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jeudi 26 février 2026
No Pasarán (Ramón Puyol, 1937)
dimanche 30 novembre 2025
Qué esconde la Fundación Franco en sus archivos y por qué interesan tanto a los historiadores
27.620 documentos históricos de titularidad pública continúan bajo el poder de la Fundación Nacional Francisco Franco cuatro décadas después de que se aprobara la Ley de Patrimonio Histórico Español.

27.620 documentos. Es el volumen de archivos históricos -públicos- que siguen bajo el poder de la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF). Un fondo que el jueves 20 de noviembre, en pleno aniversario de la muerte del dictador, el Ministerio de Cultura instaba a la Abogacía del Estado a reclamar formalmente en los tribunales. Para que vuelva a su legítimo dueño: el pueblo. "Pertenece a los españoles, a los investigadores, a los docentes. Para que todo el mundo pueda documentar la represión de la dictadura", defendía Ernest Urtasun, en un entrevista en TVE. "En el informe que hemos elaborado desde el Ministerio de Cultura está inventariado el archivo del dictador", seguía explicando el ministro. Decenas de miles de documentos digitalizados, accesibles a través de la web de la propia fundación o de los que se dispone de una descripción. "Documentos de titularidad pública", insistía Urtasun. Dirigidos o emitidos en su mayoría por el propio dictador en sus labores como jefe de Estado y, por tanto, propiedad de la Administración.
Así lo recoge en su artículo 49 la Ley de Patrimonio Histórico Español. Una ley que lleva incumpliéndose cuatro décadas de democracia, desde que se aprobara allá por junio de 1985. Y es que, desde la constitución legal de la FNFF a finales del 76, los documentos que formaban parte del archivo personal del dictador han permanecido en sus manos. Sin que haya habido un solo intento por parte de las instituciones para recuperarlos. Hasta ahora. "Es inconcebible", valora Fernando Hernández Holgado, doctor en Historia Contemporánea por la Universidad Complutense de Madrid. Al que le viene a la cabeza la comparación con nuestro vecino más cercano, Portugal. "Allí toda la documentación del dictador Oliveira Salazar está en un fondo especial, en el Archivo Oliveira Salazar, dentro del Archivo Nacional da Torre do Tombo", señala el también docente. En otras palabras: es de dominio y consulta públicos. "El ejemplo perfecto de cómo se deberían haber hecho bien las cosas", comenta Fernández.
Con un miedo en mente: que lleguemos tarde para que toda esa documentación se recupere y pase a custodiarse en un archivo público. Como en PARES, el Portal de Archivos Españoles. "Al final, no sabemos lo que puede haber en ese fondo", plantea el historiador. "Sabemos solo lo que ellos mismos han querido mostrar", continúa razonando. Sin dejar, por ello, de mostrarse tajante: "En este país arrastramos un problema crónico con la documentación del periodo franquista. Buena parte de ella fue destruida durante los años de Martín Villa como ministro de Gobernación, en plena Transición. Por tanto, tenemos que empezar reclamando ya, mañana mismo, la documentación de la que tengamos cualquier tipo de conocimiento y que sea todavía salvable".
¿Y qué es lo que se conoce? Según el informe de Cultura, dentro del fondo de la FNFF se conservan unos 950 documentos de los años treinta, 8.500 documentos de la década de los cuarenta, 9.500 documentos de la década de los cincuenta, 5.700 documentos de los años sesenta y 1.040 documentos de los setenta. Además de unos 2.000 sin fechar. Entre la documentación, amplía el inventario, se incluirían archivos históricos sobre las relaciones diplomáticas de la dictadura. Un ejemplo: los documentos que certifican las visitas de jefes de Estado extranjeros, como Eisenhower en 1959 o María Eva Perón en 1947. También se incluyen peticiones políticas remitidas por ciudadanos o distintas instituciones públicas y privadas. Así como documentación relativa a distintos acontecimientos de gran relevancia histórica. La Segunda Guerra Mundial, el estrechamiento de relaciones con EEUU, el ingreso de España en la ONU o las relaciones del régimen con sus colonias, como el Sáhara Occidental. "Hay una variedad enorme. Incluso informes de espionaje a los partidos clandestinos de la oposición. También mucha información reservada, que requeriría de una protección especial", indica Fernández.
El inventario presentado por Cultura se apoya en la lista publicada en la web de la propia fundación. El acceso a documentación concreta -para valorar su contenido y estado- no es, en cambio, tan sencillo. Como investigador, primero tienes que presentar una solicitud. Con una copia escaneada de tu DNI, las normas de acceso firmadas y una relación de los documentos seleccionados. ¿El criterio de admisión? Desconocido. "Hay mucha gente que lo ha solicitado y a la que le han dicho que no", apunta Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. "Recuerdo una investigación de Antonio Maestre, hace ya unos años, sobre empresas beneficiadas por el franquismo", amplía el periodista. "Fue ver el tema y le cerraron las puertas", asegura el portavoz de la ARMH. La fundación discrimina con una única vara de medir, critica Silva: si les conviene o no lo que se va a investigar. No solo eso. Además también cobran por ello. Un euro por página. Al menos si deseas recibir por correo una copia en PDF del original. La propia digitalización de los documentos de la fundación costó, en su momento, una suma considerable de dinero público: 150.000 euros. Una subvención que el Gobierno de José María Aznar otorgó a la entidad en el año 2003 para "microfilmar y digitalizar" su archivo.
