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jeudi 29 janvier 2026

LA VIOLENCIA DELINCUENCIAL COMO ARMA DE GUERRA DEL IMPERIO ESTADOUNIDENSE

Fuente https://andrespiqueras.com/2025/11/11/la-violencia-delincuencial-como-arma-de-guerra-del-imperio-estadounidense/ 

 
Gérard Fromanger, série Questions, Existe, 1976

 

La inseguridad ciudadana y la violencia delincuencial indiscriminada fue siempre un arma de guerra de los imperios, y ha sido tradicionalmente una de las bazas predilectas de Estados Unidos como instrumento contrarrevolucionario para someter y disciplinar sociedades. También para descomponerlas, haciéndolas entrar en procesos de barbarización social.

Generación de bandas bien armadas, infiltración y asentamiento de redes mafiosas, narco-traficantes y demás “crimen organizado transnacional”-, introducción de armas militares avanzadas, grupos paramilitares delincuenciales… son las recetas clásicas dadas por Estados Unidos para el conjunto de NuestraAmérica. Si a ellas le unimos gobiernos que siguen a pie juntillas las políticas de saqueo y empobrecimiento social dictadas por USA y sus instituciones, FMI y Banco Mundial por ejemplo, el cóctel está dado para la descomposición social. Forma brutal de agresión, que se ceba especialmente allá donde hubo un gobierno “progresista” o que pretendió cierta autonomía. Ya no digamos si además buscó esa vía de autonomía a través de la conjunción de fuerzas nuestroamericanas como el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América).

Una vez que las mafias se instalan en una sociedad, se convierte en una labor ímproba de décadas –si posible- poder desalojarlas, porque sus redes llegan a todos los estamentos y ámbitos tanto del Estado (ejecutivo, legislativo, judicatura, policía, ejército…) como de la sociedad (redes delincuenciales clientelares, de informadores, de negocios imbricados en las redes delincuenciales, familias que viven de ellas, dinero que cae en las comunidades comprando voluntades, única vía de salario para muchos, etc., etc.). ¿Quién, entonces, combate a quién desde dónde y con quién?  Ese caos y podredumbre resultantes es el resultado que busca y promueve bien el Imperio, como también sabe que esas sociedades en violencia generalizada (“de todos contra todos”), donde las personas no se fían de las personas, en donde los proyectos de comunidad, los afanes colectivos y la lucha social y política en general son desbaratados por el Miedo, no pueden ya ofrecer seria resistencia a su saqueo. Eso cuando no son directamente atacadas por la delincuencia (des)controlada -en realidad, en muchos casos, paramilitares civiles, valga la aparente contradicción-. 

Algo más fácil aún de llevarse a cabo en la región que es la más desigualitaria del mundo.

Así ha agredido EE.UU. a Nicaragua y a Venezuela durante décadas de la forma más asesina posible, en muertes y destrucción (sólo frenada por la cohesión popular y la alianza cívico-militar que mantienen). Así convirtió a México en una sociedad barbarizada (sólo con AMLO y ahora la presidenta Sheinbaum, se ha empezado a dar un proceso de reversión de esa barbarie, muy lento, complicado y no falto de lagunas y retrocesos, como tantos familiares de víctimas bien saben –caso de los 43 estudiantes asesinados y “desaparecidos” de Ayotzinapa, por ejemplo-). Así barbarizó USA también El Salvador, Guatemala y Honduras (con el impase entre muchas interrogaciones de la presidenta Xiomara Castro, y pudiera ser que de su sucesora, en este último caso). Las recetas son siempre las mismas, y con ellas pretenden “justificar” a la carta gobiernos crueles contra sus poblaciones, déspotas que fungen de “salvadores”, mientras continúan degradando las condiciones sociales. Pocos ejemplos como el de Bukele en El Salvador, donde los crímenes de las autoridades contra la población (a menudo considerados como “ejecuciones extrajudiciales”) van sustituyendo a la violencia de los propios grupos delincuenciales (véase aquí este informe: Sobre ejecuciones extrajudiciales en El Salvador : 2015-2020; también algunas de las denuncias venezolanas al respecto de la política del déspota salvadoreño: La doble moral de Bukele: El carcelero de El Salvador que critica a Venezuela – teleSUR). Algo que el bolsonarismo en Brasil ha venido también practicando, como en la reciente matanza en las favelas de Río, con 117 personas asesinadas por orden del gobernador Cláudio Castro. [Con Colombia hay que hacer un aparte, porque es un ejemplo mundial de barbarie social por excelencia, donde los asesinatos de sindicalistas, líderes sociales, luchadores comunitarios, representantes indígenas… son “el pan nuestro de cada día” desde un tiempo que se pierde en la memoria (un “pan” frente al que Petro tiene muy poco poder de deglución, aunque lo intenta, y al que le dedicaremos un análisis exclusivo más adelante). Si acaso hay que sumarle de nuevo la matanza de exguerrilleros firmantes de los acuerdos de paz, como ya se hizo, entre otros, con los del M-19, exterminados casi en su totalidad tras desarmarse y convertirse en partido político].

Pero ningún otro lugar como Haití para ejemplificar el genocidio social sin que medie masiva intervención militar directa. Desde su revolución exitosa de esclavos, las distintas expresiones dominantes del Imperio Occidental, que nunca le perdonaron esa osadía, no han dejado de sangrar a Haití de todas las maneras posibles: bandas armadas, cascos azules, “fondos” del Banco Mundial para perder cualquier atisbo de soberanía alimentaria, consiguiente “cooperación al desarrollo” y “ayuda” frente a catástrofes dichas “naturales” (Assistance mortelle, une occasion en or pour piller Haïti pour les blancs et nos politiciens.; https://www.fuhem.es/papeles_articulo/un-analisis-multifocal-del-terremoto-de-haiti/), intervenciones del BID para ultimar la privatización de toda la economía, saqueo a través de la deuda (Haïti : comment la France a obligé son ancienne colonie à lui verser des indemnités compensatoires; Haïti, 200 ans après la rançon de l’indécence : une dette qui entrave encore l’avenir… – RHINEWS)… Dejo aquí enlace a un informe que la Tricontinental realizó en 2022 y que considero bastante completo al respecto del saqueo y el genocidio haitiano: No a la intervención militar. Sí a la insurrección haitiana (thetricontinental.org). Como quiera que la sociedad haitiana siguió resistiéndose a la intervención internacional, al pago de una deuda odiosa y a las bandas criminales impuestas (Haití.  Los habitantes de Fort Jacques se levantan contra el terror de las bandas armadas – Resumen Latinoamericano), el Imperio decidió barbarizarla del todo, suministrando cada vez más amplio tipo de armamento a las principales bandas paramilitares y protofascistas, que asesinan, roban, extorsionan, allanan y violan en masa.     

