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mardi 6 janvier 2026

Las razones históricas del progresismo y de su estafadora impotencia

 

Un respuesta al fracaso del progresismo: luchar por recuperar la idea del socialismo, marcar con claridad lo que es un auténtico programa alternativo e implicarse en la miríada de luchas que la sociedad lleva a cabo de forma segmentada…

Andrés Piqueras, profesor senior de la Universidad Jaume I

El progresismo postmoderno o tardocapitalista tiene tres fundamentales razones históricas que confluyen para posibilitarle y explicarle:

• La incorporación de la socialdemocracia clásica al círculo de poder por delegación de la clase dominante.

•    La descomposición y adhesión al Sistema de la buena parte de los partidos de la III Internacional, especialmente en Europa

• La propia crisis del Sistema.

 Las comentamos brevemente por separado.

1.  El movimiento de la humanidad hacia su liberación de la opresión y de la explotación, así como por la eliminación de las desigualdades, o movimiento comunista de la humanidad, pudo empezar a coagular ideológicamente y adquirir efectiva fortaleza universal, según precisamente la clase más universal o clase trabajadora, iba resultando organizada por el propio medio de producción dominante, el capitalismo de la primera y segunda revoluciones industriales, que socializaba la producción aceleradamente.

La socialdemocracia se llamó así por buscar la democracia social, de base, más allá de las recetas y posibilidades que de la “democracia” hacía el capitalismo liberal para que se pudiera elegir entre sus élites. Se concebía a sí misma como opción organizada para el socialismo (que tenía como reivindicación y objetivo básicos la socialización de los medios de producción), una alternativa obrera al capitalismo que con ese fin quiso cuajar en una Internacional proletaria mundial.

Sin embargo, cuando en el último cuarto del siglo XIX, en Europa occidental, este modo de producción empezó a agotar su ejército laboral de reserva, y teniendo al frente un proletariado cada vez más organizado, tuvo que comenzar a cuidar en cierta medida de su fuerza de trabajo, que no podía ser sustituida tan fácilmente en el caso de ser explotada hasta la extenuación, así como por enfermedades o accidentes.

Por otra parte, el desarrollo y paulatina preponderancia de la plusvalía relativa fue facilitando la desconcienciación de la clase trabajadora, su pérdida del sentido de explotación, pues la mejora de la productividad que procura el cambio técnico permite la desvalorización de los medios de vida de los trabajadores (y por tanto el abaratamiento de la fuerza de trabajo) sin afectar especialmente a su situación material, lo que permite aumentar la tasa de explotación en su modalidad intensiva sin acentuar el conflicto social. 

Los primeros seguros sociales, la entrada de los partidos obreros en los parlamentos, la lenta pero sostenida elevación de la calidad de vida de la fuerza de trabajo, la sensación de poderío de una clase trabajadora crecientemente organizada, generó la ilusión de conquistas indefinidas dentro del capitalismo, hasta el punto de que llegó a hacerse común que este Sistema se podría superar a sí mismo, sin rupturas de clase, digamos que “pacíficamente” (lo que marcaría a la II Internacional en adelante).

Esa socialdemocracia cada vez más acoplada a las reglas de juego del capitalismo, terminó por hacerse capitalista. 

En la I y II Guerras Mundiales mostró a los cuatro vientos que en adelante su “patria” era la del capital. No sólo no se opuso a la guerra, sino que se manifestó en contra de los procesos revolucionarios (renegando de la URSS), para sustituirlos por los parlamentarios electoralistas.

Sería en los años 30 del siglo XX, y sobre todo en la post-guerra keynesiana (con el protagonismo del capitalismo reformista, posible gracias a la URSS), cuando paso directamente a formar parte de la agencialidad política de la clase capitalista. El congreso de Bad Godesberg (1959), en Alemania, marcaría el momento emblemático de esa deriva.

Tras la caída de la URSS, la globalización neoliberal de la ley del valor que entrañó una brutal ofensiva de clase a escala planetaria, tuvo ya de cómplice directo a la socialdemocracia capitalista, por más que se intentara auto-otorgar un toque de legitimidad bajo la pantalla de una Tercera Vía que nunca tuvo contenido práctico alguno.

La concomitante destrucción de conquistas históricas, acelerada con la posterior degeneración sistémica que se ha ido acentuando en las primeras décadas del siglo XXI, no haría sino hacer cada vez más indistinguible su papel dentro de las diferentes versiones del capitalismo.

2.  La descomposición y entrega de la III Internacional tiene también algunos momentos clave.

Con la Revolución Soviética y su III Internacional el movimiento comunista de la humanidad experimentó un acelerón y una gran acumulación de fuerzas.