"Algunos documentos los han hecho públicos", reconoce Fernández. En una serie de tomos -cinco, para ser exactos- editados desde la propia fundación. El primero de ellos se publicó en el 92, con motivo del primer centenario del nacimiento del dictador. Documentos inéditos para la historia del Generalísimo Franco, rezaba el titular. "Yo los fui adquiriendo a través de IberLibro y encontrabas cosas verdaderamente sorprendentes", cuenta el historiador. "Un documento que me pareció especialmente relevante es el Anticipo de orientación política de Heriberto Quiñones", hace memoria el investigador. Para el que no lo conozca, Quiñones fue uno de los dirigentes del Partido Comunista en el interior que, a principios de los 40, orquestó la reconstrucción del partido. "Ese documento es una especie de cuerpo de directrices que debería seguir la nueva dirección del Partido Comunista en la clandestinidad", completa Fernández. El Anticipo estaba integrado en el sumario judicial que se le abrió a Quiñones, fusilado en octubre del 42. "El texto desapareció del sumario sin dejar rastro y, décadas después, reapareció en la publicación de la FNFF", señala el docente. "Lo que evidencia que han cogido la documentación que han querido de todos lados".
Una documentación con un valor histórico incalculable, insiste Fernández. ¿Por qué entonces no se ha requerido hasta ahora? "Eso se explica con lo que se llama la anomalía española", responde Fernández. "¿Por qué se tardó tanto tiempo en trasladar el cuerpo de Franco fuera del Valle de los Caídos? ¿Por qué se ha sido tan permisivo con el patrimonio expoliado y todavía en manos de la familia del dictador? ¿Por qué no se había puesto hasta este año sobre la mesa la posible ilegalización de fundaciones, asociaciones y partidos filofranquistas?", lanza al aire el historiador. Dos palabras: connivencia institucional.
"Otro miedo que tenemos es que los archivos se recuperen antes de que se ilegalice la fundación", verbaliza Silva. Y es que, en junio de 2024, Cultura, de quien depende el Protectorado de Fundaciones, abría un periodo de actuaciones previas para obtener información sobre la actividad de la FNFF. Un período que terminaba hace algo menos de un mes. Con una conclusión: la fundación no persigue un "interés general". Por el contrario, se dedica a la "apología del franquismo y enaltecimiento de sus dirigentes", con el consecuente "trato con menosprecio y humillación de la dignidad de sus víctimas". Tras la notificación a la fundación, se ha abierto ya el plazo de alegaciones, que culminará con la presentación de la resolución final en los Juzgados de Primera Instancia de lo Civil. A la Fundación Franco le seguirán otras cuatro fundaciones con los nombres de figuras relacionadas con la dictadura: Queipo, Primo de Rivera, Serrano Suñer y Blas Piñar.
Público se ha puesto en contacto con la FNFF para preguntarle cómo valora la reclamación que ha iniciado Cultura de los documentos contenidos en su archivo. También le ha consultado sobre el criterio de acceso a dicho archivo. ¿A quién se le permite y a quién no acceder? Por último este diario ha querido saber si, con la subvención del Gobierno de Aznar, la fundación procedió efectivamente a digitalizar toda la documentación de su archivo o si queda, por el contrario, algún documento sin digitalizar y que incluso no aparezca en el índice publicado en su web. Hasta el momento de la publicación de este artículo, la FNFF no ha querido, sin embargo, ofrecer respuestas.
Redactora de Vivienda y Memoria Histórica
samedi 29 novembre 2025
Salut Maria/Салют, Мария! (Iossif Kheifitz, 1970)
Synopsis
L'histoire se déroule en 1919. Une guerre civile fait rage dans les étendues de l'ancien Empire russe. Une guerre mondiale vient de se terminer en Europe, et les pays vainqueurs organisent une intervention militaire en Russie afin d'aider les Armées blanches dans la lutte contre le pouvoir soviétique.
Les troupes de l'Entente, y compris celles d'Espagne, arrivent dans l'un des ports du sud. La jeune clandestine Maria est chargée de propagande dans le milieu des marins et soldats espagnols. C'est alors qu'elle rencontre le marin Pablo. L'amour mutuel éclate.
La guerre civile se termine. Après une longue séparation, Maria et Pablo se retrouvent et partent cette fois ensemble pour l'Espagne en tant qu'agents du Komintern, pour préparer une révolution locale et en même temps y mener des activités de renseignement. Ils ont un fils.
Cependant, le bonheur ne dure pas longtemps, le mouvement de nazis se renforce et Pablo sera l'une de ses premières victimes. La guerre civile éclate en Espagne. Le fils de Maria, pilote de chasse, est tué dans un combat aérien. Ayant perdu son mari et son fils, Maria retourne dans son pays natal, où elle devient instructeur dans une école de renseignement soviétique.
