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lundi 25 mai 2026

Las Fuerzas del Trabajo y las Fuerzas de la Cultura (Gustavo Bueno, 1978)

Publicado en la revista Argumentos (Madrid), nº 8, enero 1978, páginas 29-40.

Nuevas fuerzas de la cultura irrumpen en la lucha, Mundo Obrero, Madrid 30 de mayo de 1971

I Introducción

El concepto de «Fuerzas del Trabajo y de la Cultura», presentado por Santiago Carrillo en Nuevos enfoques a problemas de hoy, Praga, B. I., junio 1967, págs. 95-ss) y utilizado en un contexto más amplio en su obra madura Eurocomunismo y Estado (Barcelona, Grijalbo, 1977, págs. 121-129, &c.), discutido ampliamente en el seno del Partido Comunista de España (en Revolución y Cultura, nº 2, febrero 1970; nº 3, abril 1970, o nº 4, junio 1970; nº 6, febrero 1971; nº 8, julio 1971; nº 10-11, julio 1972, &c., encontramos testimonios de estos debates) así como también fuera de él (por ejemplo, desde posiciones «tradicionalistas», José María Galán en Cuestiones varias del carrillismo, Madrid, Futuro, 1976, págs. 31-39); presupuesto como concepto fundamental para la elaboración de la nueva línea política del Partido (por ejemplo, el informe firmado por Emilio Quirós, Nuevas características del Frente teórico y cultural, contenido en las Actas del VIII Congreso, Bucarest 1972) así como para la interpretación de los sucesos políticos cotidianos («Nuevas fuerzas de la cultura irrumpen en la lucha» es el título de la primera página del Mundo Obrero de 30 de mayo de 1971; «Fuerzas de la Cultura en Acción», M. O., 28 de marzo de 1974; &c.) e incorporado al Manifiesto Programa de 1974, es, sin embargo, considerado con cierto recelo por otros muchos comunistas. Estos, reconocen en él acaso más la condición de un «concepto coyuntural» (mimético –el Mayo francés, la Revolución Cultural China–, oportunista –el aprovechamiento del potencial de protesta universitaria de la última fase del franquismo–, &c.) que la de un «concepto científico» (en el artículo de Daniel Lacalle, «Sobre los trabajadores intelectuales», en Materiales, nº 4, julio-agosto 1977, el término «trabajadores intelectuales» aparece claramente como sustitutivo del término «fuerzas de la cultura»).

Las reflexiones que siguen están destinadas a profundizar, a propósito del concepto de «Fuerzas del Trabajo y de la Cultura», en la naturaleza dialéctica de los «conceptos fundamentales» de la concepción marxista, mediante un tratamiento filosófico de los mismos. Mi tesis (seguramente muy ortodoxa, por lo demás, al menos en un principio) podría resumirse de este modo: los conceptos fundamentales del marxismo constituyeron un sistema dialéctico, y, por tanto, la alteración o modificación de alguno de ellos no solamente repercute en el conjunto del sistema sino que, a la vez, el alcance de la modificación sólo puede ser medido desde el sistema entero.

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dimanche 2 novembre 2025

Gerardo Iglesias: «Estamos marchando a pasos agigantados a la frontera de lo que fue el franquismo» (2013)

Gerardo Iglesias para Jot Down 0

Aguantó los peores ataques de Santiago Carrillo y una fea campaña difamatoria de Felipe González y Alfonso Guerra. También los achaques del trabajo, cuando no le quedó más remedio que volver a la mina tras abandonar la política y sufrió un terrible accidente laboral. Tiene la salud muy delicada, pero Gerardo Iglesias (La Cerezal, 1945) aún conserva energías para investigar la represión franquista en su región y redactar sus memorias. También se ha sumado a la causa abierta en Argentina contra la represión de la dictadura aportando el caso de sus familiares. Mientras fue secretario general del PCE, sus ideas causaron el mismo rechazo de los poderes del mundo capitalista que de los Gobiernos de la URSS anteriores a Gorbachov. Esta forma de entender el mundo de su tiempo le llevó a formar Izquierda Unida, pero no pudo darle la continuidad que le hubiera gustado al espíritu original del proyecto. No quiere dar ya entrevistas, pero hace una excepción.

Es usted descendiente de una familia de comunistas.

Soy descendiente de una familia de personas; personas que en un momento dado pues, efectivamente, ingresaron en el Partido Comunista. Somos de un pequeño pueblecito, casi una aldea, que se llama La Cerezal y pertenece al Ayuntamiento de Mieres. Toda mi familia, sobre todo por parte materna, han sido militantes del partido. También mi padre. Y por ello han sufrido todos los embates de la represión franquista. Participaron en la guerra, mi padre estuvo en diversos frentes en Asturias. Y cuando acabó la guerra de trincheras, que aquí fue en el 37, fue hecho prisionero. Lo llevaron primero a un campo de trabajo en Teruel, luego estuvo en otros campos de concentración, en Guernica, también en la cárcel de Zaragoza. Toda una peripecia durante varios años. No tengo muchos recuerdos de cosas que me contara, salvo detalles del sufrimiento de los campos de concentración, de los batallones de trabajadores. Era horrible vivir bajo esas circunstancias cuando, además, la política del franquismo ya se sabe cuál era con los vencidos: el «exterminio por hambre o por fuego».

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