|
Article épinglé
lundi 19 janvier 2026
La confiscación de petróleo de Venezuela y el dominio estadounidense
dimanche 18 janvier 2026
Narco Rubio: el rey con complejos
Noche sobre Chile / Ночь над Чили (Sebastian Alarcon, 1977)
Les médias occidentaux minimisent les émeutes meurtrières en Iran, en s'appuyant sur des ONG de changement de régime financées par le gouvernement américain
SOURCE: https://thegrayzone.com/2026/01/12/western-media-riots-iran-govt-regime-change/
Max BLUMENTHAL et Wyatt REED (12/01/2026) :
Pepe Escobar: Irán, la operación secreta que nadie ve
FUENTE: https://observatoriocrisis.com/2026/01/14/pepe-escobar-iran-la-operacion-secreta-que-nadie-ve/
Irán es la llave maestra que puede destruir toda la arquitectura multipolar que Rusia y China han estado construyendo sistemáticamente durante los últimos 15 años
Transcripción de la intervención del analista geopolítico Pepe Escobar en su último streaming emitido por YouTube
Hola, soy Pepe Escobar y estoy aquí desde un lugar que prefiero mantener discreto por razones que muy pronto van a comprender. Lo que les voy a contar no es simplemente otra historia más sobre protestas en Oriente Medio. Mis queridos amigos, lo que está sucediendo en Irán en estos últimos días es algo que va a cambiar para siempre el tablero geopolítico mundial.
Tengo aquí mi taza de té persa. Sí, té iraní auténtico que siguió en mis últimos viajes por la ruta de la seda. Y mientras observa las hojas que danzan en el fondo del cristal, no puedo evitar pensar en las corrientes subterráneas que están sacudiendo todo el sistema mundial como lo conocemos.
La historia más extraordinaria apenas está comenzando y lo que nadie les está contando va a cambiar todo lo que creían saber sobre el Medio Oriente. Porque lo que ningún medio occidental se atreve a revelar, y aquí viene la primera gran bomba de hoy, es que lo que estamos presenciando no es una simple revuelta popular espontánea, es el intento de colapso controlado de una de las últimas piezas clave del gran ajedrez euroasiático.
Y las implicaciones, Dios mío, las implicaciones van mucho más allá de lo que cualquier analista de Washington o Londres se atreve ni siquiera a imaginar. Estamos en las primeras 72 horas de lo que podría convertirse en el evento más significativo en Asia occidental desde la Revolución Islámica de 1979. Pero hay algo que los medios corporativos deliberadamente ocultan, algo que cambia toda la narrativa por completa.
Aquí es exactamente donde esta historia se vuelve absolutamente explosiva. Porque mientras CNN y BBC nos hablan de protestas espontáneas por la libertad, mientras The Washington Post glorifica románticamente a los luchadores por la democracia, la realidad sobre el terreno es infinitamente más compleja y déjenme decirles sin rodeos infinitamente más peligrosa para el futuro de la humanidad. Arranquemos desde el verdadero principio, diciembre de 2025.
Las primeras manifestaciones aparentemente comenzaron por el costo de vida, por la inflación galopante, por las mismas quejas económicas legítimas que hemos visto en docenas de países en los últimos años. nada particularmente extraordinaria a primera vista, ¿verdad? Pero aquí está el primer detalle que debería hacer sonar todas las alarmas de cualquier analista serio: la coordinación militar.
En mi experiencia de tres décadas cubriendo revoluciones de colores desde Georgia hasta Ucrania, desde Hong Kong hasta Bielorrusia, hay ciertos patrones operacionales que simplemente no mienten. Y lo que estamos viendo en Irán sigue exactamente el mismo manual de operaciones que hemos observado una y otra vez.
Primer indicador irrefutable, la sofisticación extraordinaria de las comunicaciones. A pesar del corte total y absoluto de internet que implementó el régimen iraní el jueves pasado, de alguna manera misteriosa, los manifestantes continúan coordinándose con una precisión que raya en lo militar. ¿Cómo diablos es esto posible? Se preguntarán ustedes. Bueno, aquí entra en juego el primer elemento tecnológico que nadie quiere mencionar públicamente. Los terminales Starlink de contrabando que han estado llegando a Irán durante los últimos 6 meses a través de rutas que pasan por Kurdistán, Azerbaiyán y Armenia.
Pero esa no es ni siquiera la parte más impactante de toda esta operación. Porque hay algo que acabo de confirmar con fuentes de inteligencia en tres continentes diferentes y esto va a sacudir los cimientos de todo lo que creían entender sobre la geopolítica actual. Resulta que las protestas en Irán no comenzaron espontáneamente en diciembre del año pasado.
La preparación logística comenzó hace más de 18 meses, coordinada meticulosamente desde centros de operaciones que van desde Fort Langley Virginia hasta Tel Aviv , pasando por ciertos edificios muy específicos e identificables en Londres y París. Los centros de entrenamiento en Polonia, donde se preparó a los líderes estudiantiles, los campos de Georgia donde se entrenó en técnicas de guerra urbana, los laboratorios de narrativas en Estonia donde se fabricaron los mensajes para redes sociales.
El patrón es siempre idéntico, siempre exactamente el mismo. Primero, se identifica un país que está bloqueando los intereses geoestratégicos del imperio decadente. Segundo, se infiltran masivamente las redes sociales con narrativas prefabricadas y focus groups. Tercero, se prepara durante años a los líderes estudiantiles en universidades occidentales específicas. Cuarto, se establece toda la infraestructura financiera necesaria para sostener meses y meses de operaciones costosas y finalmente se elige el momento perfecto para activar simultáneamente toda la red dormida.