Sin embargo, es Ecuador el que se lleva la palma en cuanto a la rapidez de un experimento de destrucción social sin recurso a la intervención militar directa. En un año y poco ha pasado de ser uno de los lugares más tranquilos del mundo a encabezar las cifras del crimen del continente americano (con permiso de Haití). La razón por la que el Imperio quería castigarle: haber formado parte del ALBA-TCP, de la CELAC, de Unasur (Unión de Naciones Sudamericanas) y del Banco del Sur en tiempos de Correa, además de tener amplios sectores del pueblo organizado. Para no extenderme aquí, remito a los siguientes enlaces que analizan el proceso en detalle (los enlaces que adjunto en este texto, en general, están escogidos por la que creo es su significancia para el tema tratado):

Ecuador registra los niveles más altos de crimen, inseguridad y delincuencia del continente

Diagnóstico situacional de la crisis de inseguridad, de enero a septiembre | La República EC

Perú, tras el golpe de Estado que encarceló al presidente electo, Pedro Castillo, no ha hecho sino disparar también las cifras de la guerra social delincuencial, que busca ante todo abortar la insurrección popular en curso ante la ilegitimidad de los dos sucesivos gobiernos de la oligarquía tras el golpe (el de Boluarte y el del golpista de la golpista, Jerí –en un Perú donde la ilegitimidad del sistema capitalista oligárquico es ya crónica-): Perú escala al top 10 de países con mayor criminalidad, según informe internacional – Agencia de Noticias. Y ahora con el ejército estadounidense afirmado en su territorio, la sangría social continua. Proceso que, contra la actual constitución, quiere replicar Noboa en Ecuador: el de albergar tropas y bases norteamericanas, porque la sangría va de suyo con su gobierno.

En Chile, a pesar de que los candidatos presidenciales de derecha e izquierda no se salen jamás del guion imperial, la percepción de temor a la delincuencia, de acuerdo con la encuesta “Chile nos habla” realizada por la Universidad de San Sebastián, sigue una tendencia al alza desde el año pasado. Destaca el aumento significativo al nivel regional de 73,7% a 79% y comunal de 69,3% a 73,8%: El temor por la delincuencia en Chile hace que la gente use más servicios de seguridad privada – Yahoo Noticias. Y es que nunca está de más, por si acaso, y dado que la sociedad ha hecho unos cuantos recientes “levantamientos” preocupantes, descomponerla a través de la delincuencia.

Delincuencia que viene de por sí junto a los paquetes de destrucción social que los gobiernos bufones de USA, como el de Milei, esparcen por sobre unas sociedades cada vez más golpeadas, donde para vivir hay que sacar de cualquier lado que se pueda y donde por tanto la “inseguridad” existencial en todos los ámbitos de la vida se hace estructural.

Y después nuestro complejo mediático-institucional-legislativo nos dice cada día que todas esas son “democracias” y que el problema está en Venezuela y en Nicaragua. Justo los únicos países donde la práctica totalidad de indicadores sociales están en alza y donde buena parte de la sociedad se siente cada vez más “pueblo”. Además, en ningún otro lugar del continente existe la seguridad –en todos los sentidos- que hay en Cuba –revolución histórica mediante-, a pesar de la monstruosa agravación del bloqueo estadounidense (contra las reiteradas votaciones absolutamente mayoritarias de la ONU, de las que la potencia imperial se ríe a carcajadas) y del doloroso empeoramiento de las condiciones sociales.

Nada es casual y los procesos de inseguridad y delincuencia tampoco. Responden a políticas económicas bien precisas y a ofensivas de guerra social cuidadosamente planificadas.

Que no se nos olvide la próxima vez que veamos un noticiero de esos que no explican nada y confunden mucho.

mercredi 28 janvier 2026

A Trump le gusta jugar duro pero Cuba no se rendirá … remember Playa Girón

FUENTE: https://observatoriocrisis.com/2026/01/28/a-trump-le-gusta-jugar-duro-pero-cuba-no-se-rendira-remember-playa-giron/ 

Los cubanos, víctimas verdaderas del terrorismo practicado por la Casa Blanca desde hace 67 años, están preparados para enfrentar una nueva escalada contra la Revolución.

Luis Manuel Arce Isaac – periodista cubano

El secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y de su esposa Cilia Flores, la debilidad mostrada por Europa en el caso de Groenlandia, el lenguaje de guapo del barrio usado en el reciente Foro de Davos, y la publicación de la nueva estrategia de defensa por el Departamento de Guerra dirigida a dominar el hemisferio occidental y parte del indopacífico, son expresiones concretas de la voluntad de Donald Trump de hacerle frente a un cambio de época desde posiciones de fuerza.

En tal sentido, Cuba está en la línea de fuego de la Casa Blanca, el Departamento de Estado y del Pentágono, y está obligada a prepararse ante cualquier eventualidad y nadie puede sorprenderse.

Está comprobado que la emulación pacífica con China, Rusia, la supuestamente aliada Europa incluida la OTAN, no le interesa a Trump porque el comercio, las finanzas, el dólar, las ciencias y la tecnología, e incluso la cultura, ya no les son confiables para imponerse por sí mismo en un mundo demasiado competitivo en esos aspectos en los que Estados Unidos ya no es líder absoluto. Simplemente tiene miedo de que una confrontación civilizada en esos campos muestre la debilidad del imperio.

Su principal opción, no hay dudas, es la de combinar el gran poder económico, comercial y financiero innegable, con el militar, el cual sigue liderando más por cantidad y despliegue territorial de bases militares en el planeta, que por calidad y modernidad del armamento nuclear y convencional, pues el desarrollo actual de armas de destrucción masiva no da margen a comparaciones como las de la época de la guerra fría cuando era casi un dogma asegurar que ganaba quien más misiles tuviera instalados cerca del enemigo, o quien apretara primero el botón. Hace rato que ya no es así.

Esa opción belicosa es la que Trump ha estado aplicando en este primer año de su segundo mandato en la cual ha primado la política del miedo, aunque sin provocar militarmente mucho a China y a Rusia, con cuyos gobiernos el discurso es muy diferente al que habla con el resto del mundo, incluido sus aliados, y las negociaciones con esas dos potencias no son desde posiciones de fuerza, sino de conveniencia pragmática.

En este contexto tan complicado es que Trump renueva sus amenazas contra Cuba mientras refuerza al máximo su guerra económica para reducir al gobierno y al pueblo a su voluntad, eliminar de raíz a la Revolución, arrinconar a la isla mediante un bloqueo más hermético y ahora añadir a todo eso un bloqueo por mar y tierra con las mismas tropas del Comando Sur desplegado en el Caribe para impedir no solamente la llegada de petróleo a la isla, sino también de alimentos y medicinas.

Hay un ánimo de exterminio por hambre y enfermedades, como los romanos de Pompeyo hicieron a los heroicos pobladores de Calahorra, quienes a pesar de un cerco militar descomunal que duró cuatro años, no se rindieron, igual que pasó en Numancia.

Ahora Trump pretende llegar a cualquier extremo para arrancar a los cubanos la independencia y libertad conquistada a golpes de sacrificio y penurias después de tantos años de lucha y martirologio desde Carlos Manuel de Céspedes hasta Fidel Castro.

Tras reconocer la valentía de los cubanos en 67 años de enfrentamiento a las agresiones de EEUU, Trump confesó que su gobierno ha aplicado todas las medidas posibles de presión y daño contra Cuba, excepto la opción militar. 

