Article épinglé

vendredi 12 décembre 2025

Eurovisión nunca fue un inocente concurso de canciones

 FUENTE: https://nuevarevolucion.es/eurovision-nunca-fue-un-inocente-concurso-de-canciones/?

La España franquista, el Portugal salazarista o la Grecia de los coroneles, encontraron en Eurovisión un instrumento de soft power doméstico.

Eurovisión nunca fue un inocente concurso de canciones. Nació en 1956 como un instrumento de Soft Power en plena Guerra Fría. Maurice Ollivier, primer director del programa, lo expresó claramente en el memorando interno de la UER de octubre de 1955: «Il faut créer un lien émotionnel entre les peuples européens par-delà les rideaux de fer et les frontières nationales». Es decir, un lazo emocional que soslaya el entonces llamado Telón de Acero, y buscaba cerrar las heridas abiertas por la IIGM en Europa. La que entonces se empezaba a llamar  “música ligera” -aparentemente apolítica- era el vehículo perfecto para ocultar esta intención propagandística. Por su apariencia apolítica, su tono alegre y accesible, la musica ligera funcionaba como una herramienta de seducción ideológica, además, servía para extender a través de la televisión -el medio más emblemático de progreso- la imagen de una Europa occidental tecnológicamente avanzada.

Durante las primeras décadas, la ficción de neutralidad apolítica se mantuvo con cierta facilidad: la música de melodías simples y repetitivas, las coreografías coloristas y los presentadores impecables, contribuían a proyectar una imagen de convivencia y modernidad que esquivaba cualquier motivación ideológica. La inclusión de países del Este, como Yugoslavia desde 1961 -una especie puente simbólico entre bloques- reforzaba la ilusión de apertura pan-europea. Incluso Rumanía tanteó su entrada en 1967.

Simultáneamente, la España franquista, el Portugal salazarista o la Grecia de los coroneles, encontraron en Eurovisión un instrumento de soft power doméstico: un recurso de legitimación internacional, una manera de exhibir modernización, consumo juvenil y “normalidad europea”, que hiciese olvidar la represión política interna. Pero ya en 1969, cuando Franco manipuló descaradamente la votación para que Salomé ganara con «Vivo cantando» (empatada con tres países más, pero aun así celebrada como si fuese una victoria española), quedó claro que el festival era un recurso propagandístico usado por el desarrollismo franquista para lavar la cara de la dictadura en Europa. Eurovisión -alineada con el discurso aperturista del ministro Fraga y la estética del mal llamado “ milagro económico español”- servía para proyectar una imagen de país abierto, industrializado, en sintonía con la sociedad de consumo europea. La victoria de Salomé con “Vivo cantando” formaba parte de esta narrativa de éxito franquista, de la España moderna que el régimen quería mostrar al mundo. Pero las denuncias de manipulación en la votación llevadas a cabo por los países nórdicos, evidenciaron por primera vez que Eurovision había dejado de ser un escaparate cultural neutro para convertirse en una operación propagandística del franquismo anticomunista.

En adelante, la tensión entre la apariencia de neutralidad y el uso político explícito se convirtió en el principal rasgo del Concurso. Cada país aprendió que Eurovisión podía servir tanto para redefinir identidades nacionales como para proyectar afinidades ideológicas. El punto de inflexión definitivo llegó con la caída del Muro de Berlín. Durante las décadas anteriores, el certamen había ofrecido una imagen armoniosa de Europa, había sido un escaparate de «reconciliación» occidental: un instrumento propagandístico de unidad cultural frente al bloque comunista. Sin embargo, al desaparecer el enemigo externo -el comunismo soviético- se disolvió también la necesidad de esa fachada integradora. El escenario del festival se transformó, entonces, en una pugna por convertir la representación musical en un campo donde los Estados competían por visibilidad política, prestigio internacional y en ocasiones hasta reivindicación geopolítica. La supuesta y antigua hermandad europea dio paso a estrategias de propaganda nacionalista: uso de símbolos patrios, narrativas históricas palingenesicas y votaciones marcadas por afinidades geopolíticas ajenas a criterios musicales. Durante los años noventa esta deriva se acentuó con la aparición de nuevos Estados procedentes del desmembramiento de la URSS y Yugoslavia.

