Teatro General San Martín "El nacimiento del Teatro Argentino“, 1960
BUENOS AIRES: EL EXILIO DORADO
La
capital argentina se convertiría a partir de la Guerra Civil, en el
centro neurálgico del exilio gallego e incluso en obligado eslabón de la
comunicación última con la zona republicana en guerra. El goteo de
exiliados que arribaban a la ciudad porteña era constante.
La
relación de Seoane con el galleguismo ultramarino se estrecharía todavía
más con su recomposición orgánica impulsada a raíz de la llegada de
Castelao en 1940.
Toda
la carrera de madurez de Luis Seoane transcurre allí, donde destaca su
trabajo plástico, su labor de dinamizador cultural, de editor. Es
un hombre muy valorado por la sociedad y los intelectuales argentinos y
todavía hoy en día es un autor considerado como un maestro. Desde allí
realiza toda su proyección internacional cuando va a Nueva York (en el
MOMA hay una obra suya que fue un regalo de Argentina al Gobierno de
Estados Unidos) o expone en las ciudades europeas.
"La
capacidad cultural de Buenos Aires, una ciudad de siete millones de
habitantes, es extraordinaria e ignorada aquí. Puedo dar cifras
aproximadas. Es, seguramente, la tercera o cuarta ciudad musical del
mundo, se realizan alrededor de dos mil exposiciones de pintura al año,
se pronuncian casi un centenar de conferencias diarias; en el otoño y
invierno el movimiento teatral abarca desde la visita de todas las
grandes compañías europeas hasta estrenos tan exóticos como los ballets
de Moscú o la ópera de Pekín, además del esfuerzo de su medio centenar
de teatros, entre profesionales y experimentales, y de la obra de sus
autores.”
En Buenos Aires: “Soy
un peregrino de la Edad Media, pero estoy varado en el siglo XX” “ir
rumbo a Santiago de Compostela, mas estar varado en Buenos Aires”. “Soy y
seré para siempre un desarraigado permanente. Lo seré aunque decida
volver a mi país. Es el destino del exiliado”. SEOANE
Pintura mural
La
pintura mural es la obra de arte que forma parte inseparable de los
espacios arquitectónicos, vinculándose al muro. Luis Seoane fue uno de
los muralistas de mayor producción en Buenos Aires. Parafraseando
a Basilio Losada, esos grandes espacios que presta el muro a la
expresión permitían al artista la posibilidad de transmitir sus ideas.
Seoane hubiera deseado desarrollar su actividad como muralista con más
intensidad, con mayor fuerza épica, pero sus oportunidades fueron
limitadas. Las dimensiones y la ubicación en el espacio arquitectónico,
hacen del arte mural un medio idóneo de transmisión sociocultural, al
insertarse en un ámbito de exposición pública. Los
motivos de su pintura estaban profundamente vinculados a su Galicia
natal. Sus personajes fueron siempre gallegos, campesinos, pescadores,
gente de la montaña o del mar y emigrantes.
"Me
preocupé siempre de trabajar en la pared planos de color, de acentuar
sus ritmos, sus contrastes, y sobre ellos fui fijando mi dibujo, mis
signos. El color hace surgir la forma de mi obra. Siempre tratando con
el grafismo que superpongo, de interpretar como lo siento a la
naturaleza y al hombre" Seoane
Sobre la pintura mural Seoane decía: "(...)
el pintor que se sube a un andamio no es el mismo hombre que el
encerrado en su taller. Completa su vida. Su obra será verdaderamente
pública y juzgada por una inmensa mayoría. Está en la calle. A bastantes
murales dediqué cuanto pude de mi destreza de pintor utilizando
distintos recursos técnicos y variando constantemente de procedimientos.
Usé juntamente con materiales nuevos, los naturales y arcaicos como la
piedra, los mármoles, el hierro y el bronce. Técnicas artesanas muy
antiguas como la cerámica, el vitral o el mosaico, cuando no simplemente
la pintura con resinas sintéticas producidas por la química industrial.
En cuanto a los procedimientos del pasado resultan siempre nuevos y
conservan el misterio que proviene de su lejana historia..."
SEOANE: ILUSTRADOR, GRABADOR Y POETA
En su editorial Nova, en 1944, publica Seoane un álbum de dibujos: “Homenaje a la torre de Hércules”,
con prólogo de Rafael Dieste. El American Institute of Graphic Arts y
la Pierpont Morgan Library of New York seleccionan este albúm como una
de los diez mejores libros impresos en el mundo en los últimos diez
años. En esta obra se configurará
una mitología que devendrá propia del artista gallego: el mar, la mujer
vestida y desnuda, los campesinos y su trabajo, las leyendas… en
palabras de Valeriano Bozal “El Homenaje es una ofrenda, la de los trabajos y los días, la de la pasión por la naturaleza”.
