(Lectures pour tous - 25.09.1957 - 05:17) Max Pol FOUCHET rend hommage à l'écrivain Malcolm LOWRY en proposant la chronique de son livre "Au dessous du volcan", sorti il y a dix ans aux Etats Unis et il y a sept ans en France. Ce récit conte le dernier jour d'un consul anglais, en poste à Quahnahuac, au Mexique, souffrant du même mal que son auteur, l'alcoolisme. Plus que sa vie, ce sont les méandres éthyliques de son esprit et la profondeur de ses blessures que le diplomate nous invite à venir toucher. Max Pol FOUCHET voit dans ce livre un chef d'oeuvre, qui sans cesse invente son langage, et qui est nourri d'une érudition prodigieuse. Il avertit le lecteur que sa lecteur n'est pas facile, au même titre que les livres de William FAULKNER ou "L'Ulysse" de James JOYCE.
¿Tuvo algo que ver la CIA en la muerte
de Carrero Blanco? ¿Autorizó Nixon aquella operación? ¿Conocía la
Central de Inteligencia los preparativos del 23-F? ¿Qué se trae ahora
entre manos? Con la CIA nunca faltan los interrogantes.
Manuel de la Iglesia-Caruncho *
La CIA en España, ayer y hoy.
Que para EE UU, y por tanto para la CIA,
todo lo que ocurriera en España en la década de los 70 era de crucial
importancia, está fuera de duda. El territorio español resultaba
estratégico por partida doble: como puerta del Mediterráneo, donde opera
la VI flota de EE UU; y como lugar a medio camino entre EE UU y el
siempre complicado Oriente Medio, rebosante de petróleo. Un territorio
además, desde donde, en caso necesario, los misiles atómicos que portan
los submarinos anclados en Rota, o los bombarderos alojados en el
interior de la Península, podrían alcanzar la URSS con gran rapidez.
Franco, con quien Eisenhower había
firmado en fecha tan temprana como 1953 los tratados de amistad y
cooperación que permitían a EE UU disponer de las bases de Morón,
Torrejón de Ardoz, Zaragoza y Rota, se hallaba en los años 70 en el
ocaso de su vida. Y para EE UU, una “transición ordenada”, que
garantizase las bases en España, era esencial. En sus líneas gruesas, la
transición estaba garantizada con el nombramiento de Juan Carlos de
Borbón como sucesor, con la legitimidad que le otorgaría la línea
dinástica ante los sectores monárquicos de la sociedad española; pero
quedaban flecos por resolver. En la década de los 70, dos personajes del
régimen causaron quebraderos de cabeza a EE UU: Carrero Blanco,
nombrado presidente del Gobierno por Franco en 1973, y Adolfo Suárez,
nombrado presidente por Juan Carlos en 1976. Eran años en los que la CIA
mantenía estrechos contactos con militares, políticos, diplomáticos,
periodistas… y, estrechísimos, con los servicios de inteligencia
españoles. Alfredo Grimaldos bien lo describe en su obra: La CIA en España. Y eran años también en los que el “Imperio” no iba a consentir ninguna tontería.
¿Estuvo la CIA detrás del magnicidio?
Carrero Blanco, un “duro” del
franquismo, podía poner muchos palos en las ruedas que debían llevar
desde la dictadura hasta el sistema democrático “moderado” planeado por
EE UU para España. Había expresado además su deseo de exigir más
contrapartidas a cambio de mantener las bases en España en la
renegociación de los tratados que se avecinaba. Ahora bien, ¿tanto
molestaba Carrero a EE UU como para decidir su desaparición física?
¿Acaso no garantizaba, a la muerte de Franco, la continuidad en España
de un anticomunismo “duro” y la de las bases militares?
Imaginemos por un momento que la CIA
promovió el atentado. Uno de sus principios rectores, tal vez el
primero, establece que las “operaciones encubiertas” deben planearse y
ejecutarse de modo tal que el gobierno estadounidense no resulte
involucrado. El nombre de la CIA no podía aparecer en un atentado así de
ninguna manera. Se necesitaba una mano ejecutora, y… ¿cuál mejor que
ETA? Aparece entonces un personaje en escena del que nada se sabe, pero
que entrega a ETA información sobre los movimientos rutinarios de
Carrero: todos los días acude a misa a la misma hora y se dirige por la
calle Claudio Coello, también a la misma hora, a su despacho. A ETA le
sale un atentado perfecto y Carrero vuela por los aires.
Esta hipótesis, que la CIA puso en el
radar de ETA a Carrero, la defendieron aquellos periodistas que más
investigaron el asunto, como Manuel Cerdán (Matar a Carrero: la conspiración) o Enrique Barrueco (“La CIA sabía que iban a matar a Carrero”, en Interviú 28-3-1984). A ella se suma también Alfredo Grimaldos en la obra citada. Pero,
¡lo siento!, a mí no me convence del todo. Que Washington se arriesgara
a introducir un elemento de tanta inestabilidad como un magnicidio en
un país que iba a experimentar a corto plazo cambios trascendentales en
su sistema político parece difícil. ¡Cómo si no tuvieran los
norteamericanos otras formas de presión menos arriesgadas! Pero, ¿y si
la CIA hubiera actuado por su cuenta?
Profundicemos en el modus operandi de la CIA de la mano de Tim Weiner, autor de Legado de Cenizas,
una obra que se apoyó en la consulta de miles de documentos y en
cientos de entrevistas. Si algo deja claro el libro a lo largo de sus
más de setecientas páginas es que en la CIA no se movía nada importante
sin la autorización del presidente de los EE UU. Ahora bien, las
“operaciones encubiertas” sí podían ser desconocidas para otras
autoridades, incluso para el Secretario de Estado o los jefes del
Pentágono, y de ahí la sensación de que a veces actuase por su cuenta.
Por
ejemplo: la orden de matar a Fidel Castro, en la que tanto empeño puso
la CIA, fue dada personalmente por los Kennedy, especialmente por
Robert, a quien John había confiado el control de la Agencia, y son
numerosas las pruebas que recoge Weiner al respecto. Por otro lado,
Nixon y Kissinger dirigían las operaciones clandestinas de la CIA en los
70 “sin que nada escapase a su control”. Pero vean esto: cuando Nixon
ordena al director de la CIA que organice el golpe contra Allende, no se
informa ni al Secretario de Estado, ni al de Defensa, ni tampoco al
Embajador de EE UU en Chile. Había comenzado ya el acoso político,
económico, mediático y diplomático contra Allende cuando el embajador
Korry se da cuenta de que la base de la CIA en Santiago iba mucho más
lejos. Cablegrafía entonces a Kissinger con su opinión contraria al
golpe y la respuesta fue: “Deje de entrometerse”.
En suma, no parece plausible que la CIA
tuviera algo que ver en el atentado contra Carrero sin el visto bueno de
Nixon y Kissinger, y sería muy extraño que estos dirigentes
“anticomunistas duros” dieran tal orden.
Adolfo Suárez y el 23-F
Un caso diferente es el de Adolfo
Suárez, quien visitó Cuba y concedió créditos al Gobierno de Fidel
Castro, y visitó Argelia y mantuvo cierta equidistancia entre el
gobierno argelino y el de Marruecos -un aliado estratégico de los EE
UU-. Pero lo peor es que no era partidario de entrar en la OTAN.
Demasiado para Estados Unidos. Así que, ni los norteamericanos, ni el
sector más ultra del ejército español simpatizaban con Suárez. Las
presiones para que dimitiese, como hizo, debieron ser insoportables.
Mientras se dilucidaba su dimisión, se
había puesto en marcha el golpe de Tejero. Si triunfaba, se conformaría
un gobierno “duro” pero que guardaría las formas institucionales: sería
elegido por el Parlamento, presidido por el general Armada, tal vez con
algunos ministros socialistas… y, por supuesto, con la continuidad de
Juan Carlos. Si salía mal, serviría de toque de atención para que nadie
se atreviese a ir demasiado lejos en la política española. Salió mal
-Tejero, quien quería regresar al franquismo, no se entendió con Armada-
pero se cumplió lo último: el Gobierno de Calvo Sotelo, quien sustituyó
a Suárez, entró en la OTAN y cerró filas con Marruecos. La CIA supo de
los preparativos del golpe, posiblemente lo alentó y seguramente expresó
a los golpistas que no sería mal visto por EE UU. No tenía nada que
perder.
“España es de interés estratégico para
la seguridad de Estados Unidos debido a su posición geográfica, que la
convierte en una base potencial para operaciones en el área del
Mediterráneo occidental, y de interés político por la actual resistencia
del pueblo español a la penetración comunista”. Así empieza el largo
informe de la CIA sobre España que vamos a comentar[1].
Para ser un documento interno, el comienzo no puede ser más
contundente. Ni más performativo: respondiendo a ese interés
estratégico, en septiembre de 1949 atracaron los primeros barcos
norteamericanos en El Ferrol y su comandante, el almirante Richard L.