Mariya Fortus: nuestra sombra que cruzó la península ibérica
En el fragor de la guerra civil española surgió una sombra que se movía, sin que nadie se diera cuenta, tras el frente de batalla: Mariya Fortus. Con pasaporte uruguayo, bajo el alias “Julia Jiménez Cárdenas” la historia de la agente ilegal del NKVD desplegada en España se encuentra llena de increíbles méritos, así como de incógnitas, todavía sin desclasificar. Proveniente de una familia pudiente de Jersón que se arruinó, Fortus cayó en la más absoluta pobreza
mercredi 26 novembre 2025
LUIS SEOANE: ILUSTRADOR, GRABADOR, MURALISTA Y POETA

La pintura mural es la obra de arte que forma parte inseparable de los espacios arquitectónicos, vinculándose al muro. Luis Seoane fue uno de los muralistas de mayor producción en Buenos Aires. Parafraseando a Basilio Losada, esos grandes espacios que presta el muro a la expresión permitían al artista la posibilidad de transmitir sus ideas. Seoane hubiera deseado desarrollar su actividad como muralista con más intensidad, con mayor fuerza épica, pero sus oportunidades fueron limitadas. Las dimensiones y la ubicación en el espacio arquitectónico, hacen del arte mural un medio idóneo de transmisión sociocultural, al insertarse en un ámbito de exposición pública. Los motivos de su pintura estaban profundamente vinculados a su Galicia natal. Sus personajes fueron siempre gallegos, campesinos, pescadores, gente de la montaña o del mar y emigrantes.
Alberti le dedica un poema:
Seoane, figura fundamental en la vanguardia artística española, supo resolver con talento el encuentro entre tradición y modernidad. (...) Su obra, heredera de las inquietudes pictóricas de principios de siglo, de Matisse, Picasso, Klee y Torres-García, emana gran lirismo. Su pintura humanista, iluminada y colorista, atravesada por trazos firmes y expresivos, surge, como apuntó H. Read en 1949, "…de la paleta de un pintor que resuelve problemas de pintura pintando".
(…) Desde sus primeras colaboraciones en la Editorial Nós hasta sus últimas portadas para Ediciós do Castro, ya en los setenta, pasando por el período del exilio bonaerense, Seoane mantuvo su apego y vinculación al campo de la comunicación y de la cultura. Fue capaz de conseguir que las tintas planas, el grafismo lineal y sus formas depuradas reflejaran con una gran carga de emoción estética el complejo mundo con el que dialogaban. La contribución de Seoane al grafismo en carteles, revistas y libros destaca por un espíritu moderno que le llevó a reelaborar las claves estéticas propuestas por las vanguardias artísticas para configurar un mundo de formas y colores de una enorme sensibilidad, funcionalidad e intuición. Su dominio de la lógica de la comunicación visual a partir de su conocimiento de la teoría y la praxis explican la variedad de soluciones y su capacidad para conjugar en su trabajo el poder de síntesis y la seducción visual.
mercredi 12 novembre 2025
Luces sobre un pasado deformado. La Guerra Civil ochenta años después (2020)
Prólogo
Juan Andrés Blanco
Jesús A. Martínez
Ángel Viñas
La guerra civil y sus antecedentes
son los capítulos más controvertidos de nuestra historia. Este libro
recoge las aportaciones de diecinueve historiadores españoles y dos
extranjeros que participaron en un simposio en la UNED de Zamora al
cumplirse el 80 aniversario de su final. Su título responde
estrictamente al contenido. Se abordan tanto viejos temas desde una
perspectiva actualizada como otros nuevos. Su base es estrictamente
empírica y documental. El conjunto constituye un desafío en toda regla a
multitud de patrañas que circulan como “historia” en las redes
sociales, en ciertos medios de comunicación e incluso en el mismo
Parlamento. Sin concesión alguna. Es un libro de historia y sólo de
historia. (Contracubierta del libro)
El presente volumen recoge las ponencias del Congreso que, bajo el título Queda mucho por decir sobre la Guerra Civil, Aportaciones recientes y reflexiones ochenta años después, se celebró en Zamora, y con el patrocinio de la UNED, los días 27, 28 y 29 de marzo de 2019. Su convocatoria, aprovechando el convencionalismo conmemorativo, respondía a razones historiográficas de peso para actualizar perspectivas de análisis y reflexiones sobre la Guerra Civil a los ochenta años de su finalización, y exponer en el escenario historiográfico aportaciones nuevas desde el punto de vista temático y empírico. Pero, principalmente, también había una razón de fondo de naturaleza emocional y personal: el presente volumen pretende ser un homenaje al profesor Julio Aróstegui, estrechamente vinculado a quienes esto escriben durante buena parte de su trayectoria como historiador de la Guerra Civil. El congreso que se celebró y la obra que, como resultado, ahora se presenta, se insertan en una trayectoria de «Encuentros sobre el conflicto central del siglo xx español» que impulsó Julio Aróstegui, Él proyectó y dirigió un amplio congreso celebrado con ocasión del cincuentenario del inicio de la guerra en septiembre de 1986 en la Universidad de Salamanca, con la apoyatura de la Sociedad de Estudios de la Guerra y el Franquismo (SEGUEF), y publicado en tres volúmenes bajo el entonces novedoso título de Historia y memoria de la Guerra Civil, cuando el tema de la memoria, que tanto debe a Julio Aróstegui, apenas si estaba iniciándose en España. Con él colaboramos estrechamente en la organización de tal evento. Significó un punto de inflexión para estimular y multiplicar los estudios sobre la Guerra Civil y el Franquismo, y dibujó una cantera de jóvenes historiadores que entonces abrían perspectivas de análisis distintas o no contempladas hasta el momento.

