El Gobierno de Benjamin Netanyahu empleó material incendiario contra la población de Gaza y del sur libanés en reiteradas ocasiones. Las evidencias sobre su uso se han incrementado en los últimos meses.

El Ejército israelí cuenta con fósforo blanco en sus arsenales. Su uso, según notifican organismos de derechos humanos e investigadores, se ha visto incrementado en el marco de la campaña militar del Gobierno de Benjamin Netanyahu contra territorio libanés, lo que vuelve a dejar en evidencia los escasos controles que existen en torno a este material incendiario.
Las organizaciones que siguen de cerca las atrocidades del Ejecutivo israelí en Gaza han realizado varias denuncias sobre el uso de fósforo blanco en los ataques contra la población civil. A eso se suman ahora las pruebas documentales sobre los reiterados ataques con ese mismo tipo de proyectil en el sur de Líbano, territorio que también sufre los ataques de la maquinaria bélica israelí.
"Estas armas ponen en peligro a la población civil, especialmente cuando explotan en el aire, y causan heridas graves y dolorosas, difíciles de tratar y curar", afirma Human Rights Watch (HRW) en un informe que acaba de publicar sobre este asunto. El documento, que vio la luz este miércoles, señala que se han registrado 23 casos de utilización de fósforo blanco en el sur libanés entre marzo y mayo de este año.
La plataforma WhitePhosphorus.info ha documentado 287 ataques con fósforo blanco en el sur de Líbano entre octubre de 2023 y mayo de 2026. En lo que va de año el número de ataques, según ese grupo, ascienden a 35.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Salud Pública de la República del Líbano elaboraron en abril pasado una guía conjunta sobre los riesgos de ese armamento para la población civil. En ese documento, al que ha tenido acceso Público, alertaban sobre sus graves consecuencias.
"El fósforo blanco es un sólido ceroso de color blanco a amarillo con un olor similar al del ajo. Se enciende instantáneamente al entrar en contacto con el oxígeno. El fósforo en combustión produce un humo blanco, denso e irritante. Las fuerzas militares lo utilizan a menudo para iluminar los campos de batalla, generar cortinas de humo y como sustancia incendiaria", explica esa guía.
Entre otros puntos, subrayaba que "el fósforo blanco es perjudicial por todas las vías de exposición" y que una vez encendido "se adhiere a superficies como la piel y la ropa", de forma que puede "causar quemaduras profundas y graves, que penetran incluso a través de los huesos, y se sabe que vuelve a encenderse después del tratamiento inicial".
Los graves daños provocados por el material incendiario empleado por el Gobierno de Netanuyahu en Gaza y sur de Líbano no acaban ahí. "El humo del fósforo en combustión también es perjudicial para los ojos y el tracto respiratorio debido a la presencia de ácidos fosfóricos y fosfina", mientras que "en casos graves de exposición, los efectos sistémicos tardíos pueden incluir efectos cardiovasculares y colapso, así como daños renales y hepáticos, disminución del nivel de conciencia y coma".
La guía conjunta de la OMS y el ministerio de Sanidad libanés subraya además cómo deben actuar las víctimas en caso de sufrir un ataque de este tipo. "La piel y las heridas expuestas deben lavarse (enjuagarse) continuamente con solución salina fría o agua, o sumergirse en agua. Al mismo tiempo, se deben retirar las partículas de fósforo (las partículas visibles deben retirarse con pinzas)", apunta.
Destaca además que "es importante utilizar agua fría en lugar de agua tibia" e indica que "se debe tener cuidado para evitar transferir la contaminación a la piel no expuesta al retirar las partículas de fósforo".
Fallos en los órganos
Human Rights Watch también incide en los efectos devastadores que tiene este tipo armamento. "El fósforo blanco provoca quemaduras graves que tardan en cicatrizar y son altamente propensas a las infecciones. Si quedan fragmentos de fósforo blanco en una herida, pueden provocar una quemadura más profunda y entrar en el torrente sanguíneo, lo que puede causar la insuficiencia de múltiples órganos", señala en su último informe.
Según este estudio, "las personas que sobreviven a las lesiones iniciales suelen sufrir secuelas de por vida". "Las contracturas —el endurecimiento permanente de los músculos y otros tejidos— dificultan la movilidad, mientras que el trauma del ataque inicial, los tratamientos dolorosos y las cicatrices graves pueden provocar daños psicológicos y una posible exclusión social debido a prejuicios y barreras actitudinales", indica.
Asimismo, remarca que "los incendios provocados por el fósforo blanco también pueden destruir edificios civiles y otras propiedades, dañar cultivos, causar la muerte de ganado y contribuir al desplazamiento de personas".
Ese aspecto también fue denunciado por Centro Libanés para los Derechos Humanos (CLDH, por sus siglas en inglés) en un informe publicado en 2025. "El uso de fósforo blanco en zonas pobladas provocó lesiones graves, incluidas quemaduras entre la población civil, y causó daños a largo plazo en las temporadas agrícolas, con impactos que se prevé que duren años", advirtió.
Vacío legal
El informe de HRW apunta que "grupos de la sociedad civil y profesionales médicos han condenado el fósforo blanco debido a sus graves consecuencias y han instado a los Estados a adoptar protecciones legales más efectivas", mientras que "algunas instituciones financieras han decidido no invertir en municiones de fósforo blanco tras considerarlas tan controvertidas como ciertas armas prohibidas, como las minas antipersona y las armas químicas, debido a sus efectos en la población civil".
Pese a ello, este material continúa fuera del Protocolo III de la Convención sobre Armas Convencionales, el tratado internacional que regula el uso de armas incendiarias. Hasta agosto pasado, 117 Estados habían firmado o ratificado dicho acuerdo.
Ese protocolo alude únicamente aquellas armas "diseñadas principalmente para provocar incendios y quemaduras", por lo que –según destaca HRW– "deja sin regular las armas multipropósito con efectos incendiarios". De esta manera, el tratado "no incluye claramente armas como las que contienen fósforo blanco", lo que implica una garantía adicional de impunidad para los Estados que la utilizan. Israel es hoy uno de sus máximos exponentes.