“No creo que se pueda ejercer mucha más presión, salvo entrar y destrozar el lugar”, declaró con un cinismo sin límites en una entrevista con Hugh Hewitt, con lo cual desmintió en segundos un discurso mentiroso de más de 60 años que negaba rotundamente que el bloqueo existía y que la crisis económica cubana no era por la guerra sin tregua en ese ámbito impulsada por la Casa Blanca, el Departamento de Estado, el Tesoro y la CIA, sino por el fracaso de un sistema de gobierno popular por el pueblo y para el pueblo que, de no estar cercado, saboteado y agredido, lo más probable es que en estos momentos fuera uno de los más desarrollados del mundo pues, aun así, se convirtió en potencia médica, educativa y deportiva y de más humana distribución de la riqueza nacional.

Y ahora lo confiesa abiertamente, sin tapujos, y justifica con ese fracaso su advertencia de “entrar y destrozar el lugar”, creando de esa manera un reflejo condicionado en América y el mundo de que una agresión militar de imprevisibles consecuencias es posible.

El mundo, y en particular el pueblo estadounidense, que es también víctima del neofascismo trumpiano como se ha demostrado en Minnesota, están a tiempo de impedir una nueva acción criminal y despiadada como la que se mantiene en Gaza a pesar de un mentiroso acuerdo en contrario y el intento de crear una especie de nueva ONU mediante un Consejo de Paz con subalternos que realmente son un grupo de guerra, o con el secuestro de Maduro.

Paralelamente, como parte de ese escenario de terror hacia Cuba, su embajador en La Habana anunció que había dialogado con el jefe del Comando Sur, y ya los cipayos en Miami hablan de bloqueo militar para impedir que buques petroleros toquen puertos de la isla. Se está creando un ambiente mediático malévolo, un reflejo condicionado perverso.

Las presiones son muy grandes sobre el gobierno de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien ha defendido el derecho soberano de su país, de enviar petróleo a La Habana, tanto en su variante comercial como de ayuda humanitaria, aun cuando Trump insiste en que no se le enviará más petróleo a los cubanos ni dinero de Venezuela y sugirió al gobierno revolucionario llegar a un acuerdo con Washington antes de que sea demasiado tarde. El propósito es torcer el brazo a los mexicanos para que suspendan su ayuda solidaria a los cubanos y sus relaciones económicas y comerciales.

No es cierto lo que afirmó Trump de que Cuba está lista para caer en manos de Estados Unidos, mientras pintaba un panorama sombrío de la situación económica y política también, esto último para hacer creer que el pueblo ha dejado de ser revolucionario, fidelista y que está contra la independencia y la soberanía de Cuba heredada de Céspedes, Martí, Maceo, Máximo Gómez y los héroes y mártires mambises y de la Sierra Maestra.

Cuba hace su máximo esfuerzo para extraer su crudo y bajar todo lo más que pueda su dependencia al petróleo extranjero, pero los inversionistas temen mucho operar en la isla por la cacería de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), la agencia del Departamento del Tesoro de EEUU que aplica sanciones económicas y comerciales a las empresas que se relacionan con La Habana.

La suerte no ha acompañado a los cubanos y la producción de petróleo, en general pesado y alto contenido de azufre que encarece y dificulta su refinación, cubre en muy bajo porcentaje la necesidad de combustible de la nación, por lo que sus viejas termoeléctricas dependen del hidrocarburo importado.

La perforación de nuevos pozos está en línea con el Programa de Gobierno para reducir de manera gradual la dependencia de la importación de combustibles, y avanzar en soberanía energética a partir del uso de recursos propios para la generación de electricidad. Sin embargo, la descapitalización del país no logra desarrollar al ritmo necesario la exploración y explotación de nuevos yacimientos tanto en tierra como en aguas someras y profundas en el golfo, ni tampoco las fuentes alternativas de energía, en especial la solar y eólica, que podrían solucionar el problema de forma definitiva.

La OFAC actúa permanentemente para impedir la inversión extranjera, no solamente en el petróleo, sino en otros sectores como el farmacéutico, el alimentario y el transporte, que son puntos focales colimados por el gobierno de EEUU para debilitarlos, estancarlos, impedir inversiones foráneas y torpedear compras en el exterior, para lo cual utiliza una de sus armas más cínicas y perjudiciales al país: la incorporación de Cuba en la lista espuria de países patrocinadores del terrorismo.

Las consecuencias más asfixiantes para el pueblo cubano, y para el gobierno, de esa inclusión, se derivan del mayor riesgo asociado a cualquier tipo de ayuda humanitaria, negocio, inversión y comercio que implique a Cuba y, por extensión, a los ciudadanos cubanos.

Las intenciones aireadas por Trump de que Cuba se rinda, parecen un intento de alinearlas con la perversa y arbitraria calificación de terrorista (como a Maduro la de narcotraficante), lo cual incluye castigar al ejército y tachar al país de adversario. Es decir, lo usaría de cobertura sin importarle que no lo crea nadie, para cualquier barbaridad neofascista contra un pueblo tan abnegado y viril que se ha ganado el respeto y la relación pacífica con el mundo.

Los cubanos, víctimas verdaderas del terrorismo practicado por la Casa Blanca desde hace 67 años, están preparados para enfrentar una nueva escalada contra la Revolución. A Trump le gusta jugar al duro, pero Cuba está acostumbrada. Numancia es admirable, pero no estamos ni en la época de Escipión ni Trump es el rey que se cree. 

Remember Vietnam, y sobre todo Girón y la Crisis de los Misiles…

 

lundi 19 janvier 2026

Del púlpito a las urnas: el auge de la iglesia neopentecostal como caballo de batalla de la extrema derecha

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/iglesia-evangelica/auge-iglesia-neopentecostal-nuevo-caballo-batalla-extrema-derecha#

 

Yadira Maestre y Ayuso - 1
 
 La predicadora de la Iglesia de Cristo Viene, Yadira Maestre, junto a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en un acto en Madrid organizado por el Partido Popular en el barrio madrileño de Usera. Foto: Iglesia de Cristo Viene                                                           
 
 En España, el PP de la Región de Murcia y de la Comunidad de Madrid lleva años acercándose a los líderes religiosos evangélicos neopentecostales para tratar de sacarle rédito electoral a un fenómeno en pleno crecimiento. Vox, Hazte Oír o el Opus Dei también participan en el entramado global que boicotea la agenda progresista.
 
Familia, orden y valores tradicionales. Religión, neoliberalismo y políticos de extrema derecha. Esta combinación de conceptos siempre ha estado presente en el ecosistema de la derecha reaccionaria, pero en la última década ha aparecido un denominador común que los conecta: el evangelismo, y más específicamente la rama neopentecostal, su vertiente más ultraconservadora.

El ascenso global de la extrema derecha, y los cambios sociales que lo están propiciando, encuentran una cámara de resonancia en el evangelismo, que está transformando los mapas religiosos, especialmente en América Latina. Hasta los años 80, el continente era el bastión más sólido del catolicismo a nivel mundial, con más del 90% de la población declarándose católica. Sin embargo, a mediados de los 2010 ese porcentaje había caído más de un 30%.