En esa estela se pusieron en marcha después muchas iniciativas académicas e investigadoras. Bajo su codirección se programó, asimismo otro encuentro en diciembre de 2006, que se ha publicado digitalmente con el titulo de A los 70 años de la Guerra Civil española, obra en la que se integra una renovadora aportación, no solo en cuanto a contenidos sino también a metodología de Aróstegui, que en aquel momento era director de la Cátedra de la Memoria Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, con el título «Memoria de batallas y batallas de memorias: reabrir el pasado».
Constatando la indudable realidad del avance historiográfico en el conocimiento de la Guerra Civil, crecientemente protagonizado por los historiadores españoles, en distintas ocasiones comentamos con él la conveniencia de dedicar en su momento un nuevo encuentro científico con ocasión del ochenta aniversario del final del conflicto. Este debería contar con equilibrada presencia de las distintas generaciones de historiadores de la guerra y sobre los aspectos nuevos o que se vislumbraban como insuficientemente tratados. En este caso no fue posible su implicación hasta el final, pues lo impidió su prematuro fallecimiento, pero el congreso que finalmente se realizó en Zamora en marzo de 2019 siguió en buena medida la impronta ya marcada por él. En el encuentro participaron muchos de quienes ya estuvieron en el de 1986, ya en su madurez historiográfica, y los que iniciaban una trayectoria investigadora en no pocos casos bajo el impulso del propio Aróstegui.

Como se ha indicado, también respondía este Congreso a la tendencia de la historiografía española a recordar los aniversarios redondos del comienzo o final de la Guerra Civil con cierto empaque. En general, con el resultado de compilaciones bibliográficas o, más frecuentemente, con obras colectivas –en las que un número restringido de investigadores expone sus reflexiones con respecto a aquella cesura radical en la vida española. En el mismo 2019 se publicó ya un volumen de estas características, que obedeció a un congreso celebrado años antes en la Universidad Rovira y Virgili. También tuvieron lugar dos grandes congresos, con acentos diversos, en los que se reunieron especialistas de la materia.
¿Se podía decir algo más de la Guerra Civil después de un inabarcable repertorio de publicaciones convertido en el más prolífico entre cuantos temas se han abordado en la historia contemporánea de España? Más allá de la convención conmemorativa, la respuesta es evidente y afirmativamente rotunda y da lugar al titular del congreso. No solo era oportuno el encuentro, sino necesario en términos historiográficos y sociales. Se puede decir mucho más desde el punto de vista de los fundamentos empíricos, con la documentación de muy diversa naturaleza en nuestros archivos y otras fuentes de información. Pero no se trataba solo de una cuestión empírica, sino de la exigencia metodológica de abordar otras interpretaciones y otros marcos de comprensión, replanteando la forma de pensar la Guerra Civil de manera distinta, fuera de los habituales carriles metodológicos. Sobre todo porque nunca ha habido posiblemente más información y al mismo tiempo tanto desconocimiento historiográfico.

En su momento nos dirigirnos a un amplio y diverso número de historiadores, y aceptaron todos sin excepción, para que hicieran llegar a los asistentes sus reflexiones sobre la Guerra Civil a los ochenta años de su finalización en función de sus últimas aportaciones a la mejor comprensión de sus antecedentes, desarrollo y consecuencias, sus nuevos descubrimientos sobre aspectos relacionados con ella o su análisis del impacto que la moderna historiografía sigue teniendo en la sociedad española de nuestros días. La idea estribó en proyectar los focos de la investigación histórica documentada y analizada críticamente sobre ciertas facetas atrapadas en un pasado tergiversado, deformado, manipulado y planteado más para una divulgación en términos de consumo y con carácter presentista, no exento de connotaciones político-ideológicas, que corno resultado de investigaciones contrastadas.
