Una amistad condenada: La conquista de Europa por los Estados Unidos.
Primera Etapa: De la Primera a la Segunda Guerra Mundial (Spanish
Edition) Paperback – November 12, 2024
El
ascenso del capitalismo estadounidense se presentó al mundo bajo la
bandera de la libertad, la democracia y la prosperidad. No obstante, las
prácticas del América first, que incluían genocidios, explotación
laboral y saqueo bélico de bienes ajenos, no desaparecieron, sino que
fueron modernizadas. La Primera Guerra Mundial se convirtió en el primer
gran negocio global, en torno al cual los aliados fueron sometidos.
Después de la guerra, las corporaciones estadounidenses invirtieron en
Europa Occidental. Mussolini fue inundado de créditos. Empresas
estadounidenses suministraron armamento a Franco y equiparon a la
Wehrmacht alemana para una guerra contra Rusia. El nuevo banco central
liderado por EE. UU. en Suiza blanqueó oro saqueado por los nazis. Se
ignoró la persecución de los judíos. Con el lanzamiento de dos bombas
atómicas sobre la población civil, comenzaron nuevas guerras contra
nuevos enemigos, en sistemática violación del derecho internacional.
Werner Rügemer (1941), Dr. en Filosofía, publicista e intervencionista
político.Desde los años 1980, ha publicado sobre la decadencia
político-moral de la sociedad estadounidense, el extremo contraste entre
ricos y pobres, la interconexión entre el ejército, los servicios de
inteligencia y la alta tecnología, así como la destrucción ambiental y
los daños a la salud de los trabajadores migrantes en los sectores de
salarios más bajos.
La Unión Europea neoliberal y sus instituciones han provocado el colapso más grave que Europa haya sufrido jamás
Andrea Zhok, filósofo italiano
Hubo un tiempo en que una Europa unida se presentó como
1) baluarte competitivo frente a los EE.UU.;
2) creación de un organismo supranacional con una masa crítica capaz de afirmarse a nivel internacional.
Todo esto resultó ser una farsa.
¿Por qué?
A) El modelo ideológico
Cuando se redactó el Tratado de
Maastricht, Occidente estaba dominado por la leyenda del triunfo
neoliberal sobre el oso soviético, y así el marco neoliberal definió
todos los principales mecanismos jurídicos, el papel de la industria
pública y las relaciones con las finanzas, según ese modelo ideológico.
Este modelo supone que el libre
intercambio es un sustituto idealmente completo de la democracia (de
hecho, una mejora del mecanismo rudimentario de las elecciones
democráticas) y privilegia el papel dinámico del gran capital, respecto
del cual la política debe desempeñar un papel auxiliar y facilitador.
B) La soberanía de la economía financiera
Teorías escandalosamente abstractas, como
el modelo de Nozick sobre el surgimiento del Estado a partir del libre
comercio egoísta, constituyeron la base de un modelo novedoso que
imaginaba una entidad política (una unión política, un Estado federal,
etc.) que surgía de una intensa interacción de mercado. El modelo
europeo se convirtió así en el primer experimento histórico (y, dado el
resultado, también el último) en el que se creyó que un mercado común
(es decir, un sistema de competencia mutua entre Estados dentro de un
marco que forzaba la máxima competitividad) sería el precursor de una
unión política.
Obviamente, lo que en realidad ocurrió fue
lo que siempre ocurre en condiciones de mercado altamente competitivos y
sin filtros políticos (sin barreras aduaneras, sin ajustes monetarios,
etc.): hubo ganadores y perdedores, hubo países que obtuvieron ventajas y
países cuyos recursos fueron vampirizados (Italia es uno de estos
últimos).
La idea obsoleta de gobiernos democráticos
responsables ante los votantes fue reemplazada por la idea de
“gobernanza” como un sistema de reglas para la gestión económica, lo que
condujo a la idea de una política funcionando en “piloto automático”.
C) La política del ganador se lleva todo
Los sistemas financieros son impersonales,
acéfalos y supranacionales, pero eso no significa que carezcan de
centros de gravedad. El principal centro de gravedad del sistema
financiero occidental es el eje Nueva York-Londres, mientras que su
principal brazo político siempre ha sido el gobierno estadounidense
(cualquier gobierno estadounidense).
La Europa de Maastricht, que comenzó a
operar internacionalmente según las reglas neoliberales, cayó
inevitablemente en la órbita gravitacional de los grandes gestores de
fondos financieros, encarnados en la política estadounidense. En Estados
Unidos, las políticas de supremacía nacional y de lucro financiero son
indistinguibles: son lo mismo con mínimas variaciones estilísticas.
La Europa de Maastricht regresó así
plenamente bajo el ala hegemónica de Estados Unidos precisamente en el
momento histórico en que el desarrollo económico de la posguerra habría
permitido la autonomía.
Desde la década de 1990, la hegemonía
estadounidense ha sido financiera, militar y, sobre todo, cultural,
demoliendo gradualmente toda resistencia interna europea. En el ámbito
cultural, los últimos 30 años han presenciado una completa
americanización ideológica de Europa, importando no solo estilos
cinematográficos y musicales, sino también modelos institucionales,
modelos de gestión para escuelas, universidades, servicios públicos,
etc.
D) Suicidio geopolítico
La hegemonía cultural facilitó el
crecimiento de la hegemonía político-militar de Estados Unidos, que, en
lugar de retroceder ante los resultados de la Segunda Guerra Mundial, se
impuso en una nueva dimensión geopolítica.