Conolly, rindió visita a Franco en el Pazo de Meirás; en 1950 Truman,
hasta entonces adverso a Franco, reconoce oficialmente a su gobierno y
en julio de 1952 el almirante Forrest P. Sherman repite la visita al
“Caudillo” para acordar las negociaciones previas a los pactos
bilaterales de 1953.
Mientras tanto, menudean las visitas
oficiales a España de congresistas y, con parsimonia, —pues los
inversores no se fían de su solvencia ni los políticos de la estabilidad
del régimen—, EE.UU. ensaya la apertura comercial y otorga ayudas
económicas a España. No es ajena a esta dinámica la actividad del lobby
español en EE.UU., animado por el “inspector de embajadores” José Félix
de Lequerica, con el director de la CIA, Roscoe Hillenkoetter y los
senadores Arthur Vandenberg, James E. Murphy, Joseph McCarthy y Patrick
McCarran, que recibió una condecoración en la embajada “por su
excepcional devoción a España”[2].
Todos ellos compartían la admiración hacia Franco, el antisemitismo y
un fuerte anticomunismo, rasgo característico de una Guerra fría
entonces incipiente[3].
Y todos ellos trataron de influir en la opinión pública, los
congresistas opuestos a Franco y el propio presidente para que, como
dice Ángel Viñas, “no se le apretaran demasiado las tuercas a Franco” y
se viera la conveniencia de enviarle ayuda sin condicionamientos.
El informe de la CIA es muy completo,
abarca la situación política y económica de España, la oposición al
régimen, las relaciones exteriores, el ejército y “los probables
desarrollos políticos futuros que afectarán a la seguridad de EE.UU.”
(seis secciones en total), todo ello con abundante material estadístico y
gráfico. Es el documento más extenso de los muchos que elabora la
Agencia entre 1947 —momento de su creación— y 1950, y que hoy se hallan
prácticamente desclasificados[4]. En conjunto, ofrecen una visión muy detallada y relativamente objetiva de la España de la época.
Tal acopio de información muestra el
gran interés del gobierno de EE.UU. hacia España y, en el caso del
informe que nos ocupa, viene a ser como el largo alegato de un abogado
defensor que motiva exhaustivamente su juicio: es necesario acercarse a
Franco y apuntalar su régimen económica, militar y políticamente en
interés de la seguridad de EE.UU. y de la defensa común atlantista ante
la supuesta amenaza de la URSS y del comunismo. La política de sanciones
impulsada hasta entonces se ha revelado contraproducente: aparentemente
solo sirve para fortalecer al régimen. Y es necesario tomar la
iniciativa cuanto antes, pues la delicada situación económica de España,
en términos de hambre, miseria y desigualdad generalizadas, unida al
aislamiento exterior (salvo la Argentina de Perón), podría llevar a la
desestabilización del régimen, lo cual daría más campo de acción al
comunismo y descartaría otras opciones políticas más aceptables para
EE.UU. La situación militar no es menos penosa: a pesar de disponer de
más de 500.000 uniformados, a los que se pueden sumar casi 90.000
guardias civiles y policías nacionales (que se llevan, en conjunto casi
la mitad del presupuesto estatal), el Ejército español, con escaso y
obsoleto armamento, sería incapaz de resistir el ataque de otro “moderno
y bien equipado” y de defender sus fronteras y sus costas.
En este sentido, otro informe de la CIA
expresa el desiderátum de un futuro en el que el régimen de Franco ha
sido eliminado y en el que “la representación comunista en el régimen
que le suceda sea limitada o inexistente”, mientras que la URSS
preferiría, según el mismo informe, “la permanencia de Franco y el
aislamiento permanente de España respecto de cualquier fuente de ayuda
exterior, hasta que las condiciones internas estén maduras para la
revolución”[5].
Conviene retener ese concepto de un régimen sin comunistas en España,
pues será la opción que mantendrá EE.UU. hasta la transición, con
valedores tan ilustres como Henry Kissinger, Fraga o Areilza. Una
propuesta que también condicionará la dinámica de los grupos
antifranquistas -en el exilio.
La iniciativa en el cambio de actitud de
los países occidentales, se añade, debe partir de EE.UU. Aunque hubiera
sido deseable un planteamiento conjunto con los países de Europa
occidental, incluso añadiendo a España en el Plan de recuperación
europea (Plan Marshall), la aversión de los gobiernos y de la opinión
pública europea hacia el régimen de Franco lo hace inviable. Pero, por
otro lado, la integración de Europa occidental se considera “incompleta e
inadecuada sin España”, de modo que EE.UU. deberá articular un plan de
ayuda económica y militar bilateral, como ya estaba haciendo en Grecia,
Turquía y otros países fuera de Europa. Por lo demás, el régimen de
Franco también prefiere la opción bilateral para no tener que depender
del entendimiento con regímenes más o menos hostiles. En este caso se
trataba de la ayuda económica, pero se mantendrá una actitud parecida
cuando se aborde el acoplamiento de España en el esquema militar
atlantista.
Primera
página del mensaje del presidente Truman al Congreso el 12 de marzo de
1947 recomendando asistencia a los gobiernos de Grecia y Turquía,
considerado como la primera formulación de la doctrina Truman (Wikimedia
Commons)
Por lo demás, conviene recordar que por
esos años el panorama internacional se venía tensionando
progresivamente, de modo que las buenas relaciones de EE.UU. e
Inglaterra con el antiguo aliado, la URSS, duraron muy poco y algunos
líderes occidentales empezaron a decir que la guerra no había terminado,
aunque ahora cambiaran los enemigos. Con preocupación se veía desde
EEUU. e Inglaterra el incipiente proceso de descolonización, que
afectaba gravemente a esta última, así como a Francia, Bélgica y Países
Bajos; la primera guerra árabe-israelí, subsiguiente a la creación del
estado hebreo en 1947; el control progresivo de Stalin sobre los países
del Este (aunque fuera un aspecto negociado en Yalta) y la primera
crisis de Berlín. Pero quizá lo más impactante debió de ser la “pérdida
de China” y la Guerra de Corea, que obligaron por primera vez tras la II
Guerra mundial a desplazar hombres y ayuda militar masiva al lejano
Oriente[6].
Sin olvidar que la explosión de la primera bomba atómica de la URSS en
1949 revalidaba una proliferación nuclear iniciada en el momento en que
EE.UU. malogró en NN.UU. la propuesta de negociaciones para impedirla.
Como los ideólogos de la Restauración
veían la hidra de la Revolución francesa extenderse por toda Europa,
ahora se temía la “amenaza roja” (red scare) en todo el mundo, incluso en Europa occidental.
Hasta mayo de 1947 hubo ministros comunistas en Francia, Italia,
Bélgica, Finlandia e Islandia y la influencia y popularidad de los
PP.CC. era muy fuerte en los sindicatos, parte de la opinión pública y
la intelectualidad. En esta situación uno de los primeros informes de la
CIA, de 1947, señalaba que “el mayor peligro para la seguridad de
Estados Unidos reside en la posibilidad de un derrumbamiento económico
en Europa occidental y la consiguiente llegada al poder de elementos
comunistas”[7].
De donde sale la formulación de la ayuda a gran escala para la
reconstrucción de Europa, una idea articulada por secretario de Estado
Marshall y de su asesor George F. Kennan.
En ese contexto, las estrellas del
escenario mundial se iban alineando favorables hacia Franco. Pues ¿acaso
no había sido él uno de los primeros en alertar del peligro comunista y
en combatirlo a muerte en su propia casa y en las heladas estepas de
Rusia? Así pues, la postura de la CIA hacia Franco no era sino síntoma
de un estado de opinión que iba medrando entre muchos altos mandos
militares, congresistas y asesores del gobierno norteamericano. En 1947
Kennan había dicho que la recién formulada “doctrina Truman” —de la que
él mismo era principal autor intelectual, aunque luego mostró
discrepancias con su aplicación— implicaba una nueva perspectiva más
favorable hacia la España de Franco[8].
Pero antes que él, ya en 1945, el Pentágono y el Estado Mayor Conjunto
habían señalado el interés estratégico de la Península y en ubicar al
menos tres bases militares en España. Unos y otros siguieron presionando
al Departamento de Estado y al presidente, que acabaron cediendo. “A mí
Franco —le dijo Truman al almirante Sherman, Jefe de la VI Flota, a
quien poco después envió a negociar con Franco— no me gusta y nunca me
gustará, pero no permitiré que mis sentimientos personales invaliden las
convicciones de ustedes, los militares”[9].
Un cambio de opinión semejante mostró Dean Acheson, secretario de
Estado desde 1949. Y el encargado de EE.UU. en España, Paul T.
