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vendredi 23 octobre 2026

La Pelea del Siglo: Monopolios Financieros Estadounidenses vs Monopolios Industriales Chinos. Guerra Híbrida Perpetua

FUENTE https://tarcoteca.blogspot.com/2026/10/la-pelea-del-siglo-monopolios.html?utm_source=follow.it

La guerra mundial de los monopolios financieros estadounidenses contra los monopolios industriales chinos está servida. Descartada la guerra nuclear y la Guerra clásica industrial, de alguna manera EEUU se tiene que hacer con los monopolios chinos y doblegarla para que sea como otra colonia más. China, por su parte, tiene que esperar paciente a que EEUU y su entorno se descapitalice tanto que las redes de dependencia les obliguen a doblegarse. En el horizonte, una Guerra Híbrida Perpetua.

Sistema monopolístico colonial estadounidense

El Estado estadounidense, por muchos motivos, apuesta estratégicamente por la Extracción Máxima del Beneficio Empresarial. Este máximo beneficio empresarial, en último término, está en la deslocalización y la externalización de costes añadidos. El grado máximo de desarrollo de esta estrategia está en apropiarse, ni siquiera del producto final, sino del propio superávit de cada fase de la producción (que es lo que otorga el mayor margen de beneficios), de cada uno de los países del mundo, a escala global. Y ese alcance máximo lo estamos viendo y viviendo en directo cómo se impone al mundo: EEUU está consiguiendo el Monopolio Mundial de las Finanzas y la reorganización colonial en torno a la Red de Reparto de Tareas (Burnden Sharing Network 2025). No pueden ser más claros.

Gracias, o debido, a esta decisión, EEUU es capaz de quedarse con la propiedad del suministro, producción, transporte y venta, sin alojar en su territorio ninguno de estos procesos, que es el mayor grado de eficiencia del sistema propuesto. Y como la escala de la industria financiera es Mundial, apuesta por quedarse con los beneficios del mundo. El capital estadounidense avanza en prácticamente todas las bolsas del mundo.

Como estos procesos se han externalizado, deslocalizado, en países, y se han concentrado, es necesario que cada país cumpla con su función asignada (sea la que sea). Esto no es descabellado, ni una ocurrencia de un blog, ni una conjetura. Es lo que está sucediendo, y a demás nos lo están diciendo y comentando incesantemente en sus tabloides: Nueva Normalidad.

EEUU es la segunda potencia mundial industrial (BM 2026). Pero es solo a partir de este monopolio mundial de las finanzas, y no antes, que EEUU es capaz de organizar su red de reparto de tareas, lo cual le confiere la capacidad de disponer de las capacidades industriales de todos los países de su entorno. Y es debido a esta financiarización que EEUU necesita imponer sobre el mundo un sistema de control tan centralizado como sus finanzas. ¿Y cómo se llama este sistema de control? Fcbk, Google, Microsoft, Apple, ChatGPT, Palantir, Anduril, etc.. la IA y las Big-tech. En el S.XXI la banca es la IA, la IA es la Banca.

¿Y dónde han llegado?

EEUU gestiona un territorio amplio, intercontinental, bajo la forma de Metrópoli, con Wall Street como centro neurálgico y Washington como centro organizador. No incidiremos en los mecanismos.

EEUU gestiona un entorno colonial de unos 65 países (RAND 2024). 

Mantiene el poder económico, financiero y militar, mientras ordena la producción a la escala mundial para maximiza beneficios. 
 

Tal es el grado de deslocalización que de nuevo mencionamos una fecha clave: en noviembre 2025 el US National Security Strategy del Pentágono promueve el plan "Red de Reparto de Tareas", en el cual indica cómo EEUU va a organizar a sus aliados ante el reconocimiento de la imposibilidad material de que EEUU realice por sí misma todas las tareas geoestratégicas autoimpuestas de dominio imperial.

La consecuencia de la financiarización, externalización y la Producción a Escala mundial, es que EEUU no puede realizar ninguna tarea por sí mismo, porque las tiene todas deslocalizadas en sus colonias. Pero, aunque la producción esté deslocalizada en cualquier país, siempre será propiedad de EEUU. El caso palmario es Taiwán y su TSMC, propiedad de EEUU en el extranjero. TSMC no es de Taiwán aunque lo sea nominalmente, y tampoco es una corporación autónoma. Es propiedad de EEUU. Similar a lo que sucede con las banderas de los barcos; otro rasgo de piratería. Otros casos similares destacables serían Aramco, Samsung o ASML. 

EEUU se enfrenta al proceso de financiarización en su fase tardía (monopolios mundiales), en el contexto imperialista clásico mil veces descrito sin que haya cambiado el guion ni una coma.

Doctrina China: Asumir costes

En los años 1980 EEUU decidió frenar la expansión industrial japonesa y deslocalizar su producción a China, comenzando con la transferencia de capitales y tecnologías. La consecuencia fue el Gran Estancamiento japonés y la inclusión final de China en la OMC en el año 2001. Es decir, su integración en el sistema económico estadounidense. 

El Estado chino también tomó una decisión estratégica: la de favorecer la internalización de la producción frente al beneficio empresarial. No resistirse a las condiciones impuestas por EEUU; sino acompañar al enemigo en el movimiento de ataque. Es decir, asumir costes y asumir que sus beneficios empresariales y nacionales serán más bajos. El objetivo y resultado conseguido es poder ofrecer un precio final imbatible. Esto tienta a la externalización de sus competidores, y crea dependencias por todo el mundo. El gobierno chino revistió la decisión estratégica de ideológica: Prosperidad Compartida le llama doctrinalmente el PCCh (junio 2024); lo que en occidente se entendía como Estado de Bienestar. Con esta decisión, que es a la vez la asunción de la propuesta estadounidense, China aceleró el proceso que ya estaba en marcha.

A día de hoy el PIB nominal chino es de unos 19bill $ frente al estadounidense de unos 34bill $, con una producción industrial similar y 4 veces más habitantes. China solo tiene 1 empresa en el top20 de empresas mundiales, y 26 en el top100 por capitalización, frente a las 12 en top20 y 49 en top100 estadounidenses. Podríamos seguir así con métricas e índices. Si la diferencia es abismal entre ambos países, mayor aún sería si añadimos el entorno colonial estadounidense. China gana menos que EEUU. Parece que EEUU cumplió su misión.

Por lo tanto, ambas estrategias no solo son compatibles, sino complementarias; una tiende a externalizar y la otra a internalizar procesos. Repetimos, no existe antagonismo, sino sinergia entre China y EEUU, por más que nos lo quieran vender. 

Si EEUU tiene lo que quiere de China, ¿Por qué no están contentos?

Porque se dan cuenta de que están a punto de lograr el control mundial por medio del sistema financiero. Pero también se dan cuenta de la red de interdependencias en que han caído. 

Como EEUU no le ponga remedio, perderá sus monopolios transnacionales, nacionales y coloniales.

¿Pero por qué?