Europa (UE) comenzó a apoyar
sistemáticamente todas las iniciativas estadounidenses de reorganización
geopolítica, desde Afganistán hasta Irak, Yugoslavia y Libia.
El marco ideológico —la leyenda
progresista de un sistema internacional basado en normas y el respeto a
los derechos humanos— permitió que las políticas estadounidenses se
aprobaran sin oposición de la opinión pública europea. Durante dos
décadas, los ciudadanos europeos se tragaron como gansos los cuentos de
hadas estadounidenses de «emancipación de los pueblos oprimidos»,
«intervención humanitaria» y «vigilancia policial internacional».
Mientras tanto, mientras nuestros
periódicos se alababan mutuamente por nuestra civilización e
ilustración, Estados Unidos cortó todas las cadenas de suministro
vitales para Europa. Desestabilizó a todos los productores de petróleo
de Oriente Medio que no eran ya vasallos estadounidenses (Arabia Saudí,
Emiratos Árabes Unidos, etc.). Así, Irak y Libia pasaron de ser
proveedores independientes a ser un montón de ruinas donde solo cuenta
la fuerza militar.
Bajo la crédula fábula de los derechos
humanos, Irán fue sancionado y se le impidió comerciar con sus recursos
con Europa. Finalmente, las reiteradas provocaciones en la frontera con
Ucrania desencadenaron la guerra en curso, que ha cortado la principal
fuente de suministro energético para la industria europea: Rusia.
Con Oriente Medio y Rusia fuera del
camino, los genios de la política europea se han apoyado fuertemente en
el GNL estadounidense, reduciendo drásticamente la competitividad de la
industria europea. Y en este punto, obviamente, el poder de negociación
de Europa con EE. UU. es nulo. Si Trump quiere Groenlandia, se la
daremos; si quiere el derecho de primera noche, se lo daremos (solo necesita desconectar el GNL y el continente quedará de rodillas).
E) ¿Qué hacer?
Es verdaderamente difícil recuperarse de
una situación tan comprometida. De hecho, la Unión Europea neoliberal y
sus instituciones han provocado el colapso más grave que Europa haya
sufrido jamás, peor incluso que la Segunda Guerra Mundial, en términos
de poder comparativo.
La solución teórica a seguir es sencilla en teoría (mucho menos en la práctica).
La UE debe cerrar sus puertas, colocar un
cartel de cerrado por fracaso y reconocer que ha sido una página oscura
en historia europea . (El problema técnico es qué hacer con el euro si
este persiste).
En lugar de la UE, deberían formarse inmediatamente alianzas estratégicas entre estados europeos con intereses similares.
Hay que reabrir de inmediato todos los
canales diplomáticos y económicos con todos los países que el poder
blando estadounidense ha retratado como monstruos: Rusia, China, Irán.
Sólo de esta manera se podrá romper el asedio estadounidense a Europa (y al resto del mundo).
Sólo así Europa podrá abrir de nuevo un futuro a las generaciones futuras.
Obviamente, en el clima cultural que se ha
cultivado durante décadas, tal perspectiva seguramente encontrará una
fuerte resistencia. Y, de ser así, Europa se habrá sacrificado una vez
más por ideas estúpidas.
Pero a diferencia de la canción de Georges Brassens, esta vez moriremos por las ideas, pero no será una muerte lenta.
Las élites europeas se preocupan cada vez menos de disimular los
golpes a la democracia neoliberal que ellas mismas tuvieron que inventar
para el capitalismo degenerativo del alba del siglo XXI, degradando al
máximo la “democracia keynesiana” de la Postguerra Mundial a la que se
vieron forzadas mientras existía la URSS.
En Rumanía declararon la nulidad de unas elecciones cuyos resultados
no les fueron favorables (tras que el candidato independiente Calin
Georgescu ganara la primera ronda en diciembre de 2024 y todavía después
de que el “euroescéptico” George Simion dominara la primera vuelta de
las elecciones de mayo, el fraude avalado por la UE otorgó al favorito
de Bruselas, Nicușor Dan, un milagroso aumento del 155 % en la segunda
ronda). En Georgia provocan intermitentes levantamientos mediante
cuerpos de inteligencia y paramilitares infiltrados, ante la frustración
de no haber logrado cambiar hasta ahora el resultado electoral. En ese
camino, llevan años asediando a otros presidentes europeos electos cuyas
posturas en favor de la distensión con Rusia no les gusta. Así por
ejemplo, Fico en Eslovaquia (atentado casi mortal por medio), Orbán en
Hungría y Vučić en Serbia, con continua agitación de las calles contra
ellos y procedimientos típicos de sus “revoluciones de colores” o golpes
de Estado orquestados.