Veremos este nuevo marco situándolo en tres momentos históricos y tres casos distintos:

El primero en 2008-2009: cuando los efectos de guerra ruso-georgiana se trasladan al festival. Rusia envía a Dima Bilán (2008) y luego, tras la invasión de Osetia del Sur, Georgia responde en 2009 con «We Don’t Wanna Put In», un tema cuyo estribillo era un juego de palabras velado contra Putin. La UER obligó a retirarlo por «contenido político». Fue la primera vez que se admitió oficialmente que existía «contenido político» en Eurovisión.

El segundo momento se produce en 2014-2016, durante la anexión de Crimea y la guerra del Donbás. Ucrania envía en 2016 a la cantante Jamala con «1944», una canción sobre la deportación de los tártaros crimeos por Stalin. El contenido emocional del mensaje y la identidad de Jamala -elegida por ser descendiente de tártaros crimeos- se empleaban para intentar ocultar el mensaje anti ruso. Rusia lógicamente protesta, la UER declara que la canción no violaba las normas del concurso: “no es política», se afirmaba, porque habla de 1944, no de 2014. Las votaciones se prepararon para que ganase Ucrania como finalmente sucedió. Y La reacción rusa fue inmediata. Consideró la votación una maniobra política disfrazada de resultado artístico. Los medios rusos calificaron la victoria ucraniana de “acto de rusofobia cultural” y de manipulación del voto. Consecuentemente Rusia, para evidenciar su protesta, dejó de participar durante años.

El último momento se sitúa entre 2019 y 2024. Es el punto de inflexión definitiva en la historia política del Festival de Eurovisión. En 2019, durante la edición celebrada en Tel Aviv coincidente con la campaña electoral de Netanyahu, que buscaba su reelección en un contexto de desgaste político y acusaciones de corrupción, Netta canta «Toy». Madonna -invitada externa para reactivar el prestigio perdido del certamen- decide actuar con bailarines que llevan banderas palestinas e israelíes en la espalda. El gesto, abiertamente político fue un instante fugaz, inmediatamente censurado por la realización televisiva oficial, que intentó cortar la imagen antes de que cobrara visibilidad. Cinco años después, en 2024, con la genocidio de Gaza en su momento más intenso y ante la avalancha de peticiones para excluir a Israel del certamen —idénticas a las que en 2022 llevaron a la expulsión de Rusia tras la invasión de Ucrania- la UER decidió mantener la participación israelí. La decisión reveló una grave contradicción que ya está definitivamente instalada en la opinion pública europea : cuando se trataba de un país con respaldo occidental, la institución apelaba al “carácter no político” del concurso; cuando el agresor- pese a ser europeo- era percibido como enemigo geopolítico de Europa, se aplicaba la exclusión inmediata.

EE. UU. en shock: Rusia acaba de ganar a lo grande en Asia


 

Por qué Moscú no puede escapar de Tel Aviv


 

jeudi 11 décembre 2025

Juan Carlos Borbón pactó con USA la entrega del Sáhara a cambio de la corona

FUENTE: https://barcelona.indymedia.org/newswire/display/537276


La Casa Real española pactó en secreto con Kissinger la entrega del Sáhara a Marruecos a cambio de la Corona.
26_saberes.jpg

El Sáhara Occidental es un tema de descolonización que no sólo afecta a la región del Maghreb. Hay muchos países pendientes de cuanto sucede en este conflicto por los daños colaterales que puede suponer.

La Agencia Central de Inteligencia americana compartió varias fotos de soldados saharauis lanzando misiles y otros marroquíes capturados por las fuerzas saharauis.

La decisión de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense, CIA, de abrir el acceso a más de 10 millones de páginas de más de 900.000 documentos desclasificados permite conocer lo que sucedió exactamente a partir de marzo de 1979.

La agencia de inteligencia americana revela que Marruecos estaba perdiendo la guerra contra el Frente Polisario. Según el documento, Marruecos estaba perdiendo la batalla hasta que países europeos y Árabes intervinieron para ayudar a la dictadura de Hassan II.

