FUENTE https://elsudamericano.wordpress.com/2026/06/13/tres-fuentes-y-tres-partes-del-socialismo-con-caracteristicas-chinas-por-ehecatl-lazaro/
El Socialismo con Características Chinas
es una teoría acuñada por Deng Xiaoping en 1982. Se trata de una teoría
que rompió con formas previas de entender la construcción socialista y
se convirtió en el paradigma teórico que hasta la fecha guía al Partido
Comunista de China. El objetivo de este texto es analizar tres fuentes
que integran al Socialismo con Características Chinas: el nacionalismo,
el marxismo soviético clásico y la experiencia de la Nueva China. Se
utiliza el análisis de discurso para revisar documentos primarios del
Partido Comunista de China que desempeñan un rol clave como guía
teórica. Este ejercicio contribuye a enriquecer la comprensión de la
teoría guía del Partido Comunista de China y, por lo tanto, las líneas
generales del desarrollo de la República Popular China. En la primera
parte se presentan los orígenes de la teoría, posteriormente se analiza
por separado cada una de las fuentes integrantes y al final se presentan
las conclusiones.
.
Orígenes
La nacionalización del marxismo en China
es un proceso que comenzó con Li Dazhao, uno de los principales
fundadores del Partido. En su ensayo de 1919, “Sobre problemas e
ideologías”, ya decía que el socialismo como teoría debía adaptarse a
las circunstancias, lugares y tiempos específicos de China, pues si los
socialistas chinos no podían aplicar su doctrina para transformar su
realidad inmediata, entonces el socialismo se convertía en un discurso
vacío (Li Dazhao, 1919). Durante la primera etapa del Partido,
específicamente entre 1921 y 1927, Chen Duxiu buscó utilizar el marxismo
para analizar las condiciones específicas de China, como lo demuestra,
sobre todo, el Informe al Segundo Congreso (1922). Sin embargo, la
relación de tutelaje que ejerció el Partido Comunista de la Unión
Soviética sobre el Partido Comunista de China hasta 1935, así como la
propia inexperiencia del liderazgo chino, entorpecieron la integración
entre el marxismo y la realidad china.
El término “Sinización del Marxismo” como
tal es creación de Mao Zedong. En un informe de 1938 al Comité Central
del Partido, Mao señaló: “Si los comunistas chinos, que son parte de la
gran nación china, carne de su carne y sangre de su sangre, hablasen del
marxismo separándolo de las características de China, su marxismo no
pasaría de ser abstracto y vacío. Por ello, el problema que todo el
Partido debe resolver con urgencia es cómo realizar la sinización del
marxismo, de modo que todas sus manifestaciones tengan un carácter
inequívocamente chino” (CASS, 2023). Para Liu Shaoqi, el Pensamiento de
Mao Zedong representaba precisamente eso: “el Pensamiento de Mao Zedong
es la unidad entre la teoría del marxismo-leninismo y la práctica de la
revolución china; es el comunismo chino, el marxismo chino” (Liu, 1945).
Deng Xiaoping dio un paso adelante en la
tradición de integrar la teoría general del marxismo con la realidad
china, al acuñar el término “Socialismo con Características Chinas”,
inexistente en la obra de Li Dazhao y Mao Zedong. La primera vez que
Deng utilizó este término fue en el XII Congreso del Partido Comunista
de China, celebrado en 1982. Ahí dijo:
“La modernización de
nuestro país debe realizarse a partir de nuestra propia realidad. Tanto
en la revolución como en la construcción, es necesario conceder
importancia al aprendizaje y aprovechamiento de las experiencias
extranjeras. Pero la copia y el trasplante mecánicos de las experiencias
y modelos de otros países nunca nos conducirán al éxito. A este
respecto, hemos tenido muchas experiencias negativas. Integrar la verdad
universal del marxismo con la realidad concreta de nuestro país, seguir
nuestro propio camino y construir un socialismo con características chinas,
es la conclusión fundamental que hemos sacado al sintetizar las
experiencias acumuladas en un prolongado periodo histórico” (Deng,
1982).
A partir de 1982, el término de Socialismo con Características Chinas
se convirtió en parte de la teoría oficial del Partido. Pasó de ser un
término a ser una teoría. Todos los Congresos posteriores lo toman como
marco de referencia. En la visión oficial, el aporte de Deng Xiaoping no
rompe con el Pensamiento de Mao Zedong, sino que lo desarrolla. Si Mao
integró el marxismo con la realidad china para llevar a cabo la
Revolución y comenzar la construcción del socialismo, Deng retomaría el
marxismo y el Pensamiento de Mao Zedong para ponerlos al día,
integrarlos con la nueva realidad china y construir un socialismo
autóctono.