Acumulación que sufriría sus primeros bandazos con la división bolchevique en tres tendencias: la estalinista (que llevó al éxito de la URSS contra las monstruosas agresiones externas y procuró un desarrollo social y humano sin precedentes en la historia de la humanidad), la trotskista y la bujarinista.  

Más tarde, esa acumulación de fuerzas del movimiento comunista comenzaría a perder parte de su impulso en 1956, con el XXº Congreso del PCUS y la “desestalinización” de la URSS, cuando empezó una deriva hacia la “reconciliación” con el capitalismo y a abrir crecientes espacios al revisionismo interno. 

La ruptura entre la URSS y China, precisamente a raíz de ese proceso soviético (que la China de Mao no aceptó, y que sin embargo más tarde, cuando la revolución china se hizo bujarinista con Deng Xiaoping, la alejaría aún más de la URSS, apartándose del internacionalismo y del enfrentamiento al capitalismo, patrones estos últimos que todavía la caracterizan en la actualidad), fue otro mazazo para el movimiento comunista, que recibiría el golpe más duro con la caída de la URSS. Golpe del que todavía no se ha recuperado la humanidad, al perderse en gran medida el proyecto, la praxis y el horizonte socialista para la mayor parte de las sociedades del mundo desde entonces.

En esa pérdida hay que contar también con que casi todos los partidos herederos de la III Internacional, que otrora se guiaron por la URSS, no sólo quedaron huérfanos de dirección estratégica o en la práctica imposibilitados de ella (la estrategia precisa de fuerza para poder llevarse a cabo), sino que a gran velocidad se fueron socialdemocratizando o aceptando el marco del capitalismo como incuestionable, esto es, el único posible (en Europa este proceso se dio bajo el nombre de “eurocomunismo”, mientras que en NuestraAmérica tuvo lugar más como neodesarrollismo y diversos populismos, los cuales también arraigarían en África).

La deriva de la gran mayoría de partidos comunistas y organizaciones crecidas bajo el ala de la III Internacional, les llevaría a posiciones cada vez más conniventes con el capitalismo salvaje de la globalización unilateral comandada por Estados Unidos. 

Llegando a formar parte incluso de gobiernos de la OTAN y de la UE -por lo que ha recibido la designación de “izquierda otanista” o, como la propia CIA la bautizara, “izquierda compatible” con el Sistema-. Igualmente, las organizaciones sindicales que nacen ante la absorción de las centrales clásicas por el Sistema, no van más allá de éste, no son capaces de cuestionar el relato global del capitalismo, especialmente por lo que se refiere a su división imperial del mundo, ni a trascender, por tanto, un accionar economicista, en el mejor de los casos con algunos tintes sociales siempre dentro del orden del Sistema.

Resulta obvio decir que con esa deriva los PCs no pueden sino dejar de perder militancia (que no sólo es una cuestión de afiliación), presencia social y algo que proponer a las sociedades, haciéndose por el contrario parte del problema. Ello se evidenciaría aún más según avanzaba la decadencia capitalista y su brutal ofensiva de clase contra las poblaciones del mundo.

 3. Crisis capitalista

 Las condiciones de degeneración del modo de producción capitalista se han ido agudizando desde finales del siglo XX hasta hoy. 

A partir del último cuarto de aquel siglo cada vez ha sido más difícil ocultar que el menguante desarrollo de las fuerzas productivas ha ido dando paso a cada vez más fuerzas destructivas, con el consiguiente declive del conjunto de la civilización a que dio lugar. 

Ello radica en toda una cadena de razones, como la dilución del valor y mengua del plusvalor parejo a la tecnificación de los procesos productivos, la galopante reversión del capital a su forma simple de dinero (cada vez como elemento de especulación y ganancia rentista, y no tanto de inversión productiva), un endeudamiento público y privado insostenible, una economía crecientemente ficticia, un acuciante estrés climático, el manifiesto agotamiento de materiales y energía fósil, así como la imparable expansión de un “valor negativo”: plagas, epidemias, deterioro de recursos, saturación de sumideros, contaminación generalizada, pérdida de fertilidad de los suelos, salinización, estrés climático, desaparición de nitratos y de fósforo, sobreexplotación, sobre-empobrecimiento y extenuación de las poblaciones…

Todo ello da como resultado lo que algunos autores han señalado como una “tormenta perfecta”, pues la hipotética solución a uno de esos factores significaría el agravamiento inmediato de otros. La destrucción social y ambiental, el desmoronamiento de las sociedades en la casi totalidad del mundo, así lo testimonia.