Culbertson, que en principio aconsejaba a su gobierno “un esfuerzo por
la cooperación, en vez de por el antagonismo” y “considerar la ayuda
directa” a Franco, pero condicionada a la disposición a hacer reformas,
luego debió aceptar que la ayuda se desligara de cualquier consideración
política[10].
Y, como en la Restauración, también la iglesia bendecía esta deriva, en
este caso por medio del cardenal Spellman y con la venia del Santo
Padre Pío XII. Se recordaba que la victoria de Franco en la Guerra civil
había sido, entre otras cosas, un valladar ante el avance general de la
secularización y la apostasía.
Todos eran muy conscientes del carácter
rígido y dictatorial del régimen y de las muy escasas ganas de Franco
por hacer reformas que no fueran de fachada, como la creación de las
Cortes, la definición de España como reino (sin rey) o las elecciones
municipales según los cánones de la “democracia orgánica”. Como le dice
Culbertson a Martín Artajo, ministro de Asuntos exteriores en 1947,: “…
España [es un] estado policial, donde hay represión política y donde
casi todo es considerado un crimen contra el Estado y, por tanto, sujeto
a juicio en consejo de guerra, cosas que son incomprensibles para la
opinión pública norteamericana…”[11].
Precisamente por eso habían sido los propios EE.UU. los que, pocos años
antes, habían propuesto a la Asamblea General de la ONU la exclusión
“del gobierno fascista del general Franco (…), impuesto por la fuerza al
pueblo español con la ayuda del Eje”[12].
Oscar Lange, el representante de Polonia en NN.UU., denunciaba incluso
que Franco amparaba a militares y científicos nazis, con los que
supuestamente trataba de llevar adelante investigaciones atómicas[13].
Pero los intereses estratégicos de
EE.UU., el anticomunismo visceral imperante y la dinámica expansiva del
gran capital norteamericano pronto dejaron de lado el afán de
propagación ecuménica de la democracia para colaborar o apoyar a “sons
of a bitch” como los Somoza, Trujillo o Franco cuando ello les convenía. Y no por casualidad se firmaron con pocas semanas de diferencia el
acuerdo bilateral España-EE.UU. y el nuevo concordato con el Vativano.
Los acuerdos bilaterales España-EE.UU.
fueron una pieza más de un esquema político global encaminado a asegurar
la hegemonía norteamericana mediante la “contención” (roll back)
de la influencia de la URSS y de los partidos comunistas tanto en el
plano internacional como en el interior de los países capitalistas y en
lo que pronto se iba a llamar “Tercer Mundo”. Pues para los EE.UU., como
para Franco, el campo semántico de “comunismo” va más allá de la URSS y
de los partidos de ese nombre, englobando a los sindicatos de clase,
los nacionalismos populares, como el de Lumumba en el Congo, Nasser en
Egipto o Mosaddeq en Irán, así como cualquier otro movimiento político
que pusiera en peligro los intereses de EE.UU. y de sus aliados.
En el plano militar, la política de
contención debe relacionarse con la articulación de Tratados de defensa
regionales (OTAN, CENTO, Pacto de Bagdad), tratados o acuerdos
bilaterales[15]
(Taiwán, Japón, Corea, Filipinas, España, etc.), y la proliferación de
bases militares por todo el mundo. La funcionalidad del Mando aéreo
estratégico (SAC), creado en 1947, con bombarderos dotados de armamento
atómico, así como la de la poderosa flota de submarinos y portaaviones,
pronto dotados también de propulsión y munición atómica, lo exigía. La
doctrina Truman también tenía sus flancos económicos (como el Plan
Marshall, germen del proceso de unificación europea, o el Plan de cuatro
puntos, destinado a países de África, Asia o Latinoamérica); de
espionaje y acciones encubiertas de la CIA, sin descartar asesinatos
como los de Patricio Lumumba o Mohammad Mosaddeq (directiva presidencial
NSC 10/2, inspirada también por Kennan); y de política cultural y
propaganda encaminada a difundir los valores, ideas y gustos estéticos
del llamado “mundo libre”, así como la utopía de los “átomos para la
paz”[16].
El informe de la CIA que comentamos
incluye dos notas que expresan la “discrepancia” del Departamento de
Estado y de la Inteligencia del Ejército de Tierra respecto de las
estimaciones de la Agencia. Si bien se comparte con ella la valoración
estratégica de la Península y la conveniencia del acercamiento a Franco,
no ven que la situación de su régimen sea tan vulnerable por el
deterioro económico (“la situación económica de la nación será crítica
en el invierno de 1948-1949”, afirma la CIA), ni por el creciente
descontento popular ni por la acción de los grupos de oposición
antifranquista. Estos, se dice, están divididos y Franco ha sabido
manejar a los monárquicos borbónicos mediante su entrevista con Don
Juan, que tácitamente descarta su acceso al trono y los planes
reformistas planteados en el manifiesto de Estoril (y también de algunos
generales monárquicos) ; los comunistas, tras el fracaso de la invasión
del valle de Arán, se hallan muy debilitados por la represión, y el
hambre y la miseria generalizadas, por sí mismas, no se ven como
factores suficientes para provocar un levantamiento popular, al menos a
corto plazo.
A pesar de todo, se detecta en todas
estas valoraciones cierto grado de incertidumbre, suficiente como para
aconsejar en todo caso esa ayuda directa a la España de Franco aun
cuando el dictador no muestre intenciones de hacer reformas internas,
que también perjudicarían a los grupos privilegiados que le apoyan,
singularmente el ejército y la iglesia. Queda latente la idea de que el
pueblo español, doce años después de comenzada la Guerra civil, sin ver
perspectivas de mejora para su situación de penuria y opresión, podría
llegar a un punto de malestar y desesperación que le hiciera apoyar
iniciativas encaminadas a derrocar la dictadura. En esa coyuntura, la
posible intervención de los comunistas, incluso con el apoyo de la URSS,
tendría una oportunidad. Y eso era tabú para las élites dirigentes de
EE.UU. y de sus países aliados[17].
España es de interés estratégico para la
seguridad de Estados Unidos debido a su posición geográfica, que la
convierte en una base potencial para operaciones en el área del
Mediterráneo occidental, y políticamente por la actual resistencia del
pueblo español a la penetración comunista. La situación en España afecta
al desarrollo de la política estadounidense en Europa porque el
gobierno totalitario y antidemocrático de Franco hace que España sea
inaceptable para las demás naciones de Europa Occidental como
participante en el programa de recuperación europeo y en la Unión
Occidental. Los aspectos políticos del Protocolo de España con Argentina
son de interés para la política de Estados Unidos en el hemisferio
occidental y su doctrina de la hispanidad afecta los intereses de
Estados Unidos en todas las naciones latinoamericanas y en la República
Filipina.
En términos económicos, España es
relativamente poco importante para Estados Unidos, excepto en la medida
en que Estados Unidos pudiera tener que negar a sus enemigos materias
primas estratégicas españolas. Normalmente, menos del dos por ciento de
las exportaciones estadounidenses van a España, mientras que menos del
uno por ciento de las importaciones estadounidenses provienen de ese
país.
El poderío militar de España es escaso,
aunque sus fuerzas armadas se mantienen en una dotación numérica de más
de 500.000 efectivos y casi la mitad del presupuesto nacional se dedica a
los estamentos militares y policiales. Estas fuerzas carecen de equipos
modernos y su entrenamiento se ve limitado por la escasez de petróleo y
gasolina. España no podría repeler el ataque de un ejército moderno y
fuerte. Sus capacidades militares no pueden mejorar eficazmente sin
armas, aviones y equipos de origen extranjero. El desarrollo económico
nacional está retrasado y la capacidad de producción bélica es
insuficiente para sostener a las fuerzas armadas, excepto en breves
combates. Aunque existen importantes yacimientos de minerales
estratégicos, estos no son suficientes como para satisfacer las demandas
de la guerra. En caso de guerra, Franco probablemente se alinearía, si
fuera el caso, con las potencias occidentales, tanto por conveniencia
como por su genuino aborrecimiento de la expansión comunista. Sin
embargo, en primer lugar trataría de permanecer neutral.
La producción agrícola e industrial
española no ha recuperado el nivel alcanzado antes de la Guerra civil de
1936-39. La modernización y renovación de los equipos son muy
necesarias en todos los ámbitos, pero la posición cambiaria de España es
extremadamente débil.
Al final de la Segunda guerra mundial, a
España se le negó la admisión en la ONU como antiguo colaborador del
Eje. Desde diciembre de 1946, el Gobierno se encuentra ante desventajas
específicas derivadas de una resolución de la Asamblea General de la ONU
que, tras censurar a Franco por sus antiguos y estrechos vínculos con
la Alemania nazi y por su régimen totalitario de derechas, excluía a
España de la participación en organismos internacionales o dependientes
de la ONU y recomendaba la retirada de Madrid de ministros y embajadores
de los países miembros. Los cálculos del general Franco incluían la
posibilidad de que el peligro de guerra entre la URSS y las democracias
occidentales ensombreciera las razones de este aislamiento diplomático y
económico internacional y condujera, si no a la plena normalización de
sus relaciones internacionales, a la concesión de ayudas directas por
parte de Estados Unidos en forma de créditos y bienes necesarios para
rehabilitar la economía española y equipar a sus fuerzas armadas.