¿Y cuál fue exactamente el momento perfecto para activar la operación Irán? Aquí es donde todo encaja de manera aterrorizante. Exactamente cuando Trump regresa al poder con su agenda renovada de máxima presión sobre el régimen iraní. Exactamente cuando Israel necesita desesperadamente una distracción masiva de su situación completamente insostenible en Gaza y en Líbano. Exactamente cuando la alianza estratégica entre Irán, Rusia y China está alcanzando niveles de cooperación militar y económica sin precedentes históricos.
Pero esperen, porque aquí viene la parte que nadie ve, pero que cambia todo el análisis geopolítico, porque resulta que estas protestas no están dirigidas realmente contra el sistema teocrático iraní per sé. Esa es apenas la fachada mediática . El verdadero objetivo es mucho más ambicioso y, francamente, mucho más aterrador para el futuro de todos nosotros.
El objetivo real es destruir definitivamente el último eslabón independiente en la cadena energética euroasiática que conecta básicamente a Rusia con China, pasando estratégicamente por Asia central e Irán. Es romper para siempre el corredor energético más crucial del siglo XXI.
Piénsenlo detenidamente por un momento. Irán no es solamente Irán. Irán es el corredor energético estratégicamente crucial. entre el petróleo y gas rusos y los mercados asiáticos en expansión. Irán es el eslabón geográfico que permite que China acceda a recursos energéticos masivos sin depender de las rutas marítimas controladas por la armada estadounidense.
Irán es, literalmente hablando, es la llave maestra que puede hacer o destruir completamente toda la arquitectura multipolar que Rusia y China han estado construyendo sistemáticamente durante los últimos 15 años de coordinación estratégica. Y aquí está el detalle cronológico que debería hacer temblar a cualquier analista geopolítico serio del planeta.
Lo que está pasando en Irán está Perfectamente sincronizado con lo que acaba de suceder en Venezuela con la captura de Maduro. Coincidencia temporal. Por favor, somos adultos. En geopolítica de alto nivel no existen las coincidencias, especialmente cuando hablamos de operaciones simultáneas de esta magnitud estratégica.
Tengo información verificada, confirmada e independiente de fuentes, tanto en el Kremlin como en Beijin, de que el momento preciso de estas operaciones coordinadas no es para nada casual. El imperio estadounidense y sus vasallos europeos tienen una ventana temporal muy específica de aproximadamente 4 a 6 meses antes de que la expansión completa de BRICS Plus se consolide definitivamente e irreversiblemente. Antes que el nuevo sistema financiero paralelo esté completamente operativo y funcional. Antes de que las nuevas rutas comerciales terrestres de La franja y La Ruta hagan completamente irrelevante todo el sistema occidental de control marítimo mundial.
Esta es su última oportunidad real y en Washington lo saben perfectamente. Por eso la desesperación es palpable, por eso la brutalidad sin disimulos, por eso están completamente dispuestos a arriesgar una conflagración regional. que podría escaparse totalmente de cualquier control racional.
Porque déjenme ser absolutamente cristalino sobre algo fundamental que Trump acaba de declarar: “Si ustedes empiezan a disparar, nosotros también vamos a empezar a disparar”. No es retórica vacía para consumo mediático. Las fuerzas estadounidenses desplegadas en todo el Golfo Pérsico están en máxima alerta de combate desde hace 72 horas. Los israelíes han puesto discretamente sus fuerzas nucleares en estado de preparación total.
Y lo más inquietante de todo, hay conversaciones muy serias y documentadas en círculos militares estadounidenses sobre un ataque preventivo masivo contra todas las instalaciones nucleares iraníes usando armas nucleares tácticas si es necesario.
La diferencia, esta vez, la diferencia crucial es que Irán no está solo como estaba en 1979. La diferencia es que cualquier ataque militar contra territorio iraní significa automáticamente la activación inmediata de tratados de defensa mutua con Rusia y China. La diferencia es que estamos literalmente a una decisión impulsiva de poco distancia de la tercera guerra mundial nuclear. Y aquí es exactamente donde la historia toma un giro completamente inesperado que nadie calculó, porque hay algo que las élites occidentales no calcularon correctamente en sus “modelos de simulación”.
Hay algo que su arrogancia imperial histórica simplemente no les permite ver ni comprender. Resulta que el pueblo iraní común, más allá de sus quejas absolutamente legítimas contra la corrupción y autoritarismo de su gobierno, entiende perfectamente lo que realmente está en juego.
Resulta que la inmensa mayoría de los iraníes tiene memoria histórica y recuerda exactamente lo que pasó en Irak, en Libia, en Siria, en Afganistán. Resulta que no quieren, bajo ninguna circunstancia convertirse en el próximo éxito “democrático” de la libertad exportada mediante bombardeos masivos y ocupación militar. Las manifestaciones están perdiendo fuerza rápidamente. Y no solamente porque el régimen haya reprimido brutalmente, aunque también lo haya hecho sin duda, sino porque la gente común iraní está empezando a comprender perfectamente el verdadero juego geopolítico.
Están comenzando a ver con claridad que detrás de las banderas románticas de la libertad y la democracia occidental se esconde la misma agenda imperial depredadora de siempre, la misma agenda que convirtió a Libia en un mercado de esclavos, la misma que sumió a Irak en 20 años de guerra sectaria, la misma que está intentando fragmentar Siria desde hace más de una década. Pero hay algo más, algo extremadamente significativo que me confirmaron fuentes muy cercanas al Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní durante una conversación que tuve ayer por la noche.
El régimen iraní ha estado preparándose meticulosamente para este escenario durante años. tienen planes de contingencia militar que van desde el cierre total e inmediato de todas las exportaciones petroleras del Golfo Pérsico hasta hasta opciones de respuesta que francamente prefiero no detallar específicamente en un canal público de YouTube.