El Socialismo con Características Chinas
como teoría se define por la acuñación de nuevos conceptos y por la
reinterpretación de conceptos preexistentes. Economía Socialista de
Mercado y Primera Etapa del Socialismo son dos conceptos que no están
presentes en la obra de Mao Zedong. Economía Socialista de Mercado se
refiere a una economía híbrida, que simultáneamente tiene propiedad
privada y propiedad pública de los medios de producción, que tiene
mercado y planeación, pero cuyas palancas fundamentales están
controladas por el Partido Comunista. En términos de política pública,
esta visión se tradujo en la Reforma y la Apertura. Primera Etapa del
Socialismo se refiere a un periodo amplio, de décadas y generaciones, en
el cual se asume que China mantendrá la Economía Socialista de Mercado y
el sistema político con el Partido Comunista como Partido-Estado. En
esta visión, la construcción del socialismo se entiende como un proceso
de largo aliento, en el que sólo después de echar los elementos
fundamentales del socialismo podrá pasarse a una construcción superior
del mismo.
El Socialismo con Características Chinas
también contiene una interpretación de la contradicción principal de la
sociedad china diferente de la que había realizado Mao Zedong. Para
Mao, la principal contradicción de la sociedad china era la lucha de
clases antagónicas. Con ese diagnóstico impulsó la Revolución Cultural
entre 1966 y 1976. En cambio, para Deng, la principal contradicción era
la existente entre las atrasadas fuerzas productivas del país y las
necesidades del pueblo chino (Deng, 1995). Para resolver esa
contradicción era necesario impulsar el desarrollo de las fuerzas
productivas. En el Socialismo con Características Chinas la
lucha de clases no desaparece, pero no es la contradicción principal,
sino que ocupa un lugar secundario. Esta interpretación de la
contradicción principal se mantuvo firme hasta su cambio en 2017 por Xi
Jinping, quien, sin embargo, no retomó la lucha de clases como
contradicción principal, sino que hizo énfasis en la necesidad de
equilibrar el desarrollo de las fuerzas productivas (Xi, 2017).
En la siguiente sección se analizan los tres componentes del Socialismo con Características Chinas, empezando por el nacionalismo.
.
Nacionalismo
El marxismo llegó a China en una etapa de caos y desesperación. La Guerra del Opio,
iniciada en 1839, inauguró un periodo de invasiones imperialistas, de
fragmentación política al interior, de cuestionamientos sobre la
identidad china y de búsquedas de alternativas para salvar al país.
China perdió todas las guerras que libró para defenderse de las
invasiones imperialistas, cedió parte de su territorio y tuvo que
aceptar tratados económicos perjudiciales para su economía nacional.
Estos choques externos fueron acompañados por los levantamientos
internos que cuestionaron la estabilidad política de la dinastía Qing.
La Rebelión Taiping tomó ciudades neurálgicas como Nanjing y
amenazó seriamente a Beijing; apaciguarla costó 20 millones de vidas. La
Rebelión Boxer se levantó en armas contra la ocupación extranjera. La
dinastía Qing se había mostrado incapaz de seguir conduciendo a China y,
a pesar de sus intentos, como la Reforma de los Cien Díaz y el
Movimiento de Autofortalecimiento, no podía frenar el deterioro
económico, político y social del país.
En ese contexto turbulento, además de las
armas y el capital de las potencias extranjeras, también llegaron sus
ideas. Las fuerzas sociales que buscaban una transformación radical de
China para salvarla de la desintegración comenzaron a explorar las
diversas ideas propias de la modernidad capitalista. Ideas que no sólo
llegaron de Occidente, sino también de Japón, país que se había
modernizado primero que China y, en ese sentido, había recibido más
tempranamente las nuevas ideas. A través de la Restauración Meiji, Japón
había logrado utilizar los conocimientos occidentales al mismo tiempo
que mantenía su cultura y sus instituciones políticas. En ese sentido,
China buscaba realizar un ejercicio similar. Durante la dinastía Qing se
impulsó la política de “tomar la doctrina china como fundamental y los
saberes occidentales como aplicación práctica”. De forma similar, los
reformistas, encabezados por Liang Qichao, sostenían la necesidad de
“mantener la esencia cultural propia de China y absorber los
conocimientos de Occidente”. Todos los intentos de transformación
política de principios del siglo XX seguían esa tradición. Mantener lo
chino y utilizar lo extranjero para salvar al país. Sun Yatsen, por
ejemplo, sostenía que China debía terminar con el dominio imperial de
los manchúes (no chinos) y formar una república de la nación china
(han).