''La anexión del Sáhara Occidental por Marruecos en 1975 fue por la fuerza y desembocó en una guerra'', según los documentos desclasificados, la guerra del Sáhara que estuvo muy disputada entre el Frente Polisario y Marruecos, fue determinante la ayuda que recibieron los marroquíes por parte de Estados Unidos, Francia, España y Arabía Saudí gracias a las relaciones de Hassan II con Henry Kissinger, entonces consejero de Seguridad Nacional de EEUU y con los Saud de Arabía Saudí.

PERO QUE HA HECHO JUAN CARLOS CON EL PUEBLO DEL SÁHARA OCCIDENTAL?

El 21 de agosto de 1975, el Departamento de Estado norteamericano da luz verde a un proyecto estratégico secreto de la CIA, financiado por Arabia Saudí, para arrebatar la antigua provincia del Sahara (270.000 Kms cuadrados) a España. Un territorio vital desde el punto geoestratégico, rico en fosfatos, hierro, petróleo y gas, que EE.UU no está dispuesto a dejar en manos de España dada la situación en que se encuentra el régimen de Franco.

El 6 de octubre de 1975, los servicios de Inteligencia del Ejército español informan a Franco, ya muy enfermo, de los planes de EE.UU en relación con el Sáhara Occidental y le piden que actúe en consecuencia.

El 16 de octubre de 1975, la Marcha Verde es anunciada por Hasan II, al mismo tiempo que el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU rechaza las pretensiones de Maruecos sobre ese territorio. Hassan II declara sin vergüenza ninguna: ''Tenemos que iniciar una marcha verde desde el Norte de Marruecos hacia el Sur y del Este al Oeste. Tenemos, querido pueblo, que levantarnos como un solo hombre, con orden y organización para dirigirnos al Sahara y encontrarnos con nuestros hermanos allí.'

El 21 de octubre de 1975, el príncipe Juan Carlos de Borbón, heredero del dictador, se niega a aceptar la jefatura del Estado con carácter interino. Quiere plenos poderes para poder actuar en el Sáhara Occidental.

El 22 de octubre de 1975, el presidente del Gobierno español, Arias Navarro, con conocimiento de Franco, manda al ministro José Solís a Rabat para tratar de parar el órdago marroquí prometiendo negociaciones sobre el tema en cuanto la situación del dictador mejore.
El 26 de octubre de 1975, da comienzo la Marcha Verde en territoriomarroquí. Toda la planificación operativa y la organización logística del plan ha corrido a cargo de técnicos norteamericanos.

El 31 de octubre de 1975, Juan Carlos de Borbón se hace cargo de la jefatura del Estado español. Mostrándose muy preocupado por la situación en el Sahara, pues tiene muy presente el caso portugués. No quiere que la situación le desborde.

Finalmente el monarca español asumió oficialmente la jefatura de Estado el 31 de Octubre después de negarse a hacerlo una semana antes. Ese mismo día convocó un Consejo de Ministros y se puso manos a la obra. Sus contactos con su homólogo marroquí fueron constantes. Hasta entonces, según transmitió Stabler, "el Gobierno seguía vacilante" ante la falta de liderazgo y, sobre todo, el aumento de las presiones marroquíes.

Rabat envió el primer grupo de "marchadores verdes" al Sáhara el 30 de octubre, y no el 6 de noviembre, fecha oficial del inicio de la Marcha Verde, para bloquear una posible intervención de Argelia contra la invasión.

El 31 de octubre de 1975, el príncipe preside un Consejo de Ministros en La Zarzuela. Cuestión prioritaria: el Sahara. Juan Carlos manifiesta su férrea determinación de ponerse al frente de la situación. Sin embargo, no les dice a los reunidos que él ya ha enviado a su hombre de confianza, Manuel Prado y Colón de Carvajal, a Washington, para solicitar la ayuda de Henry Kissinger. Es consciente de que una guerra colonial con Marruecos en aquellos momentos podría precipitar los acontecimientos al estilo de lo acaecido en Portugal y que podría perder su corona antes de ceñirla.

El Secretario de Estado norteamericano acepta la mediación solicitada por el nuevo jefe del Estado español, intercede ante Hassan II y en las siguientes horas se firma un pacto secreto por el que Juan Carlos se compromete a entregar el Sahara español a Marruecos a cambio del total apoyo político americano en su próxima andadura como rey de España.