Trampa de Miel China

China minimiza costes, pero también beneficios a cambio de Expansión. Entre los gastos asumidos como costes, que bajan el beneficio del producto final según occidente, que China denomina doctrinalmente Prosperidad Común, se incluye: la salud, la educación, alojamiento o transporte, subvencionados por el estado. Es decir, el antiguo Estado de Bienestar de Occidente.

EEUU maximiza beneficios y minimiza costes, pero a costa de su propia Contracción (deslocalización, eliminación de redundancias, escalado de producción, obsolescencia...).

China pone el cebo: precio imbatible.

Se activa la trampa

EEUU compra productos a China para emplearlos como materia prima industrial compleja (electrónica, mecánica, farmacéutica) o simplemente revenderlos (e-commerce). A medida que EEUU adquiere materia prima barata, corta sus propias cadenas de suministro y cierra los centros de producción menos rentables (ahorra recursos, maximiza beneficios, externaliza). El precio del producto americano hace que la balanza comercial sea unas 3 veces a favor de China.

Y cuando EEUU muerde el cebo...

Desde 1945, EEUU se sitúa como primera potencia industrial mundial. En 1973 se produce la segunda crisis del petróleo y EEUU acelera la deslocalización de su producción industrial a terceros países y su financiarización. China en los años 1970, pasó de ser un estado subdesarrollado a estado en vías de desarrollo gracias a la producción industrial. En los años 1980 fue objeto de la relocalización de las deslocalizaciones de empresas estadounidenses alojadas en Japón; Japón comienza su estancamiento. En los años 2000 comenzó a producir sus primeros productos autónomos. En 2001 China pasó a formar parte de la OMC invitada por EEUU, siendo uno de los principales productores mundiales gracias al capital y tecnología estadounidense. En 2007 se produce la Gran Recesión, con el desastre de las hipotecas en occidental. En 2011 se produce el sorpasso industrial. En 2013 china promulga la Nueva Ruta de la Seda  Belt and Road Iniciative BRI, como contrapunto organizativo del Globalismo Occidental. Ese mismo año comienza el Pívot Asiático de EEUU. En 2014 desbanca a Alemania del ranking de producción mundial. Occidente, y no solo EEUU, pierde sus capacidades productivas y comienza su franco declive industrial 2022.

Lo que se produce en China no se producirá en EEUU, ni en ninguna de sus otras 65 colonias reconocidas, porque la redundancia va en contra de su doctrina maximalista. Que le pregunten a Nokia, SAAB, Kodak... La que no quiebre, será absorbida.

Mientras, EEUU vacía a occidente de sus rentas, poco a poco China vacía a EEUU-Occidente de su industria, y esto se refleja en la disminución de producción de sus centros de producción periféricos coloniales que antes nutrían a la metrópoli (la mencionada Pérdida de Capacidad Industrial del G7). Es así como China desplaza, sin querer, sin forzar, a EEUU. Le da lo que EEUU quiere.

A la vista de lo expuesto

-Sabiendo que China está asumiendo unos costes que EEUU no está dispuesto a asumir.
-Sabiendo que el producto chino es más rentable que el producto occidental, por lo que occidente comienza a ser dependiente del producto chino.
-Sabiendo que una guerra tradicional, industrial y de desgaste es prácticamente inviable.
-Sabiendo que, de no hacer nada, los monopolios industriales occidentales serán absorbidos por los monopolios industriales chinos y será el fin de la partida para Estados Unidos.

¿Cuáles son las opciones para China? 

Seguir igual: asumir los costes como hasta ahora y evitar la guerra con EEUU. Disfrutar de su Prosperidad Compartida.

Resultado esperado: Absorción monopolística y sumisión de EEUU, que perderá sus monopolios industriales coloniales y después sus servicios nacionales (centralizados en China).

¿Cuáles son las opciones para EEUU?

La guerra híbrida pasa de opción militar coyuntural a situación estructural: Guerra Hibrida Perpetua. Es un status, la forma operativa general. Es barata, efectiva e insidiosa. Puede obligar a China a gastar recursos y seguir disminuyendo sus precios tanto como a sus propias colonias. Esta no es una opción, es un hecho.

A) Destruir China 
-Es posible, pero costoso. Según el grado de dependencia de occidente tal vez imposible. 
-Una Guerra Nuclear es absurda por la MAD. Inviable.
-La Guerra Convencional, que se acaba convirtiendo en Guerra Industrial de Desgaste también es materialmente inviable.

B) Debilitar China
-Las guerras proxy, o por estados interpuestos, son, y siempre han sido, aceptables por las potencias. Muy probable.

EEUU tiene que hacer algo para no perder los monopolios coloniales. Lo más efectivo sería un megacombo de medidas políticas, económicas, sociales y militares. El plan ya está en marcha en todos sus ejes, estos son solo unos cuantos:
-Desmembrar, desmontar y balcanizar a China. Seguramente reorganizando su sistema cantonal.
-Deslocalizar sus fábricas y centros de producción a terceros países aún más baratos, como Vietnam, Laos, Camboya, Filipinas o Tailandia
-Subvertir el sistema y no solo gobierno chino, convirtiéndolo al sistema capitalista privado, como hicieron con la URSS.
-Hacerse con el control del beneficio de los monopolios Chinos.

Resultado Esperado: EEUU se tiene que hacerse con los monopolios Chinos, no solo con su producto, con su propiedad, o títulos de propiedad, y convertir a China en una colonia y devolverla. Para ello, su mejor baza es la Guerra Híbrida del S.XXI.

Conclusiones

La extracción máxima de beneficio está en la deslocalización, porque externaliza costes añadidos, y se queda con el producto, que es lo que al realizarse otorga el mayor margen de beneficios.

La demolición industrial de EEUU continúa. Fue iniciada por EEUU, con los procesos de Producción a Escala Mundial. Su fenómeno visible fue, y es, la deslocalización. El proceso finaliza con la ostentación del Monopolio Mundial de las Finanzas y la Financiarización mundial. Estados Unidos se desmaterializa. Por más que intente atraer la producción, esta no volverá a EEUU, porque la tiene deslocalizada en sus territorios coloniales y EEUU la deslocaliza continuamente. La quiere fuera de su territorio. Los costes añadidos la hacen inviable para un estado cuya máxima doctrinal es la extracción máxima de beneficios empresarial.

El Estado chino tomó la decisión estratégica de favorecer la internalización de la producción frente al beneficio que otorga la externalización. De asumir costes y asumir que sus beneficios empresariales serían más bajos. Al ofrecer un precio final imbatible, favorecen la externalización de sus competidores, y crea dependencias por todo el mundo. Hasta el punto de que corporaciones monopolísticas estadounidenses como Microsoft, Amazon, etc, son totalmente dependientes de sus suministros, a pesar de ser trasnacionales.

Doblegar a China pasa por deslocalizar sus industrias, balcanizar su territorio, cambiar su régimen político y recolonizarla pieza a pieza.

