunca, a mi
juicio, tuvo el óleo. Posee desde sus comienzos una finalidad narrativa
y yo trato de ser fiel a esa naturaleza con los ensayos técnicos que se
me ocurren. A esto mismo se debe el cuidado de los títulos que trato de
unir al mundo del grabado. Alguien los encontró literarios pero
“literatura” es una parte, como dijimos, del mundo del grabado y
literaria es una parte de mi obra.” SEOANE
Seoane, figura fundamental en la vanguardia artística española, supo resolver con talento el encuentro entre tradición y modernidad. (...) Su obra, heredera de las inquietudes pictóricas de principios de siglo, de Matisse, Picasso, Klee y Torres-García, emana gran lirismo. Su pintura humanista, iluminada y colorista, atravesada por trazos firmes y expresivos, surge, como apuntó H. Read en 1949, "…de la paleta de un pintor que resuelve problemas de pintura pintando".
(…)
Desde sus primeras colaboraciones en la Editorial Nós hasta sus últimas
portadas para Ediciós do Castro, ya en los setenta, pasando por el
período del exilio bonaerense, Seoane mantuvo su apego y vinculación al
campo de la comunicación y de la cultura. Fue
capaz de conseguir que las tintas planas, el grafismo lineal y sus
formas depuradas reflejaran con una gran carga de emoción estética el
complejo mundo con el que dialogaban. La
contribución de Seoane al grafismo en carteles, revistas y libros
destaca por un espíritu moderno que le llevó a reelaborar las claves
estéticas propuestas por las vanguardias artísticas para configurar un
mundo de formas y colores de una enorme sensibilidad, funcionalidad e
intuición. Su dominio de la lógica de la comunicación visual a partir de
su conocimiento de la teoría y la praxis explican la variedad de
soluciones y su capacidad para conjugar en su trabajo el poder de
síntesis y la seducción visual.
No se puede negar que el proyecto editorial de Ruedo Ibérico
tuvo una importancia crucial en el apoyo y desarrollo del
antifranquismo en los últimos lustros de la dictadura. Desde su
fundación en 1961 en Paris, José Martínez Guerricabeitia y los otros
socios fundadores: Elena Romo, Nicolás Sánchez Albornoz, Ramón Viladás y
Vicente Girbau crearon un magnífico dispositivo de lucha contra el
franquismo. Sus libros prohibidos por la censura y su revista Cuadernos de Ruedo Ibérico
alimentaron la resistencia en el interior y las esperanzas del exilio
en México, si bien con muchas interferencias y dificultades. Sin
embargo, sobre ese ambicioso proyecto se ciernen en la actualidad
algunas sombras. Ruedo Ibérico, como muchas otras editoriales y
revistas que funcionaban en los años sesenta, no fue ajena a la acción
del Congreso para la Libertad de la Cultura, el principal organismo
pantalla a través del que la CIA creó una red de influencia cultural en
Europa y en la mayor parte del mundo en esos años de la Guerra Fría.
José Martínez Guerricabeitia (1921-1986)
Los actores, Pepe Martínez y Julián Gorkin
La correspondencia entre José Martínez Guerricabeitia, director de Ruedo Ibérico,
y Julián Gorkin, que se conserva en el Instituto Social de Amsterdam,
pone en evidencia la existencia de una corriente activa de simpatía e
influencia mutua a lo largo de más de una década, entre 1964 y 1977. Los
dos compartían afinidades ideológicas de origen que los unían en el
anticomunismo que siempre cultivaron. Pepe Martínez había sido
anarquista, aguilucho de la FAI, en su juventud en Valencia durante la
guerra civil y ese pedigrí siempre le acompañó. Sus recuerdos de la
contienda eran “metafóricamente triunfales”, según su biógrafo Albert Forment. En los años sesenta le confesaba a una amiga italiana, Magali Sarfati: “Tener
quince años y estar en Valencia con granadas en el cinto y saber que
uno es el dueño de la ciudad son cosas de las que uno no se cura”.[1]
Con el tiempo se convirtió en “un personaje molesto, histórica y
personalmente hablando” —en palabras de su amigo Gérard Imbert Martí—
“la mala conciencia encarnada, la mala leche personificada y, al mismo
tiempo, una persona intelectualmente fascinante; muy ecléctica, en el