“El
artista nunca se abstrae de la realidad histórica en que vive. El
pueblo es país y vive fatalmente su tiempo. No puede escapar a este. (...)
El arte no soluciona nunca nada; lo que hace es mostrar las cosas,
descubrirlas, enseñarlas en su particularidad y hondura a los hombres.”
SEOANE
El
exilio, los exiliados y la emigración gallega en América y Europa son
los temas centrales de su poesía. Sus libros de poemas: Fardel de
eisilado (1956), Na brétema, Sant-Yago (1955), As cicatrices (1959), A
maior abondamento (1972), están reunidos en Obra poética (1977).
Seoane
desarrolló una intensa labor editorial. En 1938 inicia su colaboración
con la editorial Losada, como ilustrador, fundada por un gallego, que
será la receptora de la literatura europea que en la España de
postguerra está proscrita.
Desde 1939 y durante veinte años dirige la revista «Galicia» del Centro Gallego de Buenos Aires. Fundador
de la editorial Botella al Mar, Citania, Sargadelos, voz de la
emigración a través de revistas como "Galicia Emigrante".
En el prólogo de "Figurando recuerdos", Luís Seoane se pregunta “¿Cómo dejar de ser fiel a aquellas imágenes que hemos vivido y querido intensamente?”. A esta interrogación que todo emigrante se ha efectuado, Seoane agrega el descarnado comentario del exiliado político: “Allá lejos, lejos, en Galicia, crecen líquenes y musgo sobre nuestros muertos y nuestros nombres”.
Como artista Seoane busca narrar en sus dibujos, junto a la indagación
de nuevos modos de expresión, aquello que no le pueden quitar ni
arrebatar: los recuerdos. La barca pescadora, los campesinos y los
marineros, con sus gestos y sus rostros. “Aquellos rostros, la tierra que labraban y el mar, eran para nosotros la libertad”.
Ilustraciones de hermosos libros de Alberti, Lorca, Gerardo Diego, Neruda, Lorenzo Varela, Cunqueiro. Constituyen junto a su obra pictórica, un logro y un sueño, un trabajo manual y un movimiento del espíritu, arte e ideas.
Como grabador,
aunque cultivó diferentes técnicas, destaca en la plancha de acero, en
la que consigue texturas novísimas, en formas abstractas en las que,
sobre fondos negros arañados, inscribe siluetas de referencia humana o
animal. Hay siempre algo lúdico en su pintura, síntesis de los «ismos»
europeos de entreguerras y de la expresión americana de origen autóctono
precolombino. Es, en fin, un artista inconfundible inmenso, cuya
aparente elementalidad resultaría engañosa, puesto que detrás hay
siempre un largo proceso intelectual y razonador.
Alberti le dedica un poema:



“Para
mí el grabado estuvo siempre unido al tema y por sus fines originarios,
multiplicidad de copias, etc., tiene un sentido popular que nunca, a mi
juicio, tuvo el óleo. Posee desde sus comienzos una finalidad narrativa
y yo trato de ser fiel a esa naturaleza con los ensayos técnicos que se
me ocurren. A esto mismo se debe el cuidado de los títulos que trato de
unir al mundo del grabado. Alguien los encontró literarios pero
“literatura” es una parte, como dijimos, del mundo del grabado y
literaria es una parte de mi obra.” SEOANE





Seoane, figura fundamental en la vanguardia artística española, supo resolver con talento el encuentro entre tradición y modernidad. (...) Su obra, heredera de las inquietudes pictóricas de principios de siglo, de Matisse, Picasso, Klee y Torres-García, emana gran lirismo. Su pintura humanista, iluminada y colorista, atravesada por trazos firmes y expresivos, surge, como apuntó H. Read en 1949, "…de la paleta de un pintor que resuelve problemas de pintura pintando".
(…)
Desde sus primeras colaboraciones en la Editorial Nós hasta sus últimas
portadas para Ediciós do Castro, ya en los setenta, pasando por el
período del exilio bonaerense, Seoane mantuvo su apego y vinculación al
campo de la comunicación y de la cultura. Fue
capaz de conseguir que las tintas planas, el grafismo lineal y sus
formas depuradas reflejaran con una gran carga de emoción estética el
complejo mundo con el que dialogaban. La
contribución de Seoane al grafismo en carteles, revistas y libros
destaca por un espíritu moderno que le llevó a reelaborar las claves
estéticas propuestas por las vanguardias artísticas para configurar un
mundo de formas y colores de una enorme sensibilidad, funcionalidad e
intuición. Su dominio de la lógica de la comunicación visual a partir de
su conocimiento de la teoría y la praxis explican la variedad de
soluciones y su capacidad para conjugar en su trabajo el poder de
síntesis y la seducción visual.