Sin embargo, a falta de sepultureros o agentes colectivos organizados por el socialismo, el capitalismo ha podido rescatarse a sí mismo, especialmente inventándose dinero de la nada para hacer como que su economía sigue funcionando, pero también, obviamente (cualquiera de sus crisis lleva a ello) aumentando la explotación de la fuerza de trabajo, apropiándose de su patrimonio colectivo, llevando la sustracción del salario a cotas más altas, según mercantiliza más aspectos de la vida y la encarece en su conjunto.

El progresismo o nueva izquierda del Sistema 

Es en este contexto histórico de orfandad, desorientación de clase y mortífera ofensiva capitalista, en el que en el siglo XXI (y sobre todo tras la crisis de 2008) aparece o cobra más cuerpo -aprovechando el nicho político dejado por la neoliberalización de la socialdemocracia clásica y la socialdemocratización-liberal de los partidos comunistas mayoritarios-, un progresismo como una suerte de neosocialdemocracia que “vende” de nuevo la idea de que el capitalismo puede ser reformable y hacerse “justo”, “democrático” e “igualitario” a poco que se voten sus opciones (lo de tener arraigo obrero-trabajador y bregarse en las luchas sociales en general, pugnar por erigir pueblos auto-organizados y estructuras políticas resultantes de ello, ni se considera). En adelante, no se hablará de “clases” ni de sus luchas, ni de “socialismo” y mucho menos de “tomas del poder”.

Términos como “gente”, “99%”, “los de arriba y los de abajo”… van sustituyendo aquella conciencia de clase trabajadora por un neolenguaje deliberadamente vago e impreciso, con intención de “atrápalo todo”, que no dice nada concreto sobre la raíz de las cosas, al tiempo que congruentemente con ello se hace gala de reivindicar ante todo políticas de identidad, particularistas, o se enarbolan luchas parciales, segmentadas e incomunicadas entre sí (cuando no directamente corporativas y exclusivistas), en vez de universales y con proyección común hacia una sociedad que pueda satisfacer el conjunto de luchas y reivindicaciones. 

Ni que decir tiene que la toma del poder y la desarticulación de los elementos básicos del capitalismo ni pasa por su imaginación.

Es por eso que a esa nueva ola no le sería problemático subirse a la vieja socialdemocracia, que encuentra en ella un punto de reenganche en la atracción del electorado, dado que nada puede ofrecer en cuanto a modificar las claves de la explotación o sobreexplotación de clase y las dolorosas secuelas que el capitalismo va dejando en sus poblaciones. También, por supuesto, las organizaciones socialdemocratizadas de la III Internacional se incorporarían a la cola de esa tendencia, pasando de supuestas “vanguardias” a retaguardias de la misma, a remolque de las neoizquierdas.

Sin embargo, la clase capitalista transnacional sí ejerce una rotunda política de clase, y desde 2008 intensifica los mecanismos de explotación, desposesión y dominación para intentar sostener el crecimiento. Entre los más destacados:

a. El pillaje y saqueo de las finanzas públicas: se da una transferencia de riqueza sin precedentes del ámbito público a las arcas del capital transnacional. Se socializan las pérdidas en un momento en que las grandes empresas transnacionales registran niveles récord de ganancias. Los Estados extraen también cada vez más excedente de las sociedades para entregárselo a las finanzas globales, mientras se mercantiliza el conjunto de actividades de la vida social y natural. Todo vinculado también a una montaña de deuda que ya supera el 365% del PIB mundial.

b. La especulación financiera (ya en 2008 los mercados de derivados alcanzaron los 2.3 billones de dólares al día) y la masiva emisión de dinero sin valor, primero a tasas de interés cero o incluso negativas y después alzadas bruscamente en el camino de arruinar a buena parte de los actores económicos (incluida la mayor parte de la población) y quedarse aún más deprisa con sus activos, propiedades y patrimonio.  La mercantilización de lo público, del conjunto de actividades que sostienen la vida y la inflación de precios de productos básicos (alimentación, vivienda, motorización…) van también en ese camino.

c. Frente a la crisis de sobreacumulación, la economía de guerra se vuelve también eje central de crecimiento en la economía global, un crecimiento militarizado o exacerbación bélica de la Desposesión de las poblaciones del mundo, con la consiguiente reordenación de todo el entramado sistémico del capitalismo hacia su vertiente más postdemocrática y autoritaria, que da pie, entre otras muchas consecuencias, a que vaya calando estructuralmente de nuevo una cultura de disciplina y mando.

