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mercredi 15 juillet 2026

Cristianos por el Socialismo

 

Marcos Fernández Labbé. Doctor en Historia, académico del Departamento de Historia de la Universidad Alberto Hurtado, centrado en Historia Intelectual y Política del catolicismo latinoamericano, e Historiografía.

Ciudad: Santiago, Valparaíso
Productor: Jóvenes religiosas, religiosos, sacerdotes, laicas y laicos de Chile
Personas Vinculadas: Gonzalo Arroyo, Alfonso Baeza, Roberto Bolton, Pablo Fontaine, Mariano Puga, Pablo Richard, Sergio Torres
Ubicación: Archivo Patrimonial de la Pontificia Universidad Católica de Chile
País: Chile

“Ser cristiano es ser solidario. Ser solidario en estos momentos en Chile es participar en el proyecto histórico que su pueblo se ha trazado.”  
— La participación de los cristianos en la construcción del socialismo, 1971

“Este magisterio paralelo se manifiesta –entre otras maneras- en la difusión de una especie de catecismo popular, que no contiene sino un adoctrinamiento ideológico y político”
— Conferencia Episcopal de Chile, 1973

La victoria electoral de la Unidad Popular en septiembre de 1970 representó para un conjunto muy visible de cristianas y cristianos la posibilidad de concretar la trayectoria de politización por izquierda que –al menos desde la década de 1950– habían experimentado laicas y laicos, sacerdotes, religiosas y religiosos. Con experiencias como el Movimiento Católico Allendista articulado en la elección de 1964 e Iglesia Joven, protagonista de la Toma de la Catedral del 11 de agosto de 1968, uno de los objetivos centrales que se planteaban era, por un lado, la reforma interna de la Iglesia Católica, en términos de su democratización como institución; y por otro, el compromiso activo de la misma con los más desfavorecidos, alejándose por ello de su tradicional vinculación con las élites.

En abril de 1971, jóvenes religiosas, religiosos, sacerdotes, laicas y laicos unidos en lo fundamental por la experiencia de trabajo entre sectores populares y parroquias universitarias, fundaron el Secretariado Sacerdotal de Cristianos por el Socialismo, que poco más tarde se denominaría Cristianos por el Socialismo. Su intención inicial era apoyar explícitamente el cumplimiento del Programa de la Unidad Popular, sosteniendo que este gesto público de parte de agentes religiosamente inspirados permitiría superar la siempre amenazante tendencia al sectarismo de los partidos que constituían la coalición. De forma complementaria, se consideraban como un aporte cultural a las acciones del gobierno, en tanto en su diagnóstico la figura del líder religioso mantenía prestigio popular y serviría de legitimación de los cambios radicales que la construcción del socialismo implicaría.

Probablemente en términos político-doctrinales la característica central de Cristianos por el Socialismo fue la adopción –acrítica de acuerdo a sus contendores- del marxismo no solo como un método de análisis de la realidad, sino que como un programa de transformación de ésta, que asumía de forma histórica que la vía a través de la cual esa transformación se realizaría sería la de la revolución. En ese sentido, el eje de comportamiento político de gran parte de Cristianos por el Socialismo estuvo orientado hacia la Nueva Izquierda, de inspiración cubana y representada en Chile en gran medida por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Ello suponía, en la práctica, un distanciamiento tácito de los partidos tradicionales de la izquierda chilena, como el PC y el PS, así como una proximidad con el MAPU.

De forma evidente, ello supuso la convicción de que el uso de la violencia no solo era inevitable, sino también justificada. Tal y como la Conferencia del Episcopado latinoamericano había advertido en Medellín años antes (1968), existía en el Continente una “violencia estructural”, graficada en la existencia de vastos sectores oprimidos por pequeñas “burguesías herodianas”, es decir, administradoras de la riqueza latinoamericana en función de los intereses del imperialismo de los Estados Unidos. En ese cuadro, los y las cristianas comprometidas con la revolución debían hacer primar el amor como fundamento, un amor que bien podía tornarse violento en la liberación del oprimido de su opresión, así como del opresor de su pecado.

