María
Laura Lattanzi Vizzolini. Académica del Departamento de Teoría de las
Artes de la Universidad de Chile. Doctora en Filosofía con mención en
estética y teoría del arte de la Universidad de Chile, Licenciada en
Sociología de la Universidad de Buenos Aires. Crítica de cine y miembro
del colectivo de cine laFuga
Ciudad: Buenos Aires
Productor: Proartel S.A.
Personas Vinculadas:
Hugo Santiago (director y productor), Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy
Casares (guión), Ricardo Aronovich (dirección de fotografía), Olga
Zubarry, Lautaro Murúa, Juan Carlos Paz, Martín Adjemián, Daniel
Fernández, Roberto Villanueva (elenco)
“Invasión es
la leyenda de una ciudad, imaginaria o real, sitiada por fuertes
enemigos y defendida por unos pocos hombres que acaso no son héroes.
Luchan hasta el fin, sin sospechar que su batalla es infinita”.
— Jorge Luis Borges,1969
Invasión (1969) fue la primera
película de Hugo Santiago, realizada a partir de un guion escrito en
colaboración con Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Convertida con
el tiempo en una obra de culto, incluso mítica, en parte por las
figuras que confluyen en su realización, ha llegado a encabezar diversas
listas de las mejores películas del cine argentino. Sin embargo, ese
reconocimiento fue tardío. En el momento de su estreno fue celebrada por
la crítica, pero ignorada por el público y más tarde, la propia
película quedaría atrapada en las violencias de la historia argentina:
prohibida tras el golpe militar de 1976, desaparecida con el robo de sus
bobinas en 1978 y reconstruida y restaurada en su totalidad recién a
inicios del 2000 gracias al hallazgo de unos positivos de la película.
La reconstrucción se realizó en Francia bajo la supervisión de Hugo
Santiago y del director de fotografía Ricardo Aronovich, gracias al
apoyo del canal Arte y del productor Pierre-André Boutang. Como si su
destino hubiera sido el de resistir, Invasión sobrevivió a la oscuridad para volver a encontrarse con sus espectadores.
Su rodaje y estreno coincidieron con el
gobierno militar instaurado tras el golpe de Estado de 1966, que dio
inicio a la dictadura de Juan Carlos Onganía. La censura, la
persecución, la violencia política y la creciente radicalización
ideológica marcaban la época. En ese escenario, buena parte del arte
latinoamericano buscó inventar nuevas formas de mirar y de narrar,
lenguajes capaces de expresar las tensiones de sociedades marcadas por
la modernización, la dependencia y la violencia. La obra de Hugo
Santiago ocupa allí un lugar singular. En sus exploraciones sobre el
cine moderno, el director logró entrelazar las búsquedas formales de las
vanguardias europeas —en especial del cine francés—con elementos
provenientes de la tradición cultural argentina. Invasión
combina registros provenientes de la ciencia ficción y el policial con
una poética criollista, una que remite tanto a la literatura borgeana
como a ciertas tradiciones narrativas argentinas: el mito del coraje,
los héroes anónimos, la resistencia y la milonga como forma de
intensificación de lo trágico. En clave borgeana, estos elementos se
construyen, tal como menciona Oubiña (2007) desde una “filología
imaginaria” y un costumbrismo puramente verbal (consideramos además que
la “Milonga Manuel de Flores” que se canta en la película, es también
una letra de Borges) que se escapan al pintoresquismo, como así también
remiten a una tradición profunda, imposible de situar en un fecha
determinada, de allí que se identifique al modernismo de Borges como uno
que es siempre inactual. Esa indeterminación temporal, una suerte de
pasado inmemorial que caracteriza la estilística borgeana, se tensiona
con varios elementos de la estructura narrativa que pueden ser leídos en
clave alegórica con el contexto socio-político en el que se realiza la
película (la violencia política y la resistencia popular).
La historia transcurre en Aquilea, una
ciudad mítica que reproduce la geografía urbana de Buenos Aires. Allí,
unas fuerzas misteriosas y poderosas avanzan silenciosamente sobre el
territorio. Frente a esa amenaza, un pequeño grupo de hombres comunes,
liderados por el anciano Don Porfirio, organiza una resistencia
destinada a defender la ciudad —resulta difícil no advertir la afinidad
de este argumento con El Eternauta, de Héctor Germán
Oesterheld, otra de las grandes ficciones argentinas que hacen de la
resistencia colectiva una forma de imaginar el porvenir—. Sin embargo, a
medida que el relato avanza, el conflicto deja de presentarse como una
confrontación convencional para asumir la forma de una batalla
interminable en la que la posibilidad de la victoria parece
inalcanzable. Pese a ello Invasión dista de ser una película
derrotista. Por el contrario, construye una épica de la resistencia que
desplaza la pregunta por el triunfo o la derrota. A diferencia de las
narrativas heroicas tradicionales, los protagonistas de Invasión
no actúan impulsados por la expectativa de la victoria; son plenamente
conscientes de que sus posibilidades de vencer son mínimas. No obstante,
esta certeza no conduce a la resignación ni a la pasividad. La
resistencia adquiere aquí una dimensión ética y épica particular, se
convierte en una práctica cuyo valor no depende de los resultados
obtenidos, sino de la decisión misma de sostener la lucha como un don.
Más de medio siglo después de su estreno, Invasión
continúa siendo una obra destacada para pensar las relaciones entre
estética, política y modernidad en América Latina. Su capacidad para
articular la experimentación formal, el imaginario criollista y la
reflexión histórica la convierte en una pieza singular dentro del cine
de la región. La película no solo anticipó muchas de las discusiones que
marcarían las décadas posteriores, sino que también construyó una
imagen perdurable de la resistencia como práctica ética y épica.
Referencias
Libros y publicaciones asociadas:
Cozarinsky, E. (1981) “Invasión”, en Borges en/y/sobre cine. Fundamentos.
Oubiña, D (2000) “En los confines del planeta (el cine conjetural de Hugo Santiago)”, en Filmología. Ensayos con el cine. Manantial, 2000.
—, (2007) “El espectador corto de vista: Borges y el cine”, en Variaciones Borges, n.º 24.
Zunzunegui, S. (2021). Del rigor en el relato. A propósito de Invasión (Hugo Santiago, 1969). EU-topías. Revista de interculturalidad, comunicación y estudios europeos, 21, 37–63
Le
bilan électrique du premier semestre 2026 publié par RTE dessine le
portrait d'une France énergétiquement déboussolée. Jamais le pays
n'avait produit autant d'électricité décarbonnée — 284,3 TWh dont 95,2 %
sans émission de CO₂ — ni exporté autant de courant vers ses voisins :
51 TWh en six mois, un record historique. (Source : Le Point, 17 février
2026).
Pourtant,
cette abondance cache un déséquilibment inquiétant. La consommation
domestique stagne, à peine dopée de 2,2 TWh. Le résultat est paradoxal :
pendant 407 heures, soit plus de 10 % du temps, l'électricité s'est
vendue à des prix négatifs, tandis que des centrales nucléaires et des
éoliennes déjà construites et financées devaient réduire leur production
faute de débouchés. Dans ce contexte de surcapacité manifeste, le
gouvernement a choisi, le 12 juin 2026, de lancer le plus vaste appel
d'offres de l'histoire française pour l'éolien en mer. L'AO10 prévoit
l'installation de 10 gigawatts supplémentaires — 5 GW posés, 5 GW
flottants — avec un soutien public pouvant grimper jusqu'à 63 milliards
d'euros sur vingt-cinq ans.
Pour
Henri Wallard, polytechnicien et ancien directeur général de l'Andra,
cette décision relève de la folie budgétaire et constitue une bombe à
retardement financière dont les conséquences s'étaleront sur des
décennies.
La
logique économique de l'appel d'offres apparaît d'emblée inversée. La
Commission de régulation de l'énergie avait pourtant conseillé la
prudence : des appels d'offres progressifs et différenciés auraient
maintenu la concurrence entre industriels et limité les surcoûts. Le
gouvernement a préféré l'effet de masse, concentrant dix gigawatts en
une seule attribution.
La
durée des contrats a été allongée de vingt à vingt-cinq ans, malgré
l'avis défavorable de la CRE, transférant ainsi une part croissante du
risque commercial vers l'État et le contribuable. Le tarif de référence a
lui aussi été revu à la hausse : fixé en moyenne à 100 euros le MWh, il
dépasse largement l'objectif de 55 euros affiché dans la Programmation
pluriannuelle de l'énergie pour l'éolien posé. Triple dérive donc, qui
cumule volumes gonflés, délais allongés et contraintes de prix
desserrées, dans un mécanisme de contrat pour différence où l'État
garantit un revenu aux producteurs quoi qu'il advienne des prix de
marché.
Le
plafond de soixante-trois milliards d'euros autorisé par la Commission
européenne révèle l'ampleur du pari. Henri Wallard, qui avait calculé un
soutien potentiel d'environ trente milliards dans un scénario de prix
bas, constate avec stupéfaction que Bruxelles a validé le double. Les
défenseurs du dispositif objectent que les producteurs devront reverser
des sommes à l'État si les prix du marché dépassent le tarif garanti.
Mais cet argument, selon Wallard, est contradictoire : « Pour favoriser
l'électrification, nous avons besoin d'une électricité abondante et bon
marché. On ne peut pas justifier le dispositif en pariant sur des prix
élevés ! » La France se retrouve ainsi piégée dans une logique
schizophrène, souhaitant à la fois des tarifs bas pour encourager la
consommation et des tarifs élevés pour rentabiliser ses contrats
d'achat.
Le
gouvernement invoque le vieillissement du parc nucléaire et les retards
des EPR2, qui n'entreront pas en service avant 2040, pour justifier
cette anticipation massive. Certains réacteurs devront en effet être
arrêtés, et si la consommation repart fortement, de nouvelles capacités
seront nécessaires. Mais cette argumentation néglige la marge de
manœuvre colossale dont dispose déjà le pays. Les 51 TWh exportés en six
mois, combinés aux 12 TWh de production modulée, montrent que le
système fonctionne avec une surcapacité abyssale. Les onze parcs éoliens
envisagés produiraient près de 47 TWh par an, soit presque l'équivalent
des exportations semestrielles record. Autant d'électricité qui risque
de s'ajouter à un stock déjà plein, faute que les véhicules électriques,
les pompes à chaleur, les électrolyseurs d'hydrogène vert ou les
centres de données n'aient encore matérialisé la demande espérée.
Ajouter
10 GW sans avoir sécurisé ni les usages ni les lignes de transport
nécessaires ne fera qu'aggraver les 407 heures de prix négatifs déjà
enregistrées, transformant l'abondance en gaspillage structurel.