Estados Unidos, sin embargo, no se ha desviado en el caso de España de
su política general respecto a todas las naciones de Europa Occidental:
es decir, la acción a través de acuerdos multilaterales y de la ONU.
Debido a su oposición a Franco, las 16 naciones europeas afectadas han
excluido a España del programa de recuperación europeo.
Todavía no está claro qué línea adoptará
finalmente Franco para hacer frente a esta situación. Durante 1947 y el
verano de 1948 optó por acercarse a Argentina en las relaciones
exteriores, obteniendo de Perón en momentos cruciales dos grandes
empréstitos para importaciones de alimentos, por lo que expresó su
solidaridad con las propuestas de Perón de una “tercera posición
internacional” al margen del bloque comunista o del “capitalista”. En
política interna, volvió a enfatizar las teorías falangistas de la
autosuficiencia nacional bajo una estrecha regimentación económica y
social y la negación de la libertad de prensa y política. Adoptó una
actitud intransigente ante las sugerencias del Departamento de Estado de
los Estados Unidos de que mejorara su posición internacional
desfavorable mediante la liberalización de su régimen, haciéndolo más
aceptable para la opinión pública de los Estados Unidos y de las
naciones de Europa Occidental. Sin embargo, en vísperas de la Asamblea
General de la ONU de 1948 en París (donde la cuestión española se ha
incluido en el orden del día a petición de Polonia), cedió terreno al
anunciar que se permitirían elecciones municipales y renovó esfuerzos
para obtener un acercamiento al pretendiente español, Don Juan.
Aunque objetable para un gran número de
españoles, el gobierno del general Franco ha sido capaz de permanecer en
el poder durante nueve años después de obtener el dominio del país en
la Guerra civil de 1936-39. Bajo este régimen, España es un “Estado
autoritario, nacionalsindicalista” que, por razones de estrategia
política, ha sido proclamado “reino”. El legítimo pretendiente al trono
está en el exilio y el Gobierno en la práctica es una dictadura bajo el
General Franco, que por ley es Jefe de las Fuerzas Armadas y Jefe del
Estado, sin límite en su mandato y con derecho a nombrar a su sucesor.
El gobierno ejerce un control absoluto sobre la prensa y la propaganda,
ha suprimido las libertades civiles y políticas y suprime por la fuerza
toda oposición política, incluida la de los monárquicos. Ha regimentado
la economía nacional hasta el punto de que casi asfixia a la empresa
privada.
La mayoría de los españoles son
amistosos con Estados Unidos y hostiles hacia la URSS. Como la oposición
proletaria a Franco ha perdido su antigua esperanza de que las
democracias intervinieran para derrocar al régimen, algunos sectores
tienden a orientarse hacia el Partido Comunista de España. Las fuerzas
liberales moderadas se han visto debilitadas por la represión y por su
incapacidad para unirse. Si estos procesos continuaran, en última
instancia, sólo los comunistas, ahora una minoría desacreditada, podrían
estar preparados para actuar con disciplina y obtener ayuda externa en
caso de que una emergencia debilitara al Gobierno.
La estabilidad del actual Gobierno
depende sobre todo del mantenimiento de una fuerza física y una
capacidad para mantener en pie la tambaleante economía nacional. Franco
no ha dado ninguna indicación de que vaya a renunciar voluntariamente a
su autoridad y no hay una señal alguna de que el Ejército vaya a
retirarle su apoyo. Sin embargo, la fiabilidad futura de este apoyo
dependerá en gran medida de las tendencias económicas. En el mejor de
los casos, en el futuro previsible, Franco tendrá que continuar con su
costumbre de maniobrar para mantener el equilibrio entre los tres
pilares de su poder, a saber: el Ejército, la jerarquía católica
española y el “partido” unitario de tipo fascista conocido como Falange
Española. Franco ha utilizado y coordinado hábilmente a estos grupos a
pesar de sus antagonismos, pero su Gobierno no ha logrado la unidad
nacional. Es fuerte porque mantiene a la población sometida y ha
mantenido vivos los temores mutuos de represalias entre los españoles
que tomaron bandos opuestos en la Guerra civil.
Un levantamiento popular contra Franco
es poco probable. Una coalición de fuerzas centristas antifranquistas,
que integre grupos monárquicos, socialistas y obreros, en el interior y
fuera de España, está siendo buscada por los líderes del exilio con el
fin de obtener una transición pacífica del antiliberalismo franquista a
un régimen más moderado. Incluso si tal grupo demuestra una capacidad de
acción unificada, tendrá éxito contra el poder atrincherado del régimen
solo si obtiene el apoyo moral de las potencias occidentales o es capaz
de capitalizar, posiblemente a través de la presión de los banqueros
españoles, la debilidad financiera y la posición económica vulnerable
del gobierno. En cualquier caso, sería necesario el respaldo de un
fuerte grupo de generales del ejército español para inducir a Franco a
ceder su poder.
Por lo tanto, la única amenaza seria
para el régimen en el momento actual radica en la precaria situación
económica. Parece dudoso que pueda darse una ayuda inmediata a través de
Naciones Unidas o de canales similares. Se han denegado créditos
solicitados a fuentes privadas en el extranjero, principalmente debido a
la falta de confianza en la estabilidad a largo plazo del régimen y a
sus restricciones a las inversiones extranjeras y a la libre empresa.
Los acuerdos comerciales bilaterales concluidos durante 1947 y 1948,
además de los beneficios indirectos del programa europeo de
recuperación, han comenzado a proporcionar cierto alivio y probablemente
continuarán haciéndolo el próximo año. Estos beneficios pueden evitar,
al menos temporalmente, el peligro de un colapso económico.
Mientras se sienta capaz de mantener la
situación económica bajo control, es poco probable que Franco haga
concesiones importantes hacia la evolución democrática y puede haber una
prolongación del sistema totalitario español bajo su mando. Como
perspectiva a largo plazo, ello probablemente conduciría a una explosión
violenta de fuerzas populares, en la que los comunistas disfrutarían al
menos de una ventaja inicial. La perspectiva a corto plazo, sin
embargo, es que la situación económica de la nación será crítica durante
el otoño y el invierno de 1948-49; si no se produce ningún
acontecimiento llamativo que invierta esta perspectiva, Franco
continuará bajo presiones internas y externas que pueden obligarle a
hacer cambios básicos de política, alterando radicalmente el carácter de
su régimen, o a abandonar el poder. Su capacidad para resistir estas
presiones se verá mermada si se produce un marcado contraste entre el
ritmo de rehabilitación económica de España en el marco de los acuerdos
bilaterales y el ritmo de recuperación de los demás países de Europa
occidental en el marco de los acuerdos internacionales. Por otra parte,
si decide a hacer cambios de política y a reformar el Gobierno para
satisfacer estas presiones, tendrá que correr el riesgo de una fuerte
oposición y de un posible derrocamiento a manos de las fuerzas cuyos
intereses creados se verían amenazados por el cambio.
Discrepancia de la Oficina de Investigación de Inteligencia. Departamento de Estado.
El organismo de Inteligencia del
Departamento de Estado no puede estar de acuerdo con el informe en
cuestión, particularmente en lo que respecta a las secciones I y II que
analizan la situación económica general en España y la posición del
régimen franquista. En nuestra opinión, las perspectivas económicas en
España no son tan desfavorables como se da a entender en el informe y
que no cabe esperar ningún cambio político en un futuro próximo. En la
actualidad existe una clara tendencia hacia la mejora de la posición
internacional de España, lo que bien puede fortalecer al régimen
franquista tanto económica como políticamente. Por una parte, el aumento
del número de acuerdos comerciales bilaterales con países de Europa
Occidental y América Latina, junto con las ayudas indirectas derivadas
de la asistencia de la ERP[19]
a los países de Europa Occidental, deberían mejorar la posición
económica de España; por otro, varios países latinoamericanos acreditan
Jefes de misión en Madrid, lo que permitirá a Franco escapar, al menos
en parte, a las cargas del aislamiento diplomático impuesto a España por
la Asamblea General de la ONU. En vista de la creciente división
Este-Oeste, Franco puede esperar recibir un apoyo cada vez mayor,
directo o indirecto, de las potencias occidentales.
Discrepancia de la División de Inteligencia. Departamento del Ejército de Tierra
La División de inteligencia del Ejército
de tierra disiente sustancialmente de las conclusiones expuestas en
este documento en cuanto a los probables acontecimientos futuros en
España que afectarán a la seguridad de los Estados Unidos. Estas
conclusiones son que, si bien no es probable que se produzca ningún
cambio en seis meses, la situación en España es, en última instancia, de
peligro para los Estados Unidos debido a la posibilidad de que los
comunistas dominen la zona. Se indica que tal dominación podría ser el
resultado de (a) una revolución ayudada por la URSS, o (b) una agresión
militar por parte de la URSS.
