Tel Aviv lleva años comercializando la tecnología armamentística que ha usado en la Franja de Gaza. Ahora es el momento de la IA desarrollada en combate: Lavender.
Para su desarrollo ha sido imprescindible la colaboración público-privada de Israel con empresas del sector tecnológico, como la nube de Microsoft: Azure.

Al principio, la Policía israelí recopilaba fotografías, huellas y descripciones de los palestinos que pasaban por los checkpoints que fragmentaban Cisjordania. Después llegaron las cámaras de vídeo de alta resolución, la información biométrica exacta y, con el tiempo, el procesamiento automático de todos estos datos. Así fue como la inteligencia militar sionista desarrolló en 2023 una inteligencia artificial (IA) que permitió identificar a personas que presuntamente eran una amenaza para Israel, convirtiéndolos en objetivos militares.
Esta IA se llamó Lavender y tuvo un papel fundamental en el genocidio en la Franja de Gaza, tal y como explicó la investigación periodística de +972 Magazine y Local Call. Ahora, Lavender, así como otros sistemas de IA entrenados por Israel durante el asedio de Gaza, se integran en lo que se conoce como Fábrica de Datos Operacionales e IA de las IDF (siglas del ejército de Israel en inglés).
Según confirmó un oficial del ejército a Haaretz a finales de marzo, esta fábrica ha estado plenamente operativa en los dos frentes en los que Israel ha combatido y combate en lo que llevamos de 2026. Es decir, en Irán y Líbano. Esta fábrica no es otra cosa que un sistema de sistemas de procesamiento de ingentes cantidades de datos basado en la inteligencia artificial.
El origen de la fábrica
Si bien su desarrollo se aceleró a partir del genocidio, el origen de este sistema se encuentra en el enésimo asedio a la Franja de Gaza llevado a cabo por Israel en 2021. Aquel año, en base a la información de inteligencia que las IDF llevaban años recopilando, el ejército israelí comenzó a utilizar prototipos de IA para seleccionar objetivos a abatir. El primero de estos prototipos que se dio a conocer públicamente llevaba por nombre The Gospel, y fue la antesala de Lavender.
Hasta este momento, el departamento encargado de idear y de diseñar estos desarrollos era la Unidad 8200 del ejército, el departamento de inteligencia militar de Israel. De sus cuarteles han salido algunos de los más importantes desarrolladores tecnológicos de la actualidad, como el fundador de Wix o un número indeterminado de trabajadores y directivos de NSO Group, la empresa creadora del sistema de espionaje Pegasus. Otras muchas empresas fueron absorbidas por Microsoft, Apple u Oracle tras cosechar un rápido éxito en el sector de la ciberseguridad.
Los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, crearon el contexto perfecto para que Israel desplegara en Gaza todo el potencial de la IA. El volumen de trabajo fue tal que en 2025 las IDF crearon dos nuevas divisiones solo para el desarrollo militar de la IA. Estas eran la División Sphere y la División de IA, integradas ambas dentro de la Dirección de C4I y Ciberdefensa. A día de hoy, explicó a Haaretz un oficial militar, la fábrica desarrollada y controlada por estos departamentos puede "procesar grandes cantidades de datos, incluyendo información de sensores, así como vídeo, texto y audio" y es utilizado por todo el ejército allí donde opera.
De esta fábrica bebe, por ejemplo, el sistema de drones ofensivos israelíes, que actualmente continúa rastreando y bombardeando Líbano. Según Haaretz, para atacar a su vecino, las IDF también estarían haciendo uso del sistema Lohem -"combatiente", en hebreo-, que se puso por primera vez en marcha durante la guerra con Irán en junio de 2025 y que ayuda a los comandantes de la Fuerza Aérea a "planificar y sincronizar los ataques". Este sistema se estaría combinando con otro llamado MapIt, una plataforma que muestra en tiempo real datos operativos en 3D sobre un mapa interactivo.
Para el desarrollo de estos programas, integrados ahora en la gran fábrica de IA de Israel, ha sido imprescindible la colaboración público-privada de Tel Aviv con empresas del sector tecnológico. Ejemplo de ello es el uso de la nube de Microsoft -Azure- por parte de la Unidad 8200 para la vigilancia masiva de palestinos. Tal y como reveló una publicación de The Guardian,+972 y Local Call, esta división utilizó el servicio de la tecnológica estadounidense para almacenar la filtración de millones de llamadas entre palestinos.
Numerosas investigaciones periodísticas evidencian que este tipo de contratos no son una excepción. Para Rosa Meneses, subdirectora del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC), la complicidad manifiesta entre las bigtech estadounidenses e israelíes y el proyecto colonial sionista es la razón por la que Irán ha amenazado los servidores que Microsoft y otras empresas poseen en el Golfo Pérsico. De momento, la Guardia de la Revolución Islámica ha atacado el servidor de Amazon en Baréin y el de Oracle en Dubái.
"Probado en combate"
Controlar y reprimir a una población ocupada requiere de enormes esfuerzos de inteligencia. Debido a esta necesidad de mantener a raya al enemigo interno -los palestinos- y al externo -vecinos árabes-, Israel lleva años recopilando, almacenando, estudiando y categorizando enormes cantidades de datos, así como desarrollando el armamento que, llegado el momento, le permita acabar con ellos. Todo el conocimiento desarrollado por el joven Estado a lo largo de su historia ha sido empaquetado y comercializado por algunas de sus empresas más punteras, como Elbit System o Rafael, vinculadas en sus orígenes con las IDF. Dicho negocio lleva años reportándoles importantes beneficios económicos, especialmente desde el inicio del genocidio.
Por esta razón, el periodista australiano Antony Loewenstein describe a la Franja de Gaza como el laboratorio militar de Israel. El analista explica que el rol del Estado sionista ha sido siempre el de servir como modelo para los regímenes capitalistas autoritarios. Fundado al inicio de la Guerra Fría, su desarrollo como potencia armamentística se produjo de la mano de EEUU, que necesitaba un contrapeso regional al bloque liderado por la Unión Soviética.
De esta forma, la tecnología militar y las técnicas de represión utilizadas por Tel Aviv contra los palestinos fue comercializada por empresas israelíes décadas antes de que la inteligencia artificial fuera una posibilidad. En su libro El laboratorio palestino (Capitán Swing, 2023) Loewenstein compila algunos ejemplos en los que Israel habría armado a las fuerzas policiales o parapoliciales de las dictaduras de la segunda mitad del siglo XX. Entre ellas, las de Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Costa Rica o Colombia, pero también la de la monarquía autoritaria del Irán previo a la Revolución Islámica.
Con el tiempo, otros países árabes y africanos se han sumado a la lista de clientes de Israel. Entre ellos está Marruecos y, según la prensa especializada, Emiratos Árabes Unidos, que habría cerrado un acuerdo millonario con la empresa armamentística israelí Elbit System. Muchos Estados acuden a estas empresas atraídos por la etiqueta "probado en combate" o "probado en el terreno" con la que promocionan sus productos en ferias internacionales de defensa y seguridad.

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