Au-delà
du déséquilibre économique, le calendrier politique de l'AO10 éveille
les soupçons. L'appel d'offres a été lancé en juin 2026, avec une
attribution prévue en février 2027, en plein cœur de la campagne
présidentielle. Une fois les contrats signés, le prochain exécutif sera
placé devant le fait accompli, engagé pour un quart de siècle sur des
décisions qu'il n'aura pas prises. La Programmation pluriannuelle de
l'énergie a été adoptée par décret, court-circuitant le débat
parlementaire, et les recommandations de la CRE, autorité indépendante
pourtant chargée de veiller à la saine gestion du système électrique,
ont été systématiquement écartées.
Cette
concentration de décisions irréversibles dans une période de transition
politique, cette volonté de verrouiller l'avenir énergétique du pays
avant que les électeurs ne se prononcent, interroge la sincérité des
motivations officielles. Pourquoi une telle précipitation, alors
qu'aucune urgence technique ne justifie d'attribuer ces contrats en
février 2027 plutôt qu'après la présidentielle ? Pourquoi ignorer les
avertissements de la régulation indépendante pour se lancer dans le plus
coûteux appel d'offres renouvelable jamais organisé ?
L'hypothèse
d'une corruption politique, au sens large du terme, mérite d'être
examinée sans naïveté. Non pas nécessairement au sens pénal de
pots-de-vin ou de détournement de fonds, mais dans cette forme plus
insidieuse de capture de l'État par des intérêts industriels et
financiers. L'usine Siemens Gamesa du Havre, qui fabrique des pales et
assemble des nacelles d'éoliennes, a vu son extension inaugurée quelques
jours seulement après le lancement de l'AO10.
La
coïncidence des calendriers n'est pas en soi une preuve, mais elle
illustre la promiscuité entre décisions publiques et intérêts privés. Le
gouvernement brandit l'argument de l'emploi, pourtant Wallard le
démonte avec une lucidité implacable : une vraie politique industrielle
ne consiste pas à engager des dizaines de milliards d'euros de
subventions publiques pour créer artificiellement des commandes. Il faut
regarder le contenu industriel réellement français, la compétitivité de
la technologie, la pérennité des débouchés. Sinon, on finance des
emplois parce que l'État s'engage à acheter la production, non parce
qu'elle répond à un besoin économique avéré.
Dans
ce schéma, les entreprises du secteur bénéficient d'un marché captif
garanti sur vingt-cinq ans, tandis que le risque est entièrement
socialisé. Les profits sont privés, les pertes sont publiques. Cette
asymétrie, qui caractérise bien des dérives de la dépense publique
contemporaine, trouve ici une expression particulièrement éclatante.
De
plus, le mécanisme des contrats pour différence, qui fixe un prix
garanti indépendamment des fluctuations du marché, crée une rente
prévisible et sécurisée sur le long terme. Or les rentes de cette nature
attirent naturellement les appétits des fonds d'investissement, des
banques et des conglomerats industriels qui savent valoriser des flux de
trésorerie garantis par la signature de l'État. La décision de
concentrer 10 GW en une seule fois, plutôt que de les répartir sur
plusieurs appels d'offres concurrentiels, favorise les acteurs déjà
installés et les consortiums les plus puissants, au détriment des
nouveaux entrants et de la baisse des prix que la concurrence aurait
imposée. La fixation d'un tarif moyen 100 euros le MWh, supérieur aux
objectifs antérieurs, laisse une marge confortable aux opérateurs.
L'allongement
à vingt-cinq ans, enfin, immunise ces mêmes opérateurs contre les aléas
du marché sur une durée qui dépasse largement les cycles économiques et
politiques usuels. Chacune de ces décisions, prise isolément, peut
s'expliquer par des considérations techniques ou industrielles. Leur
cumul, dans un contexte de surcapacité avérée et contre l'avis de la
régulation, dessine le portrait d'une politique publique détournée au
profit d'intérêts particuliers.
Wallard
ne prétend pas connaître les intentions de chacun. Mais il observe que
l'effet de verrouillage est évident. Une décision de cette ampleur, qui
engage le budget de l'État sur un quart de siècle, devrait intervenir
après un débat politique clair et une actualisation des scénarios de
RTE. Or elle est précipitée dans la précipitation d'une fin de mandat,
par décret, en écartant les garde-fous réglementaires. La prudence
budgétaire commanderait d'attendre. La prudence démocratique
commanderait de consulter. Ni l'une ni l'autre n'ont été respectées.
C'est
la continuation du principe néoliberal en général et macroniste en
particulier: piller l'Etat au profit du grand capital, un système que
nous subissions depuis l'arrivée de Macron à l'économie sous Hollande,
et auquel participent l'ensemble des institutions du fait des bénéfices
qu'en tirent leurs cadres dirigeants.
C'était
une figure atypique du quartier des intellectuels et des people.
Jean-Marc Restoux, le SDF candidat aux dernières municipales, est mort
mercredi à l'âge de 58 ans.
Le 9 avril 2012
Dix-sept
ans qu'il faisait la manche sur le même carré de bitume, entre le Café
de Flore et les Deux Magots, à l'ombre d'un kiosque à journaux. Toujours
la même rengaine : « Auriez-vous 2 ou 3 â?¬ s'il vous plaît? » Les
habitués de Saint-Germain-des-Prés (VIe) ne l'entendront plus. Depuis
presque une semaine, la chaise de Jean-Marc Restoux est vide. Ce
clochard, figure du boulevard chic et touristique, était malade ces
derniers temps. Il est mort mercredi à l'âge de 58 ans.
La
nouvelle s'est vite répandue autour de sa « place ». Le marchand de
journaux a recueilli â?? temporairement â?? les deux chiens qui
l'accompagnaient. Là où il plaçait sa coupelle, quelqu'un a déposé dans
un vase un bouquet de roses blanches. Une main anonyme, sur le dossier
de sa chaise en fer, a aussi collé ce message : « Jean-Marc est parti
pour son dernier voyage. Ce n'est pas qu'il n'a pas eu le temps de vous
dire au revoir mais le devoir l'appelait. Adieu à tous ceux qui
l'aiment. »
Tous les
riverains ne l'aimaient pas, mais tous connaissent son nom : Jean-Marc
Restoux avait prêté sa barbe et sa gouaille à la cause des mal-logés.
Allant jusqu'à se présenter, en 2008, aux élections municipales dans le
VIe arrondissement. Son slogan de l'époque â?? « Un autre son de cloche »
â?? tinte encore aux oreilles de certains riverains. Ils avaient été
577 à lui donner leur voix. Soit près de 4% des suffrages, et une heure
de gloire dans les médias.
«
Mais, attention, ce n'était pas un gentil! Il avait fait le ménage dans
le quartier pour qu'aucun autre SDF ne vienne empiéter sur ses
plates-bandes. Il s'imposait, prévient un commerçant. Je l'ai toujours
vu là, il demandait de l'argent sans relever la tête de son journal. »
L'homme
aimait noircir les mots fléchés, feuilleter des magazines spécialisés
dans l'immobilier de luxe, boire du bordeaux sur sa chaise et un café au
Québec, le petit bar qui fait face aux grandes brasseries.
«
Il disait que, tous les matins, je lui faisais la morale, mais il
revenait quand même, lâche le patron. Il s'en foutait de ce que je lui
disais. Moi aussi. Mais quoi? On s'était habitués. »
Jean-Marc,
sous sa barbe blanche, en disait peu sur son histoire. « Je préférais
le titiller sur la politique, il tapait sur tout le monde! rigole Dédé
de Montreuil, riverain et mémoire de Saint-Germain-des-Prés. Les gens
l'aimaient bien. Ils lui donnaient des vêtements. » Certains hasardent
que la manche, dans le quartier, « rapportait pas mal ». En 2006,
Jean-Marc Restoux avait aussi planté une tente sur le canal
Saint-Martin, avec les Enfants des Don Quichotte, puis l'association
Emmaüs lui avait trouvé une place dans un hôtel social, rue de Buci
(VIe). « Il était bien là-bas, mais il ne voulait pas abandonner son
mode de vie : il continuait de faire la manche, note Dédé de Montreuil.
Quelque part, il était libre. »
Se cumplen 90 años, y aquí empezó todo. Aquel 19 de julio de 1936 se
anunciaba la gran parada y el desfile inaugural. Más de 5.000 atletas
representando a 23 delegaciones llegadas de todo el mundo, junto a 3.000
folcloristas que debían participar en un grandioso festival dirigido
por el compositor Enric Morera. Más de 20.000 personas de distintas
delegaciones y países se encontraban en Barcelona, alojadas en
instalaciones hoteleras, entidades sociales y sindicales, deportivas y
también casas particulares.
Andrés Lima, en la premiada obra de teatro 1936, explica muy
bien que aquí empezó todo: el golpe militar contra los valores e
instituciones de la Segunda República y la Guerra de España, los
bombardeos sobre población civil y campo de experimentación de la
maquinaria militar de Hitler y Mussolini. Era el preludio de la Segunda
Guerra Mundial.
La cita de Barcelona quería ser una respuesta genuina del deporte
popular internacional y antifascista a los Juegos Olímpicos que el
régimen nazi, con la complicidad del COI, preparaba para su inauguración
en Berlín del 1 al 16 de agosto. Juegos que fueron utilizados como una
poderosa herramienta de propaganda de la Alemania nazi, para promover la
ideología de la «raza aria», y un escaparate de las proclamas
belicistas y expansionistas de Hitler.
Barcelona y Berlín habían competido, cinco años antes, por la
organización de los XI Juegos Olímpicos. Barcelona disponía de buenas
credenciales, como la exitosa organización de la Exposición Universal de
1929. La proclamación de la II República en abril de 1931 decantó al
Comité Olímpico, dominado por aristócratas y terratenientes, a escoger
la ciudad de Berlín. Pero en 1935 ya se habían proclamado las leyes
racistas de Nuremberg. Y en 1936 Hitler y Mussolini, el nazismo y el
fascismo gobernando en Alemania e Italia, suponían más que una amenaza a
los pueblos de Europa, y también del mundo.
Por esta razón, la propuesta de hacer la Olimpiada Popular en
Barcelona constituía una respuesta democrática y antifascista, un
encuentro a favor de la paz y contra la guerra que catalizó y se propagó
rápidamente. Una iniciativa de las organizaciones deportivas de base,
de los sindicatos y de los partidos de izquierdas en Europa que
galvanizaron en propuestas unitarias a favor de una olimpiada popular y
cultural, favoreciendo la participación de las mujeres en el deporte y
una defensa de la diversidad cultural de la humanidad.
El president de la Generalitat, Lluís Companys, asumió la
Presidencia de Honor del Comité Organizador. Los gobiernos de la
República española, de la República francesa y del Govern de la
Generalitat aportaron la financiación. Un potente movimiento asociativo
deportivo y cultural se puso en marcha, así como la organización de
comités de apoyo de barrios populares de Barcelona, de las principales
ciudades de Catalunya y de otras ciudades y federaciones de todo el
Estado.
