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mercredi 15 avril 2026

Las posibilidades estratégicas de EEUU tras la continuación de su derrota en la batalla de Irán

 Fuente https://observatoriocrisis.com/2026/04/15/las-posibilidades-estrategicas-de-eeuu-tras-la-continuacion-de-su-derrota-en-la-batalla-de-iran/

Andrés Piqueras, profesor senior de la Universidad Jaume I

Son muchas las especulaciones que se vienen dando sobre posibles estrategias, o falta de ellas, por parte del hegemón imperial, Estados Unidos, para intentar preservar su dominio mundial.  Desde quienes sostienen alegremente que en su enfrentamiento con Irán -que es de larga data pero se acentúa ahora- EE.UU. “ya perdió la guerra”, hasta los que nos hablan de la hecatombe nuclear que estaría cerniéndose sobre la formación persa y sobre buena parte de Asia en general.

Para hacer un correcto análisis materialista dialéctico debemos ir siempre más allá de lo concreto y parcial, hacia la concepción o la mirada holística, de conjunto, de totalidad. Eso en primer lugar. Además, es imprescindible dejar de lado cualquier personificación de las relaciones sociales, que centre los análisis en individuos o singularidades políticas como responsables de los procesos históricos. Mucho más necesario, aún, es descartar atribuciones del tipo de “locura”, “soberbia” o “egotismo”, para dar cuenta de decisiones estratégicas y, en general, de la realidad histórica.

No. Estados Unidos no se deja arrastrar a guerras por un genocida sionista, ni una base militar-política como es la entidad sionista ocupante de Palestina manda sobre la potencia imperial del Sistema capitalista sólo porque haya un supuesto “loco” al timón de mando. El rabo no mueve al perro, jamás.   

Esos tipos de pseudoanálisis no hacen más que distraer de las razones profundas de lo que sucede, y no son, por tanto, materialistas (no van a la raíz material de los procesos) ni dialécticos (no conciben la realidad en su totalidad ni las retroalimentaciones socio-económico-ecológicas de complejidad, retroversión, recursividad o diferente cualidad, entre otras, que se entrecruzan para dar forma a lo real y que se plasma en situaciones –históricas- concretas).

Vamos, pues, a ver algunas de las opciones que se pueden anticipar a partir de un análisis materialista dialéctico, y las contrastamos con las visiones que predominan sobre el actual escenario bélico en Asia central

La más “optimista” de esas perspectivas: Estados Unidos ha perdido la guerra porque no puede mantenerla.

Hay verosimilitud en ello si consideramos la “guerra” solamente como el enfrentamiento con Irán.  Acaba de salir un análisis de The Cradle que es preciso en ese punto: ENTRE LA GUERRA Y EL COLAPSO INDUSTRIAL: LA CRISIS DE DESGASTE ENTRE ESTADOS UNIDOS E ISRAEL. The Cradle. – Observatorio de Trabajador@s en Lucha     La clave la marcan probablemente las palabras con las que se cierra el artículo: 

“Esta guerra pone de manifiesto los límites del poder estadounidense-israelí y apunta a una nueva ecuación estratégica, en la que la resiliencia industrial supera a la potencia de fuego. La capacidad de mantener la producción, más que la de lanzar ataques de precisión, define cada vez más el poder militar en un conflicto prolongado.

En esa ecuación, Washington ya no es dominante”.

Ciertamente, pero si nuestra perspectiva es de totalidad, o al menos más global, las posibilidades de análisis se agrandan.

Como que siempre hay que ponerse en las opciones que tiene el enemigo (en este caso el enemigo de la Humanidad -Estados Unidos-), desde la más favorable a la más desfavorable al mismo, y sobre todo nunca subestimar su capacidad estratégica, pongámonos primero en la estrategia más sutil e inteligente que podría estar llevando a cabo el hegemón imperial en decadencia.

  1. Estrategia inteligente. Ganadora. El guion -sacado de su propia National Security Agency (NSA)[1]–  propone una “estrategia de fortaleza norteamericana” donde aparentes derrotas (una guerra perdida en Irán, fricción con aliados y colapso global), serían un diseño para cortar el flujo energético de Asia central (Estrecho de Ormuz), forzar a Europa y Asia oriental a depender del petróleo, fertilizantes y minerales detentados por Estados Unidos (gracias, aparte de los de su propio territorio, al control de los recursos de Canadá, Venezuela –y resto de continente americano-, más Groenlandia), y, así también, obligar a los tenedores de deuda estadounidense (Japón, China, Europa) a sostener el dólar por necesidad energética, pues necesitarían seguir consiguiendo todos esos recursos mediante el papel verde estadounidense. Al tiempo, EE.UU. se reindustrializaría militarmente, de manera cada vez más planificada.

“Ayudar” a cortar el Estrecho de Ormuz va encaminado a satisfacer todos esos objetivos.

Hay que reconocer que las repercusiones económicas de esa acción son ya graves y no harían sino acentuarse en los próximos meses. Consideremos, sencillamente, que sin diésel Europa colapsa. Su sector primario y el subsector del transporte no se pueden sostener. 

A partir de ahí se enciende la espiral del desastre.  Las propias aerolíneas ya han anunciado que tendrán interrupciones en mayo (https://www.20minutos.es/lainformacion/economia-y-finanzas/aerolineas-revelan-fecha-quedaran-sin-combustible-si-sigue-guerra-iran_6957025_0.html?utm_source=firefox-newtab-es-es), lo que quiere decir que de seguir ese sendero el turismo será también duramente golpeado.

En suma, potencias industriales como Japón, India y Europa, que dependen masivamente del petróleo de Asia central (entre el 50% y el 75%), enfrentan un colapso económico inminente.

La Excepción Estratégica: USA, con sus vastas reservas en EE. UU., Canadá y Venezuela, permanece inmune a este shock de suministro, convirtiéndose en el único proveedor viable. Al mismo tiempo, convierte la Deuda en un Arma para fortalecer al dólar, y por tanto a su Ejército.

Pero, entonces, ¿acentuar la Crisis para ganar entre perdedores es una estrategia?

Como tal sólo podría tener alguna lógica si pensamos que … “el capitalismo contemporáneo ha abandonado la búsqueda del equilibrio para erigir la crisis en su modo de funcionamiento primario (…) Los mercados, los Estados y las sociedades ya no se gobiernan hacia un ideal de equilibrio, sino manteniéndolos permanentemente descompensados. 

¿Por qué? Porque el equilibrio expondría la insolvencia estructural (…) Crecimiento y ganancias de productividad pertenecen en gran medida al pasado; los sistemas políticos se fragmentan deliberadamente, pues cualquier intento serio de estabilización exigiría impagos violentos, reestructuraciones profundas y, sobre todo, imaginación política auténtica. La crisis perpetua, en cambio, permite posponer la resolución indefinidamente, en perfecto estilo tecnocrático. 

En este marco, figuras como Trump constituyen más que aberraciones: son acelerantes funcionales del desorden: su volatilidad legitima medidas de emergencia, inyecciones de liquidez y reencuadres narrativos que mantienen vivo un sistema que solo sobrevive aplazando su colapso.     https://observatoriodetrabajad.com/2026/04/09/la-modulacion-del-caos-control-deuda-y-reorganizacion-a-traves-de-la-guerra-ernesto-cazal/

¿Qué podría salir mal, pues?