Descartada la guerra nuclear y la Guerra clásica industrial, de alguna manera EEUU se tiene que hacer con los monopolios chinos y tratar a China como una colonia. Y esta forma es la Guerra Híbrida Perpetua del S.XXI. 

jeudi 22 octobre 2026

Cuisine macronienne : le "Mistral gagnant" de Cédric O

 Cédric O et Mistral AI : le conflit d’intérêt loin d’être écarté

Co-fondateur de Mistral AI, l’ancien secrétaire d’État a joué un rôle actif dans la défense des intérêts de l’entreprise en France comme au niveau européen. Une activité que la Haute autorité pour la transparence de la vie publique a jugée, malgré le scandale, compatible avec ses anciens mandats. Notre enquête, qui s’appuie sur de nombreux témoignages et documents, éclaire sous un jour nouveau le rôle de Cédric O dans l’aventure Mistral IA et y révèle plusieurs zones d’ombre. Une nouvelle illustration, aussi, des limites de la réglementation actuelle en ce qui concerne les reconversions d’anciens ministres.

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lundi 19 octobre 2026

El "sí a la OTAN" cumple 40 años: la historia de cómo las "presiones" vencieron a la movilización

https://www.publico.es/politica/otan-cumple-40-anos-historia-presiones-vencieron-movilizacion-social.html

Manifestación contra la OTAN en Madrid, en julio de 1997. 
Manifestación contra la OTAN en Madrid, en julio de 1997.DOMINIQUE FAGET / AFP
El 12 de marzo de 1986 sonaba en la radio El tonto Simón de Radio Futura, se estrenaba en los cines Rocky IV y los españoles tenían una cita en las urnas para decidir si su país debía seguir formando parte de la OTAN. Votó un 59,4% de la población y lo hizo mayoritariamente por el "sí". Hasta un 56,85% apoyó la permanencia. La opción de la salida, en cambio, se quedó en un 43,15%. Miradas que expliquen lo que supuso aquello para la posición de España en el mundo hay muchas, pero todas coinciden en que fue un punto de inflexión —quizá el más relevante de la democracia— que vinculó en mayor o menor medida la política exterior española a EEUU.

El giro de Felipe González y una campaña controvertida

La OTAN, la bomba nuclear y la soberanía

El partido Comunista de España en Extremadura durante el Frente Popular

  Reseña del libro de José Hinojosa Durán, El Partido Comunista de España en Extremadura durante el Frente Popular. República y Guerra (1936-1939), Badajoz, Diputación de Badajoz, 2024, 602 pp.


 

Francisco Erice

Universidad de Oviedo

Hace ya tiempo que el tratamiento histórico sobre el comunismo español alcanzó su mayoría de edad, alejándose tanto de la hagiografía pomposa y autocomplaciente como de la demonización sectaria y heredada del espíritu de la Guerra Fría, y acercándose a una visión más acorde con lo mejor de las nuevas tendencias historiográficas. Estos progresos se han ido consiguiendo por tres vías concordantes, aunque de desigual importancia.

El primero de los caminos ha sido la elaboración de monografías de alcance nacional centradas en la organización y la política del PCE o, en su caso, de otras corrientes comunistas heterodoxas, proyectadas sobre distintos períodos (República, Guerra Civil, Franquismo. Transición…) o campos temáticos (“cuestión nacional”, movimiento obrero, memoria colectiva, etc.). El resultado es un conjunto de trabajos que han situado el conocimiento del comunismo español y su aportación a la historia de nuestro país en un elevado nivel, comparable o incluso superior al de otras corrientes y culturas políticas y sociales. Por citar sólo unos cuantos nombres que ilustran esos progresos en relación con la corriente mayoritaria de este sector ideológico (el PCE y su homólogo catalán el PSUC), y dejando a un lado las manifestaciones disidentes o más heterodoxas, los trabajos del malogrado José Carlos Rueda Laffond, de José Luis Martín Ramos, Fernando Hernández Sánchez, Pere Ysàs, David Ginard, Juan Andrade Blanco, Emanuele Treglia y otros muchos ejemplifican esta indudable renovación. Por supuesto, no podemos olvidarnos de algunos predecesores (Antonio Elorza, Marta Bizcarrondo, Rafael Cruz…) ni de la afortunada emergencia de nuevas generaciones de investigaciones jóvenes que han elegido adentrarse en este campo temático. La existencia de un rico archivo partidario plenamente accesible a los investigadores y de algunas plataformas impulsoras que no hace falta recordar tampoco son ajenas a este auge de los estudios al respecto.

Primero de Mayo de 1936 en Zafra

Los avances mencionados han permitido la realización de nuevas síntesis y puestas al día, que vienen  a reemplazar o a restar utilidad a obras de conjunto sobradas de tópicos anticomunistas o con la única virtud de algunas aportaciones eruditas (aunque lastradas por carencia del correspondiente aparato crítico) e impregnadas de juicios atrabiliarios y descalificaciones personales, como el conocido y voluminoso libro de Gregorio Morán sobre el PCE bajo el Franquismo y en la Transición. Si se me permite la inmodestia de citar un trabajo en el que el autor de estas líneas colabora, el libro colectivo Un siglo de comunismo en España (Madrid, Akal, 1921-1922, 2 t.) ofrece cumplida cuenta de los progresos realizados y de las lagunas que aún no han sido exploradas en la historia del comunismo español, incluyendo un minucioso balance historiográfico ad hoc.

Una segunda línea, más oblicua pero no por ello menos interesante y que se alimenta también en gran parte de la primera, es la inclusión de contenidos relacionados con la historia del comunismo en trabajos de ámbito más general o en monografías de temática sectorial (por ejemplo, el sindicalismo, el movimiento estudiantil, el papel de las mujeres, la guerrilla, la cultura, etc.), que vienen a ilustrar la presencia de esta corriente en la historia general de nuestro país, especialmente en determinados campos, períodos y acontecimientos.

El tercer nivel, en el que ese encuadra el libro que suscita las presentes observaciones, es el de los estudios regionales o locales de las organizaciones comunistas; ámbito que es, sin embargo, con la significativa excepción del PSUC, donde curiosamente los avances han resultado más lentos y, si se me permite el juicio, comparativamente menos productivos. Y ello es así en el sentido de que, si bien es cierto que los comunistas aparecen necesariamente citados en episodios o procesos en los cuales su mención resulta inexcusable, los análisis más sistemáticos o de conjunto de carácter local no brillan precisamente por su abundancia. De hecho, la prometedora eclosión de proyectos y anticipación de investigaciones que se desplegó en el I Congreso de Historia del PCE, celebrado en Oviedo en mayo de 2004, no parece haber culminado en el conjunto esperable (o deseable) de trabajos a la vez de síntesis, amplio espectro cronológico y ámbito regional o local. Algunos de los estudios de este tipo (como el centrado en Asturias en 1996) están pidiendo a gritos una actualización, y otros más recientes (como el dedicado a Alicante en 2011 por Francisco Moreno Sáez, o el realizado sobre Jaén por Luis Segura Peñas en 2018) destacan como islotes en un mar de realidades histórico-sociológicas locales aún en penumbra, cuyo conocimiento ayudaría a ilustrar mucho mejor la pluralidad y diversidad del movimiento.