El marxismo llegó a China en esa
coyuntura de búsqueda de un camino de salvar al país a través de la
modernización. Había consenso sobre la necesidad de superar la cultura,
economía y las instituciones políticas tradicionales, pero no sobre cuál
era el tipo de modernización más adecuado para China. La desintegración
del imperio y la fundación de la república no implicó una mejora de la
situación general, sino un empeoramiento: el país se fragmentó todavía
más y los bloques político-militares al interior mantuvieron guerras
interminables. Cambiar al gobierno no era suficiente para salvar a
China. Durante el Movimiento de la Nueva Cultura los intelectuales del
país discutieron la necesidad de cambiar la mentalidad, la cultura y la
educación de la sociedad como única alternativa de salvación. En ese
contexto también se empezó a discutir cuál era el mejor camino para
China: liberalismo, anarquismo, reformismo, pragmatismo, marxismo, etc.
La Revolución Rusa de 1917 y el Movimiento del 4 de Mayo de 1919 fueron
dos momentos que le dieron al marxismo la fuerza necesaria para comenzar
a ganar aceptación entre los intelectuales chinos.
Los comunistas que fundaron el Partido
Comunista en 1921 llegaron al socialismo buscando una teoría salvadora.
En el caso de Li Dazhao y Chen Duxiu es conocida la exploración amplia
que hicieron de las diferentes teorías políticas, económicas, sociales e
históricas disponibles, antes de abrazar el marxismo como único camino
para salvar a China. En su juventud, Mao Zedong perseguía ideas
liberales, democráticas, reformistas y del socialismo utópico, admiraba a
Sun Yatsen, Liang Chichao y Kang Youwei, y se unió al ejército
nacionalista que se levantó en Wuhan contra la dinastía Qing. Más tarde
luchó para independizar a la provincia de Hunan y establecer ahí una
democracia burguesa. Cuando llegó al comunismo, lo hizo buscando salvar a
China (Snow, 2020). La frase que él acuñó en 1957 es especialmente
significativa en este sentido: “Sólo el socialismo puede salvar a China”
(Mao, 1957). Este sigue siendo un emblema del Partido hasta la fecha.
Otros líderes comunistas destacados
también llegaron al socialismo buscando formas de salvar a China. Deng
Xiaoping viajó a Francia en su juventud para estudiar, aprender oficios
industriales y conocer la industria europea; tenía la idea de que China
necesitaba industrializarse para fortalecerse. Como obrero, en Francia
conoció los males del capitalismo y al mismo tiempo entró en contacto
con las ideas socialistas. Ingresó al grupo de comunistas chinos en
Francia, posteriormente viajó a la Unión Soviética y después regresó a
China ya como miembro del Partido y como un comunista convencido. Zhou
Enlai también viajó a Francia con el objetivo de estudiar los sistemas
políticos y los movimientos revolucionarios europeos, pues quería
aprender de ellos para salvar a China. En esa búsqueda llegó al
socialismo.
La presencia de un fuerte componente
nacionalista llevó al Partido Comunista a renegar del liderazgo
soviético, primero durante la fase revolucionaria y después ya con la
Nueva China. Además de otros elementos determinantes, también el
nacionalismo de los comunistas chinos abonó a la disputa sino-soviética.
Desde 1935 en adelante, los comunistas chinos nunca aceptaron ser
satélites de la Unión Soviética. Durante el Gran Salto Adelante, el
Partido Comunista de China no sólo buscaba superar la producción
industrial de los países capitalistas, sino también demostrar que su
versión del socialismo era mejor que la soviética.
