La fotografía causó una tremenda conmoción en la opinión pública, que seguía percibiendo que aquella guerra, que causó la muerte de dos millones de personas inocentes, era tan absurda como criminal. Hoy, el impacto mundial de “Napalm Girl” resulta envidiable por una sencilla razón: en la actualidad llegan a nuestros teléfonos imágenes de víctimas infantiles más espantosas que la de Kim Phuc quemada, pero la reacción no es la misma.