Ahora Moldavia, que hace tiempo que es vista como una pieza clave
para el asedio a Rusia, ha pasado por un proceso electoral amañado desde
el principio para hacer como que no ha ganado la opción de la paz y el
no enfrentamiento al gigante euroasiático. Aquí se ha hecho de todo,
toda clase de trampas y perversiones electorales: prohibición de entrada
de observadores nacionales a los colegios electorales, presencia en
cambio de un par de comisiones “técnicas” de enviados de la UE para
“evitar las interferencias rusas” -¡qué descaro!-; urnas llenas nada más
abrirse las puertas de los colegios electorales (se llegaron a difundir
videos de miembros de la comisión electoral estampando papeletas
mientras cantaban “PAS, PAS, PAS” – el Partido de Acción y Solidaridad
gobernante, al que la UE sostiene en todos los aspectos-); prohibición
de dos partidos de la oposición 24 horas antes de la votación;
utilización de la enorme diáspora moldava para fabricar papeletas en
favor del PAS de Maia Sandu, con ciudadanos conducidos en autobuses
turísticos a los centros de votación desde Sofía (Bulgaria) y Brașov
(Rumanía), o Austria (en Klagenfurt am Wörthersee); supervisión
independiente silenciada; negación de la acreditación a los observadores
en Francia y España bajo pretextos inverosímiles; en Târgu Mureș
(Rumanía) no se permitió la entrada de los observadores al centro,
mientras que a la emigración moldava en Rusia prácticamente no se la
dejó votar (dos colegios electorales con restricciones para un país de
la inmensidad de Rusia); se registraron, además, numerosas denuncias de
compra de votos: 50 € por un voto emitido a favor del PAS, más 20 € por
cada votante adicional llevado a las urnas; en Italia se observó a las
mismas personas votando varias veces; a un ciudadano moldavo se le negó
su derecho a votar en Valencia por llevar una camiseta amarilla con una
cruz, considerada por las autoridades como ‘propaganda anti-Sandu’; la
CEC de Moldavia cerró cuatro estaciones de votación más en la región
autónoma de Transnistria a sólo unos días de las elecciones; sabotaje y
tácticas de intimidación; centros de votación registraron falsas alarmas
de bomba y fallos técnicos… En fin, nada que se parezca a unas
“elecciones libres” desde la óptica del propio capitalismo neoliberal.
Como digo, ya ni se molestan en disimular procesos de votación que
cumplan mínimamente con los procedimientos elementales de “libertad” y
“trasparencia”. El que la oposición no reconozca los resultados es
motivo de más risa todavía para las élites otanistas.
Por cierto, un mapa significativo de una encuesta de Statista,
muestra lo contrario de lo que esos golpes o intentos de golpes
pretenden convencernos sobre la “opinión pública” del este de Europa:
De hecho, en realidad la clase capitalista y sus gestores sólo han
promovido o respetado la “democracia liberal” cuando saben que la
población ya está lo suficientemente entontecida (alienada, en términos
clásicos) o impedida de alternativas como para no votar a alguna de las
opciones que la fabrican dentro del marco de lo dado. La guerra sucia
contra los partidos comunistas europeos tras la Segunda Guerra Mundial,
mediante la Red Gladio entre otros instrumentos, buscaban dejar sin
alternativas reales a la población. Hoy -y una vez incorporados al
Sistema los PCs- es la OTAN, sin tapujos ni “subcontratas” más o menos
clandestinas, la que se encarga directamente de eliminar esas posibles
alternativas (la incluiré abajo entre paréntesis por ser un mero brazo
armado de USA y el Poder Sionista Mundial -PSM-, los cuales a su vez
están íntimamente entrelazados -más allá de procedencias étnicas o
religiosas- y controlan los grandes grupos económicos -y por tanto de
poder- del mundo, como Black Rock, según explico en Microsoft Word – UNA APROXIMACIÓN A LAS CLAVES DEL PODER SIONISTA MUNDIAL-).
En Europa, USA-PSM-(OTAN) [la cabeza hoy del securlar Imperio
Occidental] han tratado de ir colocando los peones más predispuestos
para su Guerra Total en los lugares y puestos clave. Indico una lista
nada exhaustiva de agentes políticos impuestos y su filiación de
servidumbre más directa a grupo de poder:
Emmanuelle Macron (Rothschild)
(Ocupó la presidencia francesa tras el golpe a François Fillon, al
que se daba como más probable ganador de las elecciones presidenciales
de 2017. Al final de la campaña Fillon dijo que Francia no debía seguir
con la guerra sucia contra Siria. Esa misma semana se lanzó una supuesta
contratación indebida de su esposa, y se catapultó a un personaje
totalmente desconocido e insignificante como Macron quien,
“lógicamente”, ganó las elecciones. Sus políticas guerreristas y de
seguimiento vasallo de EE.UU. son un hito a la contra de lo que fue la
política exterior relativamente independiente de Francia).
Keir Starmer (Black Rock)
(El CEO de este Fondo buitre, Larry Fink, ha expresado en repetidas
ocasiones su apoyo a Starmer, calificando su liderazgo como una “medida
de esperanza” para la política británica. Sobran, pues, más
comentarios).
Rachel Reeves (Black Rock):
(Ministra de Economía en el gobierno de Keir Starmer. Mantiene
reuniones estratégicas con Larry Fink para “atraer inversión al Reino
Unido”).
Friedrich Merz (Black Rock)
(Trabajó directamente para BlackRock como presidente de su filial
alemana. Es uno de los grandes propagandistas de la guerra y del
sionismo).
Giorgia Meloni (Black Rock)
(Su gobierno aprobó que BlackRock adquiriera más del 3% de Leonardo, el gigante italiano de armamento).
Michel Barnier (Rothschild)
(Ex comisario europeo y negociador del Brexit. Asesor de empresas vinculadas al ecosistema Rothschild).