mejor sentido de la palabra, por vocación, curiosidad, siempre atento a
lo último aquí, ahí y de donde viniera, curioso como el buen humanista
que era en el fondo, enciclopédico en su saber”.[2]
Él y Julián Gorkin eran refugiados políticos de procedencia valenciana
que vivían en París desde 1948. El segundo había sido dirigente del POUM
durante la guerra y había estado antes exiliado en México. Mientras que
Pepe Martínez, que era muy joven en 1939, no fue encarcelado al
terminar la contienda —al contrario que su hermano y su padre, también
anarquistas— pero sí estuvo interno en un centro reformatorio en
Burjassot (Valencia) por sus antecedentes políticos.[3]
En realidad, Julián Gorkin era un
pseudónimo de Julián Gómez García, un español que estaba al frente desde
1960 del Centro de Documentación y de Estudios en París, un organismo
controlado por la CIA y dirigido por este histórico dirigente del POUM y
del PCE, que había pasado ocho años exiliado en México. Gorkin era un
activo antifranquista y al mismo tiempo un furibundo anticomunista a las
órdenes de Washington, si bien nunca fue un agente en nómina de la CIA,
en opinión de Andrés Ortí Buig, autor de una interesante tesis doctoral
sobre el personaje. “El anticomunismo de Gorkín primaba por encima de su antifranquismo y el propio régimen supo aprovecharse de ello”.[4]
Durante su estancia en México, Gorkin
estableció contacto con el Consulado de EEUU en fechas muy tempranas y
desde 1940 hasta su salida del país azteca en 1948 estuvo colaborando en
la denuncia de comunistas españoles (algunos de ellos, como el escritor
Max Aub, no lo eran, pero fueron objeto de sus acusaciones; otros sí
que lo eran, como Joan Comorera, del PSUC). A cambio, reiteradamente,
solicitó un visado para viajar a EEUU que le fue denegado por sus
antecedentes comunistas. En cualquier caso, no fue el único que colaboró
con la Inteligencia americana en busca de un pasaje. Fueron muchos y
entre ellos el pintor Diego Rivera, militante del PCM, que sí consiguió
su objetivo de viajar a EEUU.[5] Gorkin no lo logró, pero se ganó la fama de trabajar para los intereses del imperialismo estadounidense y de ser trotskista.[6] En París, algunos años después, se convirtió en “el organizador de la obra propagandística de la CIA para el mundo hispánico a través de la revista Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura», según Paul Preston.[7]
Gorkin también era en ese momento un referente entre los exiliados
españoles que vivían en París. Una especie de “conseguidor”, conocido
por sus medios y contactos, al que recurrían muchos para pedirle trabajo
y favores.[8]
Entre Julián Gorkin y José Martínez
Guerricabeitia había una sinergia de intereses. Ambos valoraban el hecho
de que la editorial Ruedo Ibérico pudiera funcionar como un
buen ariete en la lucha antifranquista. Pepe Martínez aspiraba a
controlar un mercado potencial de libros en España, al que tenía que
acceder sorteando las trabas impuestas por la censura. Buscaba un perfil
de lector crítico, ávido de conocimiento y sensible a la evolución
política del país. Ese público lector se complementaba con el nicho de
mercado que representaba el lector francés interesado por temáticas
relacionadas con España.[9] Se lo explicaba muy claro a su amigo Francisco Carrasquer en una carta: “el
objetivo es publicar para el público hispánico libros españoles o
extranjeros que nuestros editores no publican, y para el público
extranjero, libros sobre España que sus editores no publican”.[10] También a su amigo Gorkin le informaba en los mismos términos: “la
finalidad perseguida por nuestra empresa es publicar en lengua
española libros que la censura franquista prohíbe en España y hacerlos
llegar a nuestros compatriotas”.[11] Gorkin veía en Ruedo Ibérico
la oportunidad de publicar determinados libros y de difundir a través
de ellos su mensaje anticomunista y filoestadounidense entre la
resistencia antifranquista del interior de España y sobre todo entre la
juventud universitaria, que empezaba a protagonizar sonoras protestas.