Las ponencias se transmitieron por circuito cerrado a los alumnos de la UNED y, más adelante, en abierto a todos los interesados. Para este volumen, sin embargo, todas y cada una han sido revisadas concienzudamente por sus autores. El plazo final para la admisión de las actualizaciones se fijó a finales del año 2019. Nos complace reconocer que todos los participantes cumplieron con el plazo establecido. En consecuencia, este libro recoge lo que representa el punto al que cada autor ha llegado, en los momentos actuales, sobre las dimensiones que les fueron sugeridas. Un vistazo al índice permite advertir tanto la diversidad temática como de enfoques de los investigadores. Lo que ahora hemos pretendido es acercar el estado actual de sus reflexiones al mayor número posible de lectores. Con las solas y relevantes excepciones de sir Paul Preston y de la doctora Daniela Aronica, todos los autores son españoles. No hemos preferido esta opción por casualidad. Es el fruto de una reflexión meditada. Desde los años ya lejanos de la Transición democrática los historiadores españoles hemos ido ascendiendo, a veces penosamente, hacia la punta de lanza de la investigación sobre la Guerra Civil. Es el resultado de tres factores que han obrado al unísono: en primer lugar, la desaparición de la censura y la recuperación de la libertad de pensamiento, publicación y cátedra. Toda una generación de historiadores, entonces jóvenes, hoy muy veteranos, estaba esperando con ansiedad la eliminación de las trabas institucionales, políticas e ideológicas para empezar a poder investigar sobre el común pasado español sin miedo de ir a la cárcel o al exilio. En segundo lugar, la progresiva apertura de archivos españoles a sus diversos niveles, estatales, regionales y locales; políticos y militares, públicos y privados. Es un truismo afirmar que sin archivos no se hace la historia. Si bien no todos los archivos existentes son hoy de libre acceso, y en los que lo son todavía quedan fondos inaccesibles porque no han sido desclasificados, como los fondos de los Consejos Superiores de los tres Ejércitos, lo que el sistema democrático ha logrado en los últimos cuarenta años no es nada desdeñable. Existe material para mantener ocupadas a nuevas generaciones de historiadores. Por último, la importación por parte de los investigadores españoles de enfoques, técnicas y rnetodologías que han enriquecido la panoplia de instrumentos con los cuales han ido despejándose parcelas ocultas del pasado. Parcelas que no habían sido objeto de tratamiento en la historiografía que podríamos caracterizar de tradicional. El resultado es que la historia se ha mejorado con las aportaciones de otras historiografías y de otras ciencias naturales y sociales, y puede así presentar una visión mucho más compleja del pasado español.

Por otro lado, también ha sido resultado de una reflexión meditada la participación de representantes de, al menos, tres generaciones de historiadores: los que hicieron sus primeras investigaciones en los años de la Transición; los que se incorporaron en los años 1980 y 1990 en un contexto político e historiográfico muy diferente y, por último, los alevines, formados en el nuevo milenio y que ya aportan fuerza renovadora en sus trabajos.
Las veintidós contribuciones se articulan en tres partes. La primera aborda generalidades sobre la Guerra Civil o sus antecedentes en una visión historiográfica; la segunda trata de aspectos relevantes para la comprensión de la guerra, desde la dinámica militar hasta la internacional o la social, todos sumamente controvertidos; la tercera, sobre sus consecuencias inmediatas en términos de represión y configuración de la dictadura. En todo momento solicitamos a los autores que nos hicieran llegar sus reflexiones de la forma que consideraran más apropiada para alcanzar el objetivo que nos proponemos con el presente volumen. A saber, hacer llegar al público interesado una reflexión sobre las nuevas formas de ver la Guerra Civil gracias a los descubrimientos más recientes, analizados por ellos mismos o con su participación. No son, por supuesto, todos los que están ni están todos los que son. La historiografía española de hoy goza de gran diversidad y de una salud excelente, pero las razones de espacio exigían una limitación. Eso sí, todos tienen un denominador común: el de abordar la investigación desde el punto de vista historiográfico, es decir, con fundamentos empíricos, rigor metodológico y perspectivas de análisis solventes para intentar distanciar al lector de controversias distorsionadoras que publicitan medios de comunicación, redes sociales o partidos políticos, y de los que intencionadamente manipulan el pasado. En la actualidad circulan muchas versiones que carecen de solidez científica, o exageraciones en búsqueda de un éxito rápido o presentaciones en formato novedoso de tesis y afirmaciones desacreditadas. Si bien como historiadores sabemos perfectamente que no existe, ni puede existir, una historia definitiva, y que su propia naturaleza científica exige un permanente diálogo historiográfico y una continua redefinición de análisis, no podemos enmudecer ante una agresiva falsificación del pasado bajo un disfraz historiográfico. Y la mejor forma de hacerlo es divulgar nuestras investigaciones siempre sujetas a un debate crítico y serio.
Cuando preparábamos este prólogo, recordamos un artículo del distinguido escritor y ensayista Javier Marías que viene como anillo al dedo para explicar la coyuntura en que aparece el presente volumen. No nos resistirnos a citar una parte de él por su esclarecedora visión:
«Si yo fuera historiador, viviría desesperado, porque la labor de estos jamás había caído tanto en saco roto. El historiador investiga y se documenta, dedica años al estudio, cuenta honradamente lo qué averigua (bueno, los que son honrados, porque también proliferan los deshonestos a sueldo de políticos sin escrúpulos, los que mienten a conciencia), matiza y sitúa los hechos en su contexto. Nada de esto sirve para la mayoría. Tienen mucha más difusión y eficacia unos cuantos tuits falaces y simplistas, y lo más grave es que casi todo el mundo se achanta ante los aluviones de falsedades. […] Demasiada gente ha decidido abrazar el viento que le gusta, como los niños, independientemente de que sea o no verdadero. El historiador actual se desgañita: “Pero, oigan, que esto no fue así, que esta versión es falsa, que nada hay que la sostenga”. Y la respuesta es cada vez más: “Eso nos trae sin cuidado. Nos conviene este relato, nos complace esta ficción, y es la que mejor se adecúa a nuestros propósitos. Es el espejo en que nos vernos más favorecidos, a saber, como víctimas y ofendidos, corno sojuzgados y humillados, como mártires y esclavos. Sin esos agravios a los nuestros, no vamos a ninguna parte ni podemos vengarnos. Y de eso se trata, de vengarnos”»

La sociedad española no es, ciertamente, la única en la que se dan cita los bulos, estereotipos y fake news sobre el pasado, pero sí es una de las pocas en Europa Occidental que los utiliza como arma política arrojadiza y que los ha elevado al rango de una fake history desde instancias mediáticas y políticas. Por eso, precisa todavía de una indagación solvente de su pasado con fundamentos historiográficos principalmente del siglo XX, en general, y de la Guerra Civil, en particular.