A.- En cuanto a la primera posibilidad,
la revolución, el informe afirma que las clases trabajadoras
insatisfechas son receptivas ante la propaganda comunista. Además, está
implícito el supuesto de que no es posible una evolución hacia una forma
de gobierno política y económicamente más satisfactoria dentro del
régimen franquista y que no se puede esperar un alivio de las presiones
impuestas interna y externamente. Esta división, por otra parte, cree
que la revolución es improbable. Considera que el gobierno de Franco es
uno de los más estables de Europa occidental y cree que los españoles
son mucho menos susceptibles a la propaganda comunista que los de
Francia o Italia. Esta división también cree que, dada su fuerza y
estabilidad actuales, el régimen franquista puede comenzar a implementar
ciertos planes de evolución interna largamente pensados que, a su vez,
ayudarán a aliviar las presiones externas. Que la situación exterior no
es estática lo demuestra la mejora de las relaciones españolas con
muchos países durante el último año, y en particular con Francia, donde
el sentimiento antifranquista ha tenido una gran fuerza. Que la
situación interna no es estática lo demuestra el compromiso parcial
entre Franco y Don Juan y el anuncio de las próximas elecciones
municipales.
B.- En cuanto a la segunda posibilidad,
la agresión militar directa por parte de las fuerzas soviéticas, se cree
imposible a menos que la URSS domine primero la mayor parte de Europa
Occidental, incluyendo Francia o Italia. Este conjunto de circunstancias
no se menciona en el documento, lo que deja a uno con la impresión de
que la agresión podría emprenderse desde las bases actuales en la URSS o
en los países satélites, sin una guerra europea o mundial.
C.- La División de Inteligencia del del
Ejército de tierra considera que el documento no pone de manifiesto los
dos problemas más acuciantes que afectan a la seguridad de los Estados
Unidos y que presenta la situación española. En primer lugar, la
potencial importancia estratégica de España para los Estados Unidos en
caso de guerra con la URSS hace extremadamente grave la actual frialdad
de las relaciones entre España y los Estados Unidos. En segundo lugar,
la importancia estratégica de Europa occidental para los Estados Unidos
en su conjunto hace igualmente grave la actual frialdad de las
principales naciones de Europa occidental hacia España. Estados Unidos
ha demostrado que reconoce la importancia que tiene para su propia
seguridad la integración de Europa Occidental en los planos económico,
político y militar. Tal integración es incompleta e inadecuada sin
España; sin embargo, España ha sido excluida de todos los movimientos en
esta dirección. La División de inteligencia del Ejército de tierra es
consciente de que el problema de la incorporación de España al grupo de
naciones occidentales es difícil, pero no lo considera insoluble. Esta
división cree que la evolución dentro de España no sólo es posible sino
probable y considera que la evolución conducirá a mejores relaciones con
las potencias occidentales, incluidos los Estados Unidos, con la
posible inclusión final de España en el sistema de defensa occidental.
Sin embargo, si los esfuerzos por lograr una cierta unión de las
naciones de Europa Occidental fracasaran o resultaran tan insuficientes
que no merecieran más estímulo o apoyo de los Estados Unidos, el valor
estratégico de España para los Estados Unidos justificaría mayores
esfuerzos por su parte para establecer una cordialidad plena en las
relaciones entre los dos países.
Notas
[1]
Informe secreto de 100 páginas fechado el 15 de noviembre de 1948 y
titulado simplemente “SPAIN”. Aquí reproducimos el “sumario”, pp. i-viii
que corresponde a la Sección I (Situación Política). En
https://www.cia.gov/readingroom/docs/CIA-RDP78-01617A001500020001-2.pdf AQUÍ . Gregorio Santiago Díaz, “Vivimos sobre un volcán”. ¿Pudo derrocar el hambre a Franco? (1948-1951)”, en Historia Actual on line, 63, 2024.
[2] Ángel Viñas, En las garras del águila. Los pactos con Estados Unidos, de Francisco Franco a Felipe González (1945-1995), Barcelona, Crítica, 2003, pp. 57-61; Paul Preston, Franco, Caudillo de España, Debate, Barcelona, 2015, pp. 636-639 y 646-647.
[3]
Se recordará que Lequerica había sido embajador de Franco en la Francia
de Vichy, donde colaboró con la Gestapo y destacó por su dura
persecución de los exiliados republicanos españoles.
[4] En total hay unos quince, pero es difícil precisarlo pues no están ordenados cronológicamente.
[5] “Probable Soviet & Soviet-inspired reactions to the SWNCC Recommendations of US Aids to Spain”, 18 de agosto de 1947. AQUÍ (https://www.cia.gov/readingroom/docs/CIA-RDP78-01617A003000010003-4.pdf .).
[6] Nicolás Sesma, Ni una, ni grande, ni libre. La dictadura de Franco. Ed. Crítica, Barcelona, 2024, p. 284.
[7] Tony Judt, Postguerra. Una historia de Europa desde 1945, Taurus, Madrid, 2013, p. 151.
[8] Walter LaFeber, America, Russia and the Cold War, 1945-1996, McGraw Hill, 1999, p. 127.
[10] “Nota del encargado de España al Secretario de Estado de 30 de diciembre de 1947. En Fernando Díaz Plaja, La España Franquista en sus documentos, Barcelona, Plaza Janés, 1976, pp. 232-235.
[13]
Ambas cosas eran ciertas, pero no en los términos expresados por Lange,
pues no se trataba de fabricar bombas atómicas (en ese momento).
[14]
La frase se atribuye a F.D. Roosevelt por referencia al dictador
nicaragüense Somoza. “He may be a son of a bitch, but he’s our son of a
bitch”. No está clara la atribución, pero sí su pertinencia expresiva en
los ejemplos mencionados.
[15]
Los tratados implicaban un compromiso de defensa mutua en caso de
ataque de un tercer país. España, aunque logró en 1976 que se denominara
“tratado” a su relación con EE.UU. no tuvo nunca ese compromiso.
[16] Ver Frances Stonor Saunders, La CIA y la Guerra fría cultural, Debate, Madrid, 2001.
[17] Gregorio Santiago Díaz, “Vivimos sobre un volcán”. ¿Pudo derrocar el hambre a Franco? (1948-1951)”, en Historia Actual on line, 63, 2024.
[18] La información contenida en este informe corresponde a septiembre de 1948.
Este informe cuenta con la anuencia de
los organismos de inteligencia de la Armada y la Fuerza Aérea. Las
discrepancias de la Oficina de Investigación de Inteligencia del
Departamento de Estado y de la División de Inteligencia del Departamento
del Ejército aparecen inmediatamente después del resumen.
[19]European Recovery Program, Programa de recuperación europea, más conocido como “Plan Marshall” (n. del t.)
C'est le quotidien des mineurs du bassin cévenol raconté en voix off par
l'un d'entre eux, René. Il y a le travail à la mine et puis les
distractions comme la baignade ou l'apéritif au pastis. René aime
Jeannette, la belle bergère du village, et ils se retrouvent dans les
collines ou au bord de l'eau. Mais un jour l'un des collègues de René,
Vincent, a un accident grave. Tous les mineurs compatissent et
manifestent leur solidarité. Amputé d'une jambe, Vincent guérit et
réembauche à la mine ; malgré son infirmité, il réussira à plonger de
nouveau dans la rivière. La vie continue...Le film s'achève sur la fête
du 14 juillet joyeusement célébrée à Pont de Rastel ; c'est l'occasion
d'un grand banquet avec tous les villageois. Après la liesse et le feu
d'artifice, c'est cependant déjà l'heure de retourner travailler pour
les mineurs...
Le film s'intéresse à l'une des figures les plus prisées (et représentées) du PCF, celle du mineur. Le Point du jour de Louis Daquin, ainsi que La Grande lutte des mineurs
(également sous la direction de Daquin) tournés tous deux en 1948, en
donnent précédemment une vision cinématographique et « communiste ».
Mises en vis à vis, ces œuvres ont des discours bien différents,
complètement liés à leurs contextes historiques de production et aux
orientations politiques du PCF du moment. Le Point du jour (long métrage
de fiction) reste tributaire de l'immédiat Après-guerre et de l'appel à
la Reconstruction nationale lancé par le PCF lorsqu'il est un parti de
gouvernement ; les mineurs sont érigés en héros de la Bataille de la
Production. En revanche, La Grande lutte des mineurs
(court-métrage documentaire dans le style des « contre actualités »),
réalisé peu de temps après, est un « film de Guerre Froide » ; le PCF
est de nouveau un parti d'opposition au plan national et international.