Las redes del Congreso por la Libertad de la Cultura (CLC) alcanzan a Ruedo Ibérico
Al igual que Max Aub, que no puede ser
considerado sospechoso de simpatías anticomunistas, muchos intelectuales
pensaron que los libros y la revista Cuadernos de Ruedo Ibérico cumplían “una función de lucha activa contra el régimen de Franco”
y, ciertamente así era, pero cuando se analiza con detalle la
correspondencia de José Martínez Guerricabeitia con Julian Gorkin en
esos años, se aprecia que no existía una línea cien por cien
independiente en la editorial y el historiador Manuel Tuñón de Lara no
iba tan desencaminado cuando aconsejaba a su amigo Max Aub que no
escribiera en los Cuadernos:
[…] Comprendo que estás en relaciones de autor-editor con [José]
Martínez, pero si quieres un consejo de amigo que te quiere, es que
evites publicar en esos «Cuadernos», por lo menos por ahora. Tú no
tienes necesidad de ello y ellos la tienen de ti.[12]
Las redes de la actividad del Congreso
por la Libertad de la Cultura (CLC), organismo pantalla de la CIA,
tenemos indicios de que alcanzaban de forma subrepticia a la editorial Ruedo Ibérico,
al igual que a otros cientos de revistas culturales y políticas en todo
el mundo. Esa tela de araña se extendía desde Washington y configuraba
un gigantesco mapa en la guerra fría cultural.[13]
En los años sesenta el apoyo económico proveniente del CLC —que se
nutría de fondos de los sindicatos y fundaciones privadas de EEUU—
oxigenó muchas actividades del antifranquismo: congresos (incluido el
Contubernio de Múnich de 1962), publicaciones y todo tipo de actos. El
investigador que más ha profundizado en la conexión entre Gorkin, el CLC
y el Congreso de Múnich es Jordi Amat en su tesis doctoral que después
plasmó en su libro La primavera de Múnich.[14]
Se ha conocido, asimismo, que después de que el equipo de la editorial Ruedo Ibérico
se decantara por los expulsados del PCE, Fernando Claudín y Jorge
Semprún, el CLC le ayudó a asegurar una mayor difusión de sus libros a
través del Comité d’Écriteurs et Écrivains.[15]
Las guerras intestinas dentro del PCE a principios de los sesenta
tuvieron un eco muy importante en las batallas internas que libraron los
socios de Ruedo Ibérico, especialmente en los enfrentamientos
entre Vicente Girbau y Pepe Martínez, y condujeron finalmente al segundo
a la gerencia de Ruedo Ibérico. Algunos de los colaboradores
más importantes de la editorial, como Ignacio Fernández de Castro y
Francisco Farreras trabajaban para la oficina del Congreso para la
Libertad y la Cultura, que dirigía el antiguo miembro del POUM Gorkin,
y, al igual que uno de los fundadores de Ruedo Ibérico, el
abogado Ramón Viladás, percibieron fondos del CLC para su mantenimiento
en París en esos años. En una carta que envía Victoria Kent a Gorkin en
1958 le anunciaba que había podido enviar a Viladàs y Farreras la
cantidad de 12.600 francos a través de la Spanish Refugee Aid de McDonald,
una institución fundada por Nancy McDonald en 1953, que desde entonces
fue la entidad que posibilitó el envío de los fondos que Gorkín solicitó
para ayudar a los nuevos exiliados.[16]
Muchos de ellos eran miembros de la Asociación Socialista Universitaria
(ASU) y del Frente de Liberación Popular (FLP) y huían de la represión
de las revueltas universitarias en España. La pluralidad ideológica de
la que hacía gala la revista Cuadernos de Ruedo Ibérico se nutría especialmente de ex miembros del PCE, militantes del FLP, trotskistas y libertarios, pero no incluía a comunistas.[17]
Ejemplares
de la revista Cuadernos de Ruedo Ibérico en la exposición ‘Ruedo
ibérico. Un exilio intelectual en tiempos del franquismo’, en la Sala
Alfons Roig del MuVIM.