El presente libro está dividido en tres bloques temáticos: preliminares, guerra y consecuencias. Se inicia con las contribuciones de Matilde Eiroa y Alberto Reig, que ponen de relieve dos de los hilos que condujeron al congreso de Zamora. El primero trata del papel, la función, los límites y las posibilidades de la labor del historiador. Como no existe historia definitiva, la que se escribe en un momento dado es en parte función de las preocupaciones de su presente, pero puede interpretarse de diferentes maneras. No somos los historiadores los únicos proveedores de conocimiento sobre el pasado, aunque pretendamos reconstruir parcelas de este con el mayor rigor posible. Hoy los medios, bien tradicionales bien digitales, aportan su granito de arena para redondearlas o, con harta frecuencia, deformarlas.

Al tema de la deformación dedica Reig su contribución, planteando que hay que volver a los hechos y enmarcarlos en un cuadro de referencia teórico, para extraer de ellos todo lo que pueden dar de sí. En la medida en que la Guerra Civil fue una guerra entre ideologías, una de las cuales fue bendecida por la Iglesia católica, de manera inmediata por la española y trentina, su aportación estudia cómo su discurso formó parte del cuerpo doctrinal con el que la dictadura trató de «legitimar» su victoria y, con mayor denuedo si cabe, su interpretación, y cómo esta se proyecta hoy, con escasos retoques aunque significativos, en una parte de la literatura de masas que persigue continuar extrayendo réditos políticos y monetarios.
Continúa el libro con la aportación de Ricardo Robledo sobre la significación de la reforma agraria, aprovechando el aniversario del fallecimiento de Edward Malefakis, que fue el primer historiador en acercarse al tema con planteamientos modernos, hoy en parte superados. Le sigue Eduardo González Calleja, uno de los mejores conocedores de la historia de la Segunda República, desmitificando una vez más la interpretación que los vencedores hicieron sobre ella y que continúa hoy propagada por una subliteratura historiográfica. De notar son sus repetidas llamadas a la pervivencia, en ciertos sectores, de una historiografía ayuna de fuentes primarias y recargada de consideraciones puramente ideológicas de varios de los mitos sobre la primavera de 1936. Si bien González Calleja se ocupa de ciertos preparativos para la insurrección, Viñas y Alía entran más profundamente en ellos. El primero con la provocadora tesis de que se trató de un golpe monárquico, militar y fascista desde sus lejanos orígenes en 1932, gracias al descubrimiento de nueva documentación en los archivos italianos. El segundo, pasando revista a los esfuerzos que despliegan algunos autores para embarullar los orígenes del golpe de Estado e, incluso, de cierta manera, para postular un supuesto papel director de Franco que jamás existió.

Cuantitativamente, es el segundo bloque, el referido a la Guerra Civil misma, el que engloba el mayor número de contribuciones. Juan Carlos Losada, uno de los historiadores españoles más importantes en el tema militar, destaca sus momentos estelares contemplando las dimensiones estratégicas y sus implicaciones políticas. Juan Andrés Blanco se ocupa del muy mitificado papel de las milicias en ambos bandos, pero en particular en el republicano, que es donde más atención han despertado. Jesús A. Martínez aborda el papel de la propaganda escrita, y también oral, con sus abismales diferencias entre los dos contendientes, pero en todo caso elaborada para dar sentido a una lucha a la que la inmensa mayoría de los combatientes fueron obligados, partiendo de la interpretación también provocadora de que antes de julio de 1936 no existían dos bloques políticos e ideológicos dispuestos a enfrentarse en un destino irreversible, y que por ello el descomunal esfuerzo de propaganda tuvo como objetivo principal el de configurarlos. Por su parte, Miguel L. Campos, que acaba de terminar una monografía de próxima aparición sobre el controvertido aspecto de la soledad de la República con respecto al aprovisionamiento de armas, excluidas las soviéticas, pone de relieve el desastre que fue la política seguida para romper el dogal de la no intervención. A ello añade David Jorge un ensayo sobre el degradadísimo papel que las potencias democráticas occidentales impusieron a la Sociedad de Naciones, con una demostración acabada que ha tardado en penetrar en cierta historiografía. Por la vía de los suministros y por la político-diplomática, el estrangulamiento tuvo efectos devastadores. Los republicanos hubieran debido ser trasuntos del capitán América para sobreponerse, solo con la ayuda de la Unión Soviética y de México, al peso muerto que les echaron encima el resto del orbe más Franco. José Ramón Rodríguez-Lago aporta una puesta al día sobre los estudios más recientes, y señala cómo la próxima apertura de los papeles relativos al pontificado de Pío XII puede permitir muchos más progresos sobre el factor religioso en la Guerra Civil. Es un aspecto ‘en crecimiento exponencial’ en el que abundan nuevos planteamientos y, como es lógico, nuevas preguntas. El joven doctor Carlos Píriz adelanta parte de los resultados de su reciente tesis sobre la actividad y significado de la no menos mitificada «Quinta Columna». Solo aborda una minúscula parte de ella y desde aquí anunciamos que, cuando se publique, alterará muchas de las concepciones que hasta ahora habían hecho autoridad sobre el asunto. Daniela Aronica examina los esfuerzos de la propaganda fascista para imponer una determinada visión que exaltara la gloria del Duce. Por su parte, sir Paul Preston, a quien no le fue posible asistir personalmente al Congreso de Zamora, nos ha permitido reproducir las palabras sobre el final de la guerra que pudieron presentarse ante los participantes gracias a una conexión digital.