Les mineurs, qui sont alors en pleine grève en 1948, deviennent les
portes paroles d'une lutte contre la politique pro-américaine du
gouvernement. Dans Ma Jeannette et mes copains, le contenu est tout
autre. Atemporel, fictionnel, le film donne une image beaucoup moins
combattante des mineurs, plus poétique. L'arrière plan n'est plus le
même puisqu'en 1953 Staline meurt, ce qui entraîne le passage dans la
phase dite de « coexistence pacifique ». Par ailleurs les modalités de
production du film restent « classiques » avec une volonté de le faire
circuler dans le réseau commercial, ce qui explique aussi sans doute sa
tonalité moins militante.
Tourné dans les Cévennes, Ma Jeannette et mes copains
a été écrit par un enfant du pays, Jean-Pierre Chabrol. Devenu par la
suite un écrivain reconnu, il travaille pour la seconde fois comme
scénariste pour Procinex, après Mon ami Pierre. Il raconte une
réalité qu'il a observé dans sa jeunesse, celle des mineurs du bassin
d'Alès. La vision qui en est donnée est celle d'un labeur éminemment
difficile et risqué ; elle est néanmoins contrebalancée par une certaine
joie de vivre qui s'exprime dans l'histoire d'amour de René et
Jeannette ou encore dans les festivités du 14 juillet. Les acteurs du
film sont tous non-professionnels ; ce sont les habitants et les mineurs
de la région qui jouent leur propre rôle. Pour l'anecdote, Vincent (le
blessé de la mine) est joué par deux frères, dont l'un avait perdu une
jambe pendant la Seconde Guerre Mondiale. À noter une belle réalisation
de Robert Menegoz ; quelques très beaux plans, notamment ceux des
mineurs dans les wagons du train destiné à transporter le charbon ou un
travelling sur les visages des mineurs après l'accident.
En août
1953, le film a obtenu un visa d'exploitation commerciale et non
commerciale. Il semble qu'il ait été souvent diffusé dans les Cévennes
où l'on conserve une mémoire très forte et encore vivante du tournage.
Production : Procinex Réalisation : Robert Menegoz Directeur de production : Antoine Maestrati Scénario, commentaires et chanson : Jean-Pierre Chabrol Commentaire dit par : Roger Pigaut Image : André Dumaître Assistant image : Philippe Brun Montage : Marguerite Renoir et Suzanne Sandeberg Musique : Joseph Kosma Chanson interprétée par : Mouloudji Marcel Ingénieur du son : P. Boistelle Lieux : Gard, Cévennes, Pont de Rastel, mine de la Vernarède, mine de la Jasse Visa d'exploitation : 14 527 Carton
final : « le film que vous venez de voir a été réalisé par grâce au
concours de tous les habitants du village de Pont de Rastel, et des
mineurs de la Vernarède et la Jasse dans le Gard ».
MOTS CLE : France, Gard, Cévennes, Pont de Rastel Bassin minier, mine, mineur Travail, vie quotidienne, loisir Accident du travail Fête, 14 juillet, banquet Jean-Pierre Chabrol, Robert Menegoz
«
La vie paraît toute simple et tranquille dans ce petit village de
mineurs du Gard. Mais la mine frappe. Vincent, victime d'un grave
accident, est amputé d'une jambe. Le reprendra-t-on à la mine ? Mais
oui, car ses copains sont là, qui le soutiennent, l'accompagnent à la
direction. Le film se termine par le repas du 14 juillet, servi à tous
les habitants sur une table commune, dans l'unique rue du village. C'est
un film humain, optimiste, un film qu'il faut voir. » (Extrait d'un
article paru dans L'Humanité Dimanche, daté du 11 juillet 1954).
Film
disponible en DVD dans le coffret <a
href="https://www.cinearchives.org/Edition-DVD-Grands-Soirs-et-Beaux-Lendemains.-1945-1956_-le-cinema-militant-de-la-Liberation-et-de-la-Guerre-froide-827-6-0-0.html"><b>Grands
soirs et beaux lendemains, 1945-1956 - Le cinéma militant de la
Libération et de la Guerre froide</b></a>
L'affaire Henri Martin est une affaire judiciaire qui s'est déroulée en France de 1949 à 1953, du nom d'Henri Martin, un jeune marin communiste, témoin oculaire du Bombardement de Haïphong, innocenté par le tribunal d'une accusation de sabotage du porte-avions Dixmude
dans la rade de Toulon, mais condamné à cinq ans de prison pour avoir
distribué à partir de 1949 des tracts témoignant contre la guerre d'Indochine et gracié après trois ans derrière les barreaux après une campagne dans l'opinion.
Dans ses mémoires, le président de la République Vincent Auriol a déploré que l'affaire cause « des ravages fous » chez les intellectuels[1]. Selon plusieurs historiens, elle prend au PCF des proportions proches de l'affaire Dreyfus.
L'appartenance d'Henri Martin au mouvement communiste, bien que non
publique, ne fait guère de doute aux yeux des enquêteurs. À cette
époque, de nombreux jeunes militants sont aussi emprisonnés pour des
actions illégales contre la guerre d'Indochine, telle la jeune Raymonde Dien,
mais, selon les historiens, l'affaire Henri Martin sort du lot en
raison de la disproportion entre une simple activité politique, certes
contraire au règlement militaire, et la condamnation à cinq années de
réclusion
Dans la culture populaire
Théâtre de rue
La pièce Drame à Toulon - Henri Martin de Claude Martin[49] et Henri Delmas relate la vie et le procès du militant. Charles Denner, René-Louis Lafforgue, José Valverde, Paul Préboist et Antoine Vitez sont quelques-uns des nombreux comédiens de la troupe Les Pavés de Paris qui l'interprètent[50].
Le Secours populaire français, qui soutient la campagne pour la
libération d’Henri Martin, finance les frais des déplacements et la
rémunération des acteurs[51]. Les représentations sont interdites par plusieurs préfets[52] et maires. Mais la censure est souvent déjouée et la pièce est jouée plus de trois cents fois.
En novembre 1951, le préfet de Police donne l'ordre de décrocher au Salon d'Automne sept tableaux dont un baptisé Henri Martin.
Ces œuvres sont jugées offensantes pour le sentiment national et
indignes d'être exposées dans un bâtiment appartenant à l'État[13].
Filmographie
D'autres sont seuls au monde de Raymond Vogel et René Vautier, sorti en 1953 ; raconte le mouvement de soutien et montre des représentations[50]. Interdit par la censure, "D'autres sont seuls au monde" fut saisi par le
commissaire de Melun lors d’une projection militante en mars 1953.
Film collectif tourné en vue de la libération d’Henri Martin. Le film
obtient le soutien de nombreuses personnalités, Jean Cocteau, Picasso,
Paul Eluard, Aragon, et François Mauriac. Il n’a été diffusé
pratiquement que par le P.C. et par les mouvements syndicaux.
Jacques Prévert publie pour la première fois son poème, Prévert pose une question, dans l'ouvrage collectif préfacé par Jean-Paul Sartre et consacré à Henri Martin, sorti en octobre 1953. Le poème deviendra ensuite Entendez-vous, gens du Vietnam, repris dans son recueil de 1955[54],[55].
« Dans de merveilleux décors tombaient les pauvres figurants de la mort. Seuls les gens du trafic des piastres criaient bis et applaudissaient. »
Entre-temps, Boris Vian écrit en février 1954 Le Déserteur, chantée pour la première fois par Mouloudji au Théâtre de l’Œuvre, à Paris, le 7 mai 1954. « L'entendant dans l’émission radiodiffusée de Paris-Inter du lundi 11 octobre 1954, vers 13 h 20 », Paul Faber, conseiller municipal de Paris, y voit une injure à tous les anciens combattant et obtient du préfet qu'il l'interdise[56].
"Et l'étrange statue du Docteur Philippe Pinel, bienfaiteur des aliénés, dans les derniers soirs de l'été. Explorer Paris" Citation extraite d'Ivan Chtcheglov, Formulaire pour un urbanisme nouveau, septembre 1953
La photo a été prise place Pinel (située entre les stations de métro Nationale et Place d'Italie) à la fin de l'été 2023, juste avant l'orage qui s'annonce dans le ciel. En 1953, cette statue se trouvait devant l'hôpital Pitié-Salpétrière (boulevard de l'Hôpital). Les deux sites sont proches, dans le 13° arrondissement de Paris.
À l'époque du Formulaire, cet arrondissement (au sud de la montagne Sainte-Geneviève) a été bien exploré par Ivan Chtcheglov et Guy Debord: certaines de ces parties, comme la Butte-aux-Cailles, étaient qualifiées de "dépendances" du "Continent Contrescarpe".
Manifeste pour une construction de situations, septembre-novembre 1953:
"Épars dans le siècle, des signes d’un
nouveau comportement se manifestent. Ils crient dans le fracas. EN MARGE
de l’Histoire, de ces bombes qu’ont jetées les petites nihilistes
russes pendues à quinze ans ; ou dans le récit fermé des Enfants terribles et leur inceste inaccompli, ou dans la façon émouvante et burlesque de vivre de quelques personnes que j’ai bien connues."