Barcelona vibraba durante aquellos días previos. En la Rambla de
Santa Mónica, donde tenía la sede el Comité Organizador, se ultimaban
todos los preparativos, deportivos y culturales, y se daba la bienvenida
a las delegaciones internacionales que desfilaban por las Ramblas.
Mercedes Núñez se multiplicaba haciendo gestiones en distintos idiomas;
Marina Ginestà, otra organizadora muy joven, se aprestaba para las
crónicas periodísticas. María Salvo, voluntaria olímpica con dieciséis
años, igual que Francesc Boix, fotógrafo de la misma edad, participaban,
como cientos de jóvenes, en la organización de la gran fiesta deportiva
y cultural internacionalista. María fue una de las homenajeadas en el
año 2017, junto con los hermanos Cánovas, nadadores.
El día 18 de julio, Pau Casals realizaba en el Palau de la Música el
último ensayo de la Novena de Beethoven para el concierto inaugural que
debía celebrarse al día siguiente en el Teatre Grec. Decenas de
deportistas entrenaban en el estadio de Montjuïc. Las noticias se
extendieron como la pólvora. El golpe militar iniciado el 17 de julio en
el entonces Protectorado español de Marruecos, y la sublevación de
manera simultánea en las ciudades de Melilla, Ceuta y Tetuán,
interrumpieron toda la labor organizativa.
Pero la noche del 18 al 19 de julio el Ciudad de Barcelona
todavía trasladaba a cientos de personas de Palma a Barcelona. Más de
600 deportistas, representantes de asociaciones culturales, rondallas,
ateneos y orfeones. Cuando llegan a Barcelona, la guerra ya había
comenzado. No pudo atracar hasta el día 23. La Olimpiada se suspendió, y
muchos de los participantes no pudieron regresar a la isla hasta tres
años más tarde. Algunas, como Llibertat Picornell, salvaron la vida.
Como su hermana Aurora, Aurora Picornell, que apoyaba la expedición
olímpica. Pero se quedaron en Palma ante la amenaza latente del golpe y
fueron asesinadas por los fascistas.
Otras personas salvaron la vida por encontrarse en Barcelona. José
Barón, nacido en Gérgal, pero que vino desde Melilla seleccionado para
competir en la Olimpiada, se convirtió en resistente. Murió en combate
contra las tropas nazis en París, en 1944, formando parte de la
Agrupación de Guerrilleros Españoles. Tenía veintiséis años, y en
Francia es recordado como héroe de la liberación de París.
También el joven Francisco Pradal, que llegó a Barcelona el 17 de
julio procedente de Melilla. Se incorporó al ejército popular en defensa
de la República, y posteriormente en la resistencia. Fue el primer guía
de pasos de frontera del PCE. Actualmente tiene una placa que recuerda
su actividad en las rutas del maquis. Entre Camprodóm y la Vall de
Vianya.
En Barcelona también se encontraban muchos atletas extranjeros que
habían venido para participar en la Olimpiada Popular. Giles Tremlett[1]
titula el primer capítulo de su libro sobre las Brigadas
Internacionales así: «Bienvenidos a los Juegos. Barcelona, 19 de julio
de 1936». Corría el verano de 1936 y Muriel Rukeyser, joven poeta y
escritora estadounidense de veintidós años, conoce en Portbou a los
jóvenes deportistas suizos y húngaros que se dirigían a Barcelona. Lo
relata en su precioso libro Savage Coast («Costa Brava»).
La bibliografía existente también nos recuerda que en Barcelona ya se
encontraban voluntarios de países como Italia, Alemania o Polonia, que
habían llegado a España huyendo de la persecución nazi y fascista.
El cartel original de la Olimpiada fue diseñado por Fritz Lewy, judío
alemán exiliado del régimen de Hitler. El himno fue compuesto por Josep
Maria de Segarra con música del compositor Hans Eisler, colaborador de
Bertolt Brecht, también huido de Alemania cuando Hitler llegó al poder.
Los primeros extranjeros que lucharon en el bando republicano fueron
exiliados procedentes de Alemania o de la Italia fascista. En agosto de
1936, con algunos de estos efectivos se constituyó la centuria Thälmann,
formada por comunistas alemanes y austriacos expatriados que se
integraron en la columna 19 de julio del PSUC. Le siguieron los
anarquistas italianos exiliados en Francia que formaron en la columna
Ascaso y otros en el grupo internacional de la columna Durrruti.
Estos voluntarios y centenares de deportistas fueron los primeros en
abrir paso al movimiento de las Brigadas Internacionales, que de forma
organizada empezaron a llegar de diferentes países del mundo. De todos
los continentes. Les recordamos y homenajeamos cada final de octubre en
el monumento de la Rambla del Carmel. También lo hacemos en la Cursa
Lluís Companys en el Estadio Olímpico.
Pero debemos hacer mención especial a las mujeres, algunas ya
citadas, y con nombre propio. A ellas debemos un especial
reconocimiento.
Como Mercedes Núñez Targa, barcelonesa, comprometida con el mundo
cultural y asociativo barcelonés (el Ateneu Enciclopèdic Popular, Amics
del Sol y el Club Femení i d’Esports de Barcelona). Implicada en la
preparación y organización de la Olimpiada Popular, siguió también el
camino del exilio, formando parte de la resistencia en Francia, y siendo
detenida y deportada al campo de concentración de Ravensbrück.
Como Carmen Crespo, que tenía diecinueve años cuando se despertó en
el Hotel Olímpico de la plaza de España aquel 18 de julio. Formaba parte
del equipo de Francia, pero con orígenes de Teruel. Anarquista y
deportista. Combatió en el frente de Aragón. Murió en Caspe, destrozada
por el impacto de una bomba en 1937. Tenía veinte años.
Como Marina Ginestà, periodista y organizadora de la Olimpiada,
nacida en Toulouse. Protagonizó una fotografía mítica, vestida de
miliciana con diecisiete años, de la JSUC. Hans Gutmann, un fotógrafo
alemán que vino para cubrir la Olimpiada, la inmortalizó en la terraza
del Hotel Colón. Marina sufrió el exilio y los campos de concentración.
Como Margot Moles, nacida en Terrassa, pero formada en el atletismo
en Madrid. Fue la deportista más conocida de la República. Obtuvo la
medalla de bronce en lanzamiento de disco en las Olimpiadas Obreras de
Anvers, de 1937. Fue condenada al ostracismo durante el régimen
franquista y su nombre borrado de la historia.
Son algunos ejemplos de mujeres comprometidas y deportistas,
imborrables. Míriam García ha puesto rostro y nombres a los voluntarios y
voluntarias de distintos países y lugares, con alta acreditación
deportiva y de compromiso internacionalista, que llegaron a Barcelona[2].
I want to highlight a fascinating observation by geopolitical analyst
Elvin Calcaño. You can find his work on YouTube and X (links below),
but I wanted to share this specific reflection in full:
In
Brazil, they are attributing the decline of their national football
team to the rise of evangelicalism. And I don’t find it far-fetched to
think so. For the following reasons:
Brazilian
football had an identity rooted in the exuberance, festivity, and color
of a culture born from the syncretism between Catholicism and religious
imaginaries of African origin. When Brazil dominated the World Cups, its
players would arrive at the stadiums singing samba and playing
Afro-Brazilian drums. The game on the pitch was nothing more than an
extension of the celebration. But that’s how it was when the players
were Catholic and practitioners of Afro-Brazilian syncretism. Today,
Brazil’s players are mostly evangelical. And evangelicalism, given its
dispensationalist framework and closed eschatology, expels all forms of
syncretism: of diversity. In other words, it kills the party football.
The current players of the Brazilian national team arrive at matches
praying... Now, playing the drums and invoking the saints of
Afro-Brazilian syncretism is devil’s work. It’s very frowned upon.
They’ve become sad, martial, and predictable. Both in their lives and on
the pitch.
In Catholicism, when one makes a
mistake or things go badly, one must reflect and seek causes to improve.
In evangelical eschatology, everything is already written. If they win
the World Cup, it’s because God willed it so. And if they lose
disastrously, as they are now, it’s because God’s times are perfect...
Under such conditions, the player is never ultimately responsible for
poor results. They seek to win and improve, but always thinking that
whatever happens, everything is in God’s hands, who determines in
advance what will happen.
The evangelicalism
that reaches Brazil (and the rest of Latin America) is individualist.
It’s a religiosity that combines the Calvinist notion of individual
effort as devotion to God with neopentecostal prosperity theology. The
evangelical prioritizes the individual over the collective. Salvation is
for each one. The Brazilian football of Pelé, Garrincha, Zico, Ronaldo,
Romário, Rivaldo, and Ronaldinho (when Brazil was unbeatable on the
pitch) had a deeply collective component, both in its tactical and
aesthetic aspects. Something very difficult to cultivate today in
evangelical players who see themselves as individual actors, each in
pursuit of their private salvation.
Evangelicalism
is severe and punitive. While the Catholicism (syncretic) that
prevailed in Brazil was open and nuanced. This fosters creativity and
the search for different options. The Brazilian footballer of jogo
bonito was above all creative. He saw closed matches as something to
overcome by creating and inventing plays. Today, with evangelical
players, the Brazilian national team looks predictable and
unimaginative.
In short, I invite you to follow
the debate underway in Brazil today regarding what they consider the
harmful effects of evangelicalism on the identity of their football.
Because that debate can be extrapolated to many other areas of that
society. And, therefore, to any other Latin American country where
evangelicalism has replaced the Catholic (syncretic) matrix as the
majority religiosity. In the end, these discourses of hate, democratic
hollowing-out, and destruction of the public that we see in our
countries don’t come from nowhere.
It might be
tempting to dismiss this as a trivial sports anecdote, but I would argue
it is anything but. This cultural shift is a direct reflection of a
much wider geopolitical process driven by US-led imperialist
interference across Latin America and the Caribbean.
This
ideological displacement did not happen by accident; it was structurally
encouraged starting in the 1970s to counter the more socialist-oriented
Catholic Liberation Theology that was rapidly gaining traction across
the continent. From an imperialist perspective, this cultural
engineering has been highly "successful," albeit to varying degrees
depending on the country in question.
I explore this exact dynamic in my latest essay on the new Latin American Far-Right [worldlinesletter.substa…], but I also highly recommend this excellent episode by La Base Latinoamerica on the geopolitical role of evangelicalism in the region [youtube.com/watch?v=dir…]. And here are the links to Calcaño’s X (x.com/elvin_calcano24/s…) and YouTube channel (youtube.com/@ElvinCalca…).