En una carta de 8 de enero de 1966,
Julián Gorkin le escribió a José Martínez Guerricabeitia para decirle
que había leído con mucho interés los tres primeros números de Cuadernos de Ruedo Ibérico y, aunque no estaba de acuerdo con todos los textos publicados, creía que Cuadernos de Ruedo Ibérico y Mañana,[18]
la revista mensual editada en español por el Centro de Documentación y
de Estudios de París, impulsada y financiada por el CLC, podían ser dos
tribunas complementarias con la misma finalidad de oposición
antifranquista.[19] José Martínez le contestó dando muestras de manifiesta identificación con el ideario del CLC:
Querido amigo:
he leído con evidente satisfacción tu carta del 8 de enero. El programa
que expones al final de la misma es el nuestro y en el campo que nos
asignas tú con tu buen sentido. No sé si seremos capaces de
desarrollarlo, pero personalmente me esfuerzo y me esforzaré en que así
sea. Nos hacen falta nuevas informaciones, nuevas ideas, pero también
nuevos hábitos. Y esto último no es lo de menor importancia. En este
contexto créeme que tu carta me sirve de aliento.[20]
Las relaciones entre Julian Gorkin y
José Martínez Guerricabeitia están plasmadas en la correspondencia que
se conserva en el archivo del editor en el Instituto Social de
Amsterdam, como ya hemos dicho, pero también en el interesante libro de
Gloria Glondys sobre la guerra fría cultural se da cuenta de la
actividad de Ruedo Ibérico en ese contexto. En una carta de Julián Gorkin a Joaquín Maurín, datada el 6 de julio de 1965, Gorkin afirmaba:
Te diré que después de haberme mantenido alejado de Ruedo Ibérico, porque lo mediatizaban comunistas y comunizantes, al entrar en crisis sería el PCE y decantarse los que rodean a Ruedo Ibérico por los escisionistas, entablé relación con ellos e incluso les presté el ejemplar español de tu libro […].[21]
Las afinidades anarquistas y del POUM
que unían a José Martínez y Julián Gorkin afloran con frecuencia en las
cartas. Hablaban de la publicación de determinados libros, como Revolución y Contrarrevolución en España (1966) de Joaquín Maurín o Los problemas de la revolución española de Andrés Nin (1971) y Gorkin le insistía sobre la traducción y publicación de otros, como Spanien de Hans Joaquim Sell, un antiguo soldado de la Wehrmacht
alemana, que entre 1960 a 1968 fue corresponsal extranjero en España
hasta que el gobierno de Franco le revocó el permiso de trabajo y que en
1965 era miembro del PEN Club Internacional que dirigía Julián Gorkin.La mano del excomunista también podría estar detrás de la edición de los libros del miembro del Opus Dei Rafael Calvo Serer en Ruedo Ibérico por las múltiples alusiones que encontramos.[22]
Catálogo de la colección España Contemporánea e índice del número 1 de Cuadernos de Ruedo Ibérico
En el caso de las editoriales ese era el
mecanismo que utilizaba el CLC para influir en la línea editorial.
Primero recomendaba los libros que podían ser publicados y a
continuación compraba centenares de copias y apoyaba sus lanzamientos en
periódicos y revistas, mediante escritores y periodistas que
colaboraban con el CLC.[23]
Según se dice en la correspondencia, el Centro de Documentación y de
Estudio de París había comprado 60 ejemplares del libro de Herbert R.
Southworth, El mito de la cruzada de Franco.[24]
Un libro muy alabado por Tuñón de Lara y cuyo autor norteamericano
curiosamente nada tenía que ver con el CLC. Para Paul Preston “la
importancia de Southworth radica en que fue un luchador cultural que se
esforzó por combatir no sólo las políticas culturales represivas del
régimen franquista, sino también las actividades, a menudo paralelas,
del CLC”.[25]
No utiliza Preston términos tan elogiosos cuando se refiere al escritor
Burnett Bolloten, íntimo amigo de Julián Gorkin y muy influido por él.
Dice de él que —al igual que Georges Orwell— adoptó en sus obras “una
línea de guerra fría, es decir, que presentaba como cuestión central de
la guerra española el papel de los comunistas españoles y de sus
patrocinadores rusos en la represión de los anarquistas y del POUM,
semitrotskista. Solo Southworth combatió activamente esa idea”.[26]
Esa era la línea de pensamiento que apoyaba el CLC y que Gorkin
defendía. En la correspondencia, José Martínez le comentaba al respecto
del libro LaRévolution espagnole de Burnett Bolloten, publicado por Ruedo Ibérico en 1977, que le había dado mucho trabajo, pero era un buen libro:
Le puedes decir a Bolloten que mande lo que quiera introducir en su libro, tras la lectura del tuyo
[El proceso de Moscú en Barcelona]. El libro de Bolloten está ya
compuesto. Ya él ha corregido las primeras pruebas. Me ha dado mucha
guerra el tal libro. La traducción y su corrección por el autor ha
llevado más de dos años. En realidad, hubo que traducirlo dos veces. Con
otro autor así, cerramos la tienda. Claro, el libro es bueno. Pero no
me ha cedido, por motivos que no comparto, la edición española, la única
rentable.[27]
José Martínez, acuciado por las deudas,
se mostraba siempre muy dado a quejarse de sus problemas económicos y a
solicitar ayudas. En una carta del 5 de mayo de 1964 le pedía a Gorkin
que le facilitara la difusión de las obras publicadas por Ruedo Ibérico
—que muchas veces tenían que lidiar con la censura franquista, el veto
en Francia y la falta de resonancia en determinados foros