Pablo Semán lleva desde los años 80 investigando el mundo evangélico, es antropólogo y sociólogo investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Argentina. Semán cuenta que “la expansión evangélica viene desde 1900 en toda la América Latina, lo que pasa es que partía de porcentajes tan bajos que el crecimiento no se notó hasta que no eran el 9 o el 10 por ciento. Pero eso implicó multiplicar por 10 la cantidad de evangélicos en un contexto muy específico que era de falta de pluralismo religioso” y de dominio total del catolicismo. Semán incide en que es el aperturismo religioso y la consolidación de las democracias en Latinoamérica lo que más favoreció la expansión del evangelismo.

A la cabeza de esta transformación se encuentra Brasil, pero en otros países como Argentina, Guatemala, Honduras y Nicaragua, los evangélicos se han convertido en una parte sustancial de la población, con porcentajes de creyentes que llegan a superar el 40% en algunos casos. La clave de este fenómeno es el surgimiento y la expansión del neopentecostalismo, caracterizado por su organización descentralizada y local, que ha permitido un crecimiento exponencial en barrios urbanos marginales y estratos de población empobrecidos.

Sobre esto, Semán habla de dos motivos principales que explican el crecimiento evangélico. Uno de ellos es que “en las creencias pentecostales históricas, la idea de que el milagro está a la orden del día sintoniza profundamente con la religiosidad popular”. El investigador explica que, mientras el catolicismo abandonó la idea del milagro y la secularizó, “los evangélicos permanecieron en una idea del milagro como hecho ordinario, y con eso sintonizan realmente con la población de origen popular”.


La segunda razón a la que alude el experto para explicar el crecimiento del evangelismo es que todo evangélico tiene la posibilidad de convertirse en sacerdote, sin que importe su estado civil o su género. Esta idea de sacerdocio universal “tiene consecuencias organizativas enormes porque permite que los evangélicos crezcan por fraccionamiento, mientras el mundo católico es piramidal y vertical”.

Las iglesias evangélicas también ofrecen redes de apoyo social y sentido de pertenencia en contextos donde otras instituciones han retrocedido o se perciben como ausentes. Esto hace que en muchos barrios urbanos las congregaciones funcionen como centros de cohesión social e identidad.

Una potente y eficaz maquinaria política

En gran parte de Estados Unidos y América Latina, el evangelismo ha trascendido la esfera estrictamente religiosa para convertirse en un factor electoral decisivo, actuando como una estructura organizativa capaz de movilizar a millones de votantes y moldear discursos políticos.

Brasil es el caso paradigmático de la maquinaria política evangélica. Su apoyo fue clave en la victoria de Jair Bolsonaro en 2018, con más del 65% de los evangélicos votando por él en la segunda vuelta de las presidenciales. El activismo evangélico en Brasil no se queda dentro de las iglesias, su estrategia abarca el apoyo abierto a candidatos, la negociación directa con partidos políticos y la promoción de sus propios representantes. En el Congreso brasileño hay incluso una “bancada evangélica” que agrupa a decenas de legisladores de distintas formaciones políticas con una agenda común centrada en los valores conservadores y la defensa de intereses religiosos en el espacio público.

Con todo, Pablo Semán matiza que el voto evangélico y el comportamiento político de los representantes evangélicos no son ni homogéneos ni continuos, y recuerda que hay sectores del evangelismo que también han apoyado, aunque no tan mayoritariamente, a candidatos progresistas en Brasil como Lula da Silva o Dilma Rousseff.

No obstante, el investigador añade que en el caso latinoamericano la derecha ha sabido detectar las claves de interpelación del mundo evangélico y a izquierda no. “La afinidad entre la derecha y los evangélicos no es necesaria, esencial, total ni absoluta, pero sí tiende a serlo toda vez que la izquierda rechaza incluir a los evangélicos en su estrategia política”.

En Estados Unidos, el evangelismo —especialmente el protestantismo blanco, también ha sido un pilar del apoyo al Partido Republicano desde finales del siglo XX, y especialmente en la reelección de Donald Trump. Como ocurre en Brasil, iglesias y líderes evangélicos locales actúan como centros de socialización política, difundiendo mensajes sobre identidad nacional, valores tradicionales y expandiendo el discurso del odio y el miedo a la izquierda —sobre todo a las narrativas del feminismo, los migrantes y los derechos LGTBIQ+—.

Ayuso a la caza del voto evangélico latino

Aunque en muchísima menor medida, España no es ajena a la expansión del fenómeno del evangelismo pentecostal. Desde hace décadas, las dinámicas migratorias —principalmente desde Latinoamérica— han transformado el paisaje religioso de grandes ciudades como Madrid o Barcelona, y de regiones como Murcia, donde las iglesias evangélicas no solo crecen en número, sino que también empiezan a tener un papel importante en la política local.

El auge evangélico no ha pasado inadvertido para el PP de Madrid. Durante la precampaña de las elecciones municipales y autonómicas de 2023, varios dirigentes del partido llevaron a cabo una estrategia deliberada de acercamiento a iglesias evangélicas para intentar canalizar apoyos entre fieles de origen migrante y sus redes sociales. Figuras del PP regional y municipal como José Luis Martínez-Almeida, Isabel Díaz Ayuso, o el propio Alberto Núñez Feijóo participaron en encuentros con pastores y comunidades evangélicas.

El acto más importante fue el que tuvo lugar en el madrileño barrio de Usera. Bajo el lema “Europa es Hispania”, los líderes ‘populares’ aparecieron junto a Yadira Maestre, predicadora y fundadora del centro Cristo Viene y figura clave del pentecostalismo en nuestro país.

Años antes, Ayuso creó expresamente la Secretaría de Nuevos Madrileños, y puso al frente al venezolano Gustavo Eustache. Actualmente Eustache es diputado en la Asamblea de Madrid, pero el motivo de que Ayuso le crease un cargo se explica mejor sabiendoque está muy bien relacionado con los principales pastores evangelistas de la región, como es el caso de Yadira Maestre, definida por el vicesecretario electoral del PP madrileño, Jorge Rodrigo, como “la aglutinadora de las iglesias evangélicas de la Comunidad de Madrid”.


Con esto, el PP intenta construir puentes con las comunidades neopentecostales de latinos que hasta ahora habían estado fuera del radar de las estrategias políticas convencionales. En aquella campaña electoral de 2023, dicha estrategia se tradujo en semanas de apariciones en templos evangélicos y encuentros con sus líderes.

No obstante, estas prácticas no gustan en todo el mundo evangélico. Cuando el PP de Madrid hizo campaña junto a Cristo Viene en 2023, la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE) publicó un comunicado mostrando su disconformidad con que una de sus iglesias se hubiese significado políticamente. El responsable de prensa de la entidad, Jorge Fernández, asegura que “ningún individuo ni organización política debe arrogarse la representación de la comunidad evangélica”, y reafirma el compromiso de FEREDE con el principio de separación entre Iglesia y Estado. “La naturaleza espiritual y universal de la Iglesia [evangélica] exige que sus ministros y líderes eviten la identificación con posiciones partidistas y preserven la neutralidad política en sus congregaciones”.