El 2 de noviembre de 1975, Juan Carlos de Borbón visita las tropas españolas en El Aaiún en un viaje sorpresa. Está en tratos secretos con los americanos para la entrega del territorio, pero no tiene ningún reparo en aparentar con los militares (a los que traicionará en las siguientes horas igual que al pueblo español, a los saharauis y a la propia ONU) En este centro, en el curso de una bien regada amistad con los militares, hasta se permite decirlesa los oficiales de las tropas allí destacadas: “España no dará un paso atrás, cumplirá todos sus compromisos, respetará elderecho de los saharauis a ser libres” y también, dice “No dudéis que vuestro comandante en jefe estará aquí, con todos vosotros, en cuanto suene el primer disparo”.

El 6 de noviembre de 1975, la Marcha Verde invade la antigua provincia africana española. En virtud del pacto secreto (alta traición) entre Kissinger, Hassan II y el traidor nuevo jefe del Estado español. Los campos de minas de la frontera han sido levantados y los legionarios españoles prudentemente retirados. España hasta se permite la desvergüenza de enviar al ministro de la Presidencia para que gire una visita de cortesía a los campamentos marroquíes de la Marcha Verde. La ONU, incómoda y sin saber qué sucede, urge a Hassan II a retirarse y a respetar la legalidad internacional. Mientras España mira hacia otro lado porque bastante tiene el principe con asegurar su corona y el monarca alauí no hace el menor caso.

El 9 de noviembre de 1975, Hassan II da por alcanzados todos sus objetivos en el Sahara y en espera de las conversaciones de Madrid, retira los campamentos de la Marcha Verde a Tarfaya. Argelia protesta y retira su embajador en Rabat. Los saharauis, traicionados por España, se aferran a la lucha armada.

El 12 de noviembre de 1975, comienza la Conferencia de Madrid entre España, Marruecos y Mauritania, dirigida y controlada por EE.UU en la sombra.

El 14 de noviembre de 1975 se produce la famosa Declaración de Madrid sobre el Sahara (acuerdos tripartito de Madrid). Por ella se entrega a Marruecos toda la parte norte de la antigua provincia española:

200.000 Kms cuadrados de gran importancia geoestratégica, muy ricos en toda clase de minerales, gas y petróleo (descubierto por petrolíferas norteamericanas y en reserva estratégica). A Mauritania (que los abandonará enseguida en beneficio de su poderoso vecino del norte) se le transfieren 70.000 Kms cuadrados del sur, los más pobres e improductivos.

Las Cortes y el pueblo español no saben nada del asunto. Todo se ha tejido entre bastidores, con la CIA, el departamento de Estado norteamericano y los servicios secretos marroquíes como maestros de una ceremonia bochornosa en la que el príncipe Juan Carlos ha movido sus hilos a través de sus hombres de confianza: Armada, Mondéjar y Torcuato Fernández Miranda.

Mientras el Gobierno del anonadado Arias Navarro, con Franco moribundo y su porvenir político acechando, se limitó a ejercer de convidado en la mayor vergüenza política y militar de España en toda su historia. Porque, efectivamente, este país nunca jamás había traicionado de una forma tan perversa a sus propios ciudadanos (los saharauis lo eran en 1975), se había humillado de tal manera ante un pueblo más débil que él pactando en secreto su rendición, y abandonado cobardemente el campo de batalla sin pegar un solo tiro y después entregando a su enemigo acuartelamientos y armas.

SAHARA OCCIDENTAL : 50 ans de colonisation marocaine, histoire et enjeux actuels



 

Nouvelle stratégie US : Empire que tout

 SOURCE: https://www.librairie-tropiques.fr/2025/12/empire-que-tout.html?

 La nouvelle stratégie de sécurité nationale
des États-Unis respecte ceux qui ont résisté à Washington,
mais attend de ses vassaux qu'ils continuent d'obéir.

Les instances dirigeantes de l'Europe occidentale ont bradé
les intérêts des citoyens européens aux États-Unis et en subissent aujourd'hui les conséquences.