Nicanor Almarza Herranz (1898-1968)(foto: https://historia-hispanica.rah.es/biografias)

De esta última vía de aproximación potencialmente fructífera forma parte el trabajo de José Hinojosa Durán objeto de estas observaciones. Hinojosa es ya un veterano estudioso que ha ido avanzando resultados de sus investigaciones desde hace al menos un par de décadas, pero que ahora presenta el fruto de su tesis doctoral, galardonada con el premio Arturo Barea de la Diputación pacense; un libro macizo, bien articulado, de factura clásica, obra de quien desempeña el papel de fundamental impulsor de la investigación histórica sobre esa región a través del hiperactivo GEHCEx (Grupo de Estudios sobre la Historia Contemporánea de Extremadura).

Siguiendo un esquema cronológico básico, las 600 páginas del trabajo citado se estructuran en tres capítulos de desigual extensión, correspondientes respectivamente a los primeros años del PCE y de la República (1932-1935), a la emergencia y desarrollo del Frente popular hasta la guerra y al período de la Guerra Civil. Además, claro está, de la pertinente Introducción explicativa y con el consabido “estado de la cuestión”, la correspondiente bibliografía y relación de fuentes y una decena de anexos que también incluyen alguna aportación relevante..

La primera etapa se aborda en un capítulo propiamente introductorio, que recorre los primeros pasos del PCE extremeño, el cual nace tardíamente, en el primer semestre de 1932;  y que, como su organización matriz del conjunto de España, no acaba de encontrar su papel entre la clase obrera y los campesinos y jornaleros extremeños hasta muy avanzado el régimen republicano. Este primer anclaje coincide, en todo caso, con el progresivo pulimento de su extremado sectarismo inicial, la coyuntura política movilizadora de la República y los profundos anhelos de cambio presentes en la sociedad española del momento; y, desde luego, con la asunción, a menudo vacilante y contradictoria, de políticas unitarias antifascistas, que permitirán su pausado crecimiento, hasta superar la cifra, nada ostentosa pero apreciable, de 1.300 militantes a la altura de  septiembre de 1935.

Máximo Calvo Cano (1901-1937), alcalde de Cadalso y candidato a Cortes en 1933 (foto: archivo Sierra de Gata Digital)

Hinojosa destaca la relación entre el surgimiento de los primeros núcleos comunistas organizados, las disidencias sindicales en UGT y el papel de los trabajadores de la tierra, una constante en el comunismo de la región, obviamente relacionada con la composición social de las provincias extremeñas. La organización comunista -lo cual no es una excepción en el contexto nacional- exhibe una evidente precariedad en estos primeros años, sin capacidad para extender la canónica organización en células a la manera leninista, deseable pero inalcanzable por falta de masa crítica militante hasta la Guerra Civil, debiendo optar por modestos radios locales, conectados a una sencilla y poco eficaz estructura de dirección. También se destaca, en esta parte del proceso, el conocido fracaso de la huelga campesina del verano de 1934 -a la que quizás podría dedicarse algo más de espacio desde la perspectiva de los comunistas, pese a los estudios previos sobre el conflicto-, así como la más que discreta participación del PC extremeño en los acontecimientos de octubre del mismo año, que no impidió detenciones, cierres de sedes y el estricto seguimiento policial sobre la militancia. Sólo en 1935 empieza a percibirse, a tenor de lo que nos cuenta Hinojosa, el comienzo de la dinámica antifascista que marca el resurgimiento partidario o incluso lo que podríamos calificar de “refundación” del PCE, aunque la continuidad orgánica formal se mantuviera.

La segunda parte, que es ya componente esencial del trabajo y no mera introducción, se centra en la preparación y el desarrollo de las elecciones de febrero y los meses que preceden a la guerra.  Como en otros lugares de España, el partido avanza en 1935 hacia su reorganización y despliegue, consiguiendo estabilizar sendas federaciones provinciales y un aparato de dirección más sólido, y desarrollando asimismo el tejido de colectivos afines (la Juventud Comunista, el Socorro Rojo, etc.), que también podrían beneficiarse de tratamiento más amplio… si las fuentes lo permiten. Desde los meses finales de 1935, la reactivación tiene ya como objetivo inmediato la campaña por la consolidación de la alianza frentepopulista y la preparación de los inminentes comicios.

En febrero, las combinaciones nacionales entre partidos y el reconocimiento de la fuerza que iba adquiriendo la organización del PCE permitieron incluir en la candidatura unitaria de la izquierda por Badajoz (no así en Cáceres) a un comunista. No se trataba, sin embargo, de un dirigente regional, sino nacional, Pedro Martínez Cartón. El libro analiza con cierto detenimiento las presiones y negociaciones que condujeron a este encaje, así como los avatares de la campaña electoral y el triunfo amplio de la candidatura de izquierdas en la provincia, incluyendo la elección del diputado comunista.

Se abre así un período especialmente intenso de la política española, y por ende del comunismo español y extremeño, entre febrero y julio de 1936. El libro lo analiza en un doble nivel: el de la organización partidaria y el de su acción política o proyección externa. La mayor abundancia de fuentes refleja de forma más inequívoca el crecimiento orgánico, aunque el autor reconoce la insuficiencia de informaciones no estrictamente numéricas y el diferente conocimiento de datos por localidades. En marzo, si aceptamos las estimaciones oficiales (con las cautelas que ello implica), la militancia se elevaba a la cifra de 3.662 afiliados, que cuando estalla la guerra civil se habían convertido ya en 11.000 (7.000 en Badajoz y 4.000 en Cáceres), con una amplia red de radios locales, dotados de sus correspondientes direcciones. Yendo más allá de los números, podemos destacar la práctica ausencia de militancia femenina, así como la presencia especial de los trabajadores del campo y de numerosos adeptos procedentes de las filas socialistas; o la relativamente baja edad media de los afiliados. También se recupera el semanario “Extremadura Roja”, que había tenido una presencia anterior sumamente fugaz. La descripción de las organizaciones no puede obviar los nombres fundamentales de los protagonistas y la mezcla de “veteranos” con las más numerosas incorporaciones posteriores.