Calcutta. Neelkhanta, un écrivain réfugié du Bangladesh,
ayant œuvré pour la réunification, sombre dans l'alcool. Sa femme et
son fils l'abandonnent. Privé de domicile, il vagabonde en compagnie
d'un jeune chômeur, d'une réfugiée et d'un ancien professeur. Assis dans
les squares et les parcs, ceux-ci discutent de l'avenir de l'Inde et de
problèmes artistiques. Neelkhanta se décide pourtant à revoir sa femme
dans le village où elle exerce le métier d'institutrice. La campagne est
en proie à des heurts entre policiers et militants naxalites. Au cours d'un affrontement, Neelkhanta est malencontreusement abattu.
Dans l’ombre de la « Grande
Société », de l’usine au métavers, de l’industrialisation à l’IA, le
monde du soin a progressivement cartographié la détérioration pré
occupante de la santé mentale des travailleurs. De manière inversement
proportionnée, plus la souveraineté se dématérialise et la science
progresse, plus l’ordre social se désagrège.
Parmi ces indicateurs, celui de la
souffrance au travail des fonctionnaires reste savamment occulté. Mais
n’y aurait-il pas un lien entre la clinique du service public et
l’effondrement démocratique de notre pays ?
Que nous révèlent les symptômes affectant le travail public sur l’État de droit ?…
Alors que l’exception d’urgence est
devenue la norme, l’actualité met au jour une quantité effrayante
d’atteintes à la probité jusqu’au plus haut sommet de l’État :
corruption, détournement de fonds, conflits d’intérêts, privilèges,
dogmatisme, libéralisme autoritaire… Nous assistons à l’un des braquages
les plus pernicieux du siècle, au préjudice du peuple.
Au fil de ses interpénétrations avec le
marché et de l’avidité illimitée de certains acteurs, l’État de droit,
fragilisé, cohabite désormais avec d’autres ordres, dont celui de la
criminalité organisée.
Fonctionnaires, il devient urgent d’entrer
en résistance. L’action devra passer par l’éveil d’une conscience
juridique et politique pour retrouver État de droit, dignité humaine et
éthique.
La démocratie est en danger : nous sommes tous concernés.
L’auteure : Christelle MAZZA
Diplômée en linguistique, sciences
politiques (IEP Strasbourg) et droit (Université Robert Schuman
Strasbourg et Université Aix-Marseille), major du concours d’entrée à la
profession d’avocat en 2004 (Strasbourg), Christelle MAZZA exerce le
droit de la fonction publique et le droit pénal du travail depuis
janvier 2006. Elle est inscrite au Barreau de Paris où elle exerce au
sein du cabinet Outrenoir qu’elle a fondé en mars 2008.
Sa connaissance du service public français
et des administrations internationales lui a permis de développer une
expertise reconnue dans le domaine du droit de la fonction publique, des
droits humains et de la restructuration du service public, en
particulier des phénomènes liés de souffrance au travail et de
harcèlement moral institutionnel. Consciente du déséquilibre procédural
majeur les affectant dans leurs démarches de carrière face à l’État et
des sujets hautement sensibles auxquels ils peuvent être confrontés,
Christelle MAZZA a développé une expertise pointue au soutien des
lanceurs d’alerte de la fonction publique dans le secteur régalien
(Police, Justice, Éducation nationale, Recherche et Affaires
étrangères), hospitalier (crise hospitalière et
hospitalo-universitaire), ainsi que sur les territoires (favoritisme,
concussion, prise illégale d’intérêts, corruption…).
Y llegamos a 1996, en donde tenemos que volver a nombrar a Gustavo Mosquera R., porque es el año en que se emplean formas narrativas totalmente nuevas en nuestro país, es el año del estreno de Moebius, una obra fundamental, completamente revolucionaria, de ciencia ficción, y de un alto nivel de complejidad, tanto argumental, referido a lo simbólico y a lo filosófico, como a lo técnico y lo artístico. Las cámaras que se usaron, el ingenio en la ejecución, la valentía de encarar un proyecto de semejante envergadura. La cinta rezuma el esfuerzo de todo el equipo para sacarla adelante. Recomiendo que, después de verla, ya que está subida a YouTube, miren también el making of, que lo tiene el mismo canal.
En un momento se ve cómo laburan con un back projecting, técnica utilizada por Stagnaro en Pizza, birra, faso, en la escena del Obelisco, para mostrar a la ciudad desde arriba. El back projecting o retroproyección es una técnica un poco obsoleta, usada inicialmente en los años ‘30, ‘40, y consiste en una imagen pregrabada para evitar el uso del croma y no tener que elaborar la escena en posproducción.
Cuando vi cómo trabajaban con el back projecting en Moebius, moviendo el vagón del subte, inmediatamente se me vino a la mente el making of de la escena del tren de El eternauta, con un tremendo salto tecnológico, en donde se utilizó StageCraft, un sistema de producción virtual que emplea un enorme set circular, inmersivo, de pantallas LED de altísima resolución.
Años antes, Mosquera tenía en mente hacer Parque Chas, una historieta escrita por Ricardo Barreiro y dibujada por Eduardo Risso. Proyecto que no pudo llevarse a cabo. Moebius se basó en el cuento de Armin Joseph Deutsch, publicado en Argentina por primera vez a mediados de 1969 en la revista Nueva dimensión, con el título Un túnel llamado Moebius. En los ‘70, la Editorial Acervo lo incluyó en una antología y en 1996 la revista Axxón lo publicó nuevamente….
El largo poema, titulado El proletariado volador, fue escrito en
1925 por Vladimir Maiakovski. Está ambientado en 2125 y trata sobre una
gran batalla aérea con rayos de la muerte y armas similares entre el
proletariado soviético y las fuerzas burguesas norteamericanas. Estas
últimas llevan la delantera hasta que los mismos trabajadores
norteamericanos se rebelan contra su gobierno. El futuro imaginado por
el poeta es puro bienestar y ultratecnología. Las máquinas realizan todo
el trabajo y los ciudadanos se dedican al ocio.
Le poète Vladimir
Maïakovski s’empare du courrier de la boîte aux lettres dans son
appartement communautaire. Il commence à examiner son contenu. Les unes
des journaux sont émaillées de communiqués sur des préparatifs de guerre
partout dans le monde. Colère et douleur envahissent le poète à la
pensée d’une possible guerre. Mais petit à petit, le désespoir se mue en
certitude de la victoire finale de la raison sur la barbarie
militariste. Maïakovski déploie alors un croquis. En repoussant les
limites du cadre, il le transforme en grand format et démontre l’ampleur
de son projet : la réalité du XXXème siècle.
Ce film d’animation s’inspire du Prologue et de la 2ième partie (le
futur mode de vie) du poème de Vladimir Maïakovski « Le Prolétaire
Volant » (1925), complété par des passages de son scénario « Comment
allez-vous ? » (1926). Alexandre Galitch écrivit des vers
complémentaires.
El núcleo del sistema financiero NO es la creación de dinero, ni la generación de intereses; cualquier institución puede hacerlo, hasta supermercados.
Ni los "mercados", lugar de compraventa masiva de productos, que son
objeto de seguridad nacional y que están intervenidos por los estados.
Es la Garantía y la Confianza de pago. Y estas solo las dan las armas.
Marcaros a fuego: El núcleo del sistema financiero es el "deber de pago" en "moneda legal" y el "cobro de deudas". No es el Banco, es el Estado.
El beneficio de la creación de dinero es inmediato, instantáneo: crear dinero para otros es crear dinero para sí mismo. Es estúpidamente simple.
La única condición para que este beneficio se realice es que haya una
obligación efectiva de deber de pago, y para ello es indispensable un
ejército, tome la forma que tome.
Deber de Pago en Moneda Legal
El Deber de Pago
en Moneda Legal (conocido simplemente como 'deber de pago' y
malobviando la segunda parte, 'moneda legal', dos conceptos
indisolubles),es la Obligación del deudor con un
acreedor. La importancia de mencionar 'en una moneda legal' es
necesaria. Las complicaciones de no definir el deber de pago son
infinitas. Porque si no, la deuda se podría saldar con la ejecución de
garantías, como los avales de las hipotecas. O con el uso de monedas no
legales, no reguladas o no convenidas. O un conjunto variado de monedas.
O productos financieros...
Mientras que el
deber de pago (identidad, integridad, tiempo y lugar de la obligación)
lo puede establecer una institución privada, hoy en día el despliegue de una moneda legal solo la ejercen los Estados; por medio de reglas comunes, leyes, y la coerción, que asegura el cobro de deudas en lamoneda establecida.
Sin un "deber de pago" tendríamos una moneda fallida. Se
podría, simplemente, no devolver un depósito o un crédito. Se podrían
conceder indefinidos créditos sin tener que devolverlos (como sucede con
los estados y sus instituciones, o las élites financieras). Llegaríamos
a lugares absurdos como en la el billete del quintillon de dólares.
Entre medias tendríamos las hiperinflaciones como la mítica de Weimar
en 1923 o las más modernas de Rusia, Venezuela o Argentina o los QE iniciados por D. Trump en 2015.
La
"moneda legal" es la requerida por un estado para realizar sus
intercambios. Sin una moneda legal, una persona con deudas simplemente
podría escoger otra moneda para comerciar, acumulando deudas en varias
divisas (como ya hacen las élites trasnacionales). O podría cambiar a su
antojo los intereses de los préstamos (los prestamistas). O establecer
garantías abusivas. O podría acaparar todo el dinero sin dejar nada
disponible para el resto (como sucede con las criptmonedas).
O podría crear su propia moneda, con sus propias reglas y sistemas, y solicitar el intercambio en la misma, llegando a crear contrapoderes, aspiración de las monedas sociales.
El que la moneda sea legal es una garantía de intercambio en unas condiciones iguales para todos los usuarios y sujetas a fiscalización (verdad, justicia, reparación) y auditoría pública.
Cobro de Deudas
Para
que este sistema de intercambios sea efectivo, para que no ocurran
distorsiones como las mencionadas, para que se devuelvan deudas, se
liquiden garantías, se eviten robos y fraudes..., es necesario un Sistema Organizado de Cobros Efectivo. Un sistema que de Garantías a los usuarios de mantener: el valor de su dinero, compras y ventas, intercambios, préstamos, deudas y depósitos.
Nada de se esto sería posible si no se debiera pagar; lógico. Y a demás pagar de un modo Efectivo. Es decir, un sistema que reconozca los derechos de las partes, arbitre entre las mismas, corrija los errores y subsane problemas.
Un sistema de garantías se divide básicamente en:
- una parta que se encarga de lo administrativo: control/contabilidad, evaluación y arbitraje
- y otra parte de lo ejecutivo: intervención, cobro
En
la parte ejecutiva, una serie de funcionarios organizan los cobros
voluntarios (por las buenas); los administrativos de la Hacienda y el
Tesoro. O llamémoslo banca. Y otro, ejecutan las obligaciones de cobros (por las malas), Jueces y Policías; llamémolos ejército.