Todo esto da como resultado el aumento de la explotación de la fuerza de trabajo y lapérdida de su poder adquisitivo, deterioro acelerado también de los salarios indirecto y diferido, empobrecimiento generalizado de la población y un exacerbado crecimiento de la desigualdad, entre otras muy duras consecuencias. Lo cual provoca un creciente hastío de las poblaciones, que, sin alternativas reales a lo que ocurre y sin organización ni cauces políticos y sociales para rebelarse de forma eficaz, comienzan a ver a las distintas versiones electorales del Sistema como parte de lo mismo.

Es en ese deterioro social que el propio Sistema pergeña su “versión antisistémica”: opciones proto-fascistas (listas para dar paso directamente al fascismo -o neofascismo- si las condiciones sociales lo requieren, con versiones más o menos duras según vaya la correlación de fuerzas entre las clases). 

Es decir, que la falta de respuestas reales para las condiciones de vida de la población, el vacío de alternatividad (que no de alternancia), la nula proclamación (ni intento de erección) de un proyecto socialista superador del capitalismo, lleva, una vez más en la historia, a las izquierdas clásicas y a las neoizquierdas a ir dejando el paso franco a las ultraderechas proto-fascistas. Más aún según el Sistema se hace irreformable y deteriora machaconamente las condiciones de vida de las poblaciones del mundo, en una creciente espiral de explotación, empobrecimiento, guerra, muerte y caos.

Como quiera que las izquierdas del Sistema (auto-confinadas en la institucionalidad burguesa) ni tienen ningún programa o proyecto ni pueden nada contra todo ello (al tiempo que su impotencia las hace perder aún más sus posibles bases), las salidas autoritarias-neofascistas para las poblaciones comienzan a verse por cada vez más sectores sociales sin memoria histórica alguna (porque nadie tampoco se la proporcionó) como “alternativa” a seguir. El Sistema ya se encarga de promocionar y sustentar ese señuelo de alternativa con todos sus medios y aparataje.   

¿Y entonces?

Ante ello, frente a la dinámica de todo o nada en la que entra el modo de producción capitalista, a las fuerzas altersistémicas que aún pugnan por enfrentar el capitalismo no les queda sino descolonizar las propias conciencias (desparasitarlas de la ideología de la clase dominante), luchar por recuperar la idea del socialismo entre la población, marcar con claridad lo que es un auténtico programa alternativo, implicarse en la miríada de luchas que la sociedad lleva a cabo de forma segmentada y desarticuladas entre sí, para darlas una proyección común hacia un objetivo de sociedad también común. 

Reconstruir la III Internacional (a falta de que alguna fuerza mundial pudiera convocar una V), deviene también una tarea perentoria. La cual bien puede empezar por la articulación de un Frente Internacionalista (Antimperialista) Mundial

la muchacha (Márta Mészáros, 1968)

 


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 LA MUCHACHA, SUBTITULADA EN ESPAÑOL




 

En Libye, l’extermination des exilés sous mandat européen

 

En Libye, les migrants franchissent la porte d’un système pensé pour broyer. Témoignages, chiffres, enquêtes : tout révèle une mécanique d’extorsion, de torture et d’élimination. Et l’Europe continue d’alimenter la machine.

Extermination à huis clos.

  • En Libye, les prisons pour exilés sont devenues de vrais mouroirs, avec tortures et viols, fosses communes, le tout sous l’œil complice de l’Europe qui externalise sa politique migratoire.
  • Des témoignages racontent des centres où « dès l’entrée, on voyait les cadavres entassés au sol », des femmes violées avec des objets et des enfants torturés ou réduits en esclavage.
  • Les milices locales contrôlent les détentions, transforment des bâtiments en prisons clandestines et pratiquent l’extorsion et la violence totale, pendant que les autorités officielles font semblant d’encadrer le système.
  • Le pays est fracturé entre deux pouvoirs, celui de Tripoli et celui de Haftar, chacun laissant prospérer ces réseaux carcéraux où on jette les corps dans des décharges comme des déchets.
  • L’UE continue pourtant de financer les garde‑côtes libyens et les centres dits “officiels”, une coopération que des ONG qualifient d’« aide directe à la torture ».

El ataque de Trump a Venezuela es parte de un plan a nivel global

Es imposible para las naciones de América Latina (y del Sur Global en su conjunto) practicar la democracia mientras exista el imperialismo estadounidense

Ben Norton, periodista estadounidense 

Estados Unidos ha lanzado un ataque frontal no sólo contra Venezuela, sino contra toda América Latina, e incluso contra el concepto básico de soberanía.

Donald Trump ordenó el 3 de enero al ejército estadounidense bombardear Venezuela, secuestrar a su presidente constitucional Nicolás Maduro y enviarlo a Nueva York para ser sometido a un juicio espectáculo por cargos de motivación política.