Pues que la cadena causal de esta hipótesis descansa en supuestos no demostrados: 

  1. Para empezar, que se tenga el control efectivo de los recursos de Venezuela, y que la coerción sobre Canadá y Groenlandia se traduzca en detentación real de sus recursos.  
  2. B) Que la viabilidad de sustituir rápidamente el suministro de Asia central no es ni mucho menos fácil. La infraestructura (upstream, midstream, refino y transporte marítimo/terrestre) no puede reconfigurarse a escala mundial en semanas; los crudos son heterogéneos y las refinerías están configuradas por gravedad y contenido de azufre. Los fertilizantes y nitrógeno -el amoníaco/urea- dependen del gas natural y capacidad de síntesis; el mercado es multi-origen (EE. UU., Canadá, Rusia, Asia central y otros), con cuellos de botella logísticos y regulatorios. La tenencia de bonos responde a balances externos, reservas y política monetaria; la energía incide, pero no determina mecánicamente la demanda de activos estadounidenses. La diversificación (oro, euro, francos, RMB) sigue sigue siendo una buena baza bajo escenarios de estrés. 

Hay, además, un riesgo de choque inverso: un cierre total de Ormuz dispararía precios, dañaría consumidores estadounidenses, presionaría aún más la inflación y podría forzar respuestas coordinadas (liberaciones de reservas estratégicas, racionamiento, sanciones, convoyes navales) que neutralizan la lógica de “dependencia unilateral”.

C) Para terminar, la analogía simplista con la transformación económica rusa, basada en una industrialización planificada, con soporte militar es, hoy por hoy, casi imposible de conseguir por Estados Unidos (porque ni tiene todavía esa urgencia ni sus grandes corporaciones permitirían la estatalización industrial).

Rusia en guerra reorientó producción hacia la defensa y absorbió sanciones con integración energética regional; EE. UU. opera en una arquitectura financiera abierta, con aliados y cadenas globales críticas que penalizan una “autarquía bélica”. Los costos políticos y económicos de “perder a propósito” son estructuralmente diferentes.

Hasta aquí el propio debate interno de la NSA estadounidense.

Vamos, a continuación, con la que podría ser una estrategia intermedia del hegemón decadente.

2. A Estados Unidos le interesa obstruir el flujo energético por Ormuz para ir afianzando su proyecto del IMEC (ver mapa), al tiempo que consolida su dominio de Asia occidental y central, gracias a la expansión de su entidad sionista.


proyecto IMEC quiere conectar Asia occidental y central –especialmente mediante una India alineada con EE.UU.- y sus recursos, con Europa, a través de formaciones estatales “aliadas” (subordinadas) a USA, la cual dispone a discreción de esos recursos y entorpece que otros puedan hacerlo libremente o tengan protagonismo en las redes infraestructurales de los flujos energéticos.

La expansión sionista del “Gran Israel” y la limpieza étnica de Palestina es parte imprescindible de ese plan. La agresión de década y media a Siria, más las realizadas o en curso contra Iraq, Yemen y Líbano, por tanto, también. Este plan se contempla dentro de la estrategia de medio plazo de sabotear la Nueva Ruta de la Seda china, obstaculizar su articulación de continentes o relegar su papel en ello y cortarle las fuentes de suministro al gigante asiático.  

En ese camino va la -descuidada para casi todo el mundo- acentuación de la cooperación militar que está teniendo lugar entre Estados Unidos y Malasia para terminar de cerrar el bloqueo del Estrecho de Malaca y ahogar la salida china al Índico (amén de toda la parafernalia bélica que USA apelotona en el Mar de China).

Pero para contrastar esta hipótesis estratégica se necesitan también algunas verificaciones. La propia NSA ofrece las siguientes (entre otras):

“Señales operativas a vigilar: movimientos en fletes y seguros marítimos del Golfo Pérsico, spreads de crudos por calidad, oferta de gas y amoníaco, posiciones de reservas estratégicas, cambios en compras de bonos, coordinación de la AIE/OPEP+, y posturas de OTAN/alianzas asiáticas. Mapear escenarios de disrupción en Ormuz (duración, alcance, respuesta multilateral) y sus impactos en precios, logística y seguridad de suministro para Europa/Asia. 

Distinguir supuestos no verificables de restricciones reales (soberanía de recursos, infraestructura, derecho internacional) (…) Construir un tablero de indicadores críticos (fletes marítimos, primas de seguro en el Golfo, salidas de crudo, capacidad de refino por tipo de crudo, precios de amoníaco/urea) con alertas umbral. 

Modelar sustitución parcial de volúmenes de Asia central con Norteamérica/Rusia bajo tres horizontes (30/90/180 días) y estimar costos logísticos/regulatorios. Preparar Q&A para stakeholders (clientes/autoridades) sobre resiliencia de suministro y planes de contingencia en caso de disrupciones en rutas críticas”.

Como vemos, nada fácil de llevar a cabo, menos aún en el corto plazo. Y tiempo es precisamente lo que no le sobra a Estados Unidos.

Ahora vamos a la suposición mejor para el mundo, en la que tantos insisten: la falta de una auténtica estrategia de los USA.

3. Estados Unidos se estrella en Asia central y no tiene plan B para su enfrentamiento con Irán (más allá de “ayudarle” a bloquear el Estrecho de Ormuz).

Esta es la más querida por casi todas las sociedades del planeta, y de tan deseada se traslada fácilmente a análisis hechos a la carrera, a declaraciones impactantes, a vídeos grabados con el “ya ganamos” o “ya perdimos” según de qué lado se mire –lo cual debería ser todavía más sospechoso-, a redes sociales que multiplican su efecto y, en general, a cierta algarabía triunfalista.

De ser así, efectivamente, EE.UU. comenzaría una vertiginosa carrera en su decadencia como potencia imperial hacia una de segundo orden, replegándose de Asia hacia su hemisferio occidental y deteriorando aceleradamente su situación económica y social.

Esta hipótesis se suele combinar, como advertimos, con la personificación de las relaciones sociales o el análisis de éstas a partir de personas. Personas a las que además se las define por categorías morales antes que estratégicas, cuando no por las de vesania directamente. 

A menudo leemos o escuchamos, pues, que todo esto es obra de dos locos sanguinarios (Trump-Netanyahu, por ejemplo).  Lo que oculta las relaciones de poder profundas tanto a escala estatal como global (sin menoscabo de que esos personajes sean en verdad siniestros asesinos genocidas).

El Poder Sionista Mundial (PSM) lo es por dominar una buena parte de la economía global y de la estructura de poder de la principal potencia capitalista, Estados Unidos. 

Es por ello que su entidad sionista en la Palestina ocupada puede gozar de absoluta impunidad para sus crímenes y desplegar el papel relevante que ahora mismo tiene en la región (un análisis de ello puede encontrarse, por ejemplo, en UNA APROXIMACIÓN A LAS CLAVES DEL PODER SIONISTA MUNDIAL – El blog de Andrés Piqueras y también en https://laotraandalucia.com/2026/04/10/la-crisis-del-imperialismo-se-intensifico-aun-mas-por-la-guerra-de-iran/).

Esa estructura de poder profunda no está “loca” ni juega a los dados. Tiene estrategias altamente inteligentes, controla buena parte de la política y economía del mundo, dirige en gran medida los Foros globales, maneja a sus anchas el control ciudadano, domina la guerra cognitiva casi a la perfección, entre otras muchas claves de Poder con mayúsculas, algunas de las cuales apenas imaginamos. 

Las figuras políticas que aparecen al frente de las acciones en curso o de las pantallas televisivas son apenas mejores o peores representantes de sus intereses. “Representantes” o delegados que, por cierto, tampoco están “locos”. Trump, como empresario sin escrúpulos, ha ganado alrededor de 40 mil millones de dólares en el primer año de su segundo mandato, tras provocar con sus declaraciones el alza o caída de las Bolsas o de los precios de unos u otros activos (información privilegiada por medio), por poner un ejemplo.