Entre el 23 y el 30 de abril de 1972 se desarrolló, en la sede de la UNCTAD de la ciudad de Santiago, el I Encuentro Latinoamericano de Cristianos por el Socialismo”, inaugurado por Clodomiro Almeyda, entonces Ministro de Relaciones Exteriores chileno; y sin la presencia de autoridades eclesiásticas del país. Con más de 400 personas congregadas, dio inicio a una seguidilla de iniciativas similares – realizadas con posterioridad en Canadá, Italia y España – que daban cuenta del alcance global que el movimiento de Cristianos por el Socialismo tendría a lo largo de la década de 1970, particularmente en el mundo del ecumenismo y las teologías de la liberación. En el curso del Encuentro presentaron informes de cada uno de los países del continente que ponían el acento en la realización de un diagnóstico de la correlación de fuerzas entre las distintas clases sociales y organizaciones orientadas hacia el cambio revolucionario o su obstaculización; así como reflexiones de naturaleza táctica y estratégica en torno a los modos de participación activa de las y los cristianos en el proceso. Del mismo modo, se compartió un cancionero con composiciones destinadas a rimar la doctrina cristiana con el ánimo revolucionario; y el teólogo peruano Gustavo Gutiérrez presentó una densa ponencia que, titulada “Marxismo y Cristianismo”, anotaba a este último como un verdadero motor utópico de la historia.

En su documento final que circuló rápida y masivamente a nivel nacional y continental, con intención apologética y polémica, se indicaba:

“El proceso revolucionario en América Latina está en pleno curso. Son muchos los cristianos que se han comprometido en él, pero son más los que, presos de inercias mentales y categorías impregnadas por la ideología burguesa, lo ven con temor e insisten en transitar por imposibles caminos reformistas y modernizantes. El proceso latinoamericano es un proceso único y global. Los cristianos no tenemos y no queremos tener un camino político propio que ofrecer. La comprensión de este carácter único y global hace compañeros y une en una tarea común a todos aquellos que se comprometen en la lucha revolucionaria.”

La experiencia chilena de Cristianos por el Socialismo llegó a su fin con el 11 de septiembre de 1973, que supuso la muerte, prisión, expulsión y exilio de muchos de sus miembros. Poco más tarde se publicó el Documento Episcopal –elaborado con anterioridad al Golpe de Estado– Fe Cristiana y Actuación Política, que en 100 puntos sometió a crítica no solo al movimiento, sino también a cualquier posibilidad de vínculo doctrinal o práctico entre catolicismo y marxismo, declarando de forma concluyente la proscripción del tipo de conducta ‑a fin de cuentas a su juicio cismática- que Cristianos por el Socialismo había representado. Así, ese vínculo entre la utopía cristiana de la igualdad y el fin del pecado, y la ideología modernizante y secularizante del marxismo se desenvolvió paradójicamente en un continente y un tiempo histórico en el que la revolución era un programa posible, y por ello, la historia latía como futuro.

Referencias

Libros y publicaciones asociadas: 

Cárcamo, U. Renovación eclesial y radicalización política 1964–1973. En Sanchez, M (Ed.), Historia de la Iglesia en Chile, Tomo V (pp. 203–235). Santiago: Universitaria.

Conferencia Episcopal de Chile (1973). Fe cristiana y actuación política. En Documentos del Episcopado. Chile 1970–1973. Santiago: Ediciones Mundo.

Díaz de Valdés, L. (2024). Bendecir la revolución. Cristianismo de izquierda en Chile, 1957–1973. Santiago: Ediciones UC.

Fernández, M. (2017). Un reino de este mundo: la controversia en torno a Cristianos por el Socialismo. Chile, 1970–1973. En Sanchez, M (Ed.), Historia de la Iglesia en Chile, Tomo V (pp. 149–200). Santiago: Universitaria.

Fernández, M. (2025). En la tormenta. Cristianismo y marxismo en Chile de la Revolución en Libertad a la fundación de Cristianos por el Socialismo, 1964–1971. Santiago: Ediciones UAH.