antifranquistas— y “un fichero con direcciones de personas y centros susceptibles de interesarse por nuestros libros”.[28]
Gorkin le facilitó las direcciones de algunos de los colaboradores del
CLC, como Victoria Kent, Eugenio F. Granell y Joaquín Maurín. Los tres
vivían en Nueva York y tenían medios para hacer publicidad de Ruedo Ibérico y de sus premios. Victoria Kent a través de su revista Ibérica, Granell en España Libre
y Maurín era el que mejor podía hacer difusión porque tenía una agencia
de prensa con 32 periódicos de lengua española en los EE.UU. y en
Latinoamérica.[29]
Julián Gorkin era en ese momento, como
ya hemos dicho, una especie de “conseguidor” al que recurrían muchos
españoles refugiados para pedirle trabajo y favores.[30]
A José Martínez le prestaba una ayuda interesada y estaba muy al tanto
de las batallas que se libraban en el seno de la editorial. En una
carta dirigida a Maurín le decía «Parece que han salido de los líos que tenían, que disponen ya de medios […]». [31] Buena parte de las crisis periódicas por las que atravesaba Ruedo Ibérico estaban causadas por la propia ambigüedad ideológica del proyecto. En opinión de la historiadora Aranzazu Sarriá Buil: “Era
difícil diferenciar si se trataba de un grupo político constituido bajo
forma de empresa comercial o era una empresa comercial que asumía las
tareas de un grupo político”.[32]
A mediados de los años sesenta los
rumores sobre la financiación del CLC por el Gobierno norteamericano que
circulaban en los ambientes intelectuales y políticos de Europa y
América eran un clamor. Desde 1955 Indalecio Prieto venía denunciando
las conexiones entre la revista Cuadernosdel Congreso por la Libertad de la Cultura y la CIA y manteniendo agrias polémicas con Julian Gorkin sobre el tema.[33] En 1966 aparecieron cinco artículos en el New York Times
que denunciaban la vinculación entre el CLC y la CIA y estalló el
escándalo de la financiación, que no dejó indemne a Gorkin. Significó el
final de su etapa más gloriosa. Sin los fondos y el respaldo de la CIA
el viejo excomunista tuvo que reinventarse para ganarse la vida. Y no
tardó en hacerlo. En 1969 fue nombrado presidente del Pen Club
Internacional de escritores. Era el último favor que le hicieron sus
amigos estadounidenses. Una forma de pagar su lealtad al CLC y
agradecerle los servicios prestados.[34] El PEN Club Internacional, como constató Stonor Saunders en su libro La CIA y la guerra fría cultural, fue otra de las instituciones intervenidas por la Inteligencia estadounidense.
Viñeta
del cómic ‘La saga del Príncipe Bormanus y de la princesa creuteuboba o
el carismático Francoráculo’, de GES, publicado por Cuadernos de Ruedo
Ibérico en 1972.
Coda final
Los avatares en la vida de Gorkin no
interrumpieron la relación de amistad y colaboración profesional, que
continuó siendo buena hasta el final entre los dos. En la última carta
de marzo de 1977, Pepe Martínez le escribe a Gorkin diciéndole que ya ha
pedido el pasaporte y piensa volver a España para abrir Ruedo Ibérico en Barcelona, aunque, a decir verdad, según le cuenta: “no
tengo ningún deseo de ir a nuestra tierra, ni la grande, ni la pequeña,
pero sí la voluntad de hacerlo en cuanto tenga el pasaporte”.[35] En palabras de su amigo Luciano Rincón: “En
realidad, nunca volvió del exilio, aunque viviera en Madrid. Cuando
murió [accidental y prematuramente por una explosión de gas en su
domicilio] algunos quizá respiraron aliviados: era un testigo incómodo. A
otros, su muerte nos hizo daño”.[36]
Durante su estancia en España se mostró exageradamente crítico con la
forma en que se llevó a cabo la Transición democrática, que para él
estuvo amañada. “No es cierto que encajara mal su inserción en esta
democracia. Lo que encajaba mal era su construcción sietemesina, los
desgarros y desesperanzas que padecía la sociedad civil estupefacta por
el espectáculo de avidez, cinismo y depredación de su clase política”,
según Alberto Hernando.[37]
Julián Gorkin, por su parte, en la
última etapa de su vida continuó con su evolución ideológica y se afilió
al PSOE. Además, según el historiador Andrés Ortí Buig, “explotó
a fondo su pasado y ofreció su testimonio sobre algunos de los pasajes
más importantes de su vida. Participó en documentales, programas de
televisión y actos de homenaje en memoria de sus antiguos compañeros del
POUM. Fantaseó e inventó a conveniencia para reforzar su papel en la
historia en lo que quedó como una prueba más de la vanidad que le
acompañó hasta su fallecimiento a los 86 años en París”.[38]
Analizar el pasado desde el presente
nunca es fácil. “El pasado es un país extranjero y juzgar el pasado con
los criterios del presente es un anacronismo y es el triunfo del
provincianismo”, nos dice Carlo Ginzburg.[39]
En este artículo no hemos pretendido restar importancia histórica a la
empresa de José Martínez Guerricabeitia, solo hemos querido situarla en
el contexto de guerra fría cultural en el que nació y tuvo su
desarrollo. Ruedo Ibérico fue una más de la pléyade de
editoriales y revistas que en los años sesenta cayeron en las redes del
Congreso para la Libertad de la Cultura, el principal organismo pantalla
creado por la Inteligencia norteamericana para extender su influencia
cultural en Europa y en la mayor parte del mundo en esos años de la
Guerra Fría, pero eso no quita para que cumpliera un papel determinante
en apoyo del antifranquismo.