Así que no, el “Estado profundo” que domina nuestras políticas y economías, que impide que podamos comprarnos un piso o que nos tengamos que endeudar cada día más para vivir, que nos desesperemos en las colas de una seguridad social cada vez más desasistida, que el monedero dé apenas para ir al mercado y volver con la bolsa medio vacía, y que, por tanto, condiciona nuestros comportamientos sociales y nuestras posibilidades de vida, ese Poder en la sombra pero bien real no va a dejar de atacar Irán de unas u otras maneras, como parte de su Guerra Sistémica Permanente o Guerra Total contra el Mundo Emergente. Una guerra que lleva a cabo durante años a través de su principal potencia estatal.

Como tal esa potencia, EE.UU., sabe que la Batalla de Irán es una batalla decisiva contra el Mundo Emergente (China-Rusia sobre todo), para no ser relevada. En cuanto que parasitada, además, por ese PSM, como “lideresa” del modo de producción capitalista global que es, no la abandonará si no se la obliga a hacerlo. Y esa es una tarea titánica.

Eso no quiere decir tampoco que vaya a ganar la Batalla, ni mucho menos. Irán es mucho Irán.

Lo que sí que puede asegurarse casi con total certeza, pues, es que en cualquiera de los tres escenarios -más todo el abanico de opciones que hay entremedias de ellos-, la Batalla de Irán dentro de la Guerra Total continuará de una u otra manera, posiblemente de muy diferentes maneras. También con seguridad que las perdedoras serán buena parte de las sociedades del mundo, entre las que más las europeas. 

El desastre energético (y alimenticio –la fertilización de la tierra está en peligro-) que se cierne ya sobre ellas no hará sino agravarse dramáticamente con la continuación de la Guerra. Círculo vicioso: una Guerra que el propio modo de producción capitalista requiere (por eso es “Sistémica Permanente”) y que la potencia imperial necesita para mantenerse.

Pero ni el PSM ni su potencia imperial ni su brazo sionista son todopoderosos ni imbatibles. Antes bien, vienen mostrando que son prisioneros de sus propias contradicciones infraestructurales o ecológicas y estructurales o económicas, que les lleva a acciones cada vez más “atrevidas”, cuanto menos, sin cobertura de fondo. 

A poco que las contradicciones supraestructurales o políticas (dialécticamente todas están unidas, las separamos sólo para facilitar la explicación) también se agraven, sus pies se harán cada vez más de barro.

La resistencia y lucha de sociedades hechas pueblo (en cuanto que sociedad unida en el combate), como puede ser el caso de Irán, pero igualmente el de Cuba, Líbano, Yemen, Burkina Faso… (¿también todavía Venezuela?), puede, efectivamente, acelerar su derrumbe.

Lo cual no significa que estemos cerca de poder cantar victoria. La Guerra será dura y larga. Y la “opción Sansón”, la de las armas atómicas (la de derribar el templo antes que perder frente al enemigo), está siempre pendiente sobre nuestras cabezas, como una condena de muerte en suspenso. No lo olvidemos.

Las sociedades del mundo -y las europeas en concreto- tienen un gran desafío por delante para que los Poderes del Capital (PSM, USA, OTAN, Davos, G7…) no las destrocen, tanto si ganan como si pierden en esta Batalla. 

Su única opción pasa también por hacerse pueblo para la lucha.

Nota

[1] Es sumamente difícil poder dar las referencias de las citas de sus páginas, pues suele borrar los textos a las pocas horas de publicarlos (ver National Security Agency | Central Security Service).

jeudi 29 janvier 2026

LA VIOLENCIA DELINCUENCIAL COMO ARMA DE GUERRA DEL IMPERIO ESTADOUNIDENSE

Fuente https://andrespiqueras.com/2025/11/11/la-violencia-delincuencial-como-arma-de-guerra-del-imperio-estadounidense/ 

 
Gérard Fromanger, série Questions, Existe, 1976

 

La inseguridad ciudadana y la violencia delincuencial indiscriminada fue siempre un arma de guerra de los imperios, y ha sido tradicionalmente una de las bazas predilectas de Estados Unidos como instrumento contrarrevolucionario para someter y disciplinar sociedades. También para descomponerlas, haciéndolas entrar en procesos de barbarización social.

Generación de bandas bien armadas, infiltración y asentamiento de redes mafiosas, narco-traficantes y demás “crimen organizado transnacional”-, introducción de armas militares avanzadas, grupos paramilitares delincuenciales… son las recetas clásicas dadas por Estados Unidos para el conjunto de NuestraAmérica. Si a ellas le unimos gobiernos que siguen a pie juntillas las políticas de saqueo y empobrecimiento social dictadas por USA y sus instituciones, FMI y Banco Mundial por ejemplo, el cóctel está dado para la descomposición social. Forma brutal de agresión, que se ceba especialmente allá donde hubo un gobierno “progresista” o que pretendió cierta autonomía. Ya no digamos si además buscó esa vía de autonomía a través de la conjunción de fuerzas nuestroamericanas como el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América).

Una vez que las mafias se instalan en una sociedad, se convierte en una labor ímproba de décadas –si posible- poder desalojarlas, porque sus redes llegan a todos los estamentos y ámbitos tanto del Estado (ejecutivo, legislativo, judicatura, policía, ejército…) como de la sociedad (redes delincuenciales clientelares, de informadores, de negocios imbricados en las redes delincuenciales, familias que viven de ellas, dinero que cae en las comunidades comprando voluntades, única vía de salario para muchos, etc., etc.). ¿Quién, entonces, combate a quién desde dónde y con quién?  Ese caos y podredumbre resultantes es el resultado que busca y promueve bien el Imperio, como también sabe que esas sociedades en violencia generalizada (“de todos contra todos”), donde las personas no se fían de las personas, en donde los proyectos de comunidad, los afanes colectivos y la lucha social y política en general son desbaratados por el Miedo, no pueden ya ofrecer seria resistencia a su saqueo. Eso cuando no son directamente atacadas por la delincuencia (des)controlada -en realidad, en muchos casos, paramilitares civiles, valga la aparente contradicción-. 

Algo más fácil aún de llevarse a cabo en la región que es la más desigualitaria del mundo.

Así ha agredido EE.UU. a Nicaragua y a Venezuela durante décadas de la forma más asesina posible, en muertes y destrucción (sólo frenada por la cohesión popular y la alianza cívico-militar que mantienen). Así convirtió a México en una sociedad barbarizada (sólo con AMLO y ahora la presidenta Sheinbaum, se ha empezado a dar un proceso de reversión de esa barbarie, muy lento, complicado y no falto de lagunas y retrocesos, como tantos familiares de víctimas bien saben –caso de los 43 estudiantes asesinados y “desaparecidos” de Ayotzinapa, por ejemplo-). Así barbarizó USA también El Salvador, Guatemala y Honduras (con el impase entre muchas interrogaciones de la presidenta Xiomara Castro, y pudiera ser que de su sucesora, en este último caso). Las recetas son siempre las mismas, y con ellas pretenden “justificar” a la carta gobiernos crueles contra sus poblaciones, déspotas que fungen de “salvadores”, mientras continúan degradando las condiciones sociales. Pocos ejemplos como el de Bukele en El Salvador, donde los crímenes de las autoridades contra la población (a menudo considerados como “ejecuciones extrajudiciales”) van sustituyendo a la violencia de los propios grupos delincuenciales (véase aquí este informe: Sobre ejecuciones extrajudiciales en El Salvador : 2015-2020; también algunas de las denuncias venezolanas al respecto de la política del déspota salvadoreño: La doble moral de Bukele: El carcelero de El Salvador que critica a Venezuela – teleSUR). Algo que el bolsonarismo en Brasil ha venido también practicando, como en la reciente matanza en las favelas de Río, con 117 personas asesinadas por orden del gobernador Cláudio Castro. [Con Colombia hay que hacer un aparte, porque es un ejemplo mundial de barbarie social por excelencia, donde los asesinatos de sindicalistas, líderes sociales, luchadores comunitarios, representantes indígenas… son “el pan nuestro de cada día” desde un tiempo que se pierde en la memoria (un “pan” frente al que Petro tiene muy poco poder de deglución, aunque lo intenta, y al que le dedicaremos un análisis exclusivo más adelante). Si acaso hay que sumarle de nuevo la matanza de exguerrilleros firmantes de los acuerdos de paz, como ya se hizo, entre otros, con los del M-19, exterminados casi en su totalidad tras desarmarse y convertirse en partido político].