Ramminger, M. (2019). Éramos Iglesia…en medio del pueblo. El legado de los Cristianos por el Socialismo en Chile, 1971–1973. Santiago: LOM.

Otros enlaces:

Archivo Primer Encuentro Latinoamericano de Cristianos por el Socialismo en el Archivo patrimonial UC 

https://archivospatrimoniales.uc.cl/handle/123456789/64151

Cómo citar este artículo APA (7.ª edición):
Fernández Labbé, M. (2026, 19 de junio). Cristianos por el Socialismo. Modernismo Latinoamericano.
https://www.modernismolatinoamericano.org/cristianos-por-el-socialismo/

 


Fidel Castro en Chile se reúne con sacerdotes de Cristianos Por El Socialismo (1971). El País
 

mardi 14 juillet 2026

La Quinta Rueda


Natália Ayo Schmiedecke. Investigadora asociada de la Universität Hamburg, magíster y doctora en Historia por la Universidade Estadual Paulista “Júlio de Mesquita Filho”.

Ciudad: Santiago
Productor: Editora Nacional Quimantú
Personas Vinculadas: Hans Ehrmann, Antonio Skármeta, Carlos Maldonado, Mario Salazar, Alfonso Calderón, Hernán Vidal.
Ubicación: Biblioteca Nacional de Chile, Centro de Documentación e Investigación Universidad Finis Terrae
País: Chile
 
La Quinta Rueda (LQR) fue una revista cultural editada mensualmente en Santiago de Chile por la Editora Nacional Quimantú entre octubre de 1972 y agosto de 1973, totalizando nueve ediciones. Tenía por objetivo constituir un espacio de debate sobre el rol de la cultura en la vía chilena al socialismo, en el marco del gobierno de Salvador Allende. Los intelectuales detrás de la revista consideraban que el campo cultural no estaba recibiendo la debida atención por parte del gobierno y los partidos políticos que lo conformaban, como si se tratara de “la quinta rueda del coche” en lugar de su “rueda delantera”, por lo que concibieron la publicación como una forma de intervenir para modificar esta situación.

vendredi 10 juillet 2026

Centro de Estudios de la Realidad Nacional (CEREN)

Mario Vega Henríquez. Doctor en Estudios Latinoamericanos, Universidad de Chile.

Ciudad: Santiago
Productor: Universidad Católica de Chile
Personas Vinculadas: Gonzalo Arroyo, Jacques Chonchol, Rafael Echeverría, Manuel Antonio Garretón, Lionel Glauser, Norbert Lechner, Franz Hinkelammert, Armand Mattelart, Michélle Mattelart, Mabel Piccini, Pilar Vergara, René Zavaleta Mercado
Ubicación: Archivo Histórico Pontificia Universidad Católica de Chile
País: Chile

 

“Hallándome en Chile en 1971, recogí el relato según el cual, Salvador Allende, durante la campaña presidencial, habría hecho referencia explícita a este número de la revista Cuadernos del CEREN durante un programa televisivo, y habría exhibido incluso un ejemplar ante las cámaras. Verdadera o no, la anécdota expresa claramente el impacto cultural de estos estudios dentro de la situación chilena” 
Verón, E. 1974

El Centro de Estudios de la Realidad Nacional (CEREN) de la Universidad Católica de Chile (UC) fue fundado en 1968 con la misión de “desarrollar la investigación interdisciplinaria, la docencia y la extensión en torno al análisis e interpretación crítica de la sociedad chilena y latinoamericana consideradas en su globalidad” (CEREN, 1973). Su fundación, durante la rectoría de Fernando Castillo Velasco, fue una elocuente respuesta a la demanda de sus estudiantes, impulsores del movimiento de Reforma Universitaria de 1967, para vincularla a “los verdaderos problemas de Chile y de su pueblo”. Dentro de este contexto, el CEREN asumió la necesidad de despertar una conciencia nacional crítica acerca de la complejidad de la idea del subdesarrollo.