La verdadera pregunta ahora es completamente diferente a todo lo que están discutiendo en los medios occidentales. La verdadera pregunta que debería quitarnos el sueño a todos es ; ¿está realmente el mundo preparado para las consecuencias similares a un cataclismo, de lo que está a punto de suceder en las próximas semanas?
Porque si estas operaciones coordinadas fracasan estrepitosamente y todo indica que van a fracasar de manera humillante, el imperio estadounidense va a quedar expuesto globalmente como lo que realmente es un tigre de papel nuclear con dientes nucleares, pero sin garras convencionales efectivas para usarlos de manera coherente.
El fracaso completo en Irán, combinado con el desastre que se está desarrollando en tiempo real en Venezuela, más la humillación militar absoluta en Ucrania, más la pérdida irreversible de control sobre todas las rutas comerciales asiáticas, significa una cosa muy simple, pero trascendental, el fin definitivo de 500 años de dominación occidental sobre el sistema mundial.
Pero las élites psicopáticas del imperio no van a aceptar esta nueva realidad histórica sin una lucha desesperada hasta la muerte. Y aquí es precisamente donde las cosas se vuelven realmente peligrosas para toda la humanidad, porque un animal imperial herido de muerte es infinitamente más peligroso que un animal que todavía tiene control de la situación.
Permítanme contarles algo que absolutamente nadie más se atreve a decir públicamente en ningún medio occidental. Y tengo esta información de fuentes que obviamente prefiero no nombrar, pero que tienen acceso directo y documentado a las reuniones más clasificadas del Consejo de Seguridad Nacional de Washington
Hay una discusión muy seria sobre lo que internamente llaman la opción Sansón nuclear. La idea completamente psicopática de que si el imperio americano va a colapsar históricamente, entonces todo el sistema de civilización mundial debe colapsar junto con él en una conflagración final. Es una mentalidad absolutamente demencial, pero es terriblemente real y es absolutamente aterrorizante para cualquier persona racional en el planeta.
La lógica interna es simple, pero enloquecida. Si ya no podemos controlar y dominar el mundo como lo hemos hecho durante siglos, entonces nadie más puede tenerlo. Si China y Rusia van a crear exitosamente un nuevo sistema multipolar próspero, entonces destruimos preventivamente todo antes de permitir que eso suceda. Por eso, las protestas en Irán son infinitamente más que simples protestas internas. son el detonador calculado de una crisis que puede llevarnos directamente al abismo de una guerra nuclear global.
Por eso Trump está jugando literalmente con fuego atómico de una manera que debería aterrorizar a cualquier persona mínimamente racional en todo el planeta. Pero aquí viene la parte esperanzadora y luminosa de toda esta historia apocalíptica, porque hay algo fundamental que el imperio occidental no calculó en sus modelos predictivos. Hay algo que su arrogancia milenaria no les permite ver ni aceptar. El mundo ya cambió irreversiblemente.
El sistema multipolar ya existe y funciona. Las nuevas rutas comerciales ya están completamente operativas. Las nuevas alianzas estratégicas ya están consolidadas y son irreversibles. Lo que estamos presenciando día a día no es el nacimiento doloroso de un nuevo orden mundial, es la agonía terminal del viejo orden unipolar. es el colapso sistémico de un sistema internacional basado en la dominación militar y financiera, que ya no tiene bases materiales ni legitimidad para sostenerse.
China es ahora oficialmente la primera economía del mundo en términos reales de paridad de poder adquisitivo. Rusia ha demostrado militarmente que es completamente invencible en su propia esfera de influencia histórica. Los países del sur global han encontrado alternativas completamente funcionales al sistema financiero occidental controlado desde Wall Street.
El dólar como moneda de reserva mundial está viviendo literalmente sus últimos días. Irán es simplemente el campo de batalla simbólico donde se está librando la batalla final y decisiva entre el viejo mundo unipolar agonizante y el nuevo mundo multipolar ascendente, entre el unipolarismo imperial decadente y el multipolarismo soberano emergente, entre un pasado de dominación y un futuro de cooperación.
Y déjenme decirles con absoluta certeza cuál va a ser el resultado histórico final de esta confrontación titánica. El resultado ya está completamente escrito en las tendencias históricas objetivas que llevamos observando y documentando durante décadas enteras. El futuro de la humanidad pertenece inexorablemente a Eurasia integrada.
El futuro pertenece a la cooperación mutuamente beneficiosa en lugar de la dominación parasitaria. El futuro pertenece a un mundo multipolar donde ninguna potencia individual puede jamás imponer unilateralmente su voluntad sobre todos los demás. Las protestas en Irán van a fracasar estrepitosamente, no porque el régimen teocrático sea particularmente popular entre su población, sino porque representan un proyecto imperial occidental. que simplemente ya no tiene futuro histórico viable.
La gente iraní va a elegir conscientemente la independencia nacional imperfecta sobre la libertad fabricada en los laboratorios de Langley . Van a elegir la soberanía nacional problemática sobre la democracia exportada mediante bombardeos y ocupación militar extranjera. Y cuando eso suceda, inevitablemente, cuando la operación Irán fracase, como ya fracasó la operación Venezuela, como está fracasando estrepitosamente la operación Ucrania, el imperio va a tener que enfrentar una realidad que ha estado evitando desesperadamente durante décadas, que su tiempo histórico se acabó para siempre.
Pero, hay que poner atención los próximos 6 meses, porqué van a ser absolutamente cruciales para el destino de toda la civilización humana, porque un imperio en colapso terminal es exactamente como una estrella en explosión supernova. Puede destruir completamente todo a su alrededor antes de convertirse finalmente en una enana blanca insignificante.