Mappemonde métropolitain, métagraphie de Gilles Ivain, automne 1953 (Ivan Chtcheglov)
Partie publiée dans Œuvres, pp. 105-112:
Les gestes que nous avons eu l’occasion de faire étaient bien insuffisants, il faut en convenir.
On ne se passionne à propos des gens que pour les quitter bruyamment.
Nous nous sommes longtemps employés à
obtenir des bouteilles vides, à partir de pleines. La grève générale
s’est pourrie en trois semaines ; la reprise du travail marque une
défaite de plus pour la Révolution en France. J’aurai vingt-deux ans
dans trois mois. Perdre son temps. Gagner sa vie. Toutes les dérisions
du vocabulaire. Et des promesses. Nous nous reverrons. Vous parlez.
Et Vincent Van Gogh dans son CAFÉ DE NUIT
avec le vent fou dans les oreilles. Et Pascin qui s’est tué en disant
qu’il avait voulu fonder une société de princes, mais que le quorum ne
serait pas atteint. Et toi, écolière perdue ; ta belle, ta triste
jeunesse ; et les neiges d’Aubervilliers.
L’univers en cours d’éclatement. Et nous
allions d’un bar à l’autre en donnant la main à diverses petites filles
périssables comme les stupéfiants dont naturellement nous abusions. Tout
cela n’était que relativement drôle.
Mais que deviendra-t-elle dans tous
les ports illuminés de l’été, dans tous les abandons du monde, dans le
vieillissement du monde ?
ON S’EN SOUVIENDRA DE CETTE PLANÈTE. Si peu. Passons maintenant aux choses sérieuses.
*
Notre temps voit mourir l’Esthétique.
« Les arts commencent, s’élargissent et
disparaissent, parce que des hommes insatisfaits dépassent le monde des
expressions officielles, et les festivals de sa pauvreté. » (Hurlements en faveur de Sade. Juin 52.)
Depuis un siècle toute démarche
artistique part d’une réflexion sur sa matière, aboutit à une réduction
plus extrême de ses moyens (explosion finale du mot, ou de l’objet
pictural. Le Cinéma a suivi le même processus, accéléré par le précédent
des arts plus anciens).
L’isolement de quelques mots de Mallarmé
sur le blanc dominant d’une page, la fuite qui souligne l’œuvre
météorique de Rimbaud, la désertion éperdue d’Arthur Cravan à travers
les continents, ou l’aboutissement du Dadaïsme dans la partie d’Échecs
de Marcel Duchamp sont les étapes d’une même négation dont il nous
appartient aujourd’hui de déposer le bilan.
L’Esthétique, comme la Religion, pourra
mettre longtemps à se décomposer. Mais les survivances n’ont pas
d’intérêt. Nous devons simplement dénoncer l’espoir qui pourrait encore
être placé dans ces solutions rétrogrades, et c’est le sens de notre manifestation contre Chaplin, en octobre 52.
L’Art Moderne pressent et réclame un
au-delà de l’Esthétique, dont ses dernières variations formelles ne font
qu’annoncer la venue. À cet égard l’importance du Surréalisme est
d’avoir considéré la Poésie comme simple moyen d’approche d’une vie
cachée et plus valable. Mais le matin ne garde que peu de traces des
constructions oniriques inachevées. Les années passent bourgeoisement en
attendant du « hasard objectif » d’improbables passantes, d’incertaines
révélations.
Deux générations ne peuvent pas vivre sur le même stock d’illusions.
Le Lettrisme d’Isou a été une sorte de Dadaïsme en positif.
Il propose une création illimitée d’arts nouveaux, sur des mécanismes
admis. Dans l’inflation des valeurs expliquées, le dernier intérêt qui
restait à ces disciplines s’en détache.
Les arts s’achèvent dans leurs dernières richesses, ou continuent pour le commerce.
« On créera chaque jour des formes
nouvelles ; on ne se donnera plus la peine de les prouver, d’expliciter
leur résistance par des œuvres valables… On ira plus loin afin de découvrir d’autres sources séculaires
qu’on abandonnera, à leur tour, dans le même état de virtualité
inexploitée. Le monde dégorgera de richesses esthétiques dont on ne
saura quoi faire. » (Isou. Mémoire sur les forces futures des arts plastiques et sur leur mort. Mars 51.)
Après le procès de cet académisme idéaliste, et l’exclusion de ses tenants, j’écrivais :
Notre mépris pour l’Esthétique n’est pas
choisi. Au contraire, nous étions plutôt doués pour « aimer ça ». Nous
sommes arrivés à la fin. Voilà tout.
À la limite de l’Expression, que nous
considérons dès maintenant comme une activité secondaire, les dernières
formees découvertes participent à la fois d’une conscience claire de
l’extrême usure de l’idée de communication, et d’une volonté
d’intervention dans l’existence.
« Il voulait rénover l’amour par une technique filmique nouvelle. » (Gil J Wolman. L’Anticoncept. Février 52.)
Le Cinéma anticonceptuel de
Wolman parvient à une œuvre muable par chaque réaction individuelle, au
moyen d’une ambiance visuelle et d’un jeu vocal sans rapport avec le
récit. L’Art avance alors, d’une forme donnée, vers un jeu en
participation.
J’ai utilisé dans le film intitulé Hurlements en faveur de Sade (entreprise de terrorisme cinématographique) une majorité de phrases détournées : articles du Code civil, conversations anodines, ou citations d’auteurs connus, qui prennent une autre signification par leur mise en présence.
Le détournement des phrases est la première manifestation des arts d’accompagnement soumis à un autre but, dans lesquels nous voyons la seule utilisation du passé définitivement clos de l’Esthétique.
Dans la même direction Gaëtan M. Langlais a écrit Jolie Cousette
avec diverses coupures de presse d’origine quelconque. Le non-rapport
ne peut pas exister. Comme dans le rapprochement arbitraire d’une photo
et d’un texte (illustration photographique des numéros 1 et 3 de l’Internationale lettriste) la juxtaposition de deux phrases crée forcément un nouvel ensemble, impose toujours une explication.
Le roman quadridimensionnel de Gilles
Ivain « se passera dans une vingtaine d’ouvrages déjà publiés… Il
débordera des cadres du FAIT littéraire pour envahir et modifier
violemment la vie par tous les moyens dont le plus simple sera à l’image
du phénomène d’induction magnétique. Le roman sera un corpus
quadridimensionnel de signes gravés et d’images-clefs. Le roman
ébauchera de nouvelles mathématiques de situations ou ne sera pas. » (Gillespie. À paraître aux éditions Julliard.)
*
Notre action dans les arts n’est que
l’ébauche d’une souveraineté que nous voulons avoir sur nos aventures,
livrées à des hasards communs.
Ces œuvres en marche sont seulement des recherches pour une action directe dans la vie quotidienne.
Dans un univers pragmatique, l’intention profonde de l’Esthétique a été bien moins de survivre que de vivre absolument.
Avec nous vraiment « la poésie doit avoir pour but la vérité pratique ».
Le même souci d’investir les êtres et leurs cheminements domine toute cette fin de l’Esthétique, de la proclamation initiale de Wolman : « La nouvelle génération ne laissera plus rien au hasard » à la métagraphie influentielle de Gilles Ivain.
*
Le Décor nous comble et nous détermine.
Même dans l’état actuel assez lamentable des constructions des villes,
il est généralement très au-dessus des actes qu’il contient, actes
enfermés dans les lignes imbéciles des morales et des efficacités
primaires.
IL FAUT ABOUTIR À UN DÉPAYSEMENT PAR
L’URBANISME, à un urbanisme non utilitaire, ou plus exactement conçu en
fonction d’une autre utilisation.
La construction de cadres nouveaux est la condition première d’autres attitudes, d’autres compréhensions du monde.
Le même désir suit son cours souterrain
dans plusieurs siècles d’efforts libérateurs, depuis les châteaux
inaccessibles décrits par Sade jusqu’aux allusions des surréalistes à
ces maisons compliquées de longs corridors assombris qu’ils auraient
souhaité d’habiter.
Le charme — au sens le plus fort — que
continuent d’exercer les grands châteaux du passé, les villages cernés
de palissades des beaux temps du Far West, les maisons inquiétantes du
port de Londres — caves communiquant avec la Tamise — ou les dédales des
temples de l’Inde ne doit pas être abandonné à une faible évocation
périodique dans les cinémas, mais utilisé dans des constructions
nouvelles concrètes.
Le prestige des Enfants terribles
sur toute une génération tient finalement au climat créé par une
construction inusitée d’un lieu, et le parti pris d’y vivre exlusivement
: une chambre abstraite, une ville chinoise aux murailles de paravents.