A este organismo se integraron de manera gradual un destacado conjunto de académicos y de intelectuales nacionales y extranjeros de orientación crítica, que asumieron heterodoxas referencias teóricas, destacándose, entre otras, figuras como Jacques Chonchol, Manuel Antonio Garretón, Armand Mattelart, Michélle Mattelart, Franz Hinkelammert, Lionel Glauser, Norbert Lecchner, Gonzalo Arroyo, Rafael Echeverría, Mabel Piccini, Pilar Vergara y René Zavaleta Mercado, quienes desarrollaron una prolífica y reconocida  producción científica referida tanto al acontecer del proceso político chileno y latinoamericano de la época, como sobre asuntos de carácter medular: subdesarrollo, reforma agraria, hegemonía, economía política, imperialismo, medios de comunicación, teología y teoría revolucionaria. Por su parte, el programa docente proponía un amplio conjunto de temáticas destinadas a otorgar una formación transversal de pre y posgrado, al que accedieron más de cinco mil estudiantes chilenos y extranjeros inscritos durante su período de funcionamiento. Su publicación periódica, Cuadernos de la Realidad Nacional, fue una vía de difusión de las investigaciones desarrolladas por académicos de diversas nacionalidades,  y editó un conjunto de 17 volúmenes con cerca de 154 artículos científicos, además de un importante conjunto de libros y documentos de trabajo de amplia recepción en Chile y en América Latina.  

A fin de cumplir plenamente sus objetivos fundacionales, bajo la dirección del sociólogo chileno Manuel Antonio Garretón, el centro impulsó diversas iniciativas de discusión intelectual y de colaboración con organismos públicos. Uno de los mejores ejemplos de asistencia fue el convenio que suscribió con la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), que asesoró al gobierno en lo referido al proceso de nacionalización de diversos sectores de la economía y en la implementación de políticas de redistribución del ingreso para, en definitiva, adquirir un carácter ligado a la tarea de “pensar las condiciones económicas, sociales y políticas indispensables para una transformación revolucionaria en Chile”, como señaló Horacio Tarcus (2007, p.183), mientras su intensa labor académica se debatía ante constantes limitaciones presupuestarias y el cuestionamiento de parte de los sectores conservadores dentro del Consejo Superior Universitario, máximo órgano colegiado de gobierno tras la reforma en la UC. 

Dentro del objetivo trazado por el CEREN de abordar aquellas áreas fundamentales del proceso de cambios que experimentaba el Chile de la Unidad Popular, este impulsó diversas iniciativas de diálogo y reflexión de indudable trascendencia. Una de ellas, fue la organización del simposio denominado “Transición al Socialismo y Experiencia Chilena”, realizado en el mes de octubre de 1971, en conjunto con el Centro de Estudios Socioeconómicos (CESO) de la Universidad de Chile. Asimismo, el centro contribuyó a la materialización del “Primer Encuentro Internacional de cristianos por el Socialismo”, celebrado en abril de 1972 e inaugurado en presencia del ministro Clodomiro Almeyda, iniciativa que convocó “a todos los cristianos comprometidos con el proceso revolucionario de Chile para dar testimonio de su compromiso con la liberación del hombre”. Por su parte, el análisis y alcance del proceso de transición socialista en Chile fueron abordados en el seminario “Estado de Derecho en un período de transformación”, realizado en enero de 1973, centrado en la dimensión político-institucional del cambio socialista. 

   Las intensas tareas que desarrolló el CEREN durante su breve existencia, constituyeron un esfuerzo por responder en forma concreta a la necesidad de redefinir el rol de la Universidad Católica de Chile y orientar su labor hacia el interés nacional-popular. Posicionando la Universidad como un actor gravitante en el abordaje de los problemas del país, dentro del horizonte de transformación que impulsó el gobierno de la Unidad Popular en Chile. En un evidente rasgo de modernización del rol del Estado, las y los cientistas sociales realizaron una significativa contribución gracias al acervo de recursos científicos y profesionales, que les otorgó legitimidad para el diseño e implementación de políticas gubernamentales en el marco de los desafíos estratégicos de la transformación socialista. Entre ellos,  las condiciones jurídico-institucionales, la reforma agraria y las comunicaciones populares dentro de una nueva hegemonía política. Todos estos asuntos adquirieron un rol central en la agenda de investigación que desarrolló el núcleo intelectual del CEREN alineado con la experiencia de modernización y radicalización académica  que se configuró en el Chile de los “largos años sesenta”.