.
Un Sistema sin igualdad ni justicia
.
Obviamente, la clave de bóveda, el elemento principal del sistema entero es el ejército; porque es el garante último.
Un
sistema administrativo de cobros, justo, dinámico, eficaz, sin una
fuerza que ejecute la obligación, no es garante del sistema porque no
podrá hacer frente a los abusos.
Un
ejército que garantice pagos y cobros, aunque sean injustos (estén
des-ajustados, sean desigualitarios o fraudulentos), sí es garante de un
sistema, porque podrá imponer tanto la justicia como la arbitrariedad;
aunque sea con infinitos problemas. Y lo sabemos empíricamente, por la
práctica, porque vivimos en sistemas de esta naturaleza.
.
.
La clave es el ejército
.
Un EJÉRCITO
(tome la forma que tome, militar, policial, paramilitar, parapolicial,
irregular, miliciano...) es lo que hace efectivo el sistema y evita
robos, estafas, timos y fraudes. Un sistema organizado (social y
sistemático) con 3 características: está legitimado y está legalizado, y
es coercitivo.
Legitimado - significa que es reconocido y aceptado
por la mayoría social. Esta legitimidad puede venir de la religión, del
terror violento o del contrato social. Un ejército ilegítimo, no
elegido o no reconocido por las partes (ejército de ocupación,
dictatorial, paraejércitos, cárteles, bandas, sectas, facciones y
guerrillas, etc...), será constantemente cuestionado, retado, hasta el punto de la confrontación disruptiva de convivencia; Guerra.
Legalizado - significa que se ajusta a un cuerpo normativo.
Es decir, que las premisas de sus acuerdos se cumplen. Un ejército no
legal, ilegal o alegal puede estar legitimado, pero no puede ser garante
de intercambios, si no se ajusta a alguna legalidad. Será por
definición arbitrario y no dará confianza. Será constantemente evitado.
Coercitivo - significa que usa la fuerza para obligar. Sin una fuerza coercitiva que asegure el cobro de deudas y evite delitos, no hay deber de pago ni moneda viable. Es la Garantía tras el préstamo, el argumento de confianza.
Un ejército legal y legítimo que no puede hacer efectivo el cobro de
deudas ni evitar robos, hurtos y abusos, no podrá establecer un deber de
pago ni una moneda de curso legal... perderá confianza y será
constantemente evitado. Esta es una de las razones de por qué fracasan
constantemente las monedas sociales (no pueden hacer efectivo el cobro),
o las criptomonedas (no evitan el delito). También de por qué fracasan
las monedas nacionales de las periferias frente a la de la metrópoli:
las perifericas no puede hacer frente a los abusos de las metrópoli.
Curiosamente tanto la soberanía del Estado, como las finanzas, tienen el mismo garante: el ejército.
El Beneficio de la creación de moneda
Puede
haber muchas consideraciones, pero la forma más fácil de entender la
creación de moneda y explicar, tanto su funcionamiento como sus
características, es entenderla como mercancía: el dinero es un producto
que se compra y se vende (a un precio, por supuesto). Tal es así que la
deriva histórica ha llevado a las monedas, de estar referenciadas a
patrones, como el oro, o el petróleo, a estar autorreferenciadas, es decir, autogeneradas y con valor intrínseco como notaciones contables de deuda-crédito, como explica la Teoría Monetaria Moderna.
La divisa, dinero, moneda, tokens, criptos, lo llaméis como lo llaméis y
tome la forma que tome; se convierte en un ente abstracto, un producto de la mente.
Como buen producto, se establece una competencia entre sus productores por ver quién ocupa el mercado. Las monedas compiten por la hegemonía mundial. En el plano internacional, las monedas hegemónicas se consideran monedas de Reserva. Actualmente, el Monopolio de la Reserva Mundial del Dólar es tal que supone el 60% de intercambios internacionales. También lo fueron el denario romano, el sólidus, dinar árabe, real de a ocho español, la libra esterlina, etc...
Conclusiones
El núcleo del sistema financiero es el "deber de pago" en "moneda legal" y el "cobro de deudas". No es el Banco, es el Estado.
La gestión de deudas requiere de la existencia de un sistema organizado de contabilidad y cobros.
Para
que un sistema financiero funcione, no es necesaria la equidad ni la
justicia, pero sí la capacidad de coerción, de imposición de una norma.
El ejército, en sus múltiples formas, es el garante último del sistema financiero.
El beneficio de la creación de moneda es inmediato, y este privilegio será defendido con cañones.
La verdadera transmutación alquímica de los elementos es la transformación del plomo de los fusiles en el oro de la banca.
Como buen producto de la mente, el dinero puede llevar a la locura.
Marcos Fernández Labbé. Doctor
en Historia, académico del Departamento de Historia de la Universidad
Alberto Hurtado, centrado en Historia Intelectual y Política del
catolicismo latinoamericano, e Historiografía.
Ciudad: Santiago, Valparaíso
Productor: Jóvenes religiosas, religiosos, sacerdotes, laicas y laicos de Chile
Personas Vinculadas: Gonzalo Arroyo, Alfonso Baeza, Roberto Bolton, Pablo Fontaine, Mariano Puga, Pablo Richard, Sergio Torres
Ubicación: Archivo Patrimonial de la Pontificia Universidad Católica de Chile
“Ser cristiano es ser
solidario. Ser solidario en estos momentos en Chile es participar en el
proyecto histórico que su pueblo se ha trazado.” — La participación de los cristianos en la construcción del socialismo, 1971
“Este magisterio
paralelo se manifiesta –entre otras maneras- en la difusión de una
especie de catecismo popular, que no contiene sino un adoctrinamiento
ideológico y político” — Conferencia Episcopal de Chile, 1973
La victoria electoral de la Unidad Popular
en septiembre de 1970 representó para un conjunto muy visible de
cristianas y cristianos la posibilidad de concretar la trayectoria de
politización por izquierda que –al menos desde la década de 1950– habían
experimentado laicas y laicos, sacerdotes, religiosas y religiosos. Con
experiencias como el Movimiento Católico Allendista articulado en la
elección de 1964 e Iglesia Joven, protagonista de la Toma de la Catedral
del 11 de agosto de 1968, uno de los objetivos centrales que se
planteaban era, por un lado, la reforma interna de la Iglesia Católica,
en términos de su democratización como institución; y por otro, el
compromiso activo de la misma con los más desfavorecidos, alejándose por
ello de su tradicional vinculación con las élites.
En abril de 1971, jóvenes religiosas,
religiosos, sacerdotes, laicas y laicos unidos en lo fundamental por la
experiencia de trabajo entre sectores populares y parroquias
universitarias, fundaron el Secretariado Sacerdotal de Cristianos por el
Socialismo, que poco más tarde se denominaría Cristianos por el
Socialismo. Su intención inicial era apoyar explícitamente el
cumplimiento del Programa de la Unidad Popular, sosteniendo que este
gesto público de parte de agentes religiosamente inspirados permitiría
superar la siempre amenazante tendencia al sectarismo de los partidos
que constituían la coalición. De forma complementaria, se consideraban
como un aporte cultural a las acciones del gobierno, en tanto en su
diagnóstico la figura del líder religioso mantenía prestigio popular y
serviría de legitimación de los cambios radicales que la construcción
del socialismo implicaría.
Probablemente en términos
político-doctrinales la característica central de Cristianos por el
Socialismo fue la adopción –acrítica de acuerdo a sus contendores- del
marxismo no solo como un método de análisis de la realidad, sino que
como un programa de transformación de ésta, que asumía de forma
histórica que la vía a través de la cual esa transformación se
realizaría sería la de la revolución. En ese sentido, el eje de
comportamiento político de gran parte de Cristianos por el Socialismo
estuvo orientado hacia la Nueva Izquierda, de inspiración cubana y
representada en Chile en gran medida por el Movimiento de Izquierda
Revolucionaria. Ello suponía, en la práctica, un distanciamiento tácito
de los partidos tradicionales de la izquierda chilena, como el PC y el
PS, así como una proximidad con el MAPU.
De forma evidente, ello supuso la
convicción de que el uso de la violencia no solo era inevitable, sino
también justificada. Tal y como la Conferencia del Episcopado
latinoamericano había advertido en Medellín años antes (1968), existía
en el Continente una “violencia estructural”, graficada en la existencia
de vastos sectores oprimidos por pequeñas “burguesías herodianas”, es
decir, administradoras de la riqueza latinoamericana en función de los
intereses del imperialismo de los Estados Unidos. En ese cuadro, los y
las cristianas comprometidas con la revolución debían hacer primar el
amor como fundamento, un amor que bien podía tornarse violento en la
liberación del oprimido de su opresión, así como del opresor de su
pecado.
Entre el 23 y el 30 de abril de 1972 se
desarrolló, en la sede de la UNCTAD de la ciudad de Santiago, el I
Encuentro Latinoamericano de Cristianos por el Socialismo”, inaugurado
por Clodomiro Almeyda, entonces Ministro de Relaciones Exteriores
chileno; y sin la presencia de autoridades eclesiásticas del país. Con
más de 400 personas congregadas, dio inicio a una seguidilla de
iniciativas similares – realizadas con posterioridad en Canadá, Italia y
España – que daban cuenta del alcance global que el movimiento de
Cristianos por el Socialismo tendría a lo largo de la década de 1970,
particularmente en el mundo del ecumenismo y las teologías de la
liberación. En el curso del Encuentro presentaron informes de cada uno
de los países del continente que ponían el acento en la realización de
un diagnóstico de la correlación de fuerzas entre las distintas clases
sociales y organizaciones orientadas hacia el cambio revolucionario o su
obstaculización; así como reflexiones de naturaleza táctica y
estratégica en torno a los modos de participación activa de las y los
cristianos en el proceso. Del mismo modo, se compartió un cancionero con
composiciones destinadas a rimar la doctrina cristiana con el ánimo
revolucionario; y el teólogo peruano Gustavo Gutiérrez presentó una
densa ponencia que, titulada “Marxismo y Cristianismo”, anotaba a este
último como un verdadero motor utópico de la historia.
En su documento final que circuló rápida y
masivamente a nivel nacional y continental, con intención apologética y
polémica, se indicaba:
“El proceso revolucionario en América
Latina está en pleno curso. Son muchos los cristianos que se han
comprometido en él, pero son más los que, presos de inercias mentales y
categorías impregnadas por la ideología burguesa, lo ven con temor e
insisten en transitar por imposibles caminos reformistas y
modernizantes. El proceso latinoamericano es un proceso único y global.
Los cristianos no tenemos y no queremos tener un camino político propio
que ofrecer. La comprensión de este carácter único y global hace
compañeros y une en una tarea común a todos aquellos que se comprometen
en la lucha revolucionaria.”