Este descarado ataque contra Venezuela forma parte de una ofensiva imperialista estadounidense más amplia en América Latina. La administración Trump ha invocado abiertamente la Doctrina Monroe, de 202 años de antigüedad, y la ha actualizado para el siglo XXI, llamándola con orgullo la «Doctrina Donroe».

Al atacar a Venezuela, el imperio estadounidense espera lograr varios objetivos:

  • Imponer la hegemonía estadounidense en América Latina (desde la Doctrina Monroe hasta la Doctrina Donroe).
  • Explotar los recursos naturales de Venezuela (petróleo, gas, minerales críticos y elementos de tierras raras), como parte de un intento de construir una nueva cadena de suministro en el hemisferio occidental.
  • Cortar los lazos de América Latina con China (así como con Rusia e Irán).
  • Amenazar a otros gobiernos de izquierda en la región (principalmente Cuba y Nicaragua, pero también Brasil y Colombia).
  • Destruir el proyecto de integración regional en América Latina y el Caribe (en organismos como el ALBA y la CELAC).
  • Sabotear la unidad del Sur Global (dado el apoyo de Venezuela a Palestina, Irán, las luchas de liberación africanas, etc.).

Trump abraza la Doctrina Monroe colonial

El plan más amplio del imperio estadounidense quedó claramente explicado en la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 de la administración Trump .

El documento mostró cómo Estados Unidos busca imponer por la fuerza su hegemonía en todo el hemisferio occidental. Invocó abiertamente la Doctrina Monroe.

Los funcionarios estadounidenses han adoptado con entusiasmo la doctrina colonial, que se remonta a 1823.

Apenas horas después de que el gobierno de Estados Unidos atacara a Venezuela, una cuenta oficial de Trump en Twitter publicó propaganda que mostraba al presidente estadounidense de pie sobre todas las Américas, desde Alaska en la cima de América del Norte hasta Argentina en la base de América del Sur, sosteniendo un gran palo que decía “Doctrina Donroe”.

La imagen era una referencia a una caricatura política de la Doctrina Monroe de 1905. El Secretario de Guerra de EE. UU., Pete Hegseth, la volvió a publicar en su cuenta oficial del gobierno.

El imperio estadounidense quiere controlar los recursos naturales de América Latina

La Estrategia de Seguridad Nacional de la administración Trump enfatizó que el objetivo es que las corporaciones estadounidenses controlen todos los recursos naturales estratégicos del hemisferio occidental, incluidos minerales críticos y elementos de tierras raras.

No es casualidad que Venezuela posea las mayores reservas de petróleo del mundo. Si bien hoy Estados Unidos es el principal productor de petróleo del planeta y un exportador neto, aún depende en gran medida de la importación de crudo pesado. Gran parte de este proviene de Canadá, pero el crudo pesado venezolano es una posible fuente alternativa.

Trump ha sido explícito al señalar que quiere que las corporaciones estadounidenses se apoderen de la industria petrolera venezolana para que Estados Unidos pueda satisfacer sus necesidades de crudo pesado. (Reemplazar las exportaciones canadienses de crudo pesado también podría dar a Washington influencia sobre Ottawa, en un momento en que Trump habla de colonizar Canadá y convertirlo en el «estado 51»).

En una conferencia de prensa tras bombardear Venezuela , Trump afirmó que el gobierno estadounidense «gobernará el país». Añadió: «Haremos que nuestras gigantescas compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera, que está muy deteriorada, y empiecen a ganar dinero».

«Estamos en el negocio del petróleo», enfatizó el presidente estadounidense. «Vamos a extraer una enorme cantidad de riqueza del suelo».

Una nueva cadena de suministro de minerales críticos controlada por Estados Unidos, excluyendo a China

El gobierno estadounidense ha dejado claro que quiere crear una nueva cadena de suministro en el hemisferio occidental que excluya a China, a fin de prepararse para un futuro conflicto con Pekín. Espera poder utilizar los minerales críticos y las tierras raras de América Latina para lograrlo.

Esta es también una de las principales razones por las que Trump quiere colonizar y saquear Groenlandia, que posee 25 de los 30 materiales considerados “críticos” por la Unión Europea .

En la Estrategia de Seguridad Nacional 2025, la administración Trump afirmó que las corporaciones estadounidenses deben controlar la «infraestructura energética» y el «acceso a minerales críticos» de América Latina. El gobierno estadounidense escribió que está «fortaleciendo las cadenas de suministro críticas en este hemisferio» para «reducir las dependencias» y la «influencia externa perjudicial», una obvia referencia a China.