Par Tarik Cyril Amar,

historien allemand travaillant à l'université Koç d'Istanbul,
spécialiste de la Russie, de l'Ukraine et de l'Europe de l'Est,
de l'histoire de la Seconde Guerre mondiale, de la guerre froide culturelle
et des politiques de la mémoire.
@tarikcyrilamar
tarikcyrilamar.substack.com
tarikcyrilamar.com

Les États-Unis, qui demeurent la première puissance militaire mondiale, ont publié une nouvelle stratégie de sécurité nationale . Or, comme il s'agit des États-Unis, ce qui rassure Washington contribue à l'insécurité de nombreux gouvernements à travers le monde.

Jusqu'ici, rien de bien surprenant : si vous êtes en Amérique latine, la codification de ce qu'on appelle officieusement à Washington une « doctrine Donroe », promettant encore plus d'agression et de domination de la part de la grande puissance du Nord, ne vous étonnera pas, mais elle ne vous réjouira certainement pas non plus. Si vous êtes à Taïwan, vous devriez même être soulagé, car un recul face à la politique du bord du gouffre menée par Biden contre la Chine pourrait vous épargner le sort de l'Ukraine.

Mais comme il s'agit de l'Amérique de Trump 2.0, ironiquement, nombre de ces gouvernements très inquiets appartiennent à des alliés ou des proches des États-Unis, autrement dit, à leurs clients et vassaux de facto. Et cela – pour rendre les choses encore plus curieuses – est une bonne chose. Car nombre de gouvernements et d'élites alarmés par cette nouvelle vision trumpiste de la sécurité nationale américaine ont besoin d'un retour à la réalité, et plus il sera brutal, mieux ce sera. Pour ceux qui s'agitent sous l'effet d'une russophobie auto-infligée et d'une hystérie guerrière, le moindre électrochoc ne peut être que bénéfique.

Parallèlement, certains gouvernements de premier plan, notamment la Russie et la Chine, habitués à l'hostilité irrationnelle et à l'agression constante de Washington – que ce soit par le biais de guerres par procuration, d'opérations secrètes, de tentatives de subversion idéologique ou de guerre économique – pourraient entrevoir des raisons d'un optimisme prudent. Habitués à être traités non seulement comme des rivaux géopolitiques et économiques, mais aussi comme des ennemis et des criminels à réduire à l'insignifiance par un changement de régime, Pékin et Moscou ne manqueront pas de percevoir un ton nouveau et radicalement différent.

L'authenticité et la pérennité de ce nouveau ton américain restent à prouver, notamment au vu de l'instabilité passée de Trump et de la longue tradition américaine de manœuvres douteuses et de tromperies flagrantes. Seul l'avenir dira si cette stratégie de sécurité nationale pour 2025 marque une véritable remise en question des pires traditions et des impasses actuelles de la politique étrangère américaine. Miser dessus serait naïf, mais négliger la possibilité d'une détente et d'une coopération mutuellement avantageuse, tant sur le plan politique qu'économique, serait une erreur.

Le porte-parole du Kremlin, Dmitri Peskov, a réagi à la nouvelle Stratégie de sécurité nationale en reconnaissant que l'administration Trump est « fondamentalement » en matière de politique étrangère différente de ses prédécesseurs, que ses « réorientations » correspondent « à bien des égards à nos vues [russes] », et que ce fait offre la possibilité de « poursuivre un travail constructif en vue d'un règlement pacifique du conflit ukrainien, à minima ». M. Peskov s'est également félicité de l'aversion de la Stratégie de sécurité nationale pour l'élargissement de l'OTAN et les conflits en général, ainsi que de l'accent mis sur la recherche du dialogue et de bonnes relations. Parallèlement, a ajouté le porte-parole de Moscou, ce qui paraît positif sur le papier ne saurait empêcher l' « État profond » américain d'agir tout autrement, c'est-à-dire, de toute évidence, bien pire.

En termes diplomatiques, cela est bien moindre que l'enthousiasme démesuré et tragiquement déplacé avec lequel les dirigeants et diplomates de la fin de l'Union soviétique, tels que Mikhaïl Gorbatchev et Edouard Chevardnadze, se laissaient séduire par les belles paroles de Washington. Moscou a depuis longtemps tiré les leçons amères de la mauvaise foi américaine  : la confiance naïve n'est plus de mise et ne reviendra pas. Pourtant, la Russie est également en mesure – grâce à sa renaissance et à sa résilience, et notamment à sa victoire de facto sur la guerre par procuration menée par l'Occident en Ukraine – d'explorer avec vigilance les opportunités qui s'offrent à elle.