El Socialismo con Características China
proviene de esa tradición. El socialismo tiene que servir, en primer
lugar, para salvar a China y desarrollarla, entendiendo esto como:
mantener la independencia, la unidad política, recuperar el estatus
internacional tradicional de país importante, elevar su capacidad
económica y mejorar la calidad de vida de las grandes mayorías
populares. Si para ello es necesario utilizar mecanismos de mercado,
integrarse a las redes mundiales del capital y desarrollar una burguesía
nacional acotada por el Partido, entonces son tácticas válidas. Schell y
Delury (2013) sostienen que en realidad el Partido Comunista de China
sólo busca hacer rico y fuerte al país, sin que el adjetivo de comunista
tenga otras implicaciones ideológicas. Esta interpretación exagera el
componente nacionalista y vuelve irrelevante el componente ideológico.
Tanto el nacionalismo como el socialismo son determinantes en el Socialismo con Características Chinas. Sin embargo, en ciertas coyunturas uno de los elementos puede tener más peso que otro. El Socialismo con Características Chinas es al mismo tiempo nacionalista y socialista.
.
Marxismo soviético clásico
Los intelectuales chinos buscaban salvar
al país de la dominación extranjera, el caos interno y el atraso
económico y tecnológico. La Revolución Rusa de 1917 despertó su interés,
pero su influencia sólo se volvió determinante después de la Primera
Guerra Mundial. Con el Tratado de Versalles, las posesiones
coloniales de Alemania en Shandong no le fueron regresadas a China por
las potencias vencedoras, sino que fueron transferidas a Japón, a pesar
de que China había luchado del lado de los vencedores y existía el
acuerdo previo de que retomaría la soberanía sobre esos territorios. Ese
fue un punto de inflexión para que los intelectuales chinos
establecieran una equivalencia entre el imperialismo y el capitalismo.
Una modernización capitalista representaría para China continuar su
estatus semicolonial. Frente a las potencias imperialistas se erigía el
antimperialismo de la Unión Soviética, que había renunciado a las
posesiones territoriales de la Rusia zarista, denunciaba al imperialismo
y planteaba que la solución radical de ese fenómeno era la construcción
del socialismo. Los intelectuales chinos vieron en el marxismo
soviético una vía para salvar a China.
El marxismo llegó a China hasta la
tercera década del siglo XX, directamente de la mano de los soviéticos.
Si se compara con Europa y América, donde las ideas marxistas habían
comenzado a circular desde el siglo XIX, puede decirse que llegó
tardíamente. El Manifiesto del Partido Comunista se tradujo al chino por
primera vez en 1920, apenas un año antes de la fundación del Partido
Comunista. Esos orígenes dejaron un sello indeleble en el marxismo
chino. Marx, Engels y Lenin fueron los referentes teóricos por
excelencia desde el principio. Posteriormente, Stalin se sumó a la
lista. Mao consideraba a Stalin como un continuador y desarrollador del
marxismo-leninismo. Estudió obras suyas con meticulosidad y las utilizó
para formar teóricamente a los comunistas chinos en el periodo de
Yan’an. Las diferencias de Mao con Stalin eran claras en varios
terrenos: Stalin apoyaba a una fracción del Partido Comunista que se
oponía al liderazgo de Mao, no estaba de acuerdo con la vía campesinista
de Mao, firmó acuerdos con Chiang Kaishek durante la invasión japonesa,
apoyó la independencia de Mongolia de China, atrajo hacia la URSS a una
parte importante de Xinjiang en actividades separatistas, y dejó a
China luchar sola contra los estadounidenses en la Guerra de Corea,
entre otras. A pesar de las diferencias, Mao consideraba a Stalin no
sólo como un líder revolucionario digno del más alto respeto, sino
también como un teórico marxista con méritos propios.
El XX Congreso del Partido Comunista de
la Unión Soviética (PCUS) de 1956 comenzó el proceso de
desestalinización en la Unión Soviética. Para Mao, la crítica realizada
por Jruschov era incorrecta, injusta e inoportuna. Los comunistas
soviéticos habían tirado la espada de Stalin, pero los comunistas chinos
no lo harían. En la evaluación de Mao sobre Stalin, el líder soviético
había cometido errores, pero sus aciertos eran superiores y pesaban más
en el juicio general. 70% era correcto y 30% era incorrecto. Negar la
totalidad de Stalin iba en contra del comunismo. El XX Congreso del PCUS
fue un punto de inflexión en el deterioro de las relaciones
sino-soviéticas. Desde ese momento, el PCUS fue caracterizado por los
comunistas chinos como un partido revisionista e imperialista (People’s
Daily Editorial Board, 1959). Las diferencias ideológicas entre los
comunistas chinos y los soviéticos fueron fundamentales en la distancia
que se abrió entre ambos países, y en la enemistad y el conflicto
directo que se desarrollaron posteriormente.