Rafaela Brú Casanova, secretaria femenina del buró político provincial de Cáceres en 1936, 
y su marido Ricardo Vila Maset. Ambos fueron asesinados en 1936 (foto: nuevodiario.es)

Como en otros lugares de España, los comunistas extremeños se convirtieron en los más firmes defensores de la política del que ya empieza a denominarse frente popular, apoyando las tareas institucionales, a las que también se incorporan los comunistas en ámbitos locales, dentro de los nuevos ayuntamientos designados para sustituir a los anteriores de la derecha. Una mayor implicación de mujeres y sobre todo el vuelco en las tareas sindicales fueron algunas de las líneas de trabajo más relevantes. El PCE extremeño comenzó a ser un partido más grande y complejo, necesitado de reforzar los cauces orgánicos para acoger este crecimiento de aluvión, a la vez que se esforzaba en impulsar los procesos unitarios, con éxito entre las Juventudes (que en su unificación integraron a 20.000 militantes) y mucho menos en su aproximación al Partido Socialista, al menos según los datos disponibles. Pero la prioridad era abordar los explosivos problemas del campo, tanto de los pequeños y medianos campesinos, como sobre todo de los jornaleros. En ese sentido, se destaca el apoyo del PCE al conocido episodio de las ocupaciones de tierras (organizadas e impulsadas activamente también por el PCE) y las roturaciones organizadas de yunteros, dando un impulso decisivo a la estancada reforma agraria anterior.

La tercera parte, la más extensa, se dedica a la guerra, caracterizada en Extremadura por la pronta partición del territorio entre las fuerzas leales a la República y las controladas por los sublevados; a los pocos meses, estos últimos ocupaban ya las dos terceras partes de la región. El capítulo, con respecto a los anteriores, gana en minuciosidad en la descripción de la situación y la vida interna del partido, aunque siempre con la cautela necesaria al abordar ciertos temas, con el fin de evitar deslizarse -tal como repite en diversas ocasiones el autor- hacia consideraciones sin la suficiente base documental. Se analiza con bastante detalle (en la medida -repito- en que las fuentes lo permiten) la estructura orgánica del partido; la presencia -aun minoritaria pero ya más amplia- de mujeres; o el significativo predominio de obreros agrícolas (seguida, a mucha distancia, por campesinos y obreros no agrícolas), sobre todo en el período fundamental de noviembre de 1936 (con la primera dentellada al territorio dado por las tropas facciosas) y el verano de 1938 (con un segundo avance, que reduce a la mitad la zona republicana anterior=.

El repaso que Hinojosa hace de la política del PCE extremeño muestra pautas similares en casi todo a las del PCE en general, incluyendo sus propuestas de reforma agraria con las premisas defendidas y puestas en práctica por los comunistas desde el  Ministerio de Agricultura: fuerte impulso a la distribución de tierras y, sin rehusar la posibilidad de colectivizar la tierra si así lo decidían los interesados, velando a la vez, de manera especialmente cuidadosa, por preservar los derechos de los pequeños campesinos y conservar así su adhesión a la República. Quizás podía pedirse -pero las fuentes (o su escasez) mandan de nuevo,  y los límites inevitables de un trabajo amplio como este exige dejar temas abiertos- una mayor aproximación a los logros o limitaciones de la política unitaria con los socialistas y, sobre todo, más atención a lo sucedido con los comunistas extremeños en las zonas que van cayendo en manos de los sublevados, más allá del señalamiento de lo obvio, pero sin olvidarlo: por ejemplo, la conocida represión en masa aplicada en Badajoz. También sabe a poco lo apuntado sobre la vida en la retaguardia y la dinámica de organizaciones afines (Mujeres Antifascistas, Socorro Rojo, JSU, etc.). Los cambios en la línea de frente y el propio análisis pormenorizado de la organización por localidades harían verdaderamente útil un pequeño y esclarecedor aparato cartográfico, especialmente para los lectores no extremeños que no conozcan al detalle el mapa regional.

Otra cuestión que surge de la lectura misma del libro y que es de imaginar que Hinojosa abordará en el futuro es lo que tiene que ver con el “desenlace”: la destrucción de las organizaciones del partido y el destino de los comunistas derrotados, por lo menos en un primer momento: la huida o dispersión, la represión en general, los paseos y consejos de guerra, encarcelamientos, exilio, control social, etc. Tal vez podría haberse incorporado un breve epilogo que, sin exhaustividad, planteara los trazos básicos de esta problemática.

Como complemento, el libro incluye una decena de apéndices interesantes, muy en especial los que se refieren a la cuantificación de la militancia y datos referentes a la estructura organizativa y la implantación local. Hay también una breve autobiografía político-personal, la de Mariana Merino González, Secretaría Femenina del Comité Regional, uno de esos documentos tan característicos del sistema de control de la militancia en la tradición comunista, estudiados ya en diversos países (en España, por ejemplo, por Rueda Laffond). Asimismo, encontramos en los anexos algún artículo de prensa particularmente relevante, un documento sobre una escuela de cuadros o las resoluciones de la Conferencia Regional de marzo de 1938.

En definitiva, gracias a este trabajo, contamos ya con la reconstrucción de una nueva pieza del puzle de la organización comunista española en un período crucial como el de los secretos orígenes del Frente Popular y la Guerra Civil. El libro nos aporta los materiales básicos disponibles y lleva a cabo un análisis y una reconstrucción sobria y ponderada, correcta y contenida, sin estridencias, de todo o casi todo lo que la documentación disponible y localizada para la tesis doctoral del autor, le permite. Su valor, como el de toda historia local, desborda, como es evidente, el marco extremeño, en la medida en que contribuye a ir completando la imagen, territorialmente diversa, de una organización o movimiento que, como no podía ser de otra manera y a despecho de los tópicos habituales, no dejaba de ser diverso y adaptado, en su despliegue, a las peculiaridades regionales o locales en lo social y lo cultural. Pero deja inevitablemente algunas cuestiones pendientes de historia militar, social o cultural, que tal vez la exploración de otras fuentes -en la medida de su existencia- podrían incorporar y que a menudo el propio autor menciona o deja entrever.

Rosa Caballero Arcos, responsable de la Secretaría Femenina en el Comité Regional del PCE 
durante la guerra civil

Libros como el de José Hijonosa resultan, por tanto, imprescindibles para ir matizando y complementando visiones más generales y, en ese sentido, constituyen un buen estímulo y un ejemplo para que otros investigadores o investigadoras continúen la tarea en otros espacios territoriales, regionales y locales. La historia local, de la que tantas veces se ha escrito o teorizado, ofrece un marco idóneo para resaltar las particularidades y, de paso, incorporar el papel de determinados individuos, no solo en términos de homenaje o reconocimiento (puesto que esto es un trabajo de historia y no de memoria), sino integrando sus experiencias personales en la corriente colectiva. ¿Dónde, si no, podrían analizarse mejor las redes, influencias de liderazgos en la militancia y otras muchas cuestiones de interés relacionadas con lo cotidiano?

Tras este trabajo duro y laborioso, pero fructífero, podemos seguir esperando nuevas aportaciones del autor, veterano ma non troppo; incluso (¿por qué no?) la reconstrucción global de la trayectoria del comunismo extremeño y de la labor tenaz, dura y difícil de tantos hombres y mujeres que lo protagonizaron. A modo de recuerdo personal, he de decir que, hace ya algunos años, participé en un acto conmemorativo donde Pepe Hinojosa exhibió un profundo conocimiento prosopográfico de la historia del comunismo extremeño en general. Si se incorpora el tratamiento de las etapas posteriores, contaríamos -y seguro que así va a ser sin excesiva tardanza- con una reconstrucción más extensa y completa, que permita la comparación con otras realidades regionales, incluyendo un mayor reconocimiento de los actores individuales y los grupos sociales en presencia en cada lugar, casi siempre inevitablemente soslayado, minimizado o postergado en las visiones generales.