El tercer bloque se ocupa, como una de las consecuencias principales de la guerra, de la represión por parte de los vencedores. Es, sin duda alguna, la más ocultada y distorsionada por la literatura generada durante el Franquismo y que tuvo continuidad como pieza estructural de su funcionamiento. Aquí hemos procedido desde lo general (Gutmaro Gómez Bravo, uno de los historiadores de la generación intermedia que ya se ha hecho con un nombre respetado gracias a sus investigaciones) hasta lo más particular (Francisco Espinosa, uno de los grandes pioneros en el estudio del tema, sobre todo en Andalucía Occidental y Extremadura). Además, un criterio territorial por el lugar en que se celebró el congreso ha permitido la aportación sobre el estudio de la represión en esta zona de Enrique Berzal (Castilla y León) y Cándido Ruiz y Eduardo Martín (Zamora). Este bloque contiene también estudios innovadores, como el de Julio Prada acerca de la represión económica, sobre la que acaba de publicar un denso libro en inglés, o el de Miriam Saqqa, antropóloga, con respecto a la gestión de los cuerpos de las víctimas del «terror rojo» por parte de los vencedores. También nos complace contar con una visión muy actualizada sobre el continuum entre represiones en Cataluña, y sus consecuencias sociales y políticas tras la guerra, cuyo autor es el gran historiador catalán José Luis Martín Ramos, que cierra el volumen.
Con vistas a su publicación en papel y por razones de espacio, hemos optado por no ampliar el elenco de contribuciones que, en forma de comunicaciones, se presentaron al congreso. Somos plenamente conscientes de que subsisten lagunas, así como que es una banalidad pensar que el tema se agota en un congreso. Nuestro propósito ha sido, es, actualizar con sentido historiográfico aportaciones recientes sobre la Guerra Civil y reflexiones ochenta arios después y, quizá, contribuir a encender luces académicas e investigadoras sobre un pasado muy a menudo deformado.
Índice
Prólogo,
por Juan Andrés Blanco, Jesús A. Martínez y Ángel Viñas
Del estudio del pasado a la transmisión en el presente: ¿qué papel
desempeñan los historiadores a los ochenta años de la Guerra Civil?,
por Matilde Eiroa
La inconclusa guerra de palabras en torno a la represión y el terror en la Guerra Civil,
por Alberto Reig Tapia
Sobre los orígenes agrarios de la Guerra Civil: cincuenta años del libro de Malefakis,
por Ricardo Robledo
La República, ¿víctima o responsable de la Guerra Civil?,
por Eduardo González Calleja
Con Mussolini hacia el 18 de julio. El vector fascista en la conspiración,
por Ángel Viñas
Lo que hemos aprendido sobre el éxito y el fracaso de la conspiración militar,
por Francisco Alía Miranda
Los momentos decisivos de la guerra. Las estrategias militares,
por Juan Carlos Losada
Las limitaciones del impulso miliciano,
por Juan Andrés Blanco
El abandono de la República en materia de suministros de armamentos. Nuevas investigaciones,
por Miguel Í. Campos
El papel de la propaganda y la propaganda de papel. Púlpitos en el frente y prensa
en las trincheras,
por Jesús A. Martínez Martín
El abandono de la República por las democracias: nuevos hallazgos y enfoques,
por David Jorge
Desarmando la cruzada. La Iglesia católica en la Guerra Civil española, ¿qué sabemos?, ¿qué nos queda por saber?,
por José Ramón Rodríguez Lago
Lo dicho y lo que está por decir sobre la Quinta Columna: otra
contribución en el octogésimo aniversario de la conclusión de la Guerra
Civil,
por Carlos Píriz
La ofensiva de Cataluña en el cine de no ficción de la Italia fascista,
por Daniela Aronica
Los últimos días de la República,
por Paul Preston
Del golpe a la guerra de ocupación. La violencia en la Guerra Civil,
por Gutmaro Gómez Bravo
Andalucía y Extremadura: la represión franquista en perspectiva,
por Francisco Espinosa Maestre
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mardi 21 octobre 2025
Canciones para después de una guerra (Basilio Martín Patino, 1971)
| Canciones para después de una guerra | ||
|---|---|---|
| Ficha técnica | ||