La experiencia chilena de Cristianos por
el Socialismo llegó a su fin con el 11 de septiembre de 1973, que supuso
la muerte, prisión, expulsión y exilio de muchos de sus miembros. Poco
más tarde se publicó el Documento Episcopal –elaborado con anterioridad
al Golpe de Estado– Fe Cristiana y Actuación Política, que en
100 puntos sometió a crítica no solo al movimiento, sino también a
cualquier posibilidad de vínculo doctrinal o práctico entre catolicismo y
marxismo, declarando de forma concluyente la proscripción del tipo de
conducta ‑a fin de cuentas a su juicio cismática- que Cristianos por el
Socialismo había representado. Así, ese vínculo entre la utopía
cristiana de la igualdad y el fin del pecado, y la ideología
modernizante y secularizante del marxismo se desenvolvió paradójicamente
en un continente y un tiempo histórico en el que la revolución era un
programa posible, y por ello, la historia latía como futuro.
Referencias
Libros y publicaciones asociadas:
Cárcamo, U. Renovación eclesial y radicalización política 1964–1973. En Sanchez, M (Ed.), Historia de la Iglesia en Chile, Tomo V (pp. 203–235). Santiago: Universitaria.
Conferencia Episcopal de Chile (1973). Fe cristiana y actuación política. En Documentos del Episcopado. Chile 1970–1973. Santiago: Ediciones Mundo.
Díaz de Valdés, L. (2024). Bendecir la revolución. Cristianismo de izquierda en Chile, 1957–1973. Santiago: Ediciones UC.
Fernández, M. (2017). Un reino de este
mundo: la controversia en torno a Cristianos por el Socialismo. Chile,
1970–1973. En Sanchez, M (Ed.), Historia de la Iglesia en Chile, Tomo V (pp. 149–200). Santiago: Universitaria.
Fernández, M. (2025). En la tormenta.
Cristianismo y marxismo en Chile de la Revolución en Libertad a la
fundación de Cristianos por el Socialismo, 1964–1971. Santiago: Ediciones UAH.
Ramminger, M. (2019). Éramos Iglesia…en medio del pueblo. El legado de los Cristianos por el Socialismo en Chile, 1971–1973. Santiago: LOM.
Otros enlaces:
Archivo Primer Encuentro Latinoamericano de Cristianos por el Socialismo en el Archivo patrimonial UC
Le bouddhisme tibétain et le sionisme chrétien semblent être deux
idéologies opposées : le sionisme chrétien est un mouvement monothéiste
et biblique, tandis que le bouddhisme tibétain possède sa propre
cosmologie où foisonnent un grand nombre de divinités plus ou moins
compatissantes ou plus ou moins effrayantes. Cependant, sur les plans
historique, politique et philosophique, il existe une connivence entre
ces deux mouvements religieux. Tous deux sont liés à une politique
conservatrice et soutenus par des puissants lobbies étasuniens dans un
but de déstabilisation de la Chine.
Un professeur à l’université chinoise de Hong Kong et à l'université de Groningen aux Pays-Bas nous met en garde : « L’empire (ici, l'impérialisme occidental, ndlr)
ne débarque pas qu’à grand renfort de canons. Il s’installe de manière
plus insidieuse, avec des chants religieux. Il arrive vêtu de la soutane
du missionnaire, chaussé des souliers cirés du philanthrope, avec la
douce voix du professeur étranger, le sourire du pasteur qui vous assure
que votre souffrance est sacrée et que votre asservissement relève du
divin. La baïonnette mutile le corps. L’endoctrinement meurtrit l’âme.
Et c’est cette seconde blessure qui perdure à travers les générations. » (1)
de l'article sur BettBeat Media: https://ssofidelis.substack.com/p/le-sionisme-chretien-sattaque-a-lesprit
Le professeur K., enseignant la psychologie sociale et politique en
Chine depuis seize ans, observe avec sidération la montée du sionisme
chrétien et parle d'un basculement qui s'opère actuellement en Chine : «
D'abord l'installation sournoise du sionisme chrétien, ensuite,
parée de drapeaux et de prophéties, c’est toute la structure de l’empire
américain qui s’impose ». Mais K. oublierait-il que la Chine a
déjà dû faire face à d'autres moyens pernicieux déployés par les
États-Unis pour la déstabiliser ? Plusieurs exemples peuvent être cités
où le « soft power à la sauce américaine » s'immisce dans les
structures sociales et dans l'inconscient collectif chinois en vue de
déstabiliser le PCC (Parti communiste chinois).
Quelques exemples du « soft power » étasunien attaquant la Chine
Le bouddhisme tibétain est un exemple ancien de cette pratique
étasunienne. Depuis plus de 60 ans, la CIA qui, suite aux scandales qui
l'ont touchée dans les années 1970, sera suivie du NED, a « embauché »
le dalaï-lama et son haut clergé tibétain exilé pour renverser les
mouvements de gauche en Occident, trop tenaces aux yeux de Washington,
et les diriger contre le communisme asiatique, en particulier, contre le
PCC. De nombreuses études universitaires ont été publiées démontrant
que le « génocide » du peuple tibétain, puis de la culture tibétaine,
est le fruit d'une vaste propagande dont la logistique et les finances
sont soutenues par le Congrès américain. Cette propagande s'est
concrétisée à travers l'International Campaign for Tibet (ICT),
un réseau international dont nous connaissons les branches « Free
Tibet ». L'équipe du tibétologue Melvyn Goldstein est la référence
principale concernant la sombre histoire du Tibet au 20ème
siècle (2). Mais il existe bien d'autres publications qui sont venues
appuyer les recherches de cette équipe universitaire, entre autres les
nombreux articles qui sont consacrés à cette propagande étasunienne
publiés sur notre site tibetdoc.org. (3)
L'islam pratiqué par 12 millions de Ouïghours dans la Région autonome
du Xinjiang est un autre exemple de manipulation médiatique dont
certains rouages peuvent être comparés au précédent. Ici aussi, des
études montrent que la « persécution » des Ouïghours par le gouvernement
chinois est une fake news lancée par un Senior Fellow, Adrian
Zenz. Arrivé aux États-Unis, ce dernier a rejoint les rangs des
Évangélistes fondamentalistes les plus radicaux. En tant que « born again », il et a été nommé directeur de la section Chine à la Victims of Communism Memorial Foundation, un think-tank
anticommuniste créé par le gouvernement étasunien en 1993. Sa « mission
divine » était de détruire le PCC (dixit Zenz lui-même) en accumulant
de fausses preuves et de faux témoignages concernant les « exactions »
du PCC contre les Ouïghours. Un réseau international soutenu par le
Congrès américain s'est organisé autour du World Uyghur Congress (WUC), de la même manière que ce fut le cas pour le Tibet avec l'ICT. (4)
Un autre exemple d'actualité est le soutien des États-Unis à la secte chinoise du Falun Gong. À l'instar de l'ICT et du WUC, le Falun Gong
sert aussi un dessein politique sous facette spirituelle. Créée par Li
Hongzhi en 1992, la secte a affiché dès le départ une « spiritualité »
mêlant bouddhisme et taoïsme. C'était un moyen habile pour rassembler un
grand nombre d’adhérents chinois autour d’un objectif de
déstabilisation politique. Si au départ, il s'agissait d'élever les
Chinois contre leur propre gouvernement, la secte a rapidement atteint
une envergure internationale grâce à ses tracts « toutes boîtes » et à
son périodique The Epoch Times. Selon Wikipédia, « le journal
est disponible en 21 langues et a une distribution de 1,315 million
d'exemplaires par semaine dans 35 pays différents.
En plus d’une distribution presse au niveau mondial, The Epoch Times
est également disponible en 21 langues sur l'Internet pour un cumul
total de 49,7 millions de pages vues par mois, 7,797 millions de visites
par mois et 4,737 millions de visiteurs uniques ». La troupe de danse « Shen Yun » est la représentation laïque du Falun Gong. Elle parcourt le monde avec des spectacles grandioses où le credo anti-PCC est explicitement exprimé. (5)
L'exemple du sionisme chrétien cité par le professeur K. n'est pas un
phénomène nouveau en Chine, mais il a pris une ampleur considérable ces
vingt dernières années. (1) À la différence des trois exemples
précédents (bouddhisme tibétain, Islam et Falun Gong) où l'intervention
étasunienne n'est un secret pour personne (sauf les plus naïfs ou les
moins informés), le sionisme chrétien est soutenu par les États-Unis de
manière détournée en Chine. Il attaque la Chine de l'intérieur et entend
détruire le PCC comme un ver qui grignote une pomme par son cœur. On
peut se demander de quelle manière puisque le gouvernement chinois est
particulièrement attentif aux faits et gestes de ses institutions
religieuses. C'est ce que cet article tente de montrer.
Qu'est-ce que le sionisme chrétien actuellement ?
Mais d'abord, qu'est devenu le sionisme chrétien au cours du 20ème siècle ?
Après la création de l'État d'Israël en 1948, et surtout après la
guerre des Six Jours en 1967 (perçue comme un miracle prophétique), le
sionisme s'est transformé en une force géopolitique majeure. Pour que se
réalisent les buts prophétiques — le rassemblement de tous les Juifs en
« Terre sainte » (pour rappel, il s'agit de la Palestine historique) —
et les buts théologiques — l'alliance éternelle entre Dieu et les
peuples juifs répartis dans le monde —, il fallait que les autorités
d'Israël influencent la géopolitique mondiale. Elles ont donc organisé
un lobbying actif, notamment auprès du gouvernement étatsunien pour
garantir une aide militaire, financière et diplomatique à Israël, et
pour s'opposer fermement à toute solution à deux États (Palestine -
Israël) ou à toute concession territoriale aux Palestiniens.
C'est dans ce but que le sionisme s'est allié aux chrétiens
fondamentalistes, les évangéliques. Ceux-ci, très nombreux aux
États-Unis, espèrent le retour du Christ en « Terre sainte ». Afin
d'accélérer le processus, les évangéliques soutiennent massivement
l'État d'Israël. Les sionistes et les évangéliques ont donc un objectif
politique commun : la défense et le renforcement de l'État d'Israël.
Cette alliance constitue le sionisme chrétien. Bien que ce mouvement
existe partout dans le monde, son poids politique est phénoménal aux
États-Unis où les évangéliques blancs représentent une base électorale
clé du Parti républicain.
Le sionisme chrétien s'exprime à travers de puissantes structures de lobbying. L'une d'elles est le CUFI (Christians United for Israel),
fondé par le pasteur John Hagee en 2006. C'est le plus grand lobby
pro-israélien aux États-Unis, comptant plus de 10 millions de membres.
L'autre est l'ICEJ (Ambassade chrétienne internationale de Jérusalem).