Alexander Stubb (Rothschild y Club Bilderberg)
(Ex primer ministro y actual presidente finlandés. Ha participado en
reuniones del Club Bilderberg, donde Rothschild es uno de los actores
financieros clave. Stubb no para de incitar a la agresión contra Rusia).
Christine Lagarde (Rothschild)
(Presidenta del BCE. Ha mantenido relaciones institucionales con los
fondos de la casa Rothschild durante su etapa en el FMI y el BCE. Sus
“políticas económicas de destrucción masiva” son de dominio público en
Europa).
Ursula von der Leyen (Black Rock)
(La inefable presidenta de la Comisión Europea, tan
corrupta como guerrerista y servidora evidente de los intereses de
EE.UU. según ha demostrado todavía más en su último encuentro con Donald
Trump, ha tenido vínculos institucionales con BlackRock. adjudicando un contrato de consultoría a ese Fondo para
elaborar una guía “sobre inversiones verdes y sociales” -aunque hoy
parece que esa agenda se está cambiando a marchas forzadas por la de “la
inversión bélica destructiva”, supuestamente antitética con la
anterior-).
Mark Rutte (Club Bildelberg)
(Quizás tal vinculación pueda hacer entender algo más por qué Rutte
se muestre como el mayor -¿sociópata?- sediento de guerra que ha tenido
la OTAN entre sus secretarios generales, lo cual es ya de por sí decir
una inmensidad).
Pero no sólo Europa ha sido objeto de estos movimientos de poder. Los
jefes estadounidenses y/o sionistas de la principal banda armada
mundial (OTAN), vienen dando un golpe de Estado a escala planetaria, en
un proceso de larga data.
Igual que la implantación del neoliberalismo fue de la mano de la
destrucción, infiltración o cooptación de los sujetos díscolos o
sencillamente anticapitalistas (desde sindicatos a guerrillas,
movimientos sociales, partidos y gobiernos “incómodos”), el actual golpe
de Estado mundial ha tenido sus manifestaciones en todo un reguero de
destrucción de sociedades: Irak, Afganistán, Yugoeslavia, Libia,
Somalia, Sudán, Yemen, Líbano, Siria…
Un golpe que se lleva a cabo cada día desestabilizando países y
cambiando sus gobiernos por otros impuestos por USA-PSM-(OTAN), y que
tiene sus expresiones más recientes, o de más inmediato futuro, en todo
el conjunto de hechos de guerra que estamos viviendo.
Enunciemos algunos de ellos (aparcando por esta vez la casi
destrucción total del continente americano, con el permanente asedio a
las pocas excepciones que quedan -Venezuela, Cuba y Nicaragua-).
USA-PSM-(OTAN):
Van a seguir a toda costa (costa que va a ser muy alta para las
poblaciones europeas) con el acoso a Rusia a través de Ucrania, como
insisten hasta la saciedad -y casi la demencia- los líderes europeos
antes citados, más Kaja Kallas, la Alta Representante de la Unión
Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad (otra ansiosa de
guerra que hace quedar a Josep Borrell casi como un tímido
guerrerista).
(Sobre la guerra proxy contra Rusia, que corre cada vez más riesgo de
convertirse en una guerra abierta nuclear, creo que es pertinente la
lectura de Rafael Poch, La ampliación de la guerra de Ucrania está servida y bien anunciada | ctxt.es, pero también escuchar al coronel retirado y antiguo consejero de la Secretaría de Defensa de EE.UU., Douglas Macgregor, «La guerra es inevitable» – YouTube.
De hecho, si las potencias de la OTAN no han descuartizado a Rusia en
todo este tiempo es poque heredó de la URSS el impresionante armamento
nuclear y la línea de investigación que le permite disponer de armas de
primer nivel).
2. Ya han explicitado por fin su plan para Palestina, el cual pasa
por la rendición y desarme de la resistencia, la imposición de una
administración extranjera de los cachitos que quedan del territorio
palestino, con la colaboración cómplice de la “Autoridad Palestina” que
hará de escalón directo de control y represión de su propia población,
sin Estado alguno consentido por el ente sionista, sin retorno de la
población expulsada a lo largo de los años y sin autonomía para decidir
nada en absoluto (aun así, casi todos los que se vanagloriaban de
proponer la “solución de los dos Estados”, como el gobierno español,
dicen ahora estar contentos con ese plan que lejos de ser de “paz”, es
un despreciable chantaje, algo así como “o rendición y sometimiento
definitivo de las organizaciones en lucha o exterminamos a todo el
pueblo palestino”).
3. Han decidido completar la guerra contra Irán
Primero el Consejo de Seguridad rechaza propuesta rusa y activa el “SnapBack” contra Irán y
todas las sanciones multilaterales contra esa Estado se reactivan.
Luego, la UE hace lo propio (poco importa que el ente sionista esté
llevando a cabo el genocidio más siniestro, público y descarnado de la
historia de la humanidad, y que haya atacado a la casi totalidad de
países de Asia occidental: para los peones europeos de los grandes
poderes, es Irán el supuesto “peligro” a combatir). Esta acentuación de
la guerra económica no es sino la antesala para nuevas agresiones
militares preparadas por el tándem USA-ente sionista, muy probablemente
para antes de que acabe este año.