Fernández matiza que esto no significa que los pastores y líderes espirituales no puedan expresar sus opiniones, pero a su modo de ver esta opinión debe hacerse “desde fundamentos religiosos, éticos y humanos, y con independencia del signo político de quienes gobiernan”. En consecuencia, desde FEREDE se oponen a la “participación de ministros de culto en actos partidistas o el uso de los púlpitos para solicitar el voto a favor de un partido o candidato determinado”.

El laboratorio murciano

Aunque en Madrid el evangelismo ultra ya empieza a formar parte de la agenda de campaña del PP, el verdadero laboratorio de este fenómeno es la Región de Murcia. Con más de 110 iglesias evangélicas registradas y una población latina con derecho a voto que empieza a ser significativa, las congregaciones pentecostales murcianas tienen un enorme potencial de movilización electoral, algo a lo que también ha sabido anticiparse el PP de la región.

En localidades como Lorca o Torre Pacheco, las iglesias han florecido en antiguas naves industriales y bajos comerciales, con pastores que cada domingo articulan sermones sobre la familia, la moral, los valores conservadores y el rechazo a lo que ellos llaman “ideología de género”. Un discurso que encaja a la perfección con el ideario tradicionalista del Partido Popular —a pesar de la dureza de su lenguaje en materia migratoria, un ámbito donde se disputa el voto con Vox—.

Desde hace algunos años el presidente murciano, Fernando López Miras, mantiene una estrecha relación personal con Ángel Zapata, presidente del Consejo Evangélico de Murcia. Esa amistad se ha traducido en la implantación de un acuerdo que permite que en Murcia se enseñe religión evangélica en los colegios.

En España todavía no existe un bloque evangélico homogéneo y monolítico políticamente alineado con la extrema derecha, como ocurre en Brasil o Estados Unidos. Las comunidades evangélicas en España son diversas en origen, tamaño y trayectoria. Sin embargo, en las estrategias políticas de partidos como el PP sí se están teniendo en cuenta este espacio religioso emergente y valorando su capacidad de movilización y amplificación de mensajes ultra.

FEREDE aclara que ninguna de sus iglesias integrantes se identifica con el neopentecostalismo, y explica que “en España, las principales organizaciones pentecostales observan este movimiento con preocupación” e intentan distanciarse “de su extremismo y los compromisos políticos partidistas”.

‘Teología de la prosperidad’: capitalismo, autoritarismo y patriarcado

Uno de los rasgos más marcados del evangelismo neopentecostal es su afinidad discursiva con los valores y lógicas del capitalismo y las políticas neoliberales. En el mundo evangélico está muy extendido el concepto de “teología de la prosperidad”, una doctrina que enfatiza que la fe y la conducta individual conducen a la riqueza y al bienestar material, y que se entrelaza con principios del neoliberalismo como la competitividad o el esfuerzo individual, legitimando el orden económico capitalista y extendiendo la idea de que la riqueza es un sinónimo de premio divino por el esfuerzo personal.

Desde FEREDE recuerdan que la teología de la prosperidad no forma parte del pentecostalismo histórico, sino que es algo exclusivamente ligado al neopentecostalismo. Jorge Fernández aclara que “se trata de una interpretación doctrinal que utiliza de manera sesgada y fuera de contexto ciertos pasajes bíblicos […] Este enfoque suele beneficiar únicamente a determinados líderes religiosos, que se enriquecen a costa del sacrificio y la buena fe de sus congregaciones mediante promesas de éxito económico o de salud proporcionales a sus ofrendas. Es una desviación doctrinal que lamentamos profundamente y que denunciamos”.

En contextos donde se aplican políticas que debilitan el Estado de bienestar (como es el caso de Estados Unidos y Argentina, o como sucedió en Brasil durante el mandato de Bolsonaro), donde una agenda económica austericida merma la financiación de los servicios públicos, las iglesias evangélicas a menudo ocupan el vacío de la asistencia social dejado por el Estado. Sin embargo, esta asistencia suele estar privatizada, tiene un fuerte sesgo moral y depende de la iniciativa de las congregaciones religiosas.

Este binomio entre evangelismo y capitalismo da como resultado discursos que inciden en conceptos como el orden, reproducen modelos patriarcales donde el liderazgo sigue siendo predominantemente masculino, y se oponen explícitamente al feminismo, el laicismo y derechos civiles como el matrimonio igualitario o del colectivo LGTBIQ+, presentándolos como amenazas culturales.

Bien organizados y financiados

El fenómeno del evangelismo neopentecostal no se circunscribe a las fronteras de cada país, sino que tiene poderosos tentáculos transnacionales a través de los que se organiza y difunde la agenda ultra. Para hacerlo recurren a la financiación privada, la creación de think tanks (laboratorios de ideas), falsas ONG y alianzas empresariales.

El ejemplo más conocido de esta internacionalización es el Congreso Mundial de las Familias (WCF, por sus siglas en inglés), una organización estadounidense con presencia en más de 80 países —entre ellos España, donde ya han celebrado algún evento— que coordina estrategias y discursos en torno a la “familia tradicional” y la oposición al aborto.

El WCF organiza congresos regionales que reúnen a organizaciones, líderes religiosos e incluso representantes políticos para difundir marcos ideológicos que se traduzcan en presión política, redes de apoyo global y la aprobación de leyes conforme a sus intereses. En paralelo, múltiples organizaciones, la mayoría estadounidenses —como Alliance Defending Freedom (ADF) o Family Watch International—, financian la presencia y las acciones coordinadas en Europa, África y América Latina para expandir sus narrativas de “libertad religiosa” o “valores familiares”.

Vox, Hazte Oír y el Opus Dei

Estas redes no solo comparten discursos, sino también mecanismos institucionales de influencia, haciendo campañas de lobby (grupos de presión) ante organismos transnacionales como la UE y participando en foros internacionales para frenar agendas de igualdad. Organizaciones dentro del llamado movimiento “anti ideología de género” también utilizan las redes sociales y plataformas digitales de recogida de firmas (por ejemplo, CitizenGO, creada por Hazte Oír) para coordinar esfuerzos en múltiples países y generar impacto mediático y político simultáneo.

De hecho, L’Associació de Drets Sexuals i Reproductius documenta en un informe publicado el pasado octubre cómo actores políticos, religiosos y mediáticos vinculados a la extrema derecha española han consolidado una estrategia transnacional para influir en políticas públicas y narrativas culturales en América Latina, África y otros países de Europa. Según el estudio, España ha pasado a convertirse en un nodo estratégico de proyección ideológica de fuerzas reaccionarias, erigiéndose como el puente entre Europa y América Latina que potencia y articula redes conservadoras a escala global.