Y ese es el peligro existencial real que enfrentamos todos los habitantes de este planeta en los próximos meses. El peligro no es que Irán se convierta mágicamente en una democracia occidental al estilo Hollywood. El peligro real es que las élites imperiales occidentales, en su desesperación terminal y su negación psicótica de la realidad hagan algo completamente irreversible para toda la humanidad.
El peligro es que en su intento desesperado de mantener un control global que ya perdió objetivamente, desaten fuerzas nucleares que literalmente nadie en el planeta puede controlar una vez liberadas. Por eso es absolutamente vital que todo el mundo esté atento y consciente. Por eso es tan importante que entendamos todos perfectamente lo que realmente está en juego aquí. No se trata para nada de democracia iraní versus teocracia persa. Se trata del futuro mismo de la civilización humana y de si va a sobrevivir intacta a esta transición histórica.
Los próximos días, las próximas semanas decisivas van a determinar si la transición inevitable hacia un mundo multipolar soberano se hace de manera relativamente civilizada y pacífica, o si vamos a tener que pasar todos por una conflagración global antes de llegar exactamente al mismo resultado final. La elección histórica, en última instancia no está realmente en las manos de Trump, ni de Netanyahu, ni de los Ayatolás iraníes, ni de Putin, ni de Xi Jinping.
La elección definitiva está en las manos de todos y cada uno de nosotros, en nuestra capacidad colectiva de ver claramente más allá de las narrativas fabricadas por los medios corporativos, en nuestra capacidad de entender los verdaderos intereses geoestratégicos en juego, en nuestra capacidad de exigir categóricamente a nuestros líderes que elijan la diplomacia constructiva sobre la guerra destructiva, la cooperación mutuamente beneficios sobre la dominación parasitaria, el futuro promisorio sobre el pasado decadente.
Porque el viejo mundo unipolar se está muriendo inexorablemente. Y todos nosotros somos los testigos directos y quizás los parteros históricos del nacimiento complejo de uno completamente nuevo. La única pregunta que realmente importa ahora es, ¿ese nuevo mundo multipolar va a nacer en relativa paz y cooperación o en guerra total y destrucción mutua?
La respuesta final depende de todos nosotros. Gracias por acompañarme en este viaje fascinante por las corrientes subterráneas más profundas de la historia mundial en movimiento. Nos vemos en el próximo Pepe Café, donde seguiremos desentrañando juntos todos los hilos de esta increíble transformación que está sacudiendo los cimientos del mundo tal como creíamos conocerlo. Hasta la próxima y manténganse siempre alerta. La historia se está escribiendo en tiempo real ante nuestros ojos
jeudi 15 janvier 2026
IA : Apocalypse ou fin de la préhistoire ?

C’est LE sujet du moment, celui de toutes les angoisses, de tous les vertiges dystopiques. Beaucoup penseront d’ailleurs, pourquoi pas, que ce texte est signé ChatGPT. Appel à toutes les intelligences “naturelles” donc, pour s’en assurer ou s’en dissuader...
Nous sommes dans l’oeil d’une crise existentielle cyclonique, bien plus forte que celle de nos aïeuls luddites[1], puisque l’intelligence artificielle (IA) va s’imposer à la quasi-totalité du salariat, et plus seulement, comme c’est déjà le cas, à la seule classe ouvrière, par une automatisation exponentielle de la force de travail.
Crise économique oblige, doublée d’une crise morale, démultipliée par une crise climatique : Tout concourt à rejeter cette révolution technologique, noyés que nous sommes dans des questions de tous ordres sur l’avenir. C’est pourtant l’unanimité du rejet qui devrait nous interroger, par delà les diversions d’une peur du progrès consubstantielle à notre histoire humaine. Au niveau idéologico-politique bien sûr, mais aussi aux niveaux psychologique et épistémologique. Prenons les choses dans l’ordre.
Marx réfuté ?
Suivant de près la mécanisation industrielle qu’étudiait Marx, la robotisation ne date pas d’hier. L’angoisse de la fin du travail non plus. En fait, l’aliénation, déjà centrale dans son œuvre, ne fait que s’accentuer depuis deux siècles, avec le développement capitaliste. Or à moins de voir le “marché du travail” disparaître complètement un jour, s’accentuer signifie aussi se vérifier. L’appétit croissant du patronat pour supprimer nos jours fériés et allonger nos “durées de cotisation” ne plaide pas en faveur d’une théorie du “grand remplacement” du capital variable par le capital constant... Il semble d’ailleurs que les nouvelles usines chinoises[2] “entièrement automatisées” par plusieurs centaines de robots intégrant l’IA ne peuvent pas se passer d’une centaine d’ouvriers réparateurs permanents, qui gèrent l’entropie générale, loi fondamentale de la thermodynamique qu’aucune planification capitaliste ne saurait renverser.
Evidemment, l’accentuation de notre aliénation a de quoi faire peur. L’exemple de cette traductrice spécialisée dans la traduction de modes d’emploi de prothèses médicales[3] est symptomatique : son travail, loin d’être “remplacé”, a été surtout dévalorisé par ChatGPT (60% de revenu en moins), tout en imposant un travail de relecture bien plus long et fastidieux. La barbarie capitaliste ne nous épargnera pas cette nouvelle opportunité, ce fugace rebond du taux de profit.
Pour une majorité d’intellectuels de plateau (Enthoven, Sadin, Julia, ...), nous serions donc mal avisés d’exprimer quoi que ce soit de positif face à cette nouvelle révolution technique : Il faudra plutôt, à les entendre, revenir en arrière, retrouver les riches heures des Salons littéraires, renouer avec notre “Culture” avec un grand C, notre “génie français” perdu, sapé par les jeunes incultes d’aujourd’hui... Il faudra se rendre à l’évidence postmoderne : le progrès, c’est mal. C’était mieux avant, comme toujours. Et pourtant...