 

White House - National Security Strategy 2025: https://www.whitehouse.gov/wp-content...
NYT - U.S. STRATEGY PLAN CALLS FOR INSURING NO RIVALS DEVELOP (1992): https://www.nytimes.com/1992/03/08/wo...
NYT - The Partnership: The Secret History of the War in Ukraine (Mar. 2025): https://www.nytimes.com/interactive/2...

Reuters - US intelligence helps Ukraine target Russian energy infrastructure, FT reports (Oct. 2025): https://www.reuters.com/world/europe/...
NYT - The Spy War: How the C.I.A. Secretly Helps Ukraine Fight Putin (Feb. 2024): https://www.nytimes.com/2024/02/25/wo...
CSIS - How Much Trade Transits the South China Sea?: https://chinapower.csis.org/much-trad...
US Naval War College Review - A Maritime Oil Blockade Against China—Tactically Tempting but Strategically Flawed (2018): https://digital-commons.usnwc.edu/cgi...

Where to Find My Work: Website: https://landdestroyer.blogspot.com/ Telegram: https://t.me/brianlovethailand Twitter:    / brianjberletic   Rumble (YouTube alternative): https://rumble.com/c/c-1459863 How to Support my Work (and thank you!): Buy Me A Coffee: https://www.buymeacoffee.com/TheNewAtlas Patreon:    / landdestroyer   PromptPay: 0851547235

Prenons un peu de recul pour bien comprendre le contexte historique. Washington – ou plus précisément le pouvoir exécutif du gouvernement américain, dirigé par la présidence – produit ce type de stratégie nationale officielle depuis près de quarante ans.

Elles ont deux objectifs principaux : communiquer les priorités du président américain aux publics nationaux et internationaux, y compris aux autres composantes et agences du gouvernement américain. Dans les faits, l’impact des Stratégies de sécurité nationale a été variable. Mais, utilisées à bon escient, elles peuvent constituer ce qu’un commentateur de Fox News vient de qualifier de « document de référence » pour définir la politique de défense et, par conséquent, la politique étrangère.

Initialement prévues pour une publication annuelle, les Stratégies de sécurité nationale ont en réalité paru avec des retards et des lacunes. À ce jour, nous en examinons vingt. La première, publiée à la toute fin de la première Guerre froide en 1986, reflète des contextes internationaux et des priorités américaines très différents.

Nombre de stratégies de sécurité nationale antérieures sont tombées dans l'oubli, à juste titre : elles n'étaient ni particulièrement novatrices ni – selon les critères américains – véritablement effrayantes pour le reste du monde. Certaines, cependant, ont marqué les esprits, comme celle de 2002, qui a codifié la doctrine Bush, un mélange néoconservateur toxique d'unilatéralisme, de changement de régime, de guerre préventive et d'obsession américano-israélienne, qui a coûté des millions de vies.

En savoir plus :
Le Kremlin réagit au nouveau plan de politique étrangère américain

En 2010, l'administration Obama a prétendu, à tort, innover en mettant l'accent sur la « promotion de la démocratie » (autrement dit, un changement de régime, une fois de plus) et la contre-insurrection, en appliquant une nouvelle stratégie de conquête des cœurs et des esprits visant à moderniser les populations occupées et à les soumettre. La Stratégie de sécurité nationale de 2017, déjà mise en œuvre sous la présidence de Trump, alors nouveau président des États-Unis, proposait un mélange d'éléments véritablement novateurs (dans le bon sens du terme), en reconnaissant la réalité des rivalités géopolitiques omniprésentes, et d'éléments d'un conservatisme convenu (dans le mauvais sens du terme), en désignant la Russie et la Chine comme les principales menaces.

Ce qui s'est passé à présent est toutefois différent. Les réactions choquées des faucons occidentaux, notamment au sein de l'OTAN et de l'UE en Europe, attestent que la seconde stratégie de sécurité nationale de Trump n'est pas – du moins sur le papier – un compromis incohérent, mais bien une affirmation claire de nouvelles priorités et d'une approche fondamentalement différente.