El trabajo identifica a cinco actores españoles clave en este entramado ultra: Vox (junto con su Fundación Disenso), las plataformas Hazte Oír y CitizenGO, el Opus Dei y la Political Network for Values (PNfV), que combinan recursos políticos, educativos, mediáticos y organizativos para importar y exportar discursos y tácticas contra los derechos sexuales y reproductivos. 

dimanche 18 janvier 2026

Narco Rubio: el rey con complejos

 

El triste caso del Rubio cholito.
¿ Te has preguntado , por qué el secretario de Estado de EEUU nos quiere destruir? Su rabia no es contra Cuba y los cubanos. Es contra sì mismo.
Marco Rubio: el hombre que odia al espejo, resumen de la impotencia.
Hablar de Marco Rubio no es hablar de política exterior. Es hablar de una herida. De una grieta que nunca cerró y que terminó convirtiéndose en doctrina, en discurso, en odio organizado. En ganas de matar.
Su desprecio hacia Cuba y los cubanos es evidente. No ha pisado la isla. Cuba no le roba el sueño. Pero sí le robó su sueño: ser, sin discusión, sin lìmites, un estadounidense. Da igual dónde haya nacido. Para el gringo verdadero, Rubio siempre será un latino. Un cubiche con traje caro. Un apellido que no encaja del todo. Un muerto de hambre màs.
No logra odiar a sus padres, así que odia al país que los vio nacer. La familia Rubio no tuvo problemas con la Revolución. Se fueron antes, durante Batista. No hubo despojo ni épica. El conflicto no es político: es interno. Marco nace en Estados Unidos y aun así queda fuera. Condenado a no pertenecer completamente a ningún sitio.
Estudia, asciende, hace carrera, llega lejos. Incluso alcanza el cargo de secretario de Estado. Pero el éxito no es pertenencia. Es utilidad. Rubio no manda: sirve. Es un instrumento bien educado, bien vestido, pero instrumento al fin. Un perro que mueve su rabo cuando el amo llama. Y eso lo sabe.
Por eso su relación con Donald Trump es tan reveladora. Trump se le acerca como estratega. Lo mira con el ojo del fotingo. Lo mide, lo usa, lo mantiene a distancia. No hay respeto, hay cálculo. Para el período presidencial iniciado el 20 de enero de 2025, Rubio era un accesorio indispensable: su discurso de odio contra Cuba garantizaba el voto del enclave cubano en Florida. Trump necesitaba esos votos.
Para los demócratas, Florida era negociable. Para los republicanos, no. Sin Florida no había victoria. Matemática pura. Trump se ve obligado a acercarse a un hombre al que nunca habría elegido por afinidad. Para él, Rubio es un mal necesario. Para Rubio, una oportunidad que tal vez no vuelva a repetirse.
La diferencia entre ambos es brutal. Trump camina seguro de su raza, de su linaje europeo, de su pertenencia incuestionable. Rubio, el hijo mestizo de cubanos, avanza al lado de un jefe racista que jamás lo verá como igual. A Vance Trump lo nombra por semejanza, admiración y hasta afecto. Son de la misma sangre simbólica. Rubio es la píldora amarga del gabinete.
Marco Rubio sueña con la silla presidencial. Y en el fondo sabe que nunca la tendrá. No es Barack Obama. La comunidad afroestadounidense es fuerte, cohesionada, orgullosa. Obama tenía un pueblo detrás. Rubio no. Es un latino mestizo perdido en la jerarquía social estadounidense, muy abajo en la cadena alimenticia. Los blancos no votarán por él. Los negros tampoco. El nacionalismo y el orgullo racial marchan juntos en este país. Rubio no será bandera. Será servidor. Y lo sabe, y eso duele.
No es tan solo tener complejos de inferioridad, sino la certeza de ser un humano realmente inferior en la sociedad en la cual naciste. Saber que no podrás luchar contra tu impotencia, ni saltar el muro que te separa de alguien como Obama o Trump. Ellos son americanos. Tú nunca lo serás. Continuas siendo un cubiche.
Ahí está el centro de todo. El espejo.
Imagínate ser Rubio, mirarte en el espejo y ver tu tez trigueña, tu cabello oscuro, y saber que todo el peróxido del mundo no alcanzará para convertirte en gringo.
Rubio se mira y no ve lo que quiere ser. Ve lo que es. Ve un mestizo. Ve congo y carabalí. Ve un apellido que no ayuda. Vivir dentro de ti y no aceptarte debe doler con pinga. Debe doler todos los días. Debe doler cuando te vistes, cuando hablas, cuando sonríes, cuando callas. Debe doler saber que, hagas lo que hagas, nunca será suficiente.
Trump lo sabe y lo hiere con precisión. Cuando dice que podría verlo como “presidente de Cuba” después de una invasión, no es una broma. Es una puñalada. Es como deportarlo. No es la Casa Blanca: es el destierro. No Washington: La Habana. Es decirle que su lugar no está aquí. Que sigue siendo un emigrante más. Trump no le perdona haberlo necesitado. Nunca le perdonará haber dependido, aunque fuera un instante, de un ciudadano de novena clase. De un cubiche.
Por eso su desprecio hacia Cuba. Cuba es para Rubio la piedra en el zapato. No por lo que Cuba es, sino por lo que representa. Cuba es la imagen de lo que nunca quiso ser y no puede dejar de ser. Es su raíz. Es su procedencia. Es su reflejo más incómodo.
Nosotros aprendimos a cargar la mezcla como orgullo. A levantar la cabeza sabiendo que somos Hatuey, Galicia y Kunta Kinté; Yoruba y cristianismo; rumba y danzón; turrón, fufú y casabe. Eso nos hizo fuertes.
 

Marco Rubio no nació en Cuba. No tuvo esa escuela. No aprendió a quererse mezclado. Por eso anda roto. Por eso tiene los ojos tristes.
No te sorprendas si nos desprecia. Si desea hundir al caimán en el Caribe. Es su intento desesperado de arrancarse de adentro lo que no puede aceptar.
El mayor peligro para Cuba no es Trump. Es Marco Rubio. Porque un hombre sin identidad no conoce la piedad, la empatía ni la decencia.
Infeliz aquel que nunca tuvo hogar.
Más infeliz aún, quien no puede vivir dentro de sí mismo.
 
Angela Maria Calli Vicente
 

mardi 6 janvier 2026

El ataque de Trump a Venezuela es parte de un plan a nivel global

Es imposible para las naciones de América Latina (y del Sur Global en su conjunto) practicar la democracia mientras exista el imperialismo estadounidense

Ben Norton, periodista estadounidense 

Estados Unidos ha lanzado un ataque frontal no sólo contra Venezuela, sino contra toda América Latina, e incluso contra el concepto básico de soberanía.

Donald Trump ordenó el 3 de enero al ejército estadounidense bombardear Venezuela, secuestrar a su presidente constitucional Nicolás Maduro y enviarlo a Nueva York para ser sometido a un juicio espectáculo por cargos de motivación política.

Este descarado ataque contra Venezuela forma parte de una ofensiva imperialista estadounidense más amplia en América Latina. La administración Trump ha invocado abiertamente la Doctrina Monroe, de 202 años de antigüedad, y la ha actualizado para el siglo XXI, llamándola con orgullo la «Doctrina Donroe».