| Dirección | ||
| Producción | La Linterna Mágica S.L. | |
| Guion | Basilio Martín Patino | |
| Música | Manuel Parada | |
| Fotografía | José Luís Alcaine | |
| Protagonistas | ||
| Ver todos los créditos (IMDb) | ||
| Datos y cifras | ||
|---|---|---|
| País | España | |
| Año | 1971 | |
| Género | Documental | |
| Duración | 115' | |
| Idioma(s) | Español | |
| Ficha en IMDb Ficha en FilmAffinity | ||
Canciones para después de una guerra es una película documental del director Basilio Martín Patino, basada en la España de posguerra. Se realizó de forma clandestina en 1971 y no fue estrenada hasta 1976, después de la muerte del dictador Francisco Franco.[1]
Contenido
La película consiste en una serie de imágenes de archivo, todas ellas previamente aprobadas por la censura, sobre las que se superponen canciones populares de la época con el fin de dar un segundo significado, a menudo satírico, a lo que se muestra en pantalla.[2] El propio Basilio Martín Patino comentaría más adelante:
En la guerra había una época, un entusiasmo, una entrega que era estimulante. En la posguerra hubo resignación, cabreo y la esperanza de que todo aquello cambara. Sin duda, fue más dura la posguerra [...] En las revistas se pueden ver los contrastes de la posguerra. En ellas se aprecia la forma de vestir de la gente, la forma de comportarse y, cuando se pone la lupa encima, se pueden ver los detalles, se descubren las caras terribles, de luto, de miedo, de terror. Lo que más me impresionó fueron las caras, las mujeres de luto, los niños, siempre los niños. Era terrible. Cuando terminé Canciones para después de una guerra me di cuenta de que había llenado la película de niños solitarios. Fue una mezcla de sorpresa, asombro y espanto ante lo que la posguerra significó de sufrimiento, miedo, padecimiento, compasión y solidaridad. Madrid había sido la ciudad libre, la ciudad del antifascismo y seguía conservando el espíritu rebelde que en esa época estaba callado, resignado, pero que afloraba en el momento en que escarbabas..[3]
Las canciones
Además de los himnos de trinchera, entre los temas musicales seleccionados pueden citarse por ejemplo:[4]
Las coplas «Échale guindas al pavo», por Imperio Argentina, «La morena de mi copla» por Estrellita Castro, «La bien pagá» por Miguel de Molina, «Lerele» por Lola Flores, «Francisco Alegre» por Juanita Reina, las canciones «Angelitos negros» por Antonio Machín, «Americanos» por Lolita Sevilla, «Lili Marleen» por Marlene Dietrich, «Raska yu» por Bonet de San Pedro, «Mi vaca lechera» por Juan Manuel Torregrosa, o el tango «Limosna de amor», en la interpretación de García Guirao.[5][6]
Listado
- A lo loco - Luisa Linares y los Galindos
- Amar y vivir - Antonio Machín
- Americanos - Lolita Sevilla
- Angelitos Negros - Antonio Machín
- Échale guindas al pavo - Imperio Argentina, Miguel Ligero
- En "Er" Mundo - Orquesta Madrid
- Francisco Alegre - Juanita Reina
- Himno del Legionario
- Jota de José Antonio
- La bien pagá - Miguel de Molina
- La Chunga - Pepe Blanco
- La Gallina Papanatas - Marta Flores
- La hija de Don Juan Alba - Niño De Utrera
- La morena de mi copla - Estrellita Castro
- La televisión - Lolita Garrido
- Lerele - Lola Flores
- Limosna de amor - García Guirao
- Los Fichaos - Los Chiquis
- Manolete - Los Picadores
- María Dolores - Jorge Sepúlveda
- Mi casita de papel - Antoñita Rusel
- Mi vaca lechera - Juan M. Torregrosa
- Mírame - Celia Gámez
- Mirando al mar - Jorge Sepúlveda
- Montañas Nevadas
- Popurrí: Carrasclás / Yo Te Daré / Chaparrita / Tiro Liro
- Que se mueran los feos - Orquesta Madrid
- Raska yu - Bonet de San Pedro
- Salud, dinero y amor - Lalo Martel y Los Reyes
- Santa Marta - Tomás Ríos y Orquesta
- Se va el caimán - Digno García Y Sus Cairos
- Sintonía NoDo
- Tatuaje - Conchita Piquer
- Total para qué - Don Liñan
- Una y dos, Patatín, Patatán / La despedida / Peticiones Radioyentes /
- Viajera - Lolita Garrido
- Ya Hemos Pasao - Celia Gámez
- Yo te diré - Nani Fernández
- Yo Tenía Un Camarada
Referencias



