Pero ningún otro lugar como Haití para ejemplificar el genocidio social sin que medie masiva intervención militar directa. Desde su revolución exitosa de esclavos, las distintas expresiones dominantes del Imperio Occidental, que nunca le perdonaron esa osadía, no han dejado de sangrar a Haití de todas las maneras posibles: bandas armadas, cascos azules, “fondos” del Banco Mundial para perder cualquier atisbo de soberanía alimentaria, consiguiente “cooperación al desarrollo” y “ayuda” frente a catástrofes dichas “naturales” (Assistance mortelle, une occasion en or pour piller Haïti pour les blancs et nos politiciens.; https://www.fuhem.es/papeles_articulo/un-analisis-multifocal-del-terremoto-de-haiti/), intervenciones del BID para ultimar la privatización de toda la economía, saqueo a través de la deuda (Haïti : comment la France a obligé son ancienne colonie à lui verser des indemnités compensatoires; Haïti, 200 ans après la rançon de l’indécence : une dette qui entrave encore l’avenir… – RHINEWS)… Dejo aquí enlace a un informe que la Tricontinental realizó en 2022 y que considero bastante completo al respecto del saqueo y el genocidio haitiano: No a la intervención militar. Sí a la insurrección haitiana (thetricontinental.org). Como quiera que la sociedad haitiana siguió resistiéndose a la intervención internacional, al pago de una deuda odiosa y a las bandas criminales impuestas (Haití.  Los habitantes de Fort Jacques se levantan contra el terror de las bandas armadas – Resumen Latinoamericano), el Imperio decidió barbarizarla del todo, suministrando cada vez más amplio tipo de armamento a las principales bandas paramilitares y protofascistas, que asesinan, roban, extorsionan, allanan y violan en masa.     

Sin embargo, es Ecuador el que se lleva la palma en cuanto a la rapidez de un experimento de destrucción social sin recurso a la intervención militar directa. En un año y poco ha pasado de ser uno de los lugares más tranquilos del mundo a encabezar las cifras del crimen del continente americano (con permiso de Haití). La razón por la que el Imperio quería castigarle: haber formado parte del ALBA-TCP, de la CELAC, de Unasur (Unión de Naciones Sudamericanas) y del Banco del Sur en tiempos de Correa, además de tener amplios sectores del pueblo organizado. Para no extenderme aquí, remito a los siguientes enlaces que analizan el proceso en detalle (los enlaces que adjunto en este texto, en general, están escogidos por la que creo es su significancia para el tema tratado):

Ecuador registra los niveles más altos de crimen, inseguridad y delincuencia del continente

Diagnóstico situacional de la crisis de inseguridad, de enero a septiembre | La República EC

Perú, tras el golpe de Estado que encarceló al presidente electo, Pedro Castillo, no ha hecho sino disparar también las cifras de la guerra social delincuencial, que busca ante todo abortar la insurrección popular en curso ante la ilegitimidad de los dos sucesivos gobiernos de la oligarquía tras el golpe (el de Boluarte y el del golpista de la golpista, Jerí –en un Perú donde la ilegitimidad del sistema capitalista oligárquico es ya crónica-): Perú escala al top 10 de países con mayor criminalidad, según informe internacional – Agencia de Noticias. Y ahora con el ejército estadounidense afirmado en su territorio, la sangría social continua. Proceso que, contra la actual constitución, quiere replicar Noboa en Ecuador: el de albergar tropas y bases norteamericanas, porque la sangría va de suyo con su gobierno.

En Chile, a pesar de que los candidatos presidenciales de derecha e izquierda no se salen jamás del guion imperial, la percepción de temor a la delincuencia, de acuerdo con la encuesta “Chile nos habla” realizada por la Universidad de San Sebastián, sigue una tendencia al alza desde el año pasado. Destaca el aumento significativo al nivel regional de 73,7% a 79% y comunal de 69,3% a 73,8%: El temor por la delincuencia en Chile hace que la gente use más servicios de seguridad privada – Yahoo Noticias. Y es que nunca está de más, por si acaso, y dado que la sociedad ha hecho unos cuantos recientes “levantamientos” preocupantes, descomponerla a través de la delincuencia.

Delincuencia que viene de por sí junto a los paquetes de destrucción social que los gobiernos bufones de USA, como el de Milei, esparcen por sobre unas sociedades cada vez más golpeadas, donde para vivir hay que sacar de cualquier lado que se pueda y donde por tanto la “inseguridad” existencial en todos los ámbitos de la vida se hace estructural.

Y después nuestro complejo mediático-institucional-legislativo nos dice cada día que todas esas son “democracias” y que el problema está en Venezuela y en Nicaragua. Justo los únicos países donde la práctica totalidad de indicadores sociales están en alza y donde buena parte de la sociedad se siente cada vez más “pueblo”. Además, en ningún otro lugar del continente existe la seguridad –en todos los sentidos- que hay en Cuba –revolución histórica mediante-, a pesar de la monstruosa agravación del bloqueo estadounidense (contra las reiteradas votaciones absolutamente mayoritarias de la ONU, de las que la potencia imperial se ríe a carcajadas) y del doloroso empeoramiento de las condiciones sociales.

Nada es casual y los procesos de inseguridad y delincuencia tampoco. Responden a políticas económicas bien precisas y a ofensivas de guerra social cuidadosamente planificadas.

Que no se nos olvide la próxima vez que veamos un noticiero de esos que no explican nada y confunden mucho.

mardi 6 janvier 2026

Las razones históricas del progresismo y de su estafadora impotencia

 

Un respuesta al fracaso del progresismo: luchar por recuperar la idea del socialismo, marcar con claridad lo que es un auténtico programa alternativo e implicarse en la miríada de luchas que la sociedad lleva a cabo de forma segmentada…

Andrés Piqueras, profesor senior de la Universidad Jaume I

El progresismo postmoderno o tardocapitalista tiene tres fundamentales razones históricas que confluyen para posibilitarle y explicarle:

• La incorporación de la socialdemocracia clásica al círculo de poder por delegación de la clase dominante.

•    La descomposición y adhesión al Sistema de la buena parte de los partidos de la III Internacional, especialmente en Europa

• La propia crisis del Sistema.

 Las comentamos brevemente por separado.

1.  El movimiento de la humanidad hacia su liberación de la opresión y de la explotación, así como por la eliminación de las desigualdades, o movimiento comunista de la humanidad, pudo empezar a coagular ideológicamente y adquirir efectiva fortaleza universal, según precisamente la clase más universal o clase trabajadora, iba resultando organizada por el propio medio de producción dominante, el capitalismo de la primera y segunda revoluciones industriales, que socializaba la producción aceleradamente.

La socialdemocracia se llamó así por buscar la democracia social, de base, más allá de las recetas y posibilidades que de la “democracia” hacía el capitalismo liberal para que se pudiera elegir entre sus élites. Se concebía a sí misma como opción organizada para el socialismo (que tenía como reivindicación y objetivo básicos la socialización de los medios de producción), una alternativa obrera al capitalismo que con ese fin quiso cuajar en una Internacional proletaria mundial.