Índice de la obra

Introducción

Capítulo I. Los primeros años del PCE en Extremadura (1932-1935). De los años del “Frente único por la base” a las primeras experiencias unitarias

I.1. El PCE y su andadura hasta el inicio de la II República

I.2. Extremadura a comienzos de la II República

I.3.La aparición de los primeros núcleos del PCE en tierras extremeñas

I.4. La actividad comunista en Extremadura durante los años 1932 y 1933

I.5. 1934, año de nuevos Primeras experiencias unitarias, grandes huelgas y desorganización

I.6. La primera mitad de Reorganización y nuevas políticas unitarias

Capítulo II: El PCE en Extremadura y la política frentepopulista hasta el golpe de estado del 18 de julio de 1936  

II.1. Hacia el Frente Popular: del VII Congreso de la Internacional Comunista a la firma del “Manifiesto Electoral de las Izquierdas”

II.2. Los comunistas extremeños y las elecciones del 16 de febrero de 1936

II.3. El PCE en Extremadura desde el triunfo del Frente Popular hasta el 18 de julio

II.3.1. EL PCE “por dentro”: hacia una fuerza política organizativamente consolidada en Extremadura

II.3.2. La política comunista en Extremadura a partir del 16 de febrero

II.3.2.1. En defensa del Frente Popular y trabajo institucional

II.3.2.2. Iniciativas políticas en diversos asuntos

II.3.2.3. El “problema del campo” en Extremadura

II.3.2.4. La unidad de acción con los socialistas

II.3.2.5. Las conferencias provinciales que no llegaron a celebrarse

Capítulo III: El PCE en Extremadura y su política frentepopulista durante la guerra civil

III.1. Un tiempo de “confusión” (de julio a octubre de 1936)

III.2. Un partido ante una nueva situación (de noviembre de 1936 a julio de 1938)

III.2.1. Una organización interna para un nuevo tiempo: de la reorganización a la definitiva consolidación

III.2.1.1. Los pasos para la formación de una dirección regional

III.2.1.2. La afiliación comunista extremeña durante la Guerra Civil: cuantificación y caracterización

III.2.1.3. La organización de la afiliación comunista extremeña durante la Guerra Civil.

III.2.2. Una política para la guerra

III.2.2.1. El PCE y la vida política en la Extremadura republicana

III.2.2.2. “El problema campesino” y los comunistas extremeños

III.2.2.3. El PCE en Extremadura y las mujeres

III.2.2.4. La política militar de los comunistas extremeños

III.3. Epílogo (de agosto de 1938 al 1 de abril de 1939)

Conclusiones

Fuentes y bibliografía

Anexo documental

Fuente: Conversación sobre la historia


dimanche 18 octobre 2026

Indonesia 1965-2025: cuando el pasado y el presente chocan

 

Adam Novak
Pierre Rousset

 

En el momento de la escalada estadounidense en Vietnam, Indonesia fue escenario de una de las peores matanzas de la historia moderna, cometida bajo los auspicios de Washington y Londres[1]. Sesenta años después, el archipiélago se encuentra en el centro de las revueltas juveniles contra los privilegios de la oligarquía y la corrupción en defensa de una democracia reconquistada a duras penas desde 1998[2]. Una democracia que el actual presidente Prabowo Subianto repudia abiertamente al convertir al general Suharto, autor de las mencionadas masacres, en héroe nacional[3].

El general Suharto tomó el poder en octubre de 1965 con el mandato de transformar el vasto archipiélago en un bastión de la contrarrevolución asiática, en el marco de la política de contención aplicada en la región por Estados Unidos[4]. Una política aplicada simultáneamente en Tailandia, Malasia, Singapur y Filipinas. En Indonesia, el PCI [Partido Comunista de Indonesia][5], que ostentaba el poder, estaba estrechamente vinculado a Sukarno, el primer presidente de Indonesia. Gozaban de una importante legitimidad internacional tras la Segunda Guerra Mundial. El país había sido ocupado por Japón y la independencia se había proclamado en 1945, aprovechando el momento favorable que representaba la derrota de Tokio. Sin embargo, los Países Bajos intentaron durante cuatro años reconquistar su antigua colonia. Diez años más tarde, Sukarno fue una de las principales figuras de la Conferencia de Bandung (1955), encarnando el tercermundismo antiimperialista[6].

Grupo de detenidos custodiados por militares indonesios durante las matanzas de 1965-1966.
El trauma social del terror blanco

Indonesia era entonces un país con cierto peso en la escena internacional, con una fuerte aura progresista. Razón de más para romper el régimen. Sukarno fue marginado durante el golpe de Estado de octubre de 1965 (se vería obligado a dimitir en marzo de 1966, cediendo formalmente el poder al general Suharto), y entonces el Ejército cometió lo que hay que calificar de genocidio político anticomunista (complementado con una dimensión antichina)[7]. El PCI era entonces el mayor partido comunista del mundo capitalista; su base social ascendía a millones de personas. Tenía estrechos vínculos históricos con las fuerzas armadas, pero estos resultaron impotentes en el momento decisivo. Las masacres se cobraron entre 500 000 y un millón de víctimas (posiblemente más)[8]. Incapaces de defenderse, el partido y sus organizaciones de masas fueron sistemáticamente diezmados. Sus miembros, sus familiares, cualquier persona sospechosa de simpatizar con ellos, fueron perseguidos, asesinados, encarcelados en campos, y los supervivientes cayeron en el olvido total. Sin juicios y, en muchos casos, sin ni siquiera cargos.

Los generales tenían vínculos estrechos -y desde hace tiempos- con Estados Unidos. Sabían que Washington les estaría agradecido por resolver la cuestión comunista de la mejor manera posible. Matarlos a todos se convirtió en un modelo de referencia en el que se inspiraron las dictaduras latinoamericanas[9]. Además, en el momento del golpe, el Ejército ya se había convertido en un organismo político-social en expansión, que aseguraba su presencia hasta en las aldeas. Había penetrado en la administración y podía ejercer presión desde dentro sobre todas las palancas del Estado, al tiempo que se beneficiaba de una capacidad de gobierno paralela a través de sus mandos territoriales. El cuerpo de oficiales superiores se había enriquecido, convirtiéndose en un componente de la oligarquía burguesa. Para llevar a cabo la represión, también podía contar con las milicias, en particular las islámicas[10].

Un manto intelectual de silencio pesó sobre el país hasta la caída del régimen en 1998. Durante sus 32 años de gobierno, Suharto se propuso erradicar incluso la memoria del pasado progresista del país, garantizando un estricto control de las comunicaciones y la reescritura de su historia cultural. Toda una generación fue aislada de este pasado pluralista en favor de una visión monolítica del pasado, demonizando la izquierda, las ideas progresistas, el marxismo, el comunismo, pero también las críticas al patriarcado, la lucha feminista, la defensa de los derechos de las minorías, la autoorganización, la alfabetización básica, etc.[11]. La denuncia del «comunismo» sirve como un comodín; en realidad, encubre un ataque generalizado a las libertades de los de abajo.