L’IA permet de gérer un tel torrent de données que des réponses aux grands problèmes climatologiques, agronomiques, pharmacologiques[4] et même, sous certaines conditions, économiques[5] sont désormais à portée de main. Qu’importe ! Il faut fustiger “l’abjecte horizontalité” des IA génératives, pour citer un auteur maurrassien[6] bien connu des réseaux sociaux. Sans rien proposer d’autre, puisque telle est l’habitude des réactionnaires millénaristes. Quelque soit l’ampleur des boycotts, l’IA s’imposera évidemment quoiqu’il arrive. C’est du moins mon point de vue, bassement matérialiste.
Je comprends, pour en être un moi-même après tout, qu’on puisse s’indigner du fait que les IA génératives dévaluent le capital culturel de la petite bourgeoisie française “lettrée”, jusque-là bien à l’abri, grâce à une langue réputée ésotérique. Que n’a t-on assez de mépris pour la vulgarité de l’anglais ou la rugosité de l’allemand ? Combien méprise-t-on encore la langue arabe, dont le vocabulaire dépasse pourtant le nôtre d’un facteur dix ?
Le soudain malaise de la petite bourgeoisie vis-à-vis des IA génératives est effectivement une nouveauté, même si d’une certaine façon elle réédite le vol par les machines du riche savoir-faire artisanal pendant la première révolution industrielle. La crise existentielle de cette couche sociale trouve -c’est au fond ce qui est nouveau- un écho médiatique que les ouvriers et artisans de jadis n’ont pas eu. Comprenons-nous : je le regrette tout autant, sans aller jusqu’à m’émouvoir de cette “abjecte horizontalité”.
Ce n’est pas l’horizontalité qui pose problème. Cette révolution technologique ne profitera, au contraire, qu’aux classes dirigeantes et aux détenteurs du capital culturel. Car pour se différencier de ChatGPT, il faudra redoubler d’esprit critique[7], d’inventivité conceptuelle, ce qui augmentera encore la domination de l’intelligentsia lettrée sur le “bas peuple” tout en dépréciant d’autant l’intellect de celui-ci. Le développement du “complotisme” naïf en a été, par exemple, un avant-goût. Le savoir est toujours (et peut être plus que jamais) une arme... et il faudra se battre durement, dans une nouvelle ramification du combat de classe, contre ce fossé qui se creuse aujourd’hui.
En attendant, constatons tout de même que l’IA apporte aux couches populaires acculturées par un système éducatif en ruine, des armes d’appoint inespérées pour s’exprimer, se défendre, connaître ses droits, etc. Moyens de lutte bien réels (pour peu qu’on soit “formé aux IA”) qu’on ne saurait reprocher au militant syndical.
Le grand retour du dualisme...
De deux choses l’une : Soit l’IA générative est potentiellement une nouvelle forme de conscience, qui rivalise avec la nôtre (théorie de “l’IA forte”), soit elle ne peut être qu’une puissance de calcul, aussi gigantesque soit-elle, qui outille notre intelligence collective pour résoudre des problèmes bien réels sans pour autant innover conceptuellement (théorie de “l’IA faible”). Donc sans impacter vraiment notre capacité à penser, à évoluer, à progresser.
Les soviétiques, pionniers, auguraient déjà ce dilemme entre les deux théories, tout en y prenant clairement position de façon matérialiste : “L’intelligence artificielle, au sens littéral du terme, n’existe pas et n’existera pas”[8] affirmait un des pionniers en la matière, Germogen Pospelov, à l’Académie des Sciences en 1986. Pour la soviétologue Olessia Kirtchik : “L’approche soviétique de l’IA était caractérisée par une critique radicale de l’approche américaine “mécaniste” et “réductionniste” de l’intelligence humaine, et par une réticence à adopter le modèle cybernétique esprit-machine. Cette prémisse empêchait les théoriciens soviétiques de l’IA de considérer une machine intelligente, ou un ordinateur, comme une entité “pensante” à part entière.” Pour eux, “les ordinateurs ne pouvaient pas produire des idées, des images ou des concepts véritablement nouveaux, mais seulement reproduire des modèles ou des clichés existants.”[9]
La tradition matérialiste dialectique en URSS permettait même une seconde objection, d’ordre plus psychologique et liée à notre compréhension de l’intelligence humaine en elle-même. Compréhension sans laquelle on ne saurait comprendre l’IA, par analogie. La distinction se concentrait sur une approche moniste de l’intelligence et de la conscience.
Certains pensent ici, a contrario, que le développement des IA génératives produira une nouvelle “conscience”, émergeant des réseaux électroniques comme la conscience humaine émergerait elle-même des réseaux neuronaux, sans leur être réductible. Cette conception, autorisée par une séparation virtuelle entre la conscience et la matière qui la conditionne -ou plus- entre le cerveau intelligent et le corps qui le nourrit, est indiscutablement une forme nouvelle de dualisme, au sens cartésien (le corps comme machine auquel s’ajoute une âme motrice). Un nouvel “animisme”, très spéculatif et fort peu scientifique.
Le caractère pionnier des objections des soviétiques en la matière n’est sans doute pas un hasard : Leur tradition les mettait, si j’ose dire, à l’abri des deux approches typiquement occidentales, qui s’affrontent encore à grands traits chez nous aujourd’hui : Freudisme d’une part et constructivisme d’autre part.