Sin embargo, cuando en el último cuarto del siglo XIX, en Europa occidental, este modo de producción empezó a agotar su ejército laboral de reserva, y teniendo al frente un proletariado cada vez más organizado, tuvo que comenzar a cuidar en cierta medida de su fuerza de trabajo, que no podía ser sustituida tan fácilmente en el caso de ser explotada hasta la extenuación, así como por enfermedades o accidentes.

Por otra parte, el desarrollo y paulatina preponderancia de la plusvalía relativa fue facilitando la desconcienciación de la clase trabajadora, su pérdida del sentido de explotación, pues la mejora de la productividad que procura el cambio técnico permite la desvalorización de los medios de vida de los trabajadores (y por tanto el abaratamiento de la fuerza de trabajo) sin afectar especialmente a su situación material, lo que permite aumentar la tasa de explotación en su modalidad intensiva sin acentuar el conflicto social. 

Los primeros seguros sociales, la entrada de los partidos obreros en los parlamentos, la lenta pero sostenida elevación de la calidad de vida de la fuerza de trabajo, la sensación de poderío de una clase trabajadora crecientemente organizada, generó la ilusión de conquistas indefinidas dentro del capitalismo, hasta el punto de que llegó a hacerse común que este Sistema se podría superar a sí mismo, sin rupturas de clase, digamos que “pacíficamente” (lo que marcaría a la II Internacional en adelante).

Esa socialdemocracia cada vez más acoplada a las reglas de juego del capitalismo, terminó por hacerse capitalista. 

En la I y II Guerras Mundiales mostró a los cuatro vientos que en adelante su “patria” era la del capital. No sólo no se opuso a la guerra, sino que se manifestó en contra de los procesos revolucionarios (renegando de la URSS), para sustituirlos por los parlamentarios electoralistas.

Sería en los años 30 del siglo XX, y sobre todo en la post-guerra keynesiana (con el protagonismo del capitalismo reformista, posible gracias a la URSS), cuando paso directamente a formar parte de la agencialidad política de la clase capitalista. El congreso de Bad Godesberg (1959), en Alemania, marcaría el momento emblemático de esa deriva.

Tras la caída de la URSS, la globalización neoliberal de la ley del valor que entrañó una brutal ofensiva de clase a escala planetaria, tuvo ya de cómplice directo a la socialdemocracia capitalista, por más que se intentara auto-otorgar un toque de legitimidad bajo la pantalla de una Tercera Vía que nunca tuvo contenido práctico alguno.

La concomitante destrucción de conquistas históricas, acelerada con la posterior degeneración sistémica que se ha ido acentuando en las primeras décadas del siglo XXI, no haría sino hacer cada vez más indistinguible su papel dentro de las diferentes versiones del capitalismo.

2.  La descomposición y entrega de la III Internacional tiene también algunos momentos clave.

Con la Revolución Soviética y su III Internacional el movimiento comunista de la humanidad experimentó un acelerón y una gran acumulación de fuerzas.

Acumulación que sufriría sus primeros bandazos con la división bolchevique en tres tendencias: la estalinista (que llevó al éxito de la URSS contra las monstruosas agresiones externas y procuró un desarrollo social y humano sin precedentes en la historia de la humanidad), la trotskista y la bujarinista.  

Más tarde, esa acumulación de fuerzas del movimiento comunista comenzaría a perder parte de su impulso en 1956, con el XXº Congreso del PCUS y la “desestalinización” de la URSS, cuando empezó una deriva hacia la “reconciliación” con el capitalismo y a abrir crecientes espacios al revisionismo interno. 

La ruptura entre la URSS y China, precisamente a raíz de ese proceso soviético (que la China de Mao no aceptó, y que sin embargo más tarde, cuando la revolución china se hizo bujarinista con Deng Xiaoping, la alejaría aún más de la URSS, apartándose del internacionalismo y del enfrentamiento al capitalismo, patrones estos últimos que todavía la caracterizan en la actualidad), fue otro mazazo para el movimiento comunista, que recibiría el golpe más duro con la caída de la URSS. Golpe del que todavía no se ha recuperado la humanidad, al perderse en gran medida el proyecto, la praxis y el horizonte socialista para la mayor parte de las sociedades del mundo desde entonces.

En esa pérdida hay que contar también con que casi todos los partidos herederos de la III Internacional, que otrora se guiaron por la URSS, no sólo quedaron huérfanos de dirección estratégica o en la práctica imposibilitados de ella (la estrategia precisa de fuerza para poder llevarse a cabo), sino que a gran velocidad se fueron socialdemocratizando o aceptando el marco del capitalismo como incuestionable, esto es, el único posible (en Europa este proceso se dio bajo el nombre de “eurocomunismo”, mientras que en NuestraAmérica tuvo lugar más como neodesarrollismo y diversos populismos, los cuales también arraigarían en África).

La deriva de la gran mayoría de partidos comunistas y organizaciones crecidas bajo el ala de la III Internacional, les llevaría a posiciones cada vez más conniventes con el capitalismo salvaje de la globalización unilateral comandada por Estados Unidos. 

Llegando a formar parte incluso de gobiernos de la OTAN y de la UE -por lo que ha recibido la designación de “izquierda otanista” o, como la propia CIA la bautizara, “izquierda compatible” con el Sistema-. Igualmente, las organizaciones sindicales que nacen ante la absorción de las centrales clásicas por el Sistema, no van más allá de éste, no son capaces de cuestionar el relato global del capitalismo, especialmente por lo que se refiere a su división imperial del mundo, ni a trascender, por tanto, un accionar economicista, en el mejor de los casos con algunos tintes sociales siempre dentro del orden del Sistema.

Resulta obvio decir que con esa deriva los PCs no pueden sino dejar de perder militancia (que no sólo es una cuestión de afiliación), presencia social y algo que proponer a las sociedades, haciéndose por el contrario parte del problema. Ello se evidenciaría aún más según avanzaba la decadencia capitalista y su brutal ofensiva de clase contra las poblaciones del mundo.

 3. Crisis capitalista

 Las condiciones de degeneración del modo de producción capitalista se han ido agudizando desde finales del siglo XX hasta hoy. 

A partir del último cuarto de aquel siglo cada vez ha sido más difícil ocultar que el menguante desarrollo de las fuerzas productivas ha ido dando paso a cada vez más fuerzas destructivas, con el consiguiente declive del conjunto de la civilización a que dio lugar. 

Ello radica en toda una cadena de razones, como la dilución del valor y mengua del plusvalor parejo a la tecnificación de los procesos productivos, la galopante reversión del capital a su forma simple de dinero (cada vez como elemento de especulación y ganancia rentista, y no tanto de inversión productiva), un endeudamiento público y privado insostenible, una economía crecientemente ficticia, un acuciante estrés climático, el manifiesto agotamiento de materiales y energía fósil, así como la imparable expansión de un “valor negativo”: plagas, epidemias, deterioro de recursos, saturación de sumideros, contaminación generalizada, pérdida de fertilidad de los suelos, salinización, estrés climático, desaparición de nitratos y de fósforo, sobreexplotación, sobre-empobrecimiento y extenuación de las poblaciones…

Todo ello da como resultado lo que algunos autores han señalado como una “tormenta perfecta”, pues la hipotética solución a uno de esos factores significaría el agravamiento inmediato de otros. La destrucción social y ambiental, el desmoronamiento de las sociedades en la casi totalidad del mundo, así lo testimonia.

Sin embargo, a falta de sepultureros o agentes colectivos organizados por el socialismo, el capitalismo ha podido rescatarse a sí mismo, especialmente inventándose dinero de la nada para hacer como que su economía sigue funcionando, pero también, obviamente (cualquiera de sus crisis lleva a ello) aumentando la explotación de la fuerza de trabajo, apropiándose de su patrimonio colectivo, llevando la sustracción del salario a cotas más altas, según mercantiliza más aspectos de la vida y la encarece en su conjunto.