4. Para ultimar el ataque a Irán precisan asegurarse una última
pieza: Paquistán. Todo lo que estaba alrededor de Irán ha sido ya
destruido o desestructurado para imponer gobiernos subordinados a
USA-PSM, menos ese país, o no del todo. De una u otra manera, van a
desestabilizarle o a intentar subordinarle aún más (después del golpe de
Estado que dieron contra su presidente, Imran Khan) para que no
intervenga en favor de Irán, así como para debilitar las posturas
pro-“multipolaridad” de India. Tendrán que hacerlo con “inteligencia”,
eso sí, pues tiene armas nucleares (de facto, tener armas nucleares -eso
que el Imperio llama “de destrucción masiva”- ha sido la única garantía
de que USA no destroce un país, como bien sabe igualmente Corea, así
que dadas las circunstancias de permanente agresión imperial, ese
armamento es el único que está sirviendo hoy por hoy para prevenir la
guerra, aunque sea manteniendo una extraña y tensa paz).
5. La desestabilización del sureste asiático, más los golpes en
Bután, Sri Lanka, Bangladesh… el último en Nepal, son parte del Golpe de
Estado Mundial contra el Mundo Emergente y especialmente contra la
dupla chino-rusa y su construcción infraestructural mundial. Por cierto,
no deja de ser curioso comprobar una y otra vez, como decía, qué poco
se molestan ya las élites globales en disimular nada: 4 de cada 5 nuevos
ministros nepalíes provienen de órganos financiados por el gobierno de
EE.UU. Así por ejemplo, el gobierno «interino» de Nepal tiene por
ministro del interior a Om Prakash Aryal, quien proviene de la
NED-USAID, la Soros Open Society y The Asia Foundation (CIA)-funded
«Justice and Rights Institute-Nepal». De tan repetido y evidente podría
parecer aburrido, si no fuera por lo mortífero y dañino que resulta para
las sociedades afectadas, que ya son casi todas las del mundo.
A la vista de ello, para terminar este repaso, diríamos que
6. La Nueva Ruta de la Seda china queda altamente agujereada. Buena
parte de las sociedades asiáticas y africanas con las que tenía que
articularse han quedado arrasadas por el Imperio Occidental y sus
actuales órganos de poder mundial.
Por eso mismo, parece evidente que ni Rusia ni China puedan dejarse
dar más porrazos de este Golpe de Estado Mundial contra el más mínimo
atisbo de democracia, de convivencia, o de estabilidad de las sociedades
y sus posibles vías de desarrollo, en pro de la Guerra y el Caos. Sin
embargo, hasta ahora, dan la impresión de encajar resignadamente (¿o
pacientemente?) unos y otros de esos golpes.
Por su parte, y en cualquier caso, ¿cuánto más tiempo podrán sufrir
las poblaciones del mundo el sistemático y brutal destrozo de sus
condiciones de vida, de todo su medio y hábitat, sin reaccionar contra
USA-PSM y su banda armada?; ¿dejarán las sociedades europeas que “las
suiciden” sin siquiera levantar la voz?
Como dice Lazzarato (Estados Unidos y el «capitalismo fascista» – ObservatorioCrisis),
“la maquinaria del Estado-Capital ya no delega el uso de la gran
violencia en los fascistas: la organiza ella misma, quizás afectada por
la autonomía que el nazismo había asumido en la primera mitad del siglo
XX. El genocidio arroja una luz inquietante sobre la naturaleza del
capitalismo y la democracia, obligándonos a verlos como quizás nunca
antes los habíamos visto (…) Desde sus propias instituciones —al igual
que el capitalismo desde las finanzas y el Estado desde su
administración y ejército— produce guerra, guerra civil y genocidio”.
Donald Trump ha obligado a desplazarse al país a centenares de
generales estadounidenses desplegados por el mundo, a quienes hoy su
secretario de Guerra ha dado un discurso sin precedentes en la Base del
Cuerpo de Marines de Quantico (Virginia). Les ha dicho a los grandes
jefes militares que deben “prepararse para la guerra”, recuperar el
“ethos guerrero” y los “estándares físicos masculinos”, porque “los
enemigos se están agrupando y las amenazas están creciendo”.
Así que no, no es ninguna “ocurrencia” trumpista que USA haya
recuperado el nombre de su Departamento de Guerra, que es en realidad el
que siempre debió de llevar, como antes, al igual que el resto de
miembros de la más grande organización terrorista de la humanidad, la
del Atlántico norte.
L'Europe après la pluie, 1, Max Ernst, 1933. C'est l'année où Hitler prend le pouvoir -où le Zentrum lui donne plutôt. Ernst s'exile. Le tableau annonce la guerre inévitable à l'Est dans le nouvel "espace vital" (entre Caspienne, mer Noire et Baltique).
L'Europe après la pluie, 2, Max Ernst, 1940-1942. Le résultat de ce qui était annoncé s'expose: horizon palpable entre catastrophe et nouvelle origine (si la bête est défaite).
Internationale situationniste, n° 9, août 1964. Comme le reste de la population, les situationnistes vivent dans l'ambiance de guerre nucléaire dont l'Europe serait le terrain. Et plaident activement contre. À l'inverse des militants et artistes actuels, à l'avant-garde des endormis, des consentis.
Contrairement à la croyance populaire, les années 1970 ont
été une période où la gauche européenne était à son apogée. Les
syndicats étaient puissants et les socialistes étaient convaincus que
les changements économiques pourraient leur être favorables. Alors
pourquoi la gauche a-t-elle été vaincue une décennie plus tard ?