En matière de psychologie comme dans beaucoup d’autres sciences, on doit généralement affronter une contradiction d’ordre épistémologique entre deux points de vue antagonistes, l’un mécaniste et réductionniste, l’autre plutôt vitaliste et dualiste. L’URSS a connu, comme ailleurs, ce type d’affrontements entre théoriciens, comme en agronomie, en biologie, et même en géologie. Mais ces affrontements ont souvent pu être ou ont été dépassés par l’analyse matérialiste dialectique, qu’on moquait à l’Ouest. A la même époque, ici, s’affrontaient (et souvent s’affrontent encore) le vitalisme freudien, remplaçant instinct par pulsions, et le mécanicisme piagétien, d’apparence plus matérialiste certes, mais qui minore clairement la dynamique propre à la vie, dynamique qui la distingue du monde inorganique[10].
D’un côté donc, la psychanalyse, pratique ésotérique assumée, feignant une approche “biologisante” pour dissimuler son caractère spéculatif et non-scientifique. Beaucoup de progressistes ont pu trouver cette approche plus libératrice, plus souple, plus douce que celle qu’on développait aux USA à la même époque pour manipuler les foules[11] ou traiter les troubles psychiques de façon brutale, rapide, standardisée et peu coûteuse.
De l’autre, une approche plus expérimentale, quoique antérieure à la révolution de l’imagerie cérébrale. Celle-ci, qui va du behaviorisme américain aux constructivistes français, parmi lesquels plusieurs marxistes d’ailleurs, en passant évidemment par l’influence structuraliste, aura plus facilement les faveurs du matérialiste. Et pour cause ; le fondateur de cette approche n’est autre que Ivan Pavlov, pionnier de la physiologie et de la psychologie expérimentale, “héros de la science soviétique” comme on disait jadis.
Il faut cependant tenter de comprendre comment le “néopavlovisme” soviétique, cette science qui a posé les principes de l’accouchement sans douleur (non chimique) ou des traitements (non chimiques) fondés sur l’effet placébo[12], a muté à l’Ouest en une pensée mécaniste et, disons-le franchement, hostile à la biologie[13] en tant que telle.
Je formule ici une hypothèse qui peut paraître caricaturale. Mais c’est le propre de toute proposition qu’étayent des expériences oubliées ou négligées, et humblement soumise à la critique collective : De Pavlov aux behavioristes, le retour du problème de l’acquis et de l’inné, passant de contradiction dialectique à opposition métaphysique, explique la mutation théorique hors du “rideau de fer”.
Skinner négligeait sciemment l’innéité, trop biologisante, autant que Freud la considérait au contraire cruciale (pulsions). En ce sens, ni l’un ni l’autre n’y voyait une interaction dynamique entre les comportements instinctifs, c’est à dire les réflexes inconditionnels, et les fameux réflexes conditionnels générés et décrits par Pavlov[14] : Chez ce dernier, le réflexe inconditionnel est en effet bien différent de la “pulsion” psychanalytique : il est précablé par une histoire évolutive commune à toute l’espèce (et non spécifique au moi), dirigé vers la satisfaction d’un besoin vital (et s’éteignant avec lui) et non d’un plaisir insaisissable.
La plasticité cérébrale (découverte aussi par Pavlov puis vérifiée par la neurologie moderne), c’est-à-dire la capacité des neurones à se recâbler, non pas à partir de rien, mais sur la base d’un réseau préexistant et commun à tous, fait du cerveau le lieu d’un mouvement permanent, non seulement fondé sur l’inné, mais construisant l’acquis sur la base de “reconditionnements” de degrés successifs, base de la conscience individuelle (puis collective).
... ou celui de Pavlov
Cet acquis avait selon lui une capacité à devenir, dans certaines circonstances prédéfinies, héréditaire. Sa conception n’est pas restreinte à la seule “psychologie” du reste : C’est aujourd’hui la base de l’épigénétique au sens large, nouveau champ de recherche bousculant depuis quelques décennies les idées reçues de la génétique classique du vingtième siècle. Il ne s’agit pas d’une hérédité de l’acquis “lamarckienne” attribuée (à tort) au cas du cou des girafes de plus en plus long à mesure que les cimes s’élèvent, à force de tendre la tête vers le haut. C’est plutôt un mécanisme selon lequel, quand des conditions environnementales inhabituelles sont répétées sur plusieurs générations, la sur-expression d’un gène (ou son interruption), devenue avantageuse chez un individu, n’est plus “rebootée”[15] dans ses cellules sexuelles, et est conservée (sans répétition des conditions préalablement) pour de nombreuses générations ultérieures, de façon réversible si ces conditions ont durablement disparu. On trouvera en note un article sur cette capacité, illustrée par l’expérience d’un souvenir d’odeur alimentaire attractive, rendu héréditaire chez le ver Caenorhabditis elegans[16]. Modalité épigénétique identifiée, depuis, pour la plupart des espèces vivantes, animales et végétales. Les soviétiques se disaient non-lamarckiens de ce point de vue, et insistaient déjà sur l’importance de la répétition des conditions d’ébranlement initiales pour plusieurs générations, et la réversibilité du caractère hérité si ces conditions ne reviennent plus ensuite[17].
“On peut admettre que certains réflexes conditionnels nouvellement formés se transforment ultérieurement par l’hérédité en réflexes inconditionnels” disait Pavlov (L’expérience de 20 ans). Le psychologue soviétique néopavlovien Ezra Askarian précisait à propos de ces découvertes : “Confrontant continuellement les réflexes inconditionnels et les réflexes conditionnels, (...) Pavlov faisait remarquer en véritable évolutionniste que cette différence entre deux principaux genres d’activité nerveuse n’a qu’un caractère relatif : Il soulignait la liaison historique entre eux et la possibilité de transformer les réflexes conditionnels en réflexes inconditionnels sous l’influence d’une impérieuse nécessité historique” (Pavlov, sa vie, son oeuvre, 1953).