Face aux gémissements de malaise, voire aux cris de douleur, des faucons et bellicistes occidentaux, quelques exemples suffisent à saisir le ton général : «  La stratégie de politique étrangère sombre et incohérente de Donald Trump. Les alliés risquent de paniquer ; les despotes, de se réjouir  » (The Economist) ; une stratégie américaine «   qui se retourne contre les démocraties européennes » et constitue une situation d’urgence ( « Ernstfall » ) pour l’Europe (malheureusement, Norbert Rottgen, figure de proue de la droite conservatrice allemande) ; et Agnieszka Brugger, politicienne écologiste tout aussi belliqueuse, ne voit qu’une seule solution à la crise : s’emparer au plus vite des avoirs russes gelés. En quoi cela est censé aider reste un mystère, mais Brugger « sait » tout simplement que c’est soit le pillage massif maintenant, soit une « chute impitoyable » pour l’OTAN et l’Europe. On pourrait multiplier les exemples, mais vous comprenez l’idée : l’hystérie habituelle et absurde d’une guerre imminente, sans la moindre rationalité, toujours la même rengaine. Autrement dit, les élites de l'OTAN et de l'UE dans ce qu'elles ont de pire.

De leur point de vue égocentrique et obsessionnel, leur panique est, il faut bien le dire, presque compréhensible. L'Europe officielle, membre de l'OTAN et de l'UE, s'emploie depuis au moins une décennie – depuis qu'elle a instrumentalisé les accords de Minsk II – à se priver des derniers vestiges d'options, de levier et de crédibilité dans sa non-relation actuelle avec Moscou. À présent, après de nombreux signes manifestes de désapprobation de Washington sous l'administration Trump, le couperet semble tomber d'outre-Atlantique.

Regardez la situation avec le regard somnolent, prétentieux et idéologiquement illuminé de Bruxelles, Paris, Londres et Berlin. Voilà les « amis » et protecteurs américains qui, non seulement envoient une nouvelle salve de signaux de détente à la Russie et à la Chine, mais déclarent aussi leur ferme intention de restaurer « la confiance civilisationnelle de l'Europe et son identité occidentale ». Cela peut paraître inoffensif, voire protecteur. Du moins, tant qu'on ne le traduit pas clairement : les États-Unis soutiendront la nouvelle droite européenne en pleine ascension, et non ses fragiles institutions centristes.

Car c'est dans la Nouvelle Droite que le Washington de Trump perçoit cette « confiance en soi » et cette « identité ». Comme le craint le faucon allemand Rottgen, les États-Unis pourraient commencer à s'ingérer sérieusement dans la politique intérieure européenne. Réveille-toi, Norbert : ils l'ont toujours fait. Ce qui est nouveau pour toi, c'est que tu n'es plus parmi leurs complices et leurs favoris, mais parmi leurs cibles. Dis-toi : « Ah, c'est donc ça ! » et profite du spectacle.

En savoir plus :
L'UE réfute l'accusation d'« effacement civilisationnel »

L'enthousiasme démesuré de la nouvelle Stratégie de sécurité nationale, qui situe tout ce qu'il y a de plus beau et de meilleur aux États-Unis, et uniquement là-bas, est on ne peut plus américain. Trump l'affiche avec une franchise déconcertante. Le fait de placer explicitement « l'Amérique d'abord » n'a rien de surprenant non plus. C'est simplement plus honnête, une fois de plus, que les pieuses déclarations centristes d'antan.

Pourtant, lorsqu'on fait partie de l'élite européenne qui vient d'être soumise et piétinée par une guerre commerciale, contrainte de débourser des sommes considérables pour une OTAN où la fiabilité américaine est bien moindre, et qui voit sa base industrielle détruite, entre autres, par une dépendance excessive à l'égard d'une Amérique brutalement égoïste, même ces arguments prennent une signification nouvelle et sinistre : il ne s'agit pas seulement de « l'Amérique d'abord », mais aussi de « l'Europe en dernier ». Et, en tant que collaboratrices zélées de tout ce que les États-Unis ont imposé, ces mêmes élites européennes n'ont qu'elles-mêmes à blâmer.