Fondée en 1980 à Jérusalem, elle représente les intérêts des sionistes
chrétiens du monde entier et finance l'immigration de milliers de Juifs
vers Israël. Actuellement, les leaders politiques du sionisme chrétien
s'allient avec le gouvernement israélien (de droite nationaliste) sur la
base d'intérêts géopolitiques et économiques. Grâce à leurs lobbies,
ils ont le pouvoir d'influencer et de modifier la politique étrangère
des pays occidentaux, en particulier celle de Washington. (6)
Le sionisme chrétien en Chine
Cependant, les leaders du sionisme chrétien n'ont pas le pouvoir de
modifier directement la politique étrangère de Pékin. Ils agissent donc
de manière indirecte en détournant, à partir de l'étranger, l'identité
des quelque 100 millions de chrétiens chinois. Ceux-ci sont canalisés
vers les églises évangéliques de Chine, et le soutien à Israël devient
un élément central de leur foi. Ces nouveaux sionistes chrétiens chinois
viennent grossir les rangs du mouvement international.
Mais y a-t-il des chrétiens et des juifs en Chine ? D'où viennent-ils ?
L'implantation la plus ancienne d'une communauté juive en Chine
remonte à la dynastie Song (entre 960 et 1127 après J.-C.). Des
marchands juifs venus de Perse ou de l'Empire byzantin par la Route de
la Soie se sont installés durablement à Kaifeng (province du Henan). Ils
y ont construit une première synagogue. Actuellement, ils ne sont plus
qu'un petit millier. Il faut y ajouter les juifs des « habad » (ou « chabad »), des communautés juives dispersées dans les grands villes chinoises (Shanghai, Pékin, Hong Kong, Shenzhen). Les habad
fonctionnent comme un réseau international d'entraide, une immense
structure d'accueil pour tous les juifs du monde, quel que soit leur
niveau de pratique. En Chine, ils sont plusieurs milliers. Ce sont des
hommes d'affaires, des diplomates ou des étudiants occidentaux qui font
vivre ces centres communautaires contemporains, sans avoir de lien
historique avec la Chine. (7)
Quant au christianisme, il est entré en Chine sous sa forme
nestorienne durant la dynastie Tang (entre 618 à 907 après J.-C ), très
réceptive aux nouveaux courants de pensée. Puis le christianisme s'est
répandu par vagues successives : les franciscains au 13ème siècle, les jésuites au 16ème siècle, puis le protestantisme au 19ème
siècle arrive dans les bagages des puissances coloniales occidentales
lors des guerres de l'opium, jusqu'au succès actuel des protestants
évangéliques. Portée par une population locale urbaine et jeune, c'est
aujourd’hui l'une des dynamiques religieuses les plus marquantes du
pays. Le catholicisme représente seulement 20% des chrétiens chinois, le
protestantisme recouvre les 80% restants dont la très grande majorité
est d'obédience évangélique. Le protestantisme chinois se partage en un
réseau officiel qui compte 30 à 40 millions de fidèles, et un réseau
clandestin nommé les « Églises de maison ». Malgré une surveillance
rapprochée, les Églises de maison regroupent entre 30 et 50 millions de
fidèles (selon les estimations). (8)
Les deux ingrédients du sionisme chrétien - d'une part les
communautés juives, et d'autre part les communautés évangéliques - sont
présents et actifs en Chine et, à mesure que le christianisme
évangélique se développe, le sionisme chrétien chinois progresse.
Cependant, en raison du contexte politique et culturel chinois, le
sionisme chrétien y prend des formes très différentes de celles que l'on
observe aux États-Unis où il s'affiche comme une « théo-politique à
ciel ouvert ». Là-bas, il s'agit d'une alliance où la théologie
fondamentaliste des uns (les évangéliques américains qui voient dans le
sionisme l'accomplissement possible des prophéties bibliques) sert la
géopolitique des autres (les dirigeants d'Israël et des États-Unis qui y
trouvent un intérêt économique commun et un potentiel électoral
mutuel).
Le mouvement du « Retour à Jérusalem »
En Chine, les Églises officielles sont encadrées et contrôlées par
les autorités. Le sionisme chrétien a dû emprunter une porte dérobée,
déjà entrouverte dans les années 1920 et 1940. C'est à cette époque
qu'est né le mouvement du « Retour à Jérusalem » (Back to Jerusalem ou Chuan Hui Yelusaleng
en chinois) au sein de groupes chrétiens indigènes. Ces chrétiens
chinois avaient constaté sur la carte du monde que l'Évangile, parti de
Jérusalem, s'était propagé vers l'Europe, puis vers les Amériques, et
enfin vers l'Asie et la Chine. Ils en ont conclu que la Chine était la «
dernière étape » de cette course de relais mondiale et que, désormais,
c'était au tour des Chinois de porter le flambeau pour achever la
boucle.
En 1949, lors de l'arrivée au pouvoir de Mao Zedong, les leaders du « Retour à Jérusalem » ont été envoyés dans les laogai
(les camps de travail). Mais la vision du mouvement n'est pas morte
pour autant : elle s'est transmise secrètement dans les prisons et les «
Églises de maison » (les églises chrétiennes clandestines). Jusqu'aux
années 1990, les chrétiens de ces Églises de maison étaient
majoritairement des paysans pauvres et peu éduqués des zones rurales. Au
début des années 2000, lorsque les dirigeants du « Retour à Jérusalem »
ont repris contact avec l'Occident, le cœur du mouvement s'est peu à
peu déplacé vers les villes et les élites intellectuelles. (9)
C'est ainsi que la Chine compte à présent de nombreux leaders du
mouvement du « Retour à Jérusalem » parmi les universitaires, avocats,
médecins, ingénieurs, etc. Ces chrétiens fervents transmettent une
théologie ouvertement pro-Israël. Des professeurs d'université utilisent
leur statut pour introduire l'histoire biblique dans leurs cours de
philosophie ou d'histoire, agissant comme des « missionnaires de
l'intérieur » au risque de se faire licencier ou rétrograder. Il en va
de même pour des avocats et des médecins « aux pieds nus » (des groupes
organisés de bénévoles) vis-à-vis de leur clientèle ou de leur
patientèle.
Le mouvement du « Retour à Jérusalem » sur Instagram
La puissance financière nécessaire au développement du sionisme
chrétien chinois provient majoritairement d'entrepreneurs fortunés de
Wenzhou (dans la province du Zhejiang), la ville chinoise qui compte la
plus forte proportion de chrétiens. Selon les estimations, entre 11% et
15% de sa population est chrétienne (principalement protestante
évangélique), ce qui est énorme à l'échelle de la Chine où la moyenne
nationale tourne autour de 3% à 5%. Wenzhou, surnommée la « Jérusalem
d'Orient », est parsemée de centaines d'églises, souvent surmontées de
grandes croix rouges très visibles dans le paysage urbain. Les « Chefs
d'entreprise de Wenzhou » gèrent leurs usines selon des principes
bibliques et créent des réseaux d'affaires chrétiens avec l'étranger.
Ils financent des écoles théologiques clandestines, achètent du matériel
de haute technologie pour les missionnaires chinois dans des régions du
Moyen-Orient convoitées par Israël et Washington pour leurs ressources
énergétiques. (10)
Une basilique à Wenzhou
Le retour des « tortues de mer »
Le sionisme chrétien chinois a massivement investi les professions
libérales, intellectuelles et économiques de premier plan en Chine. Ce
sont des « élites de l'ombre » qui structurent, protègent et financent
la version moderne du « Retour à Jérusalem » et envoient des
missionnaires au Moyen-Orient.
Mais d'où viennent ces élites chinoises de l'ombre ?
« Depuis une vingtaine d'années, la Chine envoie ses plus
brillants éléments vers l’Ouest pour qu’ils s’y perfectionnent — à
Harvard, Yale, Princeton ou à la LSE (la London School of Economic) — et les livre, tout sourire, aux rouages mêmes de l’impérialisme étasunien. »,
écrit le professeur K.(1). Lorsqu'ils arrivent dans les universités
occidentales (étasuniennes, canadiennes, britanniques ou australiennes),
ces étudiants subissent un choc culturel et traversent une période de
grand isolement. Les églises évangéliques locales (souvent
sino-américaines ou sino-britanniques) ont fondé des centres d'accueil
qui leur offrent de l'aide pour s'installer, des repas gratuits, des
cours d'anglais et un véritable esprit de famille. Libérés du contrôle
idéologique du Parti communiste et de la pression familiale, ces jeunes
intellectuels découvrent une autre manière de vivre et de penser.
Beaucoup trouvent dans la foi évangélique des réponses existentielles
que le matérialisme philosophique chinois ne leur offrait pas. Cela
explique pourquoi, dans certaines universités américaines, le taux de
conversion au christianisme évangélique parmi les étudiants chinois a
été particulièrement élevé au cours des deux dernières décennies. (11)
Revenant au pays avec leurs diplômes occidentaux en poche et parlant couramment l'anglais, ces « haigui » (ou « tortues de mer ») obtiennent des postes élevés dans la high tech, l'industrie 4.0, l'I.A., la finance, le conseil ou les universités. Les diplômés convertis reviennent ainsi comme des « haigui
chrétiens » et se transforment en missionnaires ou en piliers
logistiques pour le mouvement du « Retour à Jérusalem ». Ils possèdent
un avantage certain : ils comprennent la mentalité occidentale (ce qui
leur permet de collaborer facilement avec les agences missionnaires et
les réseaux sionistes chrétiens américains ou européens) tout en restant
chinois. Ce sont eux qui traduisent les manuels de formation
théologique, gèrent les communications cryptées des réseaux clandestins
et conçoivent des applications sécurisées pour les missionnaires sur le
terrain.
Les Haigui chrétiens incarnent la rupture définitive avec
l'ancienne image du christianisme chinois rural. Aujourd'hui, le
missionnaire chinois qui « retourne à Jérusalem » ou qui finance la
mission du sionisme chrétien est souvent un jeune ingénieur diplômé de
Stanford, de l'Imperial College de Londres ou d'une grande université
canadienne. «Le sionisme chrétien est le sacerdoce de
l’empire actuel. Il se propage au sein de l’Église asiatique avec
patience et sophistication, pour notre plus grande peur. Il ne cherche
pas à convertir la Chine. Il n’a besoin que d’une avant-garde — issue de
la classe moyenne, éduquée, bien informée et convaincue qu’aimer
Israël, c’est aimer l’avenir. », prévient le professeur K. (1).
« Chine : davantage de chrétiens que de communistes" titre Reinformation.TV
Conversion de la « fenêtre 10/40 »
Les chrétiens chinois du « Retour à Jérusalem » estiment que
l'Occident a échoué dans l'évangélisation de la « fenêtre 10/40 ». Cette
zone géographique, située entre les latitudes 10 et 40 degrés Nord,
abrite la majorité des populations musulmanes, bouddhistes et
hindouistes de la planète. Forts de leur expérience de l'expatriation,
les « Haigui chrétiens bien éduqués » ont le profil parfait
pour le mouvement missionnaire. Pour eux, l'étape suivante de leur foi
est de repartir, non plus pour étudier, mais pour convertir les
populations locales le long des Routes de la Soie, en direction de
Jérusalem.