Stand de la editorial Ruedo Ibérico en la feria de Frankfurt del año 1973 (foto: Blogs Canal Sur)
Notas
[1] FORMENT, Albert, José Martínez: la epopeya de Ruedo Ibérico, Barcelona, Anagrama, 2000, p. 74.
[2] IMBERT MARTÍ, Gérard, “José Martínez. El deber de la memoria”, en HERNANDO, Alberto, Ruedo Ibérico y José Martínez: la imposibilidad feroz de lo posible, Logroño, Editorial Pepitas de Calabaza, 2017, pp. 15-16.
[3] FORMENT, Albert, José Martínez: la epopeya de Ruedo Ibérico, Barcelona, Anagrama, 2.000, p. 86.
[4] ORTÍ BUIG, Andrés, Julián Gorkin (1901-1987). Un viaje a lo opuesto, Tesis doctoral, Universidad Rey D. ORTÍ Jaime (UJI), Castellón de la Plana, 2020, p. 305 y 314.
[5] ORTÍ BUIG, Andrés, Julián Gorkin (1901-1987). Un viaje a lo opuesto…, pp. 151-157.
[7] PRESTON, Paul, “Guerra Fría e historiadores anglosajones”, Revista de Estudios Globales. Análisis Histórico y Cambio Social, 2/2023, N.º 4, p. 199.
[8] BUIG, Andrés, Julián Gorkin (1901-1987). Un viaje a lo opuesto…, p. 320.
[9] SARRÍA BUIL, Aránzazu, “Oponerse al franquismo editando en París: Ruedo Ibérico y les Éditions Maspero”, Laberintos. Revista de estudios sobre los exilios españoles, València, 2020, p. 318.
[10]
IIHS, Amsterdam, Carta de José Martínez a Francisco Carrasquer, París,
15 de enero de 1961, en SARRÍA BUIL, Aránzazu, “Oponerse al franquismo
editando en París: Ruedo Ibérico y les Éditions Maspero”, Laberintos. Revista de estudios sobre los exilios españoles, València, 2020, p. 318.
[11] IISH Amsterdam, José Martínez Guerricabeitia Papers – ARCH00859, Correspondencia Julián Gorkin-José Martínez, 5 de mayo de 1964.
[12]
Archivo Max Aub (en adelante AMA), Correspondencia Max Aub y Manuel
Tuñón de Lara, caja 14, N.º 47, carta de 10 de agosto de 1965.
[13] JANNELLO, Karina, “La guerra fría cultural en sus revistas. Programa para una cartografía”, Universum, vol. 36, n.º 1, 2021, pp. 131-151.
[14] AMAT, Jordi, La primavera de Múnich, Tusquets,
Barcelona, 2016. Véase también AMAT, Jordi, “Europeísmo, Congreso por
la Libertad de la Cultura y Oposición antifranquista (1953-1966), Historia y Política, n.º 21, Madrid, 2009, pp. 55-72.
[15] GLONDYS, Olga, La guerra fría cultural y el exilio republicano español: Cuadernos del congreso por la libertad de la cultura (1953-1965), Madrid, Editorial CSIC Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2012, p. 299.
[16] ORTÍ BUIG, Andrés, Julián Gorkin (1901-1987). Un viaje a lo opuesto…, p. 280.
[17] HERNANDO, Alberto, Ruedo Ibérico y José Martínez: La imposibilidad de lo imposible, Logroño, Editorial Pepitas de calabaza, 2017, p. 33.
[18] La revista Mañana,
dirigida por Dionisio Ridruejo desde España, pero publicada en París,
tuvo una vida efímera de enero de 1965 hasta octubre de 1966.