China domina la cadena de suministro global de minerales críticos. No solo la administración Trump, sino también la de Joe Biden, buscaron cambiar esta situación creando una nueva cadena de suministro controlada por Estados Unidos.

Funcionarios más sensatos de la administración Trump han reconocido que la mayor parte de la manufactura no está regresando a Estados Unidos (donde el número de empleos en el sector manufacturero ha disminuido constantementedurante décadas, incluso bajo el gobierno de Trump), por lo que admitieron en la Estrategia de Seguridad Nacional que desean «localizar» la manufactura en Latinoamérica. Las corporaciones estadounidenses buscan explotar a los trabajadores latinoamericanos con bajos salarios para fabricar sus productos, excluyendo a China.

Esta es también la razón por la que se desea una nueva cadena de suministro dominada por Estados Unidos en el hemisferio occidental: no sólo porque el complejo militar-industrial estadounidense necesita eliminar a China de la cadena de suministro de las armas que está fabricando para prepararse para una posible guerra futura con China, sino también porque Estados Unidos busca desvincularse económicamente de China y cree que América Latina puede ayudarlo a lograrlo.

La infraestructura estratégica de América Latina

Además, el imperio estadounidense quiere controlar toda la infraestructura estratégica de América Latina.

La Estrategia de Seguridad Nacional 2025 decía que Washington “identificará puntos y recursos estratégicos en el hemisferio occidental”, y agregaba: “El gobierno de Estados Unidos identificará oportunidades estratégicas de adquisición e inversión para empresas estadounidenses en la región”.

La administración Trump está amenazando descaradamente a los países latinoamericanos con obligar a China a vender cualquier inversión que tenga en proyectos de infraestructura regional.

El gobierno de Estados Unidos ya ordenó con éxito a Panamá presionar a la empresa de Hong Kong dueña de los puertos que rodean el Canal de Panamá, CK Hutchison Holdings, para que los vendiera al gigante de Wall Street BlackRock .

Es probable que Estados Unidos también tenga como objetivo el puerto peruano de Chancay , uno de los puertos más importantes de la región, construido por China. El asesor de Trump para América Latina , Mauricio Claver-Carone, sugirió: «Todo producto que pase por Chancay o cualquier puerto propiedad o controlado por China en la región debería estar sujeto a un arancel del 60%».

Incluso se ha discutido en Washington sobre posibles medidas para obligar a los gobiernos latinoamericanos a imponer restricciones a la inversión china en la región.

La intervención estadounidense en América Latina durante la Segunda Guerra Fría

La Estrategia de Seguridad Nacional 2025 demostró la obsesión de la administración Trump por limitar los vínculos de China con países latinoamericanos. Esto es la Segunda Guerra Fría.

En su primer viaje al extranjero como secretario de Estado, Marco Rubio visitó Panamá, donde obligó al país centroamericano a retirarse de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) de China. La administración Trump está aumentando significativamente la presión estadounidense sobre otros países de la región para que abandonen la BRI.

Asimismo, Trump interfirió descaradamente en las elecciones hondureñas de 2025 y respaldó un golpe de estado electoral. (Trump también indultó y liberó de prisión a uno de los peores narcotraficantes del mundo, el exdictador derechista de Honduras, Juan Orlando Hernández, respaldado por Estados Unidos, lo que ilustró cómo a la administración Trump no le importa realmente el narcotráfico, sino que simplemente lo utiliza como excusa cínica para atacar y desestabilizar a los gobiernos independientes de la región).

El aliado derechista de Trump que ahora gobernará Honduras en nombre de Estados Unidos, el oligarca Nasry “Tito” Asfura, ha prometido romper formalmente las relaciones diplomáticas con la República Popular China y reconocer a los separatistas de Taiwán.

Estados Unidos también quiere utilizar a Honduras como base de operaciones para atacar al gobierno sandinista en la vecina Nicaragua.

Tras bombardear y ocupar Venezuela, Trump y Marco Rubio esperan librar guerras imperialistas similares para cambiar el régimen en Cuba y Nicaragua. Rubio ha dedicado toda su carrera a derrocar sus revoluciones socialistas. Para él, es una cruzada política.

De hecho, en una conferencia de prensa que Trump y Rubio dieron después de bombardear Venezuela y secuestrar al presidente Maduro, amenazaron abiertamente a Cuba y al presidente izquierdista de Colombia, Gustavo Petro.

El objetivo de la administración Trump es simple: imponer regímenes títeres de derecha de Estados Unidos en todos los países de América Latina, que servirán obedientemente a los intereses de Washington y Wall Street y venderán sus activos a inversores estadounidenses.