Libros y publicaciones asociadas: 

Vega Henríquez, M. (2025). Debates Dependentistas en el Centro de Estudios de la Realidad Nacional de la Universidad Católica de Chile, (1968–1973). Cuadernos De Teoría Social11(21), 216–241. https://doi.org/10.32995/0719–64232025v11n21-181

Vega Henríquez, M. (2024). Radicalización académica para la transición al socialismo. Revista De La Academia, (37), 178–191. https://doi.org/10.25074/0196318.37.2689

Otros enlaces:

https://manuelantoniogarreton.cl/documentos/2015/uc/discurso-mag.pdf

Cómo citar este artículo APA (7.ª edición):
Vega Henríquez, M. (2026, 9 de julio). Centro de Estudios de la Realidad Nacional (CEREN). Modernismo Latinoamericano.
https://www.modernismolatinoamericano.org/centro-de-estudios-de-la-realidad-nacional-ceren/

samedi 7 février 2026

Et l'acier fut trempé / Как закалялась сталь (Nikolaï Machtchenko, 1973)

Et l'acier fut trempé est un téléfilm ainsi qu'un film de cinéma soviétique en six épisodes réalisé par Nikolaï Machtchenko d'après le roman éponyme de Nikolaï Ostrovski en 1973. Une version cinématographique est sortie en 1975.

dimanche 18 janvier 2026

Noche sobre Chile / Ночь над Чили (Sebastian Alarcon, 1977)

 


En 1949 nacía en Valparaíso (Chile) el director de cine Sebastián Alarcón. En 1968-1969 estudió en la Escuela de Cine de la Universidad de Chile. En 1971 fue enviado a Moscú con fondos gubernamentales, donde ingresó en la Universidad Estatal Panrusa de Cinematografía (VGIK).
En 1977 dirige el drama histórico "Ночь над Чили" (Noche sobre Chile), cinta que recrea los trágicos acontecimientos del otoño de 1973 para los chilenos. Lejos de ser político, el joven arquitecto Manuel, enviado a un campo de concentración por acusaciones falsas, decide participar activamente en la lucha contra la junta. En 1986 dirige el drama "Ягуар" (Jaguar), cinta protagonizada por un cadete de una escuela militar donde se entrenan las futuras fuerzas de defensa del régimen de Pinochet. Tras sobrevivir a la filosofía de la crueldad, Jaguar -como eran conocidos los cadetes por su carácter firme e independiente- se una a las filas de los luchadores contra el régimen existente. En 1991 dirige la comedia "Агенты КГБ тоже влюбляются" (Los de la KGB también se enamoran), coproducción chileno-soviética sobre un agente de la KGB que es enviado a Chile, donde le suceden muchas cosas interesantes: logra iniciar un romance con una masajista, se enfrenta con su prometido y finalmente emprende una misión especial a la Antártida.
Sebastián Alarcón fallecía en 2019 en Moscú, a los 70 años de edad. 

dimanche 21 décembre 2025

Un homme qui dort (Perec, 1973)

 

"Tu n'as rien appris, sinon que la solitude n'apprend rien, que l'indifférence n'apprend rien: c'était un leurre, une illusion fascinante et piégée. Tu étais seul et voilà que tu voulais te protéger: qu'entre le monde et toi les ponts soient à jamais coupés. Mais tu es si peu de chose et le monde est un si grand mot: tu n'as jamais fait qu'errer dans une grande ville, que longer sur quelques kilomètres de façades, des devantures, des parcs et des quais."    