El marxismo que se desarrolló en la Unión
Soviética después de 1956 fue rechazado por el Partido Comunista de
China. Esto fue así no sólo durante el liderazgo de Mao Zedong, sino
también después, con Deng Xiaoping. Sobre las bases de
Marx-Engels-Lenin-Stalin, los comunistas chinos comenzaron a desarrollar
una tradición marxista propia, cuyo iniciador fue Mao. Deng Xiaoping
retomó a Marx-Engels-Lenin-Stalin-Mao y les dio continuidad en el Socialismo con Características Chinas.
Esta tradición propia rechazó el marxismo soviético posterior a Stalin,
así como el Marxismo Occidental. El Marxismo Occidental ha sido
estudiado académicamente en las universidades chinas, no se lo rechaza,
pero se le considera como un desarrollo del marxismo en contextos
capitalistas y es visto sólo como un tributario de la corriente
principal del Marxismo (Boer, 2024). En la doctrina oficial del Partido,
la influencia del Marxismo Occidental es inexistente.
El Socialismo con Características Chinas
es un concepto anclado al Marxismo soviético clásico. En ese sentido,
contiene elementos centrales, como la lucha de clases, el desarrollo de
las fuerzas productivas, las relaciones sociales de producción, la
existencia de leyes de la historia, dictadura del proletariado, método
dialéctico, materialismo-histórico, entre otros conceptos cuestionados o
totalmente negados por corrientes marxistas desarrolladas en el Norte
Global. Este es el marco filosófico en el que Deng Xiaoping desarrolló
sus aportaciones, innovando dentro de esa tradición. Separarse
teóricamente de la Unión Soviética, y realizar sus contribuciones
propias, le permitió al marxismo chino mantener su independencia
filosófica y resistir exitosamente el derrumbe del bloque socialista en
la década de 1990. Los resultados económicos, políticos, culturales y
sociales alcanzados por China en los últimos años, en lugar de llevar al
Partido a cuestionar sus bases teóricas, lo han llenado de confianza. A
eso se refiere Xi Jinping cuando sostiene que China debe profundizar
las Cuatro Confianzas: en el camino, en la teoría, en el sistema y en la cultura del Socialismo con Características Chinas.
.
Experiencia de la Nueva China
El nacionalismo y el marxismo soviético clásico no son elementos exclusivos del Socialismo con Características Chinas,
pues también se encuentran en el Pensamiento de Mao Zedong. La gran
diferencia entre una teoría y otra surge de la evaluación diferente que
hacen de la experiencia de la Nueva China. Las diferencias entre Mao y
Deng sobre la construcción del socialismo se hicieron evidentes desde
1958. Ese año Mao lanzó el Gran Salto Adelante y las comunas populares
de forma unilateral, ignorando el Segundo Plan Quinquenal y los acuerdos
alcanzados por el Partido. Esto se debió a “la falta de experiencia en
la construcción socialista, una comprensión inadecuada de las leyes del
desarrollo económico y de las condiciones económicas de China” (Comité
Central del Partido Comunista de China, 1981). Las consecuencias
negativas de esa política comenzaron a ser corregidas en 1960 por Liu
Shaoqi, Zhou Enlai, Chen Yun y Degn Xiaoping. Sin embargo, los “errores
de izquierda” que llevaron a Mao a impulsar el Gran Salto Adelante no
desaparecieron. En 1962 Mao insistió en que la lucha de clases entre
burguesía y proletariado seguía siendo la contradicción principal de
China, así como del Partido en su interior. Para luchar contra las
tendencias burguesas, lanzó el Movimiento de Educación Socialista en
1963, antesala de la Revolución Cultural. Durante la Revolución
Cultural, lanzada por Mao en 1966, Deng Xiaoping y Liu Shaoqi fueron
objeto de purgas y persecución por ser los “líderes de la fracción
burguesa que se había apoderado del Partido”. En el análisis del
Partido, el Gran Salto Adelante, las comunas populares, el Movimiento de
Educación Socialista y la Revolución Cultural fueron desviaciones de
izquierda que en lugar de promover la construcción socialista la
entorpecieron. La evaluación general que hizo el Partido de la
experiencia de este periodo es una parte fundamental del Socialismo con Características Chinas.