Des milliers de missionnaires chinois sont envoyés vers le Pakistan,
l'Afghanistan, l'Iran, l'Irak ou la Turquie. Arrivés sur place, ils ne
se présentent jamais comme des religieux, mais s'insèrent comme
commerçants, ouvriers du bâtiment, restaurateurs ou professeurs de
mandarin, profitant de la forte présence économique de la Chine à
l'étranger. Habitués à vivre leur foi dans la clandestinité, beaucoup
partent en sachant qu'ils risquent la prison ou la mort, considérant ce
sacrifice comme un honneur pour leur foi. (12)
L'Évangile doit traverser la « fenêtre 10/40 » pour retourner à
Jérusalem ; or l'infrastructure physique des « Nouvelles Routes de la
Soie » (Belt and Road Initiative ou BRI) sert littéralement de
support logistique à cette prophétie. On constate une utilisation
paradoxale des routes, rails, ports de la BRI : pendant que le président
Xi Jinping y déploie ses efforts en vue d'étendre l'influence
économique de Pékin à travers l'Asie centrale, le Moyen-Orient et
l'Europe et de relier ces différentes contrées, le mouvement du « Retour
à Jérusalem » envoie des missionnaires clandestins sous couverture
professionnelle vers ces zones hautement sensibles. Cela ne peut que
conforter les lobbies israéliens et américains qui y sont basés.
Toutefois, ces missions évangéliques interfèrent avec la diplomatie
officielle chinoise, historiquement pro-palestinienne et pro-arabe. La
Chine soutient la « solution à deux États » : la création d'un État
palestinien indépendant et pleinement souverain, sur la base des
frontières de 1967 (avant la guerre des Six Jours), coexistant
pacifiquement aux côtés d'Israël. (13)
Ce n'est pas pour autant que la Chine a rompu ses relations
commerciales avec Israël. Pour défendre ses intérêts économiques, Pékin
compte sur des canaux d'influence et des réseaux d'affinités que l'on
peut qualifier d'acteurs pro-israéliens ou, en tous cas, favorables à de
bonnes relations avec Israël. Parmi ces réseaux d'influence, on peut
noter les milieux d'affaires et les universités technologiques chinoises
qui admirent le modèle israélien en matière de recherche,
d'intelligence artificielle, d'agriculture de pointe et de gestion de
l'eau. De grands conglomérats chinois (comme Alibaba) et des universités
de premier plan ont investi des milliards dans des centres de recherche
en Israël ou ont invité ces centres israéliens à s'implanter en Chine
(le Technion de Haïfa a par exemple ouvert un campus en Chine) (14). Les
cercles économiques chinois poussent constamment le gouvernement à
scinder la politique (où Pékin critique Israël à l'ONU) et les affaires
(où le commerce bilatéral continue de se chiffrer en dizaines de
milliards de dollars).
«
Guangdong Technion-Israel Institute of Technology has made
breakthroughs in applying for the National Natural Science Foundation of
China »
Dans la culture populaire chinoise, il existe un capital de sympathie
envers les populations juives : ces deux civilisations ancestrales
seraient « douées pour les affaires et l'éducation ». Les diplomates
chinois pro-israéliens utilisent activement ce narratif pour maintenir
une image positive d'Israël au sein de la société civile et des médias
d'État chinois. Quant aux diplomates israéliens et aux associations
d'amitié sino-israéliennes, ils rappellent régulièrement que la Chine a
sauvé 20.000 Juifs pendant la Seconde Guerre mondiale. (15)
Même si les chrétiens évangéliques de Chine (majoritairement en
faveur d'Israël) n'ont pas le droit de s'organiser pour défendre leur
opinion politique ou pour influencer la politique étrangère du pays,
l'existence d'une avant-garde du sionisme chrétien et la présence de
plus en plus prononcée des évangéliques dans le pays est un soutien
important aux réseaux d'influence pro-israéliens.
Réaction de la Chine
Il est certain que, depuis le début du millénaire, la Chine connaît
un regain de ses religions. En réaction, le PCC serre la vis et
maintient les institutions religieuses sous surveillance tout en
limitant les intrications (inévitables) entre le religieux et le
politique. Lorsqu’une religion devient un contre-pouvoir et menace la
stabilité du pays, une interdiction pure et simple n’est jamais longue à
tomber, histoire de remettre la rebelle à sa place.
Cette surveillance n'est pas nouvelle : depuis l’époque des Han (au
début de notre ère), la Chine autorise les pratiques religieuses, mais
sévit dès qu'une institution dépasse ses fonctions et se sert du
discours spirituel pour véhiculer implicitement un message politique.
Pour ce faire, elle a créé un « Bureau des Affaires religieuses » dont
la fonction est de contrôler les faits et gestes des institutions
religieuses, quelle que soit leur obédience (taoïste, bouddhiste,
musulmane, chrétienne, etc.). Le PCC a continué sur la même lancée :
l'article 36 de la Constitution chinoise autorise chaque citoyen à
choisir sa ou ses religions et à pratiquer les cultes qui y
correspondent. Ce même article précise toutefois « qu'aucun individu ne
peut utiliser la religion aux fins de troubler l’ordre social, la santé
des citoyens ou de nuire au système éducatif de l’État. » (16) Cela vise
directement l’Occident (États-Unis en tête), toujours prompt à se
servir des religions en vue de déstabiliser le gouvernement chinois.
C’est d'ailleurs ce que reproche le PCC au dalaï-lama qui lui a
clairement fait savoir que s'il s'abstenait de toute ingérence
politique, il serait à nouveau le bienvenu en Chine (17). Le dalaï-lama a
officiellement pris sa retraite en tant que chef du gouvernement
tibétain en exil en 2011, mais ce n'est pas pour autant qu'il
n'intervient plus dans les décisions politiques ni qu'il a rompu ses
contacts avec le gouvernement étasunien. En juin 2016, Barack Obama l'a
encore reçu à la Maison-Blanche (c'était leur quatrième rencontre). Par
ailleurs, la communauté tibétaine en exil et l'ICT continuent d'être
subventionnées ouvertement par le Congrès américain. (18)
le Dalaï-lama et Barack Obama en 2016
La France qui, depuis la loi de 1905, se drape dans sa laïcité et
dans sa sacro-sainte séparation de l'Église et de l'État, est la
première à se scandaliser du contrôle que la Chine exerce sur ses
religions. Elle qualifie ce système de « bonapartiste ». N'avoue-t-elle
pas par là qu'elle conçoit le communisme chinois comme une sorte de
religion d'État officielle, utilisée comme un outil de contrôle social
et politique? Elle n'a donc pas compris que le communisme, contrairement
à une religion ou à un dogme, naît de la pratique sociale, que le
communisme réel est en constante évolution et s'adapte aux besoins des
populations. Le PCC intègre d'ailleurs les représentants des cinq
religions officielles (bouddhisme, taoïsme, islam, catholicisme,
protestantisme) dans l'appareil législatif et consultatif de l'État. Les
imams, les lamas tibétains et les évêques officiels chinois siègent en
tenue traditionnelle à la Conférence consultative politique du peuple
chinois (CCPCC) pour conseiller le gouvernement et afficher l'unité
nationale. (19) La position des évêques officiels chinois vis-à-vis des
sionistes chrétiens est sans équivoque : ils le condamnent à la fois sur
le plan théologique (en tant que catholiques face à un courant
évangélique) et sur le plan politique (en tant que fonctionnaires
religieux tenus de protéger la Chine contre l'ingérence culturelle et
politique des États-Unis.
La France ou l'Union européenne peuvent-elles également prétendre
intégrer l'avis des représentants religieux à leurs décisions, alors
qu'elles ne supportent déjà pas de voir une employée de bureau de poste
porter le voile ?
Si le contrôle des institutions religieuses est effectif depuis deux
millénaires en Chine, c’est parce que les autorités chinoises sont
profondément conscientes du pouvoir des religions sur les populations de
leur pays. L'avant-garde du sionisme chrétien qui grignote petit à
petit la classe moyenne intellectuelle de la Chine, parviendra-t-elle à
faire basculer la mentalité chinoise au point d'engloutir son cœur
battant ? La Chine a-t-elle vraiment besoin des sciences humaines pour
renforcer son système immunitaire face à l'emprise du soft power
étasunien ? C'est ce que prétend le professeur K. dans son article. (1)
Pour lui répondre, un prochain article comparera la « mentalité »
étasunienne à la « mentalité » chinoise, mais gageons déjà que le PCC ne
laissera ni le sionisme chrétien ni la structure de l'impérialisme
occidental phagocyter les âmes chinoises.
ouvrages de Melvyn Goldstein disponibles en français : Le lion des neiges et le dragon : La Chine, le Tibet et le dalaï-lama
(Éditions Autrement, 2000) et « Mon combat pour un Tibet moderne, récit
de vie de Tashi Tsering », traduit en fraçais par André Lacroix
Autry, J. (2019). "The Right-Wing Evangelist Behind the Xinjiang 'Genocide' Accusations". The Grayzone (21 décembre 2019) ; Singh, Ajit. (2020). "Challenging the Data: Adrian Zenz's Xinjiang Reports Under the Microscope". International Review of Modern Sociology ; MaximeVivas, "Ouïghours : pour en finir avec les fake news" aux éditions de la Route de la soie, 2020 ; Elisabeth Martens, « Des Ouïghours sur la route de la soie », éd. Delga 2025
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Camille Lons, « La Chine au Moyen-Orient : une approche de "neutralité bienveillante" », Note de la Fondation pour la recherche stratégique (FRS), 2019 ; « Comment la Chine fait son marché dans la "Start-up Nation" israélienne », La Tribune, 2018 ; Michel de Grandi, « Le Technion israélien s'installe en Chine », Les Échos, 17 décembre 2017.
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L'État protège les activités religieuses normales. Tout individu ne
peut utiliser la religion aux fins de troubler l'ordre social, de nuire à
la santé des citoyens ou de porter atteinte au système éducatif de
l'État. » et dernier alinéa : « les organisations religieuses et les affaires religieuses ne sont soumises à aucune domination étrangère » ; Vincent Goossaert et David A. Palmer, La question religieuse en Chine, Paris, Éditions du CNRS, 2012.
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« Le Congrès américain vote une loi de soutien de grande ampleur au Tibet, provoquant la colère de Pékin », Le Monde avec AFP ; « Le Congrès américain et la cause tibétaine : un outil d'influence face à Pékin », Note d'analyse de l'IRIS (Institut de Relations Internationales et Stratégiques).