El progresismo o nueva izquierda del Sistema 

Es en este contexto histórico de orfandad, desorientación de clase y mortífera ofensiva capitalista, en el que en el siglo XXI (y sobre todo tras la crisis de 2008) aparece o cobra más cuerpo -aprovechando el nicho político dejado por la neoliberalización de la socialdemocracia clásica y la socialdemocratización-liberal de los partidos comunistas mayoritarios-, un progresismo como una suerte de neosocialdemocracia que “vende” de nuevo la idea de que el capitalismo puede ser reformable y hacerse “justo”, “democrático” e “igualitario” a poco que se voten sus opciones (lo de tener arraigo obrero-trabajador y bregarse en las luchas sociales en general, pugnar por erigir pueblos auto-organizados y estructuras políticas resultantes de ello, ni se considera). En adelante, no se hablará de “clases” ni de sus luchas, ni de “socialismo” y mucho menos de “tomas del poder”.

Términos como “gente”, “99%”, “los de arriba y los de abajo”… van sustituyendo aquella conciencia de clase trabajadora por un neolenguaje deliberadamente vago e impreciso, con intención de “atrápalo todo”, que no dice nada concreto sobre la raíz de las cosas, al tiempo que congruentemente con ello se hace gala de reivindicar ante todo políticas de identidad, particularistas, o se enarbolan luchas parciales, segmentadas e incomunicadas entre sí (cuando no directamente corporativas y exclusivistas), en vez de universales y con proyección común hacia una sociedad que pueda satisfacer el conjunto de luchas y reivindicaciones. 

Ni que decir tiene que la toma del poder y la desarticulación de los elementos básicos del capitalismo ni pasa por su imaginación.

Es por eso que a esa nueva ola no le sería problemático subirse a la vieja socialdemocracia, que encuentra en ella un punto de reenganche en la atracción del electorado, dado que nada puede ofrecer en cuanto a modificar las claves de la explotación o sobreexplotación de clase y las dolorosas secuelas que el capitalismo va dejando en sus poblaciones. También, por supuesto, las organizaciones socialdemocratizadas de la III Internacional se incorporarían a la cola de esa tendencia, pasando de supuestas “vanguardias” a retaguardias de la misma, a remolque de las neoizquierdas.

Sin embargo, la clase capitalista transnacional sí ejerce una rotunda política de clase, y desde 2008 intensifica los mecanismos de explotación, desposesión y dominación para intentar sostener el crecimiento. Entre los más destacados:

a. El pillaje y saqueo de las finanzas públicas: se da una transferencia de riqueza sin precedentes del ámbito público a las arcas del capital transnacional. Se socializan las pérdidas en un momento en que las grandes empresas transnacionales registran niveles récord de ganancias. Los Estados extraen también cada vez más excedente de las sociedades para entregárselo a las finanzas globales, mientras se mercantiliza el conjunto de actividades de la vida social y natural. Todo vinculado también a una montaña de deuda que ya supera el 365% del PIB mundial.

b. La especulación financiera (ya en 2008 los mercados de derivados alcanzaron los 2.3 billones de dólares al día) y la masiva emisión de dinero sin valor, primero a tasas de interés cero o incluso negativas y después alzadas bruscamente en el camino de arruinar a buena parte de los actores económicos (incluida la mayor parte de la población) y quedarse aún más deprisa con sus activos, propiedades y patrimonio.  La mercantilización de lo público, del conjunto de actividades que sostienen la vida y la inflación de precios de productos básicos (alimentación, vivienda, motorización…) van también en ese camino.

c. Frente a la crisis de sobreacumulación, la economía de guerra se vuelve también eje central de crecimiento en la economía global, un crecimiento militarizado o exacerbación bélica de la Desposesión de las poblaciones del mundo, con la consiguiente reordenación de todo el entramado sistémico del capitalismo hacia su vertiente más postdemocrática y autoritaria, que da pie, entre otras muchas consecuencias, a que vaya calando estructuralmente de nuevo una cultura de disciplina y mando.

Todo esto da como resultado el aumento de la explotación de la fuerza de trabajo y lapérdida de su poder adquisitivo, deterioro acelerado también de los salarios indirecto y diferido, empobrecimiento generalizado de la población y un exacerbado crecimiento de la desigualdad, entre otras muy duras consecuencias. Lo cual provoca un creciente hastío de las poblaciones, que, sin alternativas reales a lo que ocurre y sin organización ni cauces políticos y sociales para rebelarse de forma eficaz, comienzan a ver a las distintas versiones electorales del Sistema como parte de lo mismo.

Es en ese deterioro social que el propio Sistema pergeña su “versión antisistémica”: opciones proto-fascistas (listas para dar paso directamente al fascismo -o neofascismo- si las condiciones sociales lo requieren, con versiones más o menos duras según vaya la correlación de fuerzas entre las clases). 

Es decir, que la falta de respuestas reales para las condiciones de vida de la población, el vacío de alternatividad (que no de alternancia), la nula proclamación (ni intento de erección) de un proyecto socialista superador del capitalismo, lleva, una vez más en la historia, a las izquierdas clásicas y a las neoizquierdas a ir dejando el paso franco a las ultraderechas proto-fascistas. Más aún según el Sistema se hace irreformable y deteriora machaconamente las condiciones de vida de las poblaciones del mundo, en una creciente espiral de explotación, empobrecimiento, guerra, muerte y caos.

Como quiera que las izquierdas del Sistema (auto-confinadas en la institucionalidad burguesa) ni tienen ningún programa o proyecto ni pueden nada contra todo ello (al tiempo que su impotencia las hace perder aún más sus posibles bases), las salidas autoritarias-neofascistas para las poblaciones comienzan a verse por cada vez más sectores sociales sin memoria histórica alguna (porque nadie tampoco se la proporcionó) como “alternativa” a seguir. El Sistema ya se encarga de promocionar y sustentar ese señuelo de alternativa con todos sus medios y aparataje.   

¿Y entonces?

Ante ello, frente a la dinámica de todo o nada en la que entra el modo de producción capitalista, a las fuerzas altersistémicas que aún pugnan por enfrentar el capitalismo no les queda sino descolonizar las propias conciencias (desparasitarlas de la ideología de la clase dominante), luchar por recuperar la idea del socialismo entre la población, marcar con claridad lo que es un auténtico programa alternativo, implicarse en la miríada de luchas que la sociedad lleva a cabo de forma segmentada y desarticuladas entre sí, para darlas una proyección común hacia un objetivo de sociedad también común. 

Reconstruir la III Internacional (a falta de que alguna fuerza mundial pudiera convocar una V), deviene también una tarea perentoria. La cual bien puede empezar por la articulación de un Frente Internacionalista (Antimperialista) Mundial

lundi 13 octobre 2025

A. Piqueras: Estamos ante un golpe de estado mundial

Las élites europeas se preocupan cada vez menos de disimular los golpes a la democracia neoliberal que ellas mismas tuvieron que inventar para el capitalismo degenerativo del alba del siglo XXI, degradando al máximo la “democracia keynesiana” de la Postguerra Mundial a la que se vieron forzadas mientras existía la URSS.

En Rumanía declararon la nulidad de unas elecciones cuyos resultados no les fueron favorables (tras que el candidato independiente Calin Georgescu ganara la primera ronda en diciembre de 2024 y todavía después de que el “euroescéptico” George Simion dominara la primera vuelta de las elecciones de mayo, el fraude avalado por la UE otorgó al favorito de Bruselas, Nicușor Dan, un milagroso aumento del 155 % en la segunda ronda). En Georgia provocan intermitentes levantamientos mediante cuerpos de inteligencia y paramilitares infiltrados, ante la frustración de no haber logrado cambiar hasta ahora el resultado electoral. En ese camino, llevan años asediando a otros presidentes europeos electos cuyas posturas en favor de la distensión con Rusia no les gusta. Así por ejemplo, Fico en Eslovaquia (atentado casi mortal por medio), Orbán en Hungría y Vučić en Serbia, con continua agitación de las calles contra ellos y procedimientos típicos de sus “revoluciones de colores” o golpes de Estado orquestados.  