Trump también ha amenazado con bombardear México , que tiene un gobierno independiente y no alineado liderado por la presidenta izquierdista Claudia Sheinbaum (quien es una de las líderes más populares del planeta, con un índice de aprobación constante de alrededor del 74% ).

México se ha opuesto firmemente a estas amenazas estadounidenses, argumentando que constituirían un ataque a su soberanía. Pero, como demostró la guerra de Trump contra Venezuela, al imperio estadounidense le importa un bledo la soberanía.

De la Doctrina Monroe a la Doctrina Donroe: la Estrategia de Seguridad Nacional 2025

Para entender mejor el plan del imperio estadounidense para América Latina, es importante analizar los detalles de la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 (NSS) de la administración Trump.

Este documento identificó al hemisferio occidental como la región más importante para la política exterior estadounidense. La administración Trump declaró su deseo de una región que “permanezca libre de incursiones extranjeras hostiles o de la propiedad de activos clave, y que apoye cadenas de suministro críticas”, en la que Estados Unidos tenga “acceso continuo a ubicaciones estratégicas clave”.

La NSS declaró en términos inequívocos que “Estados Unidos reafirmará y hará cumplir la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental”.

En una conferencia de prensa que Trump ofreció pocas horas después de bombardear Venezuela y secuestrar al presidente Maduro, se hizo eco de esta retórica. Elogiando la Doctrina Monroe, Trump dijo: «La hemos superado con creces. Ahora la llaman la Doctrina Donroe». Añadió: «Estamos reafirmando el poder estadounidense de una manera muy contundente en nuestra región».

En la Estrategia Nacional de Seguridad de 2025, la administración Trump se comprometió a «negar a los competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales, en nuestro hemisferio». Esta era una clara referencia a China.

El documento dejó claro que lo que Washington busca es la hegemonía. Declaró:

Estados Unidos debe tener una posición preeminente en el hemisferio occidental como condición para nuestra seguridad y prosperidad, una condición que nos permita afirmarnos con confianza donde y cuando sea necesario en la región . Los términos de nuestras alianzas, y los términos bajo los cuales brindamos cualquier tipo de ayuda, deben estar condicionados a la reducción de la influencia externa adversaria , desde el control de instalaciones militares, puertos e infraestructura clave hasta la adquisición de activos estratégicos en sentido amplio”.

La administración Trump ni siquiera intentó ocultar el hecho de que no le importa la soberanía de los países de América Latina y está más que dispuesta a violarla.

“Queremos que otras naciones nos vean como su socio de primera opción y desalentaremos (a través de diversos medios) su colaboración con otros”, afirmó el NSS.

El documento articuló una división maniquea del mundo al estilo de la guerra fría, escribiendo: “La elección que todos los países deberían enfrentar es si quieren vivir en un mundo liderado por Estados Unidos, de países soberanos y economías libres, o en un mundo paralelo en el que estén influenciados por países del otro lado del mundo”.

El corolario Trump de la Doctrina Monroe

La Estrategia de Seguridad Nacional 2025 declaró que el imperio estadounidense “afirmará y aplicará un ‘Corolario Trump’ a la Doctrina Monroe”.

Esta era una referencia al “Corolario Roosevelt” propuesto por el archiimperialista Theodore “Teddy” Roosevelt en su discurso sobre el Estado de la Unión de 1904 , cuando afirmó lo siguiente (énfasis añadido):

Una mala conducta crónica o una impotencia que resulte en un relajamiento general de los lazos de la sociedad civilizada pueden requerir en Estados Unidos, como en otras partes, en última instancia la intervención de alguna nación civilizada y en el hemisferio occidental la adhesión de los Estados Unidos a la Doctrina Monroe puede obligar a ese país , por muy renuente que sea, en casos flagrantes de tal mala conducta o impotencia, a ejercer un poder policial internacional.

Nuestros intereses y los de nuestros vecinos del sur son, en realidad, idénticos. Poseen grandes riquezas naturales , y si dentro de sus fronteras impera la ley y la justicia, la prosperidad les llegará con seguridad.

Al afirmar la Doctrina Monroe , al tomar medidas como las que hemos tomado con respecto a Cuba, Venezuela y Panamá , y al tratar de circunscribir el teatro de la guerra en el Lejano Oriente y asegurar la puerta abierta en China , hemos actuado en nuestro propio interés así como en el interés de la humanidad en general.

Lo sorprendente es que los objetivos de la agresión imperialista de Teddy Roosevelt en 1904 —China, Venezuela, Cuba y Panamá— son algunos de los mismos objetivos de Washington hoy.