El rechazo total de la implementación de
una economía de mercado por parte de Mao después de 1958 obstaculizó el
desarrollo de las fuerzas productivas del país. Mao reconoció
tempranamente las consecuencias negativas del Gran Salto Adelante y
trató de corregirlos. Señaló que no era posible saltarse etapas del
desarrollo social, que se debía enfatizar la producción de mercancías,
respetar la ley del valor y oponerse a la planificación total de la
economía (Comité Central del Partido Comunista de China, 1981). Sin
embargo, posteriormente se opuso a las medidas económicas de corrección
implementadas por el liderazgo del Partido, basadas, entre otros
elementos, en las conclusiones que el propio Mao había abrazado tras el
Gran Salto Adelante. En 1964 Zhou Enlai impulsó las cuatro
modernizaciones (agricultura, industria, defensa y ciencia-tecnología), y
en 1961 Deng Xiaoping impulsó reformas en la agricultura que permitían
la producción mercantil por hogar. La Revolución Cultural detuvo estos
procesos. Después de 1978, las Cuatro Modernizaciones y la reforma de la
agricultura fueron emblemas del liderazgo de Deng. Deng no estaba solo
en este viraje. Líderes como Chen Yun apoyaron fuertemente la necesidad
de implementar mecanismos de mercado para desarrollar las fuerzas
productivas del país, pero jugando sólo un papel suplementario respecto a
la planeación estatal. En contraste con los altibajos económicos del
periodo 1958-1976, la aplicación de la Reforma y la Apertura trajo un
desarrollo evidente de las fuerzas productivas. En 1992, en el XIV
Congreso del Partido, se acuñó formalmente el término Economía
Socialista de Mercado.
En “Sobre la Nueva Democracia”, Mao
(1940) había planteado una revolución en dos etapas. Durante la etapa de
la Nueva Democracia, China necesitaría del mercado y de una burguesía
nacionalista para desarrollar las fuerzas productivas, pero después, al
entrar a la etapa propiamente socialista, el mercado sería sustituido
por la economía centralmente planificada y la burguesía por el Estado.
La etapa de la Nueva Democracia comienza con el establecimiento de la
República Popular China, en 1949. Al terminar la Guerra de Corea, en
1953, el Partido consideró que la sociedad china estaba preparada para
comenzar la transición hacia el socialismo e inició un periodo de
transición. En 1956, se consideró que se había alcanzado la
transformación socialista básica de la economía. Todo el liderazgo del
Partido abrazó estas evaluaciones. Sin embargo, en 1958 Mao sostuvo que
China debía aumentar la velocidad de la construcción socialista, que en
China el socialismo podía construirse más rápido que en la Unión
Soviética y que en 15 años China podía alcanzar la producción de acero
de Inglaterra (Mao, 1958). Después de que fracasó el Gran Salto
Adelante, Mao no renunció a la idea de construir más rápidamente el
socialismo, sino que lo intentó por una arista distinta a la económica:
la ideológica. Para Mao, los representantes de la fracción burguesa del
Partido eran los que obstaculizaban el desarrollo más rápido de la
construcción socialista. Depurando al Partido de esas concepciones
reaccionarias sería posible acelerar el proceso. Esa era la lógica
detrás de la Revolución Cultural.
Desde 1958 hasta 1978, Deng Xiaoping y el resto de líderes discreparon de esta evaluación de Mao. El Socialismo con Características Chinas
considera que la construcción del socialismo es un proceso que no puede
acelerarse voluntariamente, sino que responde a leyes del desarrollo
económico e histórico. Sólo después de que China haya elevado el nivel
de sus fuerzas productivas hasta los niveles más desarrollados, entonces
será posible subir un peldaño más en la construcción del socialismo. En
el XIII Congreso del Partido Comunista, celebrado en 1987, se detalló
que el socialismo era la primera etapa del comunismo y que China estaba
en la primera etapa del socialismo. El informe aclara: “Serán al menos
cien años, desde 1950, hasta que la modernización socialista se
complete, y todos estos años corresponden a la primera etapa del
socialismo”. Todo ese tiempo, que puede cubrir cuatro generaciones,
según Deng (1987), el mercado puede prestar sus servicios al socialismo,
pero el Partido debe evitar que caiga en la liberalización (Deng, 1985)
y debe cuidar que se apegue a los cuatro principios fundamentales: 1)
el camino socialista, 2) la dictadura democrático-popular, 3) la
dirección del Partido Comunista y 4) el marxismo-leninismo y el
pensamiento Mao Zedong. Esta aproximación a la cuestión no ha cambiado,
fundamentalmente, con Xi Jinping. Los estatutos del Partido aprobados en
el XX Congreso de 2022 insisten en hacer una evaluación objetiva de la
realidad china y evitar caer en errores de izquierda (Partido Comunista
de China, 2022).