A l’époque où l’épigénétique n’était pas encore connue, les scientifiques occidentaux se moquaient de telles conclusions (et les niaient) : “Dans la conception de Pavlov, la notion de localisation n’entre pas en ligne de compte. Il parle de l’écorce cérébrale comme d’un tout, et ceci introduit une notion essentielle, celle de malléabilité[18], permettant ainsi une fonction correctrice du milieu. Nous rejoignons un des thèmes essentiels de l’éducation et de la psychiatrie soviétique, celui de la primauté du milieu, notamment humain. C’est pour des raisons analogues que la psychiatrie soviétique a rejeté avec un apriorisme outrancier le dogme de la génétique classique issu des travaux de Mendel, à savoir la non transmissibilité des caractères acquis.” (Cyrille Koupernik, Psychiatrie soviétique, tendances et réalisations, 1962).
Dépasser l’opposition entre inné et acquis (imposée par la génétique classique) dans le sillage du néo-pavlovisme -oublié puis ravivé tacitement par l’épigénétique- permet peut-être de dépasser aussi la vieille hostilité des sciences humaines en général et de la psychologie matérialiste en particulier, vis-à-vis de la biologie : La biologie moderne a rompu avec la prédestination des gènes, codes porteurs de “sens” et supposant un mystérieux “encodeur”. Chemin faisant, elle a renoué avec cet interactionnisme darwinien des origines, que ternissait l’idéalisme mendélien pendant une bonne partie du siècle dernier, y compris, sous une forme plus discrète, dans la génétique moléculaire (à l’époque de la cybernétique).
La croyance dans une intelligence artificielle qui remplacerait la nôtre n’oublie pas seulement le caractère collectif (donc dialectique, formée par la lutte et l’unité intellectuelle d’une large diversité d’individus) de l’intelligence humaine, mais aussi le fait qu’on ne saurait concevoir d’intelligence individuelle coupée des stimulations du milieu et de son action sur lui, émergeant du câblage nerveux de façon dualiste. Si on développe les conceptions dialectiques de Pavlov[19], on présentera le câblage nerveux comme une structure innée, tendanciellement “stable”, mais dont la finalité (ou plutôt le mode d’existence) est de se reconditionner avec le milieu changeant, donc de perdre sa structure de départ en tant que telle. Impossible autoconservation donc, consubstantielle, si on élargit le raisonnement, au vivant lui-même[20].
... et de Vernadsky ?
En somme, la révolution des IA génératives est -aussi- l’occasion d’une révolution de la recherche en psychologie, d’une obligation nouvelle de mieux comprendre, de redéfinir notre psyché, notre conscience, notre intelligence (sans vouloir mélanger ces notions, pourtant liées), par comparaison, par confrontation à un nouveau problème, de taille. Si la cybernétique et l’informatique ont été jadis contemporains des thèses de psychologie constructiviste, structuraliste, bien souvent par proximité géographique et chronologique (ce qui est logique du point de vue d’une épistémologie matérialiste), les IA génératives seront, peut-être a contrario, l’occasion d’une différenciation cette fois, l’occasion d’un retour à la biologie, à la dynamique du vivant, loin des analogies faciles et des réflexes anti-scientifiques.
De son côté, l’IA peut renforcer à la fois la circulation des idées et des concepts (et non leur création, puisqu’elle ne fait que recycler l’existant) entre les hommes, et notre esprit critique vis-à-vis de leurs associations dans le langage (distinguer l’IA de ce qui reste authentique et innovant).
C’est moins l’IA que notre rapport à elle, qui inquiète aujourd’hui. Ce nouveau moyen de production (intellectuelle) est directement associé, comme outil, à ce que les matérialistes appellent l’intelligence humaine collective. Pour le meilleur (socialisme) ou pour le pire (capitalisme), son intervention massive sur la noosphère sera de toute façon incontournable, comme toute avancée scientifique et technique dans l’histoire humaine.
Nous allons vivre une crise épistémologique d’une ampleur qui dépassera peut-être celle qu’a vécue Lénine, quand il écrivait Matérialisme et empiriocriticisme au début du siècle dernier. A l’époque, les avancées historiques de la physique (relativité, physique quantique) ont conduit certains savants à s’exclamer avec angoisse : “la matière disparaît”[21]. C’était pour Lénine, recycler avec un semblant de modernité et sans Dieu, les thèses de l’immatérialisme de jadis.
Cette fois, deux directions épistémologiques sont possibles face à la robotisation de la noosphère, cet univers “matériel” des connaissances humaines, selon la façon qu’on aura de définir le concept de noosphère lui-même. Il est double : Il représentait d’une part une sphère matérielle (le savoir, enregistré sur des supports) indissociable des autres (biosphère, lithosphère, atmosphère, etc.) pour celui qui l’a décrit le premier, Vladimir Vernadsky, autre “héros de la science soviétique” et grand dialecticien (découvreur aussi du concept de biosphère, mieux connu).
Il représentait, d’autre part et à l’inverse, une sphère transcendante, détachée de nous et progressant vers sa finalité ultime (Dieu) pour un contemporain catholique très idéaliste de Vernadsky, Pierre Teilhard de Chardin.
A nous de lutter pour maîtriser l’aiguillage du train inarrêtable du progrès ! L’un est un tel développement des forces productives que le socialisme, nous libérant du travail aliéné, sera plus clairement encore à portée de main. L’autre est la fuite en avant d’un capitalisme agonisant, nous précipitant dans une aliénation centuplée par la technique, s’appuyant sur une vision idéaliste, nostalgique, fataliste et réactionnaire, donc utile à l’ennemi de classe.