Al atacar a Venezuela, el imperio estadounidense espera lograr varios objetivos:

  • Imponer la hegemonía estadounidense en América Latina (desde la Doctrina Monroe hasta la Doctrina Donroe).
  • Explotar los recursos naturales de Venezuela (petróleo, gas, minerales críticos y elementos de tierras raras), como parte de un intento de construir una nueva cadena de suministro en el hemisferio occidental.
  • Cortar los lazos de América Latina con China (así como con Rusia e Irán).
  • Amenazar a otros gobiernos de izquierda en la región (principalmente Cuba y Nicaragua, pero también Brasil y Colombia).
  • Destruir el proyecto de integración regional en América Latina y el Caribe (en organismos como el ALBA y la CELAC).
  • Sabotear la unidad del Sur Global (dado el apoyo de Venezuela a Palestina, Irán, las luchas de liberación africanas, etc.).

Trump abraza la Doctrina Monroe colonial

El plan más amplio del imperio estadounidense quedó claramente explicado en la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 de la administración Trump .

El documento mostró cómo Estados Unidos busca imponer por la fuerza su hegemonía en todo el hemisferio occidental. Invocó abiertamente la Doctrina Monroe.

Los funcionarios estadounidenses han adoptado con entusiasmo la doctrina colonial, que se remonta a 1823.

Apenas horas después de que el gobierno de Estados Unidos atacara a Venezuela, una cuenta oficial de Trump en Twitter publicó propaganda que mostraba al presidente estadounidense de pie sobre todas las Américas, desde Alaska en la cima de América del Norte hasta Argentina en la base de América del Sur, sosteniendo un gran palo que decía “Doctrina Donroe”.

La imagen era una referencia a una caricatura política de la Doctrina Monroe de 1905. El Secretario de Guerra de EE. UU., Pete Hegseth, la volvió a publicar en su cuenta oficial del gobierno.

El imperio estadounidense quiere controlar los recursos naturales de América Latina

La Estrategia de Seguridad Nacional de la administración Trump enfatizó que el objetivo es que las corporaciones estadounidenses controlen todos los recursos naturales estratégicos del hemisferio occidental, incluidos minerales críticos y elementos de tierras raras.

No es casualidad que Venezuela posea las mayores reservas de petróleo del mundo. Si bien hoy Estados Unidos es el principal productor de petróleo del planeta y un exportador neto, aún depende en gran medida de la importación de crudo pesado. Gran parte de este proviene de Canadá, pero el crudo pesado venezolano es una posible fuente alternativa.

Trump ha sido explícito al señalar que quiere que las corporaciones estadounidenses se apoderen de la industria petrolera venezolana para que Estados Unidos pueda satisfacer sus necesidades de crudo pesado. (Reemplazar las exportaciones canadienses de crudo pesado también podría dar a Washington influencia sobre Ottawa, en un momento en que Trump habla de colonizar Canadá y convertirlo en el «estado 51»).

En una conferencia de prensa tras bombardear Venezuela , Trump afirmó que el gobierno estadounidense «gobernará el país». Añadió: «Haremos que nuestras gigantescas compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera, que está muy deteriorada, y empiecen a ganar dinero».

«Estamos en el negocio del petróleo», enfatizó el presidente estadounidense. «Vamos a extraer una enorme cantidad de riqueza del suelo».

Una nueva cadena de suministro de minerales críticos controlada por Estados Unidos, excluyendo a China

El gobierno estadounidense ha dejado claro que quiere crear una nueva cadena de suministro en el hemisferio occidental que excluya a China, a fin de prepararse para un futuro conflicto con Pekín. Espera poder utilizar los minerales críticos y las tierras raras de América Latina para lograrlo.

Esta es también una de las principales razones por las que Trump quiere colonizar y saquear Groenlandia, que posee 25 de los 30 materiales considerados “críticos” por la Unión Europea .

En la Estrategia de Seguridad Nacional 2025, la administración Trump afirmó que las corporaciones estadounidenses deben controlar la «infraestructura energética» y el «acceso a minerales críticos» de América Latina. El gobierno estadounidense escribió que está «fortaleciendo las cadenas de suministro críticas en este hemisferio» para «reducir las dependencias» y la «influencia externa perjudicial», una obvia referencia a China.

China domina la cadena de suministro global de minerales críticos. No solo la administración Trump, sino también la de Joe Biden, buscaron cambiar esta situación creando una nueva cadena de suministro controlada por Estados Unidos.

Funcionarios más sensatos de la administración Trump han reconocido que la mayor parte de la manufactura no está regresando a Estados Unidos (donde el número de empleos en el sector manufacturero ha disminuido constantementedurante décadas, incluso bajo el gobierno de Trump), por lo que admitieron en la Estrategia de Seguridad Nacional que desean «localizar» la manufactura en Latinoamérica. Las corporaciones estadounidenses buscan explotar a los trabajadores latinoamericanos con bajos salarios para fabricar sus productos, excluyendo a China.

Esta es también la razón por la que se desea una nueva cadena de suministro dominada por Estados Unidos en el hemisferio occidental: no sólo porque el complejo militar-industrial estadounidense necesita eliminar a China de la cadena de suministro de las armas que está fabricando para prepararse para una posible guerra futura con China, sino también porque Estados Unidos busca desvincularse económicamente de China y cree que América Latina puede ayudarlo a lograrlo.

La infraestructura estratégica de América Latina

Además, el imperio estadounidense quiere controlar toda la infraestructura estratégica de América Latina.

La Estrategia de Seguridad Nacional 2025 decía que Washington “identificará puntos y recursos estratégicos en el hemisferio occidental”, y agregaba: “El gobierno de Estados Unidos identificará oportunidades estratégicas de adquisición e inversión para empresas estadounidenses en la región”.

La administración Trump está amenazando descaradamente a los países latinoamericanos con obligar a China a vender cualquier inversión que tenga en proyectos de infraestructura regional.

El gobierno de Estados Unidos ya ordenó con éxito a Panamá presionar a la empresa de Hong Kong dueña de los puertos que rodean el Canal de Panamá, CK Hutchison Holdings, para que los vendiera al gigante de Wall Street BlackRock .

Es probable que Estados Unidos también tenga como objetivo el puerto peruano de Chancay , uno de los puertos más importantes de la región, construido por China. El asesor de Trump para América Latina , Mauricio Claver-Carone, sugirió: «Todo producto que pase por Chancay o cualquier puerto propiedad o controlado por China en la región debería estar sujeto a un arancel del 60%».

Incluso se ha discutido en Washington sobre posibles medidas para obligar a los gobiernos latinoamericanos a imponer restricciones a la inversión china en la región.

La intervención estadounidense en América Latina durante la Segunda Guerra Fría

La Estrategia de Seguridad Nacional 2025 demostró la obsesión de la administración Trump por limitar los vínculos de China con países latinoamericanos. Esto es la Segunda Guerra Fría.

En su primer viaje al extranjero como secretario de Estado, Marco Rubio visitó Panamá, donde obligó al país centroamericano a retirarse de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) de China. La administración Trump está aumentando significativamente la presión estadounidense sobre otros países de la región para que abandonen la BRI.