.
Conclusiones
El Socialismo con Características Chinas
es un término acuñado por Deng Xiaoping en 1982, que se convirtió,
posteriormente, en una forma distintiva de entender el socialismo por
parte del Partido Comunista de China, en una teoría propia. Es parte del
proceso de integrar el marxismo con la realidad china, pero se
diferencia notablemente del socialismo como lo entendió Mao Zedong entre
1958 y 1976. Asimismo, el Socialismo con Características Chinas
es diferente del socialismo como se entiende en otras partes del mundo.
Contiene términos distintivos y únicos, como Economía Socialista de
Mercado y Primera Etapa del Socialismo. Esta forma de entender el
socialismo es el paradigma hegemónico dentro del Partido Comunista de
China hasta la actualidad. Otros investigadores han llegado también a
estas conclusiones, por ejemplo, Pereira Hernández (2022). Sin embargo,
las fuentes teóricas e históricas de esta teoría han sido poco
estudiada. Ésta sería la principal contribución de este escrito.
Las tres fuentes y partes integrantes
de esta teoría son, principalmente, el nacionalismo, el marxismo
soviético clásico y la experiencia de la Nueva China. El nacionalismo es
una ideología que antecede cronológicamente al marxismo en China. Los
comunistas chinos llegaron al socialismo como una forma de salvar a
China y hacerla nuevamente fuerte y próspera. El marxismo en China tiene
un desarrollo independiente que no busca legitimarse frente a otros
marxismos, sino que tiene como lógica responder a las necesidades
propias: darle independencia al país, desarrollar su economía y elevar
la calidad de vida de las grandes masas. El marxismo soviético clásico
dejó desde el principio su impronta en el marxismo del Partido. Hasta la
actualidad, Marx-Engels-Lenin-Stalin forman el canon de teóricos
marxistas que sirven como base ideológica, sobre ellos se desarrolló el
Pensamiento de Mao Zedong y, posteriormente, el Socialismo con Características Chinas.
El marxismo no soviético que se desarrolló en Europa, todas las
ramificaciones que se engloban dentro del Marxismo Occidental, así como
los marxismos desarrollados en otras latitudes (incluidos los marxismos
latinoamericanos, africanos o asiáticos) son corrientes ajenas al Socialismo con Características Chinas.
Pueden ser objeto de estudio en las escuelas de marxismo y de
filosofía, pero no son parte de la ideología oficial. La experiencia de
la Nueva China demostró que la construcción del socialismo respondía a
leyes objetivas del desarrollo histórico, independientes de la voluntad
del Partido. En las condiciones de China, el país tenía que pasar por
una primera etapa del socialismo de varias décadas, en la cual el
Partido utilizaría simultáneamente mecanismos de mercado y de planeación
estatal, con la finalidad de desarrollar las fuerzas productivas
nacionales y sentar las bases materiales para avanzar a una etapa
superior del socialismo.
El Socialismo con Características Chinas
es diferente del socialismo como se entiende en otros países en varios
aspectos, pero quizá el más evidente es su carácter no revolucionario.
El marxismo nació como una teoría revolucionaria que impulsaba la lucha
del proletariado por la toma del poder político y el establecimiento de
un modo de producción superior al capitalismo. Continuadoras de este
espíritu, muchas organizaciones socialistas en el mundo enarbolan el
marxismo como teoría revolucionaria. Pero no el Partido Comunista de
China. El marxismo que sirve como guía teórica del Partido busca la
gobernanza, la estabilidad y el desarrollo, requisitos para la
construcción del socialismo en la etapa actual. El marxismo como teoría
revolucionaria, como guía ideológica para la conquista del poder
político, es uno; el marxismo como teoría para construir el socialismo
una vez que se ha conquistado el poder político, es otro. El marxismo de
Mao Zedong es uno; el marxismo de Deng Xiaoping es otro. Ambos son
marxismo, pero son adecuados a etapas diferentes para que puedan servir
como herramientas que transforman la realidad. El marxismo
revolucionario identifica la lucha de clases como contradicción
principal de la sociedad capitalista. El marxismo de gobernanza subsume
la lucha de clases como contradicción secundaria de la sociedad
socialista. Promover la lucha de clases como contradicción principal una
vez que el Partido ya había conquistado el poder, en lugar de
fortalecer la construcción del socialismo, la debilitó, como lo habría
evidenciado la Revolución Cultural.