Guillaume Suing
[1] Il y a deux siècles, à l’aube de la révolution industrielle, ces ouvriers anglais s’en prenaient volontiers aux machines, pourvoyeuses de chômage, plus qu’aux patrons eux-mêmes.
[2] Les “dark factories” chinoises dont ZEEKR, sont très commentées sur les réseaux et les médias.
[3] Podcast France Info du 20 juillet 2024.
[4] L’IA permet aujourd’hui d’aborder des problèmes complexes comme celui des évolutions climatiques, particulièrement multifactorielles, les innovations biochimiques promises par la capacité de prévoir les repliements complexes des protéines, l’amélioration des techniques agricoles permettant de produire davantage sans utiliser d’intrants chimiques et en respectant la fertilité naturelle des sols cultivés, etc.
[5] On rappelle que les premières innovations en IA, en particulier dans le Deep learning, furent soviétiques, avec notamment celles de l’informaticien et mathématicien Alexeï Ivakhnenko. L’augmentation des puissances de calcul était, là bas, motivée par l’objectif d’une meilleure efficacité de la planification socialiste et de la bonne gestion de l’allocation des marchandises, produites pour satisfaire tous les besoins des consommateurs sans pénuries ni surproduction. Sur ce thème : Fuir l’histoire ? G. Suing, Editions Delga, 2025.
[6] Loïc Chaigneau est l’auteur d’un texte en ligne tentant d’expliquer en quoi la pensée humaine (la sienne en particulier) est supérieure à l’IA générative. Sa spécialité étant de recycler des concepts existants déjà dans les sphères zemmouristes, on comprend qu’il se sente particulièrement impacté par ce rival numérique.
[7] Les anciens, dont je suis, savent comment Photoshop a provoqué le développement d’un esprit critique nouveau pour distinguer le vrai du faux. On se souvient de la photo du monstre du Loch Ness, qui resta célèbre jusque dans les années 80, où l’on y croyait encore parce que c’était une photo.
[8] Cité dans Le programme scientifique soviétique sur l’IA, Olessia Kirtchik, Cambridge University press, 2023.
[9] Idem.
[10] On trouvera dans “l’inconscient structuré comme un langage” chez Lacan, non pas un dépassement dialectique des deux approches mais plutôt un florilège de ce qu’elles avaient chacune de pire. De l’autre côté, Piaget, par exemple ne se montrait pas plus enclin à “biologiser” : il transposait bien, formellement, le processus darwinien “hasard/sélection” (accommodation) pour décrire la construction psychique, mais sans entrer ni dans la neurologie, ni dans la génétique moléculaire, en pleine révolution à l’époque.
[11] Le Nudge se fonde sur les principes du behaviorisme américain pour “manipuler en douceur”. Il a des applications dans les campagnes électorales, y compris en France depuis Macron.
[12] On retiendra de ces innovations qu’elles s’écartent autant de la psychanalyse que des traitements radicaux pratiqués en occident à la même époque (traitements chimiques standardisés et de moindre coût, électrochocs, interdit en URSS pendant qu’on en abusait aux USA, traitements du “mal par le mal”, etc.)
[13] La “biophobie” du marxisme occidental universitaire, essentiellement attaché aux sciences humaines, doit son essor au double rejet des malheureux avatars eugénistes de la génétique mendélienne à l’Ouest et lyssenkistes à l’Est au cours du vingtième siècle.
[14] Son expérience fameuse consistait à créer un réflexe gastrique préprandial au son d’une cloche, reproduit avant chaque repas, à la place de l’odeur ou de la vue du plat (instincts).
[15] L’opposition idéaliste entre inné et acquis, dans le problème de l’hérédité de l’acquis, dans laquelle les soviétiques ont une part de responsabilité (mais à propos de laquelle ils avaient aussi en partie raison), se résout avec le constat qu’il existe un “lissage” des marques épigénétiques sur l’ADN (survenues au cours de la vie de l’individu par des circonstances très ponctuelles) au moment de la fécondation des cellules-oeufs donnant les descendants... sauf quand ces circonstances sont répétées (donc habituelles et plus du tout ponctuelles). La non-hérédité de l’acquis est la règle, l’hérédité de l’acquis est une possibilité pour la survie possible quand les conditions changent trop rapidement pour une population donnée.
[16] Sur ce sujet : Caenorhabditis sovieticus, chronique du diamat n°6, G. Suing.
[17] Chez les soviétiques, cette modalité a été trouvée de façon tout à fait empirique, sans les connaissances fines de la génétique moléculaire (contre lesquelles ils se battaient d’ailleurs à tort). Modalité qui a été niée et moquée à l’Ouest. La difficulté à l’observer concrètement les a fortement aidé, puisqu’il faut répéter fastidieusement l’ébranlement de cette hérédité sur plusieurs générations (jusqu’à huit fois) pour la voir se transmettre ensuite sur plusieurs dizaines de générations.
[18] Traduire aujourd’hui par plasticité cérébrale, contre la vision “localiste” qui avait fondé le racisme nazi et la funeste “science phrénologique” prédestinant certains humains au crime ou à d’autres tares liées à des formes particulières du neurocrâne.
[19] Qui expliquent du reste comment la formation à l’accouchement sans douleur est possible par exemple, sans médication chimique, par conditionnement, autrement dit par libération d’une douleur innée.
[20] L’histoire du vivant, au-delà même du paradigme darwinien, est celle de formes d’autoreproduction impossible, qui, pour se conserver, doivent changer et s’adapter, donc ne pas se conserver.
[21] Dans le sillage du philosophe idéaliste Berkeley qui affirmait dès le 18ème siècle que “la matière n’existe pas indépendamment de sa perception”, ce que critiquait Lénine dans son livre, à travers certains de ses contemporains russes “empiriocriticistes”.