Desapareció de manera abrupta con el escándalo internacional que probó
que el CLC estaba financiado por la CIA. ORTÍ BUIG, Andrés, Julián Gorkin (1901-1987). Un viaje a lo opuesto…, pp. 314-315.
[19] IISH Amsterdam, José Martínez Guerricabeitia Papers – ARCH00859, Carta de Julián Gorkin a José Martínez, 8 de enero de 1966.
[20] IISH Amsterdam, José Martínez Guerricabeitia Papers – ARCH00859, Correspondencia Julián Gorkin-José Martínez, 18 de enero de 1966.
Atentado a la librería en octubre de 1975 Foto: A. FORMENT, José Martínez: la epopeya de Ruedo ibérico.)
[21] GLONDYS, Olga, La guerra fría cultural y el exilio republicano español…, p. 299.
[22] IISH Amsterdam, José Martínez Guerricabeitia Papers – ARCH00859, Correspondencia Julián Gorkin-José Martínez, 5 de abril y 28 de abril de 1972.
[23] GLONDYS, Olga, La guerra fría cultural y el exilio republicano español…, p. 299.
[25] PRESTON, Paul, “Guerra Fría e historiadores anglosajones”, Revista de Estudios Globales. Análisis Histórico y Cambio Social, 2/2023, N.º 4, p. 199.
[27] IISH Amsterdam, José Martínez Guerricabeitia Papers – ARCH00859, Correspondencia Julián Gorkin-José Martínez, 2 de marzo de 1977. El subrayado está en la carta original.
[28] IISH Amsterdam, José Martínez Guerricabeitia Papers – ARCH00859, Correspondencia Julián Gorkin-José Martínez, 5 de mayo de 1964.
[29] IISH Amsterdam, José Martínez Guerricabeitia Papers – ARCH00859, Correspondencia Julián Gorkin-José Martínez, 8 de mayo 1973.
[30] ORTÍ BUIG, Andrés, Julián Gorkin (1901-1987). Un viaje a lo opuesto, Tesis doctoral, Universidad Rey D. ORTÍ Jaime (UJI), Castellón de la Plana, 2020, p. 320.
[31] GLONDYS, Gloria, La Guerra Fría cultural y el exilio republicano español...p. 299.
[32] HERNANDO, Alberto, Ruedo Ibérico y José Martínez…, p. 33.
[33] GLONDYS, Gloria, La Guerra Fría cultural y el exilio republicano español...pp. 281-282.
[34] BUIG, Andrés, Julián Gorkin (1901-1987). Un viaje a lo opuesto…, p. 322.
[35] IISH Amsterdam, José Martínez Guerricabeitia Papers – ARCH00859, Correspondencia Julián Gorkin-José Martínez, 2 de marzo de 1977.
[36] RINCÓN, Luciano, “Ruedo Ibérico”, El País, 11 de marzo de 1989.
[37] HERNANDO, Alberto, Ruedo Ibérico y José Martínez…, p. 123.
[38] ORTÍ BUIG, Andrés, Julián Gorkin (1901-1987). Un viaje a lo opuesto…, p. 347.
[39]
TAPIA, Francisco, Entrevista a Carlo Ginzburg, “Juzgar el pasado con
los criterios del presente es el triunfo del provincianismo”, Revista Santiago. Ideas, Crítica y Debate, 24 de septiembre de 2021.
Fuente: Conversación sobre la historia
Portada: Ilustración de Antonio Saura para la cubierta de España hoy (presentación y montaje de I. Fernández de Castro y J. Martínez), París: Ruedo Ibérico, 1963. Fondos del Centro de Documentación del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Autoridades
registran el hallazgo de 20 cadáveres de migrantes en la región de
Agadez, una zona del desierto del Sahara en el centro de Malí. Cada año
miles de personas perecen en esas difíciles travesías por el norte de
África, en camino hacia las costas del Mediterráneo para tratar de
llegar al sur de Europa. Imagen: Ibrahim Belsan / KAS
GINEBRA – El número de migrantes que, rumbo a Europa, mueren cada
año al atravesar el desierto del Sahara en el norte de África,
probablemente supera el de quienes perecen en el mar Mediterráneo
tratando de alcanzar el mismo destino, indicó un informe divulgado por
agencias de las Naciones Unidas este viernes 5.
Bram Frouws, director del Centro de Migración Mixta,
dijo que “sabemos, aunque no disponemos de cifras totalmente precisas
y, de hecho es una subestimación, que muchas personas mueren en las
rutas terrestres, hasta la costa mediterránea, posiblemente incluso más
que en el mar”.