Asimismo, Trump interfirió descaradamente en las elecciones hondureñas de 2025 y respaldó un golpe de estado electoral. (Trump también indultó y liberó de prisión a uno de los peores narcotraficantes del mundo, el exdictador derechista de Honduras, Juan Orlando Hernández, respaldado por Estados Unidos, lo que ilustró cómo a la administración Trump no le importa realmente el narcotráfico, sino que simplemente lo utiliza como excusa cínica para atacar y desestabilizar a los gobiernos independientes de la región).

El aliado derechista de Trump que ahora gobernará Honduras en nombre de Estados Unidos, el oligarca Nasry “Tito” Asfura, ha prometido romper formalmente las relaciones diplomáticas con la República Popular China y reconocer a los separatistas de Taiwán.

Estados Unidos también quiere utilizar a Honduras como base de operaciones para atacar al gobierno sandinista en la vecina Nicaragua.

Tras bombardear y ocupar Venezuela, Trump y Marco Rubio esperan librar guerras imperialistas similares para cambiar el régimen en Cuba y Nicaragua. Rubio ha dedicado toda su carrera a derrocar sus revoluciones socialistas. Para él, es una cruzada política.

De hecho, en una conferencia de prensa que Trump y Rubio dieron después de bombardear Venezuela y secuestrar al presidente Maduro, amenazaron abiertamente a Cuba y al presidente izquierdista de Colombia, Gustavo Petro.

El objetivo de la administración Trump es simple: imponer regímenes títeres de derecha de Estados Unidos en todos los países de América Latina, que servirán obedientemente a los intereses de Washington y Wall Street y venderán sus activos a inversores estadounidenses.

Trump también ha amenazado con bombardear México , que tiene un gobierno independiente y no alineado liderado por la presidenta izquierdista Claudia Sheinbaum (quien es una de las líderes más populares del planeta, con un índice de aprobación constante de alrededor del 74% ).

México se ha opuesto firmemente a estas amenazas estadounidenses, argumentando que constituirían un ataque a su soberanía. Pero, como demostró la guerra de Trump contra Venezuela, al imperio estadounidense le importa un bledo la soberanía.

De la Doctrina Monroe a la Doctrina Donroe: la Estrategia de Seguridad Nacional 2025

Para entender mejor el plan del imperio estadounidense para América Latina, es importante analizar los detalles de la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 (NSS) de la administración Trump.

Este documento identificó al hemisferio occidental como la región más importante para la política exterior estadounidense. La administración Trump declaró su deseo de una región que “permanezca libre de incursiones extranjeras hostiles o de la propiedad de activos clave, y que apoye cadenas de suministro críticas”, en la que Estados Unidos tenga “acceso continuo a ubicaciones estratégicas clave”.

La NSS declaró en términos inequívocos que “Estados Unidos reafirmará y hará cumplir la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental”.

En una conferencia de prensa que Trump ofreció pocas horas después de bombardear Venezuela y secuestrar al presidente Maduro, se hizo eco de esta retórica. Elogiando la Doctrina Monroe, Trump dijo: «La hemos superado con creces. Ahora la llaman la Doctrina Donroe». Añadió: «Estamos reafirmando el poder estadounidense de una manera muy contundente en nuestra región».

En la Estrategia Nacional de Seguridad de 2025, la administración Trump se comprometió a «negar a los competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales, en nuestro hemisferio». Esta era una clara referencia a China.

El documento dejó claro que lo que Washington busca es la hegemonía. Declaró:

Estados Unidos debe tener una posición preeminente en el hemisferio occidental como condición para nuestra seguridad y prosperidad, una condición que nos permita afirmarnos con confianza donde y cuando sea necesario en la región . Los términos de nuestras alianzas, y los términos bajo los cuales brindamos cualquier tipo de ayuda, deben estar condicionados a la reducción de la influencia externa adversaria , desde el control de instalaciones militares, puertos e infraestructura clave hasta la adquisición de activos estratégicos en sentido amplio”.

La administración Trump ni siquiera intentó ocultar el hecho de que no le importa la soberanía de los países de América Latina y está más que dispuesta a violarla.

“Queremos que otras naciones nos vean como su socio de primera opción y desalentaremos (a través de diversos medios) su colaboración con otros”, afirmó el NSS.

El documento articuló una división maniquea del mundo al estilo de la guerra fría, escribiendo: “La elección que todos los países deberían enfrentar es si quieren vivir en un mundo liderado por Estados Unidos, de países soberanos y economías libres, o en un mundo paralelo en el que estén influenciados por países del otro lado del mundo”.

El corolario Trump de la Doctrina Monroe

La Estrategia de Seguridad Nacional 2025 declaró que el imperio estadounidense “afirmará y aplicará un ‘Corolario Trump’ a la Doctrina Monroe”.

Esta era una referencia al “Corolario Roosevelt” propuesto por el archiimperialista Theodore “Teddy” Roosevelt en su discurso sobre el Estado de la Unión de 1904 , cuando afirmó lo siguiente (énfasis añadido):

Una mala conducta crónica o una impotencia que resulte en un relajamiento general de los lazos de la sociedad civilizada pueden requerir en Estados Unidos, como en otras partes, en última instancia la intervención de alguna nación civilizada y en el hemisferio occidental la adhesión de los Estados Unidos a la Doctrina Monroe puede obligar a ese país , por muy renuente que sea, en casos flagrantes de tal mala conducta o impotencia, a ejercer un poder policial internacional.

Nuestros intereses y los de nuestros vecinos del sur son, en realidad, idénticos. Poseen grandes riquezas naturales , y si dentro de sus fronteras impera la ley y la justicia, la prosperidad les llegará con seguridad.

Al afirmar la Doctrina Monroe , al tomar medidas como las que hemos tomado con respecto a Cuba, Venezuela y Panamá , y al tratar de circunscribir el teatro de la guerra en el Lejano Oriente y asegurar la puerta abierta en China , hemos actuado en nuestro propio interés así como en el interés de la humanidad en general.

Lo sorprendente es que los objetivos de la agresión imperialista de Teddy Roosevelt en 1904 —China, Venezuela, Cuba y Panamá— son algunos de los mismos objetivos de Washington hoy.

Trump ha recuperado la doctrina imperialista del «Gran Garrote» y la diplomacia de las cañoneras de Teddy Roosevelt. Con su «Corolario Trump», el gobierno estadounidense afirma que se cree con el derecho a intervenir militarmente en cualquier lugar de América Latina y el Caribe, cuando lo desee. Se trata de una política explícitamente imperialista que busca negar a las naciones de la región sus derechos a la independencia, la soberanía y la autodeterminación, consagrados en el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas.

El ataque de la administración Trump a Venezuela es parte de un ataque imperialista más amplio contra América Latina y el Sur Global en general.

El salvajismo y la crueldad manifiestos del imperio estadounidense demuestran también cuán pueril y ridícula es la retórica sobre la “democracia” de los funcionarios y expertos occidentales cuando acusan a países del Sur Global asediados, como Venezuela, de ser supuestamente “autoritarios”.

Es imposible para las naciones de América Latina (y del Sur Global en su conjunto) practicar la democracia cuando el imperio más poderoso y letal del mundo interfiere constantemente en sus elecciones, las ataca, les impone sanciones y patrocina golpes de Estado.

La verdadera democracia es imposible mientras exista el imperialismo