Rencontre Trump-Europe-Ukraine :
Promouvoir la division du travail et la planification stratégique
Après
la récente rencontre entre le président américain Donald Trump et le
président russe Vladimir Poutine en Alaska et la rencontre suivante
entre les dirigeants européens, le président ukrainien et le président
Trump à Washington, une politique américaine prévisible a commencé à
prendre forme.
Comme l'a déclaré dès février de cette année le secrétaire américain à la Défense Pete Hegseth, s'adressant aux
dirigeants européens au sein du Groupe de contact pour la défense de
l'Ukraine, l'Europe a été chargée de prendre le contrôle de la guerre
par procuration de Washington contre la Russie en Ukraine en augmentant
les dépenses de l'OTAN, la production d'armes et le transfert de soutien
matériel à l'Ukraine, permettant ainsi aux États-Unis de se tourner
vers la région Asie-Pacifique en donnant la priorité au confinement de
la Chine dans cette région.
Le
secrétaire Hegseth a clairement indiqué que le conflit serait gelé, et
non terminé, et que des troupes européennes et non européennes (pas des
troupes américaines) seraient transférées en Ukraine pour assurer un
gel, suivi par une réorganisation et une reconstruction des forces
armées ukrainiennes par l'Europe.
Comme l’a expliqué le secrétaire Hegseth, « la réalité de la pénurie »
empêche les États-Unis de s’engager directement et pleinement dans deux
conflits entre grandes puissances, avec la Russie et la Chine,
simultanément, ce qui nécessite le gel d’un conflit pendant que les
États-Unis en poursuivent un autre.
Le
fait même que les États-Unis cherchent à affronter la Chine en
Asie-Pacifique, de la même manière qu'ils ont affronté la Russie en
Ukraine, démontre un désintérêt total pour une paix véritable avec l'une
ou l'autre de ces nations. Les États-Unis estiment que s'ils
parviennent à contenir la Chine plus tôt, ils pourront ensuite affronter
et contenir la Russie.
Le document de 2024 de la Marathon Initiative « Strategic Sequencing, Revisited », rédigé par Wess Mitchel, un ancien responsable de l'administration Trump, affirmait explicitement :
L'idée
du séquençage est simplement de concentrer les ressources contre un
adversaire afin d'affaiblir ses énergies perturbatrices avant de se
tourner vers un autre, soit pour le dissuader, soit pour le vaincre.
Mitchel a également utilisé le terme « division du travail » en ce qui concerne les « alliés des États-Unis en Europe et dans l’Indo-Pacifique
», un terme que le secrétaire Hegseth a répété mot pour mot à Bruxelles
plus tôt cette année, révélant la « division du travail » et le «
séquençage stratégique » comme des politiques en tandem que Washington
poursuit.
Le
test ultime pour la Russie et le monde multipolaire émergent ne réside
pas seulement dans leur capacité à supporter les desseins américains
visant chacun d’eux individuellement, mais dans leur capacité à
retourner cette stratégie contre Washington.
Premiers principes : la quête de primauté de l'Amérique
À la fin de la guerre froide, comme le rapportait le New York Times (NYT) dans son article de 1992 , « Le plan stratégique américain appelle à garantir l’absence de rivaux », les États-Unis cherchaient à créer
« un monde dominé par une superpuissance dont la position peut être
perpétuée par un comportement constructif et une puissance militaire
suffisante pour dissuader toute nation ou groupe de nations de contester
la primauté américaine ».
Le même article notait le rejet par Washington de « l’internationalisme collectif », appelé aujourd’hui « multipolarisme ».
Les
ambitions américaines visant à contenir la Russie et la Chine, tant
dans les années 1990 qu’aujourd’hui, ne sont pas motivées par des
préoccupations légitimes de sécurité nationale, mais plutôt par la
préservation des « intérêts »
américains à l’étranger, à l’intérieur et le long des frontières des
deux nations, d’une manière que les États-Unis eux-mêmes ne toléreraient
jamais qu’une autre nation leur fasse subir.
Le « séquençage stratégique » américain ne se limite pas à la Russie et à la Chine. Ce séquençage, combiné à diverses mises en œuvre de la « division du travail », vise à exploiter et à affaiblir toute nation qui remet en cause la primauté américaine.
Si
l'attention immédiate se porte sur l'Asie-Pacifique, les pays du
Moyen-Orient, d'Amérique latine et d'Afrique sont également ciblés
stratégiquement. La déstabilisation de la Syrie, la pression persistante
sur l'Iran et les efforts continus visant à isoler les pays du reste du
monde multipolaire qui entretiennent des liens avec la Russie et la
Chine (comme la Thaïlande et le Cambodge en Asie du Sud-Est)
s'inscrivent tous dans ce plan plus vaste.
L'objectif
de Washington est d'empêcher la formation d'une alliance cohésive et
multipolaire susceptible de contrecarrer ses ambitions hégémoniques. En
éliminant les nations une par une, ou quelques-unes à la fois, les
États-Unis espèrent maintenir leur domination et empêcher la formation
d'un front uni.
Tant que la primauté demeure le principe unificateur de la politique étrangère américaine, la « recherche de la paix » n’est qu’un moyen de gagner du temps pour rectifier les revers dans une région tout en redoublant d’efforts dans une autre.