Estudiante de la Res Publica University atacado por civiles anticomunistas 
y conducido por soldados el 15 de octubre de 1965.

El lugar de las mujeres en la sociedad ocupó una posición central en este ataque reaccionario. Gerwani[12], un movimiento feminista de tres millones de mujeres vinculado al PCI, fue diezmado sobre la base de una propaganda totalmente inventada: supuestamente, sus miembros habían torturado y castrado a los generales, aunque las autopsias demostraron lo contrario[13]. A continuación, se produjeron violaciones y ejecuciones de activistas. El Nuevo Orden impuso entonces la ideología de kodrat wanita (naturaleza femenina): esposa sumisa, madre devota, guardiana del hogar. Organizaciones estatales como Dharma Wanita tenían como objetivo volver a subordinar a las mujeres, no emanciparlas. Incluso hoy en día, llamar a una activista nueva Gerwani tiene como objetivo desacreditarla.

Las luchas actuales muestran hasta qué punto parte de la llamada sociedad civil, la izquierda política y los movimientos sociales han reconectado el pasado con el presente. La respuesta de los que están en el poder, por otro lado, ilustra la determinación del Ejército de poner fin a la democratización del archipiélago. La historia sigue siendo un importante campo de confrontación: a principios de 2025, las manifestaciones estudiantiles #IndonesiaGelap (Indonesia oscura)[14] denunciaron explícitamente el retorno del autoritarismo “al estilo del Nuevo Orden”, apuntando al aumento del papel del Ejército en la gobernanza civil y a la rehabilitación del legado de Suharto por parte de Prabowo.

Soldados indonesios detienen a una mujer perteneciente a la organización femenina Gerwani.
En Timor Oriental y Papúa Occidental

El régimen indonesio cometió crímenes especialmente graves en Timor Oriental (o Timor-Leste), una antigua colonia portuguesa situada en la mitad oriental de la isla de Timor, mientras que la parte occidental, antigua colonia holandesa, se integró en Indonesia. Tras la Revolución de los Claveles en Portugal, el 22 de noviembre de 1975, su independencia fue reconocida internacionalmente. El 7 de diciembre, el Ejército indonesio invadió el país y lo anexionó en 1976 –una anexión que nunca fue reconocida por la ONU– considerándolo la 77ª provincia del Estado.

La resistencia armada a esta nueva colonización fue liderada esencialmente por el Fretilin[15], el Frente Revolucionario para la Independencia de Timor Oriental, que ya había luchado por la autodeterminación del territorio durante la dictadura portuguesa. Las fuerzas paramilitares, con el apoyo del Ejército indonesio, libraron una guerra especialmente sangrienta contra los timorenses orientales, aplicando una política de terror masivo destinada a provocar un éxodo masivo de la población hacia las provincias bajo jurisdicción indonesia, en particular la parte occidental de la isla. Para lograrlo, todo era aceptable: masacres, violaciones, torturas, saqueos de centros urbanos… En total, según las estimaciones de los historiadores, al menos 200 000 personas fueron asesinadas en dos años, más de una cuarta parte de la población.

En 1998, el Fondo Monetario Internacional desencadenó una crisis del régimen en Indonesia al mantener sus exigencias de pago de la deuda mientras la región sufría una grave crisis financiera, provocando inadvertidamente la caída de Suharto. Esto contribuyó a cambiar la situación en la propia Indonesia.

Ante la presión internacional, Yakarta organizó un referéndum en 1999, en el que el 78,5 % la población de Timor Oriental votó a favor de la independencia. ¡Un resultado notable bajo ocupación! La votación fue seguida de una nueva ola de masacres. Sin embargo, creó una situación política que condujo al reconocimiento de la independencia el 20 de mayo de 2002. Esta rotunda victoria del movimiento independentista fue imprevista para la ONU. De hecho, comprometió al Consejo de Seguridad mucho más allá de lo que hubiera deseado. La emoción internacional suscitada por las masacres también impulsó la solidaridad, reforzando su eficacia, especialmente en Portugal y Australia.

En Papúa Occidental, anexionada en 1969 tras un referéndum fraudulento (1026 delegados cuidadosamente seleccionados, que votaron bajo coacción militar), continúa la misma violencia[16]. En 2024, las ejecuciones extrajudiciales alcanzaron un máximo de 18 casos documentados, los casos de tortura ascendieron a 53 y unos 70 000 papúes fueron desplazados. El racismo antipapú estructura esta opresión colonial interna[17]. Sin embargo, es precisamente en Papúa donde Prabowo Subianto se curtió: en 1996, dirigió allí operaciones militares marcadas por masacres de civiles, lo que le valió la expulsión del Ejército y la prohibición de entrar en Estados Unidos[18].

Notas

[1] Sobre el papel directo de la inteligencia británica en la incitación a las masacres, véase Nicholas Gilby, Paul Lashmar y James Oliver, “Revealed: how UK spies incited mass murder of Indonesia’s communists”, en:”https://europe-solidaire.org/spip.php?article59675

[2] El movimiento reformasi que derrocó a Suharto surgió de las protestas estudiantiles masivas de 1998, en medio de la crisis financiera asiática. Véase Kontras, “Indonesia: End the romanticism of reformasi, it’s time to fight”, en: h ttps://europe-solidaire.org/spip.php?article74869

[3] Sobre estos intentos de rehabilitar el legado de Suharto, véase “La nueva historia oficial de Indonesia blanquea los crímenes de Suharto en: https://europe-solidaire.org/spip.php?article76085

[4] La política estadounidense de contención buscaba impedir la expansión del comunismo en el sudeste asiático. La importancia estratégica de Indonesia, como la nación archipiélaga más grande del mundo y el cuarto país más poblado, la convirtió en un objetivo prioritario. La CIA invirtió millones de dólares en apoyar a oficiales del ejército anticomunistas y a grupos de derecha. Véase “Reseña del libro: Octubre de 1965 y la cruzada anticomunista de Washington: el método Yakarta», en: https://europe-solidaire.org/spip.php?article58434

[5] El Partido Comunista de Indonesia (PCI), fundado en 1920, era el partido comunista más antiguo de Asia fuera de la Rusia soviética. En 1965 contaba con tres millones de afiliados e influía en organizaciones de masas con una base combinada de unos 20 millones de simpatizantes.

[6] La Conferencia de Bandung reunió a 29 naciones africanas y asiáticas recién independizadas, sentando las bases del Movimiento de Países No Alineados. Representó la primera gran reunión internacional de Estados poscoloniales que afirmaban su independencia tanto del bloque occidental como del soviético.