« Que ressentirait-on , se demandent peut-être aujourd’hui ces dirigeants européens de l’OTAN et de l’UE, si l’on pouvait s’appuyer sur le soutien russe pour contrebalancer la pression américaine ? » Mais la question est devenue purement hypothétique, car, par une politique – si l’on peut dire – de soumission autodestructrice aux États-Unis et de confrontation tout aussi autodestructrice avec la Russie, ils ont rendu cette option impossible.

Enfin, et surtout, la nouvelle stratégie de sécurité nationale promet de « rechercher de bonnes relations et des relations commerciales pacifiques avec les nations du monde sans leur imposer de changements démocratiques ou autres changements sociaux qui diffèrent sensiblement de leurs traditions et de leur histoire » et de maintenir « de bonnes relations avec les pays dont les systèmes de gouvernement et les sociétés diffèrent des nôtres ».

Autrement dit : l’Amérique ne fera même plus semblant de faire la guerre – directement ou par procuration – au nom de « valeurs » . Mais – et c’est là une autre ironie amère pour ses clients et vassaux occidentaux – Washington « incitera   ses alliés partageant les mêmes idées à défendre nos normes communes, servant ainsi nos intérêts ».

En savoir plus :
Les États-Unis placent la normalisation des relations avec la Russie parmi leurs « intérêts fondamentaux .

En d'autres termes : si vous nous avez résisté et avez conservé votre souveraineté, tant mieux pour vous. Nous sommes enfin prêts à vous respecter. En revanche, si vous vous êtes soumis et avez renoncé à votre souveraineté, tant pis pour vous : nous exigeons de vous une obéissance continue. Et voilà ! Seuls les trumpistes qui traitent avec les Européens sont capables d'un tel double coup de maître, alliant rétrogradation et humiliation.

Si les instances européennes de l'OTAN et de l'UE étaient un tant soit peu rationnelles, elles opéreraient sans tarder un revirement complet de leur politique étrangère et tenteraient de se réconcilier avec Moscou. (La question de savoir si la Russie pourrait être intéressée, et à quelles conditions, reste évidemment ouverte.) Mais, d'un autre côté, si elles étaient rationnelles, elles ne se trouveraient pas dans cette situation catastrophique : en pleine confrontation avec la Russie, qui vient de révéler son potentiel, et abandonnées par l'Amérique, qui n'a probablement pas fini de montrer ce qu'elle peut faire à ses plus fidèles alliés.

L'establishment de l'Europe occidentale a bradé les intérêts des citoyens européens ordinaires aux États-Unis. À présent, les États-Unis semblent prêts à livrer l'Europe à un nouvel alignement sur les grandes puissances que Washington a enfin appris à respecter : la Russie et la Chine. Le prix de cette folie et de cette lâcheté sera lourd. 

 

Les Chercheurs de bonheur/Искатели счастья (Vladimir Korsh-Sablin, 1936)

 

https://en.wikipedia.org/wiki/Seekers_of_Happiness

 

Hojas rojas/Красные листья (Vladimir Korsh-Sablin, 1958)

 


El 8 de diciembre de 1958 se estrenaba en Moscú el drama "Красные листья" (Hojas rojas), largometraje dirigido por Vladimir Korsh-Sablin para los estudios Belarusfilm.
Protagonizada por Eduards Pavuls, Iya Arepina, Mijail Zharov y Klara Luchko, en los papeles principales, la película registró la asistencia de más de 33 millones de espectadores.
Sinopsis - 1936. Las regiones occidentales de Bielorrusia se ven envueltas en una intensa actividad revolucionaria. Un joven rebelde, Andrei Metelski, es enviado por la resistencia comunista a una región vecina para advertir a los campesinos sobre la concentración de fuerzas policiales y la cancelación de una manifestación planeada.

Judíos Árabes

 FUENTE: https://www.publico.es/opinion/columnas/judios-arabes.html?

Judíos yemeníes viajando en avión hacia el recién creado Estado de Israel
Judíos yemeníes viajando en avión hacia el recién creado Estado de Israel
Por Waleed Saleh Grupo de Pensamiento Laico