L'Ukraine est la guerre de l'Amérique, et de l'Amérique seule
En ce qui concerne la guerre en Ukraine elle-même, malgré les récents commentaires de l’administration Trump la décrivant comme « la guerre de Biden » ou affirmant que « le président Zelenskyy d’Ukraine peut mettre fin à la guerre avec la Russie presque immédiatement »,
la guerre est en fait un produit de la politique étrangère américaine
qui s’étend sur plusieurs administrations présidentielles, y compris le premier mandat du président Trump .
Les États-Unis commandent actuellement les forces armées ukrainiennes, comme l'a révélé un article
du New York Times publié plus tôt cette année. Depuis 2014, la Central
Intelligence Agency (CIA) américaine contrôle et dirige les services de
renseignement ukrainiens, a également rapporté le New York Times .
Ainsi,
le conflit en Ukraine ne pourra prendre fin que lorsque les États-Unis
le décideront ou y seront contraints par la Russie.
Comprendre
ces principes fondamentaux de la politique étrangère américaine
concernant le conflit en Ukraine est essentiel pour réussir à naviguer
dans la propagande que les États-Unis et leurs États clients utilisent
pour tenter de « division du travail » et de « séquençage stratégique ».
Continuité du programme sous Trump
Depuis
son arrivée au pouvoir, l'administration Trump elle-même a poursuivi
tous les conflits et confrontations hérités de l'administration Biden
précédente dans sa quête de primauté mondiale, y compris la guerre par
procuration des États-Unis en Ukraine contre la Russie, une
confrontation avec l'Iran qui a dégénéré en guerre ouverte en juin
dernier, et l'expansion continue de l'empreinte militaire américaine
dans la région Asie-Pacifique le long de la périphérie de la Chine et
même à l'intérieur de ses frontières sur la province insulaire de
Taïwan.
La politique américaine à l’égard de la Russie est décrite en détail dans le document de 2019 de la RAND Corporation intitulé « Étendre la Russie : concurrencer sur un terrain avantageux ».
Le document énumère des mesures économiques, notamment « entraver les exportations de pétrole », « réduire les exportations de gaz naturel et entraver l’expansion des pipelines » et « imposer des sanctions »,
des mesures qui avaient été mises en œuvre par les États-Unis au moment
de la publication du document et depuis lors, y compris sous la
première administration Trump, l’administration Biden qui a suivi et
maintenant pendant le deuxième mandat du président Trump.
Les mesures géopolitiques énumérées par le document de la RAND comprenaient « fournir une aide mortelle à l'Ukraine », qui a commencé sous la première administration Trump, « accroître le soutien aux rebelles syriens », qui s'est manifesté à la fin de l'année dernière par le renversement réussi du gouvernement syrien par les États-Unis, « promouvoir un changement de régime en Biélorussie », que la Russie a jusqu'à présent neutralisé avec succès , et « exploiter les tensions dans le Caucase du Sud », qui se déroule actuellement sous l'administration Trump sous la forme d' un bail de 99 ans sur un territoire plaçant potentiellement des troupes américaines le long des frontières de la Russie et de l'Iran.
Ensemble,
ces politiques représentent une tentative continue des États-Unis
d’encercler, de contenir, de saper et d’étendre la Fédération de Russie,
cherchant finalement à précipiter un effondrement de type Union
soviétique, même si les États-Unis feignent un intérêt pour la « paix » avec la Russie en Ukraine.
Comme dans le passé, ainsi dans le futur
Indépendamment
des revers et des limites, tant que les États-Unis continueront de
rechercher la primauté sur les nations du monde plutôt qu’une
coopération constructive avec elles, toute ouverture américaine de « paix » avec des nations qu’ils ont qualifiées d’« adversaires » et de « menaces »
représente un modèle établi de pause, de réorganisation, de réarmement
et de relance des hostilités – et non un véritable changement de
politique.
L'exemple
le plus récent est la guerre de changement de régime menée par les
États-Unis en Syrie. Suite à l'intervention russe en 2015, la guerre a
été interrompue. Les États-Unis ont profité de cette pause pour réarmer
et réorganiser leurs alliés en Syrie et dans ses environs, tandis que
les alliés de la Syrie, la Russie et l'Iran, étaient entraînés dans une
série de conflits coûteux ailleurs. Une fois la Russie et l'Iran
suffisamment étendus, les États-Unis ont relancé les combats fin 2024,
renversant rapidement et avec succès le gouvernement syrien.
L’effondrement
de la Syrie a été suivi par des opérations militaires
américano-israéliennes menées contre l’Iran lui-même, combinées à une
campagne toujours en cours visant à éliminer ce qui reste des alliés de
l’Iran au Liban, en Irak et au Yémen.
Une
pause dans la guerre par procuration menée par Washington contre la
Russie en Ukraine ne fera que déplacer les efforts américains ailleurs.
Comme
l'a expliqué le secrétaire Hegseth en février, toute pause
s'accompagnerait de l'occupation de l'Ukraine par les troupes
européennes, à l'instar des États-Unis et de la Turquie en Syrie. Elle
inclurait également le réarmement
et la réorganisation de l'armée ukrainienne – comme cela a été
spécifiquement mentionné lors de la récente réunion
américano-européenne-ukrainienne à Washington – et la reprise des
hostilités ultérieurement, lorsque les circonstances pencheraient en
faveur de Washington.
Non seulement c’est ce qu’impliquent les déclarations du secrétaire Hegseth concernant une « division du travail » et un « séquençage stratégique » , mais c’est aussi ce que les États-Unis ont fait tout au long de la guerre froide et depuis lors.