[7] Sobre la magnitud y la naturaleza sistemática de estos crímenes, véase “Informe final del Tribunal Popular Internacional 1965: sobre los crímenes contra la humanidad cometidos en Indonesia en 1965 y después”, en: https://europe-solidaire.org/spip.php?article38727

[8] Véase “1965 to 1966: Indonesia’s Red Slaughter”,  en: https://europe-solidaire.org/spip.php?article44703

[9] Esto se conoció como el método Yakarta, un plan para llevar a cabo matanzas anticomunistas en masa que posteriormente se aplicó en Brasil, Chile, Argentina y otros lugares. El Departamento de Estado de los Estados Unidos proporcionó listas de miembros del PKI al ejército indonesio para facilitar las matanzas.

[10]Nahdlatul Ulama, la mayor organización islámica de Indonesia, y su ala juvenil Ansor desempeñaron un papel importante en las matanzas, especialmente en Java Oriental y Central.

[11] Sobre los esfuerzos por preservar este patrimonio borrado, véase “Preserving Revolutionary Heritage: How Indonesia’s Socialist History Institute Challenges Decades of Political Erasure” (Preservar el patrimonio revolucionario: cómo el Instituto de Historia Socialista de Indonesia desafía décadas de borrado político), Europe Solidaire Sans Frontières, en: https://europe-solidaire.org/spip.php?article75619

[12] Gerakan Wanita Indonesia (Movimiento de Mujeres de Indonesia), una organización feminista de masas vinculada al PCI.

[13] Sobre la destrucción de Gerwani y la fabricación de propaganda anticomunista dirigida a las mujeres, véase “The rise and fall of Indonesia’s women’s movement” (El auge y la caída del movimiento feminista de Indonesia),  en: https://europe-solidaire.org/spip.php?article17226

[14] Las protestas de IndonesiaGelap estallaron en agosto de 2025 contra la corrupción parlamentaria, las dietas excesivas de los políticos y la brutalidad policial, y atrajeron a decenas de miles de personas a las calles de todo el país. La respuesta fue una represión brutal que causó la muerte de al menos once personas.

[15] El Frente Revolucionario de Timor Oriental Independiente, fundado en 1974, combinaba el nacionalismo anticolonial con la política socialista.

[16] Sobre la situación actual en Papúa Occidental, véase “Indonesia no puede sofocar el creciente movimiento independentista de Papúa Occidental en: https://europe-solidaire.org/spip.php?article59928

[17] Los papúes, en su mayoría melanesios y cristianos, se enfrentan a una discriminación y violencia sistemáticas por parte de las fuerzas de seguridad indonesias. El Movimiento de Liberación Unida de Papúa Occidental (ULMWP) ha hecho campaña a favor de un referéndum de independencia, obteniendo el apoyo de varios Estados insulares del Pacífico.

[18] A pesar de este historial, Prabowo fue elegido presidente en 2024. Sobre las contradicciones de los antiguos activistas que ahora forman parte de su Gobierno, véase “¿Qué hacen los izquierdistas del PRD de Indonesia en el Gobierno de Prabowo?”, Disponible en: https://europe-solidaire.org/spip.php?article72390

Fuente: Europe Solidaire Sans Frontières 17 de diciembre de 2025

Traducción: Viento Sur 23 de diciembre de 2025

Carlos Morais, historiador: "A guerrilla antifascista galega foi o maior desafío político ao franquismo en décadas"

 FONTE https://www.nosdiario.gal/articulo/memoria/carlos-morais-historiador-guerrilla-antifascista-galega-foi-maior-desafio-politico-ao-franquismo-decadas/20261009080759268805.html?

O concello de Entrimo (Val do Limia) acollerá os días 15, 16 e 17 de xaneiro de 2027 o primeiro congreso internacional da guerrilla antifascista en Ourense, organizado polo Comité da Memoria Histórica do Val do Limia. O voceiro da entidade, o historiador Carlos Morais, explica a Nós Diario o programa e obxectivos do mesmo.

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O historiador e activista pola memoria Carlos Morais. (Foto: Nós Diario)

_Cales son os obxectivos que perseguen con este congreso sobre a resistencia armada ao franquismo e que destacaría do seu programa?

O Comité da Memoria Histórica do Val do Limia convocou xa hai meses o primeiro congreso internacional da guerrilla antifascista, que se desenvolverá en Entrimo entre 15 e 17 de xaneiro co obxectivo de afondar na historia da resistencia armada á ditadura. Entendemos que o fenómeno da resistencia armada xurdida a partir dos primeiros destacamentos constituídos en 1938 non está o suficientemente estudado, polo que pretendemos corrixir as carencias das investigacións e achegar novas informacións e perspectivas. Consideramos que a guerrilla antifascista galega foi o maior desafío político ao franquismo en catro décadas.

O congreso vai analizar a realidade da guerrilla no sur da Galiza mais tamén na área portuguesa, no Bierzo, na Cabreira e na Seabra, contando coa presenza de investigadores das tres universidades galegas mais tamén de fóra da academia que van presentar 23 relatorios. Ao tempo, vaise desenvolver un recital poético, proxectar 11 filmes e realizar unha ruta por Castro Leboreiro, estando aínda aberta a posibilidade de inscribirse contactando coa organización.

_Sinalaba a relevancia da actividade guerrilleira na Galiza, mais isto bate coa pouca atención que merece como obxecto de estudo. Que explicación atopa para isto?

Hai basicamente dúas razóns que explican o silencio historiográfico sobre a guerrilla. A primeira é que a principal forza política que estivo detrás da guerrilla, o Partido Comunista, quere agochar un capítulo do seu pasado co que se sente molesto, sobre todo após pactar a Transición. A segunda ten a ver co ambiente de consenso, pacto e silencio sobre o que se articula a Transición, que fai da guerrilla un episodio incómodo, que leva a que sexa excluída dos ámbitos académicos.

_Ademais de encargarse da coordinación do congreso, vai presentar un relatorio sobre Víctor García 'O Brasileiro', un dos dirixentes guerrilleiros máis destacados da comarca do Val do Limia. Que significaría del?

Victor García 'O Brasileiro' foi un destacado dirixente comunista e un líder carismático da guerrilla galega enviado pola Internacional Comunista ao norte de Portugal para contribuír á reorganización do Partido Comunista Portugués, que naquela altura se atopaba dividido entre dous sectores, e axudar a organizar o Partido Comunista de España. Entre 1939 e 1943 organizou os fuxidos e exiliados no norte de Portugal e sentou as bases da primeira experiencia armada da Galiza.

Á volta de 1943 viuse obrigado a abandonar Castro Laboreiro, sendo electo en novembro de 1943 máximo responsábel do PC na Galiza, que comeza a organizar en 1944 desde Vigo. Apartado da dirección do partido polos axentes do carrillismo que depuraron o PC na Galiza, pero tamén no Estado, para controlar a organización e a guerrilla, foi executado por militantes do PC seguindo as ordes da dirección na primavera de 1948 en Silleda. 'O Brasileiro' require dunha biografía que explique a súa vida e loita.