El Socialismo con Características Chinas
es una teoría que le ha funcionado al Partido Comunista de China para
desarrollar las fuerzas productivas, combatir la pobreza y elevar la
calidad de vida de las grandes masas trabajadoras. Es una teoría acotada
temporal y geográficamente. Funcionará como guía ideológica durante el
periodo de la Primera Etapa del Socialismo en China, pero después tendrá
que ser sustituida por otra adecuada a la nueva realidad.
Geográficamente, es una teoría que no aspira a fungir como guía
internacional de los movimientos comunistas, pero sí a servir como
fuente de inspiración. Si bien no universaliza su teoría, el Partido
Comunista de China sí llama a asumir principios claros para hacer del
marxismo una herramienta útil y transformadora: huir del dogmatismo,
aprender de la práctica y buscar la verdad en los hechos. Estos
principios son la base del Socialismo con Características Chinas y pueden ser también base de otros socialismos en el mundo.
* * *
Bibliografía
Boer, R. (2024). The Chinese reception of Western Marxism: From wary onlookers to confident participants on the world stage. Fudan Journal of the Humanities and Social Sciences, 17, 1–22. https://doi.org/10.1007/s40647-023-00389-7
CASS. (2023). “马克思主义中国化”命题的来龙去脉 [El origen y desarrollo de la proposición de la “Sinizacion del Marxismo”]. Academia China de Ciencias Sociales. http://marxism.cass.cn/zyzgh/202312/t20231213_5711218.shtml
Comité Central del Partido Comunista de China. (1981). Resolution on certain questions in the history of our party since the founding of the People’s Republic of China. Marxists Internet Archive. https://www.marxists.org/subject/china/documents/cpc/history/01.htm
Deng, X. (1985). Liberalización burguesa significa camino capitalista. En X. Deng, Obras escogidas Tomo 3 (págs. 132-135). Beijing: Ediciones en Lenguas Extranjeras.
Deng, X. (1987). Lo que estamos haciendo es una obra totalmente nueva. En X. Deng, Obras escogidas Tomo 3 (págs. 262-265). Beijing: Ediciones en Lenguas Extranjeras.
Deng, X. (1995). Persistir en los cuatro principios fundamentales. En X. Deng, Obras escogidas Tomo 2 (págs. 185-211). Beijing: Ediciones en Lenguas Extranjeras.
Li, D. (1919). Sobre problemas e ideologías (Segunda reflexión) [再论问题与主义]. Marxists Internet Archive. https://www.marxists.org/chinese/lidazhao/marxist.org-chinese-lee-19190817.htm
Liu, S. Q. (1945). On the party [论党]. Marxists Internet Archive. https://www.marxists.org/reference/archive/liu-shaoqi/1945/on-party/index.htm
Mao, Z. (1940). Sobre la nueva democracia. Marxists Internet Archive. https://www.marxists.org/espanol/mao/escritos/ND40s.html
Mao, Z. (1957). Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo. En Z. Mao, Obras escogidas Tomo 5 (págs. 419-458). Beijing: Ediciones en Lenguas Extranjeras.
Mao, Z. (1958). Speeches at the Second Session of the Eighth National Congress of the Communist Party of China. Marxists Internet Archive. https://www.marxists.org/reference/archive/mao/selected-works/volume-8/mswv8_03.htm
People’s Daily Editorial Board. (1959). The historical experience of the dictatorship of the proletariat. Foreign Languages Press. https://www.marxists.org/history/international/comintern/sino-soviet-split/cpc/hedp.htm#n1
Pereira Hernández, C. M. (2022). La sinización del marxismo, las ciencias sociales y la cuestión del modelo propio. Revista Política Internacional, 4(2), 85–105. https://biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar/bitstream/CLACSO/169330/1/RPI-v4n2.pdf
Schell, O., & Delury, J. (2013). Wealth and power: China’s long march to the twenty-first century. Random House.
Snow, E. (2020). Estrella roja sobre China. Editorial Ágora.