Ahora Moldavia, que hace tiempo que es vista como una pieza clave para el asedio a Rusia, ha pasado por un proceso electoral amañado desde el principio para hacer como que no ha ganado la opción de la paz y el no enfrentamiento al gigante euroasiático. Aquí se ha hecho de todo, toda clase de trampas y perversiones electorales: prohibición de entrada de observadores nacionales a los colegios electorales, presencia en cambio de un par de comisiones “técnicas” de enviados de la UE para “evitar las interferencias rusas” -¡qué descaro!-; urnas llenas nada más abrirse las puertas de los colegios electorales (se llegaron a difundir videos de miembros de la comisión electoral estampando papeletas mientras cantaban “PAS, PAS, PAS” – el Partido de Acción y Solidaridad gobernante, al que la UE sostiene en todos los aspectos-); prohibición de dos partidos de la oposición 24 horas antes de la votación; utilización de la enorme diáspora moldava para fabricar papeletas en favor del PAS de Maia Sandu, con ciudadanos conducidos en autobuses turísticos a los centros de votación desde Sofía (Bulgaria) y Brașov (Rumanía), o Austria (en Klagenfurt am Wörthersee); supervisión independiente silenciada; negación de la acreditación a los observadores en Francia y España bajo pretextos inverosímiles; en Târgu Mureș (Rumanía) no se permitió la entrada de los observadores al centro, mientras que a la emigración moldava en Rusia prácticamente no se la dejó votar (dos colegios electorales con restricciones para un país de la inmensidad de Rusia); se registraron, además, numerosas denuncias de compra de votos: 50 € por un voto emitido a favor del PAS, más 20 € por cada votante adicional llevado a las urnas; en Italia se observó a las mismas personas votando varias veces; a un ciudadano moldavo se le negó su derecho a votar en Valencia por llevar una camiseta amarilla con una cruz, considerada por las autoridades como ‘propaganda anti-Sandu’; la CEC de Moldavia cerró cuatro estaciones de votación más en la región autónoma de Transnistria a sólo unos días de las elecciones; sabotaje y tácticas de intimidación; centros de votación registraron falsas alarmas de bomba y fallos técnicos… En fin, nada que se parezca a unas “elecciones libres” desde la óptica del propio capitalismo neoliberal. Como digo, ya ni se molestan en disimular procesos de votación que cumplan mínimamente con los procedimientos elementales de “libertad” y “trasparencia”. El que la oposición no reconozca los resultados es motivo de más risa todavía para las élites otanistas.

Por cierto, un mapa significativo de una encuesta de Statista, muestra lo contrario de lo que esos golpes o intentos de golpes pretenden convencernos sobre la “opinión pública” del este de Europa: 

De hecho, en realidad la clase capitalista y sus gestores sólo han promovido o respetado la “democracia liberal” cuando saben que la población ya está lo suficientemente entontecida (alienada, en términos clásicos) o impedida de alternativas como para no votar a alguna de las opciones que la fabrican dentro del marco de lo dado. La guerra sucia contra los partidos comunistas europeos tras la Segunda Guerra Mundial, mediante la Red Gladio entre otros instrumentos, buscaban dejar sin alternativas reales a la población. Hoy -y una vez incorporados al Sistema los PCs- es la OTAN, sin tapujos ni “subcontratas” más o menos clandestinas, la que se encarga directamente de eliminar esas posibles alternativas (la incluiré abajo entre paréntesis por ser un mero brazo armado de USA y el Poder Sionista Mundial -PSM-, los cuales a su vez están íntimamente entrelazados -más allá de procedencias étnicas o religiosas- y controlan los grandes grupos económicos -y por tanto de poder- del mundo, como Black Rock, según explico en Microsoft Word – UNA APROXIMACIÓN A LAS CLAVES DEL PODER SIONISTA MUNDIAL-). 

En Europa, USA-PSM-(OTAN) [la cabeza hoy del securlar Imperio Occidental] han tratado de ir colocando los peones más predispuestos para su Guerra Total en los lugares y puestos clave. Indico una lista nada exhaustiva de agentes políticos impuestos y su filiación de servidumbre más directa a grupo de poder:

Emmanuelle Macron (Rothschild)  

(Ocupó la presidencia francesa tras el golpe a François Fillon, al que se daba como más probable ganador de las elecciones presidenciales de 2017. Al final de la campaña Fillon dijo que Francia no debía seguir con la guerra sucia contra Siria. Esa misma semana se lanzó una supuesta contratación indebida de su esposa, y se catapultó a un personaje totalmente desconocido e insignificante como Macron quien, “lógicamente”, ganó las elecciones. Sus políticas guerreristas y de seguimiento vasallo de EE.UU. son un hito a la contra de lo que fue la política exterior relativamente independiente de Francia).

Keir Starmer (Black Rock)     

(El CEO de este Fondo buitre, Larry Fink, ha expresado en repetidas ocasiones su apoyo a Starmer, calificando su liderazgo como una “medida de esperanza” para la política británica. Sobran, pues, más comentarios).

Rachel Reeves (Black Rock):

(Ministra de Economía en el gobierno de Keir Starmer. Mantiene reuniones estratégicas con Larry Fink para “atraer inversión al Reino Unido”).

Friedrich Merz (Black Rock)

(Trabajó directamente para BlackRock como presidente de su filial alemana. Es uno de los grandes propagandistas de la guerra y del sionismo).

Giorgia Meloni (Black Rock)

(Su gobierno aprobó que BlackRock adquiriera más del 3% de Leonardo, el gigante italiano de armamento).

Michel Barnier (Rothschild)

(Ex comisario europeo y negociador del Brexit. Asesor de empresas vinculadas al ecosistema Rothschild).

Alexander Stubb (Rothschild y Club Bilderberg)

(Ex primer ministro y actual presidente finlandés. Ha participado en reuniones del Club Bilderberg, donde Rothschild es uno de los actores financieros clave. Stubb no para de incitar a la agresión contra Rusia).

Christine Lagarde (Rothschild)

(Presidenta del BCE. Ha mantenido relaciones institucionales con los fondos de la casa Rothschild durante su etapa en el FMI y el BCE. Sus “políticas económicas de destrucción masiva” son de dominio público en Europa).

Ursula von der Leyen (Black Rock)

(La inefable presidenta de la Comisión Europea, tan corrupta como guerrerista y servidora evidente de los intereses de EE.UU. según ha demostrado todavía más en su último encuentro con Donald Trump, ha tenido vínculos institucionales con BlackRock. adjudicando un contrato de consultoría a ese Fondo para elaborar una guía “sobre inversiones verdes y sociales” -aunque hoy parece que esa agenda se está cambiando a marchas forzadas por la de “la inversión bélica destructiva”, supuestamente antitética con la anterior-).      

Mark Rutte (Club Bildelberg)

(Quizás tal vinculación pueda hacer entender algo más por qué Rutte se muestre como el mayor -¿sociópata?- sediento de guerra que ha tenido la OTAN entre sus secretarios generales, lo cual es ya de por sí decir una inmensidad).

Pero no sólo Europa ha sido objeto de estos movimientos de poder. Los jefes estadounidenses y/o sionistas de la principal banda armada mundial (OTAN), vienen dando un golpe de Estado a escala planetaria, en un proceso de larga data.