« Une seule chambre île déserte entourée de linoléum » (page 163). Une
phrase du livre révèle clairement toutes les chances d’aventures
contenues dans une maison, à la suite d’une « erreur » dans les plans
classiques de l’architecture : « Ils avaient remarqué une de ses vertus,
et non la moindre : la galerie dérivait en tous sens, comme un navire
amarré sur une seule ancre. Lorsqu’on se retrouvait dans n’importe
quelle autre pièce, il devenait impossible de la situer et, lorsqu’on y
pénétrait, de se rendre compte de sa position par rapport aux autres
pièces » (page 159).
La nouvelle architecture doit tout conditionner :
Une nouvelle conception de l’ameublement,
de l’espace et de la décoration pour chaque pièce. Une nouvelle
utilisation des sensations thermiques, des odeurs, du silence et de la
stéréophonie. Une nouvelle image de la Maison (escaliers, caves,
couloirs, ouvertures) qui va être étendue à la notion de complexe architectural,
unité plus large que la maison actuelle, et qui sera la réunion de tous
les bâtiments — nettement séparés de l’extérieur — contribuant à créer
un climat, ou un heurt de plusieurs climats.
Parvenant alors à l’utilisation des autres arts, pris à n’importe lequel de leurs stades passés comme objets pratiques d’accompagnement, l’architecture redeviendra cette synthèse directrice des arts qui marquait les grandes époques de l’Esthétique.
Tous les exemples déjà en vue pour ces complexes
introduisent de toute évidence une architecture baroque, à la fois
contre le genre « présentation harmonieuse des formes » et contre le
genre « maximum de confort pour tous ».
(Qu’est-ce que M. Le Corbusier soupçonne des besoins des hommes ?)
L’Architecture en tant qu’art n’existe qu’en s’évadant de sa notion utilitaire de base : l’Habitat.
Il est assez symptomatique de constater
que dans cette discipline, dont tant d’œuvres ont été limitées par une
intention utilitaire (buidings géants pour loger le plus de monde
possible ou cathédrales pour prier), la direction à la fois gratuite et
influentielle dont je parle est annoncée depuis quelque temps par le
merveilleux PALAIS IDÉAL du facteur Cheval, certainement plus important
que le Parthénon et Notre-Dame réunis ; et par les réalisations
étonnantes que permet le dernier point de la technique du matériau :
murs en air comprimé, toits en verre, etc.
L’apparition récente en Amérique de
maisons intimement mêlées à la végétation environnante va aussi dans le
sens prévisible de notre urbanisme qui sera une juxtaposition déroutante
de la nature à l’état sauvage et des complexes architecturaux les plus
raffinés, dans les quartiers centraux des villes.
Cet effort pourra se développer dans deux
voies parallèles : création de villes dans les conditions géographiques
et climatiques les plus favorables. Arrangement des villes
préexistantes et dont certaines, comme Paris, permettent de pressentir
beaucoup de cet avenir. (Des lieux comme la place Dauphine ou la cour de
Rohan constituent une base très attirante pour un complexe
architectural.) L’Urbanisme nouveau devra intégrer les formes des
constructions anciennes, et en bâtir d’absolument inédites.
Les quartiers des villes permettront par
leur diversité et leur opposition (cf. le projet de Gilles Ivain pour
des quartiers-états d’âme) de voyager longtemps dans une seule
agglomération, sans l’épuiser mais en s’y découvrant.
L’Urbanisme envisagé comme moyen de
connaissance s’annexera tous les domaines mineurs qui cessent en ce
moment de nous préoccuper en eux-mêmes. Il utilisera à la fois le
dernier état des arts plastiques pour décorer ses rues, ses places, ses
terrains vagues, ses forêts soudaines — et les résultats de la Poésie
délaissée pour les nommer (Allée Jack l’Éventreur. Quartier Noble et
Tragique. Rue des Châteaux de Louis II de Bavière. Impasse du Chien
Andalou. Palais de Gilles de Rais. Rue Barrée. Chemin de la Drogue). Il
fera le meilleur emploi des lumières par les fenêtres, des rues
totalement noires, des rivières dissimulées et des labyrinthes ouverts
la nuit.
L’avenir est, si l’on veut, dans des Luna-Park bâtis par de très grands poètes.
Pour reprendre le cas des villes
actuelles, plusieurs quartiers peuvent être très rapidement détournés de
leur usage. À Paris l’île Saint-Louis peut être gardée comme elle est
mais en faisant sauter les ponts, et peuplée en tout d’une vingtaine
d’habitants, nomades parmi tous les appartements déserts. Quelques
anachronismes somptuaires d’aujourd’hui coûtent plus cher.
Encore plus vite fait, on peut utiliser
certaines surprenantes réclames au néon comme : ABATTOIRS, AVORTEMENTS,
RESTAURANT TRÈS MAUVAIS.
Car pourquoi l’humour serait-il exclu ?
Il va de soi que ces villes s’étendront avec l’évolution de la condition actuelle de l’Homme, utilisé et salarié.
*
Le Destin est Économique. Le sort des
hommes, leurs désirs, leurs « devoirs » ont été entièrement conditionnés
par une question de subsistance.
L’évolution machiniste et la
multiplication des valeurs produites vont permettre de nouvelles
conditions de comportement, et les réclament dès maintenant, alors que
le problème des loisirs commence à se poser avec une urgence sensible à tout le monde. L’organisation des loisirs, pour une foule qui est un peu moins
astreinte à un travail ininterrompu, est déjà une nécessité d’État ;
même quand ces gens se contentent des divertissements du type Parc des
Princes, pour leurs sinistres dimanches.
Après quelques années passées à ne rien faire au sens commun du terme, nous pouvons parler de notre attitude sociale d’avant-garde,
parce que dans une société encore provisoirement fondée sur la
production, nous n’avons voulu nous préoccuper sérieusement que des
loisirs.
Persuadés que les seules questions
importantes de l’avenir concerneront le JEU, à mesure que la
désaffection pour les valeurs absolues des morales et des gestes ira
croissant, nous avons joué dans cette attente à travers les rues pauvres
des faits permis ; dans les bosquets de briques du quai Saint-Bernard
dont nous refaisions la forêt.
Mais en appliquant à ces faits de
nouvelles intentions de recherches — une méthode dont le discours n’est
pas encore écrit — on pourra en déduire les lois, vaguement pressenties,
des seules constructions qui en définitive nous importent : DES
SITUATIONS BOULEVERSANTES DE TOUS LES INSTANTS.
« Les rapports humains doivent avoir la passion pour fondement, sinon la Terreur. »
Cette passion qu’il est tout de même
difficile de trouver dans nos « fréquentations » (nous savons de quoi
ces choses-là sont faites, comme disait terriblement Jacques Rigaut),
nous voulons la situer dans le renouvellement constant du monde ; où des
inconnus se rencontreraient partout, s’en iraient sans jamais y croire,
simplement parmi le tragique et les merveilles de leur promenade
terrestre.
« Toutes les filles arborescentes de la
rue ont un passé alors quand serons-nous libres des vierges perpétuelles
sans mémoire et qui ne parlent pas. » (Gil J Wolman. L’Anticoncept.)
Ce désir d’une vie plus vraie, simplement jouée, est contemporain d’une perte d’importance des sujets classiques de passion.
« Nous aurons déterminé des jeux nouveaux
et leur avenir avant que vous n’ayez atteint l’âge de pleurer
sérieusement pour de petites choses. » (Première lettre à Missoum, sur le détournement des mineures.)
À ce dépassement fait écho la définition de Gilles Ivain :
« Le continent choisi comme jouet. »
(Récemment Gil J Wolman me rappelait que
je lui avait avoué autrefois : « Je n’ai jamais su que jouer. » Je crois
que cette vérité devra être, après tous les trucages également inutiles
de l’affection ou de l’hostilité, le dernier jugement sur mon compte.)
*
Épars dans le siècle, des signes d’un
nouveau comportement se manifestent. Ils crient dans le fracas. EN MARGE
de l’Histoire, de ces bombes qu’ont jetées les petites nihilistes
russes pendues à quinze ans ; ou dans le récit fermé des Enfants terribles et leur inceste inaccompli, ou dans la façon émouvante et burlesque de vivre de quelques personnes que j’ai bien connues.
Il faut établir une description complète de ces comportements et parvenir jusqu’à leurs lois.
La piste d’une vie gratuite a été
plusieurs fois relevée, et des voyageurs pressés l’ont suivie sans en
revenir — comme Jacques Vaché qui écrivait : « mon but actuel est de
porter une chemise rouge, un foulard
(LA SUITE MANQUE)
Rédigé par Guy Debord en septembre 1953, le Manifeste pour une construction de situations,
inédit, est composé de onze feuillets dactylographiés portant en tête
l’inscription : « Exemplaire spécialement corrigé à l’intention de Gil J
Wolman, G E ».