 
Ce film est sorti dans les salles de cinéma le 24 avril 1974, mais fut "visiblement" tourné pendant l'été 1973.

lundi 20 octobre 2025

17 moments de printemps (Tatiana Lioznova, 1973)

 
Premier épisode :
 

 Deuxième épisode :

 

Troisième épisode :

 

 Quatrième épisode :

 

 Cinquième épisode :

 

Sixième épisode :

 

Septième épisode :

 

 Huitième épisode :

 

Neuvième épisode :

 Dixième épisode :

 

Onzième épisode :

 

Douzième épisode :


 


 

 

lundi 17 mars 2025

Heavy Traffic (Ralph Bakshi, 1973)

Un film de l'année méridienne: 1973.
 
Heavy Traffic es un film d'animation de la contreculture étatsunienne. Les valeurs y sont amplement capitalistes mais sans petit noeud rose: les bas instincts sont la norme, struggle for life
 
Les personnages de ce collage urbain sont des marginaux (travelos, petites frappes) ou issus du lumpenprolétariat. Un film fait pour le spectateur "révolté" de la petite bourgeoisie intellectuelle qui adore ce genre de personnages encore plus"maudits" que lui –et pour cause, ils n'ont pas de deuxième chance et n'ont pas le temps de porter le Tragique comme une décoration. Le protagoniste est un dessinateur, Michael Corleone, qui tue le temps en jouant au flipper. Ses parents, le mafioso Angelo Corleone et Ida, la mère juive, se haïssent. Carole, la serveuse afroaméricaine semble la seule vraiment capable de se sortir de la mouise. C'est l'American way of life dans un New-York pourri.
Le père est raciste mais utilise des travailleurs noirs contre les blancs syndiqués: un vrai personnage "bolloréen" (je tape sur les bronzés pour mieux les exploiter). Ce genre de vérité est assez rare dans le cinéma occidental. Peut-être que l'animation, comme souvent les genres mineurs (série noire par exemple), permet d'aller plus loin dans la critique sociale. C'est un petit aspect dans ce film d'animation, mais si rare qu'on le remarque. Le film fut classé X à sa sortie et on se demande pourquoi? Parce que le dessinateur a une copine noire où/et à cause de ce qui se passe concrètement sur les docks? 

 

À voir avec ce film d'animation soviétique des années 1970: la décennie de la chute des utopies. L'American way of life y est rendue par un psychédélisme strident mettant en scène un safari humain dans une ambiance de fête foraine.


mardi 8 octobre 2024

Elio Petri et le "Spectacle"

 La Propriété c'est plus le vol, film sorti en 1973, reçoit un accueil houleux auprès du public inquisitorial, gauchiste, de Venise. Elio Petri y répond dans le nº 74 de Jeune Cinéma en novembre 1973: 

"Peut-être, le moment est-il venu de renoncer à faire du cinéma tout court. Mais pour quelqu'un comme moi, qui fait des films pour un grand public, la structure traditionnelle dramatique traditionnelle est la formule la plus simple et peut-être aussi la plus facile. Des concessions au public? Franchement je ne crois pas, je me sens moi-même un élément de ce public. [...] J'aime le spectacle. J'ai lu Guy Debord et sa Société du spectacle. Mais si on s'engage dans cette voie, il faut détruire tout ce qui nous entoure. Tout est spectacle: une vitrine, une démarche, une manière de regarder, de s'habiller. L'homme, c'est l'homme qui aime le spectacle. Accepter le spectacle, c'est accepter sa propre condition."

Petri entend le Spectacle à sa façon. Mais la version cinématographique qu'il en donne est utile, vous accroche à une "Société du spectacle" concrète, de 1973 (l'année méridienne, de bascule dans le siècle et de la sortie en film de La Société du spectacle), justement par le "spectacle" qu'il en donne.

 

Tandis que Debord crée le grand Satan du spectacle pour devenir lui-même son propre spectacle. Il n'échappe pas à son temps, qu'il a bien vu, celui du nouvel art spectacularisé (celui des Yves Klein et du Pop art de l'Otan culturelle), mais devenant lui aussi sa propre oeuvre et finalement un mythe construit tout au long de sa vie comme une très longue et spectaculaire "situation construite".