Igual que la implantación del neoliberalismo fue de la mano de la destrucción, infiltración o cooptación de los sujetos díscolos o sencillamente anticapitalistas (desde sindicatos a guerrillas, movimientos sociales, partidos y gobiernos “incómodos”), el actual golpe de Estado mundial ha tenido sus manifestaciones en todo un reguero de destrucción de sociedades: Irak, Afganistán, Yugoeslavia, Libia, Somalia, Sudán, Yemen, Líbano, Siria… 

Un golpe que se lleva a cabo cada día desestabilizando países y cambiando sus gobiernos por otros impuestos por USA-PSM-(OTAN), y que tiene sus expresiones más recientes, o de más inmediato futuro, en todo el conjunto de hechos de guerra que estamos viviendo.

Enunciemos algunos de ellos (aparcando por esta vez la casi destrucción total del continente americano, con el permanente asedio a las pocas excepciones que quedan -Venezuela, Cuba y Nicaragua-). USA-PSM-(OTAN):

  1. Van a seguir a toda costa (costa que va a ser muy alta para las poblaciones europeas) con el acoso a Rusia a través de Ucrania, como insisten hasta la saciedad -y casi la demencia- los líderes europeos antes citados, más Kaja Kallas, la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad (otra ansiosa de guerra que hace quedar a Josep Borrell casi como un tímido guerrerista).

(Sobre la guerra proxy contra Rusia, que corre cada vez más riesgo de convertirse en una guerra abierta nuclear, creo que es pertinente la lectura de Rafael Poch,  La ampliación de la guerra de Ucrania está servida y bien anunciada | ctxt.es, pero también escuchar al coronel retirado y antiguo consejero de la Secretaría de Defensa de EE.UU., Douglas Macgregor, «La guerra es inevitable» – YouTube. De hecho, si las potencias de la OTAN no han descuartizado a Rusia en todo este tiempo es poque heredó de la URSS el impresionante armamento nuclear y la línea de investigación que le permite disponer de armas de primer nivel).

2. Ya han explicitado por fin su plan para Palestina, el cual pasa por la rendición y desarme de la resistencia, la imposición de una administración extranjera de los cachitos que quedan del territorio palestino, con la colaboración cómplice de la “Autoridad Palestina” que hará de escalón directo de control y represión de su propia población, sin Estado alguno consentido por el ente sionista, sin retorno de la población expulsada a lo largo de los años y sin autonomía para decidir nada en absoluto (aun así, casi todos los que se vanagloriaban de proponer la “solución de los dos Estados”, como el gobierno español, dicen ahora estar contentos con ese plan que lejos de ser de “paz”, es un despreciable chantaje, algo así como “o rendición y sometimiento definitivo de las organizaciones en lucha o exterminamos a todo el pueblo palestino”).

3. Han decidido completar la guerra contra Irán

Primero el Consejo de Seguridad rechaza propuesta rusa y activa el “SnapBack” contra Irán y todas las sanciones multilaterales contra esa Estado se reactivan. Luego, la UE hace lo propio (poco importa que el ente sionista esté llevando a cabo el genocidio más siniestro, público y descarnado de la historia de la humanidad, y que haya atacado a la casi totalidad de países de Asia occidental: para los peones europeos de los grandes poderes, es Irán el supuesto “peligro” a combatir). Esta acentuación de la guerra económica no es sino la antesala para nuevas agresiones militares preparadas por el tándem USA-ente sionista, muy probablemente para antes de que acabe este año.

4. Para ultimar el ataque a Irán precisan asegurarse una última pieza: Paquistán. Todo lo que estaba alrededor de Irán ha sido ya destruido o desestructurado para imponer gobiernos subordinados a USA-PSM, menos ese país, o no del todo. De una u otra manera, van a desestabilizarle o a intentar subordinarle aún más (después del golpe de Estado que dieron contra su presidente, Imran Khan) para que no intervenga en favor de Irán, así como para debilitar las posturas pro-“multipolaridad” de India. Tendrán que hacerlo con “inteligencia”, eso sí, pues tiene armas nucleares (de facto, tener armas nucleares -eso que el Imperio llama “de destrucción masiva”- ha sido la única garantía de que USA no destroce un país, como bien sabe igualmente Corea, así que dadas las circunstancias de permanente agresión imperial, ese armamento es el único que está sirviendo hoy por hoy para prevenir la guerra, aunque sea manteniendo una extraña y tensa paz).

5. La desestabilización del sureste asiático, más los golpes en Bután, Sri Lanka, Bangladesh… el último en Nepal, son parte del Golpe de Estado Mundial contra el Mundo Emergente y especialmente contra la dupla chino-rusa y su construcción infraestructural mundial. Por cierto, no deja de ser curioso comprobar una y otra vez, como decía, qué poco se molestan ya las élites globales en disimular nada: 4 de cada 5 nuevos ministros nepalíes provienen de órganos financiados por el gobierno de EE.UU. Así por ejemplo, el gobierno «interino» de Nepal tiene por ministro del interior a Om Prakash Aryal, quien proviene de la NED-USAID, la Soros Open Society y The Asia Foundation (CIA)-funded «Justice and Rights Institute-Nepal». De tan repetido y evidente podría parecer aburrido, si no fuera por lo mortífero y dañino que resulta para las sociedades afectadas, que ya son casi todas las del mundo.

A la vista de ello, para terminar este repaso, diríamos que

6. La Nueva Ruta de la Seda china queda altamente agujereada. Buena parte de las sociedades asiáticas y africanas con las que tenía que articularse han quedado arrasadas por el Imperio Occidental y sus actuales órganos de poder mundial.

Por eso mismo, parece evidente que ni Rusia ni China puedan dejarse dar más porrazos de este Golpe de Estado Mundial contra el más mínimo atisbo de democracia, de convivencia, o de estabilidad de las sociedades y sus posibles vías de desarrollo, en pro de la Guerra y el Caos. Sin embargo, hasta ahora, dan la impresión de encajar resignadamente (¿o pacientemente?) unos y otros de esos golpes. 

Por su parte, y en cualquier caso, ¿cuánto más tiempo podrán sufrir las poblaciones del mundo el sistemático y brutal destrozo de sus condiciones de vida, de todo su medio y hábitat, sin reaccionar contra USA-PSM y su banda armada?; ¿dejarán las sociedades europeas que “las suiciden” sin siquiera levantar la voz?

Como dice Lazzarato (Estados Unidos y el «capitalismo fascista» – ObservatorioCrisis), “la maquinaria del Estado-Capital ya no delega el uso de la gran violencia en los fascistas: la organiza ella misma, quizás afectada por la autonomía que el nazismo había asumido en la primera mitad del siglo XX. El genocidio arroja una luz inquietante sobre la naturaleza del capitalismo y la democracia, obligándonos a verlos como quizás nunca antes los habíamos visto (…) Desde sus propias instituciones —al igual que el capitalismo desde las finanzas y el Estado desde su administración y ejército— produce guerra, guerra civil y genocidio”.

Donald Trump ha obligado a desplazarse al país a centenares de generales estadounidenses desplegados por el mundo, a quienes hoy su secretario de Guerra ha dado un discurso sin precedentes en la Base del Cuerpo de Marines de Quantico (Virginia). Les ha dicho a los grandes jefes militares que deben “prepararse para la guerra”, recuperar el “ethos guerrero” y los “estándares físicos masculinos”, porque “los enemigos se están agrupando y las amenazas están creciendo”.

Así que no, no es ninguna “ocurrencia” trumpista que USA haya recuperado el nombre de su Departamento de Guerra, que es en realidad el que siempre debió de llevar, como antes, al igual que el resto de miembros de la más grande organización terrorista de la humanidad, la del Atlántico norte.




  FUENTE: https://observatoriocrisis.com/2025/10/01/estamos-ante-un-golpe-de-estado-mundial/