En el estudio se documentaron 1206 muertes de personas migrantes que
intentaban cruzar el Sahara, entre enero de 2020 y mayo de 2024, pero se
estima que la cifra real es mucho mayor y se presume que incluso
duplica los decesos en el Mediterráneo.
En ese mar, al naufragar los frágiles botes y viejas barcazas en que
viajaban, en el año 2023 perecieron 3129 migrantes y refugiados, en su
mayoría provenientes de las costas norafricanas. En 2024, hasta mediados
de junio, murieron o desaparecieron en sus aguas al menos 800 personas,
según la OIM.
Entre las muertes registradas en el desierto, 24 % se debieron a la
exposición, la deshidratación y la inanición relacionadas con las duras
condiciones ambientales, 38 % a accidentes de tráfico, y 13 % a hechos
de violencia.
También seis por ciento a enfermedades y falta de acceso a la
atención sanitaria, tres por ciento a muertes accidentales, y 16 % a
razones mixtas o desconocidas.
“Independientemente de su estatus, los migrantes y refugiados se
enfrentan a graves violaciones de sus derechos humanos y abusos a lo
largo de la ruta. No podemos perder nuestra capacidad de indignarnos por
este nivel de violencia”, afirmó Vincent Cochetel, enviado especial de
Acnur para el Mediterráneo central y occidental.
El informe señaló que las rutas por las que se trafica con personas
se están desplazando hacia zonas más remotas, evitando las de conflicto
activo o controles fronterizos por parte de actores estatales y no
estatales, lo que expone a las personas en movimiento a riesgos aún
mayores.
Los tipos de abusos denunciados incluyen tortura, violencia física,
detención arbitraria, muerte, secuestro para pedir rescate, violencia y
explotación sexual, esclavitud, trata de personas, trabajo forzado,
extracción de órganos, robo, detención arbitraria, expulsiones y
devoluciones colectivas.
El estudio acopió datos durante tres años, incluyendo entrevistas a
unos 31 000 migrantes y refugiados procedentes de África, y permitió
comprobar los llamados “factores de expulsión”, que impulsan a las
personas a huir de sus lugares de origen.
Entre ellos destaca el deterioro de la situación en los países de
origen y de acogida, como es el caso de los nuevos conflictos armados en
Sudán y en países del Sahel, la franja semiárida que cruza África de
este a oeste y se interpone entre el desierto y la zona de bosques en el
centro del continente.
El estudio agrega “el impacto devastador del cambio climático”, los
desastres y emergencias prolongadas en el este de África, así como el
racismo y la xenofobia hacia los refugiados y migrantes.
Una vez que cruzan el Sahara y llegan a los países costeros del
Mediterráneo (Libia y Túnez, principalmente), los migrantes se
encuentran con “enormes lagunas en materia de protección y asistencia”,
lo que los empuja a emprender viajes peligrosos, subraya el informe.
El apoyo y el acceso a la justicia para los supervivientes de
diversas formas de abuso rara vez están disponibles en los puntos de las
rutas, según indica el informe, que cita la financiación insuficiente y
las restricciones al acceso humanitario.
Eso es particularmente cierto en lugares clave como los centros de
detención informales y las instalaciones de detención establecidas tanto
en países del norte africano como del sur europeo.
“Los grupos criminales y los traficantes son a menudo responsables de
abusos terribles, pero los funcionarios estatales, como la policía, los
militares y los guardias fronterizos, también desempeñan un papel”,
observó Frouws.
El estudio dice que Acnur, la OIM y las organizaciones no
gubernamentales con las que se asocian han intensificado sus servicios
de protección y asistencia vitales, “pero la acción humanitaria no es
suficiente”.
Laurence Hart, de la oficina de coordinación de la OIM en el
Mediterráneo, dijo que “es importante estudiar cómo regularizar o
legalizar a los migrantes en los países de tránsito, si es necesario,
pero también más allá, en los países europeos que responden a la
necesidad de talentos y de mano de obra”.
En todo el mundo murieron o desaparecieron en 2023 al menos 8565
personas migrantes, en peligrosas travesías por mar y tierra. Y, en los
últimos 10 años, al menos 63 000.
El retrato de un personaje siniestro y ambicioso,
capaz de efectuar el peor trabajo sucio al servicio de las dictaduras
más execrables del Siglo XX. También es la crónica de una herencia
maldita a través de la mirada crítica de su nieta, Loreto Urraca, que
con dignidad y humildad repudia.