Sous l'administration Bush Jr., il est admis
que les États-Unis ont cherché à instaurer des changements de régime
dans plusieurs pays d'Europe de l'Est, ainsi qu'en Géorgie, dans le
Caucase. En 2003, les États-Unis ont renversé avec succès le
gouvernement géorgien, tout comme ils l'ont fait avec le gouvernement
ukrainien en 2014. Tout comme en Ukraine, les États-Unis ont entrepris
de réorganiser et de renforcer l'armée géorgienne et, en 2008, comme l'a conclu une enquête de l'UE , la Géorgie a lancé une courte guerre, qui a échoué, contre les forces russes.
L’année suivante, sous l’administration Obama, les États-Unis ont cherché à « réinitialiser
» les relations américano-russes, la secrétaire d’État américaine de
l’époque, Hillary Clinton, présentant littéralement au ministre russe
des Affaires étrangères, Sergueï Lavrov, un bouton physique de « réinitialisation » comme symbole de la nouvelle relation.
En
réalité, les États-Unis ont simplement cherché du temps et de l’espace
pour préparer la prochaine série de provocations – ce qu’ils ont fait – à
partir de 2011, en divisant et en détruisant une grande partie du monde
arabe, y compris en ciblant les alliés russes, la Libye et la Syrie, et
le renversement réussi du gouvernement ukrainien en 2014, ainsi que le «
pivot vers l’Asie » des États-Unis qui a commencé sous l’administration
Obama et se poursuit encore aujourd’hui.
Non
seulement les récentes politiques américaines semblent représenter le
dernier exemple de ce cycle de recherche de la paix tout en se préparant
à la prochaine série de confrontations, mais les États-Unis ont
pratiquement déclaré que le gel du conflit en Ukraine visait à leur
donner le temps et l’espace nécessaires pour donner la priorité à la
maîtrise de la Chine, ce qui implique que les États-Unis reviendront
ensuite contrarier la Russie en Ukraine.
Seul
le temps nous dira dans quelle mesure la Russie s’accommodera ou
perturbera les tentatives des États-Unis de mettre en œuvre une « division du travail » concernant l’Ukraine pour effectuer un processus de « séquençage stratégique »
pour vaincre la Russie, la Chine et leurs alliés en détail, et si le
reste du monde multipolaire s’unira suffisamment pour aider la Russie ou
se laissera diviser et distraire par des efforts américains similaires
pour perturber et déstabiliser leurs nations respectives.
Le
calcul de la Russie sera basé soit sur sa confiance dans la poursuite
de l'Opération militaire spéciale (OMS) jusqu'à sa conclusion complète,
en faisant s'effondrer l'armée ukrainienne et en supprimant le régime
client installé par les États-Unis à Kiev à partir de 2014, soit sur la
nécessité d'accepter une pause dont Moscou estime pouvoir faire un
meilleur usage que l'Occident collectif et affronter les États-Unis et
ses mandataires à l'avenir à partir d'une position encore plus forte.
Il se peut que la Russie cherche à libérer des ressources pour son propre « pivot »
visant à aider des alliés comme l'Iran et la Chine, tandis que les
États-Unis eux-mêmes tournent leur attention vers l'Est. Cependant,
contrairement aux États-Unis, la Russie ne dispose pas de la longue
liste d'États clients qu'elle pourrait mobiliser pour gérer un conflit
tout en se tournant vers l'autre, comme Washington le fait et le fait.
L’avenir
du monde multipolaire dépendra peut-être autant de l’aide apportée aux
nations pour empêcher leur capture et leur exploitation politiques par
les États-Unis que de la coopération entre les nations multipolaires
pour se défendre contre l’empiètement, la coercition et la capture des
États-Unis.
Le
test ultime pour la Russie et le monde multipolaire émergent ne réside
pas seulement dans leur capacité à résister aux visées américaines
dirigées contre chacun d'eux individuellement, mais aussi dans leur
capacité à retourner cette stratégie contre Washington. Si la Russie
parvient à conclure son OMS en Ukraine de manière décisive tout en
renforçant ses alliances avec des pays comme la Chine et l'Iran, elle
peut rendre la « division du travail » inutile.
De
même, si la Chine peut utiliser cette période pour consolider son
influence régionale et approfondir ses liens avec des nations
extérieures à l’Occident collectif, les États-Unis trouveront leur pivot
vers l’Asie-Pacifique beaucoup moins efficace.
Le
paysage géopolitique actuel est une partie d'échecs géopolitique aux
enjeux considérables. Si les États-Unis croient pouvoir acculer leurs
rivaux un par un, un échec et mat coordonné du monde multipolaire
pourrait mettre fin à la partie pour de bon. Le succès signifie un monde
défini par la paix, la stabilité et la prospérité dans un équilibre
mondial des pouvoirs. L'échec signifie la perte de notre avenir
collectif au profit d'une poignée d'intérêts particuliers aux États-Unis
qui ont déjà démontré depuis un siècle les moyens et la volonté de le
détruire.
Brian Berleticest un chercheur et écrivain géopolitique basé à Bangkok.
RFE/RL - After Meeting Russian Foreign Minister, Clinton Hails Fresh Start (2009): https://www.rferl.org/a/After_Meeting... Reuters - Georgia started war with Russia: EU-backed report (2009):