Trump ha recuperado la doctrina imperialista del «Gran Garrote» y la diplomacia de las cañoneras de Teddy Roosevelt. Con su «Corolario Trump», el gobierno estadounidense afirma que se cree con el derecho a intervenir militarmente en cualquier lugar de América Latina y el Caribe, cuando lo desee. Se trata de una política explícitamente imperialista que busca negar a las naciones de la región sus derechos a la independencia, la soberanía y la autodeterminación, consagrados en el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas.

El ataque de la administración Trump a Venezuela es parte de un ataque imperialista más amplio contra América Latina y el Sur Global en general.

El salvajismo y la crueldad manifiestos del imperio estadounidense demuestran también cuán pueril y ridícula es la retórica sobre la “democracia” de los funcionarios y expertos occidentales cuando acusan a países del Sur Global asediados, como Venezuela, de ser supuestamente “autoritarios”.

Es imposible para las naciones de América Latina (y del Sur Global en su conjunto) practicar la democracia cuando el imperio más poderoso y letal del mundo interfiere constantemente en sus elecciones, las ataca, les impone sanciones y patrocina golpes de Estado.

La verdadera democracia es imposible mientras exista el imperialismo


DE CÓMO EUROPA SUBDESARROLLÓ A ÁFRICA por Walter Rodney

FUENTE: https://elsudamericano.wordpress.com/2025/12/22/de-como-europa-subdesarrollo-a-africa-por-walter-rodney/ 

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LEER Y DESCARGAR: DE CÓMO EUROPA SUBDESARROLLÓ A ÁFRICA – Walter Rodney

El libro n.° 328 de nuestra Colección Socialismo y Libertad

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Los largos recuentos heroicos de cómo Europa llega a «civilizar» a África son conocidos. La manera en que trae tu luz tecnológica, su pensamiento coherente, tu seguridad con la que de inmediato se reparte el continente haciendo caso omiso de lo que ahí encuentra: culturas, técnicas, organizaciones sociales y económicas.

Pero los pueblos se sublevan. Aprenden el lenguaje del colonizador y se levantan. Walter Rodney invita a los historiadores africanos jóvenes a seguirlo en el análisis de cómo Europa subdesarrolló a África. Esos historiadores formados en Europa necesitan volver los ojos a sus países y poner en duda una serie de premisas que tan sencillamente aceptaban. La vehemente descripción de Rodney de la historia de África muestra la correlación directa entre el desarrollo de Europa y el subdesarrollo del continente africano. Su claridad y solidez científica abren nuevas vías de investigación, y al lector latinoamericano le descubren fragmentos de su propia historia.

Walter Rodney fue profesor de Historia Africana en la Universidad de Dar el Salaam, Tanzania, en donde ensenó durante siete años, al cabo de los cuales volvió a su tierra natal, Guyana, para proseguir ahí con sus labores académicas; publicó varias obras y militó en la Alianza Popular de los Trabajadores. Fue detenido en 1979 y posteriormente liberado, cuando cae la dictadura neocolonial de Forbes Burham. El 13 de junio de 1980 fue asesinado junto con su hermano Donald.

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Indice

Prólogo a la traducción al castellano
Prefacio

1.– Algunas cuestiones sobre el desarrollo

1.1 ¿Qué es el desarrollo?
1.2 ¿Qué es el subdesarrollo?
Breve guía de lectura

2.– Cómo se desarrolló África antes de la llegada de los europeos hasta el siglo XV

2.1 Una visión general
2.2 Algunos ejemplos concretos
Conclusión
Breve guía de lectura

3.– La contribución de África al desarrollo del capitalismo en Europa. El período precolonial

3.1 Cómo Europa llegó a ser el sector dominante del sistema mundial de comercio
3.2 La contribución de África a la economía y las creencias de la Europa capitalista temprana
Breve guía de lectura

4.– Europa y las raíces del subdesarrollo africano hasta 1885

4.1 El comercio europeo de esclavos como factor fundamental del subdesarrollo africano
4.2 El estancamiento tecnológico y la distorsión de la economía africana en la época precolonial
4.3 Ejemplos de desarrollo político militar continuado en África, de 1550 a 1885
Conclusión
4.4 La llegada del imperialismo y del colonialismo
Breve guía de lectura

5.– La contribución de África al desarrollo capitalista de Europa. El período colonial

5.1 La expatriación del excedente africano bajo el colonialismo
5.2 El fortalecimiento de los aspectos tecnológicos y militares del capitalismo
Breve guía de lectura

6.– El colonialismo como un sistema para subdesarrollar a África

6.1 Los supuestos beneficios del colonialismo en África
6.2 El carácter negativo de las repercusiones sociales, políticas y económicas
6.3 La educación para el subdesarrollo
6.4 